ALMUTAMID

Llegué a su ciudad antes del mediodía del viernes. Estaba nervioso. Pese a nuestras discusiones y malos rollos Claudia seguía siendo mi chica. De hecho ni me acordaba de Nieves. El polvo en la discoteca no había significado nada. Suena a excusa pero era verdad. Un desliz con el cabreo pero a pesar de lo mona que es la niña y lo morosa en esas situaciones mi cabeza y mi corazón sólo pensaban en reconstruir lo que había tenido con Claudia.

Desde el autobús la vi esperándome. Que bonita estaba. El mismo vestidito de tirantas ajustado al pecho y con falda de vuelo que s ehabía puesto en la playa. El corazón se me aceleró al verla. Bajé lo más rápido que pude del autobús y nos abrazamos como si lleváramos meses sin vernos. Antes de coger mi mochila de la bodega del autobús nos habíamos comido la boca varias veces ante la mirada censuradora de alguna señora.

Sin soltar nos y parando nos cada poco besarnos llegamos al hostal que no quedaba lejos de la estación. Nos inscribimos y subimos a la habitación. A diferencia de encuentros anteriores no follamos directamente. Necesitábamos hablarnos y sacar lo que teníamos guardado. Pero no fue en la habitación. Tras soltar mi equipaje nos fuimos a comer unos montaditos y allí fue donde por fin pudimos hablarnos sin rencor.

Claudia me confesó que había pedido la beca en marzo pero que no me había contado nada porque creía que no le daría la nota para que se la dieran. Yo me disculpé por pensar antes en mí que en su formación. Y el momento que más me encogió el corazón fue cuando mi chica, la dura Claudia, la que siempre tenía una respuesta racional para todo me confesó que tenía miedo a perderme. Evidentemente le afeé que no me dejara acompañarla a Madrid. Y ahí se le saltaron las lagrimas. No entendía que pesaba pero me abalandaba mucho verla así. De modo que le rogué que me lo contará pues nedie mejor que yo iba a entenderla.

Su respuesta no me convenció. Ni el alegato feminista trasnochado. Y se lo dije. Que pudiendo estar juntos no entendía su rechazo. Reconoció su error pero me pidió comprensión. Mi respuesta fue algo lacónica:

-Yo apoyaré todas tus decisiones siempre que no sean para dejarme de lado…

Se quedó en silencio. Bajó la mirada y se quedó pensativa hasta que al fin tras un periodo incómodo me miró y contestó:

-Justo esto es lo que he querido evitar todo el curso. Y ahora me haces dudar. Al final está pasando y no quiero elegir, Luis.
-Yo no quiero que elijas -respondí con carraspeo por lo acelerado que tenía el corazón–yo quiero que lo hagas conmigo. Contando conmigo, no dejándome de lado.
-Luis, de verdad. No me lo hagas más difícil. Yo quiero estar contigo. Pero necesito tener esa libertad. Te juro que no e spara estar con nadie. No es eso. Es que no quiero depender de tí.
-Pero yo no te pongo impedimentos. Sólo quiero compartirlos…

Al comprobar que la conversación no iba por donde quería llevarla se levantó de la mesa y me cogió de la mano para que la siguiera:

-Vamos al hostal, que ahora hace mucho calor y allí vamos a estar más cómodos.

Salimos del restaurante con mi chica abrazada a mi costado sin tocar el tema y de nuevo como en el camino al hostal entre abrazos, paradas con besos y caricias. La conversación no había bajado mi deseo y verla tan dispuesta me hizo no insistir.

En apenas 5 minutos estábamos en la habitación. Claudia entró al baño a orinar y salió sólo con sus braguitas dejando su cuerpo a mi vista. No se si era naturalidad o provocación. Yo mientras ella meaba me había quedado también en calzoncillos y había abierto la cama. Nos quedamos uno frente al otro observándonos, deseándonos pero sin atrevernos a tocarnos, como si nunca antes lo hubiéramos hecho, pero cuando me esperaba un momento de caricias y de redescubrir nuestros cuerpos Claudia me sorprendió diciéndome:

-Llevo tres semanas deseando follar contigo…

Su frase, que en otro momento me habría encendido me resultó forzada tras nuestro último episodio de la enculada. De hecho me sorprendí al ver que mi polla no reaccionaba. La besé y me respondió. Pero en vez de acariciar me la espalda o el pecho como otras veces su mano se dirigió directamente a mi paquete amasándolo.

