ALMUTAMID

Me desperté aturdido por la doble resaca de alcohol y sexo y sin terminar de creerme lo que había pasado. Además por muy delgados que estuviéramos Claudia y yo, con los dos metidos en un saco de dormir individual estábamos bastante apretados, pero sentir su piel pegada a mí al despertar era el mejor premio ante lo que se nos venía. Ella dormía de lado y yo boca arriba pero al despertarme me giré pegando mi cuerpo a su espalda y de paso mi erección matutina perfectamente justificada a su culo. Joder, de creer que iba a levantarme así todas las mañanas a la soledad más dolorosa que es en la que se añora.

Pero no era momento de nubes negras, si aun la tenía allí era el momento de disfrutar su presencia. Pasé mi brazo rodeando su cuerpo para apretarla a mí y noté como sus piernas se abrían ligeramente dejando que mi nabo se colara entre ellas pegándose a su raja mientras sus brazos agarraban el mío pegándolo más a ella.

-Creí que estabas dormida…
-Me estaba desperezando pero he sentido a mi gordo moverse y me he acomodado…

En ese momento sentí como se me apretaba el corazón y de mi boca salió:

-Claudia…te quiero…mucho.

Mi chica se apretó aun más a mí si era posible y sin mirarme respondió:

-Ay, Luis, y yo. Te quiero muchísimo…

Nos quedamos en silencio abrazados hasta que oímos a nuestros amigos hablar fuera de la tienda. Por mi me habría quedado todo toda la mañana, o todo el día. bueno, toda la vida en realidad, calentito en aquel saco y pese a sentir mu polla apretadita entre las piernas y el chocho de mi novia no pensaba en ese momento en echar un polvo. Pero Claudia se soltó de mí saliéndose del saco. Se puso una braga de bikini y una camiseta y salió fuera. Saludo a los chicos y al instante volvió con la ropa que habíamos dejado tirada en la tienda de ellos y la sudadera puesta.

Yo ni me había movido cuando mi chica me apremió a levantarme pero con un gesto con la mano le indiqué que tenía un problema. Claudia con su sonrisa maliciosa abrió el saco y al ver mi polla tiesa se acercó y le dijo:

-Tenemos pendiente una charla…pero ahora toca desayunar y aprovechar este día radiante así que luego te veo…

Me besó la polla y se levantó dejándome con cara de tonto diciendo:

-Te esperamos fuera… jajajaja.

De mala gana me puse un bañador y una camiseta y salí importándome un rábano que se me marcara aun la erección que ya perdía fuerza. Saludé a los chicos y nos sentamos a desayunar galletas y batidos. Nos comportábamos algo cortados. Pesaba lo ocurrido anoche así que Víctor quiso cortar un poco el ambiente silencioso proponiendo pasar el día en las cascadas que nos habían dicho el día anterior. Nos pareció buena idea así que tras desayunar cogimos la nevera con bebidas, la comida que íbamos a gastar, toallas, las cartas y nos fuimos por el sendero que marcaba el mapa junto a la fuente.

Pagamos otra novatada pues nos fuimos con chanclas por un sendero por un bosque con algunas pendientes importantes y cargados con una nevera. Pero es que además medimos mal la distancia y creyendo que aquello estaba a 15 minutos no calculamos que los 5 km se tardaban en hacer a nuestro ritmo más de una hora.

Pero mereció la pena. El paraje era precioso. Encajado entre pinos, alcornoques y quejigos bajaba un sendero hasta una poza grande del río sobre la que caía encajado a un cerro rocoso el agua formando tres cascadas, una de ellas de más de 3 metros de altura. La poza quedaba por un lado pegada a la pared rocosa mientras formaba una pequeña playita por el menor caudal del verano a la sombra de los árboles. Por las huellas y algún excremento supimos que era lugar de abrevadero seguramente de los ciervos, corzos y jabalíes de la zona.

El lugar nos pareció precioso y rápidamente buscamos acomodo bajo la sombra de un árbol para colocar las toallas, la nevera y las mochilas. Con la caminata estábamos bastante acalorados y en menos de 5 minutos yo estaba en el agua, aunque en menos de 1 estaba fuera. ¡Estaba helada!. Víctor me imitó aunque empezó a bromear diciendo que no estaba tan fría y se adentró andando y después nadando hasta donde caía el agua de la cascada mientras las chicas se quedaban en bikini sin atreverse a meterse en el agua fría del arroyo.

Era ya mediodía y aplaqué la sed sacando una cerveza de la nevera mientras Víctor volvía nadando los escasos 20 metros desde la cascada. Las chicas estaban de espaldas a la orilla comentándome que había merecido la pena la caminata por lo bonito del sitio cuando dieron un gritito.

