ALMUTAMID

Qué bonito amanecer con tu chica. Bueno, amanecer no, despertarse, pues eran más de las 11 y el sol llenaba a raudales de luz la habitación. A Claudia le había dado frío y se había acurrucado contra mí en una perfecta cuchara. Además extrañamente a lo que solía ocurrir yo me había despertado antes que ella y llevaba bastante tiempo sintiendo su respiración profunda contra mi pecho mientras mi brazo rodeaba su cuerpo acariciando su vientre e incluso colándose en su braga para acariciar su pubis rasurado mientras mi chica se iba soltando poco a poco de los brazos de Morfeo.

Pese al fresco que la había entregado al calor de mi piel por la madrugada fue el calor de la mañana el que la despertó separándose de mí al estirarse obligándome a sacar mi mano de su precioso escondrijo y desensamblando mi polla del espacio entre sus nalgas donde había dormido muy despierta.

Se giró y me sonrió abrazándome y besándome sustituyendo el contacto con la piel de su espalda de toda la noche por el más sugerente de sus pechos y volvió a dejarse caer quedando los dos boca arriba uno al lado del otro.

-Buenos días princesa…

Se giró de nuevo a mí y se acomodó en mi hombro para abrazarme.

-¿Cómo ha dormido mi gordo?
-En la gloria…

Me acariciaba el pecho como solía recuperando las sensaciones de la residencia. En realidad habíamos pegado las dos camas pero sólo habíamos usado una acostumbrados a dormir en cama de 90 como en nuestro final de curso.

-Princesa, anoche fui un poco bruto pellizcándote…¿te hice daño?
-Yo empecé, pero por como gemías parece que a ti no te hizo-respondió.
-Ya, pero tu pechito es más sensible…
-Si algo me molesta te pararé, no te preocupes. Si no puedo decirle a mi novio que algo no me gusta estamos aviados. A saber qué ideas retorcidas tienes en la cabeza para preguntarme eso…
-Bueno…mi amigo Pablo está saliendo con una chica.
-Eso ya me lo has contado. ¿Qué tiene que ver con nosotros eso?
-Pues…verás…me contó que su novia lo dejaba que se la metiera por detrás…
-¿Te contó eso?-preguntó levantando la cabeza para mirarme.
-Sí…
-Joder con tu amigo. Eso no se va contando por ahí. Prométeme que tú no cuentas nuestras cosas.
-Claro que no. Fue él el que me vino con esa historia para pavonearse.
-Bueno ¿Y qué me quieres decir?-preguntó temiéndose mi respuesta.
-Que, bueno, a ver. Que…
-Que me la quieres meter por el culo, ¿no?
-No, bueno. No sé. Que no sé si probarías, que no es que…
-Mira Luis-me dijo incorporándose de nuevo para mirarme al hablar- sabes que me gusta jugar contigo. Que aparte de que eres mi chico, mi compañero, mi media naranja poniéndome cursi, me pones muy cachonda cuando nos liamos. Me encanta follar contigo y comerme tu amiguita. Y quiero probar cosas contigo, pero verás…mi culito es estrechito, como el tuyo. Exactamente igual que el tuyo. Me parece bien que quieras probar otras cosas conmigo, pero te propongo un trato…

Con la mente puesta a abrir el culo de mi chica respondí rápidamente:

-Dime…
-Si tú me follas el culito yo te follo el culito…

Me quedé cortado. No me esperaba su respuesta. ¿Follarme a mí? Yo no soy gay, no, no…eso no.

-Jajaja- rio Claudia al ver mi cara de desconcierto.-Ya te he dicho que esa parte de la anatomía es igual en hombres y mujeres.
-Pero tú no tienes polla- dije yo.
-Bueno, podemos ir a un sex shop y compramos una polla de goma como la tuya. Y así los dos disfrutamos lo mismo…
-¿Me lo estás diciendo en serio?-pregunté incrédulo.
-Jajajaja-reía mi chica ante mi desconcierto- tú eres el que quiere dar por culito. Yo te estoy dando ideas. ¿Te imaginas? Una de esas con cinturón y te puedo follar yo como tú a mí…sería nuestro secretito, jajaja.

No sé que cara tendría yo en ese momento pero debía ser de pavor ante la risa de mi chica con sus ideas estrafalarias. Pero se me estaban quitando las ganas de abrirle el culo.

