ALMUTAMID

Vistos desde fuera teníamos que ser un grupo muy agradable. Dos chicas preciosas, una morena de pelo corto y otra rubia alta, en topless acompañadas de dos chicos delgados aparentando pasarlo bien juntos jugando a las cartas, a las palas o bebiendo cerveza. Y es que aquella cala mediterránea aquel día era una especia de apartado para jóvenes. Cuando Claudia y yo nos fuimos a dar un paseo por la orilla por los escasos 200 metros de chinos de aquella cala pudimos comprobar la escasez de personas aquel jueves allí.

A unos 50 metros de nosotros había una parejita que al pasar cerca de ellos durante el paseo pudimos comprobar que era de veintitantos, un chico muy alto y bastante marcado con tatuajes con una chica delgada y muy morena también con tatuajes y también en topless. Un poco más adelante había tres chicas solas también quizá casi de 30, las tres también en topless, pero por la blanco de sus tetas se veía que habían ido a la cala apartada para tomar el sol sin mirones. Y tras las rocas del final la cala hacía un recoveco que quedaba separado del resto con la marea alta. Llegamos hasta allí y nos encontramos una pareja que aparentaban unos 30 años totalmente desnudos ambos tomando el sol. Aquella cala parecía el rincón de lo que querían disfrutar de la playa sin molestia de niños ni de mirones.

Tras el paseo contamos a nuestros amigos la concurrencia de la playa y nos sentamos a jugar a las cartas. La parejita más cercana a nosotros se estaba bañando pero llevaban un rato muy pegados y Claudia comentó con guasa:

-Esos dos están follando, jajaja.
-Anda, ya-dijo Lourdes.
-Que sí, míralos.

Efectivamente estaban abrazados con el agua hasta el pecho y tenían un balanceo que parecía mostrar que practicaban sexo con muchos besos.

-Pero si llevan bañador…-añadió Víctor.
-Pero no vemos debajo del agua-respondió Claudia- él se baja al bañador y se la saca y ella se mueve el suyo sin quitárselo y pa dentro…
-Jajajaja-reímos los 4.
-Si con el frío del agua a lo mejor eso no…
-Ja, no sabes tú lo rápido que es este…-dijo Claudia señalándome.

Me puse colorado a pesar de que mi chica presumía de mi virilidad. Pero la sorpresa llegó con Lourdes cuando contestó:

-Jajajaja. Es verdad. A Víctor sólo con insinuarle el tema…jajaja- e hizo con la mano el gesto de levantar el dedo como si fuera una polla.

Las dos rieron mientras los dos chicos estábamos incómodos.

-Esas cosas no se cuentan- dijo Víctor.
-Si os estamos dejando bien, niños-respondió mi novia.-Eso no es malo. Además a saber que os contáis vosotros…
-Nada, nada…-respondió Víctor nervioso.
-Se me ocurre un juego, jajaja. –dijo Claudia-¿Y si jugamos a ver quién se empalma antes?

Los tres la miramos con cara de no creernos lo que decía.

-¿Qué quieres que saque el nabo tieso aquí en medio?-dije ofendido.
-Que no, tontorrón, jajaja. Mira, hacemos como esa pareja. Nos metemos en el agua los 4 y nosotras hacemos algo para que os pongáis contentos y la primera que levante la mano es el primero que se pone contentillo.
-No sé- dijo Víctor.
-Sí, sí,-decía Lourdes- así vemos quien es el pistolero más rápido a este lado del Mississippi.
-¿Y para qué?-dije yo.
-No seas soso, Luis. Es un juego…
-Pero tú ya sabes-dije yo con cara de interesante-que si este samurái desenvaina su katana tiene que usarla…
-Jajajaja.-me rio Claudia la gracia- tranquilos chicos, que esta noche habrá fiesta…

Víctor miró a Lourdes como esperando la confirmación de que tendrían sexo a pesar de su regla y su novia le sonrió dándole a entender que algo habría. Entonces mi amigo se levantó de la butaca y dijo:

-Si hay que jugar, se juega….

Las chicas rieron mirándose pero se levantaron detrás y yo no tuve más remedio que seguirlos. Mientras bajábamos a la orilla, comprobamos que efectivamente la parejita estaba follando. Nos colocamos como a 10 metros de distancia con el agua por encima de la cintura. Entonces Claudia dijo:

-Manos arriba los 4 y empezamos, ¡ya!

Claudia se pegó a mí y empezó a besarme pero sin tiempo ni a pensar si me empalmaba o no Lourdes gritó: “¡Ya! Jajajajaja”

Y al instante mi chica bajó la mano y gritó también:

-Y Luis, jajajaja.

