ALMUTAMID

Temí que llegara la clase del jueves. La última del verano pero a pesar de cuanto valoraba la mejoría de Pau desde la desastrosa primera clase, la conversación del último día me incomodaba. No me gustaba hablar de esas cosas con aquella niña caprichosa y temía que mis confidencias llegaran a oídos indeseados. Pero era el último día e intentaría solventarlo de la mejor manera posible.

Llegué y Pau me recibió de la forma habitual ya vestida con unos shorts vaqueros muy cortos y un top de tirantas siempre de color diferente al sujetador para que se vieran las tiras. El pelo recogido y una sonrisa acogedora. Pasamos al salón donde tenía la tarea que le había pedido hecha. La corregimos y la puse a hacer un simulacro de examen que combinaba las 4 asignaturas que habíamos estado trabajando. Sería el ensayo de sus exámenes para comprobar si tenía oportunidades. Ella lo hacía en silencio mientras yo terminaba de corregir sus cuadernos.

Casi media hora antes de que me tuviera que ir terminó el examen y me lo dio para que lo corrigiera. Estaba mejor de lo que yo habría esperado y se lo estaba haciendo saber mientras Pau me escuchaba complacida. La felicité esperando que en el instituto le saliera tan bien como conmigo. Nos comportábamos como si la conversación de la clase anterior no hubiera ocurrido. Estaba más relajado. Me despedí deseándole suerte pero cuando ya me iba Pau me preguntó:

-¿Qué vamos a hacer si apruebo?
-Celebrarlo. Te lo mereces si apruebas.
-Te tomo la palabra profe. Si apruebo nos vamos a celebrarlo. ¿Qué prefieres litrona en un parque o cervecita pija e un bar?
-Tu eres la homenajeada. Tu eliges, pero lo importante es que estudies hasta el día del examen. Si tienes alguna duda me llamas o me mandas un mensaje.

Y le di mi teléfono. Salí contento y orgulloso de mi trabajo ese verano y pensando que con el dinero ganado podría ir a Italia a visitar a Claudia en un puente. Tenía que guardarlo. De hecho estaba tan contento que llamé a mi novia por teléfono. Aparte de contarnos nuestras cosas por fin aclaramos como íbamos a hacer la despedida con nuestros amigos. Al final decidimos buscar un punto intermedio que no nos pillara demasiado lejos a ninguno para irnos de acampada. Víctor había estado en los boy scouts y conocía lugares de acampada en la sierra. La acampada libre no se permitía pero había lugares habilitados con sus barbacoas de piedra pero sin las comodidades de un camping con duchas y piscina. Yo sólo pensaba en pasar con Claudia aquellos días y acepté.

Víctor tenía una tienda de campaña de 4 plazas pero queríamos dos para que cada pareja tuviera intimidad. Así que tras hablar con mi chica me ofrecí a pedirle prestada una a algún amigo mío que tuviera. Tenía dos días para buscarla, pues se nos había echado el tiempo encima pensando donde ir. Tanteé a mis amigos y Pablo me dijo que tenía una tienda para prestarme, por lo que aquel mismo jueves quedé con él a tomar una cerveza y que me diera la tienda que me iba a llevar el sábado por la mañana a nuestra acampada.

Quedamos en un bar para que me diera la tienda de campaña y tomar unas cervezas. Nos contamos qué habíamos hecho durante las tres semanas que llevábamos sin vernos y los planes que teníamos pues en breve yo me volvía a la ciudad donde estudiaba. Cuando llevábamos un rato llegaron Leyre y Nieves. No me esperaba encontrármela. Nos saludamos con dos besos y se sentaron. Charlamos los 4 durante un buen rato y por el rabillo del ojo noté como Nieves me observaba. En un momento dijo:

-Has estado perdido estos días, Luis. ¿Dónde te has metido?
-Follando con su novia.-dijo Pablo con sorna.
-Que bruto eres hijo.-terció Leyre.
-He estado un fin de semana fuera y después liado con mis clases de recuperación.-dije aparentando serenidad.
-Es que no me has llamado ni para tomar café.-me reprochó Nieves.
-O para un polvo…-dijo Pablo justo antes de que su novia le diera un golpe por debajo de la mesa.

Nieves no aparentó inmutarse por los comentarios fuera de lugar de mi amigo y siguió diciendo:

-Me gustaría verte antes de que te vayas para consultarte temas académicos…

Pablo fue a decir algo pero la mirada asesina de Leyre lo contuvo.

-…llámame una tarde que estés libre y tomamos café.
-Claro- respondí con educación.

Leyre sacó otro tema de conversación y al poco ya nos despedimos. Yo tenía todavía que preparar la ropa que me iba a llevar para los tres días que íbamos a pasar de acampada. Nos levantamos para despedirnos y Nieves me dio dos besos, uno de ellos muy cerca de los labios mientras apoyaba su mano donde mi espalda empieza a ser culo y se separó diciéndome. “Ya sabes, llámame…”

No le di importancia a la conversación con Nieves pues tan sólo me preocupaba pasar el último fin de semana con Claudia antes de su marcha. Dediqué el viernes a preparar el escaso equipaje que me iba a llevar para estar en el campo y a preparar una sorpresa para mi novia. Al final lo que más ocupaba eran el saco de dormir y la tienda de campaña.

