ECONOMISTA

Capítulo 12

Un sábado íbamos a salir de fiesta con los amigos de Dani y sus respectivas, eran los chicos con los que él iba cuando iba a la universidad, sus compañeros de clase, ese día quise vestirme más provocativa de lo normal, a Dani le gustaba mucho que me miraran con deseo, que sus amigos le envidiaran por lo buena que está su novia. Le da igual que sean los amigos de nuestro grupo o cualquier desconocido. Le encanta ver cómo me miran y se excita mucho con esas situaciones.

Me arreglé y me puse todo lo guapa que pude, quería estar espectacular, la verdad es que hacía muy buena temperatura a pesar de estar en octubre, por lo que no me hacía falta ir con mucha ropa.

Me puse en la parte de abajo tan solo unas medias y unos botines por los tobillos y en la parte de arriba una camiseta amarilla larga pero ceñida, a modo de vestido, con un cinturón estrecho y una chaqueta negra un poco más larga para que me tapara el culo cuando iba por la calle.

Cuando entrábamos a algún bar, si hacía mucho calor dentro me quitaba la chaqueta y me quedaba solo con la camiseta y era espectacular como se me marcaba el culo, aquella noche no pasé desapercibida para sus amigos que me miraban las piernas y el trasero continuamente, Dani que tampoco es tonto se estaba dando cuenta de todo.

Una de las veces se acercó hasta donde estaba yo.

―Te has pasado con esa camiseta, es muy corta, casi no te tapa el culo, te podías haber puesto unos shorts debajo o algo así…

―¿No te gusta que me miren?

―Sí, claro que me gusta, pero es demasiado, joder mis amigos se van a pensar que eres una…¿has visto cómo te miran sus novias?

―Que soy una que…y sus novias que se jodan, les da envidia porque ellas no tienen el culo que tengo yo y no pueden ir así…

―Nada olvídalo…pero no me gusta que vayas así…

―Voy así para que me miren y que se te ponga dura, como la tienes ahora, con un poco suerte alguno intentará acercarse a mí para restregarse un poco contra mi culo, ¿no te gustaría?

―No empieces Cris…

―Si, empiezo, cuando quiero…es que a veces me pones de mala hostia, ahora voy a ir a pedir a la barra, ¿vienes conmigo o me dejas sola?

―Vete sola, mejor.

―¿Te quieres quedar mirando, ¿verdad?

―Sí.

Sabía que ese juego le volvía loco a Dani, yo aquella noche estaba especialmente caliente y me dio morbo el fantasear que hablaba con algún chico y Dani nos miraba. Quería forzar alguna situación con algún desconocido y no se me ocurría nada, pero la verdad es que con todos sus amigos delante y las novias que no me quitaban ojo de encima, era bastante difícil, así que me fui a pedir una copa intentando pasar entre toda la gente, el bar estaba abarrotado y me costó llegar a la barra, por el camino pude sentir varios roces contra mi cuerpo y cuando estaba pidiendo la copa ya tenía gente detrás de mí. Esto me dio bastante morbo, me imaginé que algún tío se ponía detrás y me acariciaba el culo y aunque en ese momento no pasó, se me ocurrió una idea.

Cuando volví con Dani, le dije medio en broma que me había costado pedir, que se me habían pegado varios tíos por detrás y que incluso me había llegado a agobiar de lo cerca que estaba alguno contra mi cuerpo.

En cuanto le vi la cara, supe que le había dado morbo imaginar la escena, no dijo nada, pero con disimulo para que no le vieran sus amigos metió la mano debajo de mi camiseta y me acarició el culo, tan solo llevaba un tanguita y unas medias finas por lo que podía sentir perfectamente mis glúteos en su mano, yo creo que mi chico ya estaba empalmado.

―Se te nota el tanguita, son muy finas las medias…

―Es por si alguno me toca como me estás haciendo ahora…quiero sentir perfectamente su mano sobre mi culo…

―Mmmmmmmmmmm Cris…no me digas eso.

―Cada vez que alguien del grupo vaya a pedir le voy a acompañar a la barra con la excusa de ayudarle a traer las copas, me voy a ir metiendo entre la gente, sintiendo como rozo las pollas de los tíos mientras paso a su lado, con un poco suerte al pedir alguno se pondrá pegado a mí, ¿no te gustaría?