-¿Qué ha pasado?-pregunté.

Víctor se reía desde el agua.

-No ha tenido gracia.-se quejó mi novia recogiendo el bañador de Víctor del suelo lleno de tierra.
-Era una broma…animaros a bañaros.
-Pero es que está helada, cariño.-respondió Lourdes.
-Sólo al entrar, cuando llevas un rato está buenísima.
-Luego…-le respondió su novia.
-Bueno pasadme el bañador que salgo a por una cerveza.-dijo mi amigo.

Claudia lo cogió del suelo y lo tiró donde la cerveza.

-Ve a buscarlo graciosillo.
-Ya ves tú…-dijo Víctor saliendo desnudo del agua-…después de lo de anoche.

Mi amigo anduvo hasta la nevera mostrando su vello púbico recortado y sus genitales muy encogidos por el agua fría sin corte ninguno y en vez de ponerse el bañador se abrió una lata de cerveza y se volvió a las chicas brindando.

-Pero que descarado te has vuelto tú.-dijo Lourdes.
-Aunque que lastimita, niña. Anoche se veía mejor.-replicó mi novia mirándole el disminuido paquete.
-Conque te fijaste bien en el nabo de Víctor…-dije yo haciéndome el ofendido.
-Te fijaste hasta tú, gordo, jajaja. ¿O te crees que no te vi mirando a ni amiga dándole al chupachup, jajaja.
-Bueno, lo reconozco.-admití- No me esperaba que llegarais a tanto.
-Vosotros pusisteis la prueba- respondió Claudia.
-¿Y si hubiésemos dicho que en vez de a vuestros novios hubiese sido al otro?- preguntó Víctor.
-No lo hicisteis-respondió Claudia.
-Ahora ya no lo vais a saber.-añadió Lourdes.
-¿Me estás diciendo que se la habrías chupado a Luis?- preguntó Víctor incómodo a Lourdes.
-No- respondió Claudia- te ha dicho que no lo vas a saber. Aunque te digo una cosa, mejor que no, porque viendo eso ahora se me quitan las ganas, jajaja.

Miré a Claudia con cara de “te has pasado” y añadí:

-Lo de anoche fue un juego y ya está. -dije quitando hierro- No le demos más vueltas. Sería absurdo estropear el fin de semana por una respuesta chulesca para picarte. Pasó algo, que yo creo que estuvo muy divertido y morboso y buena cuenta fue lo que hicimos después por separado.
-¿Es para comérselo o no?-dijo mi chica acercándome a mí para darme un beso.-¡Que te como to, jajajaja!-remató en un tono muy marujil que nos sorprendió a todos.
-Es verdad-remató Víctor- estábamos los 4 allí y ya está y no pasó nada malo.

Lourdes se acercó a su novió y lo besó y después nos abrazamos los 4. Víctor se llevó su bañador al agua para quitarle la suciedad mientras Lourdes siguió la broma diciéndole:

-Mejor póntelo para comer a ver si nos vamos a equivocar….

Recuperado el buen ambiente nos sentamos a comer y beber cervezas en aquel lugar idílico con el buen ambiente habitual entre nosotros.

Después de comer las chicas se pusieron a tomar el sol en topless aprovechando los últimos rayos de sol de nuestro primer verano universitario. Estábamos solos y no había pasado nadie por allí en todo el tiempo que llevábamos. Víctor y yo nos quedamos bebiendo a la sombra de un árbol de modo que teníamos conversaciones separadas ellas y nosotros. Aprovechando esa intimidad Víctor volvió al tema:

-¿Tú crees que lo habrían hecho?
-¿El qué?
-Comernosla cambiados. Lourdes a ti y Claudia a mí.
-No creo-respondí con sinceridad.
-Pero no lo han negado.
-Te estaban picando, Víctor. Parece mentira. Se supone que el picajoso y competitivo era yo y que quieres que te diga anoche no me importó perder.-respondí quitándole importancia otra vez-Desde luego mucho mejor perder con el regalito que nos dieron que haber ganado tocándote el cimbel.
-Lo dices como si yo estuviera deseando tocarte la churra…
-Pues ya está. No le des más vueltas. Si hasta me chocaste la mano mientras nos la comían.
-Sí, es verdad, ufff. Espectacular. Que morbo. Pero lo de esta mañana me ha dejado pensativo…
-Piensa mejor en el polvo de anoche y no le des más vueltas. Si no te gustó no lo repitas y ya está.-Intenté zanjar.
-No, que no es eso. Que me gustó. Si Claudia no te saca de allí lo mismo me follo a Lourdes delante de vosotros.
-¿Ves? Pues ya está.

