ECONOMISTA

Capítulo 18

No hablamos de otra cosa en la siguiente semana. Echamos unos buenos polvos fantaseando con la cena de empresa del sábado. A mí personalmente me gusta ir bien atractiva a estas cenas, donde te relacionas con compañeros con los que has estado trabajando todo el año, pero con los que a lo mejor no has tenido mucho trato. Yo creo que en general nos pasa a todas las mujeres, nos gusta ir muy bien vestidas a las cenas de empresa, son una vez al año donde nos juntamos todos, además nosotros la hacíamos con los compañeros de la otra tienda de la ciudad y a parte de los encargados suelen venir Jefes de zona también, por lo que nos gusta lucir bien esa noche.

El jueves, dos días antes de la cena, quise hacer una prueba de vestuario, a ver que tal me quedaba puesto todo en conjunto. Me había pegado una ducha antes y ya habíamos cenado, Dani se quedó en el sofá viendo la tele mientras yo me arreglaba. Luego salí vestida haciendo una especie de pase de modelos.

En la parte de abajo llevaba los leggins muy ajustados que me había comprado de color negro y unos botines tobilleros, en la parte de arriba una camiseta negra de media manga y encima una americana también negra con los puños remangados un par de vueltas, lo que le daba un aire muy elegante. La americana me tapaba hasta la mitad del trasero, pero si me la quitaba me quedaba solo con la camiseta y no tenía nada con lo que cubrirme, se me marcaba de manera exagerada tanto la parte de delante como mi culo.

Salí al salón vestida e hice un pase de modelo delante de Dani.

―¿Ves como no era para tanto? ―dije dándome un par de vueltas por el salón.

Luego me quité la americana y la dejé sobre una silla, Dani pegó un bote en el sofá al ver cómo me quedaban los pantalones que se me pegaban al cuerpo como una segunda piel.

―¿Pero así no vas a ir, ¿no?, ¡joder mira cómo se te marca todo el coño!…

―Sí, posiblemente me quite la americana durante la cena, o en la discoteca si hace calor…¿no te gusta cómo me quedan?

―Es demasiado Cris, te lo digo en serio, no me gusta nada que lleves esos pantalones…se te marca todo.

―¿Otra vez vamos a discutir de lo mismo, Dani?, yo me veo fenomenal, al que le moleste que no mire, lo único que tengo que ver es que me pongo debajo, porque se me marca mucho la ropa interior…y no me gusta.

―Tú misma…haz lo que quieras, no sé para qué me preguntas…

―No te enfaaaaaades…solo piensa en la de tíos que me van a mirar, en la de pajas que se van a hacer pensando en mí, ¿no te pone eso?, mira cómo se me ve el culito ―dije poniéndome de lado y posando la mano sobre mi trasero.

―Ya sabes lo que pareces así vestida…

―¿Ah sí?, ¿y qué parezco si se puede saber?

―Prefiero no decirlo…

―Lo puedes decir sin problemas, no me importa ―dije sentándome de espaldas encima de su paquete…

―B

ufffff

f, no empieces…

―Dime lo que parezco…

Sentía perfectamente la polla de Dani metida entre mis dos glúteos y comencé a restregarme delante y detrás sobre él, como si estuviéramos follando. Él me agarró por la cintura acompasando mis movimientos junto con los suyos.

―Pareces una jodida puta…y lo sabes bien…vas vestida como una guarra pidiendo polla…

―Mmmmmmmm, me encanta, quiero que algún tío me vuelva a sobar el culo, como aquella noche en el bar cuando estábamos con tus amigos, me puso muy caliente…

―¡¡Ni se te ocurra hacer eso Cris!!, ¡¡te lo digo muy en serio!! ―dijo sin soltarme de la cintura.

―No seas así, déjame un poquito, aunque sea solo un tío, le puedo dejar a Javier, está casado, tiene 50 años, es inofensivo, ¿qué te parecería?

―¡¡Que no!!, este culo es solo mío, es solo mío, mmmmmmmmm…

―Ya veremos a ver si es solo tuyo, lo mismo alguno me lo soba bien y me pone tanto que hasta termino haciéndole una paja…

―Mmmmmmmmmm…

―¿A quién prefieres que le haga la paja?, a un jefe, a un compañero, a un jovencito, a un tío mayor que no conozca de nada…

―¡A ninguno!, te lo digo en serio Cris, ¡¡no dejes que nadie te toque el culo!!

