ECONOMISTA

Capítulo 13

El miércoles quedé para ir al gimnasio con Vero, estaba siendo una semana extraña, desde lo del sábado anterior llevaba unos días raros con mi chico, se encontraba como avergonzado por lo que había pasado y por supuesto que no cumplió su amenaza de hablar cuando llegáramos a casa, lo único que hizo fue follarme por el culo de pie nada más cruzar por la puerta, jamás había visto a Dani con un calentón parecido y eso que le había pajeado unas horas antes en el callejón. Tengo que reconocer que me gustaba llevarle al límite, incluso hacer que se enfadara un poco, pero intentando no cruzar la línea. Quizás el sábado me pasé un poco, había dejado que un chico me tocara el culo y metiera sus dedos entre mis piernas, pero yo solo lo vi como un juego, un pasito más en nuestra relación, algo con lo que fantasear mientras follábamos, a Dani le ponía mucho hablar de esas cosas, aunque quizá no tanto que esas fantasías se hicieran realidad.

Sin embargo, él había tenido la culpa de meterme ese tipo de juegos en la cabeza, me hablaba de como otros me miraban y como se masturbarían pensando en mi culo y a mí cada vez me excitaban más esas situaciones. Siempre habíamos fantaseado con esas cosa, pero sin hablar de nadie en concreto y desde que nos habíamos ido a vivir juntos le habíamos empezado a poner nombres a nuestras fantasías, Hugo, Vero, Rafa y hasta mi hermano Adrián. El sábado me había excitado muchísimo dejando que un desconocido me metiera mano delante de mí chico y sus amigos, sabía que ese tipo de situaciones me iban a gustar, pero no pensé que tanto al hacerlas realidad. Era como que me excitaba por ponerle los cuernos a Dani.

Yo reconozco que me excitaba haciendo que los chicos me desearan y ahora que había empezado a hacer realidad ese juego me iba a ser difícil parar. El mejor lugar para continuar con estos juegos era el gimnasio, un sitio lleno de chicos jóvenes, guapos con la adrenalina a mil, que destilaba morbo, sexualidad y sudor por todas partes.

Mientras nos cambiábamos en el vestuario Vero me invitó a cenar otra vez el siguiente fin de semana en su casa, una cena de parejitas.

―La verdad es que no habíamos hecho planes para este finde, luego se lo digo a Dani, pero en principio sí, cuenta con nosotros…

―Ha dicho Luis que quiere preparar una buena cena, así que en sus manos lo dejo…

―Qué suerte tienes con Luis y encima cocina bien…

―No me quejo, la verdad, bueno ¿qué?, ¿vamos a hacer glúteos?

―Hoy quizás debería descansar, tengo la zona un poco cargada ―protesté yo.

―Venga tía solo un poco, ya sabes que a mí me hace falta…a ti desde luego que no, menudo culazo se te está poniendo ―dijo Vero dándome una palmadita en el culo antes de salir de los vestuarios.

―Vale, pero poquito, eh…hoy voy a hacer un poquito de brazos y abdomen…

Como habíamos hablado fuimos a la zona del gimnasio donde hacíamos ejercicios de piernas y de glúteos, yo llevaba unos días con molestias, quizás un poco cargada, pero una vez que empezaba a entrenar me gustaba hacerlo a tope, al poco apareció mi hermano con un amigo, justo estaba descansando de una serie, secándome con la toalla en la cara y mirando como Vero hacía el ejercicio, ni tan siquiera le vi cuando se acercó por detrás y como había hecho mi amiga unos minutos antes en el vestuario Adrián también me dio un pequeño azote en el culo.

Parece que se estaba poniendo de moda lo de darme cachetadas en el culo, eso o que mis glúteos en mallas se tenían que ver tan apetecibles que ni mejor amiga, ni mi propio hermano se habían podido resistir a tocármelos.

―¿Qué tal van esos entrenos hermanita? ―me preguntó Adrián justo después de su palmadita.