Pero Víctor se quedó pensativo un rato. Pero volvió a la carga.

-¿Pero crees que lo habrían hecho?
-Que no, Víctor. Lourdes no. Claudia por ganar ya tengo mis dudas. Pero Lourdes seguro que no.
-¿Y tú que habrías hecho?
-No lo sé. ¿Correrme? Jajajaja. Yo que se…
-Esto es más serio Luis.
-Ofú. Vamos a ver. No ha pasado. No se nos pasó por la mente ni a nosotros ni a ellas. Y esta mañana te han burreado para ponerte celoso. Porque todo tu problema es que Lourdes me la hubiera comido no que Claudia te la comiera a ti.
-Es que eso ya no es problema mío…
-Ni lo otro porque no ha pasado nada más que en tu mente.

Desde luego no le comenté tal y como estaban las cosas que no era capaz de apartar de mi mente la imagen de Lourdes tragándose su polla. Ni tampoco se me ocurrió preguntarle si se había fijado como me la comía Claudia. Lo que sí hice fue decirle que nos fuéramos con las chicas. Así que nos levantamos y nos echamos en las toallas junto con ellas que se alegraron de vernos. De hecho yo me acomodé junto a Claudia en la toalla que se echó sobre mí pecho para acariciarme mientras conversábamos los cuatro. No quería pensar en ese momento cuanto tiempo iba a pasar sin esas caricias.

Por fin conseguimos que las chicas se bañaran dando lugar al típico juego de echarnos agua unos a otros aderezado en este caso por los botes de las tetas desnudas de nuestras novias, especialmente las de Lourdes más grandes que las de mi chica. Y que como suelen acabar estas cosas cada pareja terminó entre risas abrazada. Pero Lourdes y Víctor se fueron hacia la cascada y allí se hablaron bajito terminando en un beso largo y un abrazo seguramente con metida de mano bajo el agua mientras Claudia me explicaba que Lourdes se sentía mal por haberle dado a entender a Víctor que me la habría chupado. Yo le expliqué que Víctor andaba igual pero por lo que se veía lo estaban aclarando. Pero entonces me preguntó con cierta malicia:

-¿Y qué crees que habría hecho yo?
-Tú por ganar eres capaz de cualquier cosa…

Puso cara de ofendida pero terminó riéndose. Pero se pegó más a mí y metiendo la mano en mi bañador me agarró mi disminuida polla por el agua fría y me dijo muy seria:

-Luis. A mí solo me interesa esta polla.
-Ves. Me tienes agarrado y no me vas a soltar, ¿verdad?
-Yo te voy a soltar pero que sepas que sólo me interesas tú. Ni por juegos ni por nada me interesa nadie más.

A pesar de lo seria que se puso y de la frialdad de su mano mi polla reaccionó a su contacto creciendo y endureciéndose. Claudia me sonrió y me arrastró hacia el fondo de la poza allí me hizo apoyarme sobre unas rocas que no llegaban a sobresalir del agua. Me bajó el bañador liberando mi polla y ella se pegó a mí corriendo su braga de bikini para llevar mi polla a su raja. No sé si nuestros amigos se estaban percatando d elo que hacíamos a unos 10 metros de nosotros.

Claudia no estaba muy lubricada y mi polla no entró fácil pero una vez que consiguió metérsela sentí el enorme contraste entre el agua fría y el calor de su coño. Ya ensartados empezamos a besarnos y Claudia me dijo:

-Así quiero tenerte siempre…

Nos quedamos abrazados un buen rato el uno dentro del otro pero nos entró frío y no quisimos ponernos a follar como locos delante de nuestros amigos así que Claudia se desmontó de mí y tiró de mi mano para salirnos.

-No puedo salir así…-le dije.
-¿Tienes que correrte para que baje?
-No, no. Solo esperar sin estímulos.
-¿Me voy?
-Nunca…
-Ains, Que te como to…
-Venga vamos ya casi está…

Salimos y nos secamos muertos de frío mientras nuestros amigos nos decían que sería bueno ir volviendo a las tiendas pues ya anochecía más temprano y mejor preparar la cena todavía con luz. Así que recogimos las toallas, nos pusimos las camisetas y emprendimos la hora y pico de camino de vuelta.

El camino de vuelta se hizo largo. Estábamos algo cansados de haber dormido poco y mal y además sin parar de beber en todo el fin de semana. Yo además llevaba el calentón de haberle metido la polla en el agua a Claudia sin haber terminado el polvo. Para rematar la faena empezó a nublarse según llegábamos a las tiendas en una de esas típicas tormentas de final de verano en la sierra. No llegamos a mojarnos pero cogimos frío de modo que lo primero que hicimos al llegar fue abrigarnos con unas sudaderas. Incluso Lourdes se puso un pantalón de chándal.

