FERNANDO

Epílogo.

Eva.

Ya han pasado más de diecisiete años desde que Dani, mi Dani, saliese por la puerta de la que fue nuestra casa y terminase con nuestro matrimonio. No lo digo con rencor ya que yo soy consciente de que provoqué eso. Recuerdo ese día y todo lo que ocurrió después nítidamente, como si estuviese en un cine y yo fuese la espectadora de excepción.

Cuando logré tranquilizarme, recuerdo que tomé el teléfono y llame a Luisa, no era capaz de permanecer en esa casa sabiendo que Dani ya no volvería. Le pedí que me dejase pasar unos días en su casa hasta que tomase consciencia de lo que hacer. Me recibió con los brazos abiertos, lloramos las dos, pero me lo dijo enfadada:

—Te dije que Rubén no era trigo limpio, que saldrías perjudicada, ¡¡¿por qué no me hiciste caso?!!

—Porque soy estúpida y mi ego me pudo. —Respondí derrotada.

Sabía que Luisa nunca me diría que me fuese, pero yo sabía que eso solo era una solución temporal. Al día siguiente, fui a mi empresa y tuve que esquivar ciertas preguntas muy personales e incomodas. Pedí un adelanto de una semana de mis vacaciones y empecé a buscar un sitio donde poder empezar mi vida sin Dani.

A la semana se pusieron en contacto conmigo los abogados de mi marido para comunicarme que tenía hasta final de mes para abandonar el domicilio conyugal, que llegando esa fecha nos juntaríamos las dos partes, se presentarían los papeles del divorcio y se harían las particiones del régimen de gananciales. Como me dijo ese abogado:

—Al no existir hijos en común, será algo civilizado, rápido y eficaz. Se lo aseguro.

Conseguí encontrar un apartamento que para mí era más que suficiente, cerca de mi trabajo y bien comunicado. A los diez días ese teniente de la Guardia Civil, se puso en contacto conmigo para informarme que los videos donde aparecíamos Luisa y yo habían sido borrados de esa página web. ¡¡Por fin!! Buenas noticias hasta cierto punto. Gracias a que esa página web estaba alojada en un país de la UE, esos videos pudieron ser borrados, pero durante todo ese tiempo cientos de miles de descargas fueron efectuadas. También me informó que el acusado había dado nombres y direcciones y ya eran ocho las denuncias presentadas. Ahora solo quedaba que se celebrase el juicio contra ese desgraciado.

Fue deprimente, el tener que ir a la que fue nuestra casa y recoger mis cosas. Lo hice en varios días y diferentes semanas y era doloroso el ver cómo semana a semana esa casa donde fui muy feliz con Dani se iba quedando vacía, desmontando poco a poco la que fue mi felicidad. Poco antes de finalizar el mes y sabiendo que en dos días ya no podría entrar más, me pasé para ver que todas las estancias estaban vacías, solo algunos papeles por el suelo de facturas antiguas eran testigos de que allí vivimos nosotros.

Al mes y medio, en un despacho de abogados, nos juntamos todas las partes y llorando, frente a Dani que permanecía impasible, firmé nuestro divorcio. Se repartió todo equitativamente, menos el piso, que al haberlo comprado Dani antes de casarnos no entraba dentro del reparto. Sabía que esa ya no era mi casa, nuestra casa, pero aun así por una extraña fuerza algunas veces al salir de trabajar y como si fuese algo mecánico, paseaba por la que fue mi calle y miraba hacia la que fue mi terraza. Uno de esos días vi colgado un cartel enorme de una inmobiliaria con un “SE VENDE” y el número de teléfono de contacto. Solo deseé que quien lo ocupase fuese todo lo feliz que quisiese y no cometiera ninguna estupidez como la que cometí yo.

La vida no dejo de golpearme. Aunque en mi familia todos sabían que Dani y yo nos habíamos divorciado, no sabían la causa real, pero como ya me advirtieron, aunque todo fue borrado de esa página web, los videos descargados a ordenadores personales seguían ahí y seguían compartiéndose y debió de llegar a algún familiar que le faltó tiempo para correr la voz de que yo era una golfa y una puta. Me repudiaron y ya no quisieron saber nada mas de mi…bueno, menos algún primo o algún tío que me propusieron follar, pero les mandé a la mierda de forma contundente, asustándoles y diciéndoles que como me molestasen más lo iba a denunciar ante la Guardia Civil. Eso fue más que suficiente para que me dejasen en paz.