―Se correría encima al momento con este culazo que tienes ―dijo Dani sin dejar de acariciarme.

―¿Entonces te parece bien?

―Ufffffffffff…que cabrona eres, parece arriesgado ―sonrió mi chico pensando que todo era una fantasía.

Pero al poco un amigo de Dani dijo que iba a pedirse copa, estaba tan abarrotado el bar que cada viaje a la barra había que aprovechar para pedir copas para todo el grupo, yo le dije al chico que le acompañaba para traer las copas.

―Espera que voy contigo ―dije mirando de manera picarona a mi chico, que tuvo que sacar la mano de debajo de mi camiseta.

Dani se quedó bastante sorprendido, no esperaba que fuera a hacer lo que le había dicho, le dejé con una cara que no supe interpretar, pero me di la vuelta y me metí con su amigo entre la multitud del bar, nos costó bastante llegar a la barra otra vez, yo iba delante del amigo de Dani, casi al llegar lo tenía pegado a mi culo, la verdad es que casi era inevitable por el mogollón que había y yo también ponía bastante de mi parte, haciendo que se juntara a mí disimuladamente. Al llegar a la barra nuestro amigo se puso a mi lado, estaba muy cortado por la situación, era un chico bastante tímido y el haber acercado su paquete a mi culo le había dado vergüenza, pero reconozco que a mí me dio un morbazo terrible notar durante unos segundos su polla contra un cachete de mi culito. Después pedimos las copas y volvimos a nuestro sitio.

No le dije a Dani exactamente lo que había pasado con su colega, lo que sí le dije es que durante unos segundos algún tío se había pegado a mí, Dani volvió a acariciarme el culo como antes sin decirme nada, ya estaba cachondo con la situación y yo ni digamos y eso que no le había dicho que el que se había arrimado a mí era su colega.

Una hora más tarde, se iba a acabar en el bar la hora de las copas baratas, por lo que fuimos de nuevo a la barra, sabía que era mi última oportunidad y tenía que poner toda la carne en el asador. Ya me había tomado varias copas, entre eso , imaginarme distintas situaciones en la barra con las que estuve fantaseando toda la noche y Dani sobándome el culo disimuladamente delante de sus amigos, me empecé a pillar un calentón importante. Sí, por qué no decirlo, estaba cachonda, lo mismo que mi chico.

Esta vez fuimos a pedir las copas Dani y yo, había más gente que nunca, tardamos más de cinco minutos en poder llegar a la barra, imaginaros como estaría, sentía gente por todos lados, cuando llegamos a la barra estuvimos un buen rato para poder pedir, detrás de mí, por un lado, estaba un chico, lo tenía bastante pegado y por el otro lado estaba Dani.

Era la última ocasión de la noche de que pudiera pasar algo e intenté pegar mi culo contra la pierna del chico o contra su cuerpo, lo que fuera, el caso era estar en contacto con él, al otro lado Dani no se estaba enterando de mis movimientos, durante unos segundos fue un juego súper morboso, el chico enseguida se dio cuenta y se intentó retirar dos veces, tampoco se podía ir muy lejos, porque casi no se podía mover, pero cuando se retiraba al poco ya tenía otra vez mi culo pegado contra él. Cuando por tercera vez le puse el culo contra su cuerpo ya se dio cuenta de que no era fortuito lo que estaba pasando conmigo.

La pena es que no quedaba justo detrás de mí, sino que le tenía a un lado y la situación era algo forzada, entonces me giré hacia Dani sacando el culo hacia fuera y así conseguí que estuviéramos en contacto permanente, ahora ya tenía su polla pegada contra el cachete izquierdo de mi culo, casi más bien me daba en la cadera.

Yo le daba golpecitos y me restregaba suavemente contra él, pero tenía que dejarme de sutilezas, se me acababa el tiempo, el camarero ya estaba hablando con Dani y mi chico estaba pidiendo las copas.

Intenté poner mi culo contra su mano que casualmente él había bajado, el camarero ya había puesto las seis copas vacías en la barra e iba a empezar a rellenarlas, cuando noté el dorso de la mano del chico pegado a mí. Otro par de golpes de cadera sutiles contra él hicieron que el chico girara la mano para ponérmela directamente sobre mi culo. Por fin había conseguido mi objetivo.