-Ay, Luis. Me encantas- dijo acomodándose sobre mi pecho- Tan guarrete y tan conservador a la vez, jajaja. Mira así pequeñita como está ahora no me importaría…-dijo observando la flaccidez de mi polla-….pero no me atrevo ni a mirarla que rápidamente se pone tiesa buscando fiesta, jajaja. Venga a levantarse, jaja. Tú no amiguita, Luis…

Y se levantó de la cama dejándome allí pensativo. Se puso una camiseta larga que le tapara las bragas y salió al baño. Después la oí saludar a los chicos. Yo me levanté, me puse el bañador y tras pasar por el baño salí a la terraza donde estaban ya los tres sentados. Ellos ya habían desayunado y Claudia al verme se levantó para hacer el nuestro.

-¿Qué tal habéis dormido?-pregunté todavía atontado.

Víctor y Lourdes se miraron y les dio la risa.

-¿Qué pasa?-pregunté extrañado.

Víctor con voz muy aguda imitó mi voz cuando rogaba a Claudia que dejera de chupar: “Para, para, Claudia, ufff, para…”

-Pues os voy a decir una cosa-contesté-el sonido se movía en ambas direcciones.

Según terminé la frase salió Claudia con dos cafés imitando los gemiditos de Lourdes: “Ay, ay, ay…”

Nos dio la risa pero Lourdes se puso colorada como un tomate mientras Víctor se encogía de hombros. Al final terminamos riendo los 4. ¿Qué van a hacer 2 parejas jóvenes en un apartamento de playa por la noche? Pues follar, ¿Qué si no? Con el buen ambiente y la camaradería que solía haber entre los 4 decidimos bajar ese día a la cala. Eran ya más de las 13:00 cuando salimos del apartamento pertrechados con nevera, sombrillas y butacas camino de la escalerita que bajaba pegada a la roca hacia la cala más cercana al edificio.

El acceso a la cala más que difícil, pues había escaleras era trabajoso por el gran desnivel desde la carretera hasta los chinos que sustituían a la arena. Además la forma de las rocas hacía que desde arriba quedase sólo la parte central de los aproximadamente 200m de la cara a la vista. Si te pegabas a la pared rocosa o te quedabas en los extremos sólo eras visible desde la propia cala o el mar. Eso hacía que fuese poco frecuentada por las familias y durante aquel día sólo apreciáramos la presencia de gente joven. De hecho si en la playa principal el topless de Claudia llamó la atención, en la cala era el bikini de Lourdes el que lo hacía pues todas las chicas allí iban sin la parte de arriba mostrando sus pechos sin pudor.
En todo el día no habría allí más de 30 personas separadas unas de otras, aunque al menos la mitas estaban en un extremo de la cala en un grupo variopinto de gente tatuada con muchos piercings en el que algunos practicaban el nudismo. Era un ambiente totalmente distinto al de la otra playa. Incluso Lourdes nos contó que aunque estaba prohibido era habitual que allí acampara gente por lo escondido de la vista que estaba. Parecía en efecto una playa donde iban los que querían estar más tranquilos, o tener más intimidad.

Nosotros echamos nuestro día de playa igual que la jornada anterior. Aunque yo estaba más relajado con las tetas de mi chica habida cuenta de que allí había más de 10 pares de tetas mostrándose ante nuestros ojos de todos tipos aunque abundaban las pequeñas. Incluso a media tarde uno de los chicos del grupo numeroso totalmente desnudo vino a pedirnos papel de fumar. Admito que me incomodó pues el chaval, alto, muy delgado, con rastas en el pelo, pendientes, un gran tatuaje en el pecho y un piercing en un pezón se acercó amablemente a pedir papel de fumar pero a pesar de responderle negativamente pues ninguno fumábamos, se sentó en la arena frente a “mi” Claudia con las piernas abiertas y cruzadas hablando con ella mientras todos sus genitales colgaban sobre la arena. Las gafas de sol de Claudia no me dejaban ver donde miraban sus ojos pero seguro que se fijó en la churra del chico, pues me fijé hasta yo.

En ese momento por mi cabeza cruzaron dos extrañas ideas. La primera que el tipo, seguramente de esos del “amor libre” se quería beneficiar a mi novia. Llamadme lo que queráis pero es lo que pasaba por mi mente. Eso me hizo responder un tanto seco a su conversación frente a la amabilidad de mi chica.

