GILDEROY

Parte 13

El 17 por la mañana me levanté muy temprano, era sábado y no quería comerme atasco. Mi familia aun dormía, ya me había despedido la noche anterior, así que me monté en el coche y puse rumbo al pueblo de Noemi. Estaba incluso nervioso. Antes de los viajes que me importaban solía ponerme nervioso, como si temiese que algo fuera a salir mal. Dicen que gran parte del disfrute de un viaje se hace antes de irse, pensando cómo va a salir todo, imaginando lo que vas a hacer, planeándolo etc. Yo esa fase no la tenía, y me daba coraje, pero siempre temía que algo saliese mal, y antes de llevarme un chasco, prefería no hacerme ilusiones.

Cuando llegué a su casa, no aparqué en su puerta, sino al principio de la calle. Noemi me había ofrecido de antemano entrar en su casa, comer algo, saludar a sus padres etc. pero yo no quería conocer a su familia tan pronto. Y si no tenía que conocerla mejor. No es que tenga nada en contra de las suegras (a pesar de los tópicos), yo soy educado y no me importa saludar, y mientras no se metan mucho en nuestra vida no me importa incluso verlos de vez en cuando, pero en ese caso prefería mantenerme a distancia. En teoría éramos ya novios formales, pero no una pareja demasiado normal, y seguro que sus padres la verían con algún otro tío en algún momento, harían preguntas etc. Después me volverían a ver a mí, y me mirarían con cara rara.

Después de aparcar, la avisé, y al ratillo se escuchó el traqueteo de la maleta por la acera. La vi aparecer detrás del coche que tenía delante. Venía muy guapa. Llevaba unos pantalones muy cortos (de los que llegan justo debajo de las nalgas, que parecen unos bóxer de tío) que le marcaban el culo, y una camiseta de tirantes. Se le notaba el moreno desde la última vez que nos habíamos visto, le favorecía. Me excité pensando en las cosas que había hecho desde que la vi por última vez. Le miré la entrepierna, pensando en todo lo que había entrado ahí, la de tíos que se había follado, besado, acostado… Empezaba calentita la cosa. Yo me excitaba mucho sólo con la imaginación.

Me sonrió a través de la ventana, y yo salí para saludarla. Nos abrazamos, nos besamos (que bien olía), metí la maleta en el coche y nos pusimos en marcha. El viaje se hizo corto. Paramos para comer, y el resto del tiempo estuvimos charlando. Hablamos de cosas normales, aunque alguna vez surgió un tema guarro, y tuve varias erecciones espontáneas durante el viaje.

Llegamos sobre las 4, aparcamos en la urbanización y fuimos a recepción. Era un edificio grande, de 10 plantas, que compartía jardines y piscina con otros tres edificios a su lado. El dueño del estudio nos había dicho que dejaría las llaves con el conserje, y que podríamos recogerlas a partir de las 2, así que entramos directamente, nos entregaron las llaves y subimos a la 5ª planta. El edificio era un poco antiguo. Los apartamentos se distribuían en pasillos alrededor de un patio central, que daba al hall, con lo que desde la barandilla junto a tu habitación, podías ver 3 plantas por arriba y 3 por abajo, más todas las demás puertas de tu planta. Era todo bastante indiscreto. Se notaba desde fuera que unas habitaciones eran más grandes que otras.

 El nuestro estaba en mitad del pasillo. Una puerta, y dos ventanas a cada lado, rectangulares pequeñas y a la altura de la cabeza. Se entraba directamente en la cocina, que era abierta y tenía una encimera, lavadero, frigorífico y poco más.  A la izquierda una puerta para el baño, y si avanzabas un poco llegabas al salón dormitorio. Era espacioso, tenía una tele en una pared, una mesita en medio y la cama, con el reposacabezas en la pared del baño y las piernas mirando a la pared del fondo. La ventana de la entrada, daba una al baño y otra a la cocina. No tenían cortinas ni nada, los cristales eran translúcidos, pero si estaba abierta se podía ver perfectamente todo el apartamento, la cocina el salón y la mitad inferior de la cama. Era de lo más interesante. El problema es que para mirar tenías que quedarte en mitad del pasillo y te veía medio bloque, pero quizá de noche…

– Qué andas maquinando- dijo Noemi mirándome con una sonrisa. Me habría leído la malicia escrita en la frente-. Anda ven.