―Bueeeeeno, lo intentaré ―dije frotándome fuerte un par de veces más antes de levantarme.

―¿Me vas a dejar así?

―Anda sigue viendo la tele, ¿parece que se te ha puesto un poco dura, ¿no? ―me reí de mi chico antes de salir del salón para volver a cambiarme.

Y por fin llegó el sábado, sobre las 20:00 comencé a prepararme, lo único que no tenía nada claro, era la ropa interior que iba a llevar en la parte de debajo, el leggin al ser tan ajustado hacía que se me notara mucho y no quedaba bien, incluso pensé en no llevar nada, pero cuando hice la prueba se me marcaba muchísimo el coño, era demasiado, se me metía la tela del legging entre los labios vaginales y el culo, por lo que al final decidí por un tanguita de hilos que apenas se notaba. Después de maquillarme le di un beso a Dani que había quedado en casa con unos amigos para jugar a los video juegos y me cogí un taxi hasta el restaurante.

Menudo ambientazo había en el restaurante cuando llegué, el juntarnos dos tiendas para la cena había sido un jaleo de organización, pero al final lo había resuelto muy bien una de las chicas de la otra tienda. Con las otras compañeras, pues a algunas no las conocíamos, otras hablabas mucho con ellas por teléfono y había alguna que había estado trabajando en nuestra tienda y luego se había cambiado. Chicos había poquitos y a parte dos Jefes y luego estaba Javier también, que con su camisa a cuadros desentonaba un poco entre tanta chica histérica o los jóvenes metrosexuales que tenía por compañeros.

Me acerqué a él para saludarle.

―¿Qué tal Javier?

―Menos mal, una cara amiga, jejeje, menuda fiesta habéis preparado aquí…estás muy guapa…

―Gracias, tú también…

―Voy a saludar a Martín (uno de los jefes) y luego hablamos…

―Por supuesto…tenemos algo pendiente.

―No se me ha olvidado, por eso he venido ―dijo en tono de bromas Javier.

La cena transcurrió con normalidad, luego fuimos a tomar algo a un bar y a medida que pasaba la noche cada vez íbamos quedando menos gente. Yo en ningún momento me quité la americana, hasta que llegamos al último bar. Con Javier apenas había hablado, pues casi no se había separado de Martín, del que era amigo desde hacía muchos años.

Antes de entrar al bar recibí un mensaje de Dani preguntándome que tal me iba la noche.

Dani, 2:24

Acaban de irse estos de casa, ¿vosotras que tal?

Cris 2:25

Nosotras muy bien, todavía nos queda mucha fiesta, ahora vamos al bar de salsa, le había prometido un baile a Javier.
Dani 2:25

No te pases.

Cris 2:25

Ya te contaré, un besito, no me esperes despierto.


Cuando entramos en el bar fui a buscar a Javier con el que no había coincidido nada en toda la noche. Estaba hablando con Martín y otras dos chicas de la otra tienda, que parecían mosconas tonteando con el Jefe.

―¿Bueno qué, nos tomamos esa copa? ―le dije a Javier.

―Sí, por supuesto, bueno os dejo, ahora nos vemos.

Nos fuimos a un lugar más apartado y Javier me dio las gracias.

―Menos mal que me has rescatado, este Martín no para de hablar con todas, no sé qué le ven, un poco de tranquilidad contigo me vendrá bien, ya sabes que no bebo, pero el baile sí que le echamos, eh…venga que te invito a una copa…

―¿Cómo que tranquilidad?, de eso nada, que seguro que hace mucho que no salías de fiesta…

―Pues sí, hace muchos años y eso que mis hijos ya son mayores…

―A ver si nos vamos a encontrar alguno aquí…

―La mayor es la única que podríamos encontrarnos, pero por esta zona no viene.

―¿Cuantos años tienen tus hijos?

