ECONOMISTA

Capítulo 22

El lunes no tenía ganas de ir a trabajar, después del fin de semana en el pueblo, entré en la tienda como un alma en pena, la encargada que ya se había reincorporado al trabajo de su baja de maternidad estaba con Javier, el proveedor. Le saludé con la mano y luego me acerqué a hablar con él.

―Buenos días…

―¿Qué tal te va todo? ―me preguntó.

―Bien, ¿y tú qué tal estás?

―Pues bien, como siempre, aquí pasando el verano como podemos…

―Como todos, vale Javier me alegro de verte.

―Lo mismo digo.

Ahí terminamos la conversación de besugos ante la mirada de mi encargada. Parecía que habían pasado siglos desde la cena de Navidad de la empresa, pero tan solo habían pasado unos meses desde aquella noche en la que terminé en el coche de Javier haciéndole una paja. Ahora se me hacía raro tratar con él, habíamos perdido algo de confianza y yo creo que a él le pasaba lo mismo.

Pero ahora, eso me parecía una tontería, comparado con lo que me acababa de pasar el fin de semana en el pueblo, con mi hermano Adrián, no podía sacármelo de la cabeza. La escena en el lateral de la casa se me repetía una y otra vez en la cabeza, no dejaba de darle vueltas, seguía sintiendo el calor de su enorme polla dura entre las piernas, como me rozaba el coño y como estuve a punto de cometer la mayor locura de mi vida. Pensaba en Adrián pajeándose furioso contra la pared y fantaseaba con un final distinto, o bien me acercaba y me ponía detrás de él para terminarle yo la paja o me agachaba delante para meterme su polla en la boca, seguro que Adrián hubiera dejado que se la chupara y no se hubiera cortado un pelo en derramar su caliente leche por toda mi cara.

Estuve toda la mañana pensando en eso, distraída, incluso alguna compañera me preguntó si estaba bien, necesitaba salir un poco para cambiar de aires. El verano estaba siendo una mierda, Dani no quería ir a ningún sitio, no quería juntarse con nadie, tan solo ir al pueblo y salir a dar paseos solos por el monte. Y yo necesitaba un poco de playa, que me diera el sol, tumbarme en la arena y cerrar los ojos. Relajarme, al fin y al cabo.

Cuando salí del trabajo llamé a Vero que acababa de regresar de sus vacaciones con Luis, ella sí que había ido a la playa.

―Hola Vero, ¿te hace una tarde de centro comercial y nos ponemos al día?

―Vale, Cris, ¿a que hora te viene bien?

―Si quieres ahora mismo, ¿vamos a comer?

―Perfecto, me pego una ducha y voy para allá.

Me encantaba Vero en ese aspecto, no solía poner pegas para quedar aunque fuera para comer en 20 minutos, si ya tenía preparada la comida la dejaba para el día siguiente y a Luis no tenía que darle explicaciones, le decía que se iba a comer conmigo y él no le ponía ningún problema. Yo en cambio, tenía que llamar a Dani para decírselo.

―Pero Cris, ¿y me avisas ahora?, ya tenía la comida preparada, además no me gusta mucho que vayas a comer por el centro comercial…ya lo sabes…

―Ayy Dani, pues ha surgido así, quería quedar con Vero, venga anda luego te veo…

No quería terminar discutiendo con él, así que le colgué. Un rato más tarde ya estaba con Vero sentadas en una terracita al lado del centro comercial, nos pedimos unas raciones para compartir y nos pusimos un poco al día. Mi amiga venía luciendo moreno veraniego, con una camiseta fina de tirantes, sin ninguna marca aparente de biquini.

―Jo, que morena estás que envidia…

―Sí, Cris, hemos estado una semana en Huelva, no veas que gozada en Isla Cristina, la playita con poca gente, muy tranquila…

―No tienes ni una marca…

―¡Que va!, he estado toda la semana con las tetas al aire…

Un señor que estaba solo a nuestro lado se nos quedó mirando después del comentario de Vero. Comenzamos a reírnos y Vero se agarró sus imponentes tetazas con la mano.

―A Luis le encanta que me quede así, le da morbo que haga topless en la playa, luego echamos unos buenos polvazos en el hotel…

―Me alegra que vuelvas a estar tan bien con él.

―Sí, nunca hemos estado mal…aunque bueno lo de Hugo…no tiene nada que ver con que estemos bien o mal, me gustaba mucho y al final lo hice…si te digo la verdad llevo todo el verano pensando en él…

―Tía, ¡serás cabrona!

―Ayy, es que me pone mucho…no estoy yendo al gimnasio por no volver a encontrarme con él, pero no te digo que no vuelva a repetir si surge…

―Al final no me contaste nada de lo que pasó esa noche…

―¿Y qué quieres que te cuente Cris?, estuvimos tonteando en el bar un rato cuando nos dejaste solos y luego me dijo si quería ir a otro sitio, fuimos a buscar su coche que le tenía en el garaje y terminamos en el picadero de la cuesta. Echamos un par de polvos en el coche, tampoco hay mucho más que contar, ¿o quieres detalles? ―se rió Vero.

