ALMUTAMID

“Hola gordo¡¡¡

Por fin estoy instalada ya. No te he escrito antes porque no he parado desde que llegué. Me he quedado sin datos y no podía escribirte. Me he sacado un número nuevo de aquí. Es éste +39999999999. Grábame en tu móvil y podemos mandarnos mensajes.

Aprovecho para contarte todo lo que me ha pasado. Te dije que volaba de Málaga a Milán y de allí en tren a Bolonia, pero mi vuelo salió con retraso y cuando llegué a la estación de trenes no salía ninguno hasta el día siguiente. Tuve que buscar un hostal para pasar la noche en un barrio un poco chungo. La verdad que pasé algo de miedo.

Por la mañana salí en el primer tren a Bolonia y me fui directamente a la Universidad. Allí me daban dos opciones de alojamiento, residencia o piso compartido. He optado por el piso porque es más barato y la beca tampoco me da para muchos gastos. Rellené toda la documentación que me pedían en la oficina de atención al estudiante y me fui a llevar mis cosas al piso que me indicaron. Funcionan muy bien, mejor que en España, pues la propia universidad tiene un listado de pisos e inquilinos y te ofrecen según la cercanía a tu facultad de modo que en ocasiones compartes con compañeros.

El piso está muy bien. Es muy grande y convivimos 6 personas, todos estudiantes de medicina o enfermería. Esta universidad es increíble. Hay gente de todas partes. En mi piso estamos 4 chicos y dos chicas. Uno de los chicos es italiano, de Roma pero estudia aquí y comparte asignaturas conmigo. Se llama Gianni y está siendo muy amable. Los otros chicos son un húngaro de Erasmus que sólo va a dormir, un alemán Erasmus también y se supone que tiene que llegar otro español. La otra chica es italiana, se llama Tita y estudia enfermería.

Sólo compartimos salón y cocina pues los dormitorios son bastante amplios, individuales y con mesa de estudio. Y como hay dos baños los chicos han consentido en repartirnos uno para chicas y otro para chicos. Nos dan la opción de contratar wifi pero yo todavía no lo tengo aunque me hará falta. Sé que voy a pasar muchas horas encerrada estudiando en el cuarto y me alegro de tener un buen ventanal con vistas a la parte antigua de la ciudad.

Gianni y Tita son muy amables y ya he salido con ellos a conocer el campus y la ciudad. Las clases empiezan el lunes y dejaré de salir. Creo que he tenido suerte con los compañeros.

La ciudad es preciosa, con muchísimo ambiente universitario, cafeterías y actividades. Me encantaría que estuvieras aquí conmigo. Te estoy echando mucho de menos. Me encantaría enseñarte todo esto.

Te conozco y sé que te pones triste. No te preocupes, ya falta menos para que nos veamos. Espero que no estés encerrado en tu casa. Sal mucho y disfruta, que sé que te gusta más que a mí. Pero no dejes los estudios de lado que no estoy para vigilarte.
Un beso, mi gordo. TQM. Estoy deseando que me escribas.

P.D.: En la cama cabemos los dos.”

Leí su mensaje varias veces y sentí el remordimiento que me había faltado toda la tarde. ¿Cómo le iba a decir que el primer fin de semana tras su marcha me la había pasado follando con otra chica? Lo de Nieves no se iba a repetir. Había estado bien pero debía anteponer mi relación con Claudia. No me atreví a grabar su número en el móvil de madrugada y preferí esperar a la mañana siguiente.

Por fin le escribí un mensaje. Tardó en responder. Nos pasamos un buen rato hablándonos por mensajes para no gastar datos. Me dijo que el lunes tendría wifi y podríamos llamarnos ya. Me contó más detalles. Estuve tentado por preguntarle por el tal Gianni pero no quise parecer el típico novio celoso, y más cuando aún tenía la polla algo molesta de los tres polvos con Nieves. Le dije que estaba quedando con mis amigos y que apuraba los días hasta volver a la universidad. Me animó ella más a mí de lo que yo lo hice con ella.

Tras hablar con ella me sentí tan mal que cogí un calendario para ver cuando podía escaparme a verla y empezar a buscar vuelos baratos. Al ser puentes se complicaba bastante pero conseguí vuelos baratos desde Málaga volando el puente de Todos los Santos perdiendo un día de clase sólo. Le daría la sorpresa. Faltaban casi dos meses pero ya lo veía más cerca.