Ahora sí, ese desconocido me estaba metiendo mano delante de mi novio.

Mi coño palpitó y me subió un calor increíble hacia las mejillas como si me quemaran, el camarero estaba poniendo los hielos en las copas y Dani no se enteraba de nada, pegué mi culo contra su mano y lo moví en círculos, ahora el chico cada vez más suelto y sabiendo que podía tocarme, no desaprovechó la oportunidad, lo hacía despacio, sin apresurarse, palpando bien mis dos nalgas y no tardó en meter la mano por debajo de la camiseta para sobarme el culo sobre las medias. Aquello me encendió del todo.

No sé qué pensaría al encontrar mi trasero cubierto tan solo por unas finas medias, el camarero ya había servido las seis copas y Dani le estaba pagando, yo cogí tres y moví ligeramente las caderas para que su mano quedara en medio de mi culo. Ya estaba a punto de irme, entonces abrí un poco las piernas como ofreciéndome para que hiciera lo que quisiera y el chico aprovechó el regalo bajando más su mano y acariciándome el coño desde atrás durante un par de segundos.

Me temblaron las piernas y casi se me caen las copas, creo que hasta llegué a gemir y Dani seguía sin darse cuenta de lo que estaba pasando, me giré para ver su cara y el chico sonrió, pero no me dijo nada.

Después volvimos con nuestros amigos para tomarnos la última copa, mientras estaba con ellos busqué con la mirada al chico que me acababa de meter mano, estaba con sus colegas y él también estaba mirando hacia mí. Físicamente era normal, algo más joven que yo, tendría sobre 25 años, con una camisa a cuadros roja, no tenía nada especial, era un chico normal. Solo había estado en el sitio adecuado a la hora correcta.

Yo estaba tan excitada, que se me subieron los colores a la cara y Dani se dio cuenta.

―Estás bien Cris? ―me preguntó.

―Sí, ¿por qué?

―Estás rara, tienes mala cara…

―No creo que tenga mala cara, más bien diría, al contrario ―dije en tono picarón.

Dani puso cara de extrañado, pues no entendía que es lo que estaba pasando.

―Un chico acaba de meterme mano en la barra delante de tus narices y no te has enterado…

―Sí, ya…

―Es verdad, te lo prometo, mira, ha sido aquel de allí ―le dije mirando en dirección al chico.

―¿Quién, ese de la camisa a cuadros que está mirando?

―Sí.

―Me estás engañando, no me lo creo.

―Pues no te lo creas, tú mismo, me ha sobado el culo, como has estado haciendo tú toda la noche, hasta ha metido la mano debajo de la camiseta para sobarme bien y al final me ha metido la mano entre las piernas y me ha acariciado el coño un par de segundas,  fff, estoy mojadísima.

―Joder, no deja de mirarnos este tío, ¿me lo estás diciendo en serio?

―Sí, ¿por qué te iba a engañar?

―Andaaaa, es un juego…dime que es un juego, es una de tus fantasías…

―No, esta vez es verdad…

Me encantaba provocar a Dani y aquella noche quería comprobar hasta donde estaba dispuesto a llegar mi chico, sí solo le gustaba hablar y fantasear con este tema o quería que pasara algo realmente. No esperaba que Dani se fuera enfadar y menos de aquella manera, es bastante tranquilo generalmente, pero aquella noche no dejaba de mirar al chico y éste a su vez nos miraba a nosotros.

―No se corta un pelo, todavía voy y le parto la cara, la vamos a tener, eh ―me advirtió Dani.

―Tranquilízate, que al final se van a dar cuenta tus amigos, no montes el número, no pensé que te lo ibas a tomar tan mal.

―Como quieres que me lo tome, un tío acababa de meter mano a mi novia…le pego una hostia que le arranco la cabeza…

―¡Madre mía!, anda deja de decir tonterías…

―Es que encima no deja de mirar hacia aquí…

―¿Pero de verdad estás enfadado?…

―Pues sí, estoy muy enfadado, ¿o es que no lo ves?

―Yo creo que estás excitado, en el fondo te ha gustado que ese tío me haya metido mano…

―¿Cómo me va a gustar eso?

