ALMUTAMID

A la mañana siguiente nos vimos para desayunar. Esperaba alguna noticia de Marcos pero como vino con Ángela no me atreví a preguntar más que el típico “¿Qué tal habéis pasado la noche?”. Pero la naturalidad con la que dijeron bien me indicó que no había pasado nada especial.

Cuando por fin le pregunté a Marcos el chaval me miraba extrañado:

-Pero cuéntame, ¿qué tal?-pregunté.
-Bien.
-¿No pasa nada? Unas palabritas.
-Lo normal.
-¿Pero le tiraste los tejos?
-A ver Luis…-dijo tragando saliva- Es muy guapa, pero superior a mis expectativas.
-Marcos. Si tú me vieras cuando llegué aquí. Yo era como tú. No me comía una rosca. Me costaba hablar con las chicas. Pero oye, en un año ya me ves. Con novia, y de las guapas, y…

Me mordí la lengua. Casi le digo que me estaba hartando de follar pero no eran plan de dar explicaciones de algo que nadie sabía en la residencia. Así que insistí por otro lado:

-…es cuestión de echarle cara.
-Ya. Eso. ¿Pero tú te has visto Luis? Eres un tío guapo, con desparpajo, buena fama. De los que aprueba. Te faltaba soltura y por lo que dices ya la tienes. Pero yo no soy así. Y Ángela está demasiado buena para lo que yo puedo optar.
-Tú puedes optar a cualquier chica. Eres alto, listo, agradable. Te falta cambiar de actitud y poco más. Pero bueno, y ¿se cambió contigo o algo?
-Nop. ¿Por qué lo dices?
-Porque la noche que yo dormí allí se cambió pensando que yo estaba dormido y se acostó en braguitas con una camiseta. La vi subirse a su litera y no veas, jajaja.
-Pues conmigo no. Hasta en eso tienes suerte.
-Bueno- me expliqué- hice un poco de trampa. Me hice el dormido y ella se confió. Pero no le vi nada. Sólo las bragas.
-Yo sería incapaz de algo así.-me reconoció Marcos.
-Pero ¿te gusta Ángela?
-No estoy enamorado de ella, pero es muy linda, y divertida, pero dudo que se fije en mí.
-Tandrás que hacer porque se fije. Destaca. Sé su amigo, invítala a tomar café o a estudiar juntos. Lo que sea, que ella vea en ti interés. Y además no eras feo, tío. Eres alto. Te falta confianza y arreglarte un poco.

¡Ja! Yo dando consejos. Si hace un año era tan pardillo como él, eso sí más salido. No quiero acordarme de cuando le enseñé la churra a María. Pero claro, yo provocaba situaciones cuando las tenía, éste está más parado que un poste. Ya espabilará, pero intentaría echarle una mano.

El domingo por la tarde tuve mi videollamada semanal con Claudia. La verdad es que estuvo muy bien. Recuperamos el puntito de la despedida aunque en realidad el que estaba de otro ánimo era yo después de recapacitar. Podía ser capaz de aceptar nuestra situación como finita, lo que no podía aceptar era que me engañase y menos con el Gianni ese al que le había pillado manía. Sé que dicho por alguien que se pegaba un revolcón con Nieves de vez en cuando puede resultar incongruente, pero yo tenía permiso. Ella no. Y tanto me pesaba eso que en la llamada intenté indagar:

-¿Qué tal con los compañeros de piso?-pregunté.
-Muy bien. La verdad que con quien paso más tiempo es con los que tú conoces.
-¿A que tenía razón yo con lo de Gianni?
-No he notado nada…-respondió rápidamente.
-Quizá su amabilidad contigo la he interpretado mal.-respondí.
-Luis, ya te ha visto. Sabe que tengo novio y que lo quiero. No creo que sea como lo dices.
-Espero…
-¡Qué tonto eres! jajajaja.

Con buen rollo nos despedimos intentando hacer planes para Navidad. Ella iría a su casa y yo estaría en mi ciudad. Intentaríamos ver la forma de reunirnos esos días y pasar algunos ratos juntos antes de que ella volviera a Bolonia y yo a la residencia.

