ALMUTAMID

El segundo partido fue muy diferente del primero. Sudamos la gota gorda en todos los sentidos para poder ganar por un gol de diferencia y sufriendo bastante con un balón al palo y un paradón a bocajarro de nuestro portero. Pero nos colamos en semifinales. Y como era viernes decidimos ir a celebrarlo. Así que nos duchamos y nos fuimos los 10 del equipo con Claudia al centro de la ciudad de cervezas. No era el plan que ella esperaba pero no se quejó. Consciente que ella quería tenerme en exclusiva en cuanto tuve ocasión me fui con ella entre las palmadas de mis colegas en la espalda y más de un guiño de los más mayores.

Nos sentamos en un banco de un parque a charlar. Apenas teníamos una hora hasta el último autobús. El sábado era mi última noche allí y planeamos la forma de poder dormir juntos. Recordaba mis invenciones para pasar la noche con Viqui y sin embargo ella me dijo con naturalidad que le diría a su madre que iba a pasar la noche conmigo.

-¿Pero no le dijiste que sólo éramos amigos?-pregunté.
-Mi madre no es tonta. Nada más subir de dejarte en el autobús me encaró y me dijo: “Ese niño te gusta”. Y no me quedó más remedio que reconocerle que llevábamos tiempo saliendo y había estado contigo en la playa.
-¿Y no le importa que pases la noche con un tío?
-Luis- me dijo con cara de suficiencia- con 15 años me escapaba para estar con mi novio de 25…
-Ya…-dije comprendiendo.

Nuestro plan era sencillo. Claudia entraría con todo el equipo para ducharnos tras el partido. Yo bajaría a cenar y volvería a la habitación con normalidad mientras ella me esperaba dentro y pasaríamos toda la noche encerrados en la habitación. A la mañana siguiente yo vería si estaba el mismo conserje y si era el mismo yo lo llamaría a la habitación para preguntar por algo del ahua caliente y ella aprovecharía para escaparse.

Cerrado el plan nos fuimos a pasear por el parque hasta la hora de acompañarme a la parada del autobús. Ella tenía recuerdos de muchos sitios de aquel parque que quedaba a mitad de camino entre el centro y su casa. Las quedadas con las amigas después del colegio para hacer coreografías, los rincones donde se escondió con el primer chico que salió y dió su primer beso con 12 años. Y otros rincones de aquel parte que le traían recuerdos de su infancia y adolescencia. Pero salió la Claudia que se bañó con los hippies en la playa o que le enseñó mi polla a la otra chica y parándose en seco con los ojos muy abiertos y la cara iluminada me dijo:

-Necesito tener un recuerdo en este parque contigo…
-Estamos paseando…-dije sin saber que decir.
-No. Algo nuevo. Aquí di mi primer beso, hice la primera paja…jajaja.
-Miedo me da esa cabecita cuando te entra esa risita…
-Ya sé que vamos a hacer…

Me cogió de la mano y me llevó a un apartado oscuro que quedaba a la sombra de las farolas bajo varios árboles y tras un seto.

-¿Qué tramas?-pregunté.
-Te la voy a comer…
-Pero no es tu primera mamada…
-No, jajaja. Esa fue en un coche. Pero aquí no lo he hecho nunca. Mi primera mamada en este parque va a ser a Luis…
-Estás loca…jajaja.
-Ven siéntate ahí…

Me senté apoyado en el tronco de un árbol tapado de la vista desde el camino por el seto. Claudia se sentó encima mía y empezamos a besarnos. Fui a meter mano en su vestido pero me detuvo.

-Así no vale. Tú te tienes que dejar…-me dijo con mucha excitación.

La verdad es que sólo con sentarse encima y dos besos yo ya estaba empalmado. Y ella lo notó porque tras decirme eso se echó atrás para poder abrirme el pantalón. No tenía claro como iba a hacerlo pues el pantalón y el calzoncillo estorbaban así que se puso de rodillas al lado mío y me la sacó.

-Ummmm. Luis, que rica está. Siempre lista para mí.-se relamió.

Apoyó la mano en mi muslo y con la otra me agarró la polla y bajó la cabeza. Lamió la punta y saboreó mi glande pero ella iba a lo que iba y sin mucho preámbulo se engulló mi miembro muy profundo en su garganta aguantando unos segundos. La polla me dió una punzada y mi chica gimió. Levantó la cabeza y me miró sonriendo.

