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Habían pasado dos semanas sin noticias de Víctor desde la noche del hotel. Claudia le llamó al móvil y le mandó varios mensajes, pero él no contestaba. Sin duda alguna había sido humillado por mí y un macho como él no lo podía soportar, el cornudito le había levantado el culo que tanto esfuerzo le había costado trabajarse y le había dejado con un palmo de narices. Claudia estaba convencida de que no íbamos a volver a tener noticias de él y dijo que por una parte era mejor, así terminábamos esa etapa de nuestras vidas, pero yo intuía que una vez Víctor recapacitara volvería a llamar a Claudia. No sé si serían días, semanas o meses, pero estaba convencido de que tendríamos noticias suyas, un tío como él no podía huir con el rabo entre las piernas y dejar que todo terminara así.

Era un animal herido en su orgullo y ahora era todavía más peligroso. Ni me imaginaba que se le podría ocurrir hacer con mi mujer cuando reapareciera, si es que lo hacía.

Después de lo que pasó en el hotel con Víctor, mi mujer no tardó en dejar bien claro quién era la que mandaba y el rol de cada uno. La siguiente vez fue ella la que me folló el culo a mí con un arnés, del que colgaba una polla de 22 cms, que me hizo mamar previamente unos cuantos minutos. Otro día volvió a follarme, pero esta vez delante de la cam, para que lo viera Toni y me dijo que como castigo, por haberla sodomizado cuando estábamos con Víctor, durante el verano eso es lo único que íbamos a hacer. Arnés y luego comerla el coño para que se corriera. Ella no pensaba tocarme.

Y a mí me encantaba el castigo.

Estábamos en pleno mes de Julio, preparando el fin de semana familiar en la casa rural que los padres de Claudia habían alquilado. Odiaba esos fines de semana familiares, se me hacían eternos, pero como ya sabéis lo único bueno es que podía mejorar mi colección de fotos privadas de mis dos cuñadas en bikini. Llegamos a media tarde, ya estaban allí mis suegros y Carlota, que como siempre seguía en plan amargada, aunque ya se había mudado sola a un pequeño piso que se había reformado a su gusto, luego no tardaron en llegar Pablo, Marina y sus cuatro hijos.

En cuanto la vi me entraron unas ganas locas de sacar la cámara, Marina se había vestido con unos shorts vaqueros cortísimos y una camiseta blanca de tirantes en el que lucía sus dos preciosas tetas de silicona. Llevaba su gran melena suelta y escondía la cara bajo unas enormes gafas de sol, cuando me vio vino a darme dos besos y yo aspiré su perfume. Solo con eso ya me excité.

Como me ponía esa mujer. Iba a ser mi musa pajillera toda la vida.

No tardaron los niños en meterse a la piscina, mientras mi suegra Pilar preparaba la comida. Los adultos en traje de baño nos quedamos a la sombra vigilando a los peques, aunque yo no soportaba el calor que hacía y me metí en el agua. Enseguida vinieron los niños a jugar conmigo y luego fue Marina la que se unió a nosotros, pero ella no se metió en el agua, se quedó sentada en la orilla con sus gafas de sol y su bikini negro, el resto de los Álvarez se quedaron hablando en una improvisada reunión.

Yo pasé de ellos, me centré en Marina que estaba de foto, de vez en cuando la miraba de reojo y ella por supuesto que se percataba de que lo hacía, a la vez que me ponía una sonrisa cómplice.

―Van a acabar contigo estos niños ―me dijo simpática.

―Tranquila, creo que puedo con ellos.

No acababa de decir la frase y dos de sus hijos se me habían subido encima haciéndome caer dentro del agua como un pato mareado.

―Te lo dije, jajajaja…cuidado niños, despacio que le vais a hacer daño al tío David…

―No te preocupes.

Al rato nos llamaron para comer, yo por supuesto hice una foto de familia para inmortalizar el momento, luego me llegó la primera sorpresa desagradable del día.

―Oye David, para finales de septiembre hay un congreso de empresarios, estábamos hablando de que estaría bien que fuera Carlota…y tú podrías ir también ―me dijo mi mujer.

―Ehhhhh…¿un congreso?…pero dónde, cuándo?…

―Que da igual, que yo no quiero ir, no seáis pesados ―dijo Carlota.

―Tienes que ir, te vendrá bien, salir ―dijo Pablo.

―Ya soy mayorcita para que vengáis organizando planes…y menos la compañía…

Desde luego que menuda encerrona me estaban preparado, con el calor que hacía me empezaron a caer chorretones de sudor por la cara, no me apetecía nada pasar un fin de semana con la “simpática” de mi cuñada, al otro lado de la mesa Marina me miraba con cara de pena. Ya podía haber sido ella con la que tuviera que pasar un fin de semana solos.

Cuando terminamos de comer, nos subimos a la habitación, estaba dispuesto a echarle la bronca a Claudia por el tema ese del congreso.

―No me apetece nada ir a eso y menos con tu hermana, a mí tampoco me gusta que me organicéis la vida, parezco un pelele siempre haciendo lo que os de la gana…¿de eso estábais hablando en la reunión?

―Vale, no te pongas así, ha surgido el tema y ya está, Carlota quería ir, pero no se acababa de animar, ha sido cosa mía, lo he dicho yo, que a lo mejor tú también estabas interesado, podría estar bien, es un congreso de economía para empresarios, nunca están de más estas cosas, se pueden hacer muchos contactos…

―Pues que vaya Pablo…

―Pablo ya ha estado varias veces, pero este año le pilla justo en un viaje de trabajo a la India por esas fechas…pero vamos que si no quieres ir no pasa nada…gracias de todas formas por ayudar a mi hermana ―dijo de modo irónico.

―¿Ayudar a tu hermana?, no te entiendo…

―Sí, no acaba de recuperarse de lo de Gonzalo y está bien que empiece a hacer cosas, que se distraiga un poco, vamos no creo que te cueste mucho estar un fin de semana con ella, tampoco creo que sea para tanto…

―¡Madre mía que encerrona!, anda que ya te vale, no te preocupes, iré a ese congreso de empresarios con Carlota ―dije resignado.

La verdad es que no me apetecía nada en absoluto pasar un fin de semana con mi cuñada, pero bueno, supongo que tampoco tendría que estar mucho con ella, alguna conferencia, comida gratis y dormir un par de noches solo en una buena cama de hotel, había que mirar el lado bueno del asunto.

Por la tarde me eché la siesta y cuando bajé se estaban bañando de nuevo los niños, Claudia, Carlota, Marina y mi suegra tomaban el sol y Manuel y Pablo charlaban sentados en una mesa bajo la sombrilla, posiblemente alguna cosa del trabajo.

Yo saqué el móvil e hice algunas fotos, justo antes de que mi suegra llamara a los niños para merendar. Carlota y mi mujer se fueron a la cocina y me quedé en la tumbona al lado de Marina, que estaba tomando el sol.