Mi optimismo era grande y ello se notó hasta en la liga. El jueves de aquella semana había partido y Luisinho estaba de vuelta. Volví a fallar de cara a puerta pegando al poste o al portero pero di dos asistencias de gol y nos llevamos el primer partido de la temporada con regocijo general de a hinchada, mayoritariamente femenina entre las que estaban Marta y Miriam. De hecho teníamos que haber quedado ya para hacer partes del trabajo y no lo habíamos hecho y yo pretendía ir a mi casa aquel fin de semana tras haber faltado el puente. Ya se sabe una madre es una madre. Así que en la celebración posterior al partido lo primero que hicieron fue organizar las quedadas para el trabajo, pues sólo habíamos hecho una para repartirnos tareas pero aun no habíamos cotejado unos con otros.
Entre cervezas quedamos en vernos el lunes en casa de Marta los cuatro para tomar café y pasarnos lo que ya tuviéramos hecho y buscar juntos más bibliografía e imágenes para ilustrar el trabajo. Después por fin nos unimos al resto de la celebración. Habían cambiado algunas caras pero el ambiente de victoria era el mismo. Jugadores agasajados y muchas chicas pululando. De hecho me sorprendía ver a chicas de primer curso totalmente integradas en la liturgia postpartido. Una de ellas incluso se me acercó para felicitarme por el partido con bastante desparpajo y se quedó un rato hablando con Marta y Miriam, y por supuesto conmigo. Cuando me despedí por la hora de cierre de la residencia Marta salió conmigo del bar:

-Sólo te ha faltado invitarla a tomar café.-me dijo con soniquete.
-A tu casa el lunes…¿la aviso?
-Luis tienes novia pero te veo muy suelto,
-Oye que hablar con la gente no es malo.
-Esa no quería hablar…
-Bueno, como tú el año pasado cuando te sentaste encima de mí…
-Eres un capullo, Luis. No sé que te ven las niñas…
-Lo que tú me viste…-le besé la mejilla pues llegábamos a la esquina donde nos separábamos y me despedí- hasta mañana…

El viernes me fui a mi ciudad. Mi madre no entendía por qué no había ido el puente y me había quedado en la residencia. ¿Cómo iba a explicarle que me iba a Italia a ver a mi novia si ni siquiera sabía que tenía novia?

Para contentarla el viernes noche me quedé en casa. Pero el sábado aproveché el día. Partidito de fútbol sala con los amigos con cervecita por la mañana y por la noche cine con Nieves. Tenía dos planes a elegir, cacería con Pablo que se había llevado un chasco con Viqui pues había pasado de él después de enrollarse en aquel pub, o cine con Nieves que había estado de fiesta el viernes por la noche y quería algo más tranquilo. De hecho me lo puso muy fácil: “Luis te recojo con el coche a las 10, cenamos en el centro comercial y entramos a la sesión de madrugada…”. “Vale…”

El veroño se alargaba ese año y a pesar de estar a mediados de noviembre no hacía frío, así que me puse unos chinos y una camisa con una cazadora. La verdad es que con Nieves solía ir normalmente bastante formal vestido. Cuando me avisó bajé. Estaba parada en doble fila en un cochecito blanco. Entré y nos dimos dos besos de amigos. Nieves venía muy guapa para una anoche de cine, con un top sin mangas beige de lana con una falda de cuero marrón, medias y botas. Se lo hice saber.

-¡Qué guapa!
-Gracias. Viniendo de ti no es un simple halago.
-No me gusta mentir en eso…
-Venga, vámonos que no me gusta cenar con prisa.

Llegamos al centro comercial y aparcamos. No pude evitar mirar el culito que le hacía la falda mientras se ponía la chaqueta. Durante la cena le conté el viaje y mis impresiones y ella me daba las suyas. Opinaba que Claudia estaba tan enfrascada en su beca y sus estudios que ni se había dado cuenta de las pretensiones de su compañero y que al tú señalárselas se sintió mal y por eso el cambio de actitud a más cariñosa. Realmente era sorprendente que mi mejor confidente fuese mi amante teniendo en cuenta que no me atrevía a plantear mis dudas delante de Víctor y Lourdes. Sin embargo Nieves se comportaba como una buena amiga y me daba consejos que se empezaban a parecer demasiado a lo que yo mismo pensaba. Aunque por otro parte también era chocante pensar que me estaba dando esos consejos que me ayudaban a ver mejor mi relación con Claudia cuando a lo mejor en un par de horas me estaba comiendo la polla. Aunque yo no iba con esa intención, pero tampoco las anteriores y siempre acabábamos follando.

Durante la película nos limitamos a comentar algunas escenas y a la salida le pregunté si le apetecía tomar algo en algún pub pero se excusó diciendo que estaba cansada por la fiesta del día anterior y que me llevaba a casa. Durante el camino de vuelta me contó que no había rehecho del todo la relación con Leyre tras lo que había pasado en su chalé. Ella lo veía como un abuso de confianza pero Leyre seguía sin darle importancia.

Llegamos a mi casa y Nieves aparcó un momento en la calle de atrás que es bastante tranquila pues no tiene portales ni locales comerciales y frente a los edificios tienes un muro de un antiguo almacén abandonado con árboles muy frondosos lo que la hace una calle bastante sombría de día y oscura de noche, pero tiene la ventaja de que es fácil aparcar allí.

