ALMUTAMID

Me desperté abrazado a Marta con la postura de la cucharita, con mi amiga encajada entre mis piernas ligeramente flexionadas y mi pecho y mi brazo asiéndola por la cintura. No quise soltarla pues estaba muy a gusto. Pese a haber dormido la noche anterior con Blanca no había experimentado las mismas sensaciones. Me unía mucho más a Marta que a ella por la que cada vez era más consciente que sólo sentía deseo sexual.

Pero con Marta era muy diferente y lo estaba pudiendo comprobar. Estaba recobrando sensaciones del pasado tanto con Claudia como con ella. Aunque no habíamos follado mi despertar estaba siendo más placentero que la noche anterior pese a haber estado dos horas dándole al tema. Y es que en ese momento a Marta y a mí nos unían muchas más cosas y sólo nos separaba el sexo. Tenía con ella más confianza que con nadie. Empezaba a recordar mi relación con Claudia antes de ser novios y lo que estaba teniendo ahora con Marta se parecía mucho. Además con Claudia todo empezó igual. La diferencia es que Marta no sentía lo mismo por mí.

Noté como se despertaba y me hice el dormido para ver como reaccionaba a nuestro abrazo de sueño. Cerré los ojos y no podía verla pero sentí como se movía probablemente para comprobar si estaba dormido. Pero en vez de soltarse de mi abrazo de oso se quedó quieta un rato. No querría despertarme. Yo aguanté un buen rato haciéndome el dormido pero pensé que a lo mejor Marta estaba molesta y no quise prolongar la situación. Empecé a desperezarme sin soltarla hasta que se dio cuenta.

-Buenos días, Luis….
-Mmmmmm, buenos días Martita.
-¿Has dormido bien?

Asentí con la cabeza con media sonrisa.
-¿Puedes soltarme?
-Perdón, no me he dado cuenta, pero estaba muy a gusto.
-Ya lo noto…puedes echarte más atrás. Hay algo tuyo demasiado pegado a mí.

Evidentemente Marta se había percatado de mi erección matutina.

-Perdón. No me había dado cuenta. Tampoco soy un perrillo que vaya frotándose por ahí.
-Esto no es muy normal y lo sabes.
-Perdona, no quería incomodarte pero estaba muy agustito de verdad.-dije sonriendo.-¿Tú no?
-Luis, no somos novios.
-No hace falta que me lo recuerdes cada 5 minutos.- respondí desperezándome.
-Oye, estos dos están dormidos. ¿Por qué no aprovechas para salir antes de que se den cuenta de que hemos dormido juntos?

Iba a protestar pero me di cuenta de que sería abusar más de su hospitalidad y su confianza. Así que me levanté de la cama mostrando una buena erección en el calzoncillo. A Marta se le fueron los ojos pero no dijo nada. Me vestí rápidamente, le di dos besos y un abrazo agradeciéndole de nuevo su paciencia conmigo y me fui a la residencia. Por el camino no dejaba de pensar en Marta. Se había quedado abrazada a mí mientras creía que dormía. ¿Seria por no despertarme o es que ella también se sentía tan bien como yo así? Tendría que preguntárselo pero una discusión o una situación incómoda con ella es lo último que quería. Además esa noche íbamos a quedar en grupo y no quería malos rollos. A lo mejor sólo eran suposiciones mías. Si eso era así ya surgiría la ocasión.

Llegué a la residencia y me cambié de ropa. Bajé a desayunar y me encontré a Víctor. Me dijo que me había notado bajo de ánimo al despedirse la noche anterior y le conté lo de Gianni. Pero el me dijo que Lourdes no le contaba nada de Claudia, que era muy reservada y el tampoco insistía. Evidentemente no le conté que había dormido con Marta pero él sí me aconsejó que si me podía follar a Blanca que no desaprovechara la ocasión, que estaba muy buena y que un clavo sacaba a otro clavo. Pero es que uno era un clavo de oro y el otro de hojalata…

Llegó Ángela y se sentó con nosotros por lo que cambié de conversación. Venía de mal humor y me dijo muy seria que tenía que hablar conmigo. Víctor se retiró pero ella me dijo que mejor después de desayunar en un sitio más discreto que el comedor. Ya me olía por donde iban los tiros.

Cuando terminamos de desayunar nos fuimos a mi dormitorio pues Marcos no había vuelto.