La otra fue una teoría bastante peregrina: las pollas son el reflejo de nuestra personalidad. Muestra si somos enérgicos, apocados, tranquilos…La polla de aquel chico era muy diferente de la mía, pues la mía vive resguardada en el prepucio del que sólo asoma para mear y cuando la energía de una erección la hace estirarse tanto que éste ya no es capaz de contenerla dejando todo mi glande fuera e incluso parte del tronco. Pero la polla de aquel chico era extrañamente fina en la base, lo que la hacía bastante colgona pues estaba circuncidado y aparecía bastante cabezoncita con su glande colorado reposando sobre sus pelotas igualmente colgonas. Mostraban el carácter bastante “lacio” como decimos por el sur que aquel chico parecía tener en la charla breve que mantuvo con nosotros.

De hecho mis sensaciones primeras se confirmaron cuando nos invitó a acercarnos a su grupo a fumar con ellos a lo que mi chica respondió con un educado “a lo mejor dentro de un rato, gracias” mientras el descarado le miraba las tetas. Para mi desesperación mi chica igualmente educada le ofreció una cerveza prolongando su presencia. Lourdes pasó un poco de la conversación. Víctor y yo sonreíamos y contestábamos de vez en cuando pues en realidad el chico nos hablaba por guardar las formas pero se notaba su interés en Claudia preguntándonos de donde éramos, a qué nos dedicábamos, cuánto tiempo íbamos a estar…al final se terminó la cerveza, reiteró la invitación y se despidió recordándonos que estarían allí toda la noche. Cuando se alejó lo suficiente Claudia me dejó de piedra al decirle a Lourdes:

-Niña, ¿te has fijado qué fimosis tan mal operada? Al pobre le han dejado ahí un estropicio.

Antes de que Lourdes contestará solté sin pensar:

-Pues bien que va por ahí enseñándola como animal en celo…
-No me he fijado, la verdad, tía. No era plan…-respondió nuestra amiga.
-Mira que sois tontos. Por verle la churra no va a pasar nada con ese chaval. Pero estaba ahí delante y me he fijado. ¿Con lo que me conocéis creéis que pego con un hippie?-contestó Claudia molesta.
-Tienes gustos raritos, jajaja…-añadió Víctor metiéndose conmigo.
-Ja ja ja…-le reí la gracia con mal gesto.
-¿Lleváis todo el día mirando tetas y me vas a afear que me haya fijado en una fimosis mal operada? Estudio medicina, carajotes. Pues como me toque urología en la residencia me voy a pasar el día viendo pollas…-respondió molesta.
-Pero esas están escacharradas, jajaja…-dije.
-Esa tampoco andaba muy allá-añadió Lourdes.
-¿Conque tú también te has fijado?- respondió Víctor haciéndose el ofendido.
-Bueno, yo…-balbuceó Lourdes.
-Jajajajajaja-reímos a trío.
-Ains chicos- dijo Claudia- que bien se está aquí. Pero para vuestra tranquilidad, y creo que Lourdes que también es testigo puede corroborarlo.
-Vuestras churritas están más ricas que la de ese chico, jajaja.

Ahora Lourdes se sonrió con mi chica encendiéndosele las mejillas más de lo que el sol las había encendido aquel día de playa.

-Por cierto-dije yo- ahora que lo recuerdas. Víctor y yo merecemos una revancha…
-¿Todavía estáis dolidos o qué?-preguntó Claudia.
-En el orgullo…-respondí.
-Pues cuando quieras, jajaja. Podemos ganaros otra vez.- fanfarroneó Claudia- ¿Desnudamos otra vez a estos chicos Lourdes?
-Bueno, jjajaja- no les falta mucho…-respondió la aludida.
-Esta noche, después de cenar- dije desafiante.
-Hecho-me estrechó la mano mi chica- y ahora ya que estás competitivo coge las palas que te voy a ganar primero a esto…

Nos levantamos para jugar a las palas y no podía evitar fallar algún punto ante el movimiento de sus pechos al golpear la bola. Aun así yo gané más puntos. Pero mientras jugábamos volvió el pesado de las rastas que seguía sin perder detalle de las tetas de mi chica. “Tanto amor libre y tanta desnudez natural pero el colega está embobado…” pensé al verlo asomar de nuevo.

