ECONOMISTA

Capitulo 21

Por suerte terminó el confinamiento y empezamos a salir de nuevo a la calle. Dani no quería tener mucho contacto con la gente y apenas quedábamos con nadie, pero yo retomé de nuevo el gimnasio junto con Vero, que seguía bastante distante con Hugo cuando se saludaron al entrar. Además parecía que los meses que estuvimos encerrados le sirvieron a Vero para darse cuenta de que quería a Luis y también habían estado muy bien esas semanas juntos en casa.

―A ver sí venís un día a cenar a casa ―me dijo Vero.

―No creo, porque Dani no está muy por la labor…ya sabes como es…

―Bueno, pues lo dejamos, para un poco más adelante…

Entramos en la sala de musculación y estaba mi hermano con sus amigos, Adrián se acercó a mi y me chocó con el codo.

―¿Qué tal hermanita, a volver a poner ese culo en forma? ―me dijo dándome un pequeño azote en el glúteo.

―Te voy a dar yo a ti…

―Cuando quieras, ya lo sabes…

Se marchó riendo y Vero se le quedó mirando.

―Yo sí que le iba a dar, joder que bueno está tu hermano…

―Venga anda, no te distraigas, vamos a entrenar.

Luego nos metimos en la clase de Spininng y Vero y yo nos pusimos detrás de Adrián y un amigo suyo que estaban en la primera fila, como siempre se picaron a ver quién de los dos le metía más caña. Vero debía de estar alucinando, lo mismo que yo, que no podía dejar de mirar a aquellas dos bestias con todos los músculos de su cuerpo en tensión. Cuando terminó la clase reconozco que estaba cachondísima y me tuve que masturbar en la ducha.

Sabía que aquello estaba muy mal y que era muy sucio y obsceno. Me estaba tocando bajo el agua caliente de la ducha pensando en mi hermano y cuando me corría se me pasaban esos pensamientos en la cabeza, pero luego Dani se encargaba de volvérmelos a recordar y algunas veces follábamos con ese tipo de fantasías, me decía que mi hermano y sus amigos me miraban el culo en el gimnasio, que seguro que se les ponía muy dura mirándome y cosas así.

Por otro lado estaba lo de Rafa, cuando subía alguna foto en Instagran la comentaba públicamente. A mí me gustaba colgar fotos de algún entrenamiento o algún video haciendo glúteos.

― Estás buenísima Cris, menudo cuerpazo.

Eso fuelo último que me escribió, yo preferí no decirle nada a Dani para que no se molestara, pero como era algo público cualquier amigo en común se lo podía decir, así que empecé a plantearme si bloquearle o borrar sus mensajes de mis publicaciones, aunque al final no lo hice. Esperaba que aquello no fuera a más y Rafa dejara de comentar las publicaciones en mi perfil de Instagram.

Entonces llegó el verano, Dani no estaba muy por la labor de irnos de vacaciones a ningún sitio, así que las únicas escapadas que hacíamos eran al pueblo de mis padres o a una casa en la sierra que tenían unos familiares suyos.

En pleno Julio nos fuimos un fin de semana al pueblo de mis padres (y abuelos), por esa época se tenían que haber celebrado las fiestas del pueblo, lo que pasa es que debido al Covid19 se habían cancelado. Ese fin de semana también vino Adrián al pueblo, pues aunque no iba a haber celebraciones oficiales, habían quedado los amigos de su peña por su cuenta para hacer una comida y luego una cena en un local que tenían.

Por la tarde Dani y yo dimos un paseo tranquilamente por el pueblo y luego nos encontramos con unos amigos de mi hermano.

―¿Qué tal Cris?

―Pues bien y vosotros qué tal la comida hoy…

―Hemos terminado ahora, vamos a descansar un poco para esta noche, jajaja, ¿os venís luego a cenar a la peña?

Yo le miré a Dani sabiendo que no iba a querer ir.