Los días siguientes nos mandábamos lejanos sintiéndonos bastante más cercanos de lo que me pensaba. Era mi última semana en casa. Me aburría y salvo algún partido de fútbol sala con los amigos, el rato que salía a correr todos los días y alguna cervecita con Pablo no tenía que hacer, de modo que le mandaba mensajes a Claudia que ella me iba respondiendo en sus huecos. Aparentemente nos contábamos todo. Bueno todo no. Pues no le conté lo de Nieves evidentemente.

El domingo empezaban las clases tanto en mi ciudad como en mi universidad así que aquel finde era el último de vacaciones casi para todo el mundo. Pablo me dijo el jueves por la tarde que había fiesta en el chalé de Leyre para celebrar el final del verano invitándome y evidentemente no tuve ninguna excusa que poner para decir que no. Quedamos en que me recogía a media mañana y me llevaba. Cuál fue mi sorpresa cuando resultó que al llegar a la casa la gran fiesta de fin de verano era una reunión de 4 persona. La parejita, Nieves y yo.

Desde luego sonaba a encerrona. Aunque según me explicó Pablo al ver mi sorpresa en ningún momento habían pensado en Nieves y en mí. Querían tener una excusa para poder pasar una noche en el chalé y necesitaban carabina. Eso le tocó a Nieves y para que no estuviera sola Pablo propuso invitarme a mí. Ya tenían excusa y no llenaban la casa de gente.

Pasé del mosqueo inicial a entenderlos a ellos aunque sabía lo que iba a significar para mí. Tenía que encontrar la forma de evitar el sexo con Nieves sin hacerla sentir mal y poniendo otra excusa que no fuese Claudia pues después de los polvos que le había echado la semana anterior no iba a colar.

La verdad es que pese a mi desconfianza empezamos de buen rollo con las chicas bañándose en la piscina y tomando el sol mientras Pablo y yo preparábamos el carbón para hacer barbacoa y una sangría con más licor casi que vino y refresco y que pegaba bastante fuerte. Al servir las sangrías Pablo me guiñó el ojo y cogió sendos vasos para las chicas dejándome atizando el carbón para que terminaran de crearse las brasas. Se acercó a las chicas que estaba echadas en dos tumbonas frente a nosotros pero en el otro lado de la piscina secándose al sol en bikini mientras charlaban. Seguramente Leyre ya sabía de nuestra “cita”. Pablo les dio las sangrías y se quedó charlando con ellas de espaldas a mí pero yo no oía lo que decían.

Seguí atizando el fuego y Pablo regresó.

-Lo he intentado pero no ha colado.-me dijo.
-¿Qué?
-Les he ofrecido la sangría a cambio de que se quiten la parte de arriba del bikini. Pero tu amiga Nieves me ha dicho que si quiero tetas que me conforme con las de mi novia.
-Jajaja. ¿Cómo se te ocurre?
-Ya te he dicho que las niñas pijas tiran tela. Ya sé que te has tirado a Nieves, así que lo habrás comprobado.
-No quiero que se sepa por ahí.-dije.
-Tranquilo lo sé porque mi novia me lo ha contado por ser tú. Yo te digo que te lo pases bien pero no voy a ir contándolo por ahí.

Mientras hablamos llegó Leyre y dejó dos delantales sobre la mesa y entre risas le dijo a Pablo:

-Te cambio esto por mi bikini, jajaja.

Pablo y yo nos miramos sin entender lo que quería decirnos su novia y ésta continuó:

-Si os ponéis esto sin nada nos quitamos la parte de arriba del bikini.

Pablo se desnudó delante nuestra y se puso el delantal que tapaba desde el pecho hasta la rodilla por delante pero dejaba su culo desnudo y dijo:

-Ya ves tú que problema…
-¿Y tú Luis?-me preguntó Leyre.
-Esto es cosa vuestra, jugad vosotros…
-Somos cuatro, ¿te da vergüenza o qué?

Aquello era un típico “no hay huevos” y con 19 eso te sobra, así que me puse el delantal por encima y una vez anudado me bajé el bañador y lo lancé con el pie al césped.

-Muy bien chicos, jajaja. Pero si os queréis bañar no podéis coger el bañador, porque si uno se lo pone nos tapamos.

Y diciéndolo se retiró a la tumbona mientras mi amigo y yo observábamos expectantes. Se sentó con Nieves y tras decirle algo ambas se quedaron en topless saludándonos con la mano. Con la distancia no veía bien sus pechos aunque los de Nieves ya los conocía y Leyre parecía tener dos buenos melones liberados de la presión del sujetador. Para celebrar el gesto de las chicas Pablo se levantó el delantal y empezó a mover las caderas para que s ele meneara la polla colgona mientras su novia aplaudía agitando sus tetas. Si empezábamos así iba a ser difícil evitar a Nieves aunque por el momento había sido muy discreta y no me había insinuado nada.