-Este será mi recuerdo tuyo en este parque….

Y volvió a la faena de tragarse mi polla. Con la postura su culo qedaba en pompa al alcance de mi mano, así que con una mano acariciba su pelo pero con la otra levanté la falda del vestido que llevaba dejando sus bragas a mi vista mientras su cabeza se hundía entre mis piernas y mi abdomen. Como no se quejó metí la mano en la braga y busqué su raja con mi dedo. Estaba empapada.

-Te calienta comerme la polla….
-Ajammm-respondió sin soltar su manjar.

Hundí mi dedo en su chocho y gimió.

-Mmmmmm….
-Y vas a querer mi leche…
-Mmmmmm…

Respondió subiendo y bajando su cabeza mientras mi dedo se clavaba en su coño. Ahora era yo el que me venía arriba. Y dije:

-Vas a recordar mi polla y mi leche cada vez que pases por este parque…

Levantó la cabeza soltando mi polla y me dijo:

-Será mi mejor recuerdo de todos…

Hundí mi dedo en su coño y gimió antes de lanzarse de nuevo a por mi nabo baboso. Al ritmo de su manada con tragadas profundas y su reacción al dedo que le estaba haciendo no íbamos a durar mucho. Ni debíamos pues yo no podía perder el autobús. Efectivamente en apenas 10 minutos empecé a hablar d enuevo entre gemidos como le gustaba tanto a mi chica diciendo:

-Te voy a llenar la boca de leche….mmmmm. Sigue chupando princesa. Mmmmmmm…..ah, ahg, arggggg…..

Y empecé a soltar semen en su boca que mi chica tragaba como podía pues al sentir como mi nabo se hinchaba para empezar a lanzar los lefazos sus gemidos subieron de intensidad y se volvieron más agudos. Claudia se estaba corriendo con mi dedo en su coño y mi polla en la boca dificultándole tragarse los últimos restos de mi corrida. Cuando cesó su orgasmo se dejó caer sobre mi regazo respirando profundo y tragando saliva y semen dejando su culo en pompa. Yo acariciaba su pelo y su espalda hasta que me dió por mirar el reloj.

-Claudia…el autobús.

Nos levantamos presurosos vistiéndonos. Yo tenían aun la polla un poco pringosa y mi chica restos de saliva en las comisuras d elos labios. Se lo limpie con el dedo y salimos corriendo hasta la parada. Afortunadamente no había llegado y pudimos esperarlo abrazados con muestras de cariño y los besos que nos habían faltado unos minutos antes.

Cuando me senté en el autobús iba lleno de orgullo, de satisfacción y de mucho amor, pues estoy convencido que era lo que sentía en ese momento por Claudia. No podía ser otra cosa.

El plan era sencillo Claudia venía para el partido y nos quedábamos toda la noche encerrados en la residencia. En cierto sentido las circunstancias ayudaron pues en la semifinal nos cascaron un 4-0 que ni nos enteramos. Así que el equipo no tenía nada que celebrar y sólo hacer tiempo hasta la entrega de trofeos pues se daba medalla de bronce a los dos semifinalistas. De hecho Claudia llegó cuando acababa el partido y pudo ver mi cara de sofoco por el calor que hacía allí y nuestra incapacidad en el partido.

Era evidente que no se había vestido para salir pues venía con un pantaloncito corto de deporte gris muy abierto de pierna y una de sus camisetitas ajustadas negra pero traía un sujetador negro y una especie de bolsito de mano que resultó ser su neceser. Mi chica venía simplemente a estar conmigo sin adornos de ningún tipo.

Tras aguantar los comentarios y reproches tras la decepción de la derrota entramos todos en grupo en la residencia. Claudia y yo nos fuimos al dormitorio y yo entré al baño a ducharme. Cuando estaba empezando enjuagaándome el champú de la cabeza noté que se movía la cortina de la ducha. Mi chica entró a la estrecha ducha diciéndome:

-He pasado tanto calor en el partido que he preferido refrescarme y estar limpita, ¿puedo?