Me llevó hasta la cama, y me sentó en el borde. Después se puso de rodillas, me bajó los pantalones y empezó a chupármela hasta ponérmela dura. Después se bajó los pantalones, y el tanga, me dio la espalda, y se sentó en mi regazo metiéndosela. Follamos así, con casi toda la ropa cuesta. Yo me eché hacia atrás apoyando las manos en el colchón y me dejé hacer. Ella con las manos en mis muslos, fue subiendo y bajando.

– Vamos, fóllame… disfrútalo. Puede que sea la última vez. En cuanto encuentre otro tío, no vas a volver a probar mi coño- se empezó a masturbar con una mano, sin parar de subir y bajar. Nos corrimos a la vez en unos minutos.

Empezaba bien la cosa. Tras el polvo Noemi se fue a limpiar, y yo deshice mi maleta. No tenía muchas cosas, así que terminé pronto.

– Ordena mis cosas también ¿no?- me dijo Noemi, cuando salió del baño. Su maleta seguía cerrada junto a la mesita. La miré con el ceño fruncido-. No me mires así. Será mejor que te vayas acostumbrando, porque cuando vivamos juntos te vas a encargar tú de todas las cosas de casa.

  Por una extraña razón, esa idea me excitaba muchísimo. Sin pensarlo, cogí su maleta, la puse sobre la cama, la abrí y empecé a guardar sus cosas. Ella sonrió y mientras yo trabajaba, se sentó en un sillón a mirar el móvil. Fui sacando ropa y colocándola en su sitio. Los tangas, bañadores y sujetadores los puse en un cajón de la mesita, pantalones y camisetas en una repisa del armario, los vestidos y camisetas en perchas, y después los zapatos y demás bajo la cama. También traía un neceser, que vacié en el baño, colocando todo en su sitio, y una caja de tampones, que puse también en la mesita. Noemi mientras tecleaba en el móvil, sonriendo. ¿Qué estaría haciendo? Dude un momento, pero luego pregunté, decidido.

– ¿Con quién hablas?

– Nada, con mi madre, que me pregunta cómo es el sitio y eso. Y con Derek y Eric- mis oídos se agudizaron al oír sus nombres.

– ¿Y eso?

– Hablamos por el grupo de vez en cuando.

– ¿De qué?

– Pues nada, tonterías. Ahora estaban mencionando cosas de Ibiza. El otro día me volvieron a decir que me fuera a Alemania unos días antes de que terminara el verano.

– ¿Si?

– Si, pero les he dicho que ya este verano no puedo. Que durante el curso veríamos- ese par tenía muchas ganas de mojar con mi novia otra vez. Seguí con la maleta, hasta encontrar una bolsa negra. Dentro estaba el cinturón de castidad, las bolas chinas y condones-. Ah eso déjalo por ahí a mano, que hará falta pronto- dijo Noemi al vérmela coger. La metí en la mesita de noche también, guardé la maleta en el armario y me senté en la cama a descansar-. ¿Ya? Bueno, no te sientes, que nos vamos.

Fuimos a la playa, a ver cómo se llegaba y cómo era. Fue divertido el camino, que nos cruzamos con un grupo de jóvenes, 4 o 5 sin camiseta, muy morenos, y atléticos. Parecían la manada de lobos de Jacob de Crepúsculo. Noemi se les quedó mirando al pasar, y yo también. Después nos miramos y nos reímos, sabiendo lo que pensaba el otro. Noemi podría tirárselos a todos si quisiera. Nos dimos un baño y luego fuimos a la piscina de nuestro edificio. Manteníamos las distancias fuera del piso, para que no se notara que éramos novios. Ya habíamos hablado de cómo teníamos que comportarnos esa semana. Yo le dije que por la mañana podríamos ponernos separados en la playa a ver si algún grupo le entraba, pero Noemi no quería.

– A ver, si surge vale, pero hemos venido de vacaciones juntos, y tampoco es plan de estar separados todo el rato. Yo quiero estar contigo también.

Al final decidimos que a la piscina iríamos juntos, porque al fin y al cabo, era sólo para residentes y la gente del edificio nos terminaría viendo juntos. Pero a la playa la convencí para que fuera ella un ratillo antes, y se pusiera sola, a ver si conocía a alguien. Tenía yo más ganas que ella se tirase a otro que ella misma. Sabía que pronto viviríamos juntos y tendría muchas ocasiones, pero me había quedado con muchas ganas después de lo de Ibiza, sin haber podido participar en nada, y quería estar presente cuando se ligase a otro tío. En cualquier caso, fuera del piso siempre manteníamos las distancias. La idea era decir que éramos hermanos. Fue idea de Noemi, lo cual me pareció bastante ridículo al principio, porque no nos parecemos en nada.