Cenamos bajo la amenaza de lluvia y con un viento molesto que apagaba las velas y se llevaba las servilletas por lo que en cuanto terminamos de comer nos metimos en la tienda grande. Había que terminar la bebida así que a pesar de estar algo saturados Víctor y yo seguimos bebiendo. Una vez sentados dentro empezamos a preguntarnos qué podíamos hacer. Charlar, jugar a las cartas…por mi mente empezaba a pasar intentar otra aventura morbosa como la de la noche anterior, pero visto lo mal que se había tomado algunas cosas Víctor no me atreví a proponerlo. De nuevo fue Claudia la que propuso dos ideas justo cuando empezaban a caer goterones fuertes sobre la tienda coincidiendo con algún trueno más cercano.

-Vale, os propongo dos cosas a ver cual preferís.-expuso mi chica- Podemos jugar a verdad o te atreves o contar historias de miedo.
-Paso de historias de miedo con esta tormenta, el viento y la oscuridad.-dijo Lourdes frotándose los brazos.
-Pues a mí Claudia haciendo preguntas me da más miedo.-respondió Víctor.
-¿Preguntas? Peor es con las pruebas…-añadí.
-Si sí, pero aquí los ocurrentes de la mamada fuisteis vosotros.-se defendió mi chica.
-Bueno, podemos dejar el tema sexual…-dijo Víctor.
-¿Y quitarle el picante? jajaja- dije yo.
-Anoche tu pito no decía la mismo…-soltó Claudia y reímos los cuatro a coro.
-Bueno y como va eso…-dijo Víctor ya entregado.
-Vale. Es muy fácil. Por turnos alguien hace una pregunta a otro, y si se niega a contestar tiene que hacer una prueba o pagar una prenda.-explicó mi novia.
-Pero hoy no hace para andar desnudos y salir fuera es casi temerario con esta lluvia.-objetó Lourdes.
-Pues las pruebas tendrán que ser aquí dentro.-replicó Claudia.

Nos acomodamos poniendo las velas en el centro y sentándonos intercalados chico y chica con Víctor frente a mí. Había que decidir quien empezaba y la buena suerte hizo que me tocara el primer turno. La verdad es que las primera preguntas fueron sencillas y con poca mordiente sin poner a nadie en un aprieto. Con lo que las respuestas eran automáticas sobre baile, alguna travesura de la niñez o historias del instituto. Pero todos sabíamos que en cuanto alguien lanzara la primera empezarían los puyazos.

Como era previsible el primer dardo lo lanzó Claudia con su sonrisilla maliciosa:

-Lourdes, ¿es verdad que eras virgen cuando llegaste a la universidad?

A nuestra amiga se le encendieron las mejillas pero mirando a su novio con media sonrisa asintió con la cabeza mostrando cierto orgullo. Le tocaba a él y me lanzó el dardo a mí con cierta mala leche en una faceta que no esperaba en mi amigo:

-Luis, ¿es verdad que este año te has tirado a dos tías antes que a Claudia?

No me dio tiempo a contestar pues Claudia se me adelantó y respondió altanera:

-Falso, se ha tirado a 3. Yo soy la cuarta y también me lo tiro de vez en cuando.

Y me dio un pico con cara de orgullo. Me tocaba preguntar y respondí al dardo de Víctor:

-Lourdes, ¿es verdad que Víctor no ha sido el primero?

Lourdes miró a Claudia con cara de “¿por qué se lo has contado?” mientras Víctor ponía cara de pocos amigos. Ni lo habían hablado aunque por lógica él se tendría que haber dado cuenta en su momento. Pero bajando la mirada nuestra amiga respondió:

-No ha sido el primero en hacerlo pero…-dijo volviéndose a su novio- ha sido el primero en muchas cosas.

Algo no cuadraba. Lourdes llegó virgen a la universidad y se acostó pocos meses después con Víctor. Luego entonces se había tirado a alguien de por medio. ¿Saliendo ya con nosotros a las pocas semanas? La cosa se ponía interesante. El juego empezaba a gustarme pero a Víctor no que dijo:

-Pero entonces…

Pero Claudia lo detuvo.

-Lo que tengas que preguntar en tu turno. Te toca Luis.
-Ok. Lourdes…-dije mientras nuestra amiga ponía cara de espanto- ¿verdad que te acostaste con tu exnovio en el puente de la Hispanidad?
-Sois un poco cabrones.-respondió Lourdes.
-No hiciste nada malo y el juego es así.-repliqué- si no quieres responder mejor te atreves…
-No, que responda…-dijo Víctor.

