ECONOMISTA

La terapia de pareja cada vez iba mejor, Andrés y Paloma estaban volviendo a recuperar la confianza el uno en el otro y eso se notaba, sobre todo en las cosas cotidianas, jugar con las niñas en familia, hacerse pequeñas bromas, ver una película juntos abrazados e incluso hacían el amor más a menudo.

Sin embargo Andrés le seguía dando vueltas a lo mismo, ya le había dejado caer la idea a Paloma hacía unas semanas y ésta pensó que era una locura transitoria de su marido, pero al llegar a casa después de una nueva sesión con la psicóloga volvió a intentarlo.

―Tengo que hablar contigo, Paloma.
―¿Qué pasa, Andrés?, ¿ha estado bien la sesión, no?
―Sí, la verdad es que sí, de eso quería hablarte, bueno ya has oído hoy lo que ha dicho la psicóloga, tienes que soltarte más, exteriorizar los sentimientos, a veces pareces muy fría, incluso te ha dicho que sueltes algún taco de vez en cuando, que eso te va a venir bien.
―Sí, me he quedado muy sorprendida cuando ha dicho eso, sabes que no me gusta hablar así, de manera soez…
―Por decir un taco no significa que hables soez, solo es dejar salir lo que llevas dentro, a veces gritas un ¡joder! o un ¡me cago en la puta! y te quedas como nuevo…
―Jajaja, sí, puede ser, pero no me sale, alguna vez puede que haya dicho alguno, pero me gusta hablar bien, y bueno, ¿de qué querías hablarme?
―Bueno, ehhhh…hace poco te comenté una idea…
―¿Que idea?
―Sí, lo que hablamos, eso que te pedí…
―¿Otra vez eso?, Andrés, lo que me pediste, sabes que no puedo…
―¿Pero por qué no?, está muy relacionado con esto que estamos hablando ahora, hay que soltarse más, dejar salir lo que llevamos dentro.
―Eso no es así, es una manera de llevarlo a tu terreno, una cosa es decir tacos o lo que nos ha dicho la psicóloga de ser más espontáneos, disfrutar cada momento…y otra cosa es eso…aquello que me pediste, no sé, ¡me parece hasta enfermizo!
―Noooo Paloma, no es así…
―Quizás deberíamos hablarlo con la psicóloga, a ver qué opina de tu idea, yo desde luego no estoy dispuesta a hacer eso, no lo veo muy normal, no sé qué clase de pensamientos estás teniendo Andrés, pero eso no me gusta.
―No hay por qué hablarlo todo con la psicóloga, esto es algo nuestro, se trata de recuperar un poco la pasión, la chispa sexual que hemos perdido.
―A ver Andrés, es lógico que hayamos perdido esa pasión o como le quieras llamar, llevamos 25 años juntos…
―¿Pero tú disfrutas del sexo conmigo?, yo creo que no, no hacemos nada fuera de lo normal…yo qué sé como decirlo, nada excitante, eso es, no hacemos nada excitante, sí, hacemos el amor de vez en cuando, ahora incluso un poco más, pero dentro de poco volveremos a lo de antes, una vez al mes y gracias…
―¿Y por hacer eso que me estás pidiendo vamos a recuperar la pasión o te vas a empezar a comer la cabeza cada vez más?, porque hay una fina línea que se puede traspasar en eso que me estás pidiendo, lo mismo prefiero no arriesgarme, prefiero seguir como estamos a intentar recuperar la pasión de la manera que tú me propones y que al final todo se vaya a la mierda…después de lo bien que volvemos a estar ahora, no quiero arriesgarme.
―¡Joder Paloma!, somos adultos, creo que bastante inteligentes, si vemos que esto no resulta yo seré el primero en decirte que no seguimos adelante, pero quiero probarlo, de verdad que sí, necesito hacer esto, para…
―¿Pero qué es exactamente lo que quieres hacer?
―Ya te lo conté el otro día…
―Vamos a hablarlo tranquilamente, ¿cual es tú idea en concreto?

Andrés resopló y se levantó a por un vaso de agua. Estaba a punto de volver a exponer a su mujer lo que llevaba meses rondándole la cabeza, pero ahora estaba nervioso, sin saber muy bien cómo, había convencido un poquito a Paloma. Esta era su oportunidad, tenía que hacer una presentación perfecta de su idea, que ella no tuviera dudas. Volvió al salón con un par de vasos de agua y le sirvió uno a su mujer.

―Vamos a ver…como te dije el otro día, desde que me contaste lo de Víctor y tú en Barcelona, bueno pues…no sé, he pensado en ello, me he imaginado como debías de estar de atractiva, me excita pensar que te vestiste así no sé con qué idea, si de estar impresionante, o de gustar a Víctor…
―No me visto pensando en si voy a gustar a uno o a otro, me visto como quiero o me apetece en ese momento y por supuesto no me vestí así para gustar a Víctor, yo no tenía ninguna intención de ligar con él o seducirle o lo que estés pensando, me vestí así y punto.
―Sí, bueno lo que quiero decir es que me lo he imaginado, Paloma sabes que eres una mujer muy…que eres increíble y últimamente, al menos por mi parte, he perdido ese deseo sexual hacia ti y creo que a ti te pasa igual, no es que no me atraigas sexualmente hablando, claro que me sigues gustando, pero me gustaría recuperar esa pasión de cuando éramos jóvenes y…
―¿Y vistiéndome así lo vamos a recuperar?, puedo ponerme otra ropa…no tiene por qué ser lo que llevaba esa noche…
―Yo quiero que te pongas la misma ropa que llevabas esa noche, salir a cenar contigo, luego ir a tomar algo, quiero que lleves un buen recogido en el pelo, que la gente te observe, que admiren tu cuello, tus curvas, tus caderas, que te deseen, quiero ver cómo te miran y que digan “joder ese tío que suerte tiene”, por eso es lo de la misma ropa, es como saber qué es lo que pensaba esa noche la gente, cómo te miraban…cómo te deseaba Víctor.
―No sé Andrés, todo esto lo veo muy raro sinceramente, creo que deberíamos hablarlo con la psicóloga…me estás pidiendo que me vista igual que la noche que te fui inf…bueno que pasó eso…
―Vamos a probar, solo una noche, de verdad solo una noche, dejamos a las niñas con mis padres, nos despreocupamos de todo, estaremos solos tú y yo y nadie más, saldremos a cenar, luego iremos a dar una vuelta, a bailar, a disfrutar, reservaré un hotel y terminaremos pasando la noche allí, solo eso, por favor Paloma…
―Parece que lo tienes todo muy bien pensado…
―¿Entonces eso es un sí?
―No sé ni qué contestar.
―Tú déjame que lo prepare todo…solo tendrás que preocuparte de ponerte lo más guapa posible…
―¿Y cuándo va a ser?
―Lo más pronto posible, éste sábado mismo, ahora llamo a mis padres para que se queden con las niñas y voy a reservar restaurante y hotel…
―Joder Andrés todo esto es muy raro, es pensar volver a ponerme esa ropa…
―Va a estar bien, ya lo verás Paloma…luego cuando lo hagamos si quieres lo hablamos con la psicóloga o con quien quieras, pero necesito que me des una noche para hacer esto…
―Está bien, reserva donde quieras, pero a mí esto me sigue pareciendo una locura…

8

A mediados de septiembre empezó otra vez el colegio de las niñas, para los que seáis padres me entenderéis, eran unos días movidos en casa, por un lado preparar el material escolar, la ropa, luego estaba Claudia acoplándose a su nuevo puesto de directora de instituto, que aunque no habían empezado las clases daba mucho trabajo. Apenas teníamos tiempo para pensar en otra cosa.

