ALMUTAMID

Si en el baño nada más correrme me había dado un bajón no os cuento por la noche en la cama cuando pensé que podría pasar si las chicas se enteraban de lo que había pasado. Marta me dejaba de hablar seguro. Y no quería ni pensar que Lourdes se enterara. Era indudable el subidón que me generaba la posibilidad de pasarme a otra niña por la piedra y el conseguirlo pero después la conciencia me volvía desconfiado y temeroso. Y sólo yo era el culpable.

Pero como decía antes mis líos de aquella semana no se acabaron ahí. A la mañana siguiente ocurrió algo que temí toda la noche. Me encontré con Blanca en la cafetería. La chica fue discreta en el saludo con dos besos y su costumbre de hablarme tocándome el brazo o el pecho, algo que levantaba las sospechas de mis amigas, pero peor fue cuando en un golpe de discreción la chica me pidió que me apartara un momento en la cafetería para comentarme algo al oído. No podía negarme y accedí para oír como me decía:

-No veas como llegué a casa, Luis. Por más que intenté limpiarlo en el baño con el papel llegué a mi casa empapada con tu corrida y oliendo a tío, jajaja. He tenido que poner una lavadora esta mañana porque no veas como olía la ropa y no tenía ganas de explicárselo a mis compañeras de piso…

Mis alarmas saltaban. Así que sobreponiéndome al susto con una sonrisa le dije:

-Recuerda que es nuestro secreto…
-Sí, jajaja…

Pero se despidió de mí con una sonrisa y un abrazo para que la vieran sus amigas y un chico que iba con ellas que supuse que era el amigo gay que me había comentado. Pero su actitud levantó la sospecha de mis amigas que al reunirme de nuevo con ellas preguntaron si había pasado algo con aquella chica.

-Sí…-dije generando asombro por mi sinceridad entre ellas- Anoche la acompañé a su casa porque vive cerca de la residencia y venía sin paraguas. Me estaba agradeciendo que la acompañara pero que aun así llegó empapada. Pero le he pedido que no lo vaya contando por ahí porque tengo novia y ya sabéis que mal pensada es la gente.

Mi media verdad pareció convencerlas. Y no había mentido. La había acompañado a casa y me había dicho que había llegado empapada aunque precisamente no del agua de la lluvia. Desde luego tenía que ser cuidadoso pero el primer peligro lo había superado sin dificultad.

Pero al salir de clases Miriam antes de irse con Marta me pidió un favor:

-Luis, necesito hablar contigo sobre lo del finde pasado. Y necesito hablarlo pronto porque ya es viernes y me da corte ver a Ángela, y tampoco es plan de darle de lado…
-Bueno, tú dirás…
-¿Nos tomamos café esta tarde?
-Vale…no problem.
-¿Qué secretitos os traéis?-preguntó Marta desde la esquina metiendo prisa a Miriam.
-Ésta que querrá acostarse conmigo…-respondí con sorna.

Miriam se puso colorada y me golpeó fuerte en el brazo justo antes de dirigirse hacia Marta.

-Luego te mando un mensaje-me dijo retirándose.

Mientras comía me llegó un mensaje de Miriam invitándome a tomar café a su casa. El tema era delicado para ella y no se quería arriesgar a hablarlo en una cafetería con oídos indiscretos. Para aprovechar la tarde me fui en chándal para volver corriendo y así no perder mi entrenamiento diario. Aunque el tiempo seguía lluvioso. Y si después se apuntaban Víctor y Marcos, cenábamos en la residencia y después podríamos salir a tomar unas cervezas en plan tranqui.

Llegué a casa de Miriam y subí. Ya tenía el café preparado y todo y directamente nos sentamos en la mesa del salón a tomarlo y hablar. Estaba sola porque su compañera se había ido de fin de semana a su pueblo. Me sorprendió que me recibiera en leggins y sudadera pues Miriam era de las que va siempre muy arregladita, pero total, estaba en su casa y ya la había visto en pijama.

-Luis que lío tengo en la cabeza…
-Sigo sin entender como te puedo ayudar yo con eso-le dije con sinceridad.
-Luis, es que estoy dudando.
-¿Te gustó o no?