―Pues aquí acompañando a Vero, ahora voy a ir a la zona de brazos.

―Genial, por allí estaremos nosotros….ahora nos vemos.

Ese pequeño azote me dejó unos segundos pensativa, no sabía que es lo que me pasaba, tan solo había sido una tontería, algo que mi hermano había hecho mil veces en casa cuando vivíamos juntos, algo inocente y sin embargo ahora estos pequeños detalles me daban mucho morbo y en el estado de calentura en el que me encontraba desde hacía unas semanas, cualquier detalle de estos me dejaba un rato descolocada.

Me tocaba a mí hacer la serie de sentadillas, iba a ser la última serie antes de pasar a hacer abdominales y un poquito de brazo, empecé a flexionar con fuerza, bajando casi hasta abajo, me mordí los labios y bajé otra vez, casi rozando con los glúteos, que ya me quemaban, contra los pies y cuando estaba terminando la serie lo noté, un tirón en la parte superior del glúteo derecho.

―Ahhhhhhhhhhhh joderrr ―dije echándome la mano a la parte baja de la espalda y dejándome caer de rodillas.

―¿Qué te ha pasado? ―me preguntó Vero.

―Creo que me ha dado un tirón, 

ufffff

fffff, ¡¡que dolor!!, me he quedado seca, casi no puedo ni andar, ¡joder que daño! ―dije sentándome en el suelo.

―¿Te duele mucho?

―Sí, bastante, anda ayúdame a levantarme, me voy a tener que ir ―dije caminando despacio hacia los vestuarios con una pequeña cojera.

Vero se vino conmigo intentando animarme, porque otra cosa no podía hacer, cuando justo nos cruzamos con Hugo. El que faltaba.

―Pero bueno, ¿qué te ha pasado? ―preguntó.

―Le ha pegado un buen tirón, deberías mirárselo ―dijo Vero.

―No, que da igual, ya se me está pasando…

―¿Qué dices?, si estás cojeando…pasa aquí ahora que le echamos un vistazo.

―No de verdad, que no es nada…

―Venga entra, no seas tonta ―dijo Vero, casi empujándome a entrar en la pequeña sala de masajes que tenía Hugo.

―Túmbate aquí, dime donde te ha dado el tirón.

―Bueno os dejo, te espero en el vestuario ―se despidió mi amiga.

De repente me vi a solas con Hugo, tenía que reconocer que estaba muy bueno y de repente eso que tanto había estado evitando, se iba a cumplir. Con las mallas puestas me tumbé boca abajo y Hugo empezó a tocarme en la parte baja de la espalda.

―Dime por donde te duele…

―Ahhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhh, ahí, ahhhhhhhhhhhhhhhh ―dije en cuanto hizo presión en la zona del tirón.

―Sí, se nota, aquí, sí aquí es, ¿verdad?

―Ahhhhhh siiiiiiiii, siiiii…ahí me duele…

―Tienes una pequeña sobrecarga…nada tranquila, no es grave, te voy a masajear un poco..

―Espera Hugo que estoy todo sudada, déjame que me pegue una ducha al menos…

―Está bien, vete al vestuario, te pegas una ducha y luego te hago un pequeño masaje y te aplico calor, en un par de días vas a estar como nueva.

―Es que me tenía que ir para casa…

―Nada de excusas Cris, date una ducha y te espero.

No pude decirle que no, pero en cuanto me levanté de la camilla me llamó la atención el bulto que Hugo marcaba bajo los pantalones, no pude evitar mirarle el paquete, desde luego que no quería dudar de la profesionalidad de Hugo, que siempre había sido un chico muy serio, pero tenía toda la pinta de que se había empalmado mientras me palpaba el culo.

Entré en el vestuario con el corazón latiendo a toda velocidad, ¿pero qué cojones le pasaba a todo el mundo?, ¿es que todos se habían confabulado para ponerme cachonda?. Para mi sorpresa Vero estaba delante del espejo, desnuda, con el pelo húmedo al salir de la ducha y se estaba haciendo una foto mostrando sus enormes tetas.