¿Y ahora qué? El juego había sido breve así que aprovechando la distancia tiré de Cllaudia y la pegué a mí y le dije mirando a la parejita que follaba a unos 40 metros de nosotros:

-Ahora me has despertado…quiero metertela en el agua.

Mi chica siguiéndome el juego metió la mano en mi bañador agarrándome el nabo y me dijo:

-Y mira que no querías jugar…

Miramos a nuestros amigos y estaban igualmente abrazados besándose. Tiré de Claudia llevándola hasta donde el agua nos cubría el pecho y allí nos empezamos a besar de nuevo pero esta vez me bajé el bañador y metí mi mano en su braga acariciándole la raja sin cortarme. Mi chica gemía mientras me masturbaba suave. La tomé por el culo sosteniéndola contra mí y ella me abrazó con sus piernas. Dirigí mi polla a su braga y ella la movió para dejare acceso. Era un contraste delicioso el calor de su chocho en comparación al frío del agua. La metí quedando ensartados pero Claudia hizo un gesto de molestia:

-¿Qué te pasa?-pregunté.
-Me escuece Luis. Creo que es la sal. Ten cuidado, me arañas…

Con delicadeza la saqué de su coño y Claudia se bajó de mí.

-Creo que no ha sido buena idea.

Nuestros amigos seguían charlando dentro del agua ya sin cariños supongo que esperando que a Víctor se le bajara. La parejita del otro lado seguía a lo suyo ajenos a todo. Y mi chica algo cortada me dijo:

-Me ha molestado un poco Luis, lo siento.
-Qué tonta eres. Prefiero aguantarme a hacerte daño…

Me abrazó y me besó y le dije:

-Así no se me baja.
-¿Quieres que te haga una paja?
-No, me espero a pillarte esta noche…

Esperamos unos momentos dentro del agua y salimos hacia las sombrillas donde Lourdes nos esperaba haciendo el gesto de victoria.

Apuramos la tarde en la playa esperando la puesta de sol que se perdía por las montañas al fondo. Salvo un poco de guasa porque a Lourdes a pesar de la crema se le habían puesto las tetas coloradas.

Como era nuestra última noche allí decidimos salir de marcha por el paseo marítimo, pero como no andábamos muy sueltos económicamente cenamos en la terraza del apartamento a la vez que nos íbamos duchando para ganar tiempo. Por supuesto primero se ducharon las chicas que después tardarían una eternidad en encremarse, peinarse, elegir modelito…

Era una noche cálida mediterránea, así que tras recoger la cena Víctor y yo nos duchamos por turnos. Tardé un poco más porque me afeité la barba de casi 5 días. Quería estar suavecito para mi chica. Cuando entré a vestirme al dormitorio Claudia seguía con la toalla puesta tapándose decidiendo que ropa ponerse y no había empezado a encremarse, así que me puse los calzoncillos y un pantalón corto. Ya me pondría una camisa cuando fuéramos a salir si es que eso ocurría ese día.

Víctor y yo nos tomamos un par de cervezas antes de que la primera de las chicas cruzara el pasillo buscando el espejo del baño. Por fin más de media hora después apareció Claudia. Estaba preciosa. Se había maquillado un poco, sólo un toque en los labios y los ojos, y llevaba un vestido de color morado como con florecitas blancas que se ajustaba elásticamente a su pecho y desde debajo de ellos quedaba suelto hasta medio muslo sin mucho vuelo de modo que al moverse se marcaban sus caderas y su culete. Lourdes tardaba más. De hecho la escuchamos llamar a Claudia antes de que me diera tiempo a decirle lo bonita que venía.

Como creía que ya salían, fui al dormitorio a ponerme la camisa. Claudia entró a buscar algo en su mochila.

-¿Qué pasa?-pregunté.
-Lourdes se ha quemado el pecho y le molesta el sujetador. No ha traído ropa para ir sin suje y voy a buscarle algo mía por si le vale, porque ella es más pechugona.

Salí y le comenté el sucedido a Víctor. Por fin a los 10 minutos salieron las dos a la terraza. Lourdes solía ser más discreta en el vestir que Claudia. Con pantalones no tan cortos y ropa más clásica. Pero ese día dejó a Víctor boquiabierto. Se había puesto un short blanco de esos de media vuelta ajustados a la cadera pero suelto de pierna cubriendo un tercio de muslo. Pero Claudia le había prestado un top negro de los que se ponen sin sujetador porque tienen doble forro en el pecho. Se anudaba al cuello dejando toda la espalda al aire salvo el último tercio en un escote espaldero redondeado que por delante dejaba sus hombros libres. También estaba muy guapa pero yo solo tenía ojitos para mi Claudia.