Por la tarde había reunión del AMPA (asociación de madres y padres) en el colegio de las niñas, Claudia me dijo que fuera con ella, mientras las peques se quedaban en un aula de juegos que habían preparado, a mí no es que me hiciera especial ilusión ir a esas reuniones, pero tampoco tenía ninguna excusa para no ir. La primera noticia que nos encontramos al empezar la reunión era la dimisión del que había sido presidente del AMPA muchos años, un tal Germán, un tío bastante peculiar, sobre 46-48 años, ingeniero, bien vestido, alto, delgado, con unas gafas finas que le daban un aire de buena persona y sobre todo educado, muy educado. Tenía cinco hijos, dos de los cuales eran mayores y ya estaban en el instituto, pero en el colegio todavía tenía otros tres hijos. Alegó que llevaba tiempo de presidente en el AMPA y era mejor que otro se ocupara el puesto.

Lo contrapuesto a Germán era su mujer Natalia, una rubia natural que no podía ser más pija, para la edad que tenía, también sobre 48 años, estaba bastante buena, pero era realmente insoportable cada vez que abría la boca. Estaba claro quien llevaba los pantalones en casa.

En principio nadie quería asumir la presidencia del AMPA, por lo menos no había voluntarios y enseguida todas las miradas se dirigieron a mi mujer.

―Oyes Claudia, ¿por qué no te pones tú? ―le dijeron otros padres.
―Uffff, no, quita, que ahora tengo mucho trabajo en el instituto.
―No te preocupes, tampoco hay que hacer mucho, yo te podría ayudar al principio ―dijo cortésmente Germán.
―Pues alguien se tiene que poner, porque mi marido lo deja sí o sí este año ―dijo Natalia con su tono repelente de voz.

Esta frase desencadenó el típico tumulto de gente hablando todos a la vez los unos con los otros. Al final Claudia levantó la mano.

―Está bien, si nadie quiere, me pongo yo…pero solo si nadie quiere, si hay algún o alguna voluntaria sin problemas, pero me tienes que ayudar eh ―le dijo Claudia a Germán.
―Por supuesto…

Después de que Claudia asumiera el puesto de presidenta del AMPA estuvieron discutiendo otros asuntos. Total, dos horas de interminable reunión. Antes de salir del aula se le pudo escuchar por última vez a Natalia hablando a nuestra espalda.

“Que aprenda ella sola, que a ti nadie te enseñó”, le regañaba a su marido en privado mientras salían, pero con un tono de voz lo suficientemente alto para que se enteraran todos.

Cuando volvíamos en el coche, íbamos hablando de lo que había pasado en la reunión, Claudia no estaba muy convencida de haber acertado al coger el cargo.

―No tenía que haberme puesto, me va a quitar mucho tiempo…
―No te preocupes, yo te ayudo, tampoco creo que ser la presidenta del AMPA del colegio te quite mucho tiempo.
―Ya, siempre dices lo mismo, que me ayudas y luego lo tengo que hacer todo yo sola…
―Bueno, tienes a Germán, que se ha ofrecido a ayudarte, jejejejeje.
―Sí, la verdad es que es muy agradable…
―Igual que su mujer…
―Calla, calla, menuda bruja, le tiene al pobre cohibido.

“Más o menos como tú a mí”, pensé.

―Es una impresentable total, la verdad es que no pegan nada de nada, él tan bueno y educado y ella una pija que se cree la reina del mundo, nos mira a todos por encima del hombro ―contesté.

Cuando se acostaron las niñas y mientras preparaba la cena estuve pensando en lo que había pasado durante el día, me acordé de la reunión y especialmente de Germán. Empecé a darle vueltas a una idea, que sabía que Claudia me iba a rechazar de primeras, pero quería decírselo, para que al menos mi mujer pensara en ello.

Después de cenar estábamos en el sofá viendo la tele y le pregunté a Claudia.

―¿Qué te parece Germán?
―Que qué me parece de qué…
―Así en general, no sé, ¿qué piensas de él?
―Pues se le ve el típico señor educado, muy correcto, no sé, amable, es de los que parece que no ha infringido una norma en su vida, jajajaja…lo peor de él es su mujer…¿pero a qué viene ahora esa pregunta?

Claudia vio la cara que puse yo, me conocía muy bien.

―¿Qué estás pensando?
―No sé, a lo mejor, podríamos fantasear un poco con él ―dije dándole una patadita cariñosa en el muslo.
―¿Con Germán?, ¿estás de broma, no?
―Sí, no me digas que no te da morbo, no está nada mal físicamente y podrías tontear un poco con él, aunque fuera solo por fastidiar a la idiota de su mujer…
―Ya estás con tus ideas…ahora va a ser Germán nuestro nuevo amante, macho, corneador, como lo quieras llamar.
―¿Y por qué no?
―Dime en serio que estás de broma, con Germán…¡madre mía como estás!…
―Es atractivo, educado, tendría su morbo, ¿te imaginas cómo tienen que ser en la cama él y su mujer?, seguro que se pasan el día follando, para tener cinco hijos…
―Las tonterías que dices.
―Piénsalo, podrías tontear un poco con él, solo por jugar no pasa nada.
―¿Y dónde quieres que tontee con él?, allí en el aula del AMPA, en el colegio de tus hijas, que siempre tiene la puerta abierta de par de par…

Me parecía increíble, pero por las palabras de Claudia y cómo las dijo y la cara que había puesto, no solo no se negaba a hacerlo, sino que ya empezaba a plantearse la posibilidad de jugar con Germán. Incluso podría afirmar que ella ya lo había pensado antes de que yo se lo dijera. Enseguida me derrumbó el castillo de naipes.