– Bah y qué. ¿Tú te crees que eso le importa alguien? Si un tío que quiere follarme me ve contigo, pero le digo que no se preocupe que eres mi hermano, créeme que no le importará que no nos parezcamos.

– Ya, pero de entrada, si nos ven juntos, no van a acercarse. No podemos poner un cartel que ponga “Somos hermanos”.

– Bueno, yo tengo esto- me enseñó el pie. Tenía una tobillera, una cadenita de plata-. Me lo compré en mi pueblo, antes de venir, para la ocasión. Para los entendidos, eso es un símbolo de mujer liberal. En muchos foros se comenta que las mujeres que llevan esto es que tienen un novio cornudo. Vamos, que aunque las veas con un tío, les puedes entrar- yo también había visto eso en foros de infidelidades. Le quedaba muy bien, y era muy sexy.

– Ya bueno, pero eso es una minoría. Dudo mucho que nadie se dé cuenta de eso.

– Bueno, ya veremos qué pasa.

No hicimos mucho más ese día. Salimos a cenar fuera, pero no nos apetecía ir de fiesta, así que volvimos al piso a follar como monos. Yo cada vez duraba más tiempo, ya era capaz de aguantar al menos hasta que ella se corriera una vez. Después le comía el coño, para darle otro orgasmo.

Al día siguiente 18, Noemi se levantó temprano para ir a correr por la playa. Yo no sabía que le gustara correr, nunca me había contado eso. Yo soy demasiado vago para esas cosas. Sin embargo me hizo ilusión que lo hiciera, quizá conociera a alguien. Volvió al cabo de una hora, y nada más entrar por la puerta la agarré, sudada como estaba y me la follé. Creo que ha sido uno de los pocos polvos que hemos echado en los que yo tuve el control. Ella se dejó hacer, también un poco sorprendida supongo.

Ese primer día no pasó nada interesante. En la playa, ella fue un rato antes, y cuando yo llegué, estaba ya recién bañada, brillante con el agua, tomando el sol con los pechos al aire. Qué visión tan espléndida. No sé si fue mi imaginación, pero notaba el ambiente alrededor un poco cargado. Alguna mirada de viejos verdes, y algún joven con la novia al lado. Le pregunté pero nadie se le había acercado, así que pasamos allí el día, comimos en un chiringuito y fuimos al piso, a echar una siesta y follar, a descargar toda la tensión acumulada por tener que estar al lado de tu novia medio desnuda, sin poder tocarla. Le estaba cogiendo el gusto a eso de follar tan a menudo. Luego bajamos a la piscina y más de lo mismo. Estuvimos el resto del día en la piscina, nos bañamos y luego fuimos a casa a ducharnos, cenar y arreglarnos para salir. Sin embargo quería salir conmigo en plan novios. Se había puesto cariñosa y estaba todo el rato besándome y abrazándome etc., no tenía ganas de ligotear. Así que salimos a dar una vuelta por el paseo marítimo y volvimos temprano para follar, largo y tendido.

El segundo día fue más interesante. En la playa no pasó nada, pero después a la tarde en la piscina, aunque bajamos juntos, me las ingenié para subir a buscar la toalla que se me había olvidado y la dejé sola. Me había colocado en un trozo de césped que se veía desde el balcón de nuestro apartamento, así que subí a la habitación y me asomé. Allí estaba Noemi tumbada al sol. No quería hacer topless en la piscina, decía que había muy poca gente y la mayoría eran familias con niños. Al cabo de 10 minutos Noemi parecía harta de esperarme. Miró a su alrededor, se levantó y se fue al agua. Yo esperé aún un cuarto de hora más para bajar. Al llegar no la encontré en la toalla con las cosas, así que me quité la camiseta y fui a la piscina. Allí estaba Noemi sentada en el borde, con los pies en el agua hablando con dos tíos. Uno estaba en el agua, frente a ella, y el otro sentado a su lado. Me puse cachondo de inmediato, aunque no sabía qué hacer. No podía acercarme y presentarme. Aunque tampoco quedarme allí de pie mirando descaradamente. Decidí regresar a la toalla, y quedarme allí un rato hasta que Noemi volviera. Tardaba bastante, de modo que volví a asomarme a la piscina. Seguía allí riendo con esos dos. Volví a la toalla y continué esperando, hasta que por fin Noemi llegó andando.

– Hola, ¿por qué no te bañas?- me saludó como si nada. Le dije que no quería interrumpirla-. Ah, no te preocupes. Se me han acercado para preguntarme la hora y ya se han quedado a charlar.