―No sé, bueno ya lo pensamos y si eso se lo digo a mi hermano.

―Vale, pues luego nos vemos, pasaros de todas formas a tomar un cacharro…

Seguimos andando y como me imaginaba Dani me dijo que prefería quedarse en casa, que no soportaba a los amigos del pueblo de mi hermano, que ya los del gimnasio le caían mal, pero éstos todavía peor.

―El chino, el migrañas, el negro, el tete, ¿es qué ninguno tiene un puto nombre normal? ―dijo Dani.

―Pues ya sabes que en los pueblos se llaman por los apodos, ¿qué quieres, si tienen 20 años?

―Yo paso de ir, tú si quieres vete…

―Si quieres a cenar no vamos, pero luego nos pasamos a tomar una copa, no?…

―Que yo no quiero ir a la peña, tú vete Cris, que no me importa, de verdad…

―¡Que aburrido eres!, pues yo lo mismo sí que me paso, hace muchísimo calor y no quiero meterme en la cama a las 23:00 de la noche o ir al bar del pueblo con los cuatro abuelos…

―Pues pásate Cris, que no me importa…pero ten cuidado, ya sabes, con la mascarilla y eso, si ves mucha gente os salís fuera, mejor estar en la calle…

―Que siiiiiiii…pesado…

Un rato más tarde cenamos en casa con mis padres y luego salimos otra vez a dar un paseo por el pueblo, cuando pasamos por la peña de mi hermano se escuchaba mucho ruido y le dije a Dani que entráramos a tomar algo.

―Que no me apetece, de verdad, entra tú, déjame las llaves que yo me voy para casa ―me dijo.

―Espera anda que me voy contigo a casa…

―Quédate tú Cris, que no pasa nada, pero es que a mí no me apetece nada…

―No sé que hacer…

―Trae las llaves y vete, hazme caso, como no vayas al final me voy a enfadar yo, que quiero que vayas, de verdad…

―Pero yo quiero ir contigo…

―Trae las llaves…

Nos dimos un beso y Dani echó a andar en dirección a casa de mis padres. Yo llegué hasta la puerta de la peña y toqué con la mano, se escuchaba mucho jaleo dentro.

―¿Se puede?

―Hola Cris, pasa, ¿pero vienes sola?

―Sí, que Dani se ha quedado viendo una peli en casa ―mentí.

Todavía estaban en la mesa terminando de cenar, algunos ya iban contentillos y todavía les duraba la borrachera de la comida del mediodía, eran unos catorce en total, ocho chicos y seis chicas que estaban sentados en una mesa alargada, luego salió de un almacén que tienen uno que le llaman “El chino”, con una bandeja de pasteles.

―Como os cuidáis…

―Yo paso de pasteles, me voy a tomar una copa, ¿os pongo alguna? ―dijo uno de los que parecía ir más borracho.

―Espera que voy contigo y te ayudo a ponerlas ―le respondí yo.

Cuando terminaron de cenar nos quedamos tomando unas copas, tenían un par de sofás y algunos chicos iban saliendo y entrando de la peña y se sentaban fuera, era una noche calurosa de verano, yo hacía tiempo que ya me había quitado la mascarilla, el resto ninguno la llevaba puesta y no quería ser la nota discordante. La noche se fue animando, pusieron música y no dejaban de sacar comida y bebida. Yo iba hablando con todos, los conocía desde que eran pequeños y una de las veces me fijé en que Adrián no estaba perdiendo el tiempo, ya se estaba enrollando con Isabel, una chica del pueblo.

Estaban de pie comiéndose la boca apoyados en la pared, mientras mi hermano le metía las manos bajo la falda. Seguramente no tardarían en buscarse un sitio para irse a follar. Los amigos empezaron a hacer las típicas gracias.