―Hace mucho calor ―dijo ella.

―Sí, va a ser un fin de semana muy caluroso, eso han dicho en el tiempo, estamos en una ola de calor…

―No aguanto más, me voy a dar un baño ―dijo poniéndose de pie.

No pude evitar fijarme en su culo antes de que se metiera en el agua. Me quedé observándola mientras se hacía un par de largos nadando con suavidad, luego salió de la piscina y a mí me pareció una sirena cuando se echó el pelo a un lado para escurrirse el agua. Me entraron muchas ganas de hacer una foto, pero no quería parecer un pervertido, en ese momento no tocaba, así que me tuve que aguantar.

Luego entré en el Instagram de ella y empecé a curiosear, desde que salía en la tele había subido varias fotos y el número de seguidores le habían aumentado bastante, ya casi tenía 5000 seguidores, cosa que no estaba nada mal para trabajar como presentadora en una tele local.

―Bueno ¿y qué tal en la tele?, te vemos todos los programas…

―Pues la verdad es que genial…me ha venido muy bien trabajar, estoy disfrutando mucho…

Volvió a recostarse en la tumbona mientras se ponía las gafas de sol. Estaba relajada, guapa, mojada y aquellas largas piernas en las que se reflejaba el sol, me parecían lo más sensual del mundo.

―Sí, se te ve distinta, no sabría que decirte lo que es, pero estás cambiada…

―¿Ah sí?, distinta en qué sentido ―dijo ella quitándose las gafas de sol y mirándome.

―Estás como, no sé cómo decirlo…como más segura de ti misma, más realizada, por así decirlo, antes te veía como una madre y ahora…pues eres presentadora de televisión…me supongo que habrá sido un gran cambio para ti trabajar después de tantos años…

―Sí, ha sido una gran oportunidad y no quería desaprovecharla, oyes que una ya tiene una edad y estos trenes no vuelven a pasar…

―Pues sí, me parece perfecto…anda mira casualmente me has salido en el Instagram, se te ve más activa en las redes ―dije mirando el móvil.

―Sí, me he hecho un perfil público…

La mayoría de sus fotos era de apariciones en el programa, pero también tenía alguna familiar e incluso un par de ellas en biquini o pantalón corto. Pensé que en la pose que tenía podía ser una buena foto para su Instagram. Cogí el móvil y sin decir nada hice dos o tres fotos, ella no se dio cuenta.

―Esta te quedaría genial en la cuenta ―dije enseñando la foto que la acababa de hacer por sorpresa.

―Anda, ha quedado muy bien ―contestó sentándose en la hamaca mientras se quitaba las gafas de sol para ver mejor la foto―. Mándamela por bluetooth para que no pierda calidad, luego con unos filtros…creo que la puedo subir…

Hice lo que me pidió y Marina se volvió a tumbar en la hamaca mientras manipulaba el móvil.

―Ya está, mira a ver qué te parece ―me dijo.

Efectivamente volví a entrar en su Instagram y allí estaba la foto que yo le había hecho. Marina tumbada en la hamaca, con el pelo mojado y en gafas de sol con su bikini negro y una pierna semi flexionada con un pie de foto que decía “Relajada”.

Me encantó que hubiera subido una foto que además había hecho yo. Le dí al me gusta y luego puse un pequeño comentario.

“Ese fotógrafo debe ser muy bueno para hacer una foto así, jajajaja”

―Te he dejado un comentario ―dije.

―Ya lo he visto…estos días si quieres me haces alguna foto más que lo mismo subo otra, voy a aprovechar que estás, porque Pablo para las fotos es un desastre y tú las haces muy bien…bueno anda voy a tomar un poquito el sol antes de que salgas las fieras ―dijo dejando el móvil en el suelo y volviéndose a colocar las gafas de sol.

―Te hago las que quieras…

Me metí dentro de la casa emocionado ante la posibilidad de ser el reportero fotográfico de mi cuñada. Iba a conseguir un buen material para estarme haciendo pajas todo el año hasta el verano siguiente. De momento iba a empezar por la foto que había publicado en su Instagram, no sé porqué pero saber que era yo el que se la había hecho me daba mucho morbo.

Entré en el baño de la habitación y me quedé de pies mirando detenidamente la foto, mientras me pegaba varias sacudidas a la polla. Dudaba de si correrme o no, el ambiente familiar de la casa me echaba para atrás, pero aquella diosa merecía que lo hiciera. Finalmente la voz de Claudia me interrumpió la paja.

―¿David, estás ahí?

―Ehhhh, sí, sí, aquí estoy ―dije guardándomela rápido en los pantalones.

―Que los niños han terminado de merendar y te están buscando, quieren bañarse y jugar contigo…

―Vale, ya voy…

Por la noche estuvimos cenando, justo enfrente mío me tocó a Carlota, habían pasado meses desde su separación con Gonzalo, pero seguía sin levantar cabeza, a pesar de ello no había adelgazado nada y lucía unas enormes y desproporcionadas tetazas que inevitablemente miré varias veces sin querer, llevaba un bikini de color rojo que no se había quitado en toda la tarde y es que todos íbamos muy ligeros de ropa, a pesar de ser las nueve de la noche el calor era asfixiante.

Cuando nos metimos en la cama, yo me quedé con el ordenador guardando las fotos que había hecho durante el día. Claudia ya estaba acostumbrada a que lo hiciera, así que se giró y en pocos minutos se durmió. Fui repasando una a una, cada foto y luego me hice una carpeta aparte para guardar algunas en las que estaban mis cuñadas, Carlota y Marina, cuando mi mujer repasara las fotos del fin de semana tampoco quería que se encontrara un reportaje de Marina.

El calor no ayudaba a que se me pasara el calentón y me costó mucho dormirme debido a lo excitado que estaba. Al día siguiente salimos todos de excursión a unas cascadas que había cerca de donde nos alojábamos en la casa rural. Cuando llegamos allí nos estuvimos haciendo las típicas fotos familiares y antes de irnos me quedé yo solo retratando el paisaje, no me percaté cuando apareció Marina.

―¿Me haces una foto aquí?, podría estar muy bien para el Instagram…

―Claro, las que quieras.

Se puso de pies junto a una barandilla que había de madera, llevaba unos shorts vaqueros cortísimos y una camiseta blanca de tirantes. Luego se puso de espaldas mirando hacia la cascada por lo que pude hacer unas buenas fotos de su culo. Para terminar se sentó en la barandilla de madera con varias poses, en total casi 30 fotos con mi móvil de todos los estilos, en blanco y negro, en modo retrato con el fondo difuminado y yo por mi hubiera seguido, pero no tardó en interrumpirnos mi mujer.

―¡Vamos David, de verdad que pesado te pones con las fotos!, que os estamos esperando…

―No le eches la culpa Claudia, he sido yo ―dijo Marina sacando la cara por mí.