Era evidente que Pablo y Leyre se habían montado su fiestecita sexual y Nieves y yo éramos la excusa para poder ir al chalé. Y desde luego les importaba poco nuestra presencia para montárselo. Ya conocía a Pablo y sabía que no se cortaba un pelo y estaba claro que Leyre era igual. Por el momento Nieves y yo seguíamos le juego pero no sabía hasta donde llegaríamos.

Cuando salió la primera tanda de filetes de lomo llamé a las chicas para que se acercaran a la mesa que había junto a la barbacoa. Por fin pude ver bien las tetas de Leyre. La verdad es que tenía dos buenas brevas sobre las que la gravedad producía bastante más efecto que en las de Nieves. Además del mayor tamaño sus pezones eran de esos llamados galleteros, con unas aureolas muy grandes y la tetilla más plana. Tenía que hacer grandes esfuerzos para que no se me fueran los ojos a sus dos melones.

Pablo puso el plato con los filetes en el centro de la mesa mientas yo cortaba pan y las chicas rellenaban los vasos. Entonces mi amigo soltó otra de sus gracias.

-¿Niñas que queréis filete o salchicha?- preguntó levantándose el delantal para enseñarles otra vez su churra.
-Córtate un poco…-dijo Nieves incómoda.
-Jajajaja. ¡Pero qué bueno está mi niño! Eso luego…jajajaja.-dijo Leyre dando un cachete en el culo de su novio.

La verdad es que Pablo había cambiado mucho desde que nos habíamos conocido al empezar el instituto. Había dejado de ser un niño gordito y acomplejado a transformarse físicamente y sobre todo cambiar su personalidad. Los años de ejercicio practicando remo le había hecho primero adelgazar y después desarrollar la musculatura con un cuerpo fuerte de brazos y hombros definidos y espaldas anchas. El resultado de su cambio físico había sido un cambio en su forma de ser volviéndose seguro, arrogante a veces, pero siempre arrollador. Cuando en bachillerato salíamos de discoteca era el único del grupo que conseguía irse a un rincón apartado con alguna niña y cuando volvía siempre fardaba dándonos a oler su mano para demostrar que había mojado el dedo. Evidentemente fue el primero de todos en contarnos como era un polvo o que se sentía cuando te la chupaban. De hecho Leyre era la primera novia que había tenido pues nunca había tenido problema para conseguir rollos esporádicos. Y ya comprendía el por qué, eran tal para cual. Su relación se basaba casi exclusivamente y por encima de todo en el sexo. Eran uan suerte de follamigos permanentes que aparentemente se mantenían fieles, pero vistos desde fuera, y comparando su relación con la mía, no parecían tener más en común entre ellos que los polvos que echaban.

Según Nieves me contó con el tiempo Leyre había sido algo parecido entre su grupo de amigas. Era la típica chica que se subía la falda un palmo más arriba y se soltaba dos botones de la blusa en cuanto salía del portal de su casa. Siempre la más adelantada de todas. La primera que besó a un chico, la primera que tuvo novio y la primera en contarles sus experiencias sexuales presumiendo de ellas. A diferencia de Pablo ella siempre tenía novio. En cuanto rompía con uno empezaba a salir con otros, de modo que sus amigas se habían acostumbrado a la presencia de un chico en el grupo aunque éste fuera cambiando. Leyre además contaba con detalle a sus amigas todos los descubrimientos sexuales que iba haciendo e incluso las características físicas de sus parejas. Nieves contaba que en cuanto se enrollaba con un chico les contaba como tenía el pecho, el pubis, el culo o por supuesto la polla, no cortándose a la hora de describir incluso olores y sabores despertando el rechazo en algunas chicas pero la curiosidad en otras, como me confesaba mi amiga. De hecho Nieves sospechaba que ya le quedaba poco a aquella relación y que Leyre se terminaría cansando de Pablo, algo que yo sospechaba que mi amigo sabía y por eso quería terminar de exprimir aquella relación.

La cuestión es que allí estábamos los 4, con Pablo y Leyre sólo pensando en como aprovechar los que podrían ser sus últimos polvos juntos y seguramente buscando el morbo que la presencia de Nieves y mía les pudiera dar a la satisfacción de sus deseos. Y Nieves yo viéndonos arrastrados sin saber en qué iba a terminar aquello mirándonos a cada momento encogiéndonos de hombros pero tampoco impidiendo abiertamente pues allí estaba ella con sus tetas al aire y yo con mi culo a la vista y mi polla marcada en el delantal.