-Oye, que venía a invitaros a una fiesta- dijo el chaval.

Claudia se giró para escucharlo y el tío siguió diciendo:

-Al final nos vamos a quedar esta noche y vamos a hacer barbacoa y tocar música para dar gracias a la naturaleza por el principio del verano…
-Qué chulo…-dijo Claudia que volviéndose a las sombrillas comentó a nuestros amigos- ¿Qué os parece si venimos?

Sin tiempo a contestar preguntó al chico:

-¿Qué hay que traer?
-Pues algo de comida y lo que queráis compartir…
-Ya teníamos planes, Claudia…-interrumpí.
-Puedo desplumaros otro día pero la fiesta sólo es hoy…-respondió ilusionada.-¿A qué hora?
-El ritual será a la media noche…-respondió el chico.
-Vale, gracias. Hasta luego…

Claudia había decidido por el grupo. Yo me estaba mosqueando. Víctor y Lourdes estaban contrariados. Pero ninguno puso reparos hasta volver al piso.

La pequeña discusión se produjo al entrar en el apartamento. Básicamente fue por el hecho de que ella hubiera decidido por los 4. Aunque en mi caso se me unió el hecho de que no me hacía gracia el tonteo que se traía el rastas con mi chica. Vale yo fui muy descarado con Nieves, hasta le medio enseñé el mandado. Pero no fue en las narices de Claudia.

Bueno la cuestión es que Claudia fue capaz de convencer a Lourdes y Víctor y yo tuve que ceder de mala gana pues no quería que se notara que era cuestión de celos. La excusa fue fácil: estábamos de vacaciones y teníamos que abrirnos a cosas nuevas. Mientras me duchaba las palabras de Claudia aquella mañana se repetían una y otra vez en mi cabeza: “Me encantas Luis, tan guarrete y tan conservador…” ¿Conservador? ¿Por qué? ¿Por tener novia y desconfiar de otros? ¿Por no dejar que me metiera una polla de goma por el culo? No era mi concepto de disfrutar en pareja, la verdad. No sé. A lo mejor le estaba dando demasiadas vueltas a la cabeza.

Durante la cena todo discurría normal menos yo que estaba más callado que de costumbre. Ni siquiera ver a mi chica con una camiseta que se le veían los pechos en cuanto movía los brazos me molestó. Total, Víctor se los sabía ya mejor que yo. De hecho yo mismo me había acostumbrado a ver a Lourdes en una camiseta similar salvo que al tener más pecho sólo se le veían al agacharse. De hecho había visto su contorno pero no había conseguido ver sus pezones.

Por fin decidimos vestirnos para bajar a la fiesta “especial” de los hippies como yo la llamaba. Yo me puse una bermuda y una camisa blanca con chanclas. Víctor bermuda y polo. Lourdes un vestidito veraniego de tirantas luciendo los hombros morenos y Claudia estaba espectacular. Se puso una falda vaquera blanca (me sorprendió el color pues solía ir siempre de oscuro) y arriba un top de los que con una tira fina se anudan al cuello y a la espalda dejando toda su espalda dorada por dos días de playa a la vista. El top sólo apretaba bajo el pecho por donde la tira de modo que sus tetas se apoyaban en la fina tela de algodón sin nada que las sostuviera con su movimiento natural y marcando pezón, cayendo el resto de la tela suelto sobre la barriga de modo que cuando la brisa movía su prenda su vientre quedaba a la vista. Cuando la vi me salió decir:

-¿Para quién te has puesto tan guapa?
-Para mí, jajaja…y para ti, tonto, que estás hoy muy tonto…-y me dio un pico.

Bajamos la escalera de la cala con tal oscuridad que temí que alguno resbaláramos si no nos agarrábamos a la baranda. Por fin al llegar abajo se veían dos hogueras y un grupo de gente donde alguien tocaba unas flautas y unos bongos o timbales. Hasta que no llegamos al grupo no se nos veía. Era un grupo variopinto. Había más gente que la que estaba en la playa. Lo llamativo es que unos íbamos vestidos, otros en bañador, algunos aun desnudos. Me llamó la atención dos chicas con el pelo trenzado con peinados similares totalmente desnudas exhibiendo el mismo tipo de piercings y tatuajes que el chico que nos había invitado y con los chochos muy peludos, totalmente descuidados. Me chocaba aquel ambiente aunque admito que de no haber estado con mi novia me habría dado morbo. Y es que esa es una de los problemas comunes en algunas personas: mostramos dos caras diferentes según las situaciones.