De vuelta a la casa rural nos dimos un baño antes de comer y cuando salimos del agua estuve repasando el móvil junto a Marina, le mandé varias fotos por bluetooth y al final puso un par de ellas más en su Instagram posando en la cascada, una en blanco y negro de espaldas y otra sentada en la barandilla.

―¡Que buenas fotos, vas a ser mi fotógrafo oficial! ―dijo Marina de bromas.

―Yo por mi encantado, jejejeje…

―Creo que Pilar nos llama para comer…

―Pues vamos para allá, la verdad es que no apetece nada con el calor que hace…

―Desde luego, yo esta noche me tuve que levantar a darme un baño en la piscina porque era incapaz de dormirme ―me dijo Marina.

―Anda, pues no es mala idea, no se me había ocurrido, yo he dado muchas vueltas en la cama, seguro que después de un bañito se duerme más relajado…

―Sí, me ha sentado muy bien.

―Pues lo mismo esta noche me animo…

Llegamos a la mesa y no pudimos seguir hablando, pero en mi cabeza se me quedó la imagen nocturna de Marina bañándose en la piscina. Aquello tenía que ser una maravilla, además ¿por qué me lo habría dicho?, no lo entendía muy bien, pudo haber sido un simple comentario, pero yo quise ver algo más, parecía que Marina empezaba a tontear conmigo, o a jugar, según se mire, primero me dejaba que la hiciera todo tipo de fotos, luego me decía que se levantaba a media noche a darse un baño. ¿Me estaba calentando o eran solo imaginaciones mías?

Si la anterior noche ya me había costado dormirme, esta me iba a resultar casi imposible, primero el calor era todavía era más pegajoso y molesto, estaba en calzoncillos sobre la cama pasando las fotos al ordenador, ver a Marina hacía que me palpitara la polla, no podía dejar de mirar esas tetas y el culo que tenía, me había puesto en bandeja hacer aquel publi reportaje, pero no solo era ella, también Carlota, tenía varias fotos de ella en bikini, me seguían encantando sus tetas, era regordita, pero muy guapa de cara, con esos ojos claros, estropeaba un poco el conjunto aquel culo tan gordo, pero tampoco tenía mucha celulitis.

Apagué el ordenador y me tumbé sobre la cama, Claudia estaba dormida, pero también daba vueltas por el calor, una de las niñas me llamó que quería agua, luego me volví a acostar, me giraba de un lado a otro, sofocado, caliente, molesto, impaciente, no dejaba de sudar, ni de pensar en Marina, ¿se estaría bañando otra vez en la piscina?

Miré el reloj, no sé si me habría dormido algo, eran casi las tres de la mañana y seguía sin pegar ojo, al final me senté sobre la cama y me puse el bañador por lo que desperté a Claudia.

―¿Pero qué haces? ―me preguntó.

―No me puedo dormir, hace mucho calor, me voy a bajar a la piscina a darme un baño…

―¿Ahora?, ¿pero qué hora es?…

―Casi las tres…

―Anda que vaya horas, haz lo que quieras, pero no despiertes a las niñas…

―No, tranquila…

En silencio me bajé a la piscina, llevaba el bañador puesto y la toalla al hombro. Enseguida vi que alguien estaba nadando. Era como si me estuviera esperando. Por supuesto que era Marina. Me dio un poco vergüenza aparecer así, por la tarde me había contado que le gustaba bañarse por la noche y ahora bajaba yo también.

Me metí en un pequeño cuartito que había junto a la piscina, allí teníamos una cámara frigorífica para guardar bebida fría y un par de mesas para preparar la comida si hacíamos una barbacoa o algo del estilo. Estaba apoyado en la entrada pensando como iba a hacer para llamar la atención de Marina para que me viera y no se llevara ningún susto, así que al final me acerqué despacio al borde de la piscina y dejé la toalla en una de las hamacas.

Marina dejó de nadar y se quedó en uno de los lados, al levantar la mirada me vio.

―Te has animado a bajar ―me dijo como si no se sorprendiera de verme―. Se está muy bien aquí.

―Sí, hace un calor tremendo, es que no me podía dormir…y Claudia se duerme con una facilidad.

―Pablo igual, a las 23:00 está dormido y a las siete despierto, todos los días igual…

―Estos Álvarez son de dormir bien…

―Sí, jajajaja.

―Voy a tomar algo, ¿quieres que te acerque alguna cosa? ―dije yo.

―No, tranquilo, ahora voy.

Me acerqué hasta el pequeño cuarto y saqué un botellín de cerveza con limón, luego me quedé apoyado en la puerta mirando hacia la piscina. Entonces ocurrió algo inesperado, que hizo que me pusiera a temblar como un niño pequeño.

Marina salió del agua subiendo por la escalerita y ¡¡estaba casi desnuda!!, tan solo llevaba puesto la parte de abajo del bikini. Sus tetas de silicona lucían espectaculares bajó la luz tenue de la farola de la casa rural, tenía la piel súper morena sin marcas de bikini, por lo que me imaginé que en el jardín de su casa solía tomar el sol así, en topless.

Fue algo violento y vergonzante para mí, sin embargo a Marina no parecía importarle la situación, de hecho cogió la camiseta y la toalla que tenía sobre la hamaca y se acercó desnuda al cuarto donde estaba yo, mientras se secaba el pelo con la toalla.

―Ehhhh…ehhhhh…¿quieres una cerveza? ―pregunté tartamudeando.

―Una entera no me apetece, bebo un poco de la tuya, si te parece bien ―me dijo quitándome el botellín de las manos.

―Ehhhh, sí…sí…sin problemas….

Le dio un trago a la cerveza y luego me la devolvió mientras se seguía secando el pelo.

―Hace una noche perfecta ―dijo ella.

―Demasiado calor…quizás…

Yo no me atrevía casi a mirar donde estaba Marina que se metió un poco en el cuartito y se quedó de pies apoyando el culo en una de las mesitas. Entré dentro, le pegué un trago a la cerveza con limón y le volví a pasar el botellín a Marina, estaba delante de mí, a menos de un metro, entonces pude ver sus preciosas tetas, como se bamboleaban mientras ella no dejaba de secarse el pelo con la toalla.

Aquella visión era lo más erótico que había visto en mi vida.

Entonces mi polla reaccionó cuando Marina le dio un trago al botellín y me lo devolvió, fue una erección involuntaria, espontánea e incómoda. A veces pueden quedar más disimuladas, pero aquella quedó de tal forma bajo mis bermudas que era demasiado evidente, hasta bochornosa para mí y lo peor es que no podía recolocarme la polla al tener delante a mi cuñada mirándome fijamente.

Para más vergüenza me pasó el botellín a la altura del estómago y ella miró hacia abajo, por lo que se percató enseguida de lo que pasaba. No pudo disimular una ligera sonrisa picarona, que trató de disimular con la toalla, agachando la cabeza para seguir secándose el pelo.

Y de repente me vi a las tres de la mañana, sudando, excitado, en un pequeño cuarto junto a la piscina, a solas con Marina y compartiendo una cerveza con ella mientras me mostraba las tetas sin ningún pudor.