―Pues la mayor 18, 15 el del medio y 12 el pequeño, tengo una chica y dos chicos, ¿y tú quieres tener hijos?, bueno vaya pregunta tonta, todavía eres muy joven, disfruta la vida…

―Sí, en un futuro sí, tengo 28 años, en dos o tres años no te diría que no…me encantaría tener un par de hijos con mi chico…

―¿Lleváis mucho tiempo juntos?

―Sí, bastante, ocho años…¿y tú con tu mujer?

―Pues no sé ni los años, toda la vida, ha sido mi única novia, yo que sé, treinta y alguno…

―Buffff que calor hace aquí…me voy a quitar la americana…

―Sí, hace demasiado, es pequeño el sitio y hay mucha gente…mira aquí una percha en esa columnas, trae que te lo cuelgo…

―Vale yo voy pidiendo.

Quizás no se había dado cuenta de los leggins que llevaba, pero cuando me vio de espaldas en la barra Javier se me debió quedar mirando el culo, antes de ponerse a mi lado.

―Vas espectacular así vestida…

―Muchas gracias…es el primero que me lo dice esta noche…

―Pues vamos, serán idiotas, porque eres la que mejor va, con diferencia y eso que hay muchas compañeras tuyas que son muy guapas…

―Me vas a ruborizar ―le dije en bromas.

―Sí, seguro que te pone nerviosa lo que te diga un viejo oxidado como yo…

―Ya les gustaría a muchos llegar a los 50 igual que estás tú…

Estuvimos media hora más hablando en la barra, se empezaba a tarde y apenas quedábamos diez de los de la cena. Se acercó Martín donde estábamos.

―Os veo muy bien aquí apartados, bueno Javier, yo ya me voy a ir, que quiero descansar un rato en el hotel…

―Yo también me voy a ir…no te creas…

―De eso nada, que tenemos pendiente un baile ―le dije yo.

―Oyes, si Cris dice que tenéis un baile, no le lleves la contraria, eh…venga hasta otro día…

Volvimos a quedarnos solos y la situación empezó a darme morbo, no sé por qué, pero Javier era bastante tímido y apenas me seguía el juego cuando le hacía alguna broma picante, lo que me daban más ganas de tontear con él.

―En este bar va a ser difícil que podamos bailar con esta música…

―Sí, entre eso y la gente que hay…

―Aquí cerca queda el bar ese de salsa, si quieres vamos…

―Bueno, se lo podemos decir al resto, por si quieren venir…

―Da igual, casi que no decimos nada, de las compañeras que quedan tampoco te creas que me hablo así con ninguna, casi prefiero estar contigo, salimos tú y yo solos, como el que no quiere la cosa y luego ya nos encontraremos con el resto…

―Bueno, tú misma.

Javier como un señor me alcanzó la cazadora, la americana y con discreción sin que se enteraran los otros compañeros de la tienda (casi todas compañeras, solo quedaban dos chicos) salimos del bar. Fuimos andando hasta un local que había cerquita que tenía fama de ser para bailar, sobre todo salsa, bachata y cosas así. Entramos y aunque estaba bien de gente, era mucho más propicio para bailar, lo primero que hicimos fue acercarnos al ropero a dejar las cazadoras, yo directamente ya me quité la americana quedándome tan solo con los leggins y la camiseta. Tenía que jugar mi última carta.

Entré con Javier en la pista de baile, en ese momento me acordé de Dani, me gustaría saber qué es lo que pensaría si me viera a solas con ese cincuentón dispuesta a echarme unos bailes con él. Con timidez me agarró la mano y comenzamos a movernos. Para mi sorpresa Javier lo hacía de maravilla, parecía que había practicado.

―Esta música no es mi especialidad, pero algo hemos practicado ―me dijo.

―¿Practicado?

―Sí, desde hace unos cuantos años mi mujer y yo vamos a clases de baile, ¿no te lo había comentado?

―Vaya, eres una caja de sorpresas, no tenía ni idea…bailas fenomenal…

Al terminar el baile fuimos a la barra a pedir algo, Javier se pidió otro botellín de agua y yo una copa. Sacó un billete de 20 euros para pagar, pero yo le aparté la mano.

―Estate quieto que ya has pagado muchas veces, ésta invito yo…

―Como quieras…

―Pero después quiero seguir bailando eh ―le dije.

