ESRUZA

En otro tiempo hubo una pregunta mutua,

y una respuesta, la esperada, positiva.

Hoy, palabras crudas, insensibles,

y una pregunta que ofende,

Pero hubo un adiós antes, un adiós de

todos los días; tierno y sentido,

como un hasta luego,

después de escuchar un “Te amo”.

La vida es así, inesperada…

A veces buena, otras… aniquilante.

Es normal que sienta lo que siento

porque te he amado casi toda mi vida.

Y, después, silencio, sólo silencio.

Las palabras dicen mucho,

los silencios, mucho más.

Solíamos ser “almas gemelas”,

pero el tiempo implacable nos cambió;

ahora suelen haber silencios que matan.

Sólo quedaron palabras crudas,

y una pregunta que ofende.

¿Qué fue lo que te cambió a ti?, no sé;

porque yo, finalmente, soy una sombra

del tiempo, la hechura que quisiste que fuera:

la “Hechura del amor”.

Pero mi adiós no me gusta,

porque impulsiva y cambiante soy;

suelo darle mucha importancia a lo que,

tal vez, fue dicho sin intentar herir

o, es lo que quiero creer, para

no sentirme mal de lo que suelo decir

y que también puede herir.

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