El chico que nos había invitado se acercó jovialmente abrazándonos a todos como si nos conociera de toda la vida. Nos explicó donde podíamos dejar las bebidas que habíamos llevado y tras servirnos unas copas nos soltó un rollo medio filosófico medio ecologista de la unión de la naturaleza y los seres vivos y bla bla bla ante la mirada atentísima de Claudia iluminada por el fuego de las hogueras. En un momento dado me pareció que el chico se tocaba la polla. A ver, es muy común entre los hombres el gesto de colocarse el nabo, yo mismo con algunos calzoncillos tengo que recolocarme la churra en algunas posturas. ¡Pero ese tío estaba en bolas!¡No podía apretarle el calzoncillo! De nuevo los celos del día anterior cuando los adolescentes se comían con la mirada las tetas de Claudia. Me acerqué a ella y la cogí de la cintura acariciando su espalda desnuda. Ella me sonrió al sentir mi mano y también me pasó la mano por la cintura. Vale. Los celos eran míos. Luis has hecho bien en no montar un numerito.

Llegó la media noche y una de las chicas de las trenzas empezó a hacer lanzamiento de llamas con la boca mientras la música apretaba y se formaba un corro alrededor de ella. De golpé paró la música, cesó el lanzamiento de llamas y nuestro “amigo” nos dijo es la hora de purificarse en las aguas limpias del mar.

-Primero tenéis que saltar sobre la hoguera y después entrar en el agua. Tierra, aire, fuego y agua. Los cuatro elementos de la naturaleza.
-Este tío flipa…-le dije a Víctor que me asintió con la cabeza.
-La tierra que da fuerza, el aire que te limpia, el fuego que ilumina y calienta como el sol y el agua que purifica para nacer a una nueva vida…-seguía explicando.
-Como en las hogueras de San Juan- dije yo.
-Nosotros sólo creemos en la unión con la naturaleza sin fuerzas sobrehumanas…
-Vamos Luis…vamos a hacerlo-me tiraba Claudia de la mano poniéndome en la cola que se había formado.
-Pero…
-Venga vamos…

Atravesamos las piedras, saltamos la hoguera, inspiramos aire y llegamos a la orilla donde los que iban delante se bañaban unos desnudos y otros con bañador.

-No traemos bañador…-dije al llegar a ese punto.
-¿Y qué más da? Desnúdate…

La idea de desnudarme me daba igual lo que quería evitar a toda costa es que lo hiciera Claudia.

-Venga, Luis. No seas soso…
-¿Y si lo hacemos tu y yo solos?-intenté.
-Luis, venga. No seas cortado…

Para entonces Claudia se había quitado la falda y se soltaba el top. ¡Se había puesto un tanga! Joder. El primer día que le veía uno y tenía que ser público…

-Venga…ains que soso es mi niño, jajajaja.

Claudia como poseída corrió sólo con el tanga y se sumergió en el agua tres veces como decía la costumbre de aquella gente. El rastas corrió en cuanto la vio entrar ero Claudia ya salía fuera tiritando cuando llegó el muy vivo. Yo al verla me quité la camisa y se la eché por encima.

-Vas a coger una pulmonía loca…
-Tenías que haberlo hecho conmigo, Luis…ha sido emocionante-me decía con los dientes castañeando.

La abracé para darle calor y le dije:

-¿Por qué no nos vamos ya?
-Sí, tengo frío…

Cogí su ropa y avisé a Lourdes y Víctor que se habían quedado apartados y nos fuimos despidiéndonos de aquella gente. Subimos al apartamento y mientras Claudia se daba una ducha caliente nos sentamos a esperarla en la terraza con unas copas comentando la jugada. Sólo le había gustado a Claudia. Tardaba en la ducha y me acerqué. Ya estaba en el dormitorio. Se estaba poniendo una camiseta cuando entré.

-¿Ya has entrado en calor?
-Sí…me ha encantado la experiencia, tenías que haber entrado al agua conmigo, los dos juntos…

Me vio serio sin contestar.

-¿Estás celoso?

No contesté.