Parecía todo un plan perfectamente orquestado por Marina y yo había caído en su juego. ¿Qué se supone que tenía que hacer yo en esa situación?

2

Estaba acostumbrada a que la vieran con chicos más jóvenes que ella, había quedado muchas veces con ellos a través de aplicaciones para ligar, chicos de 20, de 23, de 25, de 28, de 30, pero nunca había estado con uno tan joven como Lucas. Después de que hubiera aprobado el EBAU iba a hacerle un regalo, quería aprovechar que su hija Alba estaba pasando unos días de vacaciones con su ex, para hacer lo mismo con Lucas y llevarle unos días a la playa.

Sin embargo Mariola tenía cierto reparo, pasar una semana en un hotel con un chico tan joven como Lucas iba a levantar muchas miradas, además le parecía una gran responsabilidad, por ejemplo si le ocurría algo al chico iba a tener que dar muchas explicaciones, empezando por los padres del chico y no le apetecía nada pasar ese trámite. Así que lo primero que le pidió fue que le dijera a sus padres la verdad, más o menos, les tenía que decir que iba a pasar unas vacaciones con una amiga. Reservó un hotel en la costa mediterránea, no quería que fuera el típico hotel lleno de niños, éste estaba más orientado a parejas y por supuesto Mariola se hizo cargo de todos los gastos, viaje en coche, alojamiento, comida…

Aunque era una mujer bastante lanzada y que no le importaba lo que se dijera de ella, esta vez era distinto, Lucas era bastante joven y había mucha diferencia de edad entre ellos, sabía que iba a tener que soportar las constantes miradas hacia los dos, aunque fuera de gente que no conociera y ella quería pasar unas vacaciones tranquilas sin tener que preocuparse de esas cosas.

Al final fue Lucas el que planteó una solución, al principio se lo tomaron a broma e incluso se rieron los dos de la ocurrencia del chico, pero luego empezaron a darle forma a esa alocada idea, que era morbosa y algo perversa a la vez.

Mariola iba a hacerse pasar por la madre de Lucas, así no levantarían tantas miradas en el hotel y estarían tranquilos.

Para que su plan resultara no podían hacerse ninguna muestra de cariño en público y lo fueron hablando durante el viaje en coche. Llegaron al hotel y una vez que se identificaron en recepción les dieron las tarjetas de la habitación.

―¿Una o dos tarjetas? ―les preguntó el recepcionista.

―Mejor dos por si acaso, estos chicos ya se sabe que lo pierden todo ―contestó Mariola.

―¡Mamá!, no empecemos ―dijo Lucas haciéndose el ofendido.

―Dos, aquí tienen, que pasen una buena estancia, el ascensor en ese pasillo a la izquierda.

La parejita se fue riendo hacia los ascensores, no había estado mal la primera toma de contacto para que saliera su plan. Entraron en la habitación y Lucas tenía muchas ganas de follar, se lanzó contra Mariola para besarla y ella bajó la mano para agarrarle el paquete por encima del bañador, no sabía por qué, pero que la hubiera llamado mamá en la recepción le había encendido sobre manera. Ni se imaginaba que aquello le iba a dar tanto morbo. Se avecinaba una semana increíblemente caliente con aquel juego.

―Es hora de comer, deberíamos bajar para que no se nos pase la hora ―dijo Mariola

―¿Vas a dejarme así? ―preguntó Lucas restregándole el paquete contra su cuerpo.

―Mmmmmmmmmmmmmm, tranquilo, tenemos toda la semana…

―P

ufffff

, estás buenísima, no sé si voy a poder aguantarme toda la semana en público sin poder tocarte…

―Pues tendrás que hacerlo, soy tu madre, jajajaja.

Lucas se dejó caer en la cama, estaba terriblemente empalmado, hacía mucho calor en la habitación y los dos estaban sudando.

―Nos quedan 20 minutos para que termine la hora de la comida, tengo mucho hambre, ¿me dejas que me pegue una ducha rápida y bajamos? ―preguntó Lucas.

―Claro, venga date prisa, voy sacando la ropa de las maletas…

Llegaron al comedor del hotel, había muy poca gente, apenas quedaban cinco minutos para el cierre de la hora y los camareros pusieron la típica cara de los que llegan tarde y luego les dijeron que se sentaran donde quisieran. Una vez que se llenaron los platos en el buffet estaban en la mesa sentados y Lucas tenía unas ganas locas de tocar las piernas que lucía Mariola, con unos shorts vaqueros.

―Tendríamos que haber follado antes de bajar, no ha sido buena idea venir aquí con todo el calentón, antes cuando nos hemos cruzado en el buffet casi se me escapa la mano para tocarte el culo, jajajajaja ―dijo Lucas en bajito.

―Shhhhhhhhhhh, aguanta, solo van a ser unos minutos…

―No sé cómo llamarte cuando estemos en público, ¿Mariola, mamá, mama…?

―Como quieras, llámame mamá como antes, ¿te parece bien?, tienes que comportarte como el típico chico de 18 que viene a regañadientes de vacaciones con su madre…solo porque le haces un favor…

―Vale, más o menos capto la idea…

Terminaron de comer y Mariola se levantó a por un postre.

―¿Quieres algo?

Justo en ese momento pasaba por su lado uno de los de personal del comedor y Lucas dijo.

―Tráeme un helado mamá, mira a ver si hay de vainilla…

Al poco regresó ella con un plato lleno de fruta y una tarrina de helado del sabor que le había pedido el chico.

―Toma…y venga date prisa, quiero subir a la habitación ya ―dijo Mariola.

―Mmmmmmmmmmmm, ¿ahora te han entrado a ti las prisas?

―Jajajajaj, sí, te parecerá una tontería, pero antes cuando me has llamado mamá delante del camarero me has puesto caliente…más de lo que ya estaba…

Terminaron el postre y se subieron a follar a la habitación. Luego echaron una pequeña siesta y por la tarde se bajaron a la playa. Mariola siempre iba perfectamente vestida dependiendo del lugar y el momento. Llevaba un vestido playero junto con un pequeño sombrero de paja, cuando se quedó en biquini Lucas se le quedó mirando, en la parte de abajo llevaba una braguita tipo tanga de color blanco, con el que lucía su extraordinario culo.

―Joder vaya biquini, así me lo vas a poner muy difícil ―dijo el chico acomodándose el bañador ante su inminente erección.

―Anda calla y échame un poco de crema ―le dijo Mariola sentándose delante de él.

―Para otra vez va a ser mejor que te eche la crema antes de bajar a la playa, no puedo tocarte así, con la empalmada que llevo.

Luego ella sonrió sin decir nada, escondiendo su cara tras unas enormes gafas de sol.