Pero lo realmente doloroso es cuando me enteré que Dani y Feli eran pareja. En principio quise llamarle y decirle lo cabrón que era, la ira me cegaba, hasta que me di cuenta que no le podía reprochar nada.

Al año se celebró el juicio contra Rubén, ese mal nacido que, con mi ayuda, me arruinó la vida y mi matrimonio. No sé por qué motivo allí aparecieron también Dani y Feli, no me esperaba verlos y mi curiosidad pudo más y me acerque a saludarles. Se que Feli se puso muy nerviosa según vio que me acercaba, si por mi hubiese sido le hubiese sacado los ojos:

—Y vosotros que hacéis aquí, si se puede saber. —Pregunté molesta.

—Somos testigos de la acusación. Nos han llamado para testificar, tenemos información relevante.

—¿Información relevante? ¿Y qué pinta Feli en esto, que tiene que testificar?

—Ella fue la persona que me ayudó a descubrir tu infidelidad, la que intuyó las andanzas de Rubén y la que me apoyó en todo momento. —Me confesó Dani.

—Claro, claro, ahora lo entiendo todo, las salidas de Dani, el llegar tarde a casa. No perdiste el tiempo en robarme a mi marido, ¿verdad zorra? —Dije enfadada, fuera de mis casillas.

—Mira Eva, —dijo Feli con tranquilidad,— yo no te he robado nada, tu solita lo has perdido. Yo solo me limité a sacar del agujero donde tú habías metido a Dani y asegurarme después de lo visto que nunca más volviese a sufrir lo que pasó contigo. Y sinceramente después de lo que vi, no entiendo como pudiste cambiar a Dani por ese estúpido.

En ese momento mi abogado, me alejó de esos dos. Se enfadó conmigo, me dijo que no hablase con nadie, que me mantuviese alejada, pero las palabras de Feli retumbaban en mi cabeza y no le faltaba razón. Seguía queriendo con locura al que fue mi marido y el verlo con otra mujer me había puesto muy celosa.

Ese juicio levantó mucha atención mediática y fue a puerta cerrada. Duró más de dos semanas y aunque el abogado defensor de ese desgraciado quiso desmontar los testimonios de las ocho demandantes y los testigos, su defensa no se sostenía. La sentencia para ese mamon fue de cuarenta años de prisión permanente revisable y una indemnización de 250.000€ para cada una de las demandantes. Yo sabía que no iba a cobrar ni un euro, no de ese muerto de hambre. Me conformaba con que pasase el resto de su vida en prisión y no hiciese más daño a mujeres que como yo se dejaban liar.

No sé cómo ocurrió pero alguien filtró fotos de las mujeres que habían sido grabadas. Incluso en un tabloide digital y por unas horas hasta que alguien lo denunció y la Guardia Civil obligo a quitarlos, aparecieron los videos de todas nosotras incluida yo, follando en esa autocaravana. Eso propició otro revés más en mi vida.

Es de lógica que alguien en mi trabajo lo viese, es que encima era de dominio público. A mí no me dijeron nada, pero notaba como día a día, semana a semana, mes a mes, nos hacían el vacío a Luisa y a mí. Ya no teníamos el beneplácito de la gerencia y todos los beneficios de los que gozábamos, fiestas, comisiones, días libres, viajes, nos fueron retirados.

Luisa no aguantó el siguiente mes y llegando a un acuerdo con la empresa se fue muerta de vergüenza. Yo aguanté un mes más y hablando con el dueño, sé que le hice chantaje, pero le dije que como no me despidiese y me indemnizase como correspondía, iría a la prensa, a programas de televisión o radio o a donde fuera a denunciar el motivo por el que no nos querían en la empresa. Le recordé que yo era la víctima, no la acusada y que esos videos se grabaron y difundieron sin mi consentimiento.

Saqué una jugosa cantidad de dinero en mi despido improcedente, pero empecé a pensar que mi vida no podía continuar así. Me volví a mudar y encontré una casa muy agradable en Las Rozas, un municipio de la comunidad de Madrid. Dejé a la Eva sexi, descarada, provocativa, osada y vehemente en el piso que habité durante algo más de una año y cuando entre en mi nuevo piso una Eva muy diferente empezaba otra vida. Cambié mi aspecto totalmente, me teñí el pelo de negro y engorde algo más, mi forma de vestir tentadora e insinuante fue sustituida por una vestimenta más formal y poco atractiva que me hacía tener aspecto de mujer sensata y poco accesible.

