MOISÉS ESTÉVEZ

María no reparó en el sobre que había en el suelo, justo detrás de la
puerta. Por suerte, fue Vincent quien entró primero, y con gran habilidad, de un
sutil puntapié lo deslizó bajo el sillón que tenía a su izquierda.
Dejaron el exiguo equipaje en la entrada a la espera de ser deshechos
más tarde.

  • Voy a darme una ducha rápida. La necesito – Dijo María conforme se
    iba despojando de la ropa por el camino.
  • Me parece perfecto. Yo voy a preparar café, o te apetece que bajemos
    a tomarlo –
  • Nos lo tomamos aquí mejor, si no te importa, descansamos un poco y
    si tú quieres salimos a cenar –
  • No se hable más, tus deseos y mi necesidad de complacerlos son pura
    sinergia para mi felicidad –
    Después de que María saliera del baño, disfrutaron de dicho café.
    Vincent también quiso ducharse, pero no lo hizo hasta que terminaron de hacer
    el amor…

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