―Olvídate, ese tío no haría nada de nada por el miedo que le tiene a su mujer…y yo tampoco quiero…
―Tanto como miedo…
―Bueno, miedo, respeto, llámalo como quieras…
―¿Pero lo intentarías?
―¿Pero qué quieres que intente?, ligar con él?..
―Sí…ligar, tontear,
―¡¡Que no lo voy a hacer!!, es absurda la idea…olvídalo…te lo digo en serio…y menos con un conocido, que no, que no…en el colegio de las niñas…no te pongas pesado…
―¿No te gustaría aunque fuera solo por fastidiar a su mujer?, ¿o es que no confías en tus dotes de seducción? ―dije retando a Claudia para picarla en su orgullo.
―Pues con Germán no, ya te digo que es imposible que él haga nada…
―¿Y qué tenemos que perder?, es solo un juego…puedes tontear con él, intentarlo, que no entra al juego, pues no pasa nada, podemos fantasear con ello, como con Don Pedro…y si entra al juego…pues ya lo sabes, por mi parte lo que quieras sin problema…
―¿No te importaría que me acostara con ese tío?
―Ya sabes la respuesta…para qué lo preguntas…
―¡¡Qué cornudo eres!!, no tienes límite, te pasas el día fantaseando que me follan toda clase de tíos, verdad?, ¿y quién más has pensado que me folla? ―dijo Claudia acercándose a mí y poniendo una pierna sobre mis muslos.
―Pues no sé…
―Ahora eso no me vale, venga, ¿en qué piensas cuando te haces pajas?
―En que follas con otros…
―Eso ya lo sé cornudo, pero quién exactamente, seguro que tienes unos cuantos en mente…
―Sí…pero me da vergüenza decirlo…
―Vaya ahora te da vergüenza, venga dime nombres…¿piensas en Toni?
―Sí, por ejemplo ―dije yo mientras Claudia me frotaba la polla con el muslo.
―¿Y quién más?, vamos, mmmmmmmmmmmm, ya la tienes bien dura cornudo…
―No sé, Don Pedro…
―Ummmmmm, ¿te haces pajas pensando en que me folla el viejo?
―Sííííí, ummmmmmmmmmm…me pone mucho eso…
―¿Quién más? ―dijo Claudia en un tono que denotaba que empezaba a estar excitada con lo que hablábamos.
―En Víctor también…todavía me acuerdo todo lo que te hacía, como te follaba, como se la chupabas…
―Mmmmmmmmmmmmmmmm, yo también me acuerdo, le echo mucho de menos, venga dime quién más ―dijo Claudia cogiéndome una mano para que la llevara a su entrepierna.
―El taxista de Madrid también…el día ese que le llamaste por teléfono.
―Joder, ¿ese cerdo sudoroso también te pone que me folle?
―Síííí, me pone mucho, p

ufffff

fffffff, todavía tengo su tarjeta con el número de teléfono, dios Claudia, estás mojadísima ―dije apartando las braguitas de mi mujer para meterla un dedo en su coño.
―¿De verdad tienes todavía su teléfono?
―Ummmmmmmmmm, sí, sí lo tengo…
―Bueno, quién sabe, quizás la próxima vez que vayamos a Madrid, le podemos llamar, ¿dónde preferirías que me follara, en el hotel o en el taxi?
―En el taxi, sería mucho más guarro, en un descampado, por ahí, ¿te lo imaginas?
―¡¡Qué cornudo eres!!, te encantaría mirar como follo con ese cerdo…
―Sí, me encantaría…
―¿Quién más te imaginas que me folla?
―Mmmmmmm, no sé Germán también…
―Ya pensabas en él antes o es a partir de ahora?
―No, no pensaba en él, pero sería un buen candidato, me encantaría ver como pierde la compostura contigo mientras te folla…es siempre tan correcto…dime por favor que te estás planteando hacer algo con él, por favor
―Ahora no vale mi respuesta, me tienes muy caliente…
―Me encanta tenerte así.

Claudia subió los dos pies en el sofá y recostada en el respaldo se abrió de piernas, yo seguía apartando su tanguita mientras me la follaba, ahora con dos dedos.

―¿Tendrá buena polla? ―dije yo.
―Ummmmmmmmmm, no sé…
―Seguro que sí, seguro que tiene una polla mucho más grande y más dura que la mía…
―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, eso no es muy difícil, cornudo…
―Tiene que follarse muy bien a la guarra de su mujercita, cinco veces la ha preñado, esos no se han puesto un condón en su vida…
―Mmmmmmmmmmmmmmmmmmm…¡¡quítame las braguitas!!, ¡¡quítamelas!!, me están molestando.

Me puse de frente a ella e hice lo que me pedía, tirando del elástico por el lateral. Me quedé de rodillas ante el impresionante coño de Claudia, que estaba abierto, hinchado y goteando.

―¿Quiéres que te lo coma?
―Noooooo, sigueeeeee como estabas…fóllame con los dedos…
―¿Subo a la habitación a por una polla de goma?
―Que noooo, ahhhhh, sigueeeee con los dedos joder, fóllame con los dedos…

Metí un tercer dedo en el coño de Claudia que entró con mucha facilidad debido a lo mojada que estaba y empecé a follármela rápido con la mano.

―Ahhhhhhhhhhhhhh, sigue hablandoooo, dime cosassssssssss, ¿quien más te gustaría que me follara?, dímelo cornudo…en quien más piensas mientras te pajeas…dime más nombres cornudo, seguro que piensas en más tíos que me follan…
―En operarios de la fábrica también, fantaseo con eso también, vas vestida allí con una faldita muy pija y te follan entre las máquinas cuatro o cinco de mis empleados, te hacen de todo, incluso Sebas se pajea también mirando…
―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, joderrrrrrrrr, eres más degenerado de lo que pensaba, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, méteme otro dedo, voy a correrme,¡¡¡voy a correrme!!!
―¡¡En tus alumnos, pienso que se pajean pensando en ti!!, me encantaría que te follara duro uno de ellos.
―Ahhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhh…eso no me gusta.
―¡¡Cállate, estás empapada!!, claro que te gusta fantasear con sus pollas duras, se la tienes que poner durísima a esos jovencitos mientras te miran el culo en clase…

Metí un cuarto dedo en su coño y empujé fuerte y rápido haciendo que a Claudia se le escaparan unos cuantos gemidos, que ella intentaba ahogar para no despertar a las niñas. Entonces en el estado en el que Claudia estaba y dentro de ese juego, me atreví a decir el último nombre que me faltaba.

―Todavía hay otro más que me imagino que te folla…
―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, dime quien esssssssssssssss, dímelo…ahhhhhhhhhhhh, ¡¡¡¡estoy a punto de correrme!!!!!
―¡¡Gonzalo!!, ¡¡también imagino que te folla Gonzalo!!

Entonces Claudia tensó las caderas, echándolas hacia delante y se quedó parada, por unos instantes pensé que la había fastidiado diciendo su nombre, me miró conteniendo la respiración y agarrándome fuerte el brazo. Antes de que ella reaccionara me acerqué a su cuello y le di un beso.

―¿No te acuerdas cómo te hizo un dedo en el bar hasta que te corriste?…

Mi mujer se dejó caer exhalando una respiración muy profunda, su cuerpo comenzó a temblar violentamente y mientras seguía agarrada a mi brazo empezó a correrse entre espasmos

―Ahhhhhhhhhhhh, joderrrrrrr, me corroooo, me corrooooooooo!!!!! ahhhhhhhhhhhhhhhh…

Cuando terminó me apartó la mano que tenía dentro del coño, parecía que estaba enfadada y cogió las braguitas del suelo para ponérselas deprisa.

―Pareces idiota, ibas muy bien y casi lo estropeas todo al final, ¿para qué has tenido que nombrar a Gonzalo?
―No lo sé, perdona Claudia, solo era un juego…no creí que te enfadaras…pero al final te has corrido, no?…
―Me he corrido porque estaba ya a punto, no porque dijeras su nombre…casi lo jodes todo, ¿pero tú es que de verdad que no tienes límites?, te imaginas a cualquiera follándome.
―Lo siento, de verdad pensé que…era solo un juego, una fantasía Claudia, no te enfades…
―¡Cállate anda, no digas nada! ―dijo cogiendo el mando para ponerse a ver la tele sin volver a hablarme.

Me quedé con una erección importante bajo los pantalones, pero con el cabreo repentino que se había cogido Claudia cualquiera decía nada. Tampoco creo que fuera para ponerse así, se había molestado mucho cuando nombré a Gonzalo, pero el orgasmo que había tenido tampoco había sido muy normal, no sé si se ahora se quería hacer la ofendida o si me había montado el numerito para dejarme en ese estado toda la noche como castigo. Yo creo que más bien lo segundo, el caso es que no protesté y me quedé empalmado en silencio como un cornudo viendo la tele con ella.