Lourdes tomó aire. Y mirando a Víctor contestó apenada:

-A ver. Claudia me presentó una noche a unos compañeros de residencia super agaradables y uno empezó a gustarme mucho, y lo pasé muy bien.-dijo mirando a Víctor con cariño- Pero yo acababa de cortar con mi novio del instituto y él no quería que fuese así. Yo le dije que por separado era imposible una relación y el insistió, e insistió tanto que en el puente de octubre quedamos y terminamos acostándonos. Pero tras volver a la facultad volví a quedar con el chico alto que tanto me había gustado y en el segundo puente corté definitivamente con él.

Víctor algo conmovido por la historia la abrazó cariñosamente y le dijo:

-Me lo podías haber contado. No es malo.-dijo su novio. Mira, estos dos se han hartado de follar antes de empezar a salir…
-Eso quisiera yo- dije sin pensar justo antes de que Claudia me diera una colleja y ella protestara:
-Oye, que yo he sido muy buena hasta que éste me sedujo…, jajajaja. ¿Bueno seguimos o ya no os atrevéis a más?
-Con el mal rato que le habéis hecho pasar a mi novia aquí se sigue…-dijo Víctor amenazador.- Además me toca. Aunque la verdad que no sé ni que preguntar después de esto.

Reímos todos y entonces dije:

-¿Y si empezamos por te atreves directamente?
-Pero sin colarse, ya me entendéis…-añadió Lourdes.
-Venga, tengo una idea y lo hacemos todos.-dijo Claudia. Le vendamos los ojos a uno. Alguien le besa y tiene que descubrir quien ha sido.
-Vale. Dijo Víctor. Pero empiezas tú.

Vendamos los ojos de Claudia y comprobamos que no veía nada. Entonces por señas nos señalamos. Decidimos que fuera Lourdes. Claudia estaba de rodillas y nuestra amiga se puso frente a ella sin tocarla y acercó sus labios a mi novia pegándolos. Ésta los entreabrió buscando rozarlos con la lengua y consiguió rozar la lengua de Lourdes que se apartó rápidamente. Entonces preguntó Víctor:

-¿Quién ha sido?

Claudia se mojó los labios con la lengua y se quitó la venda diciendo:

-Ha sido Lourdes, jajaja.
-Demasiado fácil. -dije yo.
-No creas, jajaja. Venga el siguiente.-dijo Claudia dándole la venda a Víctor.

Mi novia pretendía que yo lo besara pero negué repetidas veces con la cabeza hasta que se encogió de hombros y fue ella la que besó a nuestro amigo con un beso suave y largo rozándose las lenguas pero mi chica aguantó más. la verdad es que la imagen me cabreó un poco pero mi chica al separarse se encogió de hombros dando a entender: “Haber ido tú”.

Víctor se quitó la venda y miró a Lourdes:

-Has sido tú.

Ella negó con la cabeza y señaló a Claudia que sonrió a Víctor con cara de triunfo. Me dejaron para el final. Vendamos a Lourdes y esta vez me ofrecí yo a besarlo con indiferencia de Claudia y cara de pocos amigos de Víctor. De nuevo ganaba una chica que tras un beso de varios segundos cn ligero roce de lengua también adivinó mi participación. Quedaba yo. Me vendaron los ojos y sentí un beso dulce. Tímido. Y con apenas un ligero entreabrir de bocas con un leve roce en la lengua. Sin pensar en las sensaciones que me había provocado haciéndome el listo me quité la venda y señalé a Lourdes mientras mi novia se reía. Desconcertado pregunté qué pasaba y Claudia respondió:

-No reconoces ni los labios de tu novia…

Algo cortado por haber fallado y mosqueado por haber sido el único besado por su pareja respondí desafiante:

-Tocándote te reconocería en cualquier momento.
-¿Estás seguro?- respondió con chulería- Todo es comprobarlo…

-No me piques que ya sabes que voy hasta el final.-respondí amenazante.
-No te pico. Te reto. Has besado a Lourdes y la has confundido conmigo. Y ahora presumes de reconocer mi cuerpo con los ojos cerrados. Demuestralo.
-Yo encantado. Pero no sé cómo hacerlo. Tú dirás.

Claudia se acercó a Lourdes y comentaron en privado algo. Después se acercaron a Víctor. Con él tardaron más. Yo me impacientaba y metí prisa:

-Secretitos en reunión son de mala educación…
-Vale. Ya está. -dijo mi novia.-Te vendamos los ojos y te vamos a llevar la mano para que toques algo. Tienes que descubrir si es mi cuerpo o el de Lourdes.
-¿Pero qué voy a tocar?
-Eso no lo vas a saber hasta que no apoyes la mano.