Como yo suponía nos quedamos charlando un rato y empezó a ocurrirme lo que en otras ocasiones, empecé a salivar y la polla se me ponía morcillona. Sospechaba que Nieves estaría dispuesta y mi cuerpo reaccionaba antes de comprobarlo. Ella mientras me hablaba con normalidad no mostrando ningún interés especial por enrollarse conmigo. Como en otras ocasiones con ella tensé la cuerda:

-Estoy tan a gusto aquí contigo que me están entrando ganas de empotrarte en el asiento de atrás…
-Jajaja- me rio el comentario- Hoy no va a poder ser Luis…estoy en esos días.
-Una pena, porque no sé por qué pero estando contigo mira lo que me pasa. – y tomé su mano apoyándola en mi paquete para que comprobara que había algo creciendo.

Nieves agarró y comprobó el contorno de mi polla mirando hacia mi entrepierna y sonriéndome me dijo:

-Algo podremos hacer…

Mi respuesta fue cogerla por la barbilla y besarla. Pero después pensé que se podía sentir forzada y le dije:

-Nieves, si no te apetece no pasa nada. De saber que estabas con la regla ni te habría insinuado nada.

Pero no me respondió y sin tener en cuenta mi comentario me desabrochó el cinturón y el pantalón e intentó sacarme la polla del calzoncillo pero por la postura estaba complicado.

-Anda, colabora un poco…-me dijo guiñándome un ojo.

Me levanté lo suficiente para que pantalón y calzoncillo bajaran hasta mis rodillas dejando mis muslos desnudos y haciendo que mi polla dura saltara. Nieves la agarró y empezó a pajearme. No dejaba de sorprenderme su disposición.

-Sí que venías duro…jajaja.-me dijo masturbándome.
-Te juro que no lo pensaba, pero sentado en el coche me han venido ganas de tener algo contigo…la lástima es que yo no puedo tocarte.
-Luis, sabes que me gustas, por eso me lío contigo. Me he aficionado a ti y a esta cosita…-me decía sin dejar de meneármela.
-No la ofendas…¿Sabes que es la primera vez que me lío con una chavala debajo de mi casa?
-Me alegro de ser la primera.

No pude contenerme y pasé mi brazo por detrás de su espalda hasta alcanzar la base del top de lana que llevaba y metí la mano para tocar su piel. Nieves se estremeció.

-¿Te molesta?-pregunté.
-No. Me gusta que me acaricies.
-Pues imagínate lo que me gusta que tú me toques…-dije con la voz algo entrecortada por su paja.

Nieves me besó mientras yo aproveché para subir la mano hasta su pecho que sin miramiento desnudé tirando de la copa del sujetador. Tenía el pecho algo duro con el pezón hinchado. Nos comíamos la boca mientras yo sobaba su teta y ella me meneaba la polla. Así estuvimos un rato hasta que dejándome llevar de nuevo por el descaro que usaba con Nieves le dije:

-Tampoco me la han comido debajo de mi casa….y me da mucho morbo…
-¿De verdad?- preguntó con la voz entrecortada. -¿Te da morbo, Luis?
-Ajá…-respondí al ritmo que marcaba su mano en mi polla.

La chica bajó la cabeza y empezó lamer la punta de mi polla bastante sensible por la paja y con bastante líquido preseminal goteando por el frenillo. Yo seguía sobando su teta y apretando su pezón a la vez que empecé a elevar las caderas para que se tragara mi churra babosa. Nieves así lo hizo y la recompensé con un gemido cuando se tragó mi polla. Viendo que me animaba metió su mano dentro de camisa y empezó a pellizcarme un pezón. No me lo esperaba y aunque era algo doloroso subía mi excitación hasta el punto de sujetar su cabeza contra mi pubis para meterle la polla hasta la garganta. La suerte de no tener un armatoste enorme es que no atraganté a Nieves aunque sí la sentí ponerse colorada. Le solté la cabeza y ella soltó mi polla de la boca pero siguió pajeándome. Pero esta vez buscó ella mi boca dándonos un beso guarro con mucha lengua y babas. En estos momentos es siempre cuando se nos va la lengua y empecé a decir lleno de excitación:

-Me encantas Nieves…me gustas mucho… ¿quieres mi leche?

La chica volvió a besarme meneándomela con fuerza. Y respondió:

-Tú me gustas mucho…Luis…me encanta que te corras de gusto conmigo…córrete, vamos…

De nuevo empujé su cabeza hasta mi polla para que se la tragara de nuevo y en dos empujones empecé a llenarle la boca de semen entre alaridos de placer. Cuando dejé de soltar lefazos Nieves tapándose la boca con la mano se levantó de mi regazo y abriendo la puerta del coche escupió fuera mi corrida. Se limpió con un pañuelo mientras yo me volvía a vestir pero tras hacerlo se echó sobre mí besándome de nuevo y echándose en mi hombro. Nos quedamos en realidad charlando en el coche casi una hora más con Nieves echada en mi pecho mientras yo acariciaba su espalda.

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