-?Mi chica está caliente?-pregunté.
-Te he echado mucho de menos…-respondió mimosa.

Me separé de ella y me quité los calzoncillos dejando mi polla ya tiesa por el contacto de su mano a su vista.

-Alguien más te ha echado de menos también…

Mientras le decía esto último presión con mi mano para que se agachar a en su hombro. Claudia no solía aceptar esas cosas pero sonriendo me se arrodilló frente a mi polla. Mirándome a los ojos agarró mi nabo, descubrió su glande y lamió la punta. Gemí de estremecimiento y mi chica repitió. Tuve la tentación de agarrarlo la cabeza y follar le la boca pero me contuve. La levanté y sin decir nada me tumbé en la cama. Ella se quitó las bragas enseñándome su chocho pelón y en vez de tumbarse a mi lado se puso de rodilla entre mis piernas y volvió a agacharse para seguir mamandomela. Pero ahora agarraba mis pelota mientras se tragaba mi polla. De golpe la agarró con la mano y noté como metía una de mis pelota en su boca y sorbía. Sentí algo extra mezcla de placer y dolor. Notó mi estremecimiento y repitió con la otra pelota a la vez que me la meneaba. Sorprendente mente sentí que me iba a correr y la detuve.

Empecé a besarla atrayéndola a mí y le dije:

-Qué ganas te tenía…

Se tumbó en la cama y me encajé entre sus piernas dirigiendo mi polla mojada por su boca a su raja. Cuando sentí que mi glande se deslizaba entre sus labios empujé con las caderas y sentí como mi nabo se deslizaba dentro de su coño mojado. Tuve un flash momentáneo al sentir su vagina menos apretada que la de Nieves. Pero aparté el pensamiento de mi cerebro al dejar caer mi cuerpo sobre el suyo para poder besarnos ensartados. Mientras nos comíamos la boca con deseo y mucha lengua intentaba cerrar sus piernas al rededor de mi cuerpo como queriendo atraparme. Mi reacción fue empezar a moverme dentro de ella y sus gemidos no tardaron en resonar en la habitación.

-Ains Luis…fóllame, por favor, déjame sentirte…

Yo bombeaba sin hablar entre gruñidos mientras sus manos intentaban tenerme entero por mi espalda, mi culo, mi pecho. Noq uería dejar un centímetro de mi piel sin recorrer. De nuevo sentí que me iba a correr demasiado pronto y no llevaba condón. Frené el ritmo pero cada roce de su piel me encendía así que tuve que sacarla de su coño. Sabía que con nada me iba a correr. Estaba muy sensible. No sé por qué tuve un impulso y pasando las piernas por su torso mientras Claudia me miraba extrañada y algo confusa por lo rápido que me había salido de ella le planté la polla en la cara con mis piernas a ambos lados de su cabeza.

Claudia estaba caliente y abierta a casi todo y sin pensárselo se metió mi polla en la boca. Yo ahora sí empecé a follarsela mientras ella acariciaba mi pecho con una mano y sospecho que su chocho con la otra.En apenas 2 o 3 minutos empecé a correr me entre gruñidos soltando mi semen en su boca. Claudia tenía los ojos cerrados y sorbía y tragaba mi corrida mientras su rostro se contraía. Entonces noté que seguía chupan do aunque yo ya había dejado de soltar lefazos entre gemidos cortos.

Yo tenía la polla muy sensible y quise sacarla pero ella no paraba de sorber hasta que noté su cuerpo temblar con un largo gemido expulsando el aire por la nariz pero apretando más mi polla. Casi me hacía daño. Con cuidado la saqué tumbándome a su lado mientras Claudia se concentraba en el orgasmo que su mano en su coño y mi polla en su boca le acababan de proporcionar.