―Lo que quieras, me encanta bailar, uno no tiene la oportunidad de hacerlo con una chica como tú todos los días.

―Pues en las clases esas de baile habrá chicas de todas las edades, supongo…

―Sí, pero no es lo mismo, ya me entiendes, nos hacen bailar todos con todos, aunque la mayoría de veces lo hago con mi mujer…

―Pues cuando quieras volvemos a la pista…

―Tranquila, termínate esa copa…

Quién me iba a decir que iba a terminar la cena de empresa con Javier, el proveedor, en un bar de ese tipo, además me lo estaba pasando muy bien, era un señor muy discreto y educado que solo hacía que hablar de su mujer, sus hijos y apenas me seguía el juego cuando tonteaba un poco con él. Empecé a tomármelo como un reto, me podía ir olvidando de que Javier me tocara el culo, como podría hacer cualquier jovencito, él no iba a hacer eso, o daba yo el paso o Javier se iba a comportar de manera muy correcta. Así que cuando volvimos a la pista me dejé de sutilezas, me encantaba como me agarraba por la cintura, mientras yo movía las caderas, poco a poco me fui acercando a él hasta provocar un primer contacto entre nuestros cuerpos, Javier se retiró y me hizo dar un giro levantando la mano, pero yo volví con más fuerza pegándome contra él de nuevo, acompasadamente movimos los cuerpos entrelazando las piernas, por un momento sentí perfectamente la polla de Javier pegada a mí, luego me separó hacia fuera y me hizo girar sobre sí misma para terminar otra vez contra su cuerpo.

Ahí entendió Javier lo que estaba pasando, cuando volvimos a entrelazar las piernas con un baile tipo Lambada, ya sentí su empalmada polla pegada contra mi coño, hice varios movimientos y nos frotamos el uno contra el otro, sin embargo, Javier siempre hacía algún movimiento que me descolocaba y me hacía separarme de él, luego me giró dejándome de espaldas a él, me pasó la mano por el estómago y yo me pegué contra su paquete, lo moví en círculos y Javier se dejó hacer.

Tenía que sentirse de maravilla restregando su polla contra mi culo.

Cuando volví a girarme Javier estaba ruborizado y había empezado a perder un poco la compostura, esta vez fue él el que me atrajo contra su cuerpo y yo le dejé, movió la cadera delante y atrás varias veces como si me estuviera follando, yo cerré los ojos y me dejé llevar. Me estaba empezando a poner muy cachonda.

Pero si seguíamos restregándonos así, Javier se me iba a correr encima, entonces me separé de él y nos volvimos a la barra, parece que se quedó decepcionado, pero no dijo nada. Yo me estaba comportando como la típica caliente pollas, tonteando con él toda la noche y una vez que le había encendido le dejaba con la miel en los labios. Esta vez, los dos nos pedimos un botellín de agua, yo ya había bebido mucho durante la noche y si seguía iba a terminar muy mal.

―Bailas muy bien, me lo estoy pasando fenomenal ―le dije.

―Pues anda que yo, ni te digo, hacía muchísimo tiempo que no salía así de fiesta, gracias Cris, me lo estoy pasando genial contigo…

―Tendríamos que inmortalizar este momento, voy a sacar el móvil…

―Me parece muy bien…

Le pedí a una pareja que estaba allí que, si nos podía hacer una foto, Javier me agarró por la cintura, aunque no muy cerca del culo, como a mí me habría gustado y el chico nos hizo varias fotos. Luego Javier me dijo que se las pasara a su móvil y mientras las iba mirando le mandé una a Dani con mensaje incluido.

Cris 4:13

Mira como he terminado la noche, con Javier, el proveedor, solos los dos, en la sala La latina, nos estamos echando buenos bailes, ¿qué te parece?

La noche se estaba poniendo interesante, ahora Javier estaba más animado y por qué no decirlo, caliente, después del último baile que habíamos echado.

―Bueno, ¿volvemos a la pista?, ¿o ya no quieres seguir bailando conmigo? ―le pregunté.

―Yo podría estar bailando toda la noche contigo, pensé que eras tú la que no quería seguir…

―Vamos para allá ―dije ofreciéndole mi mano para que me sacara a la pista.