Un rato más tarde nos metimos en la cama, yo seguía con un buen calentón después de haber visto como Claudia se corría cuando dije el nombre de Gonzalo y con la nueva posibilidad que se había abierto con Germán.

¿Estaría Claudia dispuesta a jugar con él?

9

El sábado tuve que ver como Claudia salía vestida como una auténtica MILF pidiendo guerra. Había quedado para cenar y salir a tomar algo con su amiga Mariola. Llevaba puesta una minifalda de cuero bastante corta con una cremallera por un lado de la pierna, botines negros, medias con dibujos y en la parte de arriba una camiseta de manga larga negra muy ceñida al cuerpo, con una pequeña cazadora de cuero.

Iba a ser el centro de atención en cualquier sitio, su culo lucía redondo y duro bajo la falda y los pezones parecían que le iban a desgarrar la camiseta negra de un momento a otro. Antes de salir le tuve que recordar que podía hacer lo que quisiera y con quien quisiera, aunque eso mi mujer ya lo sabía.

―Vamos a estar por la ciudad David, sabes que no va a pasar nada, hay caras conocidas en todos los sitios ―me dijo para tranquilizarme un poco.

Yo no hice caso del comentario.

―Al menos si os entra algún tío mándame un mensaje, por favor, me daría mucho morbo.
―¡Pero qué cornudo eres!, anda buenas noches , no me esperes despierto y acuesta pronto a las niñas ―dijo dándome un beso de despedida y luego haciendo lo mismo con las peques.

Cuando acosté a las niñas estuve trasteando un rato por internet, me conecté al Skype, pero como Toni no estaba me puse un rato a ver videos porno de cornudos. Cuando ya estaba cachondo busqué la carpeta de fotos de mis cuñadas y me la estuve meneando un rato con ellas mirando las piernas de Marina y las tetazas de Carlota. Tuve que parar varias veces para no correrme, así estuve un buen rato, me tocaba y cuando estaba a punto me detenía, al final no me corrí. Quería estar muy excitado por si Claudia llegaba con ganas de follar o que le comiera el coño. Apagué el ordenador y me puse a ver una película, aunque no creo que durara más de 30 minutos sin antes dormirme en el sofá.

Me despertó un WhatsApp de mi mujer.

Claudia 2:30
Q tal, sigues despierto?, está siendo una noche interesante, ahora nos han invitado unos chicos a una copa, q te parece?
David 2:30
Mmmmmmmmmmmmmmmmm, me encanta, vais a seguir con ellos de fiesta, cuantos años tienen?, donde estáis?
Pero ya no volví a recibir ningún mensaje de mi mujer en toda la noche.

―Es una pena lo de Víctor, aunque tú no te dabas cuenta estabas estupenda, radiante, se notaba que te estaba follando bien. Tenías un brillo especial en la cara.
―Bueno casi mejor así, al final estas cosas tienen que acabar, sino es de una manera es de otra ―le contestó Claudia.

Las dos amigas estaban de pie en un bar tomando una copa, hablando de sus cosas, no se habían dado cuenta de que hacía tiempo de que un grupo de cuatro chicos no les quitaba el ojo de encima.

―¿Y con el de Internet seguís hablando?
―Sí, con él sí, ahora David lleva una temporada muy pesadito, quiere que quedemos con él, pero un encuentro de verdad.
―Joder con tu marido, no pierde el tiempo, mmmmmmmmm, suena muy caliente, que suerte tienes de que David sea así, ¿y lo vais a hacer?
―No tía, paso, estuvo bien lo de Víctor, pero se acabó…
―¿Y por qué no?
―No sé, no quiero seguir quedando con desconocidos, ¿qué quieres que cada semana esté follando con uno distinto?, eso no me gusta…
―Pues sí, si a ti te apetece y tu marido no tiene problema, ¿por qué no?
―No sé Mariola…
―Se nota que te apetece quedar con él, ¿qué tal es?, ¿es guapo?, ¿está bueno?
―No le hemos visto la cara nunca por la cam, tendrá 35 años, se le ve que está muy delgado de cuerpo, ¡pero tiene una cosa enorme entre las piernas! ―dijo Claudia poniéndose la mano en la boca como si le diera vergüenza lo que acababa de decir.
―¿Ah sí?, ¿pero muy grande?
―Pero que mucho, mucho, de hecho su apodo es Toni24, dice que le mide 24 cms, jajajajaja, ¡¡en la pantalla del portátil se ve enorme!!
―Joder, ¡¡¡vaya verga, 24 centímetros!!!, jajajajajaja…pues no seas tonta, ¡¡tienes que follar con ese tío!!…no siempre se tiene la oportunidad de probar una cosa así, oye, ¿nos tomamos otra copa?…
―Puffff, empiezo a estar bastante chispada, entre el vino de la cena, los chupitos…mañana voy a tener una buena resaca…
―Vamos así me cuentas más cosas, que si no estás borrachilla no me cuentas nada, jajajajaja.
―Jajajajajajaja.

Se dieron la vuelta y Mariola levantó la mano para pedir, cuando se quisieron dar cuenta había dos chicos de unos 30 años a su lado.

―¿Perdona, os podemos invitar a una copa? ―le preguntó uno de los chicos a Mariola, que le revisó de arriba a abajo.
―Sí, claro, ¿por qué no?

Se giró donde Claudia, que no parecía muy conforme con la decisión de su amiga.

―Les dejamos que nos inviten a una copa y luego les largamos…de alguna manera nos tienen que recompensar por nuestra compañía, no? ―dijo Mariola.

Los dos chicos estaban muy bien, morenos, guapos, bien vestidos, se notaba que se cuidaban, estuvieron hablando un rato con Mariola y Claudia, pero ésta estaba bastante seca con ellos.

―¿Qué le pasa a tu amiga, está enfadada por algo? ―le preguntó uno de los chicos a Mariola.
―No, es así, es que ella está casada…
―Vaya que pena, pero tú no, verdad?
―Yo no, guapo.
―¿Y habría alguna posibilidad de que tú y yo nos tomáramos una copa a solas esta noche?
―Hoy no, pero te voy a dar mi teléfono y me llamas esta semana…

Claudia se había apartado un poco y le estaba mandando un WhatsApp a su marido, luego se quedó mirando como Mariola tonteaba con uno de los chicos y como parecía que estaban intercambiando sus teléfonos. Finalmente se despidieron y las dos amigas volvieron a quedarse a solas.