-¿Qué pasa Ángela?
-Miriam es una hija de puta…
-A ver, ¿qué ha pasado? – pregunté conciliador.
-¿De verdad se quiso acostar contigo para saber si era boyera?
-Pero ¿quién te ha contado eso?
-Luis, por favor. Contéstame.
-A ver. Después de vuestra primera vez estaba muy nerviosa y habló conmigo.
-¿Te pidió sexo?
-No exactamente.
-¿Entonces no os acostasteis?
-Claro que no.-respondí con seguridad. -Recuerda que yo tenía novia.
-Luis, que Vanessa te pilló pasándotelo muy bien en un banco de la plaza con una amiguita.
-¿Vanessa? Imposible.-desmentí el cotilleo- Se confundiría.
-Pues la niña es la misma que te tiraste aquí hace un par de semanas y Vanessa te vio volver con la misma ropa que el tío del banco.
-Sería casualidad.-quité importancia. -Pero volviendo a lo tuyo. A ver. Sí. Miriam estaba muy liada. Tú lo sabes mejor que nadie. Y me propuso probar. Pero no como tú piensas.
-¿Y cómo pienso yo? ¿O cómo dice esa que pienso yo?- preguntó Ángela muy enfadada.
-A ver, Ángela. Miriam era virgen. Y enrollarse contigo le había gustado mucho pero como nunca había estado con un tío estaba confundida. Y abusó de mi confianza. Pero no lo hicimos.
-Yo no necesito meterme una polla para saber que me gustan las tías.
-Pues deberías, jajaja.
-Imbécil.
-Perdona…, era una broma para que se te baje el cabreo.- dije conciliador.
-Entonces ¿no te la follaste?
-Claro que no. Pero ¿quién te ha contado el cuento?
-Me ha llegado un rumor.
-Ángela…sólo yo conozco esa historia. Bueno…

¿Marta se estaría vengando de Miriam por metida? No. No quería una guerra entre los Ángeles de Luis ahora. Era lo último que necesitaba. Dolido por Claudia, molesto con Lourdes, hecho un lío con Marta. No, por favor, no estaba para ponerme a mediar. Y me iba a pillar en medio del fuego cruzado. Y cuando las tías se cabrean y empiezan a disparar no dejan títere con cabeza.

-¿Pero cuál es tu problema?- pregunté volviendo a la conversación.
-Haberme enamorado de una cabrona…

Con ese panorama aquella noche salimos en grupo con alguna mala cara y chispas. Lo sorprendente es que pese a las posibles desavenencias vino toto el mundo convocado, Marcos y Silvia, Miriam y Ángela, Marta y yo. Y todos eran pareja salvo nosotros dos. Bueno, pareja en realidad sólo Marcos y Silvia porque lo de Miriam y Ángela ya superaba a cualquier culebrón venezolano en idas y venidas. Y esa noche parecía que tocaba ruptura. Aunque por experiencia ya sabíamos que con dos copas las dos terminaban limando asperezas. Aunque desde la pillada mía la primera vez nunca más las habíamos visto besarse ni nada aunque lo sospechábamos cuando se retiraban.

Marta no me había dicho nada de dormir en su casa por lo que me iba a tocar irme a la residencia con el toque de queda así que en vez de cenar algo como de costumbre en su casa antes de salir pedí que tapeáramos de cervecitas. Aunque percibí un ambiente algo frío al principio se fue relajando la situación y hubo charla animada sobre como organizarnos para el carnaval que era la semana siguiente. Pese a ocurrencias varias de disfraz grupal dado es escaso presupuesto decidimos que cada uno se disfrazara como quisiera pero que era obligatorio disfrazarse.

Entre cervezas, risas y proyectos de disfraz se me fue la noche y me tocaba irme. Teóricamente a Marcos y Ángela también. Así que avisé. Marcos dormiría con Silvia. Marta probablemente temiendo que quisiera meterme en su cama no me invitó pero al final Ángela y Miriam me dijeron que me fuera con ellas. Me sorprendió la invitación y temí algún tipo de encerrona, pero como estábamos bien di por hecho que se había ido el mal rollo.

A las 4 de la mañana dejamos nos separamos, Marta, Silvia y Marcos por un lado camino de su casa y yo con las dos chicas a casa de Miriam. Llegamos a la casa y fuimos entrando al baño por turnos. Las chicas dormirían en el sofá cama del salón y yo en el dormitorio de Miriam. Pero tras que ellas se cambiaban en el salón y yo me desnudara en el dormitorio llamaron a la puerta.