-¡Estás celoso de ese chico! Me encanta, jajajaja. No te preocupes, gordo, que la única polla que me va a follar esta noche va a ser la tuya…

Recordándome sus consejos de hermana mayor me hizo sentarme en la cama. Aunque el término de hermana mayor me rechiscaba en la cabeza, pues con una hermana no haría las cosas que yo disfrutaba con Claudia.

-Vamos a ver Luis-me dijo cogiéndome la mano- ¿tú crees que después de pasarme un curso entero esperándote ahora que te tengo me voy a ir con el primero que se me pase por delante?

No respondí.

-¿Te cuento un secreto?-siguió-Es la primera vez que hago topless. Y me encanta, jajaja. Tener la libertad que tenéis vosotros, poder lucir mi cuerpo sin marcas de sol.
-Pero ese tío, desnudo, tocándose la polla hablando contigo…
-¿Yo le di pie a algo? ¿Ser amable significa me quiero acostar contigo? No verdad. ¿Cada vez que tú eres amable con una chica le estás diciendo ábrete de piernas que allí voy? Contigo Luis, he descubierto una libertad maravillosa. Estar juntos y poder ser nosotros mismos. Yo eso no podía hacerlo con mis ex. Yo era su chica y ellos eran mis dueños. Pero yo no soy tu dueña ni tú el mío. Nos tenemos el uno al otro pero seguimos siendo nosotros mismos. Y yo este año me he encontrado a mí misma y tú me has ayudado a eso.

Los argumentos de Claudia como siempre tenían una racionalidad que me superaba, y sobre todo partían de una experiencia de la que yo carecía. Ella admiraba en mí algo que yo me estaba cargando con mis miedos y mis inseguridades. Y era cierto, el día que se cansara de mí se iría me pusiera yo como me pusiera. Así que tenía que aprender a controlarme como hice el primer día de playa.

-Perdóname princesa. Me da tanto miedo perderte…-le dije abrazándola.

Me recibió con agrado apretándome. Y entonces se levantó con una sonrisa y salió sin decir nada del dormitorio. Me levanté a ver que hacía y la oí decirles a los chicos en la terraza que ella y yo teníamos que hablar y que nos retirábamos ya al dormitorio. Le preguntaron si pasaba algo y ella dijo que nada grave pero que lo íbamos a hablar entre nosotros. Me metí al dormitorio, me quité el bañador y la esperé desnudo en medio de la habitación. Ella entró y me vio. Sonrió y se movió el labio en un gesto muy lascivo que ya me había hecho otras veces cerrando la puerta.

-Este es un dormitorio nudista.-dije-Aquí se entra sin ropa…
-Perdone usted…-y se quitó la camiseta y la braga quedando totalmente desnuda.

Era la primera vez que veía su chochito depilado pues hasta ahora lo había tocado pero no visto. Mis ojos se clavaron en él y Claudia cruzó sus piernas.

-Oiga usted caballero, ¿me está mirando el chocho? Jajaja
-Perdone usted, señora. Tiene usted un chochito precioso-respondí acercándome a ella para besarla.
-Te ha impresionado mi chochito pelón de niña pequeña…-me dijo al oído abrazándome.
-Si lo dices así me corto…-respondí- estoy deseando besarlo…
-¿Me quieres comer el chochito?
-Te quiero comer entera…-respondó poniéndome de rodillas.

Mi cara quedaba frente a su ombligo y lo besé. Claudia se estremeció. Me levanté de nuevo e intenté cogerla en brazos.

-Jajajaj, que me tiras…

Pero aun así pude cargar con ella y la deposité en la cama. Ella se acomodó apoyándose en sus codos y flexionando las piernas dejándolas entreabiertas. Me estaba ofreciendo su chocho. Me senté a su lado y empecé a pasar mi dedo por su cuerpo dibujando el contorno de su nariz, labios, barbilla, cuello, pechos, ombligo y me detuve en la parte de su cuerpo que había sido rasurada haciendo circulitos mientras mi chica me miraba complaciente. Entonces se levantó de forma inesperada con una sonrisita maliciosa. Me dejó algo desconcertado. Totalmente desnuda abrió la puerta y cruzó corriendo el pasillo al baño. Al minuto regresó con un recipiente lleno de agua.

-¿Dónde está tu neceser?-me preguntó.
-En la mochila…
-Túmbate en la cama.
-¿Qué vas a hacer?-pregunté extrañado.
-Vamos a estar iguales…

Se sentó a mi lado y empezó a extender el agua por mi pubis de vello recortado. Después sacó mi espuma de afeitar del neceser y apartando mi polla tiesa la extendió sobre mi zona cubierta de vello recortado.