Volvimos a la pista y empezamos a bailar de nuevo, esta vez el que buscó el contacto conmigo casi inmediatamente fue Javier que se pegó a mí, pude comprobar que seguía en el mismo punto donde lo habíamos dejado antes, mi compañero de baile llevaba una buena erección bajo los pantalones y no tardó en “hacérmelo saber”.

Yo, por mi parte, también me estaba calentando con la situación, era algo surrealista, había terminado con el proveedor de la tienda dejando que se frotara contra mí, con unos sensuales bailes que cada vez se estaban desmadrando más. Me di la vuelta para ofrecerle mi culo y Javier lo recibió gustosamente incrustando su polla entre mis dos glúteos, me supongo lo que pensaría al frotarse contra mis nalgas cubiertas por aquel legging tan ceñido a mi cuerpo, acompasaba además su movimiento agarrándome por la cintura y yo notaba como cada vez el roce lo hacía más fuerte.

Cuando volví a girarme la cara de Javier se había transformado, bailaba poseído y se le había desabrochado un botón de la camisa, me agarró la mano y la otra la puso en mi cintura ya muy cerca de las caderas, yo acompasaba mis movimientos con los suyos y volvimos a pegar los cuerpos, nos quedamos mirando fijamente, yo ponía cara de póker, le miraba seria, no le quería dar ninguna pista de que me estaba pareciendo aquello, no sonreía, no abría la boca, no parpadeaba, tenía mis ojos fijos en los suyos. Javier se acercó de nuevo y pegó su polla contra mí, hice un serio esfuerzo para no gemir, solo abrí las piernas que volvimos a entrelazar y al siguiente movimiento Javier me frotó la polla de arriba a abajo en toda su longitud, esto lo hizo varias veces sin perder el contacto visual entre nosotros. Yo solo me dejaba llevar.

Entonces se vio seguro de sí mismo y ahora sí, bajó la mano, no se pudo resistir más, era lo que los dos habíamos estado deseando toda la noche, la plantó en medio de mi culo y apretó fuerte comprobando la dureza de mis glúteos. Tiró hacia su cuerpo, aunque estábamos tan pegados que ya no nos podíamos juntar más y ahora acompasaba sus movimientos con la mano pegada a mi culo haciendo fuerza y atrayendo mi cuerpo contra él, para poder frotarse mejor.

Noté que me empezaba a palpitar el coño, me estaba poniendo demasiado caliente, pero la situación quizás se me había ido de las manos, podía vernos cualquiera, algún amigo de mi novio, un conocido, algún compañero de trabajo si habían venido a la sala, pero estaba tan caliente que decidí dejarle un poco más.

Con su mano tocándome el culo un par de minutos, volvimos a mirarnos a los ojos, yo igual que antes muy seria, me imaginé la cara de puta que debía de tener en ese momento, dejándome sobar, entonces llegó un momento que la situación se descontroló del todo, me soltó la mano con la que nos agarrábamos al bailar y la bajó también, yo sin saber que hacer le rodeé el cuello con los brazos y él me tocó el culo a dos manos, pegando varios golpes de cadera como si me estuviera follando.

Nos quedamos mirando fijamente y ahora ya no pude reprimir un primer gemido, cerré un poco los ojos y me mordí los labios, la polla de Javier se había amoldado perfectamente a mi coño y me la restregaba a buen ritmo sin dejar de moverse, se le cambió el rostro, entonces entendí que no le faltaba nada. ¡¡Estaba a punto de correrse!!

Me separé rápidamente de él, no quería que todo terminara así, estaba muy cachonda y necesitaba ganar algo de tiempo para pensar que más podía hacer con Javier.

―Vamos a tomar algo que hace mucho calor aquí…

En cuanto me separé de él, busqué alrededor buscando alguna cara conocida, aunque por suerte, no vi ninguna, tampoco parecía que habíamos llamado tanto la atención, la gente se movía muy parecido a nosotros en la sala de baile y todo el mundo estaba a lo suyo. Una vez en la barra, algo más tranquila, viendo que no nos miraba nadie, pedidos otros dos botellines de agua. Javier estaba con la boca abierta, sudoroso y apenas hablaba, no sabía que decir. Seguro que lo que menos se esperaba era haber terminado la noche así conmigo, metiéndome mano por el culo y frotando su polla contra mí, quedándose al borde del orgasmo.