-Estoy en calzoncillos.-respondí.
-Metete en la cama y pasamos.-respondió Miriam desde fuera.

Obedecí sentándome en la cama y tapándome hasta la cintura con el nórdico y las avisé entrando ambas de inmediato. Miriam se sentó en la cama a mi lado y Ángela a los pies de la cama recogiéndose las piernas. Por la postura se le veían las bragas poniéndome bastante nervioso al llevar sólo una camiseta, aunque más nervioso me ponía en pensar en el interrogatorio que se me venía.

-¿Qué pasa?- pregunté cohibido.
-Queremos aclarar algunas cosas contigo.-dijo Ángela.
-¿Qué cosas?- pregunté haciéndome el tonto pensando que venían a pedirme cuentas por mi affaire con Miriam tras su primer rollo con Ángela.
-Bueno, hemos pensado que tendríamos que sincerarnos todos, ¿no te parece Luis?- planteó Miriam.

Oh, oh. Me van a dar fuerte por contárselo a Marta…

-Verás Luis…-dijo Ángela apoyando los codos en sus rodillas obligándome a mirarla fijo a los ojos para que no se me bajara la mirada a su entrepierna- …le he contado a Miriam nuestra conversación de esta mañana y después de mucho hablar entre nosotras hemos decidido aclarar nuestra situación.
-¿Y cuando habéis hablado si esta noche no os he visto solas?-pregunté extrañado.
-Hemos tomado café esta tarde.-respondió Miriam.
-Ahn…bueno. ¿Y qué pinto yo en eso?- pregunté sin comprender tanta solemnidad.
-Pues verás. -siguió Ángela- Miriam no se aclara y yo no puedo insistir en algo que ella no sabe. Por eso hemos decidido seguir como amigas.

Me sorprendía la confesión teniendo en cuenta las cosas que Ángela me había contado en conversaciones anteriores pero seguí escuchando atentamente.

-Vale…-dije extrañado.
-Verás Luis.- habló Miriam ahora- Le he contado a Ángela. Bueno. Mejor dicho. Ella ya sabía y yo le he explicado lo que me pasó contigo…

Oh, oh. Ahora se ponía feo.

-…que en realidad no fue nada. Y ella entiende mis dudas. Incluso que tu fueras el elegido.
-¿Ahn sí?- dudé.
-Bueno, pues que Ángela y yo no queremos que te sientas mal por eso. Y que, además, pues Ángela me apoya en mi decisión de aclarar mi orientación incluso probando con un chico…

¿Probando? ¿Otra vez? ¿Me estaba haciendo la encerrona para que me la follara? Aunque parezca mentira era lo último que se me pasaba por la cabeza. La noche anterior habría pagado por un polvo aunque me llevé el premio de dormir abrazado a Marta. Pero no me apetecía nada en ese momento. Por mi imaginación pasó la imagen en ese momento de estar follándome a Miriam mientras Ángela sentada en la cama preguntaba: “¿Te gusta cariño? ¿Se siente más rico que mi boquita?…” Menuda cara debí poner pues Ángela de golpe habló:

-Que no, Luis.-explicó Ángela- Que no estamos pensando en ti. Es una suposición. Miriam me ha contado que alguien se enfadaría mucho con ella si eso ocurriera. Además ya una vez dijiste que no, tranquilo.

Ufff. No era eso. ¿Alguien? ¿Quién? ¿Marta? Lo dudo. Ha tenido oportunidades de sobra de mostrarme algo y no lo ha hecho. ¿Blanca? No creo que estas dos miren por ella. ¿Se pensaran que estoy saliendo con ella? Por cómo me miran debo estar poniendo una cara de bobo tremenda.

-¿Y por qué me contáis esto a mí?- fui capaz de preguntar.
-Pues, Luis- habló Ángela de nuevo- Eres la persona más comprensiva y con capacidad de escuchar que he conocido desde que llegué a la residencia. Has sido muy discreto con Miriam y conmigo…

“No tanto como crees” pensé con cierto remordimiento.