La mayoría de gente que estaba en esa zona de la playa eran clientes del hotel, casi todos parejas de entre 35-60 y no pasó desapercibido el culazo de la morena, que estaba con el chico joven, cuando se metieron al agua. Desde un principio llamaron la atención de los que estaban allí, si querían seguir con el juego de madre-hijo iban a tener que estar muy comedidos y cuidar todos sus actos. Lucas de momento se contenía y se comportaba como un chico amable y a la vez algo distante de su supuesta “madre” a la que ignoraba la mayor parte del tiempo mirando el móvil.

Mariola sacó unas palas de playa, muy parecidas a las de pádel.

―¿Te apetece jugar un rato?

―Venga vale, así estiramos un poco los músculos después del viaje.

Se pusieron separados como a unos 10 metros de distancia y comenzaron a pasarse la pelota de tenis a una buena velocidad. Si todavía quedaba algún tío en la playa que no se hubiera fijado en el culo de la morena, después de su exhibición con las palas ya no quedaba ninguno.

Se habían presentado en sociedad. Ahora eran el centro de atención.. Una morena cerca de los 40 años con un cuerpazo tremendo acompañada del chico jovencito. La extraña pareja.

Subieron a la habitación de hotel y se pegaron una ducha por separado antes de bajar a cenar. Decidieron hacerlo así, si no habrían terminado follando.

―Por la noche creo que hay baile ―dijo Lucas cuando Mariola salió de la ducha.

―Pues habrá que ir.

―Nooooooo, eso es de viejos…

―Venga anda, no seas tonto, nos tomamos una cervecita y vemos el ambiente del hotel…

Bajaron al comedor para cenar a la hora punta, Mariola iba espectacular con un vestido veraniego oscuro de tirantes, pero muy largo, casi rozando el suelo. Se había maquillado un poco y llevaba pintadas de rojo tanto las uñas de los pies como las de las manos. Antes de entrar al salón, habían puesto un tablón de anuncios donde anunciaban un torneo de padel mixto para clientes del hotel.

“Mínimo 8 parejas y se aseguran dos partidos. Precio 20 euros por pareja”.

Estaban tres matrimonios de mediana edad, delante del cartel y decidieron apuntarse.

―¿Jugamos? ―preguntó Mariola.

―Por mí bien, pone que sería para jugar jueves, viernes y sábado.

Se apuntaron también a jugar y junto con otra pareja que ya había en el listado, eran cinco en total. Cuando terminaron de cenar había una pequeña actuación de magia en los jardines y luego pasaron a una sala de fiestas. Se acercaron a la barra y justo estaba uno de los señores que se había inscrito en el torneo de padel antes de que lo hicieran ellos.

―Me pones una caña por favor y otra con limón ―le pidió Mariola al camarero.

―A ver si sale lo del campeonato ―le dijo el señor que estaba al lado de Mariola.

―Perdona, ¿cómo dice?

―Sí, que a ver si sale lo del campeonato ese de pádel, antes os he visto que os estabais apuntando el chico y tú.

―Ahhh sí, sí, a ver si sale…pero lo vais a tener difícil eh…mi hijo juega muy bien ―dijo pasándole el brazo por el hombro a Lucas.

―Vaya, yo que contaba con ganar, jajajajaja…perdona que ni me he presentado, soy Jordi ―dijo dando besos a Mariola y estrechando la mano del chico.

―Mariola y él es Lucas…

―Encantado.

Jordi se fue con las bebidas a la mesa donde estaba su mujer junto con los otros dos matrimonios y comenzaron a hablar mirando en dirección a ellos. Seguro que con anterioridad ya habían tenido debate de si eran pareja o solo madre e hijo. Mariola viendo que miraban sin disimulo hacia ellos levantó la cerveza a modo de saludo.

―No pierden detalle de nosotros, que se metan en sus asuntos ―dijo Lucas.

―Eso es que ya habíamos llamado la atención, normal, tienen envidia de verme con un jovencito tan guapo como tú, jajajaja.

―¿Tú crees que ya habían hablado de nosotros?

―Seguro que sí…

En ese momento empezó una canción de salsa y varias parejas salieron a bailar a la pista.

―¿Te animas?

―Paso, paso ―contestó Lucas sin dejar de mirar el móvil.

Cuando terminaron de tomar la cerveza Mariola se acercó a la barra a dejar los dos vasos, allí estaba Jordi, junto con otro señor para pedir de nuevo.

―¿Ya os vais?, si acaba de empezar la fiesta…

―Sí, estamos cansados del viaje ―dijo Mariola.

―Ohhhh, es muy pronto, ¿no bailáis?…

―No, ya sabes, estos chicos de hoy en día no quieren hacer nada, solo mirar el móvil…

―Yo te sacaría a bailar…

―Otro día nos quedamos…y echamos ese baile ―le dijo Mariola a Jordi.

―Vale, cuando quieras…

Estuvieron hablando un rato más, Jordi le estuvo contando que eran tres parejas de amigos de toda la vida, que solían ir de vacaciones juntos al mismo hotel, que eran de Girona y Mariola también le estuvo contando que trabajaba en un banco y que viajaba de vacaciones con su hijo antes de que Lucas empezara la universidad.

Al final se despidieron antes de subir a la habitación.

―Se ha puesto un poco pesado, contándome su vida ―le dijo Mariola a Lucas mientras subían en el ascensor.

―Sí, ya lo he visto, ese lo que quiere es follarte, mmmmmmmm, que ganas tengo de llegar a la habitación ―dijo acercándose a ella para darle un beso y manosear su cuerpo.

―¿Tú crees que quiere algo?, no se ha atrevido a preguntarme si yo estaba divorciada o donde estaba tu supuesto padre…

―Pues claro que quiere algo, ¿has visto sus mujeres?…esas cincuentonas con cara de amargadas que no dejaban de mirarnos, vamos comparadas contigo…

En cuanto entraron a la habitación Lucas no respetó ni los previos, también le daba mucho morbo lo de hacerse pasar por su hijo, puso a Mariola de espaldas contra la mesa y poniéndose detrás de ella le subió la falda y de un tirón le bajó las braguitas, dejándoselas por los tobillos.

―No te muevas, te voy a follar ―dijo Lucas sacándose la polla.

De un movimiento se la metió y se la folló como si fuera un conejo aguantando menos de un minuto, hasta que se corrió dentro de ella. Luego se sentó en la cama apoyando las manos medio recostado todavía con la polla dura y pringada de su propia corrida. Mariola se quedó de pie mostrándole el culo mientras le goteaba el semen por las piernas y le escurría hacia abajo, le encantaba esa sensación de que le chico la hubiera utilizado solo para descargar la excitación que llevaba acumulada.

Se dio la vuelta colocándose la falda y se arrodilló ante él.

―Mmmmmmmmmmmm, me encanta que la sigas teniendo tan dura y encima empapada de tu propia corrida, mmmmmm ―dijo acariciándosela muy despacio.

―Lo siento, no quería terminar tan deprisa, es que estaba muy cachondo con todo esto de que te hagas pasar por mi madre y tal…

―Ya lo sé, a mí me pasa lo mismo ―dijo Mariola metiéndose entre sus piernas.