―Iros a un puto hotel marranos…

―Joder Isa, como se entere la Merche (su madre) le va a cortar los huevos al Adri…

No estuvieron mucho tiempo enrollándose, Adrián entró en la peña y le preparó una copa a su amiga y él se cogió una cerveza. Luego salió fuera y se sentó a mi lado, pocas veces le había visto beber alcohol a mi hermano y aquella ya era la cuarta cerveza que le veía tomarse.

―Así que Dani no ha querido venir…

―Ya sabes como es…

―Jajajaja, sí, estás muy guapa, ese vestido te queda genial ―dijo poniendo una mano en mi muslo.

―¿No estás bebiendo mucho?

―La verdad es que sí, bueno, una noche es una noche, pero no estoy acostumbrado y me sienta bastante mal.

Adrián no dejaba de mirarme las piernas y de vez en cuando me tocaba el muslo mientras hablábamos, al principio me lo tomé como algo inocente, no le quise dar importancia, pero ya una de las veces más que tocarme, parecía que me estaba acariciando.

―Te estás poniendo muy potente otra vez en el gimnasio…

―Anda, anda, deja de decir tonterías ―le dije retirándole la mano.

―No es ninguna tontería.

―Vete con Isa, que seguro que te echa de menos…

Se acercó a mi oído y para que no le escucharan ninguno de sus amigos me dijo en bajito.

―Prefiero estar sentado aquí contigo antes que estar con Isa…

―Ya estás diciendo tonterías, creo que me voy a tomar otra copa ―le respondí levantándome y dejándole allí solo mirando la lata de cerveza, con una sonrisa que me puso nerviosa.

No me había dado cuenta del vestido que llevaba puesto, era veraniego, ajustado, blanco, con tirantes y dibujitos pequeños y la falda bastante corta, lo llevaba de manera informal con unas zapatillas de color blanco. Entré en la peña y “El chino” se estaba poniendo una copa.

―¿Me pones a mí otra?

―Por supuesto, a la hermana del Adri lo que quiera…

―Jajajaja.

Estuve hablando un rato con él, tonterías, nada trascendental podía sacar en claro de un chico de 20 años que solo pensaba en las chicas, las motos y los porros. Volví a salir fuera de la peña y mi hermano estaba mirando el móvil sentado en el mismo sitio donde le había dejado, pasé dentro un momento para coger otra lata de cerveza y me senté a su lado cruzando las piernas.

―Ya estás aquí otra vez, has tardado mucho…

―Es que me ha cogido “El chino” y he estado hablando un rato con él, ya le conoces, se ha puesto pesadito…te he traído otra cerveza, toma…

―Gracias, buffff, cuando se pone intenso “El chino”…¿habrá intentado ligar contigo, no?

―No, bueno algo me ha dicho, pero ha sido correcto…

―Ahhh vale…

―Ya es tarde, me voy a tomar esta y me voy…

―Que va a ser tarde, sí no son ni las dos…

―Te voy a dejar aquí con tus amigos…y amigas…

―Ohhhh que pena, preferiría que te quedaras…

―No, a ver si vas a intentar ligar conmigo como la otra vez ―le dije en bromas.

―¿Te molestó lo que dije antes?

―Claro que no, es una tontería…
Ahhhh vale, porque parece que te molestó…

―No, no le he dado importancia…

―Mejor, porque además era verdad, si me dan a elegir entre Isa y tú, vamos, no hay color…tú estás mucho más buena…

―Anda, Adrián deja de decir tonterías…

―¿Ves como te molestas?, les tienes a todos mis amigos locos, a los del barrio y ahora a los del pueblo…

―Ya será para menos…

―Sí, seguro…si te contara lo que dicen de ti…

―A ver, cuenta, cuenta…

―Casi prefiero que no…

―¿Y dicen cosas de mí delante de tuyo y no les dices nada?

―¿Y qué les voy a decir si tienen razón?, dicen que estás buenísima…y es verdad.

―Estás fatal…anda dejar de decir eso que soy tu hermana, vamos a cambiar de tema…

―Como quieras, ¿qué tal Vero?

―Bien, ¿por qué lo dices?

