MOISÉS ESTÉVEZ

Y ella finge que se lo cree mientras habla con él por teléfono, pero una
vez cuelga rompe a llorar. Siempre la misma historia, siempre con el mismo
cuento, siempre con falsas disculpas y promesas después de un acto violento.
Estaba harta, cansada de refugiarse en casa de su hermana con los niños,
cansada de ocultar y de mentir, cansada de la vida que le había tocado vivir…
muy dolorida, agotada, mental y físicamente. Había llegado al límite.
Demasiados golpes y vejaciones. Era el momento de ponerle fin a todo aquello.
¿Con lo poco que tenía le daría para comprar un arma…?

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