…y agradecemos tu confianza. Eres casi un hermano mayor. Tienes tus defectillos pero como soy lesbiana no me afectan, jajaja. Pensaba que eras de los tíos que solo mirabas a las tías como “seres follables”, pero me equivoqué. Eres buena persona aunque no puedes evitar tirar la caña.
-Porque Luisito, vaya tela, jajaja. Ya me ha contado Ángela el show con tu amiguita de la facultad. Que yo sabía que os habíais liado jajaja, pero no que disteis el espectáculo en la residencia con los grititos de la niña, jajaja.
-Todavía estás a tiempo que probarlo tú…-le dije guiñándole el ojo.

Ángela me empujó contra el cabecero diciendo:

-Idiota…no te cueles, jajaja.
-Niñas, me voy a emocionar y todo, jajaja.-respondí.-Espero que Miriam se aclare- añadí mirando a Ángela- porque esta niña vale mucho.
-Ains, ¡exaltación de la amistad! Jajajaja- rió Ángela antes de darme un abrazo.

Después me abrazó Miriam y ya se fueron las dos. Por una parte respiré tranquilo porque no era lo que me temía. Por otra parte me alegraba que en un momento tan chungo como el que yo pasaba tener estos ratos de buena amistad y camaradería. Pero no niego que cuando Ángela se levantó dejando todo su culo a mi vista con unas braguitas negras pensé: “Si quisieras probar tú seguro que no me negaba…”

Dormí muy tranquilo entre el alcohol consumido y la vuelta que había dado la conversación. Ni siquiera me planteé asomarme al salón por si veía a mis amigas enrolladas. Caí rápido en la cama. Al mediodía me desperté encantado. Las chicas ya estaban despiertas hacía rato, vestidas y desayunadas. Verme pasar en calzoncillos al baño rascándome la polla hasta les hizo gracia. Y es que me había levantado con bastante picor. De hecho, mientras desayunaba algo las chicas me afearon que no dejara de rascarme. Supuse que cuando me duchara se me pasaría.

Me fui a ala residencia y me di una ducha aliviándoseme el picor así que lo di por pasado. Después de comer salí a tomar café con Lourdes y Víctor. Afortunadamente no salió el tema de Claudia. Les invité a unirse al grupo en carnaval pero no los vi muy decididos a pesar de lo bien que habían encajado en la fiesta que hicimos antes de Navidad. Mejor no recordar la Navidad y como había salido todo.

Por la tarde me fui a correr y cuando me desnudaba para ducharme me vi algo enrojecido el prepucio. Qué raro. Había estado dos horas follando con Blanca el jueves. A lo mejor era por exceso. Pero me extrañaba. Con Nieves había tenido alguna sesión más intensa y no se me había irritado tanto. Con Claudia es que ella siempre aceleraba los polvos. Eran normalmente cortos pero intensos y después volvíamos a empezar. A lo mejor era falta de costumbre. A saber.

En la cena empezó a picarme de nuevo y cuando subíamos a los dormitorios Ángela me afeó tanto tocarme:

-Luis córtate. Estás como esta mañana.
-Es que me pica, joder.
-Huy. A ver si te han pegado algo. ¿Dónde la has metido tú? Jajaja.
-Oye, yo no me meto con tu chocho ni que te metes, déjame tranquilo.- respondí seco.
-Pero qué borde eres.
-Perdona…
-Espera ven a mi dormitorio, que tengo una crema que me echo cuando se me rozan los muslos con el calor y alivia bastante el enrojecimiento.

La acompañé a la habitación. Vanessa acababa de llegar de su pueblo y estaba deshaciendo la maleta. La saludé mientras Ángela buscaba en un neceser que tenía en su armario y me dio la crema.

-Ya me la devuelves.
-Gracias. Me la voy a poner ahora mismo.

Me fui a los baños y me repartí bien la crema por la zona enrojecida. La verdad es que aliviaba bastante el picor. Gracias a la crema pude dormir por la noche. A la mañana siguiente ni me acordaba y se me olvidó echarme la crema cuando me fui a la facultad, por lo que a media mañana empezó a picarme levemente. Saliendo de la cafetería apareció Blanca por el fondo del pasillo muy ligera llamándome:

-¡!!Luis, Luis¡¡¡
-Ahí viene tu bombón…-dijo Marta al verla venir.

Cuando llegó a nuestra altura se me abrazó de manera inesperada diciendo en voz alta:

-Gracias, Luis. Me has salvado con tus apuntes.

Marta. Carlota y Miriam siguieron hacia la clase dejándome con Blanca, que estaba llamando bastante la atención entre la gente que pasaba por el pasillo.