Pese a todo comimos tranquilamente sentados a la mesa sin más “sobresalto” que los comentarios jocosos de la pareja siempre buscando el doble sentido a todo. De hecho cuando terminamos de comer las chicas propusieron irnos a las tumbonas a tomarnos unas copas mientras charlábamos aunque yo decidí darme un baño para quitarme el calor de la barbacoa. Por supuesto me recordaron que de bañador nada.

Dejé el delantal junto a la escalera de la piscina y me lancé a nadar unos largos. Pablo se duchó en bolas delante de las chicas presumiendo de cuerpo y de paquete mientras su novia los observaba con regocijo. Nieves se lanzó al agua y vino nadando hasta mí. Se detuvo frente a mí y me preguntó:

-¿Cómo lo ves?
-Por una parte yo creo que se están pasando con nosotros pero por otro lado yo creo que en cuanto puedan se meten dentro a follar y nos dejan tranquilos.
-Te admito que la ocurrencia del delantal me ha hecho gracia.-me confesó sonriendo.- Estáis muy monos, jajaja.
-Bueno verme el culo te ha costado enseñar las tetas.
-¿Te molesta vérmelas?
-Para nada…pero Pablo también te las ve.
-Pero yo quiero que me las veas tú.
-Bueno…también ves a Pablo. ¿Está muy bueno, no?
-Que tonto eres, Luis. Es relativamente fácil llevarte a un tío medio decente a la cama. Pero yo me fui contigo. Pablo sólo tiene cuerpo y cara dura. Tú estuviste durante dos horas ayudándome en los estudios y además lo hiciste sin esperar nada. ¿No te das cuenta que vales mucho más? Ahn, y además estas bueno…

Mientras hablábamos Pablo se había tumbado junto a Leyre y se estaban besando con ganas y metiéndose mano. Vi perfectamente a mi amigo cogerle las tetas y como ella le agarraba el culo. Al girarse comprobé que mi amigo estaba empalmado.

-Joder…-se me escapó.

Nieves se giró pues no los veía al estar de espaldas a ellos y cuando los vio comentó:

-Mucho han tardado. Ven, vamos a dejarles intimidad.

Salimos de la piscina pensando que al oírnos se cortarían pero entonces lo que escuchábamos era la risita de Leyre mientras Pablo le comía las tetas entre murmullos exagerados mientras ella rozaba su polla dura con la rodilla. Fui a coger el bañador pero Nieves me acercó una toalla y me dijo:

-No lo cojas. Si quieres dentro no te hace falta…

Dentro ya no hubo preguntas. Visto lo ocurrido y ante el ofrecimiento de Nieves nos metimos en el dormitorio de Leyre y me dejé hacer por Nieves hasta que me tocó bombear. Fue un polvo más tranquilo que los anteriores con ella. Cedí toda iniciativa a la chica como si de esa forma eludiera toda la culpa. Dejé que ella decidiera cuando besar y cuando buscar mi cuerpo, pues esta vez mi nueva compañera de aventuras sexuales quiso jugar un rato con su lengua en mis pezones y mi ombligo antes de comerme un rato la polla que realmente no necesitaba tanta atención para estar preparada.

Me sorprendió que supiera donde guardaba Leyre los condones en su dormitorio aunque seguramente yo no era el primer chico que ella llevaba allí, o eso pensaba yo, pues realmente no me importaba mientras ella diligentemente desenvolvía el preservativo envolviendo mi nabo con él. Mi pasividad podría resultar extraña pero mis gemidos y la dureza de mi polla decían claramente que estaba disfrutando de ella. Así que ella se dispuso a disfrutar de mí quitándose la braga del bikini y subiéndose en la cama para montarse en mí.

Mi primer gesto voluntario fue agarrarle las tetas cuando se sentó sobre mí insertándose mi berga y moviendo las caderas empezó a obtener el roce de nuestros sexos y que yo emitiera las primeras palabras:

-Le estoy cogiendo el gusto a esto de que me folles…

Verdadero acicate para que Nieves empezase a cabalgarme con su silencio ya habitual aunque su rostro y la agitación de su respiración me indicaban que disfrutaba montándome. Y ahí acabó mi falta de iniciativa pues la hice caer de lado sin salirme de ella y empecé follármela en la postura del misionero mientras ella apretaba las manos contra mi pecho.

-¿Esto es lo que querías?- le decía yo fatigado por el ritmo de mis caderas.