Claudia me vendó los ojos y tras comprobar que no veía nada sentí como alguien dirigía mi mano derecha. Por la altura supuse que sería la cara. Efectivamente apoyé la palma de la mano en una mejilla. Toqué el pelo para ver si distinguía el pelo corto de Claudia de la media melena de Lourdes, pero lo llevaba recogido. Pasé entonces mis dedos por la frente, las cejas y la nariz y con seguridad dije:
-Es Lourdes.
-Bien.-dijo mi chica Al menos se sabe mi cara. No te quites la venda todavía. Vamos a ponértelo más difícil.

Escuché cuchicheos de nuevo y risita floja hasta que me impacienté de nuevo al sentirme vulnerable con los ojos vendados.

-Dejaros de bromistas que yo no estoy jugando.
-Venga ya va. -respondió Víctor esta vez.

De nuevo sentí la cercanía de alguien y como tomaban mi mano. Pero esta vez alguien la apoyó en una barriga desnuda. Pude tocar el ombligo y pasar mis manos por las caderas. La sentí suave de chica, sin vello en el ombligo pero me pareció que la cintura no estaba muy marcada. No estaba seguro, pero de nuevo insistí:

-Es Lourdes otra vez.
-Bien bien, gordo.-dijo mi novia- Esta vez era más difícil.
-Te dije que no fallaba. Seguro que tú fallaría antes.-me recochineé.
-Ja. Yo te reconozco hasta por el olor…
-Vamos a comprobarlo…-respondí quitándome la venda.

Se la pusimos a Claudia y está vez fui el que comenté yo con nuestros amigos sin que nos oyera. Decidimos que Víctor se quitara la camiseta y Claudia le tocara el pecho. Así se plantó nuestra amigo delante de ella y Lourdes dirigió la mano de mi novia hasta apoyarla en el pecho de su novio. Claudia pasó la mano por su esternón y llegó hasta un pezón diciendo con naturalidad:

-Es Víctor. Luis tiene unos pelitos entre los pectorales y menos carnecita en el pecho, jajaja.-dijo apretando el pectoral de Víctor.
-Mira que bien te lo sabes, jajaja.-la aplaudió Lourdes.
-Vale. Otro intento a ver si caes.-dije yo para seguir el juego.

De nuevo cuchicheamos los tres pensando que parte poner a examen de Claudia. Por fin llegamos al acuerdo. Esta vez me puse yo delante de los ojos vendados de Claudia y me bajé el bañador por detrás dejando mis nalgas al aire. De nuevo Lourdes tomó la mano de Claudia dirigiéndola a mi culo desnudo y al darse cuenta de lo que era se sonrió. Empezó a sobar descaradamente apretando mis nalgas incluso clavándome los dedos y con júbilo respondió:

-Este es el culito duro de mi Luis, jajaja.

Y se quitó la venda sin esperar para confirmar su veredicto sin darme tiempo a subirme el bañador.

-¿Pero has visto que culito más rico tiene mi gordo, Lourdes? A que está para comérselo, jajaja.

Lourdes reía con ella mientras Víctor se encogía de hombros mirándome.

-Bueno empate, jajaja.-repetía mi chica.-Ha estado divertido. Venga, ¿quién va a ser el siguiente?

Nos sorprendió Víctor adelantándose para ofrecerse mientras Lourdes lo miraba con sonrisa maternal. Claudia le vendó los ojos y se acercó a Lourdes y a mí para plantear la estrategia. Se notaba que ya estaba mi chica mandando pues el primero que se puso frente a Víctor fui yo. Lourdes le cogió la mano y se la llevó a mi cara. Pero duró poco la broma:

-O a Lourdes le ha salido barba o este tío es Luis…

Reímos todos a coro y repetimos la operación pero esta vez fue la cara de Lourdes la que tocó la mano de Víctor. Se detuvo un buen rato dibujando sus pómulos y las orejas con sus dedos para terminar perfilando la nariz y los labios con calma.

-Esta es la cara bonita de Lourdes.-acertó.

Su novia le besó la mejilla antes de venir a preparar la siguiente prueba. Esta vez se lo íbamos a poner difícil. Claudia se colocó frente a Víctor de lado, se remangó la camiseta y se encajó la braga del bikini entre las nalgas. Lourdes fue la encargada de dirigir la mano de su novio al culo de la mía. Víctor se sorprendió y se sonrió al darse cuenta que tocaba un culo, pero quiso seguir la gracia sobando la nalga de Claudia y dijo:

-Creo que lo tengo claro pero hay algo que me estorba…

Mi chica se bajó la braga atendiendo la petición y Víctor siguió sobando con gran descaro seguramente convencido de que estaba sobando el culo de su novia, no percatándose que el de Claudia quedaba más pequeñito en su manaza pues mi novia está más delgada aunque es algo más caderona que Lourdes. Tan convencido debía estar de que sobaba a su novia que bajó la mano más de la cuenta colándola por detrás entre las piernas de Claudia llegando a rozar su raja pues dio un respigo a la vez que Lourdes agarraba la mano de su novio diciéndole: “Que eso ya no es culo”.