El sábado me levanté temprano para coger el tren. La sierra donde íbamos a acampar estaba en un punto intermedio para los 4. Claudia y yo íbamos en tren a la estación más cercana y Lourdes recogía a Víctor y después venían al pueblo a recogernos en la estación.

Yo llegué el primero y me senté a desayunar en la cafetería de la estación. Al poco llegaron Víctor y Lourdes. Nos abrazamos con ganas pues llevábamos sin vernos desde principio de verano. Nos sentamos juntos a esperar la llegada de Claudia que lo hizo más de una hora después de mí. La vi bajar del tren. Estaba preciosa. Me recordó a la primera vez que la vi en la residencia, con un short vaquero muy corto que dejaban ver toda la longitud de sus piernas y un top negro con sujetador del mismo color.

Corrió hacia nosotros abrazándose con Lourdes con grititos y hablando las dos a la vez atropelladamente. Después se abrazó a Víctor y por último llegó hasta mí con un largo beso.

Tras pasar por el supermercado donde compramos bebidas, hielo y mucha comida de lata, junto con carne para las barbacoas, cogimos el coche y nos dirigimos a la zona de acampada por una carretera estrecha que subía primero entre olivos, después entre encinas para terminar rodeada de pinos. Allí encontramos el desvío donde un guarda forestal tomaba nota de las personas que entraban y explicaba las notas de uso.

Llegamos al lugar destinado a aparcamiento por un carril de tierra entre pinos. Un valla de madera delimitaba el espacio de acampada del de coches. El espacio era amplio y pese a ser un sábado de final de agosto y principio de septiembre no había demasiada gente. El espacio era un descampado grande en cuyo centro había barbacoas de piedra y una fuente de agua. Al rededor estaba la zona de acampada con mesas y bancos de madera. La mayoría de la gente buscaba la sombra de los pinos dejando libre el centro y la orilla del embalse junto al que se asentaba la zona de acampada. Había carteles marcando distintas rutas de senderismo y con las normas con respecto a hogueras y uso del agua.

Buscamos una zona alejada del descampado para tener más intimidad y encontramos un espacio sombreado para plantar nuestras tiendas junto a una mesa de madera y algo más aislado. Nada más elegir el emplazamiento Víctor y yo nos pusimos manos a la obra a montar las tiendas. Hacía calor y nos quitamos las camisetas entre los silbidos y chuflas de nuestras novios:

-¡Tios buenos! Jajajaja…

Que se prolongaron ante la torpeza que estábamos demostrando montando las tiendas. La de Víctor era grande, para 4 personas y con suficiente altura como para estar de pie dentro. La nuestra era una iglú pequeña para dos personas. Por fin fuimos capaces de dejar aquello en pie y como ya era mediodía nos pusimos a preparar la comida. Víctor y yo nos fuimos a las barbacoas a preparar la carne mientras las chicas se cambiaban de ropa y preparaban algún acompañamiento de bolsas de patatas, enfriaban bebida y preparaban los platos y cubiertos de plástico.

Si no es por la ayuda de un hombre que estaba asando al lado no habríamos sido capaces de encender la barbacoa. Y por impaciencia de no esperar que el carbón dejara de arder la mitad de la carne se chamuscó mas que hacerse a la parrilla. Pero la falta de experiencia tiene esas consecuencias.

Regresamos a las tiendas y las chicas ya habían preparado todo y se habían cambiado. Lourdes con un bikini y un vestidito de playa y mi chica con una braga de bikini negra y una camiseta cortita sin sujetador mostrando un poco de barriguita y espalda y poniéndome caliente solo de verla.

Después de comer la idea era echar una “siesta” cada pareja, pero el sol daba en las tiendas y asaban mejor que la parrilla, así que decidimos matar el tiempo contándonos cosas y jugando a las cartas. Cuando llevábamos varias manos solté:

-Tenemos una revancha pendiente…
-¿Otra vez con eso, gordo?- dijo mi chica recordando la partida de póker en la que nos desnudaron.- Si ya nos tenemos muy vistos…
-No es eso- replicó Víctor- Es orgullo.
-Pero con la poca ropa que tenemos vamos a durar muy poco.-comentó Lourdes.
-Bien.-dijo Claudia con su sonrisita maliciosa- Cuando alguien esté desnudo del todo tendrá que cumplir con las pruebas que le imponga el que haya ganado esa mano y si se niega queda eliminado.
-Hecho…-dije yo.
-Hecho.-repitió Víctor mientras Lourdes miraba con desconfianza.

