ALMUTAMID

Nos quedamos un rato charlando en la misma postura ella boca abajo y yo de lado acariciando su espalda y su culo. Blanca era una sucesión de curvas que empezaba de forma convexa en sus hombros formando un arco cóncavo en la base de su espalda que se prolongaba en la dura convexidad de su culo. Pero la cerveza que había bebido había encontrado durante un tiempo el dique de mi erección pero tras un tiempo relajado ya buscaba una compuerta para salir. Me puse el calzoncillo y crucé el pasillo para entrar en el baño. Solté una meada considerable pero cuando abrí la puerta del baño para volver con Blanca me encontré de bruces con su compañero de piso.

-Perdón…-dije pensando que llevaba mucho tiempo esperando.

El chaval se quedó algo cortado inicialmente al verme salir, pero tras darse cuenta de que iba sólo en calzoncillos me dio un repaso de arriba abajo que de haber sido chica me habría puesto hasta cachondo, pero que me cohibía bastante. Por fin el chaval se apartó y con sorna me respondió:

-Se te perdona todo…

Salí al pasillo sin atreverme a mirar atrás por si me estaba mirando el culo. De regreso al dormitorio le iba a comentar el sucedido a Blanca pero al verla tendida en la cama en la misma postura que la había dejado cambié de idea. Me quité el calzoncillo y me fui a la cama.

-¿Siempre duermes desnudo?- me preguntó.
-Sólo cuando me acompaña una belleza. Pero esta belleza está vestida…
-Pero ¿qué dices?- preguntó la chica dándose la vuelta con sus tetas desafiantes dirigidas a mí.
-Tú ves mi “churrita”- dije con desdén- y yo no disfruto de tu chochito.
-¿Quieres más…? Jajaja.
-Siempre hay ganas, pero te lo decía solo por empatar.

No había terminado la frase cuando yo mismo me había sentado en la cama y bajaba su tanga dejando su triangulito de vello recortado a mi vista junto con sus labios entreabiertos.

-Estarás aburrida de que ten digan lo buena que estás.
-Pero te gusta que te lo diga un tío bueno.-respondió mientras yo terminaba de sacar su tanga por los pies.

Dejé su prenda interior sobre la silla y cuando volví a la cama. Blanca se había tapado ya con las sábanas y el edredón. Al ver mi sorpresa se explicó:

-Me estaba dando frio…
-Es que es importante tener el chocho calentito.
-Jajajajaja.
-Pero yo te lo caliento rápido.

Blanca se dio la vuelta para hacerme hueco en la cama quedando boca debajo de nuevo. Pero al abrir las sábanas para meterme vi su culo desnudo y sin previo aviso me monté sobre ella pegando mi espalda a la suya y mi polla en su culo.

-¿Qué haces loco? Jajajaja.-preguntó sorprendida.
-Darte calor…
-Ahn. Está muy bien.
-¿Peso mucho?
-No. Me gusta tenerte pegadito.
-Desde que te sentaste en mi muslo el primer día en el bar sueño con tu culo.
-Jajajaja. Que exagerado.
-No te enfades conmigo pero me moría de ganas de ponerte a cuatro…
-Ya lo noté, jajaja. El día que nos metimos en el baño y en tu habitación…
-Es que tienes un culo y unas tetas…- dije pasando mis manos bajo su cuerpo para agarrárselas.
-Oye…tu churrita está creciendo…
-Es que está pegada a tu culazo. Pero yo empezaría a quitar el diminutivo.- Le respondí acomodándola con la mano para encajarla entre sus piernas pues me molestaba ya su dureza apretada contra su culo con todo mi peso encima.
-Es un diminutivo cariñoso…- dijo estremeciéndose al sentir como mi nabo tieso resbalaba por su raja pegándose.-…ufff, Luis. Estás caliente.
-¿Tú no?
-Me estás poniendo mucho…
-Te la voy a meter…
-Estoy deseando.
-¿Estás preparada?
-Despacio…

Sentó como calaba su mano por debajo de su barriga para dirigir mi polla a su entrada. De inmediato sentó el calor de sus labios menores y como empezaba a deslizarse mi glande con mayor facilidad que en el polvo anterior. Aún así su chocho seguía siendo estrecho. Con mis rodillas presioné sus piernas para que las abriera a la vez que apretaba sus pechos para tener espacio para poder penetrarla con buen ritmo. Tras unos instantes de presión y retroceso conseguí clavar tanto como la postura me permitía. Me detuve limitándome a mover sólo las caderas para rozar nuestros sexos pero apenas sacando mi polla.

-Ufff, que culazo tienes, Blanca.- le susurraba al oído.- Me encantaría meterte la polla.
-Por ahí no lo he hecho nunca, Luis…
-¿Y no te gustaría que mi churrita fuera la primera?