―¡¡Hostia tía que pillada!!, jejejeje ―dijo bajando el móvil.

―¿Qué haces, Vero?

―Nada, me estaba haciendo una foto para mandársela a Luis, le encanta cuando me hago estas fotos y se las mando como sorpresa…no me digas que tú no te haces fotos así para Dani…

―Pues no, la verdad, es que no se había ocurrido.

―Oyes, ¿te pondrías conmigo en una foto para Luis?, seguro que le encanta, sin que se te vea nada claro…

―Nooooooo, estás loca, claro que no…

―Que era broma chica, bueno ¿y qué tal con Hugo?, tiene buenas manos, ¿eh?

―Me ha dicho que me duche y que vaya ahora, no me apetece nada…tengo una sobrecarga justo aquí…

―Mmmmmmmmmmmmmmmm que suerte…se va a poner las botas contigo…

―Cállate tía, que me da mucha vergüenza, es amigo de mi hermano…

―¿Y qué?, ya no son unos críos…y están buenísimos…te aseguro que te va a encantar el masaje, luego me cuentas que tal…

―Que cabrona eres, me voy a duchar…

―Yo me voy a vestir y ya me voy, no te espero…

―Vale.

―¿El viernes venimos o te duele mucho?

―No sé, a ver qué me dice Hugo.

―Pues vamos hablando, ya me contarás que tal el masaje, mmmmmmmmmmm, que envidia…

Me desnudé y me metí en la ducha, menuda tarde llevaba, intenté relajarme con el agua caliente, pero no podía, me costaba dejar de pensar en las manos de Hugo acariciándome el culo, en la polla que se le adivinaba bajo los pantalones blancos de fisioterapeuta y además se me vino a la cabeza la imagen de Vero haciéndose una foto delante del espejo para su chico, mostrando lascivamente sus tetazas, me acordé hasta del pequeño azote en mi culo que me había soltado Adrián un rato antes.

Otra vez fantaseé con el chico del sábado, como le había puesto el culo contra su mano, casi obligándole a que me tocara y vaya sí lo había hecho. Me había sobado bien y hasta abrí las piernas para que me acariciara el coñito, con mi novio a menos de un metro de distancia.

Me estaba poniendo demasiado cachonda, en ese estado no podía presentarme en la sala de masajes con Hugo, joder iba a notar lo caliente que estaba mientras me recuperaba de la sobrecarga. ¿Y ahora qué hacía?, ¿me masturbaba en la ducha para calmarme?. Por ganas no sería, pero al final preferí no hacerlo. Salí de la ducha y saqué el tanguita blanco limpio que había llevado de recambio, luego me puse otras mallas negras y una sudadera y metí rápido la ropa sucia en la mochila. Con evidentes signos de dolor fui hasta la sala en la que estaba Hugo que ya me esperaba.

―Venga pasa Cris ―dijo antes de cerrar la puerta.

―¿Me tumbo?

―Sí, deberías bajarte un poco las mallas y la prenda íntima, la sobrecarga está en el glúteo derecho, en la parte posterior, pero te baja casi hasta el centro…ven ponte aquí ―dijo cogiendo una toalla.

Yo me puse boca abajo sin saber muy bien que hacer, me daba un poco de corte bajarme el tanguita delante de Hugo, al que conocía de toda la vida. Se acercó con la toalla en la mano y él mismo me bajó las mallas y el tanga para luego cubrirme un poco con la toalla. Intenté relajarme y cerré los ojos, pero en cuanto apretó sobre el punto de dolor protesté.

―Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

―Tranquila, aguanta, al principio te va a doler, pero se te va a ir pasando poco a poco, ya lo verás…

―Ahhhhhhhhhh…

―No seas tan protestona ―dijo apretando fuerte con su dedo pulgar, después de echarme por el culo una especie de aceite especial.