Fue una sensación extraña. Habíamos follado aparentemente como siempre pero todo era distinto. Claudia se había vuelto menos activa. Desde nuestro último encuentro durante el torneo su actitud en la cama era algo diferente. Se mostraba siempre deseosa de agradarme y de demostrarme que no ponía frenos a mi placer sexual. Pero así no habíamos empezado. Y no voy a negar que me digustara esta actitud más sumisa de Claudia en la cama, pero contrastaba totalmente con su personalidad, nada sumisa desde luego.

Por otra parte a pesar de que mi chica había conseguido correrse mi actuación era bastante mejorable. Me había corrido bastante antes de lo habitual y encima soltándoselo a las bravas en la boca despreocupándome de su placer. Por ello y por lo anterior saqué mi polla de su boca bien babeada meintras ellas se mantenía en la misma postura con su rostro contraído habitual, absorta a lo que ocurría al rededor suyo. Al ir a tumbarme a su lado comprobé que mantenía las piernas flexionadas y abiertas con su raja brillante y palpitante y decidí devolverle el placer.

Gateé por la cama hasta ponerme a sus pies y encajé mi torso entre sus piernas acercando mi cabeza a su entrepierna. No le dió tiempo a reaccionar antes de que mi lengua recorriera su raja haciéndola estremecer. A pesar de nuestros encuentros habituales nunca se lo había comido justo después de correrse. Sabía diferente, algo más salado. Al ver que no se quejaba pegué mi cabeza a su chocho hasta localizar su botoncito con mis labios. Cuando lo atrapé casi levanta el culo del colchón tensando las piernas mientras de su boca salió muy levemente:

-Luis, Luis, Luis….

Yo seguía a lo mío mientras sus caderas se contraían como si estuviera follándose mi cara.

-Joder, que gusto me das….-dijo entre gemidos.

Sorbía y chupaba su raja y su clítorix. Me gustaba tenerla así. Me ponía cuando hablaba follando y mi propia polla reaccionó endureciéndose al sentir su placer. Dí un paso más y subí mi mano por su barriga agarrandole una teta. Tenía el pezón a reventar de duro pero ella agarró mi mano llevándosela a su boca para chuparme el dedo comi si fuese mi polla al mismo ritmo de mi cuninlingus.

Yo lamía en silencio mientras mi chica gemía y me nombraba cuando saqué mi dedo mojado en su saliva y me lo llevé a su coño penetrándola con él mientras succionaba con mi boca. Entonces sus palabras me empujaron aún más al decir entre “ayes” y “mmmmms” de placer:

-Chupa, chupa, Luis….mi coño es sólo tuyo….mmmmmmmm, haz con él lo que quieras, mmmmmm….

En otras circunstancias le habría clavado mi polla que en aquel momento estaba de nuevo tiesa preparada para el combate y babosa disfrutando del chocho de mi chica, pero lo único que se me ocurrió fue meterle mi dedo mojado de su abundante flujo en su ojete entrando con realtiva facilidad por la postura y su relajación.

-Mmmmm, Luis ¿quieres mi culo?¿quieres rompermelo otra vez?

Sus palabras me hicieron levantar la mirada para sin dejar de chupar comprobar como con una mano se acariciaba un pecho y con la otra agarraba mi pelo. ¿Me estaba ofreciendo encularla de nuevo? No atendí a sus palabras y seguí a lo mío pues debía estar cerca de correrse pero mientras tanto mi dedo seguía jugando con su ano hasta el que resbalaba su abundante flujo. ¿Que hago? Morbo me daba, pero la última vez la destrocé. Y después de como acabamos no sé si era buena idea. Pero me lo estaba pidiendo. Acababa de echarle la corrida en la boca y estaba feliz y ella me lo estaba pidiendo. ¿Por qué no? Era cuestión de probar. Al final decidió ella por mí.

-Mi culito también es tuyo, Luis….mmmm.