Blanca no respondía. Esperé un momento pero la chica no me daba una respuesta. No quise presionarla. No era Nieves. De nuevo empecé a presionar con las piernas para clavar algo más mi polla. Y por fin dijo algo:

-Así Luis, mi chocho es tuyo…

A buen entendedor pocas palabras bastan. No iba a haber enculada. Aunque me sorprendió que no fuera capaz de decir que no abiertamente. Notaba que sentía cierto respeto o quizá se sentía cohibida por mí o por algo. Así que empujé mis rodillas para empujar sus piernas, que las flexionara y elevar su culo. Ello me permitió ponerme de rodillas con las piernas muy abiertas y cogiéndola por las caderas para poder bombear mejor. Así estuve un buen rato en que Blanca me recompensó con sus gemiditos. Para acelerar el orgasmo de la chica bajé una de mis manos de su cadera a su entrepierna acariciando con mi dedo su clítoris a la vez que le daba pollazos chocando mis caderas contra su culazo. El haberme corrido un rato antes me daba más seguridad de no irme antes de tiempo y por eso aguanté tanto tiempo dándole fuerte por detrás sin darme cuenta que a cada golpe mío sonaba el cabecero de la cama hasta que sentí como Blanca se corría con su ya conocido gritito apagado, su cabeza hundida en la almohada y mojando mis pelotas al dejar mi polla hundida en ella.

Cuando se recuperó de su orgasmo me salí de ella recostándome en la cama. Ella se giró para besarme y se echó en mi pecho.

-Ains, Luis. Que bien lo haces…
-Gracias.
-No te has corrido.
-Me corrí antes.
-Digo ahora…¿tienes ganas?
-¿Cómo lo vas a hacer?
-¿Cómo te apetece?- me preguntó pajeándome suave.
-Tienes una boquita preciosa…
-Jajaja.

Blanca se deslizó metiéndose bajo las sábanas y en menos de 20 segundos estaba lamiéndome la polla. La destapé para ver como la hacía. La chica se puso de rodillas arrimando su cabeza y empezó a tragar con un facilidad que contrastaba de nuevo con su torpeza la primera vez. Tragaba más profundo y no rozaba los dientes. Un par de veces sentí su garganta presionar mi glande tras lo cual descansaba y tomaba aire pajeándome. La verdad es que la chavala estuvo un buen rato trabajándose mi polla hasta que la avisé que me venía. La chica metió mi glande en su boca pajeándome a la vez y cuando empecé a soltar chorros empezó a succionar aumentando el placer por estar tan sensible en ese momento. Cuando dejé de correrme se levantó veloz tal y como iba, en pelotas, y salió de la habitación para escupir mi semen en el baño.

Mientras yo recuperaba la respiración escuché la voz de su compañero de piso por el pasillo:

-Blanca, ya te vale…

Blanca entró en el dormitorio aguantándose la risa y con la cara encendida de vergüenza.

-¿Qué ha pasado?
-Que me ha pillado en bolas escupiendo tu corrida…jajaja. Qué vergüenza.
-Bueno. Se habrá imaginado qué pasaba aquí.
-Pero me ha pillado, Luis.
-Me da que no eres la única. Antes cuando salí me pilló también en calzoncillos.
-Mejor para él. Que se mate a pajas pensando en ti, jajaja. Pero quien se mete en la cama contigo soy yo.

Tras decir esto se puso una camiseta y volvió al baño para lavarse los dientes y mear. Yo me puse el calzoncillo e hice lo mismo. Terminamos acostándonos de nuevo en pelotas. Blanca se durmió rápidamente pero yo me quedé en blanco un buen rato cavilando. No había estado mal el día. Vuelta la equipo con gol de los buenos, celebración en el bar y traca final. Un par de horas dándole polla a Blanca y ella encantada de recibirla. Y ahora encamado con sus tetas pegadas a mi costado. ¿Qué fallaba?

Blanca estaba muy buena y cada vez follaba mejor con ella, pero eran polvos vacíos. La niña no tenía dos dedos de frente y visto que se había enrollado con Dani, le gustaba una polla de futbolista más que nada. ¿O buscaba notoriedad? Eso ya me lo había advertido Marta, pero como ella siempre está con esos celos absurdos. Que se aclare. O quiere algo conmigo o no, pero mientras no lo quiera que me deje follar con quien quiera. ¿Y Claudia? Mierda. Estaría con el spagetti. A lo mejor acababa de echar un polvo como yo. ¿Me echaría de menos? Yo a ella sí. Alguien como Blanca no podía sustituirla pero mientras, que me quiten lo bailado, o mejor dicho, lo follado. Si la niña me aguantaba hasta final de curso y seguía mejorando como iba me desde luego me proporcionaría buenas veladas. Y dormir caliente siempre es mejor que dormir solo. La amistad de Marta me llenaba mucho pero yo necesitaba algo más. Si Marta no se cabreaba ella sería mi mejor amiga, como ya era, y Blanca mi amante, follamiga o como se diga.