Y Hugo tenía toda la razón, el dolor inicial se fue transformando lentamente en un gustazo mientras me masajeaba el culo, lo único malo es que alguna vez me tenía que bajar un poquito las mallas porque no le dejaban hacer bien hacer su trabajo. Cuando llevaba cinco minutos de masaje ya ni me acordaba que me dolía el culo, solo cerré los ojos y me dejé llevar.

―Muy bien, ya está mucho mejor ―dijo sin parar de masajear.

―¿Sí?…es verdad, lo noto mejor, pero tú sigue…

―Ves, si hubieras venido antes, esto seguramente no te habría pasado, tienes la zona muy cargada, seguro que el otro glúteo está igual ―dijo volviendo a bajar las mallas que se me habían subido un poquito.

―Bájalas un poquito más, que te están molestando…

―Sí, no te importa, ¿verdad?

―No, claro que no…

―Lo ideal sería que te las quitaras, así cuando termine te puedo hacer un pequeño masaje ya por todo el glúteo, para relajar un poco la zona y que no te pase lo mismo en el otro lado…

―¿Qué me quite las mallas?

―Sí, estaría bien, te espero fuera y te tumbas desnuda, luego te cubres con la toalla ―dijo saliendo de la sala sin esperar mi respuesta.

De repente me vi tumbada en la camilla, sola y además muy excitada. Sin querer había mojado la entrepierna, me dio un poco de vergüenza porque no sabía si Hugo se podría haber dado cuenta, pero tenía el tanga empapado por la zona que se me metía entre los labios vaginales. Me incorporé y me quité la parte de abajo del chándal quedándome tan solo con una sudadera Adidas de color salmón y el tanguita blanco.

Me acordé de Dani, ¿qué pensaría si me viera así vestida?. Seguro que se excitaría, la situación era bastante morbosa, pero no tenía mucho tiempo para pensar, Hugo iba a entrar de un momento a otro, me tumbé otra vez boca abajo y luego me cubrí el culo poniéndome la toallita por encima. Estuve un par de minutos sola, se me hicieron eternos y lo único que podía pensar es que Hugo iba a entrar y me iba a tocar de nuevo el culo, por lo que mi excitación se iba acumulando poco a poco.

Cuando entró en la sala se echó una crema por las manos.

―Vamos a ver que tal…tú relaja las piernas, esto ya no duele ―dijo bajándome al toalla para cubrirme la zona donde empezaba las piernas y así taparme el coño, pero dejándome el culo por completo al descubierto.

Me cogió por el tobillo y levantó la pierna flexionándola en 90 grados y comenzó a girarla en círculos mientras con la otra mano me masajeaba a la vez por los glúteos.

―Eso es, muy bien, tú relaja la pierna…te puedes hasta dormir si quieres…

Para dormirme estaba yo, no hacía más que pensar que con tanto movimiento se me iba a mover la toalla y Hugo podría verme el coño desde atrás. De lo que tenía que tener una excelente visión era de mi culo cubierto tan solo por el tanguita, pero Hugo no dejaba de mover la pierna y apretarme el glúteo, haciendo presión hacia fuera. Así estuvo un buen rato, cuando terminó con la mano apoyó el antebrazo sobre el glúteo y también hizo presión hacia fuera.

―Estupendo, tienes los glúteos bien duros, se notan que están trabajados Cris…vamos a pasar el otro.

Y repitió lo mismo por el otro lado. Después me soltó los tobillos y los apoyó sobre una especie de cilindro que había al final de la camilla.

―Ya casi hemos terminado, te voy a apretar otro poquito sobre el sobrecarga y termino un par de minutos con masaje relajante otra vez. Aguanta un poquito.

―Ahhhhhhhhhh, despacio…

―Ya sé que duele, pero aguanta ―dijo haciendo presión con el dedo gordo sobre la zona que tenía dolorida.

