MOISÉS ESTÉVEZ

Rachel y Eric compartían postre acompañado con sendas copas de vino,
las cuales apuraban la segunda botella. La velada estaba siendo agradable y a
ella se la veía relajada y muy animosa, posiblemente gracias al magnífico
Burdeos.
Sonreía casi de manera permanente ante las anécdotas que Eric no
paraba de contarle de su pasado, de esa parte de su vida en la que no se
había visto amarrado por su trabajo o sus quehaceres pseudocorruptos. Se
limitaba a recordar momentos de su infancia, de donde había crecido, de la
universidad…
Una vez acabaron con la dulce sobremesa y el rojo brebaje pidieron un
par de cafés, y prolongaron un poco más aquel momento que no dejaba de ser
harto placentero.

  • Rachel, me gustaría aprovechar este momento para pedirte disculpas –
  • ¿Disculpas? – Preguntó un tanto sorprendida y sin dejar a que éste
    pudiera terminar de explicarle el motivo. – Por qué has de pedirme disculpas.
    No tienes que hacerlo. Para nada. No veo causa alguna. Todo lo contrario, soy
    yo quien te agradece lo que has hecho por mí.
  • En absoluto. Lo hice encantado, y lo volvería a hacer, pero déjame
    explicarte. Pienso que a lo mejor mi presencia aquí, además de cogerte por
    sorpresa, te ha podido dejar un tanto descolocada –
  • Bueno, la verdad es que si, un poco tal vez – Respondió Rachel sin
    dejar de esbozar una sonrisa irresistible.
  • Pues a eso voy. No es mi intención incomodarte por haber venido. Lo
    pensé en el último momento, y aunque es cierto que mi escapada la había
    estado planeando desde hacía tiempo, me quedaba por decidir el destino para
    ir dando los primeros pasos de mi nueva vida. No quiero invadir tu intimidad, y
    a pesar de los años que hace que nos conocemos, mi comportamiento puede
    ser demasiado atrevido para contigo –
    Rachel no entendía muy bien a dónde quería llegar Eric, por lo que fue
    directa al grano. – ¿Qué me estás intentando decir? –
  • He pensado que no sería mala idea que compartamos estos
    momentos. Momentos en que los dos, por diferentes circunstancias, nos vemos
    obligados a empezar de nuevo…

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