Le soltó un lametazo por la polla recogiéndole los restos de semen que había en ella, luego se la pasó por la cara varias veces disfrutando del tacto que tenía y después de volver a pasar la lengua dos o tres veces de arriba a abajo se la metió en la boca y comenzó a chupar hasta que se la dejó completamente limpia. Se estaba comportando de forma muy guarra y eso la excitaba todavía más.

―Mmmmmmmmmmmmmmm, despacioooo, para un poco, que me acabo de correr y estoy muy sensible…déjame un par de minutos para que me recupere, no seas tan zorra…

―Pero si la sigues teniendo dura ―dijo Mariola dándose golpecitos con ella en la cara.

―Un par de minutos, espera por favor, túmbate…

Mariola se puso boca arriba y abrió las piernas, ahora le tocaba al chico devolverla el favor. Se incorporó un poco para quitarse el vestido, pero Lucas no la dejó.

―Déjalo, me pone mucho verte con este vestido, quiero comerte el coño y que lo lleves puesto…

Y eso hizo, le estuvo lamiendo el coño a Mariola unos minutos y cuando ya estaba recuperado se puso sobre ella y se la folló en un misionero, pero Mariola estaba demasiado cerda con la corrida anterior del chico todavía dentro y el sabor a semen que se le había quedado en la boca después de chupársela. Se puso a cuatro patas y le ordenó a Lucas.

―¡¡Ahora dame por el culo, métemela por el culo!!

Lucas le apartó la falda y se escupió en la polla, para luego dejar caer otro salivazo que se escurrió entre las dos nalgas de Mariola. En cuanto notó un dedo del chico jugar con su ano le apartó la mano.

―¡¡Métemela directamente!!, déjate de dedos, vamos, ¡¡¡fóllame!!!

―Joder, me encanta que seas así de guarra ―dijo Lucas metiéndola de un solo golpe.

―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

―¡¡Cállate ahora no te quejes puta!!

―¡Dame un azote cuando me insultes! ―le pidió Mariola.

―¿Así?, plas…

―¡¡¡Más fuerte, dame mucho más fuerte joder e insúltame a la vez!!!

PLAS PLAS PLAS.

―Ahhhhhhhhhhhhhhh, eso esssss, así, eso esssssss, dame y fóllame, dame fuerte…

PLAS PLAS PLAS PLASSSSSSSS.

―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, que buenoooooo…sigueeeeeeeeeeeeeeeee…¡¡insúltame joder!!

―Toma puta, tomaaa, ¿esto te gusta, eh?, que te azote bien fuerte el culo…

―Sííííí, no paressss, dameeee…dame fuerte…

Lucas se la follaba duro y rápido por detrás mientras no dejaba de azotar sus coloradas nalgas, que estaban recibiendo una buena paliza. No pudo resistirse más al desenfreno que estaba teniendo lugar en aquella cama.

―¡¡Me corro, me corroooo!!

―¡¡No la saques, échamelo dentro, córrete dentro de mi!!, ¡¡córrete dentrooo!!, ¡¡ni se te ocurra sacarla!!

El chico sujetando a Mariola por la cadera se la hundió hasta dentro y empezó a descargar dentro de su culo. Mientras se corría le soltó otro par de azotes para que ella gimiera a la vez de placer y de dolor.

Mariola cayó hacia delante, de su culo manaba el semen de Lucas y se acarició la parte de la nalga que estaba enrojecida de los azotes que había recibido.

―¡¡Dios que bueno!!, me duele…pero me encanta…joder, me has dado bien duro….

―Perdona, ¿te he hecho daño?

―Claro que me has hecho daño nene, pero me has puesto muy cachonda…anda ven aquí…

―¿Quieres correrte otra vez? ―dijo Lucas apoyándose en el pecho de Mariola.

―No, por hoy ya está bien, vamos a dormir…

A la mañana siguiente Mariola dejó al chico durmiendo en la cama y se fue a las 8:30 al gimnasio, donde estuvo haciendo ejercicios de manera intensa durante 45 minutos. Se bajó con unos mini shorts de deporte y una camiseta de tirantes con la que dejaba ver el ombligo. Cuando salía todo sudada con una toalla al cuello, se cruzó con los tres matrimonios de Girona que iban a entrar al comedor a desayunar.

―¡Buenos días!, que madrugadora y encima para hacer deporte ―le dijo uno de los señores.

―Buenos días, aprovecho que esta el chico dormido y me he bajado a entrenar un poco, que siempre viene bien por la mañana…

Era evidente que un cuerpazo así no se mantenía a base de comer bien o por genética, Mariola se pegaba sus buenas horas de gimnasio y estaba orgullosa de su culo, pero sobre todo de sus magníficas piernas que aprovechaba a la mínima para lucirlas, como aquella mañana con los shorts deportivos.

―Me subo a pegar una ducha, ahora nos vemos…

Después del desayuno Lucas y Mariola se fueron a la playa donde dieron un paseo, luego se sentaron en la toalla y estuvieron tomando un rato el sol.

―¿No quedaría muy bien si una madre hace topless delante de su hijo, no? ―preguntó Mariola.

―Pues no…

―Jajajajaja, es que odio las marcas de sol, pero aquí paso de hacer topless, hay mucha gente del hotel y si queremos seguir con el juego…

―¿Te encanta, verdad? ―preguntó Lucas.

―¿Lo de hacerme pasar por tu madre?…pues sí, si lo piensas es bastante morboso…

―Hablando de cosas morbosas, luego me gustaría enseñarte una cosa en la habitación, me da algo de vergüenza, pero creo que te gustará…

―¿Tienes una sorpresa para mí?

―Sí…

―Mmmmmmmm, ¡qué mono!, me gustan las sorpresas…ya estoy deseando llegar al hotel…

Un rato antes de la comida subieron a la habitación y se ducharon juntos. A Lucas le costó mucho no follarse allí de pie a Mariola, estuvo toda la ducha con la polla dura y ella lejos de calmarle se la acariciaba de vez en cuando con el jabón, pero luego le decía “espérate hasta la noche, así estaremos más excitados”.

Cuando terminaron y mientras Mariola se arreglaba para bajar a comer, Lucas se acercó a un bolso frontal de la maleta y sacó el cuaderno de dibujos que le había estado haciendo Mario. Luego se sentó en la cama con él de la mano. Era la primera vez que se lo iba a enseñar a Mariola.

―¿Vienes ya?…tengo aquí una cosa que me gustaría enseñarte…

Después de casi dos años de amistad con Mario, éste le había ido haciendo dibujos para regalárselos, ya tenía más de 30, pero no solo eso, también se los había colocado en una especie de cuaderno, separando cada dibujo con una fina hoja de papel de cebolla.

Mariola salió de la ducha tapándose el cuerpo con una toalla, rebuscó en la maleta para ponerse unas braguitas azules y el sujetador a juego y se sentó en la cama junto al chico.

