ESRUZA

El viento regresó, fuerte,

huracanado, y… me envolvió,

y como llegó se fue

dejando los daños de siempre.

El viento no es el culpable,

sino quienes confiamos

en que no haría daño.

Me revolvió los cabellos,

golpeó fuertemente

mi cuerpo, dejando heridas.

Viento voluble y veleidoso

que como vino se fue

sin voltear atrás para ver

la devastación.

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