EDRAPECOR

Dedicada con todo mi respeto, a ustedes. Diariamente colocaremos contenidos a esta história y tu la habras leído con nosotros hasta el punto final.

Marina contempló el anillo de bodas.Un regalo. Lo detalló una vez más. Oro rosado. Diamantes rosados también. Era un anillo adicional. No se lo colocaría en el dedo. Lo llevaría dentro de su vestido. Lo besó. Ruben se lo dió de regalo de bodas… Ruben. Tan extraño. Tan enigmático. Tan desbordado en su obsesión por ella.

Todavía faltaba un dia para la ceremonia.

Vio a la elegante anciana. En silencio la invitó a entrar.

La mujer entró y en el mismo silencio se sentó enfrente a ella.

— Me han informado que usted sabe la historia.Nadie quiso decirme. Ruben jamás. Se todo. Menos el porqué…Que fue lo que sucedió?.

— Yo se lo diré.Quiero darle las gracias. Usted hizo muy feliz a Ruben.

Marina guardó silencio. Inspiró.

— Es impresionante.

— Que cosa?.

— Como se parece usted a ella.Me extremezco…..

42 años antes; Ruben Sauvver caminó por los pasillos de las oficinas de Corporación Orquidea Espacial; un miniconglomerado de pequeñas y medianas industrias.
Llegaba muy temprano a laborar, inmediatamente se concentraba en su labor y al terminar se retiraba. Su figura igual era familiar cualquier Sábado, o entre la semana verlo en la noche. Economista, administrador; estaba asignado a la Gerencia administrativa.
Eso estaba contrapuesto a su personalidad; amable, cortés, nada distante, afable, con una invisible aureola de familiaridad. Por supuesto que su estancia en el pequeño grupo de empresas seria corto. Estaba llamado a ir a empresas de mayor alcance y magnitud.
Otro detalle; era el principal. Ruben no era mujeriego; tranquilo, seguro, esperaba conocer la indicada. Ahí estaba el detalle.TODAS querian ser la indicada. Porque Ruben Sauvver era alto, con un imposible pelo negro azul, unos ojos negros inmensos, apasionados, que daban vida a un rostro viril, distinguido, en un cuerpo elegante, proporcionado y muy alto.
Era apetecible, deseado; lavantaba ansias y pasiones. El lo sabia y no abusaba de eso.
— ! No es posible que ese hombre sea tan perfecto!– era la exclamación favorita de una secretaria , parte de la lista que queria experimentar y sucumbir con él.
Ver a Ruben Sauvver era entender que seria perfecto amante, compañero, amigo, confidente,complice, buen padre , darse el lujo de decir “miren lo que es mio”.

Ruben Sauvver llegó directo a la gerencia. El gerente lo saludó y después que el hombre se puso cómodo, le dijo.
— Ruben, no necesito decirtelo. Tu lo has visto ya desde hace tiempo. Estamos a punto de entrar en fase de hundimiento.
Ruben asintió levemente en silencio.
–Debo decirte que estoy haciendo mis planes. No creo cuanto tiempo pueda sobrevivir está organización. No es por venta. Es el derroche sin control. Estamos completamente insolventes. Los proveedores están deteniendo los suministros. Casi nos cuesta pagar el personal. Todos sabemos porque.
Ruben lo miró y nuevamente hizo un gesto asintiendo.
— Deberías buscar otros rumbos. Tu eres excelente profesional.Personalmente no soy nada optimista con respecto al futuro.
— Siempre hay opciones. Buscar un socio. Vender las empresas no operativas. Explorar otras areas. Contactar empresas japonesas que quieran distribuir sus productos aquí.
–La Señora Anne Sterling quiere programar una reunión de urgencia . Quiere explorar posibilidades y opciones. Realmente no estoy interesado en participar.Es una perdida de tiempo.
— ¿Quieres darle un motivo?
El hombre lo miró en silencio y casi se le escapó una sonrisa.
–Quieres participar?. En otra epoca estar en una reunión de esas eran todo un suceso. Ahora es casi un funeral.– indicó el gerente.
Ruben en principio pensó en negarse.Fue un impulso. Porque no?.
–Puedo ir en nombre de la gerencia.
— Un favor.Aparte dile que perdí interés.
— Oye.
— Te lo sabré agradecer.

II


Al dia siguiente, muy temprano, en el salón de conferencias Ruben llegó. Apenas se instaló comprendió que todos los gerentes compartian el sentimiento de su jefe. La gran mayoria de los participantes eran asistentes.
Llegó Anne Sterling y su esposo. Una mujer de 40 años, muy distinguida, de una belleza clasica. Su esposo, Rigoberto Cedeño; sarcastico, con la irresponsable expresión de un bueno para nada.
— Necesito un café– fue el saludo inicial de Rigoberto

Anne Sterling se incorporó a la reunión e inmediatamente al verlos entendió. No conocia a casi ninguno. Sus gerentes enviaban un mensaje.. “Quiero irme antes que se hunda el barco”..
Eso la obligaba a cambiar el discurso. No tenia confianza en ninguno. Ademas. Era perder el tiempo. La causa de la ruina de la empresa era conocida por todos. Estaba sentado junto a ella. Con evidente signo de fastidio, a punto de dormirse, Rigoberto Cedeño se mantenía con la expresión de “Maldita sea.Que carajos hago yo aqui?”.
Fue una reunión donde se habló de todo y nada, presis en la burocracia no se aportó ninguna idea, no se hizo ningun plan de rescate y al terminar la misma estaban justo donde mismo.
La reunión terminó . Todos se agolparon junto a la mesa con pasteles y café.
Anne Sterling quedó junto a Ruben.
— Ruben Sauvver de la gerencia de administración.
–Que piensa de todo esto?– dijo Anne Sterling por decir algo. En realidad a pesar de no decirlo todo en la reunión, Era mas que cierto que todos sabian.
— Pienso que deberia crear algunas cuentas bancarias alternas; dejar libre algunos gerentes, franquiciar algunas instalaciones no operativas.
— Despedir parte del personal?.
— Los que desen irse.
— Que otra cosa?– Preguntó la clasica mujer desde sus finos lentes de oro.
Ruben guardó silencio.
Ella entendió. Todos sabian.
–Voy a tener un dia muy ocupado. Puede venir a mi oficina a las 5 PM . Sr?.
–Ruben Sauvver..