Esa noche habría revancha…

Por la tarde fuimos a la orilla del embalse a bañarnos. Era donde había más gente. Cogimos las toallas y la nevera y allí nos fuimos. Era un pequeña playita de césped y arena. Nosotros buscamos la sombra de un pino y nos acomodamos allí. Claudia se había puesto la parte de arriba del bikini no sé si porque le daba corte en un lugar más reducido como le había pasado en la piscina del hotel o por otro motivo. Estaba igualmente preciosa con su bikini negro cubriendo sus pechitos con dos triangulitos.

No nos bañamos demasiado pues el agua no estaba muy limpia pese a ser un parque natural. El mismo hombre que nos había ayudado a encender el carbón nos explicó que al final del verano el volumen de agua se reducía bastante y el agua contenía más barrillo y algas, pero que si buscábamos aguas cristalinas siguiendo uno de los senderos que partía de la zona de acampada había un arroyo que formaba unos saltos de agua entre pozas y allí nos podíamos bañar en una agua más limpia y fresca. Como ya era tarde para tanto paseo lo dejamos para el día siguiente y así ya teníamos excursión.

Cuando ya se ponía el sol nos volvimos a la tienda. Como no había duchas nos limpiamos como pudimos en la fuente central que tenía el agua helada. Aunque era complicado enjabonarse y lavarse los bajos con el bañador puesto. Y supongo que más las chicas. Una vez medianamente aseados nos pusimos a tonar cervezas y preparar una cena sencilla con chacinas y latas de conserva sentados en la mesa de madera junto a nuestra tienda. Se notaba que la gente que iba allí disfrutaba de la naturaleza pues apenas había ruido y las luces eran tenues. Como la nuestra. Llevábamos un para de linternas para movernos al “baño” y poder entrar y salir de las tiendas. También llevábamos velas de las que se suponen que espantan a los mosquitos, y que usamos para iluminar la mesa de comida.

Mientras cenábamos empezó a refrescar. Es lo bueno de la sierra. Pero claro era absurdo ponernos una sudadera para cenar y empezar a jugar al streep poker. Así que nos llevamos la nevera con el hielo y las bebidas a la tienda de Víctor además de las velas para no gastar la batería de las linternas. La tienda era bastante amplia y se podía estar incluso de pie en el interior. Apartamos los sacos de dormir y las esterillas y nos sentamos dejando en medio espacio para la partida, las velas y las copas.

Como os podéis imaginar antes de empezar la partida analicé el vestuario de las chicas. Ambas se habían cambiado de ropa antes de cenar. Claudia se había puesto uno de sus típicos pantalones de deporte cortitos y un top ajustado de tirantas supuse que con ropa interior debajo pues llevaba sujetador. Lourdes llevaba también un pantaloncito corto con una camiseta muy suelta que al dejar uno de sus hombros a la vista enseñaba una tiranta del sujetador. Víctor y yo partíamos con desventaja con sendos bañadores con camisetas. Habíamos dejado las sudaderas porque dentro de la tienda hacía calor.

Al sentarnos mostré su ventaja:

-Lleváis más prendas que nosotros…
-¿Ya estás poniendo excusas?-respondió Claudia con sonrisa burlona.
-No. Sólo que nosotros en dos manos perdidas estamos en bolas y vosotras en cuatro.
-Un momento…-respondió mi chica.

Ambas se pusieron a cuchichear mientras Víctor y yo esperábamos impacientes finalmente se giraron de nuevo a nosotros y Lourdes dijo:

-Vale. Nos quitamos los pantalones y nos quedan 3 prendas. Vuestros bañadores cuentan por 2. ¿Trato?
-Me parece justo…-respondí con tonito de victoria al ver que de inmediato ya empezábamos teniéndolas en bragas.

Ya me imaginaba unas braguitas de encaje o un tanga que enseñara los culitos o marcara sus rajas pero para chasco de Víctor y mío al bajarse los pantalones se quedaron con unas bragas lisas sencillas, negras las de Claudia y de líneas de colores las de Lourdes no muy distintas de los bikinis que les habíamos visto puestos durante todo el día.

Después discutimos si jugábamos en individual o por equipos, pero yo me puse muy cabezón en hacerlo por equipo. Si ganaba un chico se desnudaban o hacían una prueba las chicas y al revés si se daba el caso contrario.

Por fin arrancamos y empezamos bien con Víctor ganando la mano. Las chicas se quedaron en sujetador y bragas aunque nuevamente con prendas sencillas semejantes a bikinis, aunque el de Claudia era negro y el de Lourdes blanco, pero ni transparencias, ni pezones marcados ni nada. Había que ganar otra mano. Aunque me estaba sorprendiendo la soltura de Lourdes, ya veríamos cuando le tocara quitarse las bragas.

Segunda mano, perdida. Nuestras camisetas fuera. Entrábamos en zona de riesgo aunque ya nos habíamos visto desnudos. Pero empezaba a temer las ocurrencias retorcidas de mi novia cuando empezara a poner pruebas. Aun así teníamos aun dos manos perdidas antes de desnudarnos. Afortunadamente volvimos a ganar. Bueno, Víctor, pues yo no había conseguido ligar más de una pareja en las tres manos que llevábamos.