―Se está llenando esto de gente, ¿vamos a un sitio más tranquilo? ―pregunté yo.

―Yo, donde tú me digas…

―Me apetece un sitio con menos jaleo, donde podamos hablar un poco, que no esté la música tan alta, relajarnos un poco antes de ir a casa…

―Sí, me parece perfecto, ¿conoces alguno por aquí?

―No, pero aquí cerquita está la plaza esa que tiene cinco o seis bares y ya estarán a punto de cerrar, seguro que hay alguno que esté medio vacío…

―Pues vamos para allá.

Nos terminamos el botellín de agua y nos pusimos las cazadoras para salir de La Latina, por el camino fui mirando el móvil y Dani me había contestado.

Dani 4:23

¿Ese es Javier?, parece que tiene la mano muy larga y que hacéis solos en La Latina?, anda no me lo creo, el resto andará por ahí.

No le contesté, llegamos a un pequeño bar que apenas tenía ocho o diez personas, era perfecto, música baja, bastante oscuro, ideal para lo que había pensado, antes de pedir el camarero nos dijo que iban a cerrar en 15 minutos.

―No pasa nada, solo queríamos un par de botellines de agua…sin problema…

Una vez que nos sirvió, me quité la cazadora y me quedé solo con la americana, le pegué un trago y le pasé a Javier una mano por detrás apoyándome en su hombro.

―¡Vaya sorpresa me he llevado contigo!, no pensé que serías tan buen bailarín…

―Lo mismo te digo, lo hemos pasado genial, eres todavía más simpática que en la tienda…

―¿Qué pasa que en la tienda no soy simpática o qué?

―No, no quería decir eso…eres la que mejor me caes, ya lo sabes…

Yo me acerqué a él, hasta que le rocé levemente con uno de mis pechos. Ya estaba zorreando descaradamente con Javier.

―Es una pena que se acabe la noche y nos tengamos que ir…

―Buffff, yo seguiría de fiesta, no sé qué es lo que hay abierto ahora, estoy fuera del mercado hace muchos años…podemos preguntar a estos chicos ―insistió Javier que no quería que aquello terminara.

―No, da igual, es un poco tarde, casi mejor nos vamos para casa ―le dije rozándole otra vez con mis pezones en su costado.

Javier se quedó mirando hacia mí y me rodeo con su brazo por la cintura.

―¡Qué pena!, oyes tengo que decirte que has venido muy guapa, me encanta el look que llevas…

―Ala, muchas gracias, mi novio me decía que estos leggins no le gustaban mucho…

―¿Y eso por qué?

―Dice que son demasiado ajustados…

―Te quedan increíbles, tú que tienes un cuerpazo los puedes lucir muy bien…

―Me vas a ruborizar…

―Sí, seguro, cosas peores te habrán dicho, me parece a mí que tú tienes un peligro…

―¿Y por qué dices eso?

―Por nada, nada…jejeje

―¿Tan peligrosa te parezco? ―dije acercándome más a él.

Entonces vino el camarero a nuestra posición, acababa de parar la música.

―Perdonar chicos, vamos a cerrar ya, un par de minutos.

―Vale, gracias ―le respondió Javier que justo en ese momento bajó la mano para ponerla sobre mi culo.

Luego apretando con su mano y sobándome descaradamente me dijo.

―Demasiado peligrosa para mí, ya estoy mayor…

―No te creas…

Estábamos casi abrazados el uno con el otro, mirándonos otra vez a los ojos y de repente nos callamos los dos, la mano de Javier no paraba de acariciarme el culo.

―Es una pena que nos tengamos que ir, ¿me acompañas hasta el taxi?

―Mejor te llevo yo a casa, no está muy lejos el restaurante y deje el coche cerquita…si te parece bien…

―Como quieras, lo mismo te pilla un poco lejos mi casa…

―No importa, yo te llevo, no tengo prisa…

―Mmmm, vale, vámonos anda, que al final acabamos haciendo alguna tontería…

―A mí no me importaría…

―No seas malo…

―¿Oyes puedo preguntarte una cosa?