Encontré trabajo en un estudio de arquitectura y cuando me contrataron ofrecían a sus clientes una decoración a medida. Fue un éxito, y me di cuenta que mis compañeros me aceptaban pero me miraban con indiferencia, no les atraía, no llamaba la atención. Eso es lo que quería, que nadie me molestase.

Y esa fue mi vida hasta ahora. Tengo cuarenta y cinco años, tres gatos y vivo sola y en paz conmigo misma dentro de mi desgracia. No he vuelto a salir con ningún hombre y sigo muy enamorada del que fue mi marido. Nunca he llegado a superar esa ruptura y lo que supuso para mi vida y ahora mi única ilusión es ver a través de las redes sociales, como va de bien su vida con Feli, que si ha sabido hacerle muy feliz y le ha dado dos hijos maravillosos. Siempre, por su cumpleaños y por navidad felicito a Dani y le deseo lo mejor, nunca me responde, pero es algo que entiendo y no me importa.

El tema de los videos se fue diluyendo en el tiempo. Lo que otrora fue noticia sensacionalista, hoy es un archivo de video olvidado en algún rincón de algún disco duro al que ya no se le presta atención, tuvo su momento pero ya pasó y eso de alguna manera me hizo la vida más fácil.

Los años y la gravedad ya se empiezan a manifestar en mi cuerpo. Aun así cuando me miro en el espejo desnuda veo a una madurita muy voluptuosa, a la que de vez en cuando le doy una alegría.

Para los morbosos que se pregunten como es mi vida sexual, tengo un buen sueldo y mucho dinero ahorrado. Me puedo permitir el lujo de pagar a una agencia y un buen hotel y que me mande jovencitos, limpios, educados y con una polla de no menos de veinte centímetros, con un analítica que yo también me hago, para que podamos follar a pelo y me rellene como a un pavo en navidad con sus corridas. Les dejo que se queden toda la noche si quieren y a la mañana siguiente los echo de la habitación del hotel, no quiero enamoramientos, no a estas alturas.

En algunas ocasiones y según cobraba la paga extra, me he permitido el lujo de contratar a dos jovencitos para que me follasen a la vez. Por alguna extraña razón, en mi recuerdo perdura una sensación muy placentera de cuando Rubén me folló en cuatro, en mi cama, con embestidas fuertes mientras me metía un pepino por el culo. Esa sensación me cautivó.

La vez que lo probé por primera vez con dos vergas enormes, follándome el coño y el culo a la vez, creo que hasta me desmayé de placer y de los orgasmos que me proporcionaron ese par de empotradores que me dejaron más abierta que un compás y con mi coño y mi culo chorreando semen, fue sublime.

Y así es mi vida ahora, mi trabajo, mis gatos, mi casa y poco más. Alguna salida com mi amiga Luisa que al final si pudo superar el mal trago que pasó y ahora ya está casada y con un niño. Se que es un imposible pero es lo que me mantiene ilusionada. Espero que un día suene mi móvil y escuchar la voz de mi amor preguntándome como estoy y proponiéndome tomar un café y charlar. Encontrarnos y que de nuevo salte esa chispa y obre su magia en nosotros volviéndonos a juntar. Como he dicho es imposible, pero es lo que me mantiene esperanzada mientras la vida va pasando.

Daniel.

Algunas veces me paro a pensar. Pienso en Eva, en lo que me hizo y en lo que desencadenó toda esa movida y ya han pasado diecisiete años, y aun así, cuando lo recuerdo no puedo evitar ponerme triste sintiendo que de nuevo algo se rompe dentro de mí.

Soy muy feliz con Feli, la quiero con locura y estoy muy enamorado de ella, eso es algo que quiero dejar muy claro. El que piense en Eva es algo que yo sabía que ocurriría porque está grabado en mi memoria, es parte de mi vida y por consiguiente seguirá ahí hasta el final de mis días. Muchas veces que me quedo pensativo sé que Feli sabe en lo que estoy pensando, pero asume que es algo mío y no puedo evitarlo.