Cogimos la bebida que teníamos en el apartamento y nos fuimos a una bolsa de aparcamiento de la playa donde se hacía el botellón. Nos colocamos en un sitio junto al murete que separaba la bolsa de la playa y nos servimos bebida. Al ser evidente que éramos dos parejas no había mucho buitre aunque sí se acercó alguna chica a pedir fuego. De hecho por alguna extraña conexión en mi cabeza la chica me sonaba de algo. Hasta que caí. Era una de las tres chicas que habíamos visto Claudia y yo en la playa por la mañana tomando el sol en topless.

-Oye, ¿tú estabas esta mañana en la cala?

La chica se quedó muy cortada. Pero fijándose en Claudia y en mí respondió:

-Vosotros sois la parejita que pasó andando…Ya es puntería que le pido fuego a un chico con novia y justo es el que me ha visto las tetas esta mañana…
-No es para tanto, niña, yo también hago topless. El problema no es de la que toma el sol sino del salido que mira…-defendió Claudia.
-Pues sí, es la primera vez que lo he hecho, pero me ha gustado, la verdad- siguió la chica- Mira- dijo a Claudia tirándose del escote hacia abajo para enseñar el arranque moreno de sus pechos sin llegar a enseñar el pezón- me puedo poner cualquier vestidito o top sin marcas. Como tú amiga- dijo señalando a Claudia.

Al final terminamos presentándonos y charlando sobre de donde éramos, estudios y tal…Entre una cosa y otra ya eran las 3 de la mañana. Lourdes y Víctor estaban muy acaramelados pero Claudia se estaba meando. La chica dijo que también y se fueron las dos a hacer cola en un pub que había en frente en el paseo.

Tardaban en venir y Lourdes y Víctor me dijeron que se iban a tumbar a las hamacas de madera que había en el centro de la playa, totalmente a oscuras por la noche. Yo me fui a buscar a Claudia. La cola era bestial así que me dijo que fuera recogiendo los restos y avisara a nuestros amigos. Así hice y tras tirar todas las sobras al contenedor fui donde las hamacas. Al acercarme los vi a ambos tumbados en una de las hamacas abrazados. Los pude reconocer en la oscuridad por la camisa clara de Víctor y los pantalones blancos de Lourdes. Pero al ir a acercarme me quedé cortado. Víctor tenía la camisa abierta y Lourdes estaba besándole el pecho, pero al fijarme mejor pude comprobar que la mano de Lourdes hacía el típico movimiento de meneársela a su novio.
Pensé en hacer ruido o avisarlos desde la distancia pero tampoco quería cortarles el rollo. Así que pensé en avisar a Claudia o esperar a que viniera a buscarnos pues le había dicho donde estaban nuestros amigos. No se habían dado cuenta que yo estaba allí apenas a 10 metros de ellos centrados en sus besos y caricias. Pensé que se reservarían para el apartamento pero si la vista no me engañaba Lourdes se la estaba meneando a Víctor en la hamaca. Mi sospecha se confirmó cuando ella se fue resbalando por su pecho y barriga acurrucándose con la cabeza apoyada en el vientre de mi amigo. Parecía que mientras se la meneaba se pasaba la polla de mi amigo por la boca.

Bien, Víctor. Dos mamadas en dos días…pensé a la vez que sentía cierto remordimiento por espiar a mis amigos. Pero la curiosidad me tenía allí clavado. Efectivamente la cabeza de Lourdes delataba que se la estaba comiendo a mi amigo que acariciaba tiernamente la espalda desnuda de su novia. Perdí la noción del tiempo pero sentí Víctor tensarse y la mano de Lourdes moverse con velocidad sin cambiar la postura. Mi amigo susurró: “Que viene, que viene…” Pero su novia seguía meneándosela frente a su cara, que yo no veía. Entonces Lourdes movió la cabeza y dejó de menear mientras Víctor gemía:

-Sí, sí….sí…ahmmmm…en la boca, argghhh, Lourdes….mmmmm, ay, ay…

Mientras se escuchaba un sonido gutural proveniente de Lourdes que seguía sin moverse de su postura con la polla de su chico en la boca. Ahí ya sentí que estaba violando demasiado su intimidad y volví al paseo para buscar a Claudia. Venía de frente con la chica.