―No te voy ni a contestar…si lo llego a saber no le dejo, para que te pongas así…

―Pues claro que no le tenías que haber dejado…¡eres mi novia, joder!

―Venga no te hagas ahora el celoso, estoy caliente, no me jodas la noche, quiero que me sigas metiendo mano como llevas haciendo toda la noche…

―Pues ahora no me apetece…

―Mira, ¿sabes lo que te digo?, que si te pones así me voy a pedir otra copa…ahí te quedas…

Entonces me fui sola a la barra, ahora las copas ya estaban normal de precio y había mucha menos gente en la barra. No pensaba que Dani se iba a poner así, a decir verdad, creí que le iba a calentar la historia y que se iba a poner cachondo cuando le contara que otro me había metido mano. Me equivoqué, quizás me había pasado y había confundido lo que era la fantasía con la realidad. Lo que no me esperaba es que el chico de la camisa a cuadros al verme ir hacia la barra también se acercara, ni le vi venir hasta que se puso a mi lado.

―Hola, ¿puedo invitarte a una copa?, soy Jaime, ¿cómo te llamas?

“Primero me soba el culo y me mete la mano en el coño y ahora se presenta”, fue lo que pensé, aunque solo por dar en los morros a Dani por su comportamiento de celoso compulsivo me puse a hablar con él.

―Me llamo Cristina, encantada ―dije dándole dos besos.

―Entonces, ¿me aceptas esa copa?

―No creo que a mi novio le haga mucha gracia.

―Ah, ¿tienes novio?

―Sí, es aquel de allí, con el que me has visto hablando ―dije mirando hacia Dani.

―Vaya, pensé que solo erais amigos o algo así…

―No, es mi chico.

―Entiendo.

―Pero te acepto esa copa.

Me imagino que el tal Jaime estaría desconcertado, cuanto menos, primero le puse el culo en la mano para que me sobara como a una zorra y luego le digo que tengo novio, pero que le dejo que me invite a una copa. Tampoco pareció importarle mucho al chico que Dani estuviera en el bar.

―Vale, ¿qué tomas?

―Un Martini Limón estaría muy bien…

No había terminado de decir la frase cuando Dani se acercó hasta la barra con cara de pocos amigos.

―¿Todo bien por aquí? ―dijo mirándome.

―Sí, estupendamente, estoy aquí con un amigo que hacía tiempo que no veía, mira este es Dani, este es Jaime ―dije presentándoles para que se dieran la mano, cosa que mi chico hizo de muy mala gana.

―Cris…

―¿Sí?

―¿Vienes con nosotros o qué?

―Ya te he dicho que me voy a tomar una copa con Jaime, ahora voy…

Dani puso cara de sorpresa, no entendía que estaba haciendo y sinceramente ni yo misma sabía por qué me estaba comportando así.

―¿No vienes?, vale, vale luego hablamos ―me amenazó Dani bastante serio antes de volver con sus amigos.

―Parece que tu novio se ha enfadado, yo no quiero causarte ningún problema, eh, si quieres vuelve con él.

―Que se aguante…tranquilo, no tienes la culpa de nada, vamos a tomarnos esa copa ―dije levantando las cejas.

Estuve un rato hablando con Jaime, de nuestros trabajos, de nuestras vidas me contó que no tenía novia, ese tipo de cosas y mientras lo hacía yo coqueteaba con él y miraba a la vez a Dani, que hacía como que no pasaba nada, pero no nos quitaba ojo de encima y sabía que aquello no le estaba gustando. Cuando estábamos terminando la copa no me esperaba que Jaime se fuera a lanzar.

―Es una pena que esté tu novio, me gustaría invitarte a otra copa…

―No creo que vaya a ser posible, mi novio no deja de mirarnos y debería volver con él…

―¿Esto lo haces para fastidiarle, ¿no?

―Pues en parte sí y en parte porque también estoy bien aquí contigo, me gusta conocer gente…

―Sí, nos hemos conocido de manera un poco…digamos accidental, aunque no me quejo eh…

―Lo dices por lo que pasó antes…

―Sí, claro, si te digo la verdad me gustó mucho y yo creo que a ti también, parece que te gusta hacer estas cosas delante de tu novio ―dijo acercándose a mí y bajando la mano que tenía pegada a la barra para ponerla en mi cadera.