―Pues ya lo sabes, no sé si sigue con el novio o no, después de lo que pasó antes del confinamiento, ¿lo sabes, no?, a ver si estoy metiendo la pata…

―¿Lo de Hugo?

―Sí, que se enrollaron una noche…

―Sí, me lo había contado…lo que no me gusta es que Hugo os lo vaya contando a vosotros, podría ser un poco más discreto…

―Hugo es muy discreto, solo me lo ha contado a mí, no lo sabe nadie más de los amigos…

―Ah bueno…

―¡¡Que suerte tiene el cabrón!!, con esto de los masajes liga un montón, además Vero está muy buena también, ufffff vaya tetas tiene…

―Jajajaja…

―¿De que te ríes?

―Ella dice lo mismo de ti, dice que estás buenísimo, que si no fueras mi hermano lo mismo te hubiera follado a ti, en vez de a Hugo…

―¿Ah sí?, ¿eso dice de mí?, mmmmmmmmm, interesante…

―¿Qué pasa, también te quieres follar a Vero?

―Anda, ¿porqué no?, siempre me ha gustado…y pensé que pasaba de mí, pero gracias por la información, lo tendré en cuenta en un futuro…me gusta hablar de estos temas contigo, además se me hace raro oírte hablar así, me encanta que digas esas palabras, nunca las había escuchado de tu boca, por ejemplo follar… a ver, dímelo otra vez…

―No, que al final te pones tontorrón ―dije flexionando la pierna y enseñándole el muslo.

―Joder, vaya piernas, no es por eso, ya me tienes tontorrón desde hace un rato, venga dímelo otra vez ―dijo mirándome fíjamente a los ojos.

―¿El qué?

―La palabra esa, dila otra vez…

―¿Follar?

―Pero así no, dilo bien…como antes…

Entonces me le quedé mirando fijamente, me acerqué a su cara y le di un trago a la copa. Había entrado en su juego, le estaba enseñando el muslo a mi hermano y llevábamos un rato hablando de unos temas que no habíamos tratado nunca. Me dio morbo la situación, el momento, sentados en una pared del lateral de su peña, la gente entraba y salía, bailaba, nadie se fijaba en nosotros. Entonces con voz sensual y susurrando le dije.

―Fó-lla-me.

―¡¡Hostia!!, joder Cris…ufffffffff, me acabas de poner ―dijo tapándose el paquete con la mano.

―Jajajajaja.

Volví a apoyar la espalda en la pared regresando a mi posición, esta vez la que sonreí fui yo, mientras le daba otro trago a la copa.

―Anda no seas guarro…

―Ufffff Cris, de verdad, no sé que me pasa contigo…

―Creo que vas a tener que llamar a Isa ―dije apuntando con la copa hacia su paquete.

―Que cabrona eres…

Apuré la copa y me puse de pies orgullosa de haber logrado hacer que mi hermano se empalmara solo con enseñarle un muslo y susurrándole una palabra.

―Me voy a ir…

―Espera no vayas sola, deja que te acompañe.

―No seas tonto, si estamos a 5 minutos de casa…

―Prefiero acompañarte, no quiero que te pase nada, es muy de noche…

Como quieras.

Echamos a andar y Adrián me rodeó por los hombros en plan fraternal, yo le agarré de la cintura como si fuéramos dos novios mientras íbamos andando hacia la casa de mis abuelos sin decirnos nada. Entonces fue Adrián el que rompió el silencio.

―Buffff, creo que me he pasado de alcohol, no estoy acostumbrado a beber…

―Ya, ya se te nota, yo también me he pasado, me he debido tomar cuatro o cinco copas…

―¿Y por qué dices que se me nota?

―Por lo de antes, ya sabes…

―¿Por esto? ―dijo señalándose el paquete que seguía abultando de manera exagerada.

―Jajaja, sí, por eso…

―Pero esto no es por el alcohol, es por ti, ya te lo he dicho antes…

―Vale Adrián, una cosa es una broma, pero ya vale con la bromita…

―¿Te molesta que te diga que me pones así?