Miriam se quedó en silencio y yo insistí:

-Si te gustó, yo lo tendría claro, ahora, si no te gustó…porque tú te liaste con ella, eso es que te atraía…
-Bueno, verás, liarme, exactamente, no…
-A ver, que os vi besándoos y tocándoos…
-¡No! Bueno, sí. Pero no exactamente…
-Pues hija, ya me pierdo…-dije cruzando los brazos.
-Bueno, a ver…puff. Venga, te lo cuento. Que yo no me lo esperaba y cuando volvimos del baño de hacer pipí y lavarnos los dientes y tal pues al meternos en la cama entre que si yo en este lado, tú aquí y tal, pues cuando a apagué la luz me estaba esperando de rodillas y al meterme en la cama pues me besó. Me pilló de sorpresa, y como no la rechacé pues empezó a acariciarme y me tocó.
-Y tu a ella, ¿no?
-No…
-Pero te tocó ¿cómo?
-¿Qué va a ser?, idiota. Me tocó…
-El potorro…
-Que fino eres, hijo. Pues eso que me tocó.
-Y te gustó, claro.
-Joder, lo hacía superbién.
-Vamos que le empapaste la mano, jajaja.-reí.
-Que cerdo eres. Que me tocó y punto, ya está.
-Y tú nada…
-No, sólo besarla y dejar que me tocara.
-Y te gustó…-insistí.
-Pero es que a mi nunca me han gustado las tías y ahora no sé que hacer.
-Pues fácil, compara esto con cuando te has liado con un tío. Y elige cual te ha gustado más.- le propuse para salir de la conversación.- O te vuelves a liar con Ángela pero con ganas. Y que yo lo vea, jajaja.

Miriam me golpeó el brazo con fuerza.

-Mira que eres cerdo. No sé por qué te cuento esto.
-Porque te caigo bien y te doy confianza. Pero entiéndeme, con lo buena que estáis las dos ¿quién se lo perdería?
-Pero tengo que saber si me gustan los tíos.
-Es que ¿no lo sabes? Cuando te has liado con alguno ¿no te ha gustado o qué?
-Es que verás, Luis…
-No me jodas ¿eres virgen???

Miriam asintió con la cabeza.

-Joder, pues ya sabes, tírate un tío y compara. Pero digo yo que te habrás liado con alguno. ¿Qué no has palpado una churra o que?
-Pero qué animal eres. A ver, que sí he estado con tíos, ¿vale? Pero que no me he acostado. Y creo que tendría que probar antes de dar el paso a tener algo con otra tía.
-Vale, me parece perfe. ¿Por qué no se lo explicas a Ángela?
-Porque me querrá convencer. Y además no quiero enfrentarme a ella sin tener algo que decirle.
-Pues tía, tírate un tío este finde y matas dos pájaros de un tiro.
-¡No me voy a liar con cualquiera!
-Pues tú verás…
-¿Tú me dejarías probar contigo?- me preguntó poniéndose colorada a reventar.
-¿Estás loca? Tengo novia- respondí indignado- Además, Marta no nos hablaría en la vida. No puede ser.
-Luis. Sería un secreto. Por eso he pensado en ti, me das confianza, estás bueno, y sólo sería un favor de amigos. Sólo saber si me gustaría. Jamás lo sabría nadie. Yo salgo de dudas y tú, pues, demuestras ser un buen amigo.
-Y un pésimo novio. Además, sería frío. Eso tendrías que hacerlo con alguien que te atraiga.
-Si te entiendo.-me dijo cabizbaja- Es demasiado lo que te pido. Pero es que necesito saberlo. Perdóname, Luis. Estoy abusando de tu confianza..
-Joder, Miriam. Ahora me haces sentir mal…pero es que no sé ni como lo podríamos hacer siquiera…
-Tú eres el experto…
-Pero si ni siquiera tengo condones, Miriam.
-Pero mi compañera tiene en su dormitorio.
-Joder, joder, Miriam. No sé que decirte.
-Por fi…Luis…

Son ocasiones en las que te ves en la situación pero jamás habrías imaginado verte. Mi amiga quería aclarar su tendencia sexual y me proponía que la desvirgara. A priori el plan podría parecer perfecto. Abrir un coñito y darte un buen lote. Pero seguro que esto traería más implicaciones. Si me negaba en redondo quedaría como buen novio e incluso como persona que no va acostándose con cualquiera a la primera de cambio, dándole trascendencia al significado de una relación sexual.