Recuerdo como Feli me acogió en su casa según me marche de la mía. Y también recuerdo la desolación al entender que nunca más volveríamos a estar juntos Eva y yo, como dije, la seguía queriendo. Las siguientes semanas fueron muy duras para mí. Recibí todo el apoyo y el cariño de Feli que entendiendo como me encontraba no me atosigó y me dejó que fuese aceptando poco a poco la situación. Pasadas esas semanas todo fue mejorando, no cabía otra, había que ir hacia adelante. Feli me propuso nuevas metas, algo en lo que trabajar para nosotros, para nuestra felicidad y el proyecto de futuro, que sabía, teníamos juntos.

Creo que en ningún momento Eva supo de la existencia de Feli, hasta el día del juicio en el que nuestro abogado nos pidió que contásemos ante el tribunal como descubrimos lo que hacía Rubén. Íbamos los dos nerviosos sabiendo que nos encontraríamos con Eva, no nos apetecía estar allí, pero por condenar a ese malnacido se hacía lo que fuese. No fue un momento agradable, no. Cuando Eva nos vio, vino directa hacia nosotros. Yo sabía que estaba enfadada, y así lo demostró cuando increpó a Feli, acusándola que ella le había quitado a su marido. Pero Feli supo defenderse y la acusó a ella de dejarme metido en un agujero y que ella no había quitado nada a nadie, había sido ella sola quien lo había perdido. Cumplimos con lo que nos habían pedido y desde ese día no he vuelto a ver a Eva.

Mas o menos a los dos años, nos cambiamos de casa. Feli me confesó que le encantaría ser madre y la casa en la que vivíamos era muy pequeña. Yo había vendido la casa que compré antes de casarme con Eva, con lo que tenía un buen dinero ahorrado. Al final nos compramos un ático muy espacioso con una terraza enorme en una zona residencial de nueva construcción en el extrarradio de Madrid y allí empezamos a construir el futuro que tenemos ahora mismo. Estamos casados tenemos una niña de diez años y un niño de ocho y nuestra relación, con los pequeños altibajos de una pareja va muy bien y Feli ha sabido darme todo lo que le he pedido.

Algo que siempre recordaré con mucho cariño y excitación, fue el día que Feli decidió regalarme por mi cumpleaños un regalo muy especial, su culito. Ya notaba desde hacía semanas que cada vez me preguntaba mucho más por ese asunto, quería información y yo ilusionado me ofrecí a enseñarla. Como aquella vez con Eva, le enseñé tutoriales, videos de cómo hacerlo sin dolor, hasta estuvimos viendo por internet lo que necesitábamos y bueno, alguna película porno viendo como esas actrices se metían enormes pollones en su culo. Siempre que las veíamos terminábamos follando como dementes.

Ese día, el día de mi cumpleaños, Feli me dijo que tenía una fiesta preparada para mí. Yo debía de salir y cuando llegué, me dijo que esperase en el salón. Cuando salió solo vestía un triangulito mínimo que tapaba su pubis y una tira de tela fina que se metía entre los labios de su coño. Cuando llegó a mi altura se abrió de piernas y se sentó sobre una pierna mía frotándose lascivamente contra ella, mientras me miraba como una gata salida:

—Yo soy tú fiesta de cumpleaños mi amor. Ahora quiero que te desnudes y me acompañes a nuestra cama.

Sobra decir que me desnudé a la velocidad de la luz con mi polla como una barra de acero, mirando como mi mujer se contoneaba delante de mí como una vulgar puta frente a un cliente.

Cuando me tuvo desnudo se arrodilló frente a mí, y me hizo una buena mamada dejándome la polla llena de sus babas. Se puso en pie se quitó esa especie de mini tanga y entro a gatas en nuestra cama. Me fije que llevaba un plug en su culo y me miraba, para ver mi reacción.

—Cariño…que llevas en…en tu culito…es…¿es lo que pienso?

—Dime mi amor, ¿Cuántas veces has deseado romperme el culito y correrte dentro?

—Uffff, cariño, incontables veces. —Le decía babeando, viendo esa golosina.

—Pues cielo mío, este es tu regalo de cumpleaños, tómalo y ábrelo bien. —Me dijo Feli provocativa.