-¡¡¡He aprobado!!!- decía en voz alta abrazada a mi cuello- ¡¡¡Y gracias a ti!!!
-Pero si yo solo te he dejado los apuntes.
-¡¡¡Te parece poco!!!

Viendo los gritos que daba y como llamábamos la atención la cogí de la mano y la metí por una puerta que había en el pasillo que daba a los almacenes de productos de limpieza y papel higiénico para los baños. Había un pasillito que daba a esos almacenes y al vestuario del personal de mantenimiento y limpieza. Allí me lo podría contar mejor sin llamar tanto la atención.

-A ver…cuéntame- le dije.
-Pues eso, Luis- respondió más sosegada- que he aprobado las cuatro asignaturas de las que me dejaste los apuntes. Gracias, gracias…-decía acelerada buscando mi boca para besarme.

Como ya estábamos fuera de la vista de la gente le respondí abrazándola y ofreciéndole mi boca. Se calló al encontrarla dándome un beso muy largo apretándose contra mí. Mi erección fue inmediata. Pero el picor se acentuó con ella. Tanto que dejé de besarla para rascarme.

-¿Qué te pasa Luis?
-Joder, que me pica.
-Jajaja. ¿Te has puesto contentillo?
-Bueno. También.

Pensando que estaba tonteando me preguntó:

-¿Quieres que te quite el picor? Porque estoy muy contenta hoy contigo…
-¿Aquí? ¿Cómo? -pregunté sorprendido.

Blanca estaba lanzadísima y ya desabrochaba mi pantalón haciendo que mi nabo se endureciera más aún.

-Nos van a pillar…-dije esperando que la chica no lo tuviera en cuenta.

Qué morbo. En la facultad. Mucho mejor que en los probadores de aquella tienda. Hacía como que quería evitarlo pero estaba deseando que pasara. Para entonces Blanca ya había abierto mi pantalón y sacado mi polla del calzoncillo. El tacto de su mano fría amainó el picor pero encendió más mi excitación.

-Sí que te pica…-comentó pajeándome suavemente tomándose a broma mi comentario.

De perdidos al río.

-¿Por qué no me alivias con tu boquita?

Blanca me sonrió y sin dudar se agachó poniéndose en cuclillas pero casi se cae dándole risa. Así que cambió de postura poniéndose de rodillas con más firmeza para poder agarrarme de nuevo la churra tiesa y empezar a pajearme suave. No estaba yo ya para preliminares así que le dije:

-Me pica muchísimo.

Lo entendió a la primera y sin más vueltas se metió mi polla en la boca. Eso me alivió mucho más que su mano y lo demostré:

-Ummmmmm, Blanca. Que gustito.

Agradeció mi comentario chupando con más ganas. Como tampoco quería arriesgarme a estar mucho tiempo allí quise acelerar mi corrida y me bajé un poco calzoncillo y pantalón para que mis pelotas quedaran fuera. Tomé su mano y la llevé a mis huevos para que jugara con ellos mientras mamaba sorprendentemente tragándose mi polla casi entera.

-Ufff…que bien lo haces…me vas a quitar el picor en nada…-agradecí el esfuerzo de Blanca desgañitada moviendo su cabeza adelante y atrás para recorrer el máximo de polla posible en cada mamada mientras su mano agarraba mis pelotas intensificando mi placer.

Me iba a correr en nada. Que bien lo hacía esta niña. Pero cuando estaba cerca del éxtasis alguien entró al pasillito. Escuché la puerta abrirse y la voz de una limpiadora:

-¡Cochinos! Pero ¿por qué no os váis a vuestra casa?

La señora salió de nuevo seguramente a buscar a algún ordenanza. No me había visto la cara porque estaba de espaldas ni a Blanca porque yo la tapaba. Y dudo que se hubiera fijado en mi culo. Apresuradamente me la guardé poniéndome bien el pantalón y salimos los dos corriendo de aquel cuartillo ante la mirada perpleja de la gente que pasaba por el pasillo.