Cuando terminó me dijo que me relajara, que ya quedaba lo mejor. Apoyó las dos manos, una en cada cachete de mi culo y se puso a amasármelo de arriba a abajo. Eso se supone que era la parte relajante, pero a mí no me tranquilizó en absoluto, lo que pasó es que me puse más cachonda. Solo podía pensar que Hugo, al que conocía de toda la vida, desde que tenía uso de razón, un chico de 21 años que estaba buenísimo y amigo de mi hermano, me estaba pegando una buena sobada de culo.

Seguía moviendo las manos sobre los glúteos, arriba y abajo y alguna vez hacia fuera, por lo que incluso tenía que verme el ano cuando lo hacía. El tanga estaba mojado no, lo siguiente y yo me estaba poniendo a mil.

―Bueno, pues ya hemos terminado, ¿qué tal?

―Muy bien, me he quedado ploffff…

―Ten cuidado ahora al incorporarte, hazlo despacio, no te vayas a marear…

―Vale.

Me di la vuelta intentando sentarme por el lado contrario donde estaba Hugo, que se estaba lavando las manos.

―¿Qué tal lo ves? ―le pregunté.

―Nada poca cosa, eso sí, esta semana deberías descansar, nada de esfuerzos en esa zona…

―Pues entonces hasta el lunes nada…

―Si, mejor, ya me contarás que tal…

Mientras me ponía el pantalón me fijé en Hugo y si antes podía tener dudas, ahora no tenía ninguna. ¡¡El muy cabrón lucía una erección de campeonato!! y ni tan siquiera se preocupaba en ocultarla, mirándome con naturalidad a la vez que se secaba las manos con una toalla. No sé lo que sentí en ese momento, eso sí, el corazón me iba a mil pulsaciones y me palpitaba la entrepierna.

Me despedí de él y en cuanto me monté en el coche volví a acordarme de la empalmada que llevaba Hugo. Es verdad que el masaje había sido muy profesional y en ningún momento se había propasado, pero también era cierto que Hugo no dejaba de ser un chaval de 21 años, con las hormonas a mil y que le acababa de estar sobando el culo durante más de media hora a la hermana mayor de su amigo, con la que seguramente se hubiera hecho mil pajas en la adolescencia.

“B

ufffff

 que cachonda estoy”, dije acariciándome el coño por encima de las mallas.

Luego llamé a Dani y le dije que ya iba para casa, que tenía una sorpresa. Por el camino también llamé a Vero y fui hablando con ella por el manos libres mientras conducía.

―¿Y qué tal con Hugo?, bien, ¿verdad?

―Sí, voy ahora para casa…

―Mmmmmmmmmm, que suerte tiene Dani, irás a tope de cachonda, jajaja, sé de lo que hablo…

―¡Que cabrona!

―¿Verdad o no?

―Sí, que sí, pesada…

―Lo sabía, ¿te ha hecho lo de darte vuelta a las piernas mientras te toca el culo?

―Sí…

―Y lo de sobarte bien con las dos manos…

―También, sí…

―P

ufffff

f, a mí eso me vuelve loca, de hecho, me quito el tanguita y me quedo desnuda, tan solo cubierta con la toallita…de solo pensarlo me pongo a mil, ¿tú te lo has quitado?

―¡Que cerda eres!, pues claro que no me he quitado el tanguita…

―Jajajaja, lo harás también, ya lo verás…es una gozada quedarse desnuda delante de él y el masaje está mucho mejor, es solo un masaje, nada más…

―Si, ya ya , bueno anda que te voy a colgar, me ha dicho Hugo que esta semana descanse, así que hasta el sábado ya no te veo, en principio vamos a cenar Dani y yo a vuestra casa…

―Perfecto, pues el sábado nos vemos, ahhhhhh y que disfrutes del polvazo que vas a echar con tu novio…dice Luis que menuda suerte tiene Dani esta noche….