Nieves asentía mirando mi cara de esfuerzo mezclada con placer mientras yo no dejaba de clavarle el nabo provocando que se oyera el chocar de nuestras caderas.

-¿Te gusta que te folle?- pregunté mientras mi amante no dejaba de asentir con el rostro cada vez más encendido.-¿Te gusta que te de duro verdad?

Tomé sus piernas pasándolas por mis hombros. Su cuerpo quedaba atrapado entre sus piernas y mi peso. Con la postura su coño quedaba más abierto y desprotegido y mis envestidas eran más profundas dejando caer mi peso a cada golpe clavándole mi polla hasta las pelotas. Nieves gemía levemente pero su rostro estaba contraído. Eso me envalentonaba. Me pareció que temblaban sus piernas. Me dio igual. Iba a descargar mis pelotas en el condón. Cerró los ojos y apretó los labios. Se estaba corriendo y esta vez sí lo percibía claramente. Seguí bombeando. Mi orgasmo estaba cerca. Nieves se agarró las piernas abriendo la boca entre jadeos y por fin habló durante un polvo:

-Vamos, Luis, córrete…lléname…

Su voz meliflua y entrecortada fue el incentivo que necesitaba para dejas escapar chorros de semen dentro de su coño caliente mientras perdía la capacidad para controlar el movimiento de mi cuerpo quedándome apretado contra la chica mientras me corría entre gemidos.

Cuando terminé de descargar me dejé caer hacia el lado liberando las piernas de Nieves quedando tendido a su lado con el vientre subiéndome y bajándome por la respiración profunda consecuencia del esfuerzo y el placer. Nieves se giró hacia mí y sonriéndome me dijo mientras acariciaba mi pecho y mi barriga agitada:

-Me encanta cuando te corres…
-¿Qué tengo de especial?
-Tú no te ves, pero te pones muy guapo, con la cara apretadita y los músculos contraídos. Y de golpe te relajas…y como si se te acabara la fuerza.- me explicó con alegría en su rostro sin dejar de acariciarme.

-Se me escapa la fuerza por el pito…
-Jajaja. ¿Ves? Me echas un buen polvo y encima me haces reír. ¿Qué más puedo pedir?
-Tú pide, a ver que te dan, jajaja.

De golpe se puso seria y me besó con un beso largo sin lengua. Cuando se separó tenía las mejillas encendidas de nuevo. Me quedé bastante cortado con su reacción y aproveché para levantarme:

-Voy al baño a quitarme el condón para no ponerlo todo perdido- me excusé.

Salí del dormitorio y tiré el condón en el wc aprovechando para mear. Regresé al dormitorio- Nieves seguía como la había dejado tumbada en la cama de lado. La verdad es que su culo desde la puerta se veía apetecible. Llegué hasta ella y le di un cachete.

-Voy a darme un baño a la piscina, ¿vienes?- pe pregunté.
-Vete bañándote ahora voy.

Salí fuera de la casa sin acordarme de Pablo y Leyre. De hecho cogí carrera en bolas como iba y salté de cabeza a la piscina. Cuando asomé fuera del agua los vi en la tumbona. Pablo estaba sentado y Leyre de espaldas a él se apoyaba en los brazos de la hamaca para ayudarse a subir y bajar clavándose su polla. Me miró pero no me dijo nada, como si yo no estuviera. Pablo le agarraba las tetas desde atrás hablando suave:

-Me encanta como me folla mi chica…

Me quedé crtado. No sabía si irme. Si decir algo o quedarme en silencio. Leyre me miraba fijamente contrayendo levemente la cara cuando se clavaba el pollón de Pablo. Disimulé nadando unos largos intentando no mirar. Pero cada vez que giraba la cabeza al nadar veía a la novia de mi amigo observándome fijamente. No lo pude resistir y me salí de la piscina. Pero cuando ya estaba fuera escuché a Pablo llamarme:

-Luis, Luis…

Me giré para verlos. Seguían follando despacio en la misma postura.

-¿Qué tal con Nieves?- preguntó Pablo como si nada.
-Bien, gracias. Me voy con ella. No quiero molestaros.

Pro esta vez respondió Leyre:

-Hay confianza. Tú no molestas…

Me sentía incómodo por la situación y a la vez curioso. Así que respondí:

-No soy un mirón. Terminad a vuestro ritmo que yo me voy con Nieves.