-¿Qué le enseñamos a estos niños el chocho o las tetas?- preguntó Claudia a Lourdes con cara de circunstancia.
-No sé Claudia- respondió Lourdes- Yo creo que nuestros chochitos los ponen más nerviosos, ¿no?
-Además no veo ninguna reacción- añadió mi novia mirándonos el paquete.
-Menos charla y a cumplir…-dije impaciente.

Las chicas se quitaron los sujetadores dejando sus tetas caer ante nuestros ojos. Evidentemente no era la primera vez que las veíamos así pero las circunstancias eran muy diferentes. Además mientras Claudia tenía toda la piel del mismo color Lourdes tras todo el verano en la playa mostraba una gran señal blanca con la forma de la parte de arriba del bikini al rededor de sus pezones rosados y hasta la bese de sus tetas, más grandes que las de Claudia y en las que la gravedad provocaba mayor efecto al liberarlas del sujetador. El morbo de la situación me hizo sentir como mi polla despertaba sin llegar a empalmarme. Pero a ello se unió cierta incomodidad al mirar disimuladamente las tetas de Lourdes sin que Claudia o su novio, o ella misma, se sintieran molestos.

-Deja de babear y reparte…-fue la forma como Claudia metió prisa.

Comenté al oído de Víctor que estábamos a un paso de la victoria y empecé a barajar para una nueva partida. Pero un full de Lourdes le quitó una vida a nuestros bañadores y nos puso al borde de la desnudez que yo tenía claro que no iba a ser el final del juego por muy retorcidas que fueran las pruebas de las chicas.

Las miradas al repartir denotaban que había tensión e incertidumbre. Verdaderamente teníamos cara de póker. Por fin gané una mano con doble triunfo. Ellas se desnudaban antes y les íbamos a ver los chochos. Lourdes se quedó más seria pero Claudia le dijo:

-Si dudamos se crecen…

Se ayudaron con la mano a levantarse y de espaldas a nosotros nos dieron una preciosa vista de sus culos, más caderona y delgada Claudia y más culona aunque bien puesto, Lourdes, quitándose las únicas prendas que quedaban. Una vez quedaron desnudas ambas se sentaron con sus piernas de lado dejándonos ver sus pubis pero no sus rajas. A diferencia de mi novia que lo llevaba rasurado desde principio de verano, nuestra amiga tenía una fina capa de vello castaño, no tan claro como el de su cabeza pero sin llegar a ser moreno. De nuevo miradas disimuladas aunque sólo se veían sus pubis aunque noté a Víctor nervioso, más por su novia quizá que por él. Sin embargo, rápidamente se disiparon las dudas cuando fue ella misma la que metió prisa para continuar con la partida. Iban a por todas…

Claudia barajó y repartió las cartas. Estaban picadas. ¿Quién lo iba a decir? Ya presentía mi triunfo y más aun cuando volví a ganar la siguiente mano con un trío de damas.

-!Ja¡ ¿Os rendís?-dije posando mis cartas en el suelo de la tienda.
-No cantes victoria todavía.-replicó mi chica-Podéis imponernos una prueba y si no la cumplimos entonces habréis ganado.

Anda, las pruebas. Llevaba toda la tarde temiendo las pruebas que se le podían ocurrir a Claudia y no había pensado en que pruebas imponer nosotros. Víctor y yo nos apartamos cavilando qué hacer para que se rindieran sin pasarnos de la raya. Por fin se nos ocurrió algo que creíamos que Lourdes se negaría a hacer.

-Vale. La prueba consistirá en que tenéis que salir desnudas a la fuente mojaros la cara y volver aquí. Sin correr.

Las chicas se miraron. Creí percibir duda en la cara de Lourdes pero Claudia la disipó inmediatamente.

-Vamos allá- dijo- Voy yo primero y después tú.

Lourdes asintió.

Mi novia abrió la cremallera de la tienda. Los 4 asomamos la cabeza para ver que pasaba fuera. Era bastante tarde y la gente estaba en sus tiendas o sentados a las puertas pero no se veía a nadie en la zona central de la fuente y las barbacoas. Había luna pero no llena por lo que la luz era bastante como para poder andar pero no iluminaba con fuerza. Claudia salió andando y la vimos avanzar hasta la fuente. Era evidente que estaba desnuda pero había distancia también suficiente a las demás tiendas como para que la pudieran ver en detalle. De hecho mi chica hasta nos hizo un bailecito de recochineo al regresar.

-No hay nadie puedes ir tranquila. Lo único el frío.-le dijo a Lourdes al regresar.

Víctor se quedó boquiabierto al ver salir a su novia tan tradicional y comedida paseando en bolas por la zona de acampada y sobre todo más anonadado por ver la risa tonta de subidón que traía cuando regresó. Chocaron las manos y Lourdes le dijo a mi chica:

-A por estos creídos. Vamos a ganarles, jajajaja.

