MANGER

Fantasmal quimera que las mentes ciega,

venérea plaga, cruel mangosta,

posesión maldita que juega en las sombras,

cazadora infame del alma inexperta:

¡Corazón de bestias en las lunas llenas!

Insultante, saltimbanqui, maestra en lo oscuro siempre dispuesta,

indolora en carne… pero dueles; sedienta en internas peleas,

atacas con tus garras de loca tigresa

y, al morder el cuello, inoculas tu esencia en sus duras vértebras:

¡Corazón de plomo en las noches negras!

Borras los caminos, cierras las veredas,

das encrucijadas de tus manos llenas,

la luz ensombreces, nublas las ideas, nutres las despensas

del blando cerebro con locos espantos y hueras quimeras:

¡Corazón bastardo de ojos sin cejas!

Porque el hombre vive… Porque el hombre sueña…

Porque cuando es débil no tiene consciencia

de ser un talento sin arte ni ciencia, ella se sublima

en su frágil alma hasta dominarla y dejarla hueca.

¡Corazón cobarde de hiena famélica!

Pasiva, acechante, altiva y perversa,

activa quietud en falsa conserva,

surges en la mente un día cualquiera…

pero te disipas, cuando el hombre, por fin, aprende tus tretas:

¡Corazón de plumas si la duda es yerta!

Porque el hombre vive…

porque el hombre sueña…

con las dudas nace, en sus dudas juega,

y con ellas muere por más que fenezcan.

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