PENÉLOPE

Durante el embarazo, la sensibilidad en la mujer se triplica. No puedes controlar el impulso que sientes …

Mis hormonas estaban alborotadas, mi coño hinchado al igual que el resto del cuerpo y esas tetas que parecían que no eran mías, habían  crecido y no podía dejar de tocarme las y mirarlas cada vez que tenía ocasión, incluso estando en la cafetería, cuando me daba cuenta ya tenía la mano en una de ellas. 

Me gustaba vestir ceñida, me veía muy sexy con mi barriguita, marcaba los pezones y me sentía observada por donde pasaba. Las embarazadas podemos llegar a resultar muy atractivas para el resto. 

El caso es que a mi pareja le daba miedo hacerme daño y follabamos poco, yo estaba caliente todo el día, hasta cuando andaba, mis labios se iban tocando y con lo sensibles que estaban, llegaba a casa con él tanga siempre empapado. 

Yo iba detrás de Juan todo el tiempo que estaba en casa, le pasaba mis tetas por la boca, me las tocaba delante de él y presumía de ellas. Cuando conseguía provocarle me las tocaba y se las metía en la boca, chupandolas y mordisqueando mis pezones.

Esa noche estaba cansado y le dejé por imposible, decidí que íbamos a dormir sin nada de juegos. Cuando nos acostamos Juan se quedó frito al momento, lo cierto es que trabajaba mucho y debía de estar agotado. 

Yo me acosté desnuda como siempre, me puse de lado y una teta tocaba la otra. Entraba por la ventana el reflejo de la farola y me miraba las domingas, sin pensarlo empecé a sobármelas, sin darme cuenta saqué la lengua para chuparme un pezon. Ummmmm que cosquilleo me dio, me estaba poniendo muy cachonda, me di la vuelta y me arrimé a Juan, me peque a él y con la mano derecha la acerque a su polla por encima del slip. Cuando no quería follar se lo dejaba puesto para dormir, pero yo metí la mano por debajo. 

Uff la polla estaba calentita, aprisionada por esa tela, quería meter la mano y tocar los huevos pero estaba tan oprimido que no me dejaba, pero yo la imaginaba y mi coño chorreaba, necesitaba relajarme como fuera. La estuve acariciando y noté como se ponía dura pero Juan estaba en el quinto sueño. Así que me di la vuelta y me empecé a tocar, por momentos mi excitación subía.

Uff tuve que abrir las piernas, me puse boca arriba y con cuidado metía los dedos y con la mano izquierda acariciaba esas tetazas, mis jugos llegaban a mi culo, que sensación, mis labios estaban hichadisimos y cubrían el clítoris. Con los dedos me abrí camino y movía el clítoris de arriba abajo, en círculos y los volvía a meter en la vagina. Sin esperarlo solté un gemido tímido, deseaba que Juan despertara y meterme esa polla tan Gordita que tiene, que me encanta. Y sin esperarlo me corri, fue explosivo.

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