―No, no, me hago una idea.

―¿Y tú qué tal el verano?

―Pues una mierda, ya sabes como es Dani, no quiere ir a ningún sitio por lo del coronavirus, solo a pasear por el campo o al pueblo.

―¡Joder, vaya verano!

―Ya te digo, está obsesionado, le he llamado antes para decirle que venía a comer contigo y ya ha empezado a darme la charla, no he querido ni decirle que veníamos a una terracita…está todo el día que si la mascarilla, que sí…bueno que ya sabes como es…

―Sí, un pesado, solo le falta que folléis con mascarilla, jajajaja.

Me quedé mirando a Vero con cara de resignación.

―No, no me lo creo, ¿también folláis con mascarilla?, venga ya, tu chico está de psiquiátrico…

―Dice que le da morbo, que la excitación aumenta porque te cuesta más respirar…bueno, si te digo la verdad a mí también me da un poco de morbo, jajaja.

―Jajajaja, ¡¡vaya dos!!, te estás volviendo como él, pero oyes, no se me había ocurrido nunca, al final lo voy a tener que probar yo también, ya se lo diré a Luis.

―Pues ya me contarás…

―Le diré que es idea tuya, seguro que así le pone más…

―¿Y eso?

―Pues, porque tú le pones un montón…ya lo sabes, esto del intercambio de parejas que hablamos así de bromas hace unos meses, ya me lo ha dejado caer un par de veces más, lo dice así como el que no quiere la cosa, pero creo que no le importaría hacerlo.

―Se lo diré a Dani…a ver que le parece…¿o qué te crees que tú no le gustas a mi chico?, joder si me pones incluso a mí con esas pedazo de tetas que tienes, ¡menuda envidia!

El señor de al lado volvió a mirarnos y Vero y yo comenzamos a reírnos.

―¡¡No te creas que es de broma!!, que lo mismo sí que se lo digo a Dani…

―¿Qué pasa  cabrona que quieres follarte a mi novio?

―Yo no, ¡es él el que quiere follarme a mí!, jajajaja.

―Jajajaja.

Nos hicimos unas fotos en la terraza, por supuesto con la mascarilla puesta, le dijimos al señor de la mesa de al lado que nos había estado mirando todo el rato si nos hacía una foto juntas y con una amable sonrisa nos dijo que sí.

Luego subí un par de ellas al Instagram yo sola con la mascarilla puesta.

No tardó en llegarme un mensaje de Rafa.

― Estás guapa, hasta con la mascarilla, mmmmmm, estás en el centro comercial, yo ando por aquí también…

―Bueno, el que faltaba ―le dije a Vero.

―¿Qué pasa?

―El pesado de mi ex, lleva una temporada mandándome mensajes en Instagram y comentando mis publicaciones, dice que está por aquí, pues no me apetece nada encontrarme con él…

―¿Rafa?

―Sí, claro…

―¡Que pesado!, pues bloquéale y ya está…

―Eso debería hacer…

―No me habías contado nada, no me había fijado que en los mensajes de tus publicaciones te escribía él.

―No en todas, pero en alguna publicación sí que me pone alguna chorrada…

Por la tarde estuvimos de compras por las tiendas del centro comercial y una de las veces que íbamos por el pasillo le vi a lo lejos, no tenía ninguna duda de que era Rafa. Venía con una chica rubia y nos cruzamos con ellos. Me conoció perfectamente igual que yo a él, aunque lleváramos las mascarillas puestas. Simplemente nos cruzamos y nos dijimos “hasta luego”.

Mucho mensajito por las redes sociales, pero luego a la hora de la verdad no se había atrevido a decirme nada más, tampoco yo le di pie y supongo que con la chica que venía era su novia. Seguía igual que siempre, con las pintas de ser un auténtico cabronazo. Y por si fuera poco, por la noche tuvo la desfachatez de mandarme un mensaje privado.

― Me ha gustado mucho verte, estás muy guapa, si quieres otro día quedamos…

Ni me molesté en contestarle. Pero le enseñé el mensaje a Dani, le dije que nos habíamos encontrado con mi ex en el centro comercial.

―¿Y te ha dicho algo?

―No, simplemente nos hemos cruzado y me ha dicho hasta luego.

Entonces Dani se puso a mi lado y comenzó a besarme, a mí no me apetecía nada tener sexo esa noche, pero mi chico parecía que estaba muy caliente, no sé si era por haberle dicho que me había encontrado con mi ex, o después de haber visto las fotos que me había hecho con Vero donde mi amiga lucía un súper escotazo.