Me metí en la casa y conté a Nieves lo que había pasado. Le quitó importancia diciendo que era muy tìpico de Leyre. Había sufrido como se follaba al novio de turno incluso en el mismo coche y habitación en más de una ocasión. Al yo preguntarle que había hecho ella me respondió:

-Unas veces yo estaba con otro chico y otras intentaba dormir…

Tras explicarme las situaciones vividas con Leyre Nieves me cogió de la mano y me dijo que nos bañáramos porque ya que nos habían llevado como excusa para follar en el chalé con permiso no nos íbamos a pasar el tiempo encerrados. Puse la objeción de que me cortaba a mí verlos a ellos pero Nieves dijo que pasara e hiciéramos lo que nos apeteciera, que ya estaba bien de corte cuando llevaba todo el día en bolas delante de las dos. Cuando quise darme cuenta estábamos ya fuera de la casa pero Pablo y su novia estaban tumbados en la hamaca abrazados en pelotas. Ya habían terminado su polvo aparentemente.

Fui a ponerme el bañador pero Nieves me empujó antes a la piscina tirándose ella detrás. Ella sí se había puesto la braga del bikini y me fui a por ella a quitársela pero se resistió empezando el típico juego de ahogadillas y agarrones. En una de las ocasiones en que conseguí agarrar el elástico y tirar hacia abajo Nieves me agarró las pelotas.

-¿Estás segura de querer hacerme daño ahí? Jajajaja…-le dije sin dejar de intentar quitarle la prenda.
-¿Quieres que Pablo me vea el culo?

En ese momento mi amigo se lanzó al agua y tiró de la cintura de Nieves hacia atrás mientras yo terminaba de sacar la braga por sus pies y ella me soltaba evidentemente sin hacerme daño. Tiré la braga fuera de la piscina mientras oí a Nieves decir a Pablo:

-Una cosa es que me veas el culo y otra que me sobes las tetas…

Este la soltó levantando las manos con media sonrisa guiñándome un ojo mientras Nieves le decía a Leyre que seguía en la hamaca tumbada desnuda:

-Tía, tu Pablo no pierde ocasión.
-Jajaja- respondió ésta- Me acaba de echar dos polvos pero siempre quiere más.
-Que ha sido sin querer- se defendió mi amigo.-Anda, cari, vente al agua.

Leyre se levantó y se lanzó al agua totalmente desnuda con un chochito totalmente rasurado y sus melones moviéndose. Se fue para su novio y se colgó a él por la espalda pegándole sus pechotes. Nos pusimos a charlar los 4 dentro del agua. Teníamos previsto pasar la noche allí así que organizamos la cena y nos repartimos las habitaciones para dormir esa noche. Yo me ofrecí a dormir en el dormitorio del hermano de Leyre pero Nieves montándose a mi espalda como estaba su amiga sobre la de mi amigo bajó la mano agarrándome la polla bajo el agua y me dijo “Tranquilo, no me vas a molestar” y respondiendo Pablo:

-Pero no seáis tontos, pasaros la noche follando, coño, que nadie se va a enterar, jajaja.
-Os enteráis vosotros…-dije yo.
-Si mira como la tienes a la niña…-insistió Pablo- señalando que estaba pegada a mi espalda clavándome sus pezones fríos y duros por el agua.

Nieves mientras no había dejado de sobarme la polla consiguiendo que se pusiera dura así que disimulando dije:

-Voy a negociar con ella a ver que pasa…
Fui andando con ella encima sin soltarme el nabo hasta la zona menos profunda de la piscina donde el agua nos llegaba al pecho e hice que se bajara de mí poniéndola de espaldas a mí frente al bordillo y aprovechando yo para encajar mi polla endurecida por su mano entre sus nalgas. Era evidente que me estaba frotando con ella y Pablo me jaleó:

-Bien Luis, así, así, jajaja, así la convences fijo.
-Mira a ver si me voy a ir yo con Luis esta noche…-comentó Leyre.
-¿Qué pasa, cari? Que no tienes bastante con este cuerpo dándote caña…jajaja.

Mientras yo susurraba a Nieves:
-Eres mala, me has calentado, ¿y si te la metiera ahora mismo?
-Contigo siempre estoy dispuesta…-respondió frotándose poniéndose de puntillas para pegarse mejor.
-¿Quieres que te folle aquí mismo?
-Cuando quieras, jajajaja- respondió zafándose escurriéndose bajo mis brazos para salir nadando.