―Pues claro idiota, ¡¡eres mi hermano!!

―¿Y si no lo fuera?

―Y si no lo fueras, no te habría dejado venir a casa conmigo ahora…no sé que es lo que pretendes, que quieres…es que no te entiendo…

―Lo sabes de sobra ―dijo bajando la mano y tocándome el culo por encima del vestido.

―¡¡Adrián!!, para que pueden vernos…

―¿Quién nos va a ver a estas horas?, además aquí no hay nadie, ¿te molesta que te haya tocado el culo porque soy tu hermano o por si nos ven?

―Por todo…por las dos cosas…

―Es que pones mucho, no lo puedo evitar…

―Tú lo que pasa es que eres un niñato acostumbrado a que no te digan que no y a mí me ves como un reto, el más difícil, no estás acostumbrado a que ninguna chica te diga que no ―dije retirándole la mano.

―Puede ser, o solo te veo como mi hermana mayor que está buenísima y tiene el mejor culo que he visto en mi vida y he visto muchos en el gimnasio, es perfecto, redondo, tiene donde agarrar, es ufffffffff, no me cansaría de tocarlo ―dijo volviendo a bajar la mano para acariciarme ahora descaradamente.

―¡¡Para Adrián joder!! ―le reproché mientras intentaba sacar la llave del bolso.

Llegamos a la primera puerta de la casa que tenía una valla y Adrián no dejaba de sobarme el culo, esta vez no le retiré la mano, le dejé que me tocara, mientras intentaba abrir la puerta, me puse nerviosa, excitada, era un estado raro que no había sentido antes, incluso se me cayeron las llaves al suelo porque me temblaban hasta las manos.

―¡¡Para Adrián, me estoy enfadando!!

―Ya lo sé…pero no voy a parar.

Conseguí abrir la primera puerta y fuimos andando por un caminito pequeño de unos 10 metros hasta llegar a la puerta de casa, mi hermano volvió  a agarrarme de la cintura y cuando introduje la llave en la cerradura se puso detrás de mí, apoyándose en mi hombro.

―Me pones mucho…no puedo evitarlo.

Entonces no tardé en notar su tremenda polla pegada a mi culo, el contacto de nuestros cuerpos hizo que se me erizara la piel y se me aflojaran las piernas. Llevaba meses fantaseando con que pasara algo así, leyendo relatos eróticos de incesto y esa noche me había bebido alguna copa de más y además estaba cachonda. Demasiado cachonda.

Y por el empalme que llevaba Adrián debía estar igual que yo, además antes le había provocado cuando estábamos sentados fuera de la peña, le había dicho con voz de zorra “Fóllame” y desde entonces no se le había bajado la erección. Pero una cosa era la fantasía y otra la realidad, a pesar de ir con unas copas de más, todavía era muy consciente de la situación y Adrián era mi hermano pequeño y sabía que no iba a hacer nada con él.

Sin embargo, apenas tenía tiempo de pensar, volví a sentir su polla pegada a mí y me empujó contra la puerta, la llave estaba dentro de la cerradura, pero no había llegado a abrir, solté la llave y apoyé la mano contra la puerta, mientras Adrián se frotaba contra mí como si me estuviera follando, había encajado perfectamente su enorme polla entre mis dos glúteos y la restregaba arriba y abajo.

―Para, para, ahhhhhhhh…¿qué haces, estás loco?…

―Venga Cris, uffffff, vamosssss, estás igual que yo ―dijo levantándome de repente el vestido y mirándome el culo que estaba cubierto solo por un tanguita negro.

Me puso la mano directamente sobre la piel, sobándome el culo y yo eché las caderas hacia atrás volviéndome a pegar contra su paquete.

―No aquí nooo, para, para…nos van a escuchar, paraaaaa, ahhhhhh…estate quieto joder…

―Ufffff, no puedo Cris, no sé que me pasa contigo ―dijo pegándose otra vez contra mí.