-¿Ya habéis meado?-pregunté.
-Que va, vamos a la orilla que no creo que se nos vea.
-Os acompaño…-die- yo también me estoy meando.
-¿Y estos dos?
-Están ahí acaramelados. No he querido molestarlos.-contesté señalando las hamacas.

Llegamos a la orilla y la chica me pidió que me apartara un poco:

-Ya me has visto las tetas tampoco es necesario que me veas el chochete, ¿no?
-Jajajaj, vale, me aparto.

Me retiré unos 10 metros dejando a las chicas agachadas en las que destacaba su culo blanco mientras yo soltaba una buena meada de esas interminables por tanto líquido. Ellas se limpiaron con unos clínex y se acercaban a mí que no había terminado todavía. Claudia llegó hasta mí pero la chica se quedó unos pasos atrás.

-¿Estás visible?-preguntó.
-Mi chico está visible siempre-rio Claudia.-¿quieres ver que buena polla tiene?
-Cortate…-le dije a mi chica.
-Deja que no quiero historias con parejas…-contestó la chica.-que siempre acaban peleando.

Pero no sé qué le había dado a mi novia que mientras me la escurría me giró dejándome descubierto frente a la chica. Con velocidad la metí en el calzoncillo mientras la chica se iba contrariada:

-Estáis fatal, paso de rollos….
-Jajajaja. No te vayas que es broma. Que no lo comparto.-reía Claudia.
-No sé qué bicho te ha picado para hacer algo así, Claudia. Has molestado a la chica.
-No se pensaría que le iba a prestar a mi novio…
-La has molestado. Ve a disculparte anda que yo aviso a estos dos y nos vamos al piso que se te ha subido el alcohol…

Fui a buscar a la parejita pero seguían tal y como los dejé, con Lourdes echada en el pacho desnudo de Víctor. No sabía si mi amigo se había recompuesto o seguía con el pirindolo al aire así que no me atreví a decirles nada y volví a por Claudia. Estaba charlando con la chica donde habíamos estado bebiendo en actitud amistosa y riendo de vez en cuando. Parecía que Claudia se había disculpado.

-Hola, no me atrevo a avisar a estos siguen acaramelados y no sé si haciendo cositas.
-Nos tomamos algo y los esperamos- me dijo Claudia.
-Tú mejor que no bebas más porque mira cómo te pones…
-No seas soso, Luis. Que nunca me paso pero hoy estamos de fiesta y mañana nos vamos.
-Por eso-repliqué-preferiría pasar la noche a solas contigo…

Claudia me abrazó y se giró a decirle a la chica:

-Ves lo que te decía, que es un sol…
-De verdad que sí-respondió la chica- guapo y con cara de bueno.
-Y si vieras que bien folla…
-Claudia, otra vez…-dije impaciente de nuevo por otro comentario inoportuno.

Pero ella no se daba por enterada y siguió diciendo:

-…en lo de estar juntos esta noche, en realidad lo que quiere decir es que ya está impaciente por echar un polvo…
-Claudia, por favor…-me estaba poniendo impaciente para que dejara ya el tema.
-Disfrutadlo vosotros que podéis…-dijo la chica.
-Porque no quieres niña- decía Claudia. Porque aquí hay más de uno bien apañado- dijo repasando la bolsa de aparcamiento con la mirada-.Y hoy vienes monísima. Pero bueno, yo soy así. He estado un montón de tiempo con telarañas hasta que empezamos Luis y yo. Y desde entonces, jajaja. El niño me tiene cachonda todo el día- dijo abrazándome por la cintura.
-Ya está bien, Claudia…-dije enfadado.-Perdona- me despedí de la chica- pero tiene mal beber.
-No si al final me hacen gracia las cosas que dice. Venga, un beso. Me he reido mucho con vosotros…

Le dimos dos besos cada uno y tiré de Claudia hacia las hamacas.

-Que maja, ¿verdad? Lástima que nos vayamos mañana…
-No me ha hecho gracia las cosas que has dicho, Claudia. No sé qué te ha dado esta noche…
-Encima de que te vendo bien…
-Pero ¿para qué? Si yo solo quiero estar contigo…
-Eso, jajaja- decía mientras ya atravesábamos la arena camino de las hamacas.-Claro, mi niño está caliente, jajaja…¿follamos en la playa?
-¿Y si recogemos a estos dos y nos acostamos en la cama?
-No, Luis…es nuestro último día de playa. Quiero hacerlo en la playa. Además tengo una sorpresita para ti…

Nos detuvimos y Claudia tenía mirada de niña traviesa cuando me miró sólo iluminados por la luna alejados ya del paseo marítimo y me dijo:

-Me he puesto tanguita para ti…
-Pero si follamos no te lo veo…
-Jajajaja ¿quién ha dicho eso?