―¿Qué es eso? ―le preguntó cogiendo el cuaderno.

―Espera, no lo abras, de lo que veas aquí no puedes decir nada y menos a Claudia, me da un poco de vergüenza enseñarte esto, pero creo que te conozco lo suficiente para saber que te va a gustar…

―Ummmmmmmmmm…me estás intrigando, tranquilo, que no voy a decir nada de lo que vea ahora ―dijo abriendo el cuaderno.

Tenía ordenados los dibujos por fecha, según se los había ido haciendo Mario, recordaba perfectamente el primero que le regaló, se había hecho muchísimas pajas con él, Claudia estaba de pie en el aula del instituto, de espaldas a los alumnos, desnuda de cintura para abajo y mirando de perfil, tan solo llevaba unos zapatos de tacón azules y mostraba el culo desde su posición al resto de la clase. En la parte de arriba llevaba una mini camiseta de tirantes también de color azul y se agarraba un glúteo y tiraba de él hacia fuera para enseñar el ojete a sus alumnos.

―¡¡¡JO-DER!!!, ¿es…es Claudia? ―preguntó Mariola tartamudeando sin poder dejar de mirar el papel…

―Sí.

―¿Lo has hecho tú?

―No, es de un amigo…que me los hace para regalármelos…

―¡¡Dios mio!!, pues está genial, parecen de verdad, como si fuera una foto…¿me supongo que será un compañero de clase el que haga estos dibujos, no?

―Sí, por eso, te pido que no lo comentes…si se enterara Claudia de esto, me metería en un buen lío…

―No, no tranquilo…¿por casualidad no será ese rubito que juega tan bien al padel el que los ha hecho?, es muy amigo tuyo…

Lucas se puso rojo de la vergüenza, no sabía mentir.

―Ehmmmm…sí, Mario…sí, los hace él, dibuja genial, ¿cómo lo has adivinado?

―No sé, te veo mucho con él y parece que os lleváis muy bien, para que te haga estas cosas tienes que tener mucha confianza con él.

―Sí, son de él, pero no digas nada por favor, es muy importante, esto es muy privado, si se entera que te los he enseñado se enfadaría mucho, le prometí que nunca se los enseñaría a nadie…y me gusta cumplir las promesas con mis amigos, pero no me he podido aguantar a que los vieras, es muy importante esto Mariola, no se lo puedes decir a nadie, estoy confiando mucho en ti…

―Me gusta que confíes en mi…tranquilo, nunca se lo diré a nadie…por cierto es muy bueno el dibujo…¿puedo decirte una cosa?

―Sí, claro.

―Yo he visto a Claudia desnuda en las duchas del club de padel y te aseguro que tiene el culo tal cual le ha hecho tu amigo…

―Mmmmmmmmmmmm, ¿¿sí??, Mario se fija mucho en esos detalles, la de horas que se lo habrá mirado en clase…

―¿Y tú también se lo miras?

―Sí claro, está muy buena, ¿no te molesta que te lo diga, no?

―Jajajaja, molestarme, ¿por qué?…me parece lo más normal del mundo que Claudia te guste…es tu ¡¡joder, si yo fuera lesbiana hasta me gustaría a mí!! ―dijo pasando a la siguiente hoja.

Fue mirando los dibujos uno a uno, detenidamente, se recreaba en los detalles y Mariola comenzó a excitarse. No lo pudo remediar, además no tuvo que esperar mucho para salir ella también, en el sexto dibujo Mario las había dibujado juntas. Estaban en el centro de una pista de padel con sus conjuntitos de falda corta y camiseta de tirantes, apoyadas en la red y con la falda subida por la mitad, cruzaban los brazos para tocar cada una el culo de la otra, a la vez que tenían las lenguas entremezcladas.

―¡¡¡Joder, esa soy yo!!!, como me estoy poniendo ―dijo Mariola metiendo inconscientemente la mano bajo sus braguitas.

―¿Qué dijiste antes?, como era eso de esperar hasta la noche para estar más calientes?, jajajaja…

Mariola se mordió el labio y le miró al chico el bulto que llevaba bajo los calzones, tenía una buena empalmada también y le acarició la polla apretándosela fuerte por encima de la tela.

―P

ufffff

fffffff, me está poniendo mucho esto, no sé si voy a poder esperar a la noche…

―No seas mala mamá, es mejor que nos vistamos y bajemos a comer, no? ―dijo Lucas haciendo el gesto de cerrar el cuaderno.

―Sí, vale, deja esto para luego…quiero ver todos los dibujos con detenimiento… ¿tú crees que le gusto a tu amigo Mario?, me ha dibujado muy bien, eso es que se ha fijado en mí…

―Seguro que sí, se habrá hecho muchas pajas contigo, me supongo que después de dibujarte así terminará bastante cachondo.

―¿Y tú vas a aguantar hasta la noche? ―preguntó Mariola poniéndose de rodillas entre las piernas del joven.

Le pegó un par de bocados a la polla por encima del calzón y luego se la recorrió con la lengua sin llegar a sacársela, mientras Lucas le acariciaba el pelo.

―Será mejor que nos vistamos ―dijo ella poniéndose de pie, visiblemente excitada.

―¿Vas a dejarme así?

―Quiero que te aguantes hasta la noche ―le respondió acariciándole el paquete por última vez.

―Mmmmmmmmmmmmmm, estate quieta, para ya o te follo ahora mismo, te lo digo en serio…

― Buffff ―dijo Mariola mordiéndose los labios―. Luego tenemos que seguir con esto, me han vuelto loca esos dibujos y me faltan casi todos de ver.

Al final se pudieron contener, por la tarde se bajaron un rato a la playa y después se prepararon para bajar a cenar. Mariola se puso una falda sobre medio muslo de color roja, con unas sandalias que tenían algo de cuña y una camiseta de tirantes blanca. Se sentaron en una mesa y cuando ella se levantó al buffet se cruzó con Jordi que también estaba en el comedor.

―Hola, ¿qué tal? ―le saludó Jordi.

―Hola.

―Pues parece que al final vamos a tener torneo de padel, hay nueve parejas apuntadas ―dijo él.

―Ahhh, pues fenomenal, no me he fijado al entrar.

―Sí, he preguntado al chico de las actividades y me ha dicho que mañana pondrán los horarios.

―Que bien, pues en la pista nos vemos…prepárate a perder, jajajaja.

―Eso habrá que verlo ―dijo Jordi―. ¿Luego os quedáis a tomar algo en la sala de fiestas, no?

―Sí claro, no sé si quedará Lucas, lo mismo se sube a la habitación con el móvil, a estos chicos solo les gusta estar pegados a la pantalla.

―Ya, a mí me lo vas a decir, nosotros también tenemos dos hijos, algo más mayores, tienen 24 y 22…

―Bueno, luego hablamos, que se me enfría la comida…

―Jajajaja, vale…disfruta de la cena.