Salí detrás de ella pero estaba junto a Leyre y estaban cuchicheando por lo que me quedé esperando por si se me bajaba la erección poder salir fuera. Pablo había salido a preparar unos cubatas y había dejado dos para las chicas en el bordillo más próximo a ellas. Después regresó y se sentó en el bordillo con una copa para él y otra para mí. Me acerqué nadando y me dijo que me sentara a su lado. Así lo hicimos con las piernas abiertas metidas en el agua para dejar espacio a nuestros paquetes desnudos. Me ofreció brindar y dijo:

-¿Quién nos iba a decir hace un año que íbamos a tener a dos bombones así para fallárnoslos?
-Bueno, a ti nunca te han faltado.
-Pero es más divertido con amigos, poder salir juntos, montarnos fiestecitas como éstas.

Las chicas cuchicheaban y se reían. También hablaban de nosotros.

-No te quejarás.-continuó Pablo- Barbacoa, piscina, niña y a follar. ¿Te la has tirado ya?
-Tres veces…
-¿Hoy?
-No. Hoy solo una…
-Que cabrón, que has quedado con ella para tirártela sin decirme nada.
-No. He quedado con ella para otras cosas y ha surgido.
-Sabía que no me equivocaba contando contigo para hoy- se sinceró Pablo- si me traigo a otro ésta- dijo refiriéndose a Nieves- nos fastidia el plan. Pero contigo llenándole los agujeros está encantada.

Me ofreció el vaso para brindar y los chocamos con júbilo mientras las chicas se habían acercado a donde estábamos. Leyre acercó su copa y dijo:

-No sé por qué brindáis pero brindo yo también.
-Por vosotras- respondió Pablo y entrechocamos los vasos los cuatro.

Entonces Leyre se acercó al bordillo a soltar la copa quedando entre las piernas de Pablo muy cerca de su polla y apoyándose en sus rodillas.

-Mira Nieves que buenas churras tienen estos niños. Me gustan las dos. ¿Cuál te quedas tú?

Nieves menos descarada que su amiga con cierto rubor en la cara contestó:

-Me gusta la de ese niño delgadito tan mono, jajaja.
-Me toca la de este buenorro entonces- dijo Leyre aupándose en las piernas de Pablo para acercar la cabeza y besarlo dándome una panorámica completa de sus tetas colgando.

Mientras Nieves se había acercado a nosotros y se apoyaba en mis piernas sonriéndome como una niña pequeña que tiene delante el regalo que quería. Quizá esperaba que yo la besara pero no me salía espontáneamente en ese momento un poco cortado por la situación. Y más cuando Leyre apoyó la cabeza en el muslo de Pablo a escasos centímetros de su polla. Eso me puso nervioso y noté que mi polla empezaba a empalmarse. Me lancé al agua antes de que se dieran cuenta cayendo al lado de Nieves y sin pensármelo la besé metiéndole mucha lengua. Ella me respondió gustosa y la pegué contra la pared para que notara mi dureza. Pero cuando levanté la mirada Leyre estaba comiéndole la polla a Pablo a escaso medio metro de mí. No sé por qué pero me salí de la piscina sentándome a su lado mostrando mi erección, menos gruesa que la de Pablo y me quedé mirando a Nieves. La chica se quedó cortada un momento hasta que su amiga le dijo:

-No te quedes ahí quieta chochona. Si tienes ganas comesela…

Lo que ocurrió después fue algo totalmente inesperado para mí. Nieves dudaba si comerme la polla a la vista de todos por lo que Leyre soltando la de Pablo se giró, me agarró el nabo y se lo presentó a su amiga que seguía sin decidirse. Yo me quedé paralizado a la vez que mi excitación se disparaba. Empezaba a comprender qué pasaba por las mentes de aquellos chicos a los que Silvia se la comía en el piso aquel de Erasmus ofreciéndoles sus bergas tiesas para que ella alternara.

Dos pensamientos recorrieron rápidamente la mente. Uno me helaba la sangre imaginándome a Claudia en una situación similar con sus compañeros de piso. La otra me generaba el cosquilleo inconfundible del bajo vientre y una excitación desmedida a través de las palpitaciones de mi erección que Leyre debía sentir agarrándome. Por fin Nieves lamió la punta de mi polla haciéndome estremecer como hacía mucho tiempo que no sentía. Pero Leyre no me soltaba y cuando su amiga empezó a envolver mi churra tiesa y durísima con sus labios soltó mi polla pero empezó a acariciarme las pelotas animando a Nieves a tragar.

Pablo bajó del poyete al interior de la piscina pegándose a su novia por detrás. Mientras Nieves me chupaba despacio el glande apretándolo con sus labios, Leyre me sujetaba las pelotas y Pablo le agarraba las tetas a su novia. Por fin mi amigo dijo:

-Parece que te gusta como se la maman a mi amigo…como si se la quisieras comer tú.
-Eso te encantaría ¿verdad?-respondió Leyre.
-No creo que te atrevas…-retó Pablo.