Esta vez sentí su bulto pegado directamente contra mi culo desnudo y volví a gemir en bajito,

entonces Adrián me agarró la mano y separándose un poco hizo que la pusiera sobre su paquete. Con mis dedos, noté perfectamente a través de la tela de su pantalón corto la erección que llevaba. Aquello se estaba descontrolando, quería poner punto y final a lo que estaba pasando, pero lo único que hice fue cerrar la mano sobre su polla, agarrándosela y pegarle un par de sacudidas. No sé porqué cojones hice eso.

¡¡Le estaba pajeando a mi hermano por encima del pantalón!!

Gemí despacio y apoyé la cara contra la puerta, como siguiéramos así nos iban a pillar.

―Aquí no, paraaaa, ahhhhh, paraaaaaa ―dije moviendo las caderas en círculo contra él.

Entonces Adrián me agarró de la cintura rodeándome con el brazo y me levantó como si fuera una muñeca, llevándome en volandas cinco o seis metros hasta un lateral oscuro de la casa, ni tan siquiera me dio tiempo a sacar la llave y la dejé puesta.

Estaba excitada y quizás le estaba dejando hacer demasiado, todo iba demasiado rápido, Adrián estaba lanzado y tenía que detener aquello cuanto antes. Me puso contra la pared con el vestido levantado y de un tirón me bajó el tanguita hasta dejarlo por la mitad de los muslos. Eso ya era demasiado, estaba desnuda delante de mi hermano ofreciéndole el culo y él me sujetaba fuerte del hombro para que no me pudiera dar la vuelta.

Entonces bajó la mano y la metió entre mis piernas tocándome el coño, pero no lo hizo para darme placer, solo comprobar si ya estaba lista. Una caricia furtiva, pasando sus dedos a lo largo de mi húmeda rajita.

―¡¡Joder, estás empapada!!

―Para, mmmmmmmmmmm, paraaaaa…ahhhhhh, joderrrr, paraaaa, ahhhhhhh, noooo…

Escuché el ruido de sus pantalones, de un tirón se desabrochó los tres botones e intenté girarme. Tenía que darme prisa, pues mi hermano ya se sujetaba la polla con la mano.

―Para, para joder Adrián, ¡¡vale ya!!

―¿No me decías que te follara? ―dijo restregándome la polla por mis hinchados y sensibles labios vaginales, haciéndome gemir otra vez.

Las piernas me temblaron, nunca había tenido una sensación así, el corazón se me iba a salir del pecho, estaba muy nerviosa, excitada, en una mezcla brutal de sentimientos y luego sentí como Adrián colocaba su polla a la entrada de mi coño, estaba a punto de follarme, creo que incluso me llegó a penetrar un poquito en el forcejeo, pero no estaba segura.

―¡¡Nooooo!!, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh, ¡¡¡paraaaa!!!, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!

Entonces tuve un instante de lucidez y me aparté como pude, dándome la vuelta girando sobre la pared, Adrián estaba con su tremenda polla en la mano dispuesto a follarme y le pegué un bofetón.

―¡¡Eres un gilipollas!! ―le dije jadeando, mientras me subía el tanga como si fuera una puta.

Adrián se apoyó contra la pared sin soltarse la polla.

―¡¡Joder Cris!!, ¡¡me cago en la puta!!, joder…ufffff, perdona…mierda, pensé que… ―dijo con la cabeza agachada comenzando a pajearse a toda velocidad.

Aquella imagen se me iba a quedar en la cabeza para siempre. Mi hermano meneándose su enorme y depilada polla, mientras yo volvía caliente a la puerta principal para entrar dentro de casa.