Al mediodía ya se había corrido por toda la facultad la noticia de que una limpiadora había pillado a una pareja pegándose el lote en el cuartillo de la limpieza de al lado de la cafetería. La exageración y el bulo convertían ya la supuesta hazaña casi en orgía hasta con profesores implicados. Pero para mis amigas estaba muy claro lo que había pasado cuando en la comida Miriam me dijo tras contar el chisme:

-Luis, ya te vale…
-¿Y por qué tendría que haber sido yo?- contesté ofendido.
-Porque te dejamos con tu amiguita…-añadió Marta.
-Bueno vale. Era yo, pero lo que cuentan es mentira. No estábamos follando.- me expliqué.
-Pues cuentan que la limpiadora salió diciendo que unos cochinos se estaban liando.- añadió Miriam con su gusto siempre por pinchar.
-Pues se asustó y se pensaría lo que no era.- me defendí.
-¿Y qué hacíais escondidos entonces?- quiso saber Marta.
-Pues como venía tan efusiva me dio vergüenza que nos viera todo el mundo y me aparté para que me contara lo que había pasado.- me justifiqué de nuevo.

Por un momento me escapé de la encerrona de Miriam pero como nos fuimos después a tomar un café sentados en una terraza al solecito volvió con la matraca.

-En el fondo tiene su morbillo eso de darse el lote en la facultad.
-Supongo…-respondí quitándole importancia- aunque si te pillan y te cortan el punto no debe hacer mucha gracia.- respondí por la experiencia reciente.
-Ese es el morbo, jajaja. El miedo a que te pillen.-insistió Miriam- Venga. ¿Donde lo habéis hecho con riesgo de que os pillen?, jajaja.
-¿Qué curiosa eres no?- preguntó Marta secamente.
-Hija, somos amigos. Es por contar cositas, jajaja.-respondió.
-En mi cuarto.-respondió Marta.
-Eso no tiene nada de peligro.-dije yo.
-Bueno. En mi cuarto estando mis padres en el salón.
-¿Cómo?
-Se vino mi novio a “estudiar” a casa y con la excusa de que la tele nos molestaba para estudiar cerramos la puerta, se puso tontorrón y acabamos echando uno rapidito en la cama sin hacer ruido y con el susto de oír cualquier ruido. Y mis padres tan felices viendo la tele.
-Jajaja. Esas no me las habías contado.-dije.
-Bueno, Luis.-siguió Miriam- ¿y tú?
-¿Yo? En un baño de un tren.
-¿Con pestillo?
-Claro.
-Entonces no hay peligro, jajaja.-se quejó Miriam.

No iba a contarle lo del probador con Miriam, el coche o el cine con Viqui y hasta en el baño del pub con Marina y Blanca.

-Soy así de soso.-respondí encogiendo los hombros.
-Bueno- añadió Miriam- y los cuartillos de limpieza.
-Pero eso no es una pillada de verdad…-me defendí.
-Ya pero hay rumores.-insistía como siempre.
-Bueno Miriam- dijo Marta con ironía- Tú no tienes nada que contar ¿no?
-¿Yo? ¿Por qué?-preguntó extrañada la interpelada.

Tierra trágame. Marta se lo va a soltar conmigo en medio haciéndome quedar fatal. Sabía yo que la cosa terminaría explotando y me iba a pillar. No tenía que haberle contado nada a Marta.
-Pues, no sé. Como te gustan las nenas y no tienen polla…pues lo mismo estabas intacta.

Pufff. Se lo soltó pero sin decir que se lo había dicho yo. Menos mal. Venganza pero sin involucrarme. Miriam la miró desconcertada sin saber qué decir y Marta con cara de triunfo siguió pinchando:

-¿O has tenido tus rolletes con tíos o algún noviete que no sepamos? Porque hay que ver lo que te gusta preguntar y lo poco que hablas…

Miriam me miró con cara de pánico y creí ver una salida para que no supiera que yo se lo había contado a Marta.

-Bueno…he tenido algún noviete en el instituto…-respondió balbuceando.
-Pues cuenta, donde te han pillado o te han podido pillar…

-Ya, bueno, es que…

Se hizo un silencio incómodo porque Miriam no respondía y Marta y yo esperábamos su respuesta.

-Joder Marta. Que soy virgen,- dijo al fin bajito.

Yo me hice el sorprendido y después giré la cara para mirar a Marta con gesto de pocos amigos pero su triunfo aun no era completo pues preguntó:

-¿Y nunca te has planteado tirarte a un tío aunque sea por probar?

La mato. Ojalá Miriam no hile y deduzca que yo le había contado a Marta nuestro affaire de principio de curso. Se me iba a salir el corazón por la boca.

-Pues muchas veces, pero no es fácil encontrar a alguien que te guste o te atraiga. Es algo muy especial. Y no se me ha dado la oportunidad.- explicó Miriam.