Cuando le quité el plug, vi que tenía su anito abierto y bien lubricado. Pensé en meterla en ese agujerito tentador, pero pensé que no duraría ni un minuto por la excitación, así que se la metí en el coño hasta los huevos y me la follé hasta que inundé su útero y nos corríamos los dos a la vez.

Sin dejar que se tumbase y con mi polla aun dura como un ariete, puse mi glande sobre su anito. Feli hundió sus riñones apoyando su pecho en el colchón y ofreciéndome la virginidad de su culo. Hice algo de fuerza y vi como una parte de mi polla desaparecía dentro de ese ansiado culo:

—¡¡Ahhhh!!…mi amoooor…que ricoooooooh…—Gimió mi mujer.—

Vi como meneaba sus caderas y su anito engullía centímetro a centímetro mi polla.

—Cariñooo…¿Te duele? ¿Quieres que pare?

—Noooooooo, hasta los huevos…rompemeloooo… —Gimió mi mujer como una gata en celo.

Ni me lo pensé, me agarré a su cinturita y se la metí hasta que mis huevos golpearon su clítoris. Feli gimió, grito, se corrió muchas veces y me pidió más, más hondo y más fuerte. Aunque yo me había corrido hacia bien poco, su excitación me arrastró con ella y agarrándome a sus tetas y excitando sus pezones, me corrí como un animal en sus intestinos. Caímos rendidos los dos, y cuando se la saqué de su culito, vi como lo había dejado de abierto, era una bestialidad, me tumbé boca arriba y cuando nos tranquilizamos me lo dijo:

—Si me preguntan, siempre negaré que esto me ha fascinado, pero mi amor, ¡¡HA SIDO UNA PASADA!! Lo que me he estado perdiendo. —Me confesó Feli.

Nos fuimos a la ducha y después de lavarnos bien seguimos con nuestra fiesta sorpresa y volví a disfrutar de nuevo de mi regalo de cumpleaños. A partir de ese día rara era la vez que cuando follábamos no disfrutaba de ese culo maravilloso que tenía Feli.

Ciertamente no hay mucho más que contar. La llegada de nuestros niños fue un cambio radical de 180° en nuestras vidas. De hacer lo que nos daba la gana, a ceñirnos a los tiempos de una criaturita que solo hacía que dormir, comer y cagar, pero que nos llenaba de felicidad. Nos convertimos en la típica familia de clase media, sin problemas económicos que nos volcábamos con nuestros hijos.

Aunque si quiero confesar algo. Eva me felicita por mi cumpleaños y por navidades. Siempre un mensaje cariñoso y deseándome lo mejor. Nunca, nunca la he contestado, al principio por el rencor que le tenía, más tarde por no saber muy bien que contestarle sin que se notase mi enfado, y ahora, porque si la contesto…no sé cómo se lo tomaría.

Feli lo sabe, no tengo secretos con ella. Se que no le hace gracia, pero respeta el que Eva fue mi mujer y aunque la ruptura fue traumática, sabe que la tengo mucho cariño. Se que no es excusa, pero Feli cada vez se vuelca más con los niños, los deberes, su educación y sus problemas, que absorben todo su tiempo libre y sus energías.

La empresa que montamos mi socio y yo ha crecido mucho en estos más de veinte años y es como una esponja, absorbe todo mi tiempo. Cuando llego a mi casa, siempre tarde, solo quiero estar con mi familia el mayor tiempo posible, jugar con mis hijos y cuando llega la noche meterme en la cama con mi mujer y hacer el amor con ella, pero está agotada y solo quiere dormir, necesita descansar.

No es que me sienta abandonado, ni mucho menos, pero si echo de menos a mi mujer, su necesidad de sexo, y que siempre que podíamos, y era muy a menudo, follábamos como desesperados. Todo eso ha pasado a un segundo plano doloroso. Es un tema que tendremos que afrontar.

Hay veces que me quedo pensando en Eva, en lo que ocurrió y como ocurrió. Pienso en ocasiones en como estará, y me pregunto si se habrá casado, si tendrá hijos, si será feliz. No sé por qué lo pienso, me tendría que dar igual y me tendría que sentir mal por pensarlo. Pero hay veces que me encuentro con mi móvil en la mano y en la pantalla aparece el nombre de Eva. Solo tendría que apretar el símbolo verde de llamada, escuchar su voz y preguntarla, ¿cómo estás? ¿nos tomamos un café?

FIN

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