Una vez dentro el corazón me seguía latiendo a mil pulsaciones, no sabía muy bien que es lo que acababa de pasar, solo tenía la imperiosa necesidad de tener un orgasmo pensando en que mi hermano seguramente estaba salpicando, en ese instante, la pared de casa de mis abuelos, con su corrida. Me quedé sentada dentro de casa a oscuras un par de minutos, con la luz apagada, suficientes para ver por la ventana, como salía Adrián otra vez en dirección a su peña.

Necesitaba fumarme un cigarrillo, tranquilizarme, estaba súper nerviosa, volví a salir de la casa y me senté en la entrada, no hacía más que pensar en lo que acababa de pasar, en mi hermano detrás de mí, sobándome el culo, en mi mano comprobando la dureza de su miembro, en mi tanguita bajado, en su polla en contacto con mi coño.

¡¡Mi hermano había estado a punto de follarme!!

Fui andando hasta el lateral de la casa pegando una buena calada al cigarro y encendí la linterna del móvil, justo en el punto donde había dejado a Adrián. Varios chorretones de semen habían explotado contra la pared. La corrida de mi hermano todavía estaba reciente y se me volvió a disparar el corazón. Acerqué mi temblorosa mano lentamente, recogí un poco de ella con el dedo y me quedé mirando el semen caliente de Adrián, cerré los ojos y gemí sin tan siquiera tocarme. Sabía lo que iba a hacer.

Tiré el cigarrillo al suelo, me apoyé contra la pared y metí ese dedo manchado de semen dentro de mi coño, por un momento pensé hasta ponerme de rodillas y chupar su corrida de lo que cachonda que estaba, pero al final no lo hice, solo comencé a masturbarme recordando lo que acababa de pasar. A punto de terminar fantaseé que volvía con Adrián cuando le dejé masturbándose y me ponía detrás de él agarrándole la polla para meneársela yo hasta hacer que se corriera.

Llegué al orgasmo con la cara apoyada contra la pared y a pesar de eso, no se calmó mi calentura. Era mejor que entrara en casa y me metiera en la cama con Dani antes de que hiciera cualquier tontería. Hasta se me pasó por la cabeza volver a la peña a buscar a Adrián, en cuanto me viera no iba a hacer falta decirnos nada más, seguramente hubiéramos terminado en cualquier sitio lo que habíamos dejado a medias.

Al día siguiente me levanté a media mañana y mi chico se había ido a pasear pronto, mi padre estaba en el bar y mi madre andaba por casa.

―Buenos días, anda que vaya horas…

―Sí, anoche llegué tarde…

―Más tarde ha llegado tu hermano que se acaba de acostar…

Mientras desayunaba me acordé de todo lo que había pasado por la noche. Era como un mal sueño, todo había pasado muy rápido, desde que comencé a abrir la primera valla hasta la puerta, Adrián se puso detrás de mí, le agarré la polla, me llevó cogida hasta la pared, dejé que me bajara el tanguita y luego puso su dura verga entre mis piernas. Todo en apenas un minuto y medio o dos, que podían haber cambiado mi vida. Tuve un instante de lucidez, por muy borracha y excitada que estuviera no podía permitirme dejar que mi hermano me follara, aunque él estaba dispuesto a hacerlo sin ninguna duda.

Me pegué una ducha y salí a buscar a Dani, con el que di un paseo por el pueblo y luego fuimos al bar a tomar el vermut. Hasta la tarde no vi a Adrián que ni se levantó a comer, me saludó como si nada y después de ducharse se fue a despedirse de los amigos.

A última hora de la noche, Dani y yo cargamos las maletas en el coche y nos volvimos a casa.

Por supuesto que no le quise contar nada de lo que había pasado la noche anterior, pero necesitaba urgentemente que me follara, sentirle dentro. En nuestra cama me dio por el culo, a cuatro patas con la mascarilla puesta. Tuve un nuevo orgasmo que me dejó más tranquila.

Solo quería correrme y pasar página. Olvidarlo todo, pero no iba a ser nada sencillo, haber tenido la polla de tu hermano entre las piernas no es de las cosas que se olvidan de un día para otro. 

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