―Si, claro.

Entonces se acercó a mi oído.

―¿No llevas ropa interior?

―¿Tú que crees?

―No sé, no lo parece…tienes un cuerpazo…

―Vámonos anda ―dije separándome de él y apartando su mano que no dejaba de manosearme con fuerza el culo.

Fuimos andando hasta el coche, intenté cambiar un poco de tema, pues estaba claro que Javier ya estaba muy desinhibido y preferí no darle pie a que intentara ninguna cosa más. Cuando nos sentamos en el coche me preguntó dónde vivía.

―Si, en el residencial este de…¿sabes dónde es?

―Sí, sí, claro…

―¿Te pilla muy mal para llevarme?

―Tú no te preocupes por eso, que ya te dije que no tenía prisa…

Mientras me llevaba en el coche solo hacía que pensar que me había comportado con él como la típica calienta pollas, seguro que Javier llevaba un calentón importante y yo no iba menos excitada que él, esos bailes que nos habíamos echado y luego dejarle que me sobara el culo en el bar como a una cualquiera, me había puesto muy cachonda.

Entonces pasamos por una zona típica en la ciudad donde suelen ir las parejas a follar en los coches, tiene una iglesia con una pequeña carretera y le dije a Javier que podía atajar por allí para ir a mi casa.

―Sí, ya lo sabía, pero no me quería meter, no quiero que te pienses cosas raras…

―No, tranquilo, algunas veces me meto por aquí, pero por la noche si voy sola no…aunque vaya en coche…

―Conozco bien la zona, no sé ahora, pero antiguamente veníamos mucho aquí con el coche, no teníamos otro sitio…era nuestro picadero.

―Sí, ahora sigue igual…

―La de veces que he estado aquí con mi mujer…

―¿Ah sí?, anda…que casualidad…

―Sí, por allí había una fuente, creo que sigue estando…

―Sí…

Javier bajó la velocidad en medio de la carretera, era una zona muy poco transitada, se quedó mirando hacia la fuente y luego me miró a mí.

―¿Te importa si me acerco un momento?

―¿Anda y eso?

―No sé, el venir aquí me ha traído recuerdos, tranquila, será solo un segundo…

―Claro no pasa nada…

Entonces tiró con el coche por aquella carretera oscura y llegamos a la fuente, había una especie de parking pequeñito para unos quince coches y estaban tres aparcados con las lunas empañadas, seguramente parejitas que estaban follando dentro.

―Esto sigue igual…

―Claro…

La situación era extraña, algo peligrosa, pues Javier no dejaba de ser bastante desconocido para mí y solo le conocía de la tienda, pero por qué no decirlo, también era muy morbosa, estaba claro que Javier se había metido allí con el coche buscando un acercamiento conmigo, aunque una vez en el sitio no se atrevía a proponérmelo, yo tampoco quería dar el paso, tampoco sabía muy bien que hacer, le había dejado que me sobara el culo, como un juego, pero no me apetecía follar con Javier, eso me parecía demasiado.

Normalmente no hubiera pasado nada más entre nosotros, pero yo estaba muy excitada y solo hacía que pensar en Dani, no le iba a gustar nada aquello, tendría que darle muchas explicaciones, pero habíamos fantaseado tantas veces con lo de que le hacía una paja a otro, que no vi mejor oportunidad que esa para llevarlo a cabo. En cuanto mi cabeza interiorizó lo que iba a pasar me tranquilicé un poco.

―Aparca ahí si quieres…

Javier me obedeció y dejó el coche en el parking a unos 5 metros de otro que tenía los cristales empañados. En nuestro coche también debía de estar subiendo la temperatura en el interior, pues a nosotros también se nos empezaban a empañar, la respiración de Javier se había acelerado y me miró nervioso sin saber muy bien que hacer. Posiblemente no le había sido infiel en la vida a su mujer y ahora estaba allí conmigo en aquel parking con la polla dura.

Se quitó el cinturón del coche sin decir nada y yo me quité la cazadora, luego se inclinó hacia mí en un intento de besarme, pero yo le aparté la cara.