Después de servirse un pescado a la plancha con un poco de ensalada, se sentó en la mesa donde esperaba Lucas.

―Vamos, ¿cómo has tardado tanto?

―Me he encontrado al “pesado”, me ha dicho que tenemos torneo de padel, que ya se han apuntado nueve parejas.

―Un poco pesado sí que es, uffff estoy muerto de hambre, voy a ver que pillo para comer…

Cuando terminaron de cenar salieron al jardín donde había una pequeña actuación musical, Mariola y Lucas se sentaron en una mesa y pidieron un par de cervezas. Cerca estaban los tres matrimonios con los que habían entablado relación, En cuanto vio a la pareja Jordi les saludó con la mano. Estaba claro que le gustaba Mariola, a pesar de tener a su mujer delante no se cortaba en tontear con ella, y aunque Mariola le seguía un poco el juego por no ser desagradable ya se había ganado la antipatía de las tres mujeres de los matrimonios, que la miraban con cierta desconfianza y cuando se quedaban a solas la ponían de “golfa” para arriba.

“Mira como se viste la muy guarra, con su hijo delante…ésta ha venido a ver si pilla algún marido”, comentaban entre ellas.

Terminó la actuación y entraron en la sala de fiestas dentro del hotel.

―¿Nos subimos ya a la habitación?, me muero por follarte ―dijo Lucas en bajito.

―Espera, vamos a jugar un poco más…

En cuanto aparecieron por la sala de baile Jordi se acercó a ellos.

―Oyes, hoy un baile sí que echamos, no? ―le dijo directamente a Mariola.

―No sé que le parecerá eso a tu mujer, parece que me mira un poco mal…

―Por Carmen no te preocupes, no creo que le importe…

―Vale, vale, si no le importa a tu mujer, yo sin problemas…nos tomamos esta cerveza…

―Mamá yo me quiero subir ya ―interrumpió Lucas.

―Venga Lucas, no seas tan agua fiestas, que hace mucho que no salía a bailar y tomar algo…

―Haz lo que quieras ―dijo el chico en el papel de hijo resignado y se sentó en un taburete de la barra a mirar el móvil, como si no fuera con él la cosa.

Al rato echó una ojeada a la pista y Mariola estaba bailando con Jordi, la mujer de éste parecía que iba a saltar de un momento a otro a la pista para agarrarle de los pelos, pero su marido estaba encantado bailando con ella. De hecho estaba más que encantado, incluso se le llegó a poner dura de tan solo con bailar con Mariola y ésta se dio cuenta, claro que se dio cuenta cuando él se arrimó más de lo normal, pegándose contra su cuerpo.

No quiso ser borde con él, de hecho le pareció que podía ser un juego interesante, tener un pequeño tonteo con Jordi, como si fuera la típica separada que está buscando echar un polvo en vacaciones.

―Creo que será mejor que vuelvas con tu mujer, no nos quita ojo…mañana si quieres bailamos otra vez…lo haces muy bien…

―¿Te ha gustado?, a mí me ha encantado.

―Sí, claro que me ha gustado…

―¿Puedo invitarte a una cerveza?

―¿Ahora, estás ligando conmigo?, jajajaja, tu mujer está delante ―le preguntó Mariola en tono de broma.

―Puede ser…no me puedo creer que una chica como tú esté soltera, será porque quieres…

―Quita, quita, que después de separarme no quiero más maridos…además el chico está en una edad difícil…estoy bien así…

―Algún noviete tendrás de vez en cuando, no?, jajajajaja.

―Algo hay, jajajaja…bueno que ya nos vamos, me lo he pasado muy bien, muchas gracias Jordi…

―Gracias a ti.

Se despidió con la mano del resto del grupo de los tres matrimonios, que les miraba a lo lejos y se fue a buscar a Lucas que seguía esperando con el móvil de la mano. Fueron juntos hacia el ascensor del hotel.

―Quiere ligar conmigo, confirmado, le he seguido un poco el juego ―dijo Mariola.

―¿El pesado?, ya, se le ve de lejos, el típico cincuentón pesado que va de gracioso…

En cuanto entraron al ascensor comenzaron a besarse. Mariola iba muy caliente, no había podido olvidar los dibujos que el chico le había enseñado antes y también le había gustado que Jordi se empalmara tan solo por bailar con ella, el tipo no la ponía nada sexualmente hablando, pero el morbo de jugar con él delante de su mujer sí que la gustaba.

―Aquí no mamá, pueden vernos ―dijo Lucas separándose…

―Venga, vamos rápido a la habitación…no aguanto más…

Nada más cerrar la puerta, Mariola se agachó, poniéndose de cuclillas pegada a la pared y se abrió de piernas.

―¿Qué haces? ―preguntó Lucas extrañado.

―Estoy muy cachonda, quiero que me hagas algo muy cerdo, ven acércate ―dijo Mariola metiéndose la mano entre las piernas para comenzar a masturbarse ella sola.

El chico se sacó rápidamente la polla y se la intentó meter en la boca, pero no era eso lo que ella buscaba.

―No, ¡¡¡hazte una paja delante de mí y córrete en mi cara!!!

―Quiero follarte ―protestó el chico.

―La noche es muy larga, luego me puedes follar, pero ahora quiero hacer esto ―dijo Mariola masturbándose.

―¿Quieres que me haga una paja así? ―preguntó Lucas meneándosela delante de su cara.

―Sí, vamos, mmmmmmmmmmmm, ahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh, eso es lo que quiero…estoy a punto de terminar, quiero llegar al orgasmo con tu corrida caliente encima, vamos échamelo todo, menéatela deprisa, no me queda mucho, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhh, córrete encima…

―Ummmmmmmmm, ¡qué mamá tan mala!, ¿quieres que tu nene se te corra en la cara?…

―Ahhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhh, vamos hazlo, síííííí, hazlo, córrete encima, vamos córrete en mi cara!!!!

Lucas se pajeaba a toda velocidad y no tardó en eyacular sobre Mariola, empapándola el pelo, la boca, la nariz y los ojos, en una espesa y abundante lefada. En cuanto notó como el chico la regaba por completo ella también llegó al orgasmo.

―Asííííí, eso esssssssssssssssss, me corroooooooooo, ahhhhhhhhhhhhhhh, sigueeeeeee sigueeeeeeeeeeeee, ¡¡¡córrete en mi cara, córrete en mi cara!!!!!!!, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

Mariola se sentó en el suelo recogiendo el semen con los dedos y metiéndoselo en la boca.

―Mmmmmmmmmmmm, que rico, que cachonda me pones…vamos a la cama que quiero ver esos dibujos que has traído…luego puedes hacerme lo que quieras, lo más guarro que se te ocurra…

―¿Lo más guarro?

―Lo más guarro, lo que quieras…

―Me encanta lo puta que eres…pues ahora para empezar limpiame la polla con la boca, ya veremos que se nos ocurre ―dijo el chico acercándose a ella.

Todavía les quedaban tres días de vacaciones.

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