ESRUZA

Esa noche, el viento

golpeaba con furia mi ventana,

el granizo, hielo duro,

la azotaba también,

con fuerza inaudita.

Los granizos, hielo duro,

– Como los corazones insensibles –

seguían golpeando fuertemente

los cristales, como queriendo

romperlos y penetrar mi corazón,

hacerlo de hielo.

Pero no era necesario,

mi corazón ya era de hielo.

Las cenizas convertidas en lozas

pesaban mucho, y en esas cenizas

ya no brillaba ni una chispa.

Las losas lanzadas fueron muy duras

Y rompieron mi cuerpo,

penetraron muy hondo

haciendo mi corazón de hielo,

en el que antes ardía el fuego del amor

Un fuego que parecía inextinguible,

mas el filo de palabras lacerantes

– verdades o no verdades –

penetraron cual saetas, rompiendo

un corazón, donde ahora habita el hielo.

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