Levanté mi cara de su coño y Claudia rapidamente bajó una mano. Se masturbaba mirándome, observándome. Estaba muy caliente. No había preparado su ano ni nada pero aprovechando la postura levanté sus piernas apoyándolas en mis hombros. Dirigí mi polla a su agujero mientras Claudia se sobaba el chocho entre gemidos y agitaba la barriga con su respiración. Estaba totalmente en celo en ese momento. Conseguí apoyar el glande y presionar. Entró un poco. Apreté y empezó a entrar el tronco. Ya la estaba rompiendo por sus gestos pero no se quejó. Seguí apretando y entró la mitad y en ese instante Claudia empezó a temblar. Cerró los ojos, abrió la boca lanzando un gritito ahogado y sus piernas y su vientre empezarona temblar cuando noté un líquido caliente derramarse sobre mi polla y mis pelotas. Era un líquido transparente que salía de su coño mucho menos denso que su flujo. Se estaba corriendo.

Yo permanecí quieto dejando caer mi peso sobre mis piernas mientras sujetaba las suyas con un brazo y acariciaba su pubis y su vientre con la otra mano. No traté de follarme su culo, tan solo dejarla disfrutar de su orgasmo ensartada en mí. Era todo un espectáculo ver a mi chica tener aquel orgasmo.

A diferencia de mi primera enculada en vez de follarme a mi chica por el ano esperé a que su orgasmo se fuera calmando con la punta de mi polla dentro de su ojete y una vez dejó de temblar y estremecerse la saqué con cuidado tumbándome a su lado. Como en mis primeras veces con Claudia me sentía orgulloso del placer dado y mi reacción fue abrazarme a ella cubriéndola con mi brazo y mi costado acariciando su pecho aun agitado por la respiración.

Por un momento había recuperado las sensaciones que el sexo con ella siempre me habían generado y sentía felicidad levemente ensombrecida por el recuerdo de mi infidelidad con Nieves. Pensamiento nuevamente pasajero que no iba a nublar nuestra reconciliación en alma y cuerpo.

Sin abrir los ojos y aun con las contracciones de su cara cuando mi chica se corría Claudia dijo:

-Mmmmm, Luis….así sí. Hacía mucho que no me corría de esta manera.
-¿No te he hecho daño?
-No, mmmmmm. Ha estado muy bien. Te voy a echar mucho de menos Luis.
-Yo ya te estoy echando de menos y no te has ido…-respondí apretándola contra mi cuerpo.

Tras la breve conversación postcoital nos quedamos abrazados bajo el chorro del aire acondicionado en silencio y me quedé dormido. No sé cuanto tiempo estuve cuando abrí los ojos pero la habitación estaba más oscura y Claudia estaba de lado observándome. Parecía estudiar mis facciones para no olvidarlas nunca.

-¿Por qué eres tan bonito?-me habló sonriéndome al ver mis ojos abiertos.
-Tú me miras con buenos ojos…aquí la bonita eres tú y yo el consorte.
-Jajaja, que tonto eres. Todavía me acuerdo cuando fui a verte al primer partido con los chicos. Y todas esas niñas mirándote con ganas de comerte…
-Anda ya exagerada, jajaja. Si no me comía una rosca…
-¿Qué no? jajajaja- rio haciéndome cosquillas en el abdomen-¿empiezo a contar? Tu amiguita María, tu amiguita Marta…¿cómo era su compañera? La enfermera, jajaja….

Y acariciándome con suavidad la polla fláccida continuó:

-…si es que no has parado….jajaja.
-Yo no la tocaría mucho….ha estado en un culete…
-Es verdad tenemos que ducharnos….
-Pero vamos que te recuerdo una cosa-repliqué- que a tí no te faltaban admiradores tampoco.
-Pero si yo no salía…
-Óscar muy pichaloca y tirándose a media residencia se moría de asco porque tú pasaba de él…
-Es que yo sólo tenía ojos para esté bebé bonito…-respondió haciéndome cosquillas de nuevo.
-Pues el bebé te daba por imposible…
-¿Te acuerdas cuando me besaste en carnaval?
-Claro. A la desesperada y borracho…
-Tuve que hacer esfuerzos para no tirarme encima tuya…
-Pues me sentí fatal con tu respuesta…porque acabé en casa de María que si es con otra ésta- dije agarrándome la polla- acaba de fiesta.
-Te van a oler las manos a culo…
-Ya me huele la cara a chocho…jajajaja…

Tras decir esto pegué mi cara a la suya y empezamos a besarnos. No hay que decir que en 30 segundos estaba empalmado y rozándome contra la entrepierna de Claudia. Pero se levantó de golpe de la cama y me dijo:

-Estamos guarretes. Hay que ducharse. ¿Te vienes?

