MOISÉS ESTÉVEZ

Había pedido a los Reyes Magos que le devolvieran a su papá
consciente de que era una soberana estupidez, pero ese formalismo
proveniente de una estúpida tradición le hacía aferrarse a un clavo ardiendo.
Un año hacía por estas fechas. Unas navidades en familia: mamá, papá, mi
hermano y yo – Termino de hornear el pan y nos sentamos a la mesa – dijo mi
madre – Mientras bajo a por cigarrillos en un salto – dijo mi padre. Todavía
esperamos a que vuelva. Un conductor ebrio lo arroyó en un paso de peatones
a su regreso del 7-Eleven de la esquina. El hijo de puta ni siquiera se paró a
socorrerlo…

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