Se quitó el vestido que llevaba sacándoselo con increíble velocidad por la cabeza quedando vestida solo con el tanguita. Me arrojó el vestido, se mordió el labio. Y con la misma sonrisa traviesa me dijo:

-Si me pillas, ya sabes…jajajaja.

Y salió corriendo por la playa hacia las hamacas. Yo salí detrás a toda velocidad con el vestido en la mano. Pasó de largo de las hamacas donde seguro la vieron pasar nuestros amigos y al llegar a la arena húmeda se detuvo. Yo llegué al instante y me detuve frente a ella que respiraba fuerte por la carrera hinchando su pecho y agitando sus tetas. Sin preámbulos empecé a comerle la boca mientras mi mano daba cuenta de sus nalgas libres de sujeción por llevar el tanga negro, posiblemente el mismo de la noche de la ceremonia. Sus manos no perdieron tiempo tampoco en desabrocharme el pantalón. En cuanto abrió botón y bragueta sopesó mi paquete gimiendo de agrado y metiendo la mano dentro sacó mi polla dura y sorprendentemente babosa en apenas unos segundos. Solté su boca y la puse a cutro patas en la arena con total colaboración de su parte. Me saqué pantalón y calzoncillo y me coloqué detrás acariciando su culo.

-¿Ya me la vas a meter?

No contesté. Como había visto hacer en videos porno aparté su tanga dejando su raja a la vista y pasé mi dedo por ella haciéndola estremecer.

-¿A qué esperas?

Sin más preámbulo encaje mi polla entre sus labios y presioné. Parecía ser verdad el comentario que había hecho a la chica sobre estar siempre caliente conmigo porque estaba empapada. Mi polla se abrió paso dentro de su coño hasta las pelotas y Claudia soltó el aire de los pulmones volviendo la cara hacia atrás para decirme:
-Llevo toda la noche esperándote…

La tomé de las caderas y empecé a bombear con fuerza. Al instante se escuchaba mi respiración de esfuerzo y los gemidos de mi chica a cada golpe de cadera. Además ella colaboraba echando su culo atrás para profundizar mis penetraciones. Iba a ser tan rápido como en el tren, pero ella se lo había buscado. No estaba demasiado disconforme pues bajó la cabeza apoyando el codo en la arena para mantener el equilibrio y con la mano libre acariciaba mis pelotas y rozaba su clítorix.

Intenso y breve. En 5 minutos sentí la explosión de placer que se inicia con un cosquilleo en las pelotas y aquella noche me subió por la espalda anunciando que inminentemente iba a soltar chorros de semen caliente en el chocho de mi novia.

La saqué presurosamente del coño de Claudia y empecé a meneármela para correrme con la misma fuerza de la follada. Pero mi chica se giró quedando boca arriba y aprovechando el tanga apartado empezó a frotarse su raja mirándome con la espalda arqueada y las contracciones que ya conocía en su cara cuando estaba teniendo un orgasmo o apunto. Fue definitivo y empecé a lanzar chorros entre espasmos musculares sobre mi chica llenándole la barriga, el pubis y el tanga. Al ver mi corrida su cara se encogió como si algo le doliera y empezó a tener convulsiones arqueando aún más la espalda entre gemidos cortos y agudos y de golpe un gemido ahogado. Su espalda se elevó tanto que parecía que se iba a romper y sus tetas se agitaron. Sus piernas empezaron a temblar y por fin se relajó su espalda cayendo sobre la arena con la cara contraída en la mueca de placer ya conocida por mí.

Yo tenía sensaciones encontradas tras aquel polvo rápido en la playa. La forma de relacionarnos Claudia y yo podía ser la de la noche anterior, en que el mero abrazo, contacto de pieles y ¿amor? mutuo hacían al sexo secundario, o podía ser la de aquella noche, la provocación permanente y el sexo rápido. Mis sensaciones en ese momento me hacían dudar del tipo de relación que teníamos Claudia y yo. Nuestro deseo nos había llevado a una follada de 5 minutos rematada en masturbación propia. Llamadme romántico o atolondrado, o simplemente achacadme que con 19 años las relaciones se dejan influir por esa sensación ideal de medias naranjas, de almas que se encuentran rozando el platonismo aunque al final te pegues un revolcón con la primera que se ponga a tiro.