Y sin esperar mi respuesta se fue ligera al baño dejándome una visión maravillosa de su espalda, culo y piernas. Sin pensármelo salté de la cama y entré al baño. Claudia estaba sentada en el water orinando.

-Ve preparando el agua…

La ducha era de esas típicas de hostal con una cortina separando un suelo enlosado a distinto nivel que el resto de la estancia y con un sumidero. Abrí la cortina y encendí el grifo para que se atemperara el agua. Mientras lo hacía oí la cisterna y sentí a mi chica abrazarme por detrás clavando sus tetitas piramidales en mi espalda…

Parecíamos haber recuperado nuestra frescura en apenas unas horas juntos. Si nuestra complicidad personal había tenido un bache la sexual desde luego había superado la desastrosa primera vez que mi chica me ofrecía su ano. Sexo desenfadado y abierto y pese a que empecé volcado en mi placer terminé siendo el instrumento completo para el placer y los juegos que Claudia esperaba. Unas horas juntos y nuestros cuerpo disfrutaban mutuamente del otro y había deseo de más pues era evidente que aquella ducha lo que menos iba a ser era un baño higiénico.

De hecho mi chica se abrazó a mi espalda nada más entrar en la ducha pegándome sus pechos. ¡Cómo los adoraba yo cuando aun no eran míos! Pero yo en cuanto tuve oportunidad me di la vuelta para tenerlos pegados al mío. Sentir sus pezones pegados a mi propio pecho me seguía provocando unas sensaciones maravillosas. Y tener a mi chica apretada contra mí bajo el chorro de agua tibia provocó lo más evidente: una buena erección que rápidamente tropezó contra su bajo vientre. Mi chica se soltó de mí y fue a buscar el botecillo de gel del hostal depositado en una bandejita adosada a la pared. Me pidió que cerrara el grifo y aprovechando que estaba mojado extendió un poco de gel en mi pecho creando espuma. La extendió por mi pecho, hombros y brazos acariciando y frotando mi piel. Después descendió por mi vientre y antes de llegar al pubis me obligó a darme la vuelta mientras vertía más gel en su mano y extenderla la espuma por mi espalda. Yo me relamía esperando el momento de repartir el jabón por sus tetas. Pero ella se adelantó recreándose al enjabonar mis nalgas con cachetes incluidos. No me dejó darme la vuelta cuando repartía el gel de baño por mis muslos. Pero al terminar y antes de darle tiempo a levantarse me giré al fin diciendo:

-Falta lo que estaba más sucio…

Sin decir nada me sonrió y se esparció un poco más de gel en la mano frotándolas para hacer espuma y de paso para estirar mi impaciencia pues mi nabo lucía tieso y brillante por el agua con el glande totalmente fuera de su cobijo. Por fin acercó sendas manos y empezó a repartir la espuma por toda mi polla y pelotas rozando suavemente sus dedos sobre ella y provocándome una sacudida de sensaciones que de no haberme corrido un rato antes me habrían puesto en el aprieto de pedirle que parara. En ocasiones los mejores momentos del sexo son aquellos que no son propiamente sexo.

Me pidió que abriera el grifo para enjuagarme pero me adelanté y cambiando de posición tomé yo el bote de gel para enjabonarla a ella. Para poder recrearme donde quería empecé por sus hombros y espalda y me detuve un buen rato en su culo. Al pasar mi mano entre sus nalgas rocé su ano y me pareció que aun estaba algo abierto. Con la mano cubierta de jabón volvía a pasar la mano y efectivamente noté como podía deslizar mi dedo dentro y así hice. Claudia dio un respingo.