Pero por otra parte si no aceptaba Miriam se sentiría mal pues siempre viviría con el recuerdo guardado de haberme dado toda su confianza y yo haberla rechazado. Por lo que se me ocurrió plantearlo de forma que fuese ella la que se echase para atrás. Así el problema de conciencia no sería mío. Por eso le dije:

-Miriam, es que así es un poco frío, ¿no? No nos gustamos como para eso.
-Ya. No te gusto, claro. Tú eres de niñas delgaditas como Marta y yo pues estoy más rellena.
-No, no, no. No es eso lo que quiero decir. Si estás muy buena, de verdad, si tienes un culo de los que dan ganas de petar a tope…
-Pero que bruto eres…
-Soy un tío, es en lo que pensamos cuando vemos un culazo así. Pero que lo que te quiero decir es que yo con mi novia pues que hay una excitación previa y tal porque como tú verás, esto- dije señalándome el paquete- tiene que despertarse.
-Ahn claro. Normal. Yo tampoco estoy lista. ¿Nos besamos?
-Puff, Miriam. Que me da palo. Que besarse es muy de novios, tu sabes. Cariños y tal, y eso me haría sentir que estoy engañando a mi novia.
-Pues bien que tonteabas con la niña esa, como se llame, ¿Blanca?
-Pero no me he besado con ella, era todo de boquilla, ya sabes en plan chulito, pero nada más.

Bueno en realidad ya no. Cierto era que no la había besado, pero me había puesto las botas sobándole las tetas y el chocho. Pero evidentemente eso no lo sabía Miriam.

-¿Y qué hago para que estés a tono?-preguntó ansiosa. Desde luego estaba más que decidida. A ver si con mi respuesta se cortaba.
-Pues no sé. Bueno, claro. Si te desnudas seguro que funciona.

Miriam titubeó un instante pero terminó levantándose y me indicó que nos fuéramos a su cuarto. Entramos y lo primero que hizo fue encender un calefactor de aire y después cerró la puerta. Yo me senté rápidamente en su cama por si se me notaba que en realidad estaba ya morcillón con la escena. El chándal no ayudaba a disimular. Iba de frío pero en realidad la situación me estaba calentando bastante, y eso que venía con los huevos vacíos de la noche anterior. Miriam se quedó parada en medio del dormitorio pensando pero por fin habló:

-Es que en el salón hace frío y aquí se está más calentito.
-Claro, normal.-dije algo cortado.
-¿Qué hago?
-Pues quítate la ropa a ver si eso me excita.
-Luis, es que nunca me he desnudado delante de un tío.
-Pero ¿no has tenido tus rollos?
-A ver, que sí. Pero de meternos mano y tal. Sin desnudarme.
-Pero tú si has visto a tíos desnudos.-quise saber.
-Bueno, del todo no.
-¿No has visto una polla??
-A oscuras, y sin fijarme mucho. Vamos que era solo tocar. Tú me entiendes…
-Joder Miriam. ¿y si probamos a ver si te excitas sin necesidad de que te la meta?

Por un momento me arrepentí por lo que acababa de decir. Se iba a echar para atrás y me iba a quedar con las ganas de verla en pelotas después de haber llegado hasta allí, pero ella misma solventó mis dudas:

-Ains, gracias Luis, de verdad. Yo sé que estás haciendo un esfuerzo. Si quieres vamos haciendo lo que tú digas y si no me gusta pues ya lo dejamos y así tú no te sientes mal. ¿A ti te da corte que yo te vea?
-A mí ninguno.-respondí seguro pero para evitar que aquello se quedase en un streaptease mío sin que yo catara añadí- Pero para que yo me ponga a tono me tienes que excitar.
-Claro, claro…

Miriam se quitó la sudadera quedándose con los leggins y una camiseta bastante ajustada que hacía parecer sus pechos aun mayores.

-Deberías vestir más así, se te ve cuerpazo.
-¿De verdad?
-En serio. Me estás demostrando que tienes cierto complejo y no entiendo por qué. Date la vuelta.
-¿Me quieres ver el culo?

Puse cara de obviedad y Miriam se dio cuenta de lo absurdo de su pregunta en esa situación. Se dio la vuelta girando la cabeza para ver mi expresión al ver su culo y le dije:

-Te das una vuelta así por la facultad y vas a tener un montón de tíos pendientes, jajaja. Vaya culo niña.
-¿No lo ves gordo?
-Para nada y tiene pinta de durito…

Llevado por la confianza me levanté y le palpé el culo. No era de los más prietos que había tocado, y más comparándolo con el de Blanca.

