PENÉLOPE

Las confesiones nos limpian el Alma, con ello descargamos la mochila que nos pesa tanto. 

Es terror lo que sentimos cuando pensamos en abrir nuestro corazón y contar abiertamente los errores cometidos, sentimos un dolor verdaderamente intenso solo con pensarlo., cuando conseguimos la valentía suficiente o la fuerza para por fin lanzarnos y contar las cosas por las que nos avergonzamos, que cuando lo hacemos nos sentimos inmensamente bien y nos preguntamos porque hemos esperado tanto y no lo hicimos antes…

Laura y yo tuvimos una relación en la universidad, compartíamos piso y de amigas llegamos a ser amantes también. Mi cabeza no aceptaba la situación por prejuicios o que se yo, aproveché la oportunidad de aparcar la relación cuando terminamos la carrera y me ofrecieron trabajo fuera del país.

Acepté porque pensaba en empezar de cero en un sitio nuevo donde nadie me conociera. Transcurrió el tiempo, empecé a hacer amigos en la nueva empresa, salía, me divertía y conocí a un chico con el que me sentía bien y empece una relación más seria con el, hasta el punto que nos casamos.

Continuaba la amistad con Laura a través de emails y llamadas telefónicas, seguíamos siendo buenas amigas.

Al principio de mi matrimonio todo funcionaba bien o eso creía yo, nuestros momentos íntimos no estaban mal. Yo insistía apostando por mi matrimonio aunque con el tiempo descubrí que mi marido tenía aventuras con compañeras de trabajo, no podía entender lo que pasaba.

Yo me entregaba en nuestros momentos a cualquier cosa que él me pidiera, incluso me preste hacer orgias con sus amigos. Le encantaba ver que otros me follaran, yo me prestaba por complacerle pero con el tiempo pedía más y más….

Me encerraba en mi misma por momentos, no sabía que me pasaba, perdí la ilusión y me convencí de que así iba a ser el resto de mi vida.

Una noche me llamaron por teléfono diciendo que mi marido había tenido un accidente de coche, estaba grave y iba acompañado de una mujer. Llevaba los pantalones bajados mientras conducía y del golpe, tuvieron que amputarle un testiculo.

En ese momento mis padres vinieron de vacaciones a mi ciudad, hablé con ellos y me acogieron. Mi marido salió del hospital y le dije que necesitaba un tiempo para pensar, el no se lo esperaba y puso todas las excusas del mundo para explicar porque llevaba los pantalones bajados.

Me mantuve fuerte y me marché con mis padres, la convivencia con ellos era perfecta, por fin me sentía arropada de nuevo y ellos decidieron quedarse a vivir conmigo.

Pedí el divorcio y empecé una nueva vida, continuaba hablando con Laura y un día se me ocurrió invitarla a pasar unos días con nosotros, ella loca de contenta aceptó y ese mismo fin de semana llegó.

Fuimos al aeropuerto a recogerla mis padres y yo, estaba muy guapa y tan simpática como siempre. Fue muy atenta con mis padres, les trajo unos regalos por la invitación. Cargamos el equipaje en el coche y fuimos a tomar unos refrescos a una cafetería.

La segunda noche, pasamos al baño a lavarnos juntas, me hizo lavarme bien el culo y ella también lo hizo. Luego cogió una toalla íntima y me la paso por el culo y ella también. Me dijo que me dejara llevar. Y así lo hice…

Cuando se acostaron mis padres, cerré la puerta de la habitación y nos desnudamos, empezamos a jugar y nos reíamos recordando nuestros momentos en la universidad. Nos mirábamos y con los recuerdos empezamos a tocarnos la vagina, los labios que la encanta que los tenga fuera y se me noten.

Me pellizcaba y los tocaba con suavidad, nos pusimos calientes, mi coño se mojó rápidamente y Laura tenía los pezones duros, como los míos, empezó a mordisquear mis pezones y me puse mucho, muy cachonda, luego bajo al coño y empezó a morder los labios y jugaba con la lengua, levantó mis piernas y empezó a pasar la lengua por el culo, y sin darme cuenta tuve un orgasmo increíble, no recordaba otro igual.

Luego puso su coño junto al mío y nos pusimos a rozar nuestras vaginas, que me puso otra vez a tope, nuestros coños resbalaban con una suavidad increíble de lo mojados que estaban, después Laura se tumbó con las piernas abiertas y levantadas, bajo mi cabeza abajo, e hice lo que ella me había hecho a mi.

Le mordía los labios, con mi lengua jugaba con su clítoris, recorrí todo su coño hasta llegar atrás y volvía a empezar, de pronto empezó a eyacular mojando mi boca y noté que la gustaba como a mi por los gemidos que salían, intentaba controlarlos para que no nos escucharan mis padres.

Luego empecé a chupar su vagina y pasaba mis dedos por su culo y grito, esta vez sin poder controlar el volumen de su voz, se corrió entre temblores. De una manera brusca y retorciéndose de placer.

Fue algo increíble, lo que nunca antes había sentido. A partir de ese momento jugamos bien tocándonos y también pasando la lengua.

Ahora escribo esto y estoy mojada, tengo el tanga mojadisimo. Miro a mi madre que está dormida en el sofá, con las piernas encima de la mesa y veo la vagina y entre ver eso y recordar lo que acabo de escribir, tengo que ir al baño para masturbarme. Me cambiare de tanga y lavaré.

Han sido unos días increíbles y hemos quedado por las noches para mandarnos vídeos tocándonos y masturbándonos.

He revivido mi vida anterior y estoy segura que a partir de este momento estoy segura de lo que me gusta. He nacido para ser feliz, aparte de que la sociedad que nos obliga a seguir un camino de personas infelices.

www.womanpenelope.es

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