Mi amigo y yo estábamos perplejos y sobre todo desconcertados al no saber que más pruebas proponer. Habría que pensar. Pero primero había que jugar otra mano. Y esta vez nos tocó desnudarnos. A diferencia del silencio con el que habíamos asistido cuando ellas se habían quitado las bragas nuestra desnudez fue recibida con silbidos y chotas:

-Fiu, fiu….¡Tíos buenos! ¿Has visto que culito tiene mi Luis? Como se le nota el ejercicio…

Me estaba cohibiendo con su descaro tanto que en vez de excitarme, que es lo que había temido toda la noche me estaba cortando. ¿Esa era su táctica para ganarnos? Y más aún cuando al soltar el bañador e ir a sentarme de nuevo Claudia añadió:

-¿Ves la churrina que se le ve? No veas cuando mi gordo se pone caliente, jajajaja. Si es que tengo un novio…

Pero el remate fue cuando Lourdes soltó:

-¿Y qué me dices de los huevotes de mi Víctor? Si es que tengo un toro…
-Sí huevón sí que es- respondió Claudia con guasa- Más tranquilo que mi gordo.

Mi amigo casi iluminaba la tienda de lo colorado que estaba. ¡No podía ser! ¡Eran ellas las que se tenían que cortar!

-Bueno, ya vale- atajé. ¿Quién reparte?

Tras discutir si color le ganaba a figuras respiramos tranquilos por ganar la siguiente mano. De nuevo Víctor y yo teníamos que buscar la forma de conseguir que se negaran a hacer lo que les mandábamos pero sin que fuese algo muy bruto. Por fin se nos ocurrió algo y esta vez fue Víctor el que lo comunicó:

-Tenéis que besaros.

Automáticamente Lourdes le dio un beso en la mejilla a Claudia.

-Así no. En la boca.

Las chicas se miraron y se sonrieron. Entonces acercaron sus caras y se dieron un pico.

-Que no, que no. Que tiene que ser beso.-insistí.

Se pusieron de rodillas una en frente de la otra y sonriéndose como dos buenas amigas que eran se acercaron y se dieron un beso largo aunque no podíamos ver si con lengua o sin lengua. Pero desde luego ver a nuestras chicas allí de rodillas besándose abrazadas con sus pechos pegados nos puso como una moto y sin poder evitarlo me empalmé. Era mi chica besándose con otra persona pero no pude evitarlo, allí ambas desnudas y el morbo provocaron mi erección y la de Víctor. Nos miramos cortados intentando taparlas como podíamos. Cuando las chicas volvieron a sentarse con cara de triunfo se dieron cuenta del efecto provocado y Claudia soltó:

-Lourdes, esta noche tenemos fiesta. Las churrinas ahora son pollas.
-Jajaja…-rio Lourdes con las mejillas sonrosadas mezcla de rubor y calor.
-¿Podréis jugar con el pilindrín tieso?-preguntó mi chica de nuevo desafiando.
-Normalmente jugamos bastante cuando esto se pone así…-respondí.
-Digo a las cartas guapito…
-Repartid…

Al coger las cartas mi amigo y yo tuvimos que mostrar nuestras erecciones y pude ver a las chicas mirando de reojo no sólo a los miembros de sus novios. No sé si por la turbación del momento o por otra causa pero perdimos la mano por lo que nos teníamos que someter a la prueba que nos pusieran y me temía lo peor. Las chicas no tuvieron ni que hablarse. Se miraron y a dúo dijeron:

-Besaros como nosotras…

Víctor y yo nos miramos cortados. Con el susto afortunadamente se nos había bajado algo la erección.

-¿No os atrevéis? ¿Hemos ganado?- preguntó Lourdes.
-Es que no es lo mismo…-contestó Víctor.
-Es sólo un beso.-respondió Claudia- No te vas a volver gay por eso. Yo acabo de besar a mi amiga y sigo deseando al lacio que tienes al lado.
-¡Os rendís?- preguntó Lourdes.
-Un momento. Deja que lo pensemos.

Mi amigo y yo conversamos susurrando para no ser oídos. Nos echaba atrás comernos la boca pero perder otra vez iba a ser humillante cuando se suponía que Lourdes era la más cortada de los 4. Lo haríamos.

Nos pusimos de rodilla como las chicas con cuidado de no chocar nuestros sables en ese momento enfundados en una posición intermedia entre la erección y la flaccidez.

-Aprovecha Víctor que Luis besa muy bien…-rió mi novia.
-Oye, que Víctor también besa muy bien, jajaja.-acompañó la suya.

Nos miramos y puse las manos en los hombros de mi amigo acercando mi cara a la suya y posando mis labios en los suyos.

-Muy bien chicos…-aplaudían las chicas- Como buenos amigos…

Los 10 segundos de aquel beso se me hicieron eternos hasta que Lourdes dijo:

-Parad que os vais a poner cachondos, jajajaja.