Yo tenía novia. Por la que llevaba suspirando desde que la conocí. Había pasado con ella los mejores momentos de charla, consejo, ayuda y por supuesto sexo. Pero su actitud aquella noche con aquella chica me había molestado. Es cierto que estaba borrachilla. Después habíamos tenido sexo pero no el sexo que yo habría querido mi última noche con ella en la playa. Habría deseado algo más sosegado, más sentido. Incluso me asaltaban dudas de si mi chica se había quedado con ganas de más tras los escasos 5 minutos que duró mi follada a cuatro patas que ella tuvo que rematarse masturbándose mientras yo le soltaba chorros de semen sobre su cuerpo tendido en la arena, abandonado a su placer ofreciéndoseme o quizá simplemente acomodándose para correrse también.

Mi cabeza estaba echa un lío. Y además las ideas que me rondaban eran rápidas como fogonazos, pues todo esto pasaba por mi mente mientras yo seguía de rodillas entre las piernas de mi chica tendida en la arena entre temblores de placer. Sus ojos cerrados no percibían mi desconcierto y desde luego no era consciente del bajón que me había dado un polvo tan corto y brusco. A la vez la belleza de su cuerpo temblando por el placer me sobrecogía. Tenía el doble sentimiento de nuevo del deseo de abrazar y envolver con dulzura aquel cuerpo lleno de mi semen o dejar caer sobre él mi deseo de placer e incluso tensar la cuerda de hasta donde estaba dispuesta a llegar Claudia por proporcionarme placer.

Al final, seguramente porque yo también andaba borrachillo puso lo segundo y me puse de pie pero no me vestí. Me puse de rodillas sobre su pecho dejando que mi polla morcillona manchada de semen cayera sobre su boca. Al sentir mi cuerpo sobre el suyo abrió los ojos extrañada a pesar de que seguía temblando. Cómo envidiaba la duración de sus orgasmos. Dudé pero al final empujé mi polla con la mano para dirigirla a sus labios. Temí que me dijera que no pero Claudia atrapó mi nabo con su boca y empezó a chupar limpiando el semen que la cubría con una cara de deseo que me sorprendió. De hecho mi polla volvió a endurecerse.
Claudia siempre hablaba durante el sexo y estaba extrañamente callada. Claro con una polla en la boca es difícil hablar. Pero no me había parado. De hecho en cuanto notó mi polla reaccionar empezó a mamar, algo incómoda por la postura de subir y bajar la cabeza, por lo que me eché hacia adelante apoyándome en los brazos y empecé a follarle la boca. Sentí su mano en mi culo. Yo con la postura no veía su cara, pero Claudia recibía mi follada de boca aparentemente con agrado y por los gemidos que empecé a percibir entre los rumores de olas entendí que disfrutaba.

Me estaba ocurriendo lo mismo que en el polvo previo. Estaba empezando a centrarme en mi placer olvidándome de mi chica. Aquella sensación la percibí como un fogonazo en mi mente y me quité de encima de Claudia tirándome en la arena. Al retirarme me dio tiempo a ver que mientras yo percutía la boca de mi chica a pollazos ella se masturbaba. Me sentí mal. Claudia extrañada se giró hacia mí extrañada:

-¿Te pasa algo Luis?
-Me he sentido raro, como si abusara de ti…
-Jajajaja. No seas tonto. Si fuera así te mandaba a la mierda…Llevo todo el día deseando liarme contigo.
-Pero así, no…-dije con voz triste.
-¿Así no? No te entiendo Luis…
-Nuestro última día y estamos aquí follando como animales.
-Porque nos apetece…
-Pero es que me he sentido mal porque no estaba pensando en ti. Sólo en mi…-dije con voz lastimera.

Mi chica quedó un instante en silencio. Pero se acercó a mí abrazándome.

-Ains, Luis. Hoy he estado muy tonta. Ya lo sé. Yo es que te quiero tener feliz conmigo, pero no sé a veces me vuelvo loca, y te confundo…

La apreté contra mi pecho con todo el cariño que me había faltado antes. Pero Claudia seguía diciendo:

-…pero es que contigo me siento tan libre, tan igual. Eres tan divertido, tan comprensivo, pero tienes un puntito malote a veces, jajajaja. Sobre todo cuando te pones cachondo. Y yo pues te sigo el juego, pero bueno, que me gusta tenerte caliente…y que sientas que estoy dispuesta para ti…
-Pero princesa…-respondí besándole la frente.-Si yo te…-no me atrevía a decirlo- yo…