―Joder Claudia, a ver si te animas más, eran dos partidazos, no me digas qué no estaban buenos…
―Sí, no estaban nada mal, pero aquí paso de esas cosas, es una ciudad pequeña y no sabes quién te puede estar viendo, aunque ya he visto que tú no has perdido el tiempo.
―Jajajajaja, pues no, me ha gustado mucho el chico éste, si me llama pienso quedar con él otro día para follar.
―No paras, pero si ya tienes a Lucas…
―¿Y qué pasa?, Lucas no es mi novio, es solo otro amigo con el que follar, no creo que a él le importe, no somos pareja ni nada parecido, él lo sabe y lo entiende y si algún día de estos se echa una novia en la universidad, me parecerá perfecto, pero si quiere seguir follando conmigo a mí no me va a importar que tenga novia…
―Lo siento Mariola, no quería estar tan seria con esos chicos, es solo que bueno, dijimos que hoy iba a ser una noche para nosotras, para contarnos nuestras cosas…
―Vaaaaaaaaaale, nada de chicos, es una noche de chicas, jajajaja
―Eso es, jajajajaja.
―Bueno pues ya que estamos, dime con quién estabas hablando por el WhatsApp hace unos minutos…
―Le he mandado un mensaje a David, para decirle que habíamos ligado con dos chicos, esas cosas le vuelven loco, ya no le he vuelto a decir nada, seguro que se queda toda la noche excitado y pensando en ello…jajajaja…
―¡Qué mala eres!, te encantan esos juegos con tu marido…
―Pues sí, para que te lo voy a negar, él se lo ha buscado, por querer ser un cornudo ―dijo Claudia.
―Pero a ti te encanta más que te folle un tío como Víctor.
―Por supuesto, es de los que saben hacer disfrutar a una mujer en la cama…
―Mmmmmmm, ¿por qué no me cuentas más detallitos?, de esos encuentros con Víctor, hoy te veo dispuesta a hacerlo, que nunca sueltas prenda…
―Mariola, ya sabes que estas cosas me dan mucha vergüenza….
―Pues hoy la tienes que perder, venga vamos a tomar otra copa y me cuentas lo de Víctor.

Se pusieron en un lado de la barra y se pidieron otra copa.

―La verdad es que no entiendo lo de Víctor, ¿y qué os pasó exactamente para que no hayáis vuelto a tener noticias de él?
―Esto ehhhhhhhh…Mariola, no sé cómo decírtelo, eso sí que me da mucha vergüenza…
―Venga, venga, tú empieza a hablar, cuéntamelo todo, estoy muy intrigada…y hasta un poco mojada, jajaja.
― Jajajaja, qué guarra, pues lo de dejar de vernos fue sobre todo, ehhhhhhh, por así decirlo fue por culpa del sexo anal ―dijo Claudia ruborizada.
―¿El sexo anal?, joder empiezas fuerte, cuenta, cuenta, mmmmmmmmmmmmmm, no sé si es el alcohol o qué pero sin que me hayas contado nada me estoy empezando a poner cachonda, jajajajaja
―Jajaja, habrán sido los chicos de antes…
―También, ahora podríamos estar en mi casa follando con ellos, ¿no me digas que no te daría morbo?
―Mmmmmmmmmmm, calla, calla…bueno no me interrumpas, déjame que te siga contando lo de Víctor…
―Y el sexo anal…
― Sí, eso, pues Víctor llevaba unos encuentros que quería hacer eso conmigo, ya sabes, hacérmelo delante de David…
―Vamos, que quería follarte el culo delante de tu marido…
―Sí.
―Y tú encantada claro, espera…antes contéstame una curiosidad, ¿te gustaba más follar con Víctor a solas o que estuviera David delante?…jajajaja, déjalo, no contestes, con la cara que has puesto ya me has contestado, te ponía mucho más que te follara con tu maridito delante…
―Eran distintas sensaciones…pero sí, no sé por qué me excitaba mucho más cuando estaba David mirando…
―Vale, gracias por contestar, venga sigue contando, ¿y qué pasó con Víctor?
―Bueno, esa noche fue especial, normalmente quedábamos a cenar los tres, luego volvíamos al hotel, pero ese día lo hicimos distinto, Víctor nos había dicho que esa noche sí o sí me lo iba a hacer por detrás…
―¿Y tú querías hacerlo?, ya lo habías hecho antes, me supongo…
―No, era virgen por ahí…
―¿Eras virgen del culo?, ¡no me fastidies, con ese culazo que tienes!, mmmmm has dicho eras…eso es que ya no lo eres…
―No, ya no lo soy…
―Bienvenida al club de las que nos dejamos follar el culo, jajajajaja.
―Jajajajaja.
―A mí me encanta hacerlo, me da mucho morbo que me den por el culo, para que te lo voy a negar, estoy borracha, jajajajaja, es una sensación que me pone mucho, que me pongan la polla dura ahí atrás, ese dolor, ese placer…

ufffff

fffffffffffffff….te voy a contar una cosa que no había hecho, ¿te acuerdas hace unos meses cuando sin querer me enrollé con mi ex marido en su casa?, y perdona porque te haya cortado, ahora sigues…
―Sí, sí, que dijiste que fue un error y tal…
―Sí, pues ese día le dejé por el culo.
―Ala ―dijo Claudia tapándose la boca.
―Pensaba para mí, házmelo que va a ser la última vez, a él le debió volver loco follarme así…ahora estoy mucho más buena que cuando estaba casada con él…
―Normal, tienes un culazo que…me gusta hasta a mí.
―Mmmmmm, a mí también me encanta el tuyo ―dijo Mariola sobándoselo un poco por encima de la falda―. Bueno que nos ponemos tontorronas y no desviamos del tema, sigue contando, ¿qué pasó esa noche con Víctor?
―Ya te dije que fue distinto, los previos también, quedamos con él en la habitación del hotel directamente, salí a recibirle en un conjunto de ropa anterior que me había comprado David esa misma semana.
―Joder, ¡qué caliente suena eso!…tu marido comprando la ropa interior para tu amante, ¡¡dios qué morbo!!…b

ufffff

fffffff….
―Me compró un conjuntito muy guarro, yo no me hubiera comprado eso nunca, jajajajaja.
―Jajajajajaja, pero te lo pusiste, ¿y le saliste a recibir así?
―Desde luego, es lo que quería mi marido.
―¡Que guarra!, jajajaja, se quedaría a cuadros Víctor cuando te vio.
―Sí, yo creo que se le puso dura al instante ―dijo Claudia volviéndose a ruborizar.
―Me encanta que me cuentes estas cosas con lo vergonzosa que eres…¿y tú como estabas esa noche?
―Pues te puedo decir que muy excitada, pero en realidad estaba cachonda perdida.
―Jajajajajajajaja.
―Jajajajajaja
―¿Y eso?
―Es que antes de quedar con Víctor, habíamos estado conectados en la cam desde el hotel, me había estado mostrando a nuestro ciber amigo…el de la polla grande, que él viera como me había vestido para Víctor, me puso mucho exhibirme para él…
―Mmmmmmmmm, joder, ¡qué morbosos sois!…
―Así que imagínate como estaba…
―Venga sigue y no corras por favor, cuéntamelo todo con pelos y señales, te lo juro que yo sí que me estoy poniendo cachonda perdida, jajajaja.
―Jajajajajaja.
―Venga sigue.
―Pues llegó Víctor a la habitación y nada lo típico, salí a recibirle en ropa interior y empezamos a besarnos, David estaba sentado en un sillón mirándonos…
―B

ufffff

ffffff qué calor, ¡¡¡camarero, pon otras dos copas de lo mismo!!! ―dijo Mariola levantando la mano―.Venga tú sigue…
―Nos estábamos besando y luego me dio la vuelta y Víctor se frotó contra mí, como si estuviéramos haciéndolo, entonces me mandó que le dijera a mi marido que quería que me diera por el culo…
―¿Y tú se lo dijiste?
―Sí claro, a mi marido le vuelven loco esas cosas, le gustó tanto que hasta se corrió encima en ese momento ―dijo Claudia tapándose la cara cuando se volvió a ruborizar.
―Noooooo…
―Sííííí…
―¿Se corrió tu marido solo con eso?
―Sí, sin tan siquiera tocársela, Víctor acababa de entrar en la habitación y él ya había terminado…
―P