-Luis, me estás metiendo el dedo en el culo…
-Te estoy limpiando a fondo…-respondí.
-Pero es que me estás metiendo el dedo en el culo.
-Y hace un rato te metí la polla…

Aprovechando el inicio de las “hostilidades” cogí rápidamente el bote de gel para echarme más en la mano. Pegué la espalda de Claudia a mi pecho encajando mi polla entre sus nalgas y rápidamente empecé a extender el jabón por sus pechos aprovechando para sobarlos y pellizcar sus pezones dejándolos resbalar entre mis dedos con la ayuda de la espuma. Sin soltar uno de sus pechos bajé mi mano por su vientre extendiendo el gel y aprovechando para acercarme a su pubis. Que mi chica dejara caer su cabeza hacia atrás sobre mi hombro me indicaba que tenía vía libre así que seguí repartiendo el gel por sus caderas y hasta donde podía llegar de sus muslos inmediatamente antes de repartirla por su pubis y su raja. Claudia gimió. Pero quise completar la operación y soltando su pecho abrí el grifo. Aunque al principio el agua salió fría en unos instantes se templó resbalando por nuestros cuerpos arrastrando el jabón que nos había limpiado.

Por supuesto yo no había soltado a mi presa y mientras el agua nos mojaba mi dedo se empapaba con el flujo que empezaba a producir el coño de mi novia, que apretándose más a mí suspiraba encorvando la espalda disfrutando de las caricias de mi mano en su entrepierna y el regreso de mi otra mano a su pecho. Cerró el grifo y giró la cabeza sin despegar su cuerpo del mío ofreciéndome su boca que recibí gustoso. Mientras apoyaba una mano en la pared y con la otra buscó mi polla entre sus piernas arrastrándola entre sus nalgas para colocarla en su entrepierna de modo que a la vez que acariciaba su raja mi mano rozaba mi propio glande. Un sólo empujón de mi mano bastaba para clavársela en el coño.

-Te voy a meter la polla…-le dije abandonando sus labios- tú eliges si prefieres aquí o en la cama…

Mi chica se estremeció con mis palabras pero sin decir nada abrió algo más sus piernas y dirigió mi polla a su raja para que entrara. Yo también las abrí un poco para dejar mis caderas a la alturas de las suyas y poder penetrarla cómodamente. Claudia se apoyó en la pared mientras yo amasaba sus tetas sintiendo el calor de su coño envolviendo mi polla. Apretaba su culo contra mí para sentir lo más profundamente posible mi nabo mientras hinchaba y deshinchaba sus pulmones con un gemido leve. Yo tenía en mente un polvo suave pero las circunstancias me estaban empujando a dar más caña, así que cogiéndola por las caderas le dije:

-Voy a tener que follarte duro…
-¿Y a qué esperas?

Empecé a bombear fuerte agarrándola por las caderas. Cada golpe de mi cadera contra sus nalgas resonaba en el baño por el choque de nuestras pieles mojadas al mismo compas que los gemidos de Claudia que bajó la cabeza. Para poder penetrar con más fuerza cambié mis manos a sus hombros y acompañé sus gemidos con los míos. En aquel baño sólo se veía y se oía sexo.

Desde luego con tanto brío no iba a ser un polvo largo. Pero ya era consciente de que a Claudia le gustaba así. Tanto que en apenas 5 minutos empezó a temblar. Se estaba corriendo ya. Pero yo aun tenía cuerda. Seguí bombeando a pesar de sus gemidos agudos y su pérdida de fuerza. Tanto que tuve que sostenerla con mi brazo para que no resbalara en la ducha. Casi nos caemos con Claudia floja con temblores así que apoyé mi mano en la pared y con mi otro brazo pasado por delante de su barriga intentaba seguir penetrándola aunque ya no podía hacerlo con la misma fuerza. No me importaba, necesitaba seguir rozando mi polla contra su coño caliente y empepado. Sentía resbalar por mis pelotas el líquido que manaba de su coño entre contracciones más caliente que el agua que aun perlaba nuestras pieles.

-Ammmmmm, Luis. Me estás partiendo….-dijo al fin.- Fóllame, fóllame….

Yo no hablaba. Sólo bombeaba. Conseguí que Claudia se sostuviera de nuevo en pie apoyando ambos brazos en la pared y eso me dejó más maniobrabilidad. Volví a tomarla por la cadera y el hombro y a profundizar mi mete y saca consiguiendo un mayor rozamiento de nuestras pieles.

-Sí, así….dame fuerte. Como me folla mi macho…-gemía entrecortadamente mi novia.