―Puede ser.

―Debería comprobarlo para asegurarme ―dijo poniendo la mano ahora sobre mi culo.

Yo le retiré la mano y Jaime puso cara de extrañeza. Antes le había abierto las piernas para que me acariciara el coño y ahora ni le dejaba rozar mi trasero.

―Shhhhhhhh, tranquilo, no corras tanto…

―Me gustas mucho, estás muy buena.

―Tú también estás muy bien, pero ya sabes que tengo novio y tengo que volver ahora con él…

―¿Ya?, ohhhhhhh, que pena…quédate un poquito más, lo estamos pasando muy bien…

―Tengo que irme…de verdad.

―Venga, por favor, quédate un poco más…lo estás deseando ―dijo volviendo a bajar la mano para sobarme el culo.

Y esta vez le dejé que me acariciara durante unos segundos mientras le decía que no con la cabeza.

―No puedo, sabes que tengo novio ―dije mordiéndome los labios haciéndole ver que estaba excitada.

―Mmmmmmmmmm, ¡¡qué buena estás!!, menudo culo ―dijo metiendo la mano bajo la camiseta.

―Me tengo que ir, me ha gustado conocerte…

―Espera, dame tu teléfono…

―No puedo ya sabes que tengo novio…me tengo que ir anda, me ha gustado conocerte ―dije quitándole yo misma la mano que no dejaba de sobarme el culo.

Me despedí de él con un simple gesto, sin decirle nada más y cuando volví con mi novio y sus amigos nos dijeron que nos íbamos a otro bar. Dani estaba bastante enfadado y no quería ni hablar conmigo mientras andábamos por la calle. Yo me agarré a su brazo y pegué la cabeza contra su hombro.

―No te enfades tonto, solo ha sido un juego, lo he hecho por ti…estoy deseando que lleguemos a casa y que me folles…

―Haberte ido con tu amiguito, me has dejado en evidencia delante de mis colegas, ¿te gustaría que un día que saliéramos con tu grupo de amigos yo te hiciera lo mismo?

―Pues no, la verdad, perdóname, no lo volveré a hacer…

―Ahora ya da igual, ya está hecho…

―Venga no te enfades Dani, solo ha sido un juego…

―¿De qué estabais hablando?

―Pues de nada…

―Cuéntamelo, no me mientas…

―Estábamos tomando una copa…solo eso…

―¿Y no ha intentado nada contigo?, no me lo creo…

―Bueno, algo me ha dicho, pero…

―Esto es increíble, te pones a ligar con otro tío delante de mis narices, a saber, lo que harás cuando no esté yo…

―Cuando no estás tú no haga nada, deja de decir gilipolleces, lo de hoy ha sido solo un juego, quería que fuera una fantasía, pero ya veo cómo te lo estás tomando…

―¿Y qué te ha dicho exactamente?

―Ya da igual, lo estás estropeando todo…

―Ahora quiero saberlo, dime que te ha dicho…

―¿Y para qué quieres saberlo, para enfadarte más?, o porque te excita…

―No, solo quiero saber lo que te ha dicho ese idiota…

Justo al cruzar la esquina entramos por una serie de calles más estrechas del casco antiguo, en las que apenas había gente, al doblar otra esquina le cogí a Dani por la mano y le metí en un pequeño callejón perdiendo de vista a sus amigos, le apoyé contra la pared.

―Mira, solo era un juego, ¿vale?, solo eso…deja de darle vueltas…

―Cris, ¿qué haces?, vamos a perder a mis amigos…

―Me da igual, luego les buscamos…solo quiero estar contigo ―dije besándole por el cuello.

―¿Pero ¿qué haces?

―Estoy muy excitada…lo mismo que tú…¿o te crees que no noto lo dura que la tienes?

―Para Cris, quita esa mano…que nos pueden ver…

―Me da igual, quiero que me reconozcas que estás cachondo…vamos dímelo a la cara…

―Cris, noooo, estoy enfadado…

―¿Ah sí? ¿y por eso la tienes tan dura?…mmmmmmmm…me has puesto mucho metiéndome mano toda la noche, ¿y ahora no me quieres tocar? ―dije cogiendo su mano para ponerlas sobre mi culo.