Cuando a las 7 sonó la alarma del móvil me vestí rápidamente dejando a Blanca en la cama y me fui a la residencia. Marcos evidentemente me preguntó donde había dormido y no le mentí aunque le dije que fuera discreto. Me dio tiempo a cambiarme de ropa y desayunar pero no a ducharme. De todos modos Blanca me la había dejado bien limpita. La mañana en la facultad fue tranquila y por la tarde pude salir a correr con tranquilidad pues por la noche había quedado con Víctor y Lourdes. Hacía mucho tiempo que no quedábamos por los exámenes.

Era la primera vez que yo veía a Lourdes desde que había terminado con Claudia. El cuarteto del verano se había roto. Ella se mostró cariñosa conmigo mientras que yo evitando toda referencia mostré cierta frialdad. Intenté aparentar normalidad cuando todo lo que habíamos vivido los 4 amigos unos meses antes había saltado por los aires. Claudia y yo habíamos roto y nos follábamos a otros. ¿Qué cómo habíamos quedado? Fue la pregunta que al final terminó saliendo en un momento de la noche y que yo intentaba evitar porque esa era mi gran duda. ¿Amigos? No la quería como una amiga. ¿Exnovios bien avenidos? Habíamos evitado todo rencor en la ruptura, pero quien decía que no saldrían más tarde los reproches. ¿Ruptura total? Eso nunca, no podía imaginarme la vida sin Claudia a pesar de que acabábamos de romper. El tiempo diría…

La cuestión es que tras quedarme un rato pensando con la mirada perdida mientras mis amigos me observaban con expectación respondí al fin:

-Pregúntaselo a tu amiga. Porque yo no lo sé. Ella se está follando a un italiano así que eso quizá lo responda todo.
-¿De dónde has sacado esa idea?- me preguntó Lourdes extrañada.
-Me lo ha dicho ella. Que se está tirando a su excompañero de piso.
-Bueno, no sé. Perdona, Luis. No sabía nada.

Sacar el tema me había puesto de mala leche así que hasta me alegré cuando Víctor se fue a acompañar a su novia a la residencia. ¿Claudia no le había contado lo de Gianni a su supuesta mejor amiga? ¿Se avergonzaba? ¿O sólo quería joderme? Fuese lo que fuese remover el tema me había jodido. No quería encerrarme así en la residencia. Un polvo me vendría bien. Llamé a Blanca pero no me cogía el teléfono. Al rato me mandó un mensaje para preguntarme que quería.

-No quiero dormir solito. ¿Me haces un hueco en tu cama?
-Lo siento Luis estoy con amigos. ¿Hablamos mañana?

Me sonó a excusa pero tampoco quise indagar más. Al final me iba a tocar joderme y sin polvo. Y no era un calentón lo que tenía era un repentino ataque de soledad. Llamé a Marta, ella sí me cogió el teléfono:

-¿Qué pasa Luis? ¿Estás bien? Es muy tarde.
-¿Te he despertado?
-No. Dime.
-Marta…

Le expliqué la conversación con Víctor y Lourdes y mi incapacidad para meterme en la habitación a darle más vueltas a la cabeza. De inmediato me ofreció su compañía.

Llegué casi sin tiempo ya de regresar a la residencia por lo que nada más entrar le di las gracias y le pregunté si sería mucho pedir que me dejara dormir allí.

-Que tonto eres Luis. Ya sabes que las amigas estamos para estas cosas. Venga cuéntame.- dijo pasándome al salón.

Mientras yo le explicaba lo que había pasado esa noche eludiendo la llamada a Blanca, por supuesto, ella preparó una copa para cada uno. Después se sentó en el sofá al lado mía y me dijo:

-Una relación tan intensa como la vuestra no se borra en dos días. Esto te va a pasar más de una vez. Te lo digo por experiencia. No se olvida fácil y más si tienes a la persona cerca o te la nombran constantemente.
-¿Y qué hago?
-Dejar que el tiempo actúe y aguantarte, Luis. No queda otra.
-Necesito entrar al baño. ¿Estás sola en casa?-pregunté.
-No, que va. Me he quedado en el salón porque en el dormitorio se oye a la parejita.
-No me jodas…¿Marcos está aquí?
-Pasa casi todos los días.-me explicó Marta.
-Que cabrón. Se está hinchando de jincar…
-Tiene la compañera perfecta.
-Ya…

Salí al pasillo y efectivamente se escuchaba la acción en el dormitorio de Silvia. Meé y volví al salón.

