ISA HDEZ

Sentía el temblor de su pecho al mirar su fotografía,

el marco gastado evidenciaba el paso del tiempo

sus ojos azul cielo lo miraban como si quisieran hablarle,

las perlas de su boca le sonreían evocando la felicidad vivida.

El cabello dorado como el trigo le escondía el arrebol de sus mejillas,

y sintió como un escalofrío al acariciarla,

unas lágrimas rodaban por los surcos de su cara y caían sobre el cristal,

añoraba ilusiones, alegrías y vivencias contenidas en aquella imagen.

Ella se adelantó en el viaje y lo dejó sumido en la honda tristeza

y, no ha podido soportar su ausencia,

la miraba como si pareciera un ser que ya no está en su mundo,

pero deseaba navegar a su universo porque culminó la batalla.

Ya no lucía el sol ni se iluminaba la luna, y la noche era larga y oscura,

sus ojos ya no lo miraban ni sonreían y, sus pasos eran lerdos,

sus brazos caídos no tenían fuerza, no se elevaban y no abrazaban, 

solo soñaba con la cara del retrato y tenía prisa por tocarlo.

No recordaba bien si le dijo todos los te quiero,

ni si le recitó aquellos poemas que siempre dejaba para después,

sabía que ella lo esperaba y que pronto el viento lo llevaría a su lado.

Y volvería a iluminarse la luna y las estrellas bailarán al mismo son de antaño,

resurgiría la sonrisa y los besos, y los abrazos,

imaginaba de nuevo la alegría y el fervor en el silencio se avivaría,

y se fundirían sus cuerpos en la hondonada de la madrugada. ©

Un comentario sobre “El viaje

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s