Apreté mi chica fuertemente a mí y le dije:

-…Claudia, es que te quiero. Me da igual que me la chupes o no, o que follemos aquí o allí. Yo te quiero. Ya lo he dicho. No tienes que demostrarme nada. Aunque me encanta las cositas que hacemos y me gusta que me pongas cachondo, y que te guste calentarme. Pero no quiero que lo hagas por agradarme. Sólo si te apetece.
-Ay Luis. Yo también te quiero. Pero no sé, Nunca he tenido una relación así y me pierdo. No sé si te gusta cómo me comporto o que hago…y me da miedo que pienses que no soy lo que esperas de mí…
-Pero no seas tonta con tanta autoexigencia. Yo no soy un catedrático de tu facultad. Sólo quiero a Claudia. A la chica de la que me enamoré con sus pantaloncitos cortos y los ojos vivos. Bueno y para que engañarte, estas tetitas que me llevaban…
-Jajajaja. ¿No te gusta que sea traviesa?
-Sólo conmigo…pero eso lo decides tú…
-Me gusta cuando te pones colorado. Y te cortas por algo…jajaja. La cara que has puesto cuando le he enseñado tu polla a esa chica…
-Pero no necesitas hacer esas cosas para picarme…
-No, jajaja. Pero es que me ha dado el punto, jajaja. Y ella me seguía la corriente.
-¿Cómo que te seguía la corriente?-pregunté extrañado.
-Sí, jajaja. Le dije que mi novio tenía un pollón, que si quería verlo.
-Gracias por lo de pollón…-respondí orgulloso.
-Me dijo, que no sería para tanto que yo estaba de coña como picándome. Y yo pues se lo enseñé…
-Pues así como estaba meando tampoco es para tanto…-dije con humildad.
-Es el mejor pollón del mundo. Porque es el de mi gordo…
-Estás loca. Pero creo que puedo vivir con tus locuras…
-Y a mí me va a costar vivir sin tu tranquilidad…

Este momento imborrable que en las películas aparece rodeado de un halo de romanticismo, vino y rosas ocurría en aquella playa oscura con ambos tirados en la arena, yo desnudo de cintura para abajo y mi chica sólo con un tanga negro descolocado. Pero la realidad casi siempre mejora a la ficción. Y la realidad es que después de una noche extraña mi chica y yo nos estábamos declarando el amor en aquella playa. Eso sí, con los huevos vacíos y su pepita hinchada…

Al poco escuchamos a nuestros amigos llamarnos desde la distancia. Me incorporé y les dije que nos esperaran en las hamacas que ya íbamos. Nos vestimos y abrazados nos fuimos a buscarlos. Era muy tarde y al día siguiente teníamos que recoger el apartamento, limpiar e irnos. Había cierta pesadumbre pues volvíamos los 4 por parejas en silencio andando por las calles. La misma pesadumbre se mantuvo al llegar a casa. lo habíamos pasado muy bien y se acababa. Y ya estábamos de bajón por eso y por el alcohol que habíamos tomado.

Yo me desnudé y me fui en calzoncillos a la terraza a esperar que los demás fuesen pasando por turnos por el baño. Victor me acompañó. Estuvimos un rato en silencio hasta que mi amigo lanzó una propuesta para repertir. Un camping, senderismo, algo para irnos otro fin de semana al menos aquel verano. Después me contó los planes que habían hecho él y Lourdes para verse pues Claudia y yo nos veríamos la siguiente semana en su ciudad porque yo jugaba el torneo.

Las chicas estaban juntas en el baño y tardaban. Por fin salieron Estaban tristonas. Entré a mear y lavarme los dientes. Claudia me esperaba en la cama sólo con el tanga. Me acosté y nos barzamos al instante. Nos besamos suave, caricias y palbras lastimeras por lo rápido que se habían pasado aquellos días y planes de futuro. Sin darnos cuenta se hizo de día sin haber dormido. Habíamos quedado con nuestros amigos despertarnos a las 10 para que nos diera tiempo a todo. Así que intentamos dormir y realmente en pocos minutos lo conseguimos.

Por la mañana nos despertamos porque pusimos la alarma del móvil con resaca. Claudia se levantó presurosa sin coger camiseta ni nada. Yo al moverse ella reaccioné y también porque me estaba meando y no aguntaba más. Salí del dormitorio y llamé a la puerta del baño. Desde dentro oí su voz decir:

-Ocupado…
-Claudia, soy yo que me estoy meando…
-Pasa…

Abrí la puerta y mi chica estaba sentada en el wc con cara de sueño.