Anne Sterling era la unica heredera de Corporación Orquidea Espacial. No era hija de los fundadores de la empresa. Era sobrina.
Los dueños de la empresa y sus hijos; en otras palabras, los tios y primos de Anne Sterling murieron en uno de los tantos accidentes de los Boeing 737 Max.
Era una joven de 19 años con una empresa en las manos, la que por supuesto no sabia manejar.
La solución?. Habian varias. Venderla el consorcio. Buscar un socio. Eso fue lo que se hizo. El hijo de un gran ganadero fue el escogido en consenso por los padres de Anna y los gerentes.. Un matrimonio sin amor, una transacción comercial, donde los sentimientos no eran tomados en cuenta.
Resultó que su flamante marido era un drogadicto mujeriego, machista, dilapidador de dinero;el hombre se encontró casado con una desconcertada joven, lo que le permitió seguir llevando olimpicamente su vida.
Tenian una hija. Para el momento en que Ruben Sauvver y Anne Sterling hablaron aquella mañana de la reunión; Chandra, la hija de Rigoberto Cedeño y Anne Sterling tenia 16 años..

Anna presa de un matrimonio sin amor, amarrada en una sociedad comercial, madre de una niña; se dedico a desarrollarse buscando algún dia ser libre. Profesional, pintora, aficionadaal yoga y taichi; con un corazón cerrado al amor y oidos blindados a los chismes que a raudales le llegaban de su esposo, estaba a punto de hacerse a un lado y permitir que todo se lo llevara el diablo.
Que la frenó?. El futuro de su hija Chandler. El detenerse un dia al salir del trabajo y ver empleadas y obreras. Muchas eran madres solteras con hijas.Tecnicamente ella lo era. Dependian de sus trabajos. Un futuro incierto en una mala epoca. Decidio luchar. Por eso lo haria.

Ruben Sauvver escaló 2 posiciones dentro de la empresa. El equivalente de ser ascendido a general dos dias antes del hundimiento final.
No perdió tiempo.El mismo dia de su nombramiento abrió dos cuentas bancarias matrices con la firma de Anna y de él. Dejo irse a los gerentes. Reextructuró la deuda con los proveedores y obvio para todo a Rigoberto Cedeño; quien se sintió muy feliz por eso..

Rubén trabajó hasta tarde del día Domingo. Podría decir que esta satisfecho. Tres años bajo su tutela, con pasos lentos, seguros, constantes, la corporación se recuperó y bastante. De un grupo de medianas industrias se consolidó como un sólido consorcio de empresas de mediano tamaño. En la semana que terminaba, había estado inmerso en la creación de una empresa de servicios con contrato fijo al 100% con la Corporación Orquídea Espacial. Ahora no solamente era empleado; también era proveedor.
Ni cuenta se dio que eran las cinco de la tarde.
Fue al estacionamiento de ejecutivos. Nadie. Entró en su Camaro y una sorda maldición escapó de sus labios. Se le olvidó cargar combustible.
No llamaría a nadie. Decidió disfrutar la caminata. Total. No tenía a nadie en casa. Le daba igual. Se quitó el saco, corbata , tarareando una cancioncita comenzó a caminar con la caída de la tarde, por la solitaria carretera. Atravesaría el bosque, llegaría a la urbanización de town house donde residía.
Casi a las 6 de la tarde se dijo a sí mismo, que sucediera lo que sucediera, su Camaro SS estaría siempre full de gasolina.
Vio aparcado casi dentro del comienzo del bosque el Ford Ltd aparcado y evidentes signos de lucha dentro de él. Alcanzo a escuchar una voz femenina que ahogadamente decía.
-Auxilio..Ayuda..
Se acercó y vio que una muchacha luchaba con un joven. Tenía la blusa rota. Y el muchacho trataba de poseerla.
–Ey. ¿Qué sucede?—dijo Rubén comprendiendo al instante lo que sucedía, mientras comenzaba a tratar abrir la puerta. El muchacho buscó encender el Auto y Rubén a la velocidad del rayo tomó una rama grande y la estrelló contra el parabrisas. Rompió el vidrio del conductor. Este trató de retroceder, pero Rubén desde afuera agarró firmemente el pelo del joven. Si aceleraba le dejaría el cuello cabelludo en la mano. La muchacha comenzó a golpearlo y Rubén logró abrir la puerta del conductor, sacando al muchacho fuera del vehículo, lanzándolo contra el suelo. La muchacha dando gritos se colocó detrás de Rubén y el joven aprovechó para huir corriendo.
La muchacha llorando, histérica, lo abrazó llorando. Rubén la calmó como pudo. Fue hasta el auto que rodó hasta una cuneta. El lo apagó y se quedó con las llaves.
–Vámonos antes que vuelva—le dijo a la jovencita que no paraba de llorar.—Ya paso.Todo esta bien. Dijo colocando su propio saco

Continua

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