MOISÉS ESTÉVEZ

La relación entre los dos llegó a ser algo más sólida. Una situación
favorecida por lo sucedido en sus respectivas vidas anteriores. A ninguno se le
hubiera pasado por la cabeza tiempo atrás, que empezarían de nuevo en un
lugar apartado de la urbe, solos, compartiendo momentos de reparación social
y sentimental, mientras daban largos paseos por la playa y disfrutaban de los
placeres de la anonimia.
Rachel y Eric albergaban la posibilidad de que poco a poco, aquello se
fuera haciendo cada vez más firme y estable, ya que aunque a lo mejor no eran
plenamente conscientes, se necesitaban el uno al otro. Una necesidad mutua
de reconstruir unas vidas bastante dañadas, no más que cualquier otra vida, de
cualquier otro individuo, por supuesto, pero la fortuna hizo que el destino se
mostrara caprichoso, artífice, creador preciso de un cambio sustancial en sus
respectivos presentes…

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