-Ya termino.
-Siquieres espero fuera…
-No, no. Si es pipí.

Cogió papel higiénico y se limpió su chochito depilado y con naturalidad se subió el tanga y tiró de la cisterna. Yo en cuanto me dejó sitio me coloqué frente al wc y me la saqué para vaciar la vejiga. Mi chica se puso a mi espalda y me dijo cuando empezó a sonar el chorro:

-¿Me dejas mear como un tío?
-¿Y cómo lo vas a hacer?
-Me pongo aquí detrás y yo apunto…
-No vas a ver…
-Bueno, un poco de lado.
-Vale, pero a lo mejor me empalmo si me la coges…

Mi chica se pegó a mi espalda y adelantó su brazo para coger mi churra por donde yo en ese momento la sujetaba. Al yo soltarla perdió un poco la dirección pero no llegué a manchar el filo.

-Jajajaja, que divertido….-decía Claudia sujetando con su índice y su pulgar mi apendice urinario que con su contacto empezaba a ganarse el nombre de polla otra vez.
-Apunta con cuidado que cuando crece no se apunta tan bien.
-Si, sí…jajaja.

Terminé de orinar y Claudia preguntó:

-¿Y ahora qué?
-Ahora hay que sacudir las últimas gotitas para que no se manche el calnzoncillo.
-Vale, ¿qué tengo que hacer?
-Aprieta la punta y sacúdela un poco…
-¿Así?-preguntó.
-Así es paja, jajaja. Me la estás poniendo perdida de meado.
-Ay, perdón, perdón…

Cogí papel higiénico y me limpié bien el glande. Estaba evidentemente empalmado. Así que con descaro dije:

-Hay que llevarla limpita por si a mi niña le apetece biberón…

Me puso la cara de picardía habitual en ella en esos casos sustituyendo a la carilla de sueño con la que la pillé en el baño y me respondió:

-Pues no he desayunado todavía…
-Desayuno inglés-respondí- leche, bacon en barra y huevos…
-Jajajaja. Como puedes tener esas ocurrencias tan temprano y sin haber dormido casi…
-Esto es self-service. Sirvase usted misma.

Me sonrió de nuevo, pero se puso de rodillas delante de mi polla que seguía dura y con cara de guasa me agarró la polla y dijo:

-Aquí veo la barra de bacon y los huevos, jajaja. Mmmmmm, habrá que buscar la leche…

Y sin más empezó a pasarme la lengua por el glande. Pocas veces yo la buscaba abiertamente pero siempre estaba dispuesta. De hecho la veía dispuesta a ordeñarme, pues empezó a chupar con más intensidad. Pero a la segunda o tercera vez que intentaba tragarse mi polla empezó a ponerse pálida y a perlarsele de sudor la frente. Afortunadamente estaba junto al retrete pues girándose rápidamente empezó a vomitar. No había dormido suficientemente la borrachera d ela noche anterior y al empezar a comermela se le vino el vómito. Me la guarde como pude en el calzoncillo y me puse de rodillas junto a ella para sostenerle la frente. Tenía arcadas y estaba largando la cantidad de copas que s ehabía tomado y hasta las higadillas.

En ese momento sonó la puerta.

-Estamos nosotros-respondí.-Claudia está vomitando.
-No os preocupéis.-respondió Lourdes desde fuera- ¿Necesitáis ayuda?
-Creo que no.

Cuando por fin dejó de dar arcadas la ayudé a levantarse y la senté en el wc. Después abrí el grifo y cuando el agua estuvo tibia le saqué el tanga y la ayudé a ducharse. Estaba bastante floja. La sequé con una toalla y se envolvió en ella. la acompañé al cuarto y la eché en la cama para que durmiera un par de horas mientras yo ayudaba a nuestors amigos a recoger y limpiar el resto de la casa.

La Claudia fuerte era una coraza que ella misma se había creado y ahora iba conociendo todos sus miedos, desconfianzas y debilidades. La veía más cercana aun y me sentía dispuesto a cuidarla. Acababa de empezar las vacaciones pero no me importaría volver a la residencia sólo para estar con ella.

Cuando terminamos de recoger Claudia se sentía algo mejor y nos ayudó aterminar de limpiar. Estaba pálida a pesar del color tan bonito que había ganado su piel esos días de playa, pero la ducha y un par de horas de sueño la habían mejorado bastante.

De camino a la ciudad para coger los trasnportes a nuestras ciudades y pueblos concretamos los planes para volvernos a juntar. Intentaríamos una escapada de montaña.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s