Yo asistía paralizado sintiendo que no duraría mucho en esa situación con Nieves chupándomela y la pareja retándose. ¿Adónde estábamos llegando?

Entonces Leyre retiró a Nieves y sin dudar agarró de nuevo mi polla, miró a Pablo y sonriendo lamió la punta. No me lo podía creer. La novia de mi amigo me la comía delante de él. Lo miré expectante pero Pablo me guiñó un ojo y dijo:

-Verás que bien la come.

Estaba claro que consentía. Su novia engullía mi nabo hasta el fondo de su garganta hasta pegar su nariz a mi pubis, la retenía un instante y la soltaba hasta la mitad justo antes de repetir. De vez en cuando la soltaba entera apretando mucho sus labios como si quisiera exprimir mi glande. Pablo por su parte se pegó más a su chica y por el movimiento que le vi hacer sospeché que se la estaba metiendo por detrás. Hecho que corroboré al empezar su novia a gemir con mi polla dentro. Tenía toda la pinta de ser algún tipo de fantasía que habían hablado previamente y en la que nos habían colado a Nieves y a mí.

Miré a mi amiga desconcertado a la vez que tremendamente excitado. Ella estaba como yo por como me miraba aunque era evidente que se sentía desplazada. Le dije que se sentara a mi lado y ella probablemente no sabiendo que hacer me obedeció. Cuando se sentó le pasé el brazo por detrás del hombro y la atraje a mí. La besé y ella me devolvía el beso ofreciéndome su lengua mientras Leyre se tragaba mi nabo a cada golpe de cadera de Pablo. Para cerrar el círculo crucé mi brazo por encima de la cabeza de Leyre para acariciar a Nieves sin dejar de besarla. Hacía verdaderos esfuerzos por no correrme disfrutando como la novia de mi amigo engullía mi polla.

Acaricié las tetas de Nieves y busqué su raja. La chica abrió las piernas para facilitarme el trabajo. Comprobé que estaba mojada y clavé mi dedo en ella. La masturbaba besándola mientras sentía como Leyre succionaba mi polla. No iba a aguantar mucho. De hecho notaba la excitación de mi feladora que estaba siendo follada por su novio. Estaba claro que el morbo y tener ocupados dos agujeros la estaba llevando a un alto grado de palcer pues chupaba con fuerza mi polla con los ojos cerrados. Fue demasiado para mí y soltando la boca de Nieves avisé con premura:

-Para, para, Leyre, para que me corro…

Pero no me obedecía y además Pablo aumentaba el ritmo de sus caderas follándosela con mayor intensidad. Nieves me pasó entonces su brazo por la espalda y con el otro empezó a acariciarme el pecho y el abdomen susurrándome:

-Luis échaselo todo. Que es lo que quiere esta guarra…

No sé si Leyre la oyó pero ni se inmutó. Así que empecé a relajarme dejando que mi semen fluyera. Empecé a correrme con fuertes gritos como sólo recordaba alguna vez con Claudia mientras Leyre empezó a temblar y a gemir y empecé a sentir como mi semen se derramaba por entre sus labios escurriéndose por el tronco de mi polla hasta mis pelotas. Leyre se estaba corriendo mientras Pablo no paraba de bombear diciendo:

-Ya te has comido otra polla. ¿No es lo que querías? Mira como te corres de gusto…y ahora te vas a enterar…

La cabeza de Leyre chocaba contra mi bajo vientre al ritmo de los pollazos de mi amigo mientras mi polla llena de semen y babas se escurría de su boca. El orgasmo de Leyre estaba siendo largo e intenso. Cuando parecía recuperarse Pablo se salió de ella y se sentó en el bordillo diciéndole a Leyre:

-Ven aquí si quieres polla…

La chica por fin se levantó de mi regazo y se lanzó a engullir y tragar la polla de mi amigo. Algo cortados Nieves me ayudó a levantarme. Me duché en una de las duchas de la piscina intentando quitarme los restos de semen y babas de la polla, el pubis y los huevos mientras escuchamos a Pablo decir:

-Ten leche, zorra. Ven que te llene la boca de leche, argggggg….

Se corría y su novia intentaba tragar polla y corrida entre los gritos exagerados de mi amigo. Nieves y yo seguíamos sin asimilar lo que había pasado poniéndonos los bañadores y retirándonos al porche de la casa sin saber que decir. Lo único que se me ocurrió fue ofrecerle una copa.

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