La acogí en mis brazos y la besé mientras el agua la mojaba. Por su puesto nada más sertir el roce de su cuerpo me empalmé por lo que la ducha ya se estaba conviertiendo en sexo. Busqué la bote de gel y me eché un chorreón en la mano que extendí por su hombros y espalda para proseguir después por su pecho y culo sobando toda la piel de mi chica que se movía facilitándome la tarea. Otro chorreón y enjaboné sus piernas y de nuevo su culo rozando su pubis áspero de vello naciente.

-Raspas…-le dije acariciándola.
-Tengo una idea…-dijo saliendo de la ducha empapada.

La vi revolver mi neceser y coger mi maquinilla de afeitar. Me la enseñó como un trofeo y después rebuscó la espuma. Ella seguía enjabonada. Entró de nuevo a la ducha y yo abrí el grifo para enjuagarla. En cuanto colgué el teléfono de la ducha mi chica se echó espuma de afeitar en la mano y la extendió por mi pubis y pelotas poniendo mi nabo aún más tieso. No era la primera vez que me rasuraba pero aun así mi nerviosismo era grande.

-Estate quieto que es una zona muy sensible- dijo agachándose para ver bien sus movimientos.

Con cuidado pasó la maquinilla primero por mis pelotas y después por el vello que ya asomaba más de una semana después de que ella misma me hubiera rasurado en la playa. Terminó y me pidió el grifo para limpiarme la zona.

-Suavito otra vez…-dijo apartando mi polla para besar la zona rasurada.
-Me toca…-dije.

Tomé la espuma y la extendí por su pubis. Después me agaché como ella había hecho conmigo arrodillándome para tener mejor apoyo.

-Con cuidado…-advirtió.
-No sabes cuando aprecio este chochito…-dije empezando a pasar con cuidado la cuchilla.- Necesito que abras las piernas…
-Tú quieres verme el coñito…
-También…

Claudia me sonrió y levantó una pierna separando sus labios permitiéndome acceder a la parte más íntima de su cuerpo. Con cuidado rasuré sus rincones secretos abriendo los pliegues de su piel con mis dedos para poder afeitar los últimos pelitos de su chocho tan cercano a mis ojos. Solté la maquinilla y le dije que se echara agua con el grifo. Mientras lo hacía tuve un impulso y mientras el agua resbalaba por su entrepierna encajé mi cara en ellas hasta atrapar su chocho con mis labios. Claudia gimió y se apoyó para no caerse, pero yo ya había atrapado mi presa así que retiró el agua de mi cara y me ofreció su chocho para comermelo y así estuve un rato aroodillado entre las piernas de mi novia sorbiendo, chupando y lamiendo la mezcla de agua y flojo de mi chica hasta que sus gemidos y los tirones de pelo me avisaron que se iba a correr en el primero de los muchos orgasmos que esperaba de ella en las siguientes horas…

Tener a tu chica apoyada en la pared de la ducha con una pierna levantada apoyada en el filo mientras tu clavas tu cabeza entre tus piernas sintiendo literalmente como se derrite de placer es una de las mayores satisfacciones a las que aspira un amante enamorado. Y yo estaba verdaderamente orgulloso de mi cambio en aquellos 10 meses y de la influencia que la chica que me ofrecía para mi disfrute su chocho abierto y recien rasurado en ese momento había tenido en mí. Sentía que me podía comer el mundo con el mismo ímpetu con que en ese momento me devoraba aquel coño. Sentía verdadermente poder en mi acción a pesar de estar arrodillado aparentemente humillado ante mi diosa de pechos pequeños. Pero no, mi posición baja era la que me permitía producirle el placer que la había obligado a poyarse en la pared entre temblores y convulsiones regalándome el sabor ligeramente amargo de su orgasmo.

Pero ese clímax era la muestra de lo efímero de la vida humana. Me había olvidado del partido que habíamos perdido hace un rato o de planes de futuro concentrado sólo en pasarme toda la noche follando con Claudia. El inicio era totalmente prometedor con mi nabo reservado para más tarde teniendo a mi chica inicialmente satisfecha. La breve separación de semanas de verano se convertiría en la convivencia permanente en la residencia donde un compañero competente de habitación podría convertirse en el mejor aliado me muchas noches de sexo y cariño con mi novia hasta hartarme de comerle el coño tantas veces sabiendo que nunca me cansaría de hacerlo. De hecho cuando tras rogarme que me levantara y dejara de lamer su botonito hinchado de placer en medio de su raja y tras besarnos allí depie duranto largo rato al recostarnos desnudos en la cama yo volvía a tener ganas de hundirme de nuevo entre sus piernasy tomar posesión con mi boca de ese coño que disfrutaba como propio, personal e intransferible.