-Ten cuidado que le tengo mucho aprecio…-dije.
-Y yo- dijo sonriéndome.

Cogió mi maquinilla de afeitar y empezó a retirar la espuma y el vello enjuagándola en el recipiente con agua. Mi morbo era tremendo en ese momento viendo a mi novia utilizar mi maquinilla para acomodar mi cuerpo a su gusto. Como sostenía mi polla y después con su mano limpiaba la zona. Cuando terminó su obra retiró los restos de espuma y me besó la zona afeitada. Después sacó una crema hidratante de su neceser y me la extendió por el pubis rasurado y el tronco de mi polla excitándome aún más.

-¿Y ahora qué?-pregunté.
-Ahora me vas a hacer el amor…porque tus celos me han puesto muy caliente…

¿Qué la ponían cachonda mis celos? ¿Significaba que me los iba a provocar por placer? O simplemente estaba buscando una salida divertida al asunto. Fuese lo que fuese lo importante ahora era obedecer sus órdenes así que en cuanto me lo dijo yo me fui de cabeza a comerle la boca. Por como ronroneaba y como peleaba su lengua con la mía realmente estaba caliente. Pero iba a comprobar su nivel de entrega a la causa.

La llevé a la cama en brazos de la misma forma que unos minutos antes dejándola en la misma postura. Pero en vez de sentarme me quedé de pie observándola y tocándome la polla.

-¿Te gusta verme desnuda?-me preguntó con cierta lascivia en la mirada.
-Me encanta…mira que dura me la pones.-respondí enseñándole mi glande.

Se mordió el labio en ese gesto que ya se había hecho común cuando le gustaba lo que veía. Rodeé la cama colocándome a los pies. Al tener entreabiertas las piernas se veía ligeramente su raja.

-¿Por qué no me enseñas lo que tienes para mí?-pregunté.

Claudia sonrió complaciente y abrió las piernas. Ahora veía perfectamente su pubis rasurado y sus labios mayores abiertos mostrando su raja aun cerrada. Nunca había llegado a ese nivel de complicidad en la cama con una chica donde se mostraba el deseo sexual.

-Me voy a comer ese chochito…

Claudia cerró las piernas.

-No te resistas. Desde que toqué ese chocho pelón no pienso más que en comérmelo…

Abrió de nuevo las piernas. Estaba caliente. Sus labios menores estaban entreabiertos y brillantes. La ponía cachonda mi forma directa de hablarle de sexo. Me puse de rodillas en la cama a la altura de sus pies. Cogí una pierna y tomando su pie me lo llevé a la boca besando su empeine. Ella colaboraba ofreciéndomelo. Me metí su dedo gordo en la boca y empecé a chuparlo como ella hacía con mi polla. Echó la cabeza atrás y empezó a gemir suavecito. Pero de inmediato la levantó mirándome y adelantando su otra pierna la colocó entre mis piernas rozando con su empeine mis pelotas colgonas. Me sonrió antes de decir:

-Luis está cargadito…

Yo mientras seguía degustando su otro pie. Ella continuó pasando su pie por mi entrepierna hasta que llegó con él a mi glande empujándolo con suavidad. Yo la tenía durísima y algo babosa por la visión de mi chica abandonada a mi deseo y el morbo de su pie rozándome las pelotas y el nabo. Continué lamiendo y besando la pierna que tenía en mi poder agachándome hasta alcanzar sus muslos. Su otra pierna seguía jugando con mis pelotas. Rodeé su cadera a besos y llegué a su ombligo. Claudia respiraba de forma agitada con su diafragma subiendo y bajando. Era tan agitada su respiración que sus tetas se agitaban como si fuesen de gelatina.
Por fin empecé a bajar lamiendo desde su ombligo hasta la parte rasurada, que olí, y lamí entre gemidos de aprobación. Al acercar mi cara a su entrepierna ¡sentía el calor que manaba! Nunca la había notado tan cachonda, o mejor dicho en mi experiencia anterior nunca había sentido el deseo sexual de la chica tan claramente sin palabras. Por fin pasé mi lengua por su raja recorriéndola entera con un profundo gemido de Claudia y regresé a su pubis. Estaba impaciente ya y más tras sentir mi lengua pasar. No quise mortificarla más y hundí mi cara entre sus piernas mientras Claudia pasaba sus piernas sobre mis hombros. Yo gemía ronco demostrando cuanto me gustaba el manjar de piel y jugos que me estaba comiendo mientras Claudia movía la pelvis rítmicamente extrañamente callada salvo sus gemidos hasta que mi trabajo de lamidas, succiones, chupadas y besos la hizo agarrarme el pelo casi haciéndome daño para sacarme la cabeza de su entrepierna mientras me decía:

-Mmmmmm, Luis, no puedo más….métemela, quiero que me la metas….