Entre la intensidad del polvo y la voz de mi chica sentía ya el cosquilleo previo a la corrida. Quise prolongar más la situación y aflojé el ritmo pasando mi mano a su raja para estimularla con mi mano a la vez que entraba y salía mi polla. Claudia empezó a gemir de nuevo con voz dañina:

-Ains, Luis….¿qué me haces? Me vas a matar…

Yo seguí viendo que retrasaba mi orgasmo y mi chica disfrutaba. Tanto que unos 10 minutos después de haberse corrido empezó a temblar de nuevo y soltó un gritito que ahogó con la respiración entrecortada. Esta vez me pilló sin fuerzas y Claudia fue resbalando por la pared quedando sentada en el suelo de lado a la pared con una pierna extendida y otra recogida y la cabeza de lado con la cara contraída en ese gesto mezcla de dolor y placer con los ojos apretados que yo ya reconocía en sus orgasmos. Se estremecía y tiritaba entre temblores con su echo agitado.

Ahí no pude más y empecé a pajearme fuerte con una mano sirviéndome de apoyo en la pared de la ducha y mi chica a los pies. La visión del cuerpo de mi novia abandonado al placer tirado a mis pies fue el acicate definitivo para mi orgasmo y en apenas unas pocas sacudidas empecé a soltar chorros que cayeron sobre mi chica entre fuertes gemidos míos. Estaba regando a Claudia con mi semen mientras ella se retorcía todavía por los últimos estertores de su segundo orgasmo.

Cuando bajé la cabeza pude ver a mi chica regada por mi semen con churretones en el pelo, la cara, el pecho y las piernas. No sé si se había dado cuenta ensimismada como estaba en su placer. Por un momento me preocupé pensando que la hubiese molestado por correrme encima suya sin permiso. Llevado por esa duda y porque me flojeaban también las piernas a causa de la intensidad del orgasmo recién disfrutado me senté a su lado en el suelo de la ducha y la abracé. Inmediatamente Claudia al sentir mi mano abrió los ojos y se apretó fuertemente a mi cuerpo quedando los dos sentados en el suelo con mi chica echada sobre mi pecho mientras yo la sujetaba y acariciaba su espalda.

Fueron unos minutos de silencio y relax en el que nuestras respiraciones se fueron acompasando a la vez que mi polla se desinflaba. Por fin Claudia levantó la cabeza ofreciéndome sus labios para besarme. Tenía un churretón de semen en la mejilla y otro que del pelo le caía a la frente. Nos besamos suave, despacio, sintiendo nuestros labios y apenas la punta de la lengua. Mi chica separó su cara de la mía sonriéndome con dulzura. Pero el pegotón de semen de su mejilla se me había pegado y se estiraba entre los dos. En un gesto divertido Claudia lo retiró con su dedo y se lo llevó a la boca como si fuese chocolate o nata. Me sonrió y me besó con mucha lengua compartiendo conmigo mi propio semen aunque no sé si llegué a saborearlo.

-Eres más cerda que yo…-le dije con guasa.
-Perdona….-respondió con cara de ofendida- ¿lo dice el que me ha puesto así?- terminó señalándose la cara con el dedo.
-Es que estabas debajo cuando me vino…-respondí quitándome culpas.
-Es que este niño- continuó abrazándose de nuevo y echando su cabeza en mi pecho- me estaba matando de placer…
-Es lo que más me gusta en la vida.-contesté orgulloso.
-Ay, gordo. ¿Me prometes que no vamos a pelear más por esas cosas?

Sentía como su cabeza se apoyaba sobre mi pecho trasmitiendo el latido de mi corazón.

-Yo no quiero pelear nunca contigo, princesa. Perderte sería para mí lo peor que podría pasarme. Pero es que al decirme lo de la beca creía que te perdía. Perdóname por ponerme así, pero es que me pudo el sentimiento más que la cabeza…
-Lo sé Luis. Te conozco. Conozco tus impulsos y te entiendo. Pero necesito que me comprendas. Yo tampoco quiero perderte y además estoy segura que si superamos ese año después seremos más fuertes. Pero me tienes que ayudar porque yo sola lo voy a pasar mal.
-Yo también me voy a quedar sólo…
-Luis, tu te quedas con todo el mundo…
-Pero me vas a faltar tú…que eres mi compañera…

Claudia se apretó más aferrándose como si no quisiera soltarme nunca. Y en esa postura a los pocos minutos añadió:

-Venga, vamos a dejar de amargarnos. Estamos aquí juntos y ahora y tenemos que disfrutarlo. Ya habrá tiempo de lamentarnos. ¿no gordo?