Sin embargo una vez tumbados con mi chica recostada en el pecho tomándonos con calma el siguiente envite la grandeza experimentada unos minutos antes se transformó en confusión y decepción. Y el sexo no tuvo nada que ver. Mientras Claudia con su piernas sobre las mías, recostada en mi hombro y acariciando mi pecho me dijo algo que me heló la sangre:

-Luis, me han dado la beca…
-Claro- dije yo- con las notas que has sacado es normal.
-No digo la de alojamiento ni la del ministerio.
-¿Qué beca entonces?- pregunté despistado.
-La Sociedad Española de Cardiología me ha seleccionado para su programa de intercambio con estudiantes extranjeros…
-¿Te vas de Erasmus?
-No. Voy a hacer un curso completo en Bolonia…

Me quedé en silencio sin saber qué decir y Claudia siguió explicando mientras acariciaba mi pecho:

-Es una oportunidad increible. Sigo alló con la carrera mientras asisto a las clases de un doctor muy prestigioso que da clases allí. Me pagan todo. Y cuando termine la carrera me ofrecen también la posibilidad de hacer el MIR en el extranjero…¿no te parece increible?
-¿Y cuando te irías?
-En septiembre…
-¿Todo el curso?
-Sí…, bueno vendría en Navidad o Semana Santa supongo. No lo sé. Pero es una oportunidad increible…

Me quedé en silencio. Mi chica se iba un año fuera. ¿Qué iba a ser de nosotros?

-Luis, es una gran oportunidad para tener una carrera de éxito. Estoy tan contenta…
-¿Y yo?-dije con dificultad.
-Te quiero tanto. Pero no voy a someter mi carrera profesional a una relación que intenté evitar durante todo el curso…
-Y no pudiste…
-Luis, te quiero. Eres el mejor compañero que he tenido en la vida y quiero seguir contigo. No me imagino sin tí. Entendería que quisieras cortar conmigo pero sé que si lo nuestro es de verdad resistiremos. Es sólo un curso.
-Ese es el problema Claudia. Que yo tampoco me imagino sin tí. Me has enseñado tanto, y tirado de mí, y me has hecho sentir tan fuerte y seguro…y ahora te vas, cuando más te necesito…

Sentí una lágrima resbalar por mi pecho desde la cara de Claudia.

-Por favor, Luis, entiéndeme. Necesito que me apoyes en ésto más que nadie porque no creo que lo nuestro haya sido un rollo de fin de curso. Sé que es algo más y lo que yo siento es lo mismo que sientes tú. Es un obstáculo en la vida para tí pero una gran oportunidad para mí. Necesito que me apoyes de verdad porque sé que si pasamos ésto juntos lo nuestro va a ser para siempre.
-No puedo impedirte ni debo Claudia. Te mereces todo y yo te lo tengo que dar pero entiende que me acabas de dejar en shock…

Claudia se echó sobre mí con la cara surcada por las lágrimas besándome con pasión.

-Cuanto te quiero, Luis. Sabía que lo comprenderías…y que me apoyarías, que no me equivocaba contigo, que me darías fuerza…

¿Qué queréis que os diga? Yo también estaba lloroso intentando evitar que se me salieran las lagrimas pero con el corazón totalmente encongido. Me cayó muy mal la noticia pero iba a intentar disimularlo para no contrariar a Claudia que tras soltarme el notición parecía relajarse de algo que no tenía muy claro como afrontar y sobre todo como me lo tomaría yo.

Se recostó de nuevo a mi lado y con una sonrisa de ojos llorosos me dijo quitándole importancia al asunto:

