PENÉLOPE

Estábamos tomando una copa de vino tinto mientras hablábamos de nuestras vidas en el día a día, pero estaba tan nerviosa que no dejaba de hacerle todo tipo de preguntas como si le estuviera haciendo una entrevista.

Entonces, sin esperarlo me dio un beso profundo, enlazando su lengua con la mía. Mmmmm me supo a gloria, el roce de su barba, el olor de su piel y nuestras respiraciones entrecortadas, me hizo volar y perder la noción del tiempo. Se apartó de mi y me cogió de las manos…

— ven… susurro

En mi interior le deseaba, mis labios sabían a su aliento. Me cogió por la cintura acercándome a él, sentía su miembro firme en mi coño humeante. Me giro hacia la terraza y dijo…

— mira…

Vi nuestras siluetas reflejadas en el cristal de la ventana distorsionada por las líneas que marcaban las gotas de lluvia golpeando el cristal.

Me estremecí con el calor de su cuerpo pegado a mi espalda, su polla tremendamente dura empujaba mis glúteos y sus manos se deslizaban por debajo de mi blusa. Levante los brazos y acaricie su cuello, al mismo tiempo que dejaba caer el mío hacia atrás y Philip empezó a besarlo con suavidad y con la mano izquierda pellizcaba mi pezon.

Deslizaba su mano derecha dibujando mi cuerpo, hasta llegar a mi coño, metió su mano por debajo del tanga y note sus dedos suaves y delicados, quería darme la vuelta y abrazarle, comerle esos labios carnosos pero él no me dejaba y continuó abriendo mis labios y jugando con mi clitoris, moviéndolo por momentos más deprisa…

— si continuas así no podré contenerme…

pero continuó y abrí un poco las piernas, metió un dedo dentro de mi vagina, moviéndome el clitoris al mismo tiempo y explote con un gemido ahogado. Mis piernas temblaban y apenas podía tenerme en pie.

Después me llevo al salón y se bajo los pantalones y el bóxer, su polla miraba al techo. Se sentó en el sofá y yo aparte el tanga a un lado y me senté sobre él metiéndome su polla hasta el fondo, le rodee con mis brazos y empecé a balancearme intentando metérmela aun más. El agarraba mis glúteos acercándome a él, empecé a moverme más deprisa al escuchar sus gemidos.

Metió su cara entre mis pechos y yo saltaba sobre su polla… me iba a correr de nuevo…

— sigue, no pares preciosa

Y note como inundaba mi interior con su líquido y volví a correrme, dejándome caer. Fue tremendo.

womanpenelope.wordpress.com

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