Marta la observaba con cara de “mientas como una bellaca” pero comprendí por donde iban los tiros cuando disparó con doble dirección:

-Hija, aprovecha que tenemos a Luis. Está bueno, siempre dispuesto y no le importa meterse en un cuartillo de la facultad para que haya morbo…
-Marta te estás pasando.-protesté.
-Tranquilo Luis.- me dijo Miriam- que yo contesto.-

Y mirando seriamente a Marta soltó lo siguiente:

-Mejor plantearse cosas y dudar que no tenerlas seguras y no atreverse. Y vivir amargada porque el tío que te gusta no te da lo que tu quieres. Pues mira, ¿sabes que te digo? Que mejor probar con un buen amigo como Luis que no con cualquiera de la calle.
-Oye…que estoy delante…-protesté.
-Mira te dejo con esta amargada antes de que me cabree más.-dijo Miriam levantándose.

Cuando nos quedamos solos le dije a Marta:

-¿Estás tonta? ¿A qué venía eso?
-Que sea menos cotilla y criticona y mire para dentro que tiene mucho que callar.
-No te entiendo Marta. Te cuento algo por la confianza que tenemos y lo usas contra Miriam que espero que no se de cuenta de que lo sabías por mí. Me vas a dejar como el culo.
-Perdona Luis. Yo me entiendo. Pero se lo merecía.
-¿Y qué es eso de que estás segura de algo y no te atreves?- pregunté.
-Yo que sé. Se lo habrá inventado para joderme.
-No entiendo a las mujeres y nunca las entenderé.- confesé.
-Claro, tú con tener amiguitas que te tengan la churra contenta tienes suficiente.
-Oye, conmigo no lo pagues. Si te pones en ese plan me voy. Bueno. Me voy, tengo que entrenar.

Le di un beso en la mejilla y me retiré dejándola sentada en la terraza.

A la desazón por la discusión tan absurda con Marta tras su acoso a Miriam se unió el picor insoportable. Especialmente cuando volví de correr. No me molestó demasiado corriendo pero cuando me metí en la ducha no dejaba de rascarme mostrando el mismo enrojecimiento que el día anterior. La crema de Ángela calmaba pero no curaba.

Pude dormir pero a la mañana siguiente el picor me molestaba y me pasé media mañana rascándome. No vi a Blanca en toda la mañana, y Marta y Miriam parecían haber hecho las paces. Al menos habían dejado de pelear y aparentaban volver a llevarse bien. Pero en varias ocasiones me preguntaron si me pasaba algo pues no dejaba de tocarme, gesto muy masculino, pero que yo solía disimular. Desesperado me fui al centro de salud a pedir cita. Por más que solicité una cita en el urólogo la administrativa me dijo que primero medicina de familia y si era necesario ya me derivaría. Y por supuesto si era grave que me fuera a urgencias. Entendiendo yo que no era causa de acudir al hospital acepté la cita para esa tarde que me había dado.

Al coger el volante de la cita no me había fijado en el nombre del médico, pero cuando llegué a la consulta me fijé que en la puerta ponía Dra. Joder, también era mala suerte.

Cuando me tocó pasar a la consulta me encontré con una señora de unos 40 años calculaba, morena con gafas de cerca colgadas de un cordón. No sé si se percató de mi cara de pavor al comprobar que era una mujer, pero amablemente de dijo que me sentara y le contara.

-Pues necesito cita con el urólogo.-dije algo nervioso.
-¿Te ha dado un cólico, tienes problemas para orinar?
-No.
-¿Entonces? Necesito saber qué te pasa para recetarte algo o derivarte al especialista.
-Bueno. A ver…-dije notando como la doctora me miraba con aire maternal- pues que me pica bastante ahí.
-¿Ahí donde?- preguntó levantando una ceja.
-En mis partes.- respondí avergonzado.
-¿Has mantenido relaciones sin protección?- preguntó cambiando su rostro amable por uno más severo.
-Sí…
-Pero ¿en qué estáis pensando los jóvenes? Aparte del riesgo de embarazo ¿es que no sois conscientes del riesgo de transmisión de una ETS? Herpes, clamidia, gonorrea…hijo puedes quedarte estéril por una imprudencia. ¿Sólo tienes una pareja o eres promiscuo?

Joder que interrogatorio me estaba cayendo.