Yo levanté la cabeza con la cara empapada de su flujo y con malicia le dije:

-¿No prefieres la polla de ese chico?
-Nooooo, sólo quiero tu polla….
-Estás muy buena, puedes tener la polla que quieras….
-Quiero la tuya, quiero que me folles…

Ni condón ni pérdida de tiempo. Me encajé entre sus piernas en un misionero y apoyé mi nabo entre sus labios. Con su mano dirigió mi mástil a su agujero y empecé a meterla poco a poco. Entró con facilidad por lo mojada que estaba. Mi chica vació sus pulmones al sentirme entrar abrazándome con brazos y piernas diciéndome:

-Mmmmmm, ahora eres mío…estás dentro de mí, siénteme como yo te siento.

Quise quedarme un instante con la polla calzada hasta los huevos pero sus palabras me hicieron empezar a bombear con mis caderas.

-¿Ves cómo me haces tuya? Mmmmmm, fóllame, Luis, clávamela,….arghhh, que bien lo haces….

Yo bombeaba en silencio chocando mi cadera contra las suyas mientras mi polla entraba y salía casi entera a cada golpe.

-Sí, sí….mmmmmm…..me encanta como me follas, sí….sí…arghhh

Su voz empezaba a flaquear y casi gritaba. Nos estaban oyendo seguro pero en ese momento es lo que menos me importaba.

De golpe reconocí en su gritito agudo y el temblor de sus piernas la inminencia de su orgasmo. Yo apretaba más fuerte a cada golpe de cadera ayudándome de los brazos para sostenerme y las piernas. De hecho bajando mi cabeza podía ver mi polla entrar y salir del coño de mi novia y sus pechos menearse a cada golpe mío. Temblaba, cerró los ojos y apretó la cara con un gritito ahogado que la dejó en silencio. Se estaba corriendo. Pero yo no podía parar. Me quería correr también. Ella se estremecía y sentía las contracciones de su útero en mi polla cuando la hundía en su coño. Estaba teniendo uno de sus intensos orgasmos.

Sentí el cosquilleo habitual en mis pelotas y el escalofrío por la espalda. Yo estaba a punto. No tenía condón y era consciente. La saqué quedando de rodillas entre las piernas de mi chica con su chocho abierto delante de mí. Abierto por mi polla. Entre temblores me rogó:

-No la saques…
-Me corro, Claudia, me corro…-respondí pajeándome fuerte.
-Mmmm, sí, Luis, mmmmm-respondió incapaz de abrir los ojos con esa cara contraída que ya me era familiar en su placer.
-Arghhhh, Claudia, mmmmm, ten….-dije empezando a soltar chorros sobre su barriga, pecho, e incluso cuello.

Cuando descargué todo mi placer sobre mi chica me tumbé a su lado sudoroso y agitado aun sujetando mi nabo que empezaba a perder fuerza. Ella seguía tragando saliva y con temblores pero con media sonrisa me dijo sin mirarme:

-Ains, Luis…si con los celos follas así, voy a tenerte que poner más celoso…
-No hace falta, te lo hago así sin necesidad de pasar mal rato…
-Jajajaj. Mi Luis…cuando miraba a ese chico yo pensaba, mi niño aquí desnudito las atraería a todas como moscas…pero es mío, jajajaja-decía sin abrir los ojos y tragando aun saliva…que tontorrón eres, celos, jajajaja….me encantas, dame un beso…

Nos besamos.

-Te he pringado entera…¿busco algo para limpiarte?
-No, no, que estoy superagusto aquí. No te vayas, quédate conmigo aquí -dijo buscando la posición de la cuchara a la que yo me acomodé.

Nos quedamos dormidos en apenas 10 minutos.

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