-Bueno…si mientras no estoy aquí quieres darle alegrías a tu amiguita de abajo yo no me voy a enfadar…
-¿Pero que me estás diciendo Claudia? ¿Cómo voy a pensar en eso ahora?
-Solo quiero decirte que te quiero feliz y que si te apetece una canita que lo entiendo. Que no te voy a tener a pan y agua. Sólo quiero que pienses en mí y que me esperes. Ya sabes ojos que no ven…
-Yo no soy así, si estoy contigo estoy contigo…
-Bueno, no te ofendas, solo te digo que no quiero limitarte por algo que es decisión mía.
-Es que no quiero ni imaginarte en brazos de un italiano baboso…
-Jajajaja. Mi celosillo, como en la playa. Luis, he estado un año reprimiendome para no tirarme encima tuya teniéndote delante todos los días. Creo que puedo aguantar…como no me aguanto es teniéndote aquí cerquita, desnudito y tan guapo…nos queda mes y medio…hay que aprovechar, ¿no?
-¿Mi princesa no ha tenido bastante con mi boquita?
-Quiero a mi gordo entero para mí…y ya que te he disgustado tengo que compensarte…
-¿Y cómo piensas hacerlo? Tendríamos que echar mil polvos para recuperar el tiempo que vamos a perder….
-Jajajaja- rió Claudia que acercándose a mi oído me dijo- te voy a dar lo que nunca le he dado a nadie…

-¿Y qué es eso que si se puede saber?-pregunté maliciosamente.
-¿No te imaginas?
-Dímelo tú…
-Mi gordo se ha dejado el morbo en la playa, jajajaja…-respondió Claudia subiendo su muslo por mi pierna casi hasta rozar mis pelotas.

Yo acariciaba su espalda acercándome cada vez más a sus nalgas ligeramente entreabiertas por tener una pierna estirada y otra recogida sobre las mías. Pese a no haber hecho nada nuevo mi nabo señalaba tieso hacia el techo espectante ante su ofrecimiento. Pero Claudia prolongaba mi curiosidad frotando su muslo con mis piernas y recorriendo mi vientre con su mano. Por fin con la misma sonrisita y voz melosa me dijo:

-¿Ya no quieres mi culito?

Mi mano ya jugaba con sus nalgas tentada de buscar su chocho desde atrás.

-Ya tengo tu culito…-respondí haciéndome el nuevo.
-¿No quieres que tu amiga entre en mi culito?
-¿Estás segura?
-Totalmente…-respondió mi chica e inmediatamente me cogió la polla con la mano y mirándola desde mi hombro le preguntó- Amiga, ¿te vienes a dar un paseo por mi culito?

Ella misma puso voz de niña pequeña y respondió como si hablara mi polla:

-Lo estoy deseando…pero no me atrevía, si tu me invitas…

Y recuperando su tono de voz contestó:

-Estás invitada….

Subió la cara y me sonrió mientras mi mano se colaba entre sus nalgas buscando su ojete con el dedo.

-No tienes que hacerlo si no te apetece….-contesté.
-Quiero darte todo Luis. Si no me gusta habrás sido el único y si me gusta será para tí cuando quieras…

Evidentemente con esas palabras me vine arriba y no iba a desaprovechar la ocasión de descubrir el sexo anal. De hecho mi dedo ya presionaba su ano esperando alguna reacción por su parte a la vez que busqué su boca para besarnos. Pero fue un beso tierno casi de entrega por su parte y con cierto temor por la mía.

-Tienes que ayudarme- me dijo tras el beso- he leído como dilatar mi culito para que tu polla no me lastime…
-No quiero lastimarte…
-Ya verás que sale bien y te va a gustar…
-Me va a gustar seguro, pero no quiero lastimarte. No es necesario, Claudia. Te quiero sin necesidad de hacer ésto…
-¿Ahota te me acobardas?
-No quiero que te aprrepientas.
-Soy yo la que quiere, Luis. No te preocupes…

Se levantó de la cama y sacó de su neceser un bote de crema hidratante. Desde la cama observaba el cuerpo esbelto de mi chica, moreno de la playa con la única marca del bikini en el culo sin terminar de creerme que yo disfrutara de ese cuerpo y que me fuera a dejar desvirgar su culo. En unos meses había pasado de nulo sexual a probar todas las posturas y juegos que hasta entonces mi mente imaginaba. Y no terminaba de encajar que mi novia tan cortante en ocasiones al sacar esos temas me ofreciera ahora juegos sexuales como “compensación” por su marcha. O al menos esa era mi interpretación en ese momento.

-Vamos a empezar preparándote a tí- dijo Claudia sentándose en la cama a mi lado dándome el bote de crema.

Cogió mi polla y empezó a pajearla suave dejando mi glande bien descubierto. Después se inclinó para chupármela haciéndolo despacio pasando mucho la lengua.