Víctor y yo nos sentamos de nuevo bastante avergonzados mientras mi novia comentaba:

-Machitos, machitos…¿creéis que por un beso os vais a cambiar de acera? Tenéis que abrir la mente. Es un juego. Y tranquilos que de aquí no sale, jajaja.

Siguiente mano. Triunfo, Menos mal. De nuevo cuchicheo y de nuevo la misma disyuntiva. Pero esta vez propuso Víctor que se tocaran. El chocho nos pareció demasiado así que elegimos las tetas. Mi amigo lo comunicó y de nuevo las chicas se pusieron de rodillas y pasaban la palma de la mano por las tetas de la otra. Con tanto cruce de brazos no veíamos nada, así que protesté. Claudia se puso de rodillas detrás de Lourdes y como ésta tenía las tetas más grandes pasó sus manos por delante sosteniendo los pechos de su amiga.

-¿Así os parece bien?

De nuevo estábamos los dos embobados y empalmados pero esta vez de manera inconsciente se me fue la mano y en vez de taparme me acariciaba. Claudia se percató y le dijo algo al oído a Lourdes justo antes de sentarse. Mi mente dejaba de estar en las cartas y empezaba a pensar cada vez más en otra cosa…

Pero el juego seguía y tras lo ocurrido empecé a temerme que podría pasar si las chicas ganaban la siguiente mano. Me acerqué a Víctor y le comenté bajito:

-No podemos perder esta mano de ninguna de las maneras. Estas no van a parar hasta que nos rindamos y creo que yo a la siguiente me rindo.
-¿Por qué estás tan seguro?
-Tío, piensa. Después de darnos un besito. ¿Qué se les va a ocurrir?
-Mierda…
-Claro. Y que quieres que te diga por muy amigos que seamos no pienso cogerte la churra.
-Peor me lo pones a mí- respondió Víctor- Que estás empalmado so cerdo.
-Perdona, pero a ti te falta nada. ¿Me vas a decir que la escenita no te ha puesto como una moto?
-Pero yo disimulo como puedo.
-Yo no puedo. Tenemos que acabar esto de una vez y me voy a follar a Claudia porque ya no me aguanto más…
-¿Nos rendimos?-preguntó mi amigo.
-Vamos a esperar. Si ganamos la mano podemos hacer algo que nos haga ganar la partida.
-Venga. Pero el nabo te lo meneas tu solito…
-Capullo…
-Menos charlita y al lío…-dijo Claudia- que se enfría la cosa y ya os tenemos a punto.

Pesé a la tensión por el desenlace de la partida no se me bajaba la erección con el morbo tremendo. No me atrevía a mirar a Claudia a los ojos para no perder concentración mientras si parecía haber más complicidad entre Lourdes y Víctor. A pesar de todo me di cuenta que las chicas no habían dejado de rellenarse sus cubatas en toda la partida. Quizá de ahí venía tanto atrevimiento, o lo habían estado hablando por la tarde. Como fuese nos estaban ganando en atrevimiento y eso había que pararlo. Por fin tras el descarte miré a Víctor y me sonrió. Tenía buena jugada. Por ahora me libraba de la humillación de otra derrota. Sin embargo se me fue la vista a la polla morcillona de mi amigo. Nos habíamos visto desnudos muchas veces en las duchas y la verdad es que tampoco me había puesto a analizar su polla lógicamente. Víctor es más alto que yo y algo más ancho sin llegar a estar fuerte. En reposo su polla aparentaba ser un poco más grande que la mía pero así morcillona empezaba a demostrar mayor tamaño, así que tiesa podía tener perfectamente 2 o 3 centímetros de más.

El fin de la partida me sacó de esos extraños pensamientos y me alivió. Ahora sí o sí la prueba tenía que ser definitiva si no queríamos darles otra oportunidad. Víctor y yo por fin acordamos algo que pensábamos que rechazarían sin ser ofensivo. Pusimos una sonrisilla maliciosa y dije nuestro acuerdo:

-Vale. A ver.-no me salían las palabras- La prueba para vosotras es que se la tenéis que comer a vuestro novio.
-Eso no es problema. ¿Verdad Lou?-dijo Claudia.-Además mi gordo está ya listo…-remató mirándome la polla tiesa y ruborizándome.-Nos vamos a la tienda y hecho.
-No.-corté tajante- Es prueba de equipo. Tiene que ser las dos a la vez aquí.

Lourdes miró a Víctor esperando que no fuese así pero mi amigo asintió. Nos sentíamos vencedores de la partida. Pero entonces Claudia se acercó a Lourdes y empezaron a cuchichear. ¿Serían capaces? El morbo de imaginarlo me excitó aun más y mi erección era ya casi dolorosa, pero cuando miré a Víctor debía ocurrirle lo mismo pues tenía la polla totalmente tiesa con el glande asomando confirmando mi sospecha sobre el mayor tamaño de su miembro.