―Quita Dani, no me apetece…

―Venga Cris, que no hemos hecho nada en todo el fin de semana ―dijo manoseándome los pechos.

―Dani, de verdad…

―Una paja aunque sea, porfa… ―dijo sacándose la polla y poniendo mi mano sobre ella.

La verdad es que nunca lo había hecho y era algo que no me importaba, pero esta vez sí lo hice, las comparaciones son odiosas como se suele decir, esta vez con el pene de mi chico en la mano me acordé de la polla que tenía mi ex, no tenían nada que ver, en cuanto a tamaño y grosor, ni tampoco con la de mi hermano que había visto unas horas antes y es que me fue inevitable pensar otra vez en Adrián, aquella verga dura, grande y depilada me tenía obsesionada. Cerré los ojos y comencé a pajear a Dani que a su vez me tocaba el culo.

―¿Te digo que he visto a mi ex y ya estás así?

―No estoy así por eso…

―Pues claro que estás así por eso, siempre se te pone durísima…

―Vamos sigue…

―Te pone imaginarme con mi ex, a lo mejor me tenía que haber parado a hablar con él, seguro que me hubiera propuesto ir a follar a los cinco minutos…

―Mmmmmmmm ―dijo Dani retorciéndose de placer en el sofá.

―¿Ves como te gusta?

―Vamos sigue, sigueeee, mmmmmmm…

―¿Sabes que el sábado también ligue con los amiguitos de mi hermano del pueblo?

―Ahhhhhhhhh, no me habías contado nada…

―Te lo estoy contando ahora…

―¿Y con quién ligaste?

―Con “tu amigo” “El chino”…me estuvo toda la noche poniendo copas para emborracharme, quería algo conmigo…

―¿Te lo dijo?

―No, me lo dijo luego mi hermano…

―Estuvo toda la noche mirándome las piernas y el culo, con ese vestido que llevaba puesto…

―¿Quién tu hermano?

―No, “El chino”, bueno y mi hermano también un poco…

―Mmmmmmmmmmm…

―Se la pusiste dura a todos los de la peña, hasta a tu hermanito…

―Pues a lo mejor, luego Adrián me acompañó a casa y me sobó el culo…

―Anda ya…

―Es en serio…

―¿Te tocó el culo tu hermano?

―Sí…

―¿Y te gustó?

―Claro, me encanta que me soben el culo, mientras tú estas en casita dormido como un puto cornudo…

―¡No me llames eso!, ¡eres una zorra!, te dejas tocar el culo por todos, hasta por tu hermano y encima te pondrías cachonda…

―¡¡Y tú un puto cornudo!! ―dije acelerando la paja.

―¡Que no me llames eso, joder!

―Vas a correrte en unos segundos imaginando como me sobaban el culo, te encantaría ser un puto cornudo…

―Cállate ya, joder, cállate, no digas eso, ¡¡voy a correrme!!, ahhhhhhhhhhhhh…voy a correrme…

Por fin terminé de hacerle la paja y en cuanto Dani se corrió me levanté del sofá y le tiré un par de servilletas de cocina que había en la mesa del salón para que se limpiara.

―¿Estás bien, Cris? ―me preguntó mi chico al verme tan seria.

―Sí, bueno, regular, estoy un poco agobiada con todo esto del Covid, ya sabes…

―Lo sé, pero no podemos hacer nada, ya lo sabes…

―Necesito desconectar un poco Dani, te lo digo en serio, tenemos que irnos unos días lejos, me apetece ir a la playa…desconectar de todo…

―Por un año que estemos sin vacaciones no creo que nos pase nada Cris…

―Mira Dani, yo acepto que eres como eres y me parece muy bien y te quiero así, pero yo me voy a ir unos días a la playa, de verdad que no me importa si no quieres venir, pero yo lo necesito…

―Joder Cris, no pensé que estabas tan mal, si lo necesitas es mejor que lo hagas…pero yo no…

―¿No te importa que vaya sola?

―Pues claro que no, pero con precaución, si quieres ahora te ayudo y buscamos algo para que te puedas ir, yo este año prefiero no ir…

―Lo sé…

Al menos Dani fue más razonable de lo que pensaba y como me había dicho, me ayudó a buscar un apartamento para escaparme unos días, la última semana de agosto. Pudimos encontrar uno pequeño por la zona de Zahara de los Atunes y lo alquilé por 7 días. Inmediatamente me quedé más tranquila y casi me relajé al momento ante la posibilidad de pasar una semana entera yo sola, sin trabajo, sin novio, sin preocupaciones, tan solo quería ir a la playa, tomar el sol, bañarme en el mar y comer un buen pescado en algún chiringuito.

Eso sí, antes de irme de vacaciones hice la mayor estupidez de mi vida. Fue casual y sin premeditación. Pero sucedió.

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