MOISÉS ESTÉVEZ

Aquel chico era un imbécil, si, lo era, un verdadero idiota. Se había
dejado convencer para quedar, y en principio a ella no le parecía mala idea,
aunque tenía sus reticencias. Y es que en el instituto corrían rumores sobre él:
que si era algo engreído, que si sus padres tenían mucha pasta, que si salía
con muchas chicas… María decidió darle una oportunidad y respondió que sí al
último WhatsApp que le envió aquella mañana. – ¿Te apetece entonces que
nos tomemos un café esta tarde? –
Cuando recibió la respuesta afirmativa, se encontraba con los colegas
haciendo novillos, y con una sibilina sonrisa se jactó enseñándoles el mensaje.

  • Os dije que estaba deseando…

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