-Es que con el leggin no se nota la celulitis…-me explicó.
-Quítatelo, pero vamos, que yo lo veo de 10.

Me volví a sentar y Miriam bastante más relajada con la charla se quitó los leggins quedándose con una braguitas color carne que apenas se distinguían del color de su piel. Marcaba un monte de Venus bastante prominente pero no eran muy apretadas y no se notaban sus labios.

-¿A qué Ángela te vio así?-le pregunté observándola.
-Claro. Nos cambiamos juntas.
-Normal que tuviera ganas niña. No es por repetirme pero estás muy buena.

Entonces Miriam se giró enseñándome su culo mientras con su dedo señalaba algunos gránulos de celulitis diciéndome:

-¿Ves?
-Te aseguro que ningún tío te va a rechazar por eso. Más todavía, dan ganas de darle caña a ese culo, jajaja.
-No hables así, Luis. Que me da más corte.
-Yo te digo lo que pasa por la cabeza de un tío. Tú ya verás que haces o no.
-¿Se te anima?-preguntó mirándome el paquete.
-Estás muy buena, pero necesito más. Quítatelo todo y vamos viendo. -respondí con naturalidad.
-¿Todo todo?
-¿Tú como crees que se folla?
-Claro…

Miriam ahora ya más avergonzada se quitó la camiseta quedándose ante mí con las bragas color carne y un sujetador blanco. Sus tetas habían revotado al ser liberadas de la camiseta demostrando su buen tamaño. Tuve que hacer un esfuerzo para no tocarme el paquete e incluso acomodé las piernas para que no se empezara a marcar el bulto en el pantalón del chándal.

-Vaya par que tienes, tía. – le dije.
-Eso no te lo niego, jajaja. – pareció relajarse con mi comentario.
-No entiendo tu complejo, tía. Si no tuviera novia me planteaba proponerte algo, jajaja.
-No sé como tomarme eso, jajaja. Si darte las gracias, si decirte idiota, si darte un abrazo.
-O comiéndome la churra, jajaja.

Miriam se puso seria de golpe. Parecía que le había molestado mi comentario.

-Perdón, que me he venido arriba. – me disculpé- Como estábamos tan relajados y tal me he tomado demasiada confianza, ¿no?
-No pasa nada, Luis. Es que mi problema con los tíos es que siempre me he bloqueado cuando llegaba el momento y no pasaba de meneársela mientras me sobaban.
-Si quieres lo dejamos…
-No, tranquilo, no es culpa tuya. Total, si ya estoy aquí en pelotas contigo.
-En pelotas no…
-¿Te importaría que probáramos otra cosa antes de quitármelo todo? Es que eso me corta demasiado. A lo mejor si te veo a ti me voy atreviendo más…

Vaya, ahora me tocaba a mí y se iba a dar cuenta que en realidad ya estaba empalmado. Necesitaba hacer algo para no quedar de aprovechado. Por fin se me ocurrió algo:

-Venga, pero para que funcione mejor ¿por qué no me quitas tú la ropa?
-Claro, claro…
-Ven siéntate a mi lado. -le dije y Miriam obedeció.- Quítame la sudadera.

Miriam obedeció tirando de mi sudadera hacia arriba mientras yo levantaba os brazos. Al sacármela por la cabeza arrastró la camiseta dejándome desnudo de cintura para arriba.

-Ahora- seguí indicando mientras yo me sacaba los botines empujándolos con los talones- si quieres que el chico se sienta deseado te tienes que agachar en el suelo o ponerte de rodillas para quitarle el pantalón.

Miriam obedeció colocándose de rodillas entre mis piernas dejándome una visión perfecta de sus tetas en el sujetador.

-Me estás mirando las tetas…
-No puedo evitarlo. En una cafetería sería de mala educación, pero aquí…además está funcionando.
-¿Ya está gorda?
-Quítame el pantalón y lo ves…

Miriam tiró del pernil, pero no bajaba.