―Ciaoooo…

Metí el coche en el garaje y antes de subir para casa me acaricié otra vez el coño por encima de las mallas aprovechando la oscuridad del parking. Luego subí a casa donde me esperaba Dani, iba a tener que contarle lo de Hugo, esperaba que reaccionara bien, todavía estaba muy reciente lo que había pasado unos días atrás con el desconocido. Quizás no había sido el momento adecuado de empezar con los masajes de Hugo, pero esta vez no había sido buscado, solo me lo había hecho por el tema de la lesión.

Cuando entré en casa Dani tenía la cena preparada en la mesa del salón.

―Me cambio y ahora voy ―dije yo.

―¿Qué te apetece ver hoy en la tele?

―Nada lo que tú quieras.

Me puse un pijama fino y entré en el salón, estaba hasta un poco nerviosa, pues no sabía cómo afrontar el tema.

―¿Qué tal en el gimnasio?

―Buenooooooo, ehhhhh, vaya preguntita, menuda tarde he tenido…

―¿Y eso, que ha pasado?

―Que no ha pasado querrás decir, pues de todo me ha pasado, me he hecho daño en el culo, tengo una contractura y he tenido que ir a que me viera Hugo.

―¿Cómo dices? ―dijo Dani poniéndose firme y mirando hacia mí.

―Sí, lo que has oído, al final he caído en sus manos….me ha hecho, eh…un buen masaje de glúteos…

―No fastidies, Hugo, el de los masajes, ¿el amigo de tu hermano?….

―Pues claro, que Hugo va a ser…

―¿Y te ha tocado el culo?

―Pues hombre claro, iba a ser difícil que me hiciera un masaje sin tocarme el culo, ¿no?

―Después de lo que pasó el sábado, ahora me dices esto…

―¿Y qué tiene que ver esto con lo del sábado?

―No nada, bueno sí, que un tío te ha vuelto a meter mano, joder en cuatro días dos tíos te han sobado el culo, ¿te parece eso normal?

―Normal no, pero han sido dos circunstancias distintas, lo del sábado fue un juego y hoy ha sido porque me ha dado una contractura…hoy nadie me ha metido mano…

―Pues vale, si encima te enfadas, no seguimos hablando del tema.

―Yo no me he enfadado, más bien al contrario…

―Más bien al contrario?, ¿por qué?…¿qué quieres decir?

―Como me voy a enfadar ―dije quitándome la parte de arriba del pijama y sentándome sobre él…

―No llevas sujetador…

―¿Quieres que te cuenta lo del masaje?…o todo lo que me ha pasado hoy en el gimnasio.

―¿Te han pasado más cosas?

―Unas pequeñas cosas, pero sí, empezando por Vero que mientras nos cambiábamos de ropa me ha tocado el culo ―dije moviéndome sobre él.

―Mmmmmmmmmmmmmmm, ¿y eso?

―Nada, ha sido un pequeño azote inocente, pero luego estaba entrenando, ha llegado mi hermano por detrás y lo mismo, otro azote en el culo…

―Joder, ¿Adrián?

―Pues claro, ¿quién va a ser?, si no tengo más hermanos…

―¿Te ha tocado el culo tu hermano?

―Tocar tocar, ya te he dicho que ha sido una pequeña palmadita…

―Seguro que le encanta tu culo…igual que a sus amigos.

―Y luego lo de Hugo, menudo masaje me ha hecho ―dije poniéndome unos segundos de pie para empezar a quitarme el pijama y las braguitas, para desnudarme por completo.

Le saqué la polla a Dani y me senté sobre él, que inmediatamente al metérmela notó el calor y la humedad que emanaba de mi coño.

―¡¡Hostia Crissss!!, pero si vienes empapadísima…

―Me ha puesto mucho lo del masaje, no sé por qué…

―¿Te ha puesto cachonda que el amigo de tu hermano pequeño te sobe el culo?, ¡¡pero que zorra eres!!