―No Cris, aquí nooooo, además estoy enfadado.

―Me da igual como estés.

Comencé a desabrocharle el pantalón, cuando comprobé que no pasaba nadie, no tardé en sacarle la polla y me puse a masturbarle cubriéndole con su propia camiseta, luego le cogí la mano y se la puso sobre mi culo.

―¿Qué pasa, ahora no quieres tocarme?

―Mmmmmmmmmm, para, para… ―dijo Dani sobándome por encima de la camiseta.

―¿Estás seguro que quieres que pare?, nunca te había visto tan excitado.

Dani levantó la vista por si pasaba alguien, mientras yo le meneaba la polla discretamente.

―Mmmmmmmmmm Crissss.

―Me encanta como gimoteas, venga méteme la mano por debajo de la camiseta, lo estoy deseando…

―Aquí pueden vernos…

―Me da igual, estoy muy cachonda ―dije acelerando el ritmo al que le pajeaba.

Mi chico me hizo caso y metió las dos manos por debajo de la camiseta, sobándome fuerte el culo, justo en ese momento pasaba una parejita agarrados de la mano.

―Viene alguien, para…

―Tranquilo, no se nota nada, solo parece que nos estamos enrollando…tú disfruta.

―Mmmmmmmm, me cuesta concentrarme aquí, vale ya han pasado…no viene nadie…

―¿Qué pasa, que quieres que me agache y te la chupe?

―Noooo, ni se te ocurra, eso sí que no…

―¿Me vas a decir por qué estás tan excitado?, ha sido por lo del chico ese, ¿verdad?

―No, por eso no, eso me ha sentado muy mal, luego lo vamos a hablar muy seriamente…

―Mmmmmmmmmm, si no estuvieras tan empalmado, lo mismo hasta te creería…

―Eres una cabrona…

―Me encanta que estés así y eso que no sabes lo que ha pasado cuando me ha invitado a la copa en la barra…

―¿Ha pasado algo más?

―Shhhhhhhh, pues claro, ha intentado ligar conmigo…quería que nos fuéramos solos a alguna parte, por ejemplo, a este callejón oscuro…y luego me ha metido la mano por debajo de la camiseta, como estás haciendo tú ahora mismo…

―Joder Crissss, no te creo, no habrás sido capaz de dejarle que te tocara otra vez…

―Pues sí, le he dejado otra vez, por portarte como un imbécil, te lo tenías merecido, he dejado que me metiera mano delante de ti y de tus colegas y sus novias, que por cierto no las soporto…¿y sabes qué?, me ha gustado la sensación, saber que tú estabas ahí mirando, mientras ese chico me metía la mano por debajo de la camiseta y me sobaba bien el culo…no veas que cachonda me he puesto.

―Ahhhhhhhhh Crisssss, nooooo, nooooooooooooo…

―¿Me perdonas?…

―Ahhhhhhhhhhhh no puedo másssss, voy a correrme, para, para…aquí no…

―Jaime también se hará una paja y se correrá pensando en mi culo, ¿no crees?

―Crisssssssssss, Crisssssss, ahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh…

―Eso es, córrete, córrete, muy bien…mmmmmmmmm, menuda corrida, me estás dejando la mano echa un asco…

No dejé de masturbarle despacio, mientras Dani cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás no paraba de eyacular por dentro de la camiseta y encima de mi mano, una corrida caliente, espesa y abundante.

―No te creas que con esto se me va a pasar el cabreo ―dijo al abrocharse el pantalón.

―A mí tampoco te creas que se me ha pasado el calentón, es más, ahora estoy todavía más cachonda…

―Te lo estoy diciendo muy en serio, cuando lleguemos a casa vamos a hablar muy seriamente…

―Que sí Dani, vaaaale, en casa discutimos lo que quieras, pero después de que me des por el culo, hoy necesito que me folles bien por el culo, ¿me has oído?, primero me das por el culo y luego si quieres discutimos, venga anda, vamos a buscar a tus amigos…

―No hay quien pueda contigo Cris, te estoy diciendo que estoy muy cabreado contigo y que tenemos que hablar y tú diciéndome que quieres que te dé por el culo cuando lleguemos a casa, ¿pero es que no te tomas nada en serio?

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