Víctor se quitó la venda quedándose cortado al ver a Claudia recolocándose la braga mientras Lourdes le decía:

-Has perdido.
-Pero, pero…yo creía. Perdona Claudia, que no sabía que eras tú…lo siento Luis, de verdad.-se disculpaba Víctor.
-No pasa nada- quitaba importancia mi novia- hemos jugado y ya está. No ha pasado nada.- respondió con una risilla tonta algo cortada porque nuestro amigo le había tocado el chocho.

Para salir del trago recordé que sólo faltaba Lourdes por demostrar su grado de conocimiento de su pareja así que le vendamos los ojos y nos apartamos para ver qué hacíamos pues se nos acababan las ideas. Víctor volvió a disculparse con Claudia mientras ambos le quitábamos hierro a algo inconsciente. Pero eso nos dio una idea. Yo pensaba que Víctor se negaría pero ante mi asombro aceptó. Lourdes tendría que demostrar si conocía la polla de su novio.

Nos preparamos de modo que Claudia dirigiría la mano dentro del bañador. Lourdes se encontraría con el miembro y tendría que descubrir si era el de su novio. La cuestión es que Claudia insistió en que lo comprobase metiendo en realidad la mano en mi bañador. Víctor seguramente cortado por haberle tocado la raja a mi chica aceptó y yo era el que planteé dudas viendo el mosqueo de mi amigo aquella mañana sólo por una insinuación. Por otra parte admitía que dejar que la novia de un amigo me sobara la polla delante de su novio y mi novia también me cortaba. A saber cómo acabaría aquello.

Me planté delante de Lourdes y Claudia cogió su mano y la introdujo dentro de mi bañador guiñándome un ojo. Lourdes se puso colorada, especialmente cuando su mano tropezó con mi polla y la rozó con su dedo.

-Uy, uy…jajaja. Aquí hay una cosita…-dijo risueña seguramente pensando que rozaba el nabo de su novio.

Pero mi polla reaccionó y empecé a empalmarme mientras me repetía a mí mismo en mi cabeza: “Aguanta Luis, aguanta. Piensa en cosas feas. No te empalmes. Qué vergüenza…”

-Jajajaja. Esa cosita se está poniendo gordita…-dijo Lourdes para que me pusiera colorado como un tomate y nervioso.

Víctor me miró como diciendo: “Córtate, tío” y yo me encogí de hombros para que viera que no podía evitarlo ante la mirada divertida de mi novia. Sentí como Lourdes rodeaba mi polla con sus dedos y descubría el glande rozándolo.

-Esta cosita rica se está poniendo bien gordita…pero, pero…-su cara empezó a cambiar justo antes de decir-…la churra de Víctor es más larga…

En ese momento se quitó la venda y soltó mi polla sacando la mano de mi bañador asustada.

-¿Pero qué habéis hecho??-preguntó totalmente desencajada mientras Claudia se partía de la risa, yo me apartaba cortado y Víctor intentaba aplacar a su novia diciéndole:

-No te enfades, reina. Yo le he tocado el chocho a Claudia sin querer y tú la polla a Luis…sin querer también.
-Eres idiota Víctor.- respondió Lourdes enfadada.- Me has hecho sentir mal esta mañana por una broma y ahora me pones a tocarle la polla a Luis. No te entiendo.
-Ha sido una broma.
-¿Una broma?-preguntó Lourdes más cabreada.- Si quieres te gasto una broma y me follo a Luis delante de ti a ver qué te parece. Por como gime Claudia parece que lo hace mejor que tú…
-Estáis sacando esto un poco de quicio.-dijo Claudia.
-¿A ti también te parece bien que la sobe el mandado a tu novio? Yo alucino con vosotros.
-Claudia, ¿por qué no nos retiramos y dejamos a estos dos que hablen tranquilos?-dije cortado todavía.
-No podemos dejar a Víctor solo cuando esto ha sido cosa de los tres.-respondió mi chica.
-¿De verdad te da igual que le sobe el paquete a tu novio?-preguntó Lourdes.
-Delante de mí y en un juego no me preocupa. Si os fuerais por ahí a mis espaldas me dolería porque me engañáis.
-Ahn ¿sí?- dijo Lourdes acercándose a mí que seguía de rodillas pendiente de lo que pasaba.- Entonces le agarró la polla delante de ti- dijo nuestra amiga agarrándome el paquete por fuera del bañador- y ya está.
-Sólo ha sido un juego.-repitió mi novia.
-Suéltale el paquete ya.-Pidió Víctor mientras yo asistía paralizado.
-¿Qué pensarías si ahora le como la polla aquí? Total es sólo un juego y está su novia delante…

