MOISÉS ESTÉVEZ

La propia de los buenos espantapájaros, o no. Al menos eso creía al
principio. Traje barato, zapatos gastados, camisa con demasiados lavados… lo
único que decentemente llevaba puesto era la corbata, herencia de su padre,
junto con unas cuantas deudas, y que apenas si se había puesto en un par de
cutres bodas. Aunque todo esto no era lo importante, lo que de verdad le
preocupaba era cómo le iría en su primer día. Miró su reloj de imitación. Era la
hora. El vetusto edificio que tenía delante lo intimidaba. Hizo un esfuerzo y se
propuso no defraudar a nadie más a partir de ese momento…

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