―No, eso no…déjame a mí ―dije poniéndole el antebrazo en el pecho para apoyarle la espalda contra su asiento.

―Vale, lo que tú quieras…

Comencé a desabrocharle el cinturón y luego le abrí el pantalón tirando fuerte hasta que le fui sacando los botones uno a uno. Javier levantó un poco las caderas facilitándome el trabajo y cuando lo hice metí la mano por dentro hasta que le agarré la polla. Aquello me excitó muchísimo, sí Javier llevaba años sin estar con otra mujer, yo llevaba más de ocho años sin tocar otro rabo que no fuera el de mi chico. No es que el miembro de Javier fuera excesivamente grande, ni ancho, era normal de tamaño, pero la tenía demasiado dura, como si ya estuviera a punto de explotar.

Comencé a menear mi mano sobre su polla, quería hacerle una gran paja, ni despacio, ni rápido, apretándole con la presión justa y haciéndole disfrutar hasta que se corriera en mis dedos.

―Mmmmmmmmm que rico, 

ufffff

ff, me encanta, me encantaaaa, mmmmmmm ―gimió Javier.

Estiró la mano para sobarme el culo, podía hacerlo bien, pues yo tenía la cadera medio levantada al estar inclinada sobre él, le dejé hacer sin dejar de menearle la polla.

―Ahhhh, no me contestaste antes, ¿llevas ropa interior?….

―¿Quieres comprobarlo tú mismo?

―Mmmmmm, siiii, siiiii

Entonces intentó meterme la mano por la zona del coño, yo le agarré el brazo.

―Por aquí no…por detrás…

Y con esfuerzo logró introducir la mano por el elástico del legging hasta que la tuvo toda dentro, me estaba palpando el culo directamente sobre la piel, mientras que buscaba la fina tira del tanga que se me metía entre los glúteos, cuando la encontró tiró de ella y metió los dedos rozándome el ano.

―Que piel más suave tienes, b

ufffff

f, pensé que no llevabas nada…

Yo aceleré la paja meneándosela más rápido.

―¿Decepcionado?

―Ahhhhhhhhhh, noooooo, 

ufffff

fff, tienes el mejor culo que he visto en mi vida, es perfecto ―dijo jugueteando con su dedo alrededor de mi ano.

―¿Te gusta mi culo?

―¿Estás de coña?, me encanta…diosssss, ¡¡¡te lo follaría ahora mismo!!! ―y me metió un centímetro de su dedo corazón por el culo.

Mi mano subía y bajaba a toda velocidad chocando contra sus huevos y cuando me metió el dedo gemí fuerte moviendo las caderas y con voz sensual le dije.

―Mmmmmmmm, que buenoooo, 

ufffff

f, me gusta…

―¿Quieres que te folle el culo?, si quieres te lo hago…

―Tú termina…

―No puedo mássssss, no puedo mássssss ―dijo Javier tensando las caderas.

Y su polla explotó liberando la tensión acumulada durante toda la noche, le tapé con su camisa y siguió eyaculando contra su propio pecho, sin dejar de mover el dedito en mi culo, mi mano fue bajando poco a poco la velocidad, sin detenerme en ningún momento hasta que terminó de correrse. La saqué completamente cubierta de semen y sin que se diera cuenta limpié mis dedos contra mis leggins.

Javier respiraba agitadamente y me sacó el dedo del culo, en un gesto instintivo se lo llevó a la nariz pensando que no le estaba mirando.

―Perdona…

―No pasa nada…

―Hueles de maravilla…joderrrr, vaya noche…no la voy a olvidar en mi vida…

―Yo tampoco…

―Te llevo a casa…perdona que no te había visto la mano, espera anda que por aquí tengo pañuelos para que te limpies, yo también me voy a limpiar un poco, madre mía como me he puesto…joder seguro que mi mujer lo nota ―dijo empezando a tener remordimientos por lo que acababa de pasar.

Yo acepté su pañuelo y me limpié los pocos restos de semen que me quedaban entre los dedos y luego Javier me llevó a casa. Iba nerviosa y excitada a partes iguales.

¿Cómo reaccionaría Dani cuando le contara lo que acababa de pasar?

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