Y diciendo esto levantó la cabeza sentándose de nuevo a mi lado. La observé pero me dio la risa. Me miró extrañada y me preguntó:

-¿De qué te ríes ahora?
-Estás llena de pegotones de corrida…
-¿Encima que me pringas te ríes de mí?-me dijo haciéndose la ofendida.

Con mi mano le quité el churrete de la frente y se lo enseñé en la punta del dedo.

-Estoy más guarra que antes de ducharme, jajaja.

Con su dedo me quitó el pegote de mi mano y me lo puso en la punta de la nariz riéndose. Yo respondí quitándole un churrete de la teta y poniéndoselo también en la nariz. Puso cara de “te vas a enterar” y se quitó el pegote de la nariz y me lo extendió por el pecho. Yo la imité quitándome el de la nariz y se lo devolví a la teta.

-En paz…jajajaja.

Mi Claudia juguetona seguía conmigo y tuve que celebrarlo besándola despacio entre roces de nariz y sonrisas a escasos milímetros. Pero la Claudia responsable también así que me metió prisa para ducharnos de verdad y vestirnos para dar una vuelta. Nos duchamos por separado para evitar tentaciones, primero ella que tenía que limpiarse el pelo aun chorreado de semen y después yo.

Salí del baño y me puse un pantalón corto y un polo. Al poco salió Claudia envuelta en la toalla. Con naturalidad se puso una braguita negra y un top elástico blanco sin tirantas tipo palabra de honor sin sujetador. La observaba esperando ver que modelito se ponía mientras ella me miraba de vez en cuando de reojo sonriéndome. Sus tetas se marcaban perfectamente en él. Después se puso un peto negro de florecitas blancas que dejaba ver su piel en la cintura rematado en una faldita ajustada. Estaba preciosa. Y lo sabía pues cuando se terminó de colocar estratégicamente una de las tirantas del peto para que se viera el top por debajo de la otra caída se dio la vuelta y me lanzó un beso.

-¿Quieres que me detengan?- le pregunté.
-¿Por qué?- preguntó extrañada.
-Por tener que apartar a todos los envidiosos que me miren por la calle….
-Jajajaja, qué tonto es mi gordo…-dijo dándome un pico.

Salimos a la calle cogidos por la cintura de modo que mi mano se colaba entre el peto y el top tocando su piel. Dimos un paseo por el centro pero hacía mucho calor y nos fuimos a cenar a una bodega típica. Éramos otra vez Claudia y Luis de la residencia y de la playa. Incluso hablamos de su viaje a Italia sin mal rollo y haciendo planes. Yo empezaba a hacerme a la idea y ella disfrutaba con que yo la apoyara. Salimos de la bodega y no sabíamos que hacer. No nos apetecía encerrarnos en el hostal aunque supiéramos de acabaríamos follando. Queríamos hacer algo diferente. Se me ocurrió ir al cine, a la sesión de media noche.

Era una película de suspense e intriga. Lo malo es que Claudia se enganchó a la trama mientras yo intenté darle a la noche de cine un toque más de “novios”. Vamos que le sobé lo muslos y en cuando pude metí mi mano dentro del top. Pero mi chica me sonreía, su pezón se endurecía, pero su mirada y su concentración eran la pantalla. Así que me conformé con intentar seguir la trama mientras sobaba su teta durante la hora y media que estuvimos allí.

Lo bueno fue que cuando se encendieron las luces y salimos fuera me dijo:

-Me has tenido caliente toda la película…

No me esperaba esa reacción viendo su escasa respuesta en la sala oscura y casi vacía de primeros de agosto. Pero se confirmó cuando continuó diciendo:

-….cuando lleguemos al hostal te vas a enterar….

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