-Lourdes, me estás haciendo daño…
-Perdona Luis- dijo soltándome el paquete- es que me he alterado un poco.
-Si hubiéramos sabido que te iba a sentar tan mal no lo hubiéramos hecho.-dijo Víctor.
-No pasa nada. Ya está. No le doy más vueltas. Lo he exagerado un poco.-por fin Lourdes se serenaba.
Pero Claudia siguió pinchando:
-¿Se la habrías comido a mi novio?
-Claro que no- respondió Lourdes ofendida.
-Cómo no lo soltabas…
Al final conseguimos serenarnos los cuatro. Y sorprendentemente la que puso paz es la que más había provocado. Fue Claudia la que se dio cuenta que le habíamos cogido el gusto a los juegos picantes pero que no podíamos sobre pasar algún límite sin saber si los demás estaban preparados. Afortunadamente la amistad tiene esas ventajas y entre las disculpas mutuas y los reconocimientos de culpa hicimos las paces y nos dimos cuenta que iba a ser nuestra última noche juntos en mucho tiempo. Como no podía ser de otra manera la cosa terminó en abrazos y buenos deseos.
Había dejado de llover pero estaba todo embarrado con la tormenta así que Claudia y yo nos fuimos a nuestra tienda. Estábamos bastante callados. Preparé el saco. Me quité la camiseta y me metí dentro con el bañador. Claudia se quitó la camiseta y se metió sólo con sus braguitas. Nos abrazamos pero el bañador me molestaba pues la tela calada de la huevera me producía picor en los testículos. Abrí el saco y me los quité volviéndome a meter con Claudia que seguramente por imitación se quitó las braguitas para dormir completamente desnuda conmigo. Recuperamos la postura con su cabeza en mi hombro, su pierna sobre mis muslos y su mano en mi pecho.
Oíamos como nuestros amigos susurraban aparentemente discutiendo por como se superponían sus siseos. Claudia también me susurró:
-Me encanta como late tu corazón…
-¿Lo sientes?
-Sí. Me retumba…pum, pum, pum…
-Claudia, ¿quieres que mañana me vaya contigo?
-¿Conmigo dónde?
-Que pasemos una noche más juntos. En el hostal donde nos quedamos la otra vez.
-¿Te quedarías conmigo?
-Sí…todo el tiempo que pueda…
Mi novia se abrazó fuerte y creí sentir una lágrima rodar. No quería provocar otro drama como cuando me dio la noticia y me quedé abrazado a ella sintiendo nuestros cuerpos pegados. Los susurros de nuestros amigos habían cambiado y estábamos escuchando el típico gemidito de Lourdes cuando follaban.
-Ya se les ha pasado el cabreo…-le dije a Claudia.
-Sí. No sé por qué Lourdes se lo ha tomado tan mal.
-Yo creo que ha sido por los celos de Víctor de esta mañana.
-Seguro. Oye gordo…-dijo con voz mimosa acariciándome la barriga- ¿tienes ganas de follar?
-Contigo siempre…si te apetece…
-Me encanta hacerlo contigo pero no sé, estoy tontona y prefiero quedarme abrazada a ti. Pero quiero tenerte contento. ¿Quieres correrte?
-¿Qué cosas me preguntas Claudia? ¿Qué te pasa?
-Ains. No sé Luis. Siento que me voy a perder muchas cosas y no ser cual quiero disfrutar. Y quiero agradarte, y quiero…
-Yo quiero que estés a gusto conmigo lo que nos queda. Follando o como tú quieras…yo también quiero que estemos abrazados y si me dejas acompañarte ya tendremos tiempo de hacer lo que te apetezca…
-Vale…
Nos quedamos un rato en silencio escuchando los gemiditos de Lourdes hasta que oímos un gruñido de Víctor y besos entre el silencio de la noche. Había sido una noche extraña de juegos, morbo, dudas y discusiones y ahora sólo quería pensar en las horas que nos quedaban juntos y olvidar, o mejor dicho, apartar lo ocurrido con nuestros amigos aquel fin de semana. No era el momento de saber qué habría pasado si hubiésemos seguido el juego. Pero no era tampoco la ocasión para estropear una amistad tan bonita. Nos quedaríamos con la duda.

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