ufffff

ffff…qué morbo…¿y eso te gustó?
―La verdad es que sí, me excitó que se corriera tan rápido y a la vez me dio vergüenza, yo estaba también que…no podía más…
―Venga sigue, sigue, que esto se está poniendo interesante…
―Oyes, te estoy contando mucho…
―Claro, tengo que aprovechar, para un día que te lanzas, jajajaja…porfa sigue…
―Pues eso, que Víctor estaba empecinado en hacérmelo por detrás, me lo dijo nada más entrar, pero antes me dijo que tenía que…bueno ya sabes ―dijo Claudia señalándose la boca.
―¿Chupársela?
―Sí, eso…
―Puedes decirlo que no te avergüence, a mí me encanta chupar una buena polla, de hecho no creo que haya nada más morboso, meterse en la boca una buena polla caliente y dura…mmmmmmmm, estaría horas y horas chupando una buena polla…¿no te parece?
―Dicho así, suena hasta bien, jajajaja.
―¿Y cómo te lo digo?, no hay nada más morboso que meterse en la boca una y si es enorme mejor, de estas que casi no entran y te atragantas con ellas, a mí me encanta…mmmmmmmmmm, solo de pensarlo me están entrando unas ganas locas de comerme una polla esta noche, ¿no te pasa igual?…y luego joder, mmmmmmm, que se te corran en la cara, diossssss, toda esa corrida calentita…me pone a mil…
―¡¡Qué guarra!!
―¿Y a ti no te gusta o qué?
―Si ―dijo Claudia en bajito.
―¿Qué has dicho, que casi no te oído?, venga reconócelo sin miedo, te apetece igual que a mí comerte una buena polla ahora mismo, si quieres llamo a el chico que me acaba de dar el teléfono, eran muy monos los dos, nos les llevamos a mi casa, yo estoy soltera y tu marido es un pobre cornudo al que le encantaría que lo hicieras, mándale un mensaje que vamos a mi casa con dos tíos, a ver que te dice, puedes elegir a cualquiera de los dos, a mí no me importa, me vale cualquiera de ellos, nosotras elegimos, ¿a quién se la quieres chupar de los dos?, ¿quién quieres que te folle?, solo tengo que llamarles por teléfono…
―Noooo Mariola, ni se te ocurra…
―Me encanta como te haces la santurrona, cuando en el fondo estás deseando…pues por lo menos sigue contándome como se la chupaste a Víctor…¿lo hiciste verdad?
―Sí, claro, delante de mi marido, le hice una mamada…completa…
―¿Completa?
―Sí, ya me entiendes…
―No, no te entiendo, ¿quieres decir que también le comiste los huevos o que se la chupaste hasta que se corrió en la boca?
―Sí,le comí los h…―dijo Claudia ruborizándose.
―Ya te has vuelto a poner roja, es tan fácil sacarte los colores, me encanta, jajajajajaja.
―Jajajajaja, qué cabrona…
―Y tú que zorra, comiéndole los huevos a Víctor delante de tu maridito…venga sigue contando que te lo juro que me estás poniendo muy cachonda, creo que el tanga lo tengo ya pegado en el coñito.
―Luego empezamos a hacerlo, yo estaba a punto ya…de terminar, solo con que me la metiera…pero Víctor no quería dejarme llegar al orgasmo tan rápido…
―¿Cómo te lo follaste?, ¡quiero detalles!, a pelo, postura…esas cosas.
―Me senté encima, me puse sobre él, no usábamos ya condón, luego me hizo ponerme de frente a David y lo hicimos un poco más, pero de repente se paró y sacó un pequeño bote de lubricante…
―¿Y tu marido que decía?
―Nada, se estaba masturbando delante de nosotros…ya se le había vuelto a poner dura.
―Mmmmmmmmmmmm…está en lo más interesante…oye pero no me aguanto, tengo que ir al baño, ¡voy a reventar!
―Yo también, jajajajaja…
―Vamos…

Las dos amigas se metieron en los baños del bar, el de las chicas era un cubículo muy pequeño, pero al menos estaba bastante limpio.

―Si no te importa empiezo yo, que no me aguanto más ―dijo Mariola pasándole el bolso a Claudia para que se lo sujetara.

Se bajó los pantalones vaqueros que llevaba y se sentó. Un potente chorro de pis se estrelló contra la taza, mientras Mariola resoplaba.

―¡¡Joder qué gustazo, no podía aguantarme más!!…
―Jajajajajaja, ya lo veo…

Luego Mariola miró hacia abajo y tocó con los dedos el tanguita negro que estaba sobre los pantalones.

―Mira tía ―dijo sujetándolo con la mano―. Te lo digo en serio que me estabas poniendo caliente, lo tengo empapado…
―Eso parece.

Se puso de pie cuando empezó a limpiarse.

―Mmmmmmmmmmmm, mejor casi no me voy a tocar mucho…estoy muy mojada en serio…mira, ven ―dijo cogiendo la mano de su amiga.
―Quita, jajajaja, ¿cómo no vas a estar mojada si acabas de hacer pis?
―No es por eso, ya lo sabes…
―Venga déjame que yo tampoco puedo más ―dijo Claudia subiéndose la falda y bajándose su tanguita.

Sentada en la taza miró hacia un lado, Mariola todavía no se había subido el pantalón y parecía que se estaba inspeccionando el coño delante de ella.

―Mira como lo tengo, ¿ves lo mojada que estoy? ―dijo abriéndoselo a veinte centímetros de la cara de Claudia.
―Joder Mariola, quítame eso de delante tía, jajajaja.
―Jajajajaja, ¿por qué, no te gusta?…
―Pues no mucho, la verdad…
―¿Seguro?, ¿y tú no estás mojada? ―dijo Mariola acariciándose delante de su amiga.
―Noooooo…
―Pues ahora no paro, solo lo voy a hacer si me reconoces que tú también estás cachonda como yo, jajajaja ―dijo Mariola de pie metiéndose un dedo en el coño y empezando a masturbarse delante de Claudia.
―¡¡Tía para!!
―Ahhhhhh ―gimió Mariola―. Ya sabes lo que tienes que decir, mmmmm, ahhhh…dilo o me correré delante de ti, y no es broma, sabes que lo haría…
―Joder, vale, vale, síííí, estoy mojada también, ¿contenta?, pero para yaaaaaaaaaaa…
―Ohhhhhhhhh qué pena, tenía pensado correrme ―dijo Mariola sacando la mano de su entrepierna―. Pero me encanta al menos que me reconozcas que tú también estás cachonda.

Cuando terminó de limpiarse Claudia se puso de pie y antes de subirse el tanguita notó la mano de Mariola acariciándola el culo directamente sobre la piel.

―¿Qué haces?
―Tocándote el culo, ¿no lo ves?, tú también puedes hacerlo si quieres, todavía no me he subido los pantalones.
―Anda estate quieta y déjate de tonterías…
―¿Por qué?, ¿no te apetece?, estamos solas, calientes, ¿qué problema hay?, me encantaría probar con una tía, nunca lo he hecho, ¿y tú?