-Por la cintura. -indiqué.
-Vale, vale…

Puso sus manos apoyadas en mi costado para coger la cinturilla del pantalón. Era la primera vez que me tocaba. Yo ya no podía ocultar mi excitación así que apoyándome en mis manos levanté el culo del colchón para que mi amiga me desnudara fácilmente. Mi bulto ya era considerable. Mientras me terminaba de sacar el pantalón por los pies Miriam miraba mi paquete de reojo. Yo quise hacer una gracia diciendo:

-Menos mal que me pillas con calzoncillos limpios…
-No seas cerdo, jajaja. El otro día se notaba menos.
-Es que ahora es diferente. Estás casi desnuda y arrodillada y bueno, la situación es muy morbosa, lo reconozco. ¿Quieres vermela?

Miriam dudaba, así que quise provocarla diciendo:

-Yo ya llegado a este punto no me voy sin verte las tetas, jajaja. Así que tú veras…
-Entonces mejor empieza tú…

Sin dudar me puse de pie con ella muy cerca y me bajé el calzoncillo dejando que saltara mi polla intencionadamente cerca de su cara y quitándome el calzoncillo rápidamente por los pies. Esperaba alguna reacción especial en Miriam pero se limitó a mirarla con curiosidad mientras yo me volvía a sentar.

-¿Qué te parece?- pregunté.
-Bueno…no sé, tampoco he visto mucho, pero el Fran la tenía más gorda.
-¿Qué Fran?
-Uno que había en mi instituto que tenía fama de pollón y se enrolló con unas cuantas, bueno conmigo también. Estaba oscuro desde luego pero parecía más larga y más gorda que la tuya. Que estás muy bien de cuerpo y tal y eres guapito y entiendo tu éxito con las niñas pero de polla te veo no sé, muy normal. Después de lo del Fran, no sé, me esperaba otra cosa…
-Joder, me dejas planchado, tía. Así se me baja todo, vamos…
-Perdona, jajaja. En serio. Que no quiero decir que estés mal. Si estás muy bien, Luis, perdona, que ha sido el pronto, que me he acordado.
-Es que me da que no te va a gustar y entonces ¿para qué estamos aquí?
-Que no, que no. Perdona. Que estás muy bueno, en serio. Lo que pase es que me ha salido ese pronto. Que al Fran no se la vi tan bien como a ti, y que bueno, que las otras que he tocado son más chicas seguro.
-¿Sigues decidida entonces?- quise saber.
-Sí, por favor…
-Pero si no te excita verla…
-Que no es eso, de verdad. Como sois los tios con eso de sensibles. Que está muy bien…
-¿Quieres tocarla? ¿Te apetece? ¿Te atrae?

No contestó y me agarró el nabo con la mano descubriendo mi glande tras bajar el prepucio al bajar la mano. Ahora sus ojos si se abrieron mucho y dijo:

-Nunca lo había visto así de cerca tan bien…ahora ya me gusta más Luis. Está dura y caliente y asoma la punta entera.
-Pues me han dicho que además está sabrosa…

Miriam puso cara de asco sin atreverse a decir nada. Y añadí:

-Pues ahí está la clave. O te gusta comerte un chocho o te gusta comerte una churra…

-Pero tu novia ¿te la chupa?
-Pues claro- respondí con naturalidad- y yo le como el chocho.
-¿Tú no se lo comerías a Ángela?

La cara de asco de Miriam se acentuó.

-¿Tú le has comido el chocho a Marta?- preguntó.
-Yo no voy a hablar de esas cosas de una amiga pero es lo más natural.
-Vamos que sí, y ella te la ha chupado…

Me levanté de la cama plantándole la polla casi en la cara haciendo el gesto de empezar a vestirme mientras le dije:

-Mira Miriam, esto es absurdo. Tu problema no es de tendencia sexual. Lo tuyo es un bloqueo a experimentar con el sexo. Tienes 19 años. ¿Tú crees que si sales con alguien, tío o tía, se va a conformar con dar paseos de la mano y que se la menees un poquito? ¿Tú no crees que Ángela habría querido algo más que tocarte el chocho mientras te comía la boca?…

Miriam seguía delante de mí cabizbaja arrodillada en el suelo.

-Venga ponte en pompa en la cama que te voy a clavar la polla hasta matarte de gusto a ver si te decides a cambiar de acera o no y dejamos de perder el tiempo…
-Eres un idiota, Luis.
-Joder, me tienes en pelotas en tu habitación teniendo novia y pensando que esto no está bien, porque es bastante rarito, que quieres que te diga. Y me vienes con remilgos y caras de asco. Que si vaya porquería de polla comparada con la del Fran ese, que qué asco esto y aquello. Venga, quítate las bragas que te la meto y acabamos con la historia.