Las chicas cuchicheaban pero no se decidían y nosotros esperábamos expectantes y excitados o su negativa para cantar victoria y echarles un polvo en tiendas separadas o verlas comernos las pollas. Realmente lo segundo era muy muy morboso aunque dudábamos que llegaran a tal. Bueno, para que engañar. Dudaba de Lourdes porque a Claudia la veía totalmente capaz solo por ganar la partida y teniendo en cuenta la confianza entre los cuatro. Estábamos en pelotas, los dos empalmados y no había pasado nada. hasta que pasó.

Por fin las chicas dejaron de cuchichear y Claudia dijo con sonrisa maliciosa:

-Poneros cómodos. No creáis que nos vais a ganar tan fácil.

Aparté las cartas, los vasos que tenía al lado y una vela y me tendí apoyándome en los codos para ver mejor. Víctor me imitó. Claudia llegó gateando sonriéndome. Miré a Víctor. Tenía la misma cara de “no me lo creo” que seguramente tenía yo. Lourdes se colocó entre las piernas de Víctor dando a entender que efectivamente nos la iban a chupar. Entonces las chicas se miraron y asintieron como si se animaran y casi a la vez nos cogieron las pollas y bajaron las cabezas para metérselas en la boca. ¡No me lo podía creer! Desde mi posición vi como mi chica engullía mi polla mientras Lourdes lamía la punta del nabo de mi amigo. Estaba alucinando. Miré a Víctor. Él me miró. Ambos estábamos asombrados.

Claudia mientras me exprimía con su boca mientras amasaba mis pelotas con la mano. Iba a por todas. Yo no me atrevía a decir nada. Lourdes se tragaba la mitad de la polla de Víctor con los ojos cerrados algo más cohibida que mi novia que me miraba satisfecha de mi desconcierto. Me dejé caer atrás viendo el techo de la tienda mientras mi polla recibía las atenciones de la boca de mi chica tragándose y soltando mi falo. De nuevo miré a Víctor. Me miró también pero esta vez me sonrió y levantó su brazo para que chocáramos las manos. Así lo hice.

Me apoyé de nuevo en los codos. Necesitaba ver. En aquel momento me daba más morbo ver a mi amiga tragándose la polla de Víctor que a mi novia. Pero entre lo que veía, sentía y el morbo de la situación estaba tan caliente que iba a durar muy poco. Tan así que tuve que hablar:

-Claudia, despacio….despacio.

Mi chica lejos de obedecer tragaba más profundo y apretaba mis pelotas. Insistí. Pero no se dio por aludida. Quería mi leche. Y yo no me atrevía a pararla. Víctor también gemía. Eso me tranquilizaba. Pero insistí.

-Sólo era comerla…no había que llegar al final.

Claudia se sonreía con mi polla en la boca. Nueva mirada a Lourdes. Ahora sí miraba a Víctor con su polla casi entera en la boca. Joder como tragaba. No me lo esperaba. Fue la puntilla. Empecé a soltar semen por la polla entre estertores de placer y Claudia se los tragaba. Tampoco me lo esperaba. Y solté bastante pues ni me había hecho una paja desde nuestra última vez. Se lo tragó como pudo y cuando dejé de soltar lefazos soltó mi polla y con una sonrisa de triunfo dijo:

-Hemos ganado…

Y tomándome de la mano me levantó totalmente cortado por haberme corrido de aquella manera y me sacó de la tienda en pelotas y aun empalmado para llevarme a la nuestra. Lourdes dejó de mamar y chocó la mano de Claudia dejando a Víctor totalmente sorprendido.

Lo que vino después era de imaginar. Claudia estaba caliente como una perra entre el jueguecito, el alcohol y la mamada. Así que en cuanto entramos a nuestra tienda ni encender linterna ni nada. Directamente me tumbó y se montó encima mía a comerme la boca compartiendo sus babas llenas de mi semen conmigo. Al comprobar que seguía duro ni se lo pensó y se metió mi polla cabalgándome entre gemidos. Ya la había visto más veces así, extrañamente en silencio salvo sus gemidos dándose placer con mi cuerpo y de paso dándomelo a mí.

La supuesta intimidad de tener tiendas separadas se limitaba a la vista, porque se oía todo. Cualquiera que pasara cerca de las tiendas sabía lo que pasaba dentro pues se oía casi acompasados los “ayes” lastimeros de Lourdes con los gemidos roncos de Claudia. No me quitaba la imagen de mi amiga tragándose la polla de Víctor y ahora la escuchaba gemir a cada roce de su polla en su coño. Aunque también me tenía mosca el aguante de mi amigo comparado con lo pronto que yo me corrí, pero el morbo y el buen hacer de mi chica mamando pudieron conmigo. Se oía mejor que con el tabique de la casa de Lourdes de la playa.