Mariola había sujetado a Claudia por la cintura, casi pegándose contra su cuerpo, luego puso las dos manos sobre el culo de su amiga, sobándoselo bien.

―¡Tienes un culazo perfecto!, no me extraña que Víctor quisiera follártelo, ¿quieres que te lo coma?, ahora mismo lo haría si quieres, date la vuelta y me agacho…
―¡¡Mariola, para joder!! ―dijo Claudia intentándose zafar de su amiga.
―Venga solo un poquito, déjame un poquito, estoy muy cachonda…y borracha, quiero probar con otra mujer y tú me pones mucho.
―Me estoy enfadando Mariola…estás borracha o qué? ―dijo empujando un poco a su amiga para liberarse al fin.

Mariola se quedó apoyada contra los azulejos del baño e inclinó la cadera hacia delante acariciándose el coño.

―Estoy borracha y excitada, lo mismo que tú, ¿ves?…ahhhhhhhhhh…
―Vamos fuera anda ―dijo Claudia subiéndose el tanguita.
―¡¡Que aguafiestas eres!!, podíamos haberlo pasado muy bien, tienes muy buen culo ―contestó Mariola desistiendo también y comenzando a subirse los pantalones.
―¡¡Qué cabrona eres!!, me has hecho pasar un mal rato…
―Lo sé.
―Te vas a acordar, esta te la guardo.
―Jajajajajajajaja, ¿oyes cambiamos de sitio?, me han dicho uno que está muy bien ahora…
―Vale…

Las dos amigas salieron del local y fueron andando a otro bar que estaba a cinco minutos. Efectivamente estaba muy bien de ambiente, era un bar modernito, bastante oscuro, con gente sobre los 25-30 años y con música reggaeton.

―No puedo con esta música ―dijo Claudia.
―Venga, vamos a tomar otra copa, que el sitio tiene muy buena pinta y me acabas de contar lo de Víctor que nos hemos quedado a medias.

Enseguida vieron a los dos chicos con los que habían estado hablando antes, uno de ellos les saludó con la mano.

―Mira, ahí están los dos buenorros, todavía estamos a tiempo de llevárnoslos a casa, ¿cuál te gusta más? ―dijo Mariola.
―Eres incorregible, anda vamos a pedir.
―Bueno, pero si cambias de opinión ahí los tienes, yo ya voy con un buen calentón encima y tú creo que también, te dejo que te folles al que quieras de los dos.
―Que no quiero nada con esos chicos y ya, ya me he dado cuenta antes en el baño de cómo estás.
―Jajaja, sí, perdona si me he pasado.
―Pues un poco sí…
―Anda no te enfades, que en el fondo te ha gustado lo que ha pasado en el baño, a mí me ha encantado, tienes un pedazo de culo para hacer de todo con él ―dijo volviéndoselo a sobar sobre la falda de cuero.
―Paaaaara pesada, que aquí nos puedo conocer cualquiera, es muy pequeñita la ciudad.

Se fueron a la barra a pedir otras dos copas y se quedaron allí para seguir hablando, la música estaba bastante alta por lo que ahora tenían que acercarse al oído para poder entenderse.

―Venga cuéntame lo de Víctor, que no quiero que se me pase el calentón y me has dejado a medias antes ―dijo Mariola.
―Estás hoy lanzada.
―Ni te lo imaginas, venga sigue…estábamos que Víctor había cogido el bote de vaselina.
―Vaaaaaale, pues sí…me lo empezó a echar por ahí detrás, yo estaba…p

ufffff

ff, como tú ahora…jajajajaja, quería correrme…y me daba todo igual, solo quería que me la metiera.
―¿Era tu primera vez por detrás, no?
―Sí, nunca lo había hecho y también me daba un poco de miedo, Víctor la tenía muy grande y otros días ya lo habíamos intentado y me dolía mucho.
―Mmmmmmmmmmm, pero estabas muy cerda y querías volverlo a intentar…cuando estás así te da todo igual.
―Si, más o menos…así que lo intentó muy despacio.
―¿Y qué tal?, ¿te gustó?
―Sí, me gustaba, era por el morbo, no sé, dejar que me hiciera eso delante de mi marido, mmmmm, me ponía mucho.
―Joder Claudia, me está volviendo a gotear el coño, te lo juro tía…p

ufffff

f, venga sigueeeee ―dijo volviendo a tocar el culo de su amiga.

Claudia le retiró despacio la mano y luego le dio un pequeño azote en el culo a Mariola, como castigo a su insistencia.

―Para ya cabrona con tocarme.
―Mmmmmmmmm, tú encima dame azotitos, que eso me pone más…venga dame otro…
―Jajajajaja, estás tonta tía, que era de broma.
―Y yo te digo que me des otro ―dijo Mariola cogiendo la mano de su amiga y poniéndola sobre su propio culo.
―Nos van a ver.
―Me da igual, ¡dame otro azote en el culo!, venga…

Como si fuera un juego, Claudia volvió a dar un pequeño azote sobre el culo de Mariola, se notaba que tenía los glúteos bien duros debajo de su ajustado pantalón vaquero.

―Mmmmmmmmmmmm, te lo juro que cada vez que me das me tiembla todo, joder Claudia, si me das unos cuantos me corro aquí mismo…
―Pues entonces no te doy más…me estás empezando a asustar.
―Venga sigue, cuéntame cómo te folló Víctor el culo…estoy por bajar la mano y hacerme un dedo ahora.

Claudia se tapó la boca con la mano y se le escapó una pequeña sonrisa.

―¿De qué te ríes? ―preguntó Mariola.
―De lo que te voy a contar, luego te vas a reír tú también, pues estaba Víctor intentando metérmela y joder, me hacía daño, me hacía mucho daño, pero yo notaba que algo había entrado…
―Ese dolor da mucho gusto.
―Pues a mí no me gustaba nada, ¡era demasiado dolor!, no podía concentrarme, así no me iba a correr, pero Víctor seguía insistiendo, la sacaba y la metía despacio, pero cada vez me dolía más y le tuve que decir que parara.
―¡¡Qué putada!!
―Sí, pero él no iba a desistir, me dijo que descansara un poco que luego lo volvíamos a intentar y me quedé en la misma posición mientras nos relajábamos un poco…ni lo vi venir…
―¿A quién?
―A mi marido, Víctor se puso delante de mí para que se la volviera a chupar.
―Joder un culo-boca, sí que tenías que estar cerda, mmmmmmmm.
―Calla anda, entonces yo seguía igual, a cuatro patas y de repente David se puso detrás de mí.
―No me digas que…el cornudo…¡¡nooooooooo!!
―Sí maja…cuando me quise dar cuenta estaba detrás y ya me la había metido en el culo…no le costó nada.
―Claro, Víctor se lo había dejado preparado…¿tanta diferencia de tamaño hay entre los dos?
―Sí, bastante, jajajajaja, la polla de Víctor es enorme comparada con la de mi marido.
―Pobrecito, jajajajaja.
―Jajajajajaja
―¿Así que David fue el que te desvirgó el culo?
―Sí, y tengo que reconocer que fue genial, menudo orgasmo tuvimos…

ufffff

ffff, no me había follado así en la vida…
―Mmmmmmmmmmmmmm, me lo imagino, ¿y Víctor qué dijo?
―Se enfadó mucho, no veas cómo se puso, empezó a decirle a David que se estuviera quieto y no sé qué más, le escuchaba que le decía cosas a David, pero nosotros estábamos a lo nuestro, pasamos un poco de él, yo es que estaba a punto de correrme…y necesitaba ese orgasmo después de toda la noche que llevaba encima.
―Tampoco es para que se enfadara…
―Se vio como superado por el cornudo o algo así, se vistió rápido y se fue sin decir nada, y ya no me ha vuelto a coger el teléfono.
―Menudo gilipollas.
―Pues sí.
―¡Que le den! ―dijeron las dos amigas brindando con la copa en la mano.