―Mmmmmmmmmmmmmmmm sí, soy una zorra, soy una zorra, ¡¡venga dime que soy una guarra!! ―dije follándome más duro a mi chico.

―Te dejas sobar por él y vienes ahora cachonda perdida para que te folle, hay que ser muy…

―Muy qué?…y de lo dura que se te ha puesto, ¿no me dices nada?

―Se me ha puesto tan dura porque te echa fuego el coño y lo tienes tan mojado que hasta me estás empapando los huevos, 

ufffff

fff…

―Venga, ponme las manos en el culo y dime que soy muy guarra…

―¿Para qué quieres que te diga eso, si ya lo sabes?

―¡¡Dímelo vamos!! ―dije incrementando el ritmo al que le cabalgaba.

―¡¡Vamos guarra, fóllame más rápido!!

―Si, eso es, vamos, ¡¡dime que soy una guarra de mierda!!

―Joder Cris….no quiero llamarte eso…

―¡¡Dímelo, estoy a punto de correrme!!, ¡¡¡dime que soy una puta guarra de mierda!!!…

―Ahhhhhhhhhhhhhhhh Crissss, ahhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh siiiiiiiiii, eres una puta, y una guarra de mierda, me voy a correr….¿eso quieres que te diga?, ¡¡eres una guarra!!

―Yo también, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiii me corroooooooooooooooooo…

―Ohhhhhhhhhhhhhhh, tomaaaaaaaaaaaaa, tomaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, me estoy corriendo guarra, me estoy corriendo guarra de mierda!!

―¡¡¡Siiiiiii siiiiiiii siiiiiiiiii siiiiiiiii, soy una guarra de mierda!!

Cuando terminamos me quité de encima haciendo que todo su semen cayera sobre él, me lancé a su boca para besarle, mientras me seguía sobando el trasero con las dos manos.

―¡Joder Cris, te estás pasando!

―Lo sé, pero no me vas a negar que te encanta todo esto…

―No te había visto tan caliente nunca…

―Ni yo a ti con la polla tan dura, te sigue palpitando y eso que acabas de correrte, me encanta que esté…mmmmmm, tan…pringosa ―dije agarrándosela con la mano y pegándole un par de sacudidas.

―Para Cris…

―¿O qué?

―O voy a tener que follarte otra vez…

―¿Tienes ganas?

―Las mismas que tienes tú…

―¿Tanto te pone que dos tíos distintos me hayan sobado el culo en cuatro días?

―Joder cállate y vuelve a sentarte encima de mí…

―Shhhhhhhhhh…de eso nada, todavía no te he contado lo mejor…

Me puse de pie y luego a su lado apoyé las rodillas en el sofá quedando a cuatro patas.

―¿Sabes que he pillado a Vero en el vestuario desnuda frente al espejo haciéndose una foto para Luis?

―¿Estaba desnuda?

―Sí y acababa de salir de la ducha, me ha dicho que eran para Luis, que de vez en cuando le manda alguna foto de ese tipo…

―Mmmmmmmmmmmmmm tú a mí no me haces eso…

―¿Te gustaría?…

―Pues claro, como no me va a gustar…¿y se estaba tocando las tetas mientras se hacía las fotos?

―No, no se las estaba tocando, pero te puedo decir que eran descomunales y muy bien puestas, aunque ya lo sabes, tiene unas tetas de puta, con unas areolas enormes de color rosa clarito..

―Mmmmmmmmmmm, joder que morbo ―dijo Dani poniéndose detrás de mí.

―Ahora vas a follarme pensando en sus tetas, ¿no?…ven aquí, fóllame por donde quieras ―dije metiendo la mano entre mis piernas y abriéndome el coño en un gesto muy obsceno.

―P

ufffff

ff y ahora mientras te follo quiero que me cuentes como la zorra de Vero se hacía la foto delante del espejo…vamos cuéntamelo todo, ¿tenía buenas tetas la puta de tu amiga?

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