-Vaya dos. No paran, jajaja.-comenté al salir.
-Ya empieza a ser molesto.-me respondió Marta con resignación.
-Al menos no es uno nuevo cada finde…
-Eso es verdad.
-Bueno, ¿y no te dan ganas?- le pregunté guiñándole el ojo.
-Luis…venga, anda. Siéntate y nos tomamos la copa.

La charla me vino muy bien. Así que cuando nos terminamos la copa Marta propuso irnos a dormir.

-¿Cómo lo hacemos?- pregunté.
-Si quieres saco el colchón.
-No traigo pijama ni camiseta ni nada. Me voy a congelar. ¿Me dejas dormir contigo?
-Luis, ¿tú ves normal que duermas conmigo tan seguido?
-No te he metido mano ni nada. Pero si te resulta incómodo te entiendo.- dije comprensivo.
-No es eso. Me fio de ti, es una cuestión de imagen. Todo el día juntos por la facultad, estudiando juntos, tú entrando y saliendo de mi casa, y ahora durmiendo en la misma cama. Parecemos novios. Y encima toda la facultad sabe que te tiras a la niña esa. Me dejas fatal.
-Pero no somos novios y todo el mundo lo sabe. ¿Quién va a saber que hemos dormido en la misma cama?
-Silvia y Marcos.-dijo mirando al fondo del pasillo.
-Ello están a los suyo. Si te incomoda lo entiendo. Ya estás haciendo bastante por mí. Pero si es sólo por el que dirán me importa un carajo.
-Cuando quieres eres muy convincente, jajaja.-respondió más relajada- Bueno venga…

Mientras yo entraba en el baño Marta se puso su pijama infantil. Cada vez estaba más convencido que se los compraba de talla infantil, pues al ser tan menudita podría caber en una talla de 23 o 13 años. Cuando terminé me fui al dormitorio. Me entretuve mirando el móvil mientras Marta iba al baño y después empecé a desnudarme. Como había sido algo imprevisto no tenía ni una camiseta que ponerme para dormir así que tendría que dormir en calzoncillos esperando que no incomodara más a Marta. Me quité el jersey y la camisa y justo cuando iba a quitarme los pantalones regresó mi amiga:

-Joder, Luis. Vaya cambio.
-¿El qué?
-Jajaja, niño. Yo salí con un canijo guapo y ahora me encuentro a un cachas en mi dormitorio.
-Bueno, efecto colateral del esguince de tobillo. ¿Te gusta?
-Bueno, me gustaba el canijo guapo pero reconozco que estás muy bien.
-Gracias por lo que me toca.-dije quitándome los pantalones.
-¿Vas a dormir así?- me preguntó con cara de “¿de qué vas?”.
-No tengo pijama y dudo que quepa en una camiseta tuya.
-Madre mía, esto es una dura prueba, jajaja.- respondió metiéndose e n la cama.
-Oye, que yo tampoco soy de piedra. -contesté colocándome bien los calzoncillos.
-Luis, joder, córtate que te mando al salón.
-Perdona es que es un gesto reflejo, que si no me tira ahora.

Me metí en la cama y las sábanas estaban aun frías dándome un escalofrío al sentirlas sobre mi piel. Marta se había colocado de espaldas a mí y me dio las buenas noches mientras yo terminaba de taparme y apagaba la luz de la mesilla. Pero tras un momento de silencio empecé a hablar de nuevo.

-Marta…
-¿Qué?
-Gracias…
-No tienes por qué.
-Sí que tengo.
-Me mimas mucho. Y no me lo merezco.
-Luis. Sí te lo mereces. Venga anda duerme.

Tras un instante de silencio volví a hablar.

-Marta.
-¿Qué Luis?
-¿Me das un abrazo?
-Esto es muy fuerte. Metida en la cama con mi ex en calzoncillos y me pide un abrazo.
-Perdona, pero es que lo necesito.
-Si es que eres como un niño pequeño a veces…

Marta se dio la vuelta y yo levanté el brazo para que se acomodara sobre mi pecho. Mi exnovia me abrazó pegando su cara a mi hombro mientras yo la envolvía con los dos brazos.

-Gracias…-le dije- mientras terminaba de poyar su mano en mi costado.

No respondió y nos quedamos abrazados en silencio. Estaba recibiendo de Marta más cariño del que había recibido de Lourdes y sobre todo de Blanca. Nos quedamos abrazados en silencio- De hecho, ella se acomodó con la cabeza en mi pecho para no clavarse mi hombro mientras yo seguía rodeándola con mis brazos y su mano subía de mi costado a mi pecho. Me pareció que me acariciaba, pero sólo fue un instante. Al final nos quedamos dormidos, o al menos yo abrazados.

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