Justo Mariola levantó la mirada y vio a un grupo de seis chicos que las estaban mirando detenidamente, no tendrían más de 20 años.

―Detrás de ti, hay un grupo de jovencitos que no deja de mirarnos…

Claudia se giró y se quedó observando el grupo que le decía Mariola, luego se volvió rápidamente hacia ella.

―¡Mierda!
―¿Qué pasa? ―preguntó Mariola.
―Les conozco, por lo menos dos de ellos han sido alumnos míos, hace tres años creo…
―Mmmmmmmmmmmmmmm, no me digas, esto se pone interesante, ¿vamos a hablar con ellos?
―¡¡Ni de coña!!, venga vámonos…
―Uyyyy, creo que no va a hacer falta, dos vienen directamente hacia aquí…

En cuanto terminó de decir la frase los dos jóvenes estaban a su lado.

―Hola, ¿qué tal señorita Álvarez?, qué sorpresa encontrarla aquí ―dijo uno de los chicos extendiendo la mano sin saber muy bien como saludar a su antigua profesora.
―Hola, yo soy Mariola ―contestó lanzándose a dar dos besos a los chicos.
―Hola, somos Luis y Rober…
―Pues encantada.
―Igualmente, nada es que estábamos ahí y hemos dicho, si parece la profe…y solo hemos venido a saludar…
―Gracias chicos ―dijo Claudia muy cortada.
―¿Podemos invitaros a una copa? ―dijeron los chicos con descaro.
―¿Cuántos añitos tenéis? ―preguntó Mariola.
―Mejor no ―dijo Claudia intentando cortar cualquier tipo de tonteo que pudieran tener.
―Tenemos 20, ¿y tú? ―preguntó uno de los chicos a Mariola.
―Yo soy demasiado mayor para dos jovencitos como vosotros…
―Lo mismo te sorprendemos…
―Eso no lo dudo…pero hoy no, quizás otro día…nos veremos por aquí…
―Qué pena, bueno pues nada, adiós señorita Álvarez, está usted muy guapa…parece otra de cuando está en clase…
―Venga chicos, hasta luego ―dijo Mariola llevándose de la mano a otro lado a su amiga.

Los dos jóvenes se fueron riendo donde estaban sus amigos y Claudia apuró la copa.

―Esto es lo que no me gusta de estos sitios, encontrarme con alumnos…venga vámonos a casa…
―Bueno no te pongas así, ya no son alumnos tuyos…eran muy guapos, lo podíamos haber pasado muy bien con ellos…
―Tú a lo tuyo…
―¿Y por qué no?, espérame fuera si quieres y voy yo a hablar con ellos, en 20 segundos están fuera los dos con nosotras, te lo aseguro, cualquiera de los dos se moriría de ganas por follarte, ¿te imaginas en mi casa con los dos jovencitos?, lo podríamos pasar muy bien, mmmmmm, solo de pensarlo…
―Venga déjate de fantasías y vamos para fuera ―dijo Claudia tirando ahora ella de su amiga por el brazo.

Una vez fuera se quedaron hablando.

―¿Y ahora dónde vamos?, no hay muchos sitios que estén bien y en todos vas a tener a ex alumnos que te van a saludar…
―Esto es lo que no me gusta de salir por la ciudad, es muy pequeña y nos conocemos todos…
―Al final me voy a ir a casa sin ningún tío por lo cortarrollos que eres, jajajajaja.
―Dentro están los dos chicos más mayores con los que hablamos al principio, si quieres me cojo un taxi y te dejo que te vayas a casa con uno…
―No paso, ya le llamaré que tengo su teléfono, ¿venga qué hacemos?, hoy lo estábamos pasando muy bien, para una vez que me cuentas intimidades y yo no puedo contarte nada, llevo todo el verano follando con Lucas…y como no quieres saber nada…
―Prefiero que no…
―Jajajajaja, venga, déjame que te cuente solo un poquito…vamos a otro sitio y te…
―¿Y si nos vamos ya para casa?…
―Venga no fastidies, si estamos en lo mejor…mira hacemos una cosa, vamos a mi casa y seguimos hablando allí más tranquilas…te preparo yo un mojito de chuparse los dedos.
― Uyyyyyyy noooo, quita, quita…que estás con la mano muy larga, tienes mucho peligro tú en tu casa…
―Prometo que no te hago nada, de verdad ―dijo Mariola levantando las manos.
―No me fio nada de ti…
―Venga anda, vamos a mi casa, que no hay nadie y nos seguimos contando cositas con ese mojito.
―Más alcohol no.
―Mis mojitos son conocidos, te van a encantar, venga vámonos.

Al final se dejó convencer por su amiga, cogieron un taxi y Claudia se relajó un poco en el asiento de atrás. Había bebido, le retumbaban los oídos por la música e inmediatamente se acordó de lo que había pasado en el baño con Mariola. Su amiga le había mostrado el coño húmedo y luego se había empezado a masturbar delante de ella, pero lo peor fue cuando la sujetó contra su cuerpo y le puso las dos manos en el culo. No quería hacer nada con Mariola, no le excitaban las mujeres, pero fue lo mismo que con Don Pedro y con Gonzalo, en cuanto sintió las manos contra su cuerpo se le aflojaron todas las defensas.

Por suerte Mariola no continuó, pero en el estado de calentura que se encontraba, si la llega a meter la mano en el coño, posiblemente se hubiera dejado hacer de todo. Además tenía una especie de fijación por el culo de su amiga. Los glúteos de Mariola eran muy morbosos y haberla dado un par de azotes también le había gustado mucho.

Y ahora había aceptado ir a su casa, Mariola lo estaba vistiendo como un juego entre amigas, mucho jajajaja y mucha broma, pero en el fondo estaban muy cachondas y Claudia lo sabía, de hecho ella también lo estaba, contarle lo que había pasado con Víctor le había calentado sobre manera, nunca había hablado de esas cosas con ninguna amiga. Suponía que Mariola iba a intentar algo cuando estuvieran en su casa, estaba casi convencida. Solo había que ver la cara de traviesa que llevaba su amiga

¿Entonces por qué había aceptado ir a su casa si no quería nada con ella?

Al igual que le pasaba a Mariola, Claudia notó la humedad entre sus piernas, como la tela del tanguita se le pegaba al coño, cómo le palpitaba. Solo con el mero roce con los muslos ya le provocaba mucho placer. Cruzó las piernas con fuerza y dio un pequeño gemidito dentro del taxi, que Mariola no pudo escuchar.

―Lo hemos pasado genial, me alegra tenerte de amiga ―dijo Mariola estirando la mano para agarrar la de Claudia.
―Yo también lo he pasado muy bien…

Luego entrelazaron los dedos y se quedaron así hasta que llegaron a su casa.

Un comentario sobre “Cornudo. Fuego en el cuerpo (3)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s