Claudia seguía cabalgándome clavando sus menos en mis pectorales. No sé si tenía los ojos abiertos o cerrados por la oscuridad pero su voz y el doble movimiento de sus caderas y sus piernas me decía que le faltaba poco. Sus gemidos más agudos me confirmaban y como se quedó agarrotada sobre mí me lo demostró. Mi chica se corría y yo empecé a mover mi cadera para aumentar su placer al ritmo de los grititos de Lourdes, que señalaban invariablemente el ritmo de la follada de mi amigo.

Las piernas de Claudia se apretaban en torno a mi cadera y sus manos me hacían daño apretando la piel de mi pecho, así que la hice caer de lado. Mi polla empapada por su corrida que había mojado hasta mis huevos seguía tiesa así que la manipulé conociendo su perdida de conciencia cuando tenía un orgasmo. La coloqué boca abajo y le abrí las piernas colocándome atrás. Le iba a practicar un misionero inverso con ella boca abajo. Reconozco que tuve dificultad en la oscuridad para dirigir mi nabo a su coño y más teniendo en cuenta que mi chica no colaboraba aun con los temblores de su primer orgasmo. Pero conseguí penetrarla dejando caer todo mi peso sobre su cuerpo inerte. La penetración no era profunda pero el roce era amplio. Pero me sorprendió la voz ronca de mi chica diciéndome:

-¿No has tenido bastante? Quieres darme más polla…
-Esta noche has sido muy mala y te voy a castigar a pollazos…
-Sí, he sido muy mala. Pero tu polla me decía que te gustaba…
-Pues ahora atente a las consecuencias- le dije con un fuerte golpe de cadera mientras agarraba sus hombros para penetrarla mejor.

En esas estábamos cuando los “ayes” de Lourdes ganaron ritmo y se convirtieron en un prolongado:

-Ayayayayayayayayaya…..argh….

Y se ahogó su voz corriéndose seguramente.

Claudia y yo seguíamos a lo nuestro pero yo tampoco bombeaba con excesiva fuerza ni ritmo recreándome en sentir mi polla rozándose con las paredes empapadas y calientes del coño de mi novia saciada la necesidad del orgasmo rápido de ambos. Tan así que aproveché para colar mis manos bajo el cuerpo de mi chica y poder agarrar sus pechitos mientras mi cadera movía mi polla contra sus entrañas.
Pero nuestro ritmo cadencioso nos devolvió el silencio y podíamos oír perfectamente el cuchicheo de nuestros amigos en la tienda de al lado. Oímos besos y la voz de Lourdes decir:

-Cariño, no te has corrido.
-¿Tú estás bien?

Ruido de besos y Lourdes respondió:

-Muy bien, pero tienes que correrte. ¿Qué te pasa?
-Estoy bien…
-Pero mira, si estás muy duro todavía. ¿Estás enfadado por lo de antes?
-No, no. Que va. No me lo esperaba. No te creí capaz de algo así…
-¿Te ha sentado mal?-insistió Lourdes.
-Que no es eso. Es que ha sido un poco fuerte y estoy asimilándolo.
-Perdóname Víctor.
-Que no, mi vida. Que has estado muy bien. Tenemos confianza con ellos como para eso, pero has cambiado mucho desde que empezamos.
-Estás enfadado…-insistió Lourdes mientras nos llegaba un sonido de piel chocar que supuse que era la paja que ella le estaba haciendo para que se corriera.
-Para nada. Me gusta que seas juguetona.
-¿Entonces?-preguntó curiosa nuestra amiga.
-Casi me corro sólo de verte chupármela con ellos al lado.
-Yo también me he puesto supercaliente.
-He hecho tanto por intentar no correrme delante de ellos que ahora no sé que me pasa…

“Qué mal he quedado, joder” pensé al recordar la brevedad de mi orgasmo.

Se hizo un breve silencio en sus palabras pero no en el sonido de la paja hasta que Víctor dijo sofocado:

-Ya viene…ya viene, mmmmm, Lourdes, en la boca, corre en la boca….

Silencio y la voz de nuestra amigo:

-Arg….mmmmm…

Justo mientras oíamos como nuestro amigo le soltaba su leche a su novia en la boca reconociendo la situación tan morbosa que habíamos vivido mi chica que había estado oyendo como yo la conversación me dijo muy bajito:

-Dame caña, Luis que sepan como haces que me corra…

Se puso a cuatro y se la volví a meter esta vez cogiéndola por las caderas. Ambos empezamos a gemir algo exageradamente mientras penetraba con fuerza a mi chica que sorprendentemente se corrió antes que yo con su típico temblor de piernas y pérdida de fuerza hasta que sentí que me venía la corrida y me pajeé hasta que le solté los restos de semen de mis huevos tras el corridón de la mamada con unos elocuentes: “Yaaaaaaa, yaaaaaa….”

Afortunadamente teníamos papel higiénico en la tienda y pude limpiar a mi chica antes de echarnos a dormir ambos en el mismo saco. Pero cuando ya nos acostábamos oímos a Lourdes decir en alto:

-¡Buenas noches pareja!

Y Claudia y yo respondimos entre risas:

-¡¡Buenas noches!!

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