-¿La estás lubricando?- pregunté.
-Me estoy lubricando yo…me mojo mucho cuando te la chupo.

A pesar de lo excitante de la frase me estaba chocando tanta displicencia. No parecía Claudia. Y más cuando me hizo levantarme y se puso a cuatro patas ofreciéndome toda su raja desde el culo hasta el chocho.

-Métemela…
-¿Así a las bravas?-pregunté extrañado.
-No, jajaja. En el chochito.

Estaba siendo demasiado mecánico. No me estaba gustando. Pero al colocarme entre sus piernas y dirigir mi nabo a su coño gimió al notar mi trozo de carne penetrarla recuperdándome que seguiamos siendo mi chica y yo practicando sexo. La verdad es que entre la comida de coño y la breve mamada estaba empapada y mi polla entró con facilidad.

-Mmmmmm, Luis, me encanta….

Iba a empezar a moverme pero me detuvo.

-No. Déjala dentro. Ahora con la crema tienes que jugar con mi culito extendiendola hasta meter tu dedo.

Seguí sus instrucciones y llené mi dedo de crema empezando a hacer cículos en su ano, de piel más oscura que el resto de su culo. No era la primera vez que le metía un dedo en el culo pero esta vez era diferente. Claudia gemía no sé si de verdadero placer o para alagar mis oídos. La punta del dedo índice entró fácilmente con la crema hasta notar mi propia polla a través de su piel. Gimió y yo empujé más el dedo metiendo la mitad.

-Mmmmmmm, Luis….mis dos agujeros son tuyos….

Esa frase cambió mi precaución por morbo y empecé a follarle el culo con el dedo que gracias a la crema y a la relajación de su esfinter entraba sin dificultad.

-Intenta el dedo gordo…-me dijo con la voz entrecortada.

Saqué el dedo índice y me unté crema en el dedo gordo. Presioné y sentía como Claudia intentaba relajar el esfinter para facilitar la invasión de mi dedo.

-Así, así….despacito- me decía mientras mi dedo se abría paso.
-¿Estás bien?-pregunté.
-Ajammm- respondió tragando saliva en ese gesto que ya le conocía al follar.
-¿Voy allá?
-Ajammm, pero échate crema en la polla…

Saqué la polla de su coño y extendí crema mezclándola con su lubricante natural mientras su culo en pompa se me seguía ofreciendo con su ano ligeramente dilatado. Coloqueé mi glande en su ojete y dijé:

-Allá voy…

Hice presión y entró la punta de mi glande. Me detuve. Claudia suspiraba fuerte. Un empujoncito más y entró el glande apretándose entre las paredes de su ano. Pero mi polla que no es especialmente grande ni gruesa es de las que tienes un glande blandito pero el tronco se endurece bastante. De modo que cuando hicé un tercer empujón suave y el tronco de mi polla alcanzó su esfinter sentí un respingo en Claudia. Le debía doler.

-¿Paro?-pregunté preocupado.
-No, no. Déjala así un momento que ya entrá- respondió mi chica tragando saliva.

Notaba las contracciones de su ano al rededor de mi polla y el glande bastante más apretado que en su coño.

-Un poquito más…-me pidió.

Y obedecí. Casi la mitad de mi polla había entrado ya pero aunque no veía la cara de mi chica la sentía incómoda. Por un impulso saqué la polla.

-Noooo, ya casi estaba…-dijo Claudia.
-No es necesario, de verdad. No quiero hacerte daño.
-Yo quiero hacerlo Luis…

Por fin solté lo que me rondaba desde el principio:

-Si no te fueras en septiembre no estarías haciendo ésto.

Claudia se quedó callada y me di cuenta que le había dolido más mi frase que mi polla en su culo. Me senté en la cama y tiré de ella para que se echara conmigo, pero estaba muy seria. Por fin se dejó arrastrar y pude echarla a mi lado en la cama abrazándola. Los dos estábamos en silencio. Por fin con una lágrima cayéndole por la mejilla me dijo:

-No es justo, Luis. Unos lo tienen todo y yo siempre tengo que elegir…
-No elijas. Me vas a tener aunque no estemos juntos. ¿Crees que porque me dejes follarte el culo te voy a querer más? No seas tonta Claudia.

De nuevo nos quedamos en silencio abrazados en la cama. Nuestra noche de sexo y desenfreno se estaba convirtiendo en algo muy diferente.

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