Para cuando terminé de decir aquello me di cuenta de que estaba llorando.

-No, no, no. No me hagas esto, Miriam.
-Si es que tienes razón, Luis. Que estoy tonta y estoy abusando de tu confianza. No sé como se me ocurrió algo así.

Me puse los calzoncillos y la levanté del suelo sentándola en la cama a mí lado mientras yo le pasaba el brazo por detrás y con un tono muy conciliador le dije:

-Miriam, eres una niña guapa, graciosa, con un culo bastante petable…-ahí me gané un cachete en el muslo- pero precisamente por eso si de verdad es tan importante para ti deberías esperar a estar con un chico que te guste. Prueba a hablar con Ángela. Explícale que te pasa, seguro que ella te entiende mejor que nadie. Y si surge enrollaros pues surge, sin prejuicios. Que no, pues seguro que ella va a seguir siendo amiga tuya. Pero mejor la sinceridad. Y con los tíos, pues si conoces a alguno que te guste pues da el paso y disfruta del sexo y de tu cuerpo y del suyo…y con naturalidad. Porque no tienes necesidad de que tu primera vez sea con un amigo en estas circunstancias.

Miriam echó la cabeza en mi hombro sin decir nada y yo aguardé en silencio. Pero al fin habló:

-Ahora entiendo a Marta y lo que dice de ti. Tienes tu peligro, pero en el fondo vales mucho. Se arrepiente muchísimo de haberte dejado escapar. Lástima que no le puedo contar esto, pero me diría que tú eres así, un salidillo con un gran corazón.
-Gracias por lo de salido. Pero te recuerdo que la que me ha buscado poniéndome entre la espada y la pared eres tú…
-Vale, lo retiro. Es porque Marta dice que con proponértelo, caes. Y ha faltado poco, pero en realidad has sido tú el que me ha abierto los ojos. Eres buena persona pero de gatillo fácil.
-Cría fama…pero vamos te he abierto los ojos cuando tú querías que te abriera el coño…

¡Zás! Me arreó fuerte en el pecho.

-De verdad que no se que te ven…jajaja.-me espetó.

Me levanté de la cama y mostrándole mi cuerpo en calzoncillos le dije.

-Esta cara bonita y este cuerpo. ¿Qué más quieres? Ahn,- y agarrándome el paquete continué- y esto no, que el Fran la tiene más gorda.
-Te ha dolido, jajajaja.
-Es que eso no se le dice a un tío…
-Jajajaja. Venga anda vístete y nos vamos.

Me acerqué a ella y le meneé el paquete en la cara con un movimiento de caderas.
-Todavía estás a tiempo…
-¿Quién busca ahora a quién?-me dijo seria.
-Es broma. Sólo una cosa más…
-A ver…
-¿Te gusta mi polla?
-Jajajajaja, me parto contigo. Que obsesión tenéis los tíos con eso, lo vuestro es verdadero culto al falo. Pues escúchame. El Fran tenía un pollón pero era un imbécil. Tú vales más que él.
-¿Y?
-Tienes unas colita apañada…
-¿Colita?
-Jajajaja. Estás muy bien Luis, y lo sabes…tontorrón. ¿Tú crees que si no fuera así me habría planteado algo así? Pero no te lo creas más que ya molestas de creído… Y ese vello recortadito que queda muy sexi, jajajaja.
-En realidad no es recortadito- le dije mientras bajaba mi calzoncillo mostrando el pubis hasta la base del nabo- es descuidado. Me lo rasuré cuando fui a ver a mi novia y me lo he dejado ir.

Entonces Miriam alargó la mano pasando el dedo por mi vello púbico y dijo:

-Pues está suavecito…
-Como sigas así me la vas a tener que ordeñar…
-Perdón, jajaja.
-Bueno, y tú ¿cómo lo llevas?
-¿Yo? Jajajaja. Eso te vas a quedar sin saberlo. Venga anda vístete.

¿Me la habría follado? No lo sé. Pero el calentón me lo llevé, de modo que cuando me duché tras regresar corriendo a la residencia cayó una paja de las intensas pues los huevos se me habían vuelto a llenar. Me vino bien salir con Marcos y Víctor a tomar unas cervezas en plan tranquilo aquella noche. No quería saber nada de mujeres.

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