-Bueno, es una amiga…pero últimamente sólo he estado con ella.
-Últimamente. Madre mía, qué poca cabeza. Bueno. Tendré que ver de qué se trata para ver que tratamiento te pongo.
-¿Ver cómo?
-Pues hijo, ver que te pasa. Yo de oídas no puedo diagnosticarte nada y menos ponerte un tratamiento.

Y ahora a enseñarle la churra a esta señora. Qué vergüenza madre…pero parecía que me estaba leyendo el pensamiento porque dijo:

-Venga, que no te de vergüenza como no te da con las nenas con las que pillas estas cosas. Túmbate en la camilla y ve descubriendo la zona.

Avergonzado me levanté de la silla y me fui a la camilla tumbándome mientras la doctora se ponía unos guantes desechables. Joder. No sólo iba a ver. También iba a tocar.

-Muy bien. Desabróchate el pantalón y bájate el calzoncillo.

Sin atreverme a mirarla obedecí lentamente dejando mis genitales a su vista. La doctora se acercó colocándose bien las gafas.

-Bueno, no parece nada grave…vamos a ver…

Con cuidado me agarró el pene estirando el prepucio. Yo sólo pensaba. “Luis, por Dios, no te empalmes delante de esta señora”. Después descubrió mi glande comprobando el interior del prepucio. Por último palpó mis testículos observando el escroto y lo soltó sin más quitándose los guantes para tirarlos a la papelera.

-Bien chaval. Puedes vestirte. Has tenido suerte pese a tu imprudencia.

Rápidamente me subí el calzoncillo y me puse de pie para meterme bien la camisa por el pantalón. Me senté de nuevo en la silla mientras la doctora tecleaba algo en el ordenador e imprimía el diagnóstico con su tratamiento.

-Bueno. No es grave. Son sólo hongos. Es lo menos grave que te podía haber pasado. Debes ser alérgico porque te han provocado mayor reacción de la habitual y por eso te picaba tanto. Vas a hacer dos cosas. Te vas a tomar estas pastillas dos tomas al día durante 5 días. A la vez después de tu ducha diaria te vas a poner esta pomada en el prepucio. No en el glande que no tiene capacidad para absorber, ¿vale?. Y lo más importante. Dile a tu amiguita que tiene que coger cita con su ginecólogo para que la vean.

-Gracias doctora. ¿Puedo hacerle una pregunta?
-Claro, hijo.
-¿Esto solo se coge haciéndolo?
-Verás. Son hongos como los que les salen a los deportistas en los pies o los que se pueden coger en duchas públicas. Pero para que te lleguen a la zona genital tienes que tener bastantes en los pies por ejemplo. Hay gente como tú con la piel más sensible y otros que no se enteran que los tienen o sólo un picor leve. Pero las mujeres debemos tener más cuidado. La vagina tiene un equilibrio difícil entre su flora bacteriana y los agentes externos como bacterias “malas” u hongos. Si se rompe ese equilibio puede favorecer el ataque de virus más dañinos como el del papiloma humano.
-Ya. Y a mí me lo han pegado así entonces.
-¿Así como?
-Pues teniendo relaciones.
-¿Te pican los pies?
-No.
-Pues ya sabes. Y por favor, ten cuidado. Yo sé que sois jóvenes, guapitos, que no teméis a nada. Pero por un ratito de placer os podéis estropear la vida. Ten cuidado. Usa preservativo salvo que tengas una pareja estable y ambos seáis fieles. ¿De acuerdo?
-Muchas gracias.

Me despedí de la doctora con un temor y una sospecha. El temor a como decirle a Blanca que tenía que ir a su ginecólogo explicándole el motivo. Y la sospecha era clara. Se estaba tirando a alguien más del equipo. Seguramente Dani. Y se lo había follado también sin condón. No me dolía porque me sintiera engañado pero me molestaba como me había regalado la oreja diciéndome que yo le gustaba más y toda la parafernalia a la vista de todo el mundo en la facultad mientras se beneficiaba al capitán del equipo. Necesitaba averiguarlo y tendría que ver cómo.

Joder. Otro frente más. El mal rollo de mis amigas. La ruptura con Claudia y su gusto por hacerme daño contándome lo de Gianni y ahora esto. Bueno, y la pillada en el almacén. Ojalá no nos descubran pues el decano había dicho que se sancionaría a los culpables. Madre mía…

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