– Y qué, ¿te gustan?

– Son monillos, sí. Y simpáticos.

– Si te ven conmigo ahora, van a pensar que eres mi novia

– Ah no te preocupes. Les he dicho que había venido con mi hermano- me sorprendí-. Me preguntaron si había venido sola, y claro me parecía muy patético decirles que había venido a veranear sola. Además, tarde o temprano nos verían juntos, viven en nuestro mismo edificio. Así que no te preocupes, ya podemos estar juntos sin problemas. Aunque no puedes tocarme ni nada.

Le pedí más información sobre sus nuevos amigos. Se llamaban Fran y David y estaban allí veraneando la segunda quincena de agosto. Acababan de llegar ese día. Tenían amigos que vivían allí, y habían quedado para pasar el verano juntos. Ahora se habían ido con ellos, pero le dijeron a Noemi que podían quedar cuando quisieran.

– Y me han dicho: tu hermano puede venirse también si quiere- y me sonrió-. Estarás contento ¿no?

– ¿Yo? ¿Por qué?

– ¿Te crees que me chupo el dedo? Pensarás que no me he dado cuenta de que has tardado tanto a propósito- sonreí. Me había calado-. Anda que no tienes ganas de que me folle a otro.

– Bueno…

– Creí que te gustaba estar conmigo y follar normal también. Por la forma en la que me has estado follando nadie diría que no lo quieres.

– No, si eso me encanta. Pero no sé, me apetece también guarrear un poquillo.

– Bueno, a ver qué podemos hacer. Ya encontraré algo para tener a mi cornudito contento.

Esa noche decidimos salir. Habíamos localizado una discoteca no muy lejos. Noemi se arregló para la ocasión. Se puso un vestido escotado y corto, y unas sandalias que dejaban ver su tobillera. Estaba buenísima. Salimos a la discoteca, y ella entró 30 minutos antes que yo. Decidimos ir por separado, a ver qué pasaba. Al entrar yo, la localicé en seguida bailando con un tío. Empezaba rápido la verdad. Se tomaba en serio lo que me había dicho antes. Busqué un sitio en la barra con vistas y pedí un cubata. Me quedé allí observando. El tío la verdad es que se arrimaba mucho, y no paraba de restregarse. Sin embargo Noemi se fue separando poco a poco, y en el cambio de una canción se me acercó para decirme que nos fuéramos, que no le gustaba el ambiente. Noemi me dijo que le entraron 2 tíos antes de que yo llegara. Estaban bastante desesperados y no le gustaban nada.

– Y el último con el que me has visto bailando olía una peste a sudor… Que asquito- La verdad es que verla bailar con otro tío me puso muy cachondo. Me recordó a la noche que se lio con Pablo por primera vez. Buscamos algún otro bar, nos tomamos algo y volvimos a casa a follar.

A la mañana siguiente todo transcurrió con normalidad. Noemi salió a correr, luego desayunamos y fue antes que yo a la playa. Sin embargo ese día, justo cuando estaba ya bajando yo también, me envió un whatsapp.

“Me he puesto en otro sitio. He caminado un poco por la orilla, hasta que he visto a un grupo de chicos, y me he puesto al lado. Estoy un poco más abajo, enfrente del Hotel Mar Azul. Búscame, pero no te pongas conmigo. Me están mirando, no quiero que me cortes el rollo”.

Tuve que leer varias veces el whatsapp. Me puse nervioso y todo. Parecía que había cambiado de opinión respecto a lo de ponernos juntos. Seguro que era por lo que le había dicho el día anterior. Bajé rápido a la playa por la entrada de siempre, pero caminé por la orilla, hasta llegar al hotel, que estaba en primera línea, claramente visible. Era bastante largo, así que empecé a caminar despacio, buscando nuestra sombrilla. La encontré. Cerca había un grupo de 5 tíos en varias sombrillas, con neveras, jugando a las cartas y bebiendo. Me coloqué justo detrás de ella para que nadie me tapase la vista, porque había bastante gente y me quedé a mirar.

Noemi estaba tomando el sol, tranquilamente, haciendo topless como siempre. La parte de abajo era bastante pequeña, apenas le cubría la mitad de los muslos. Estaba muy sexy. Un ratillo después de que yo llegara se fue a bañar. Poco después de que ella se metiera, los tíos fueron detrás. Estuvieron en el agua cerca, pero no tomaron contacto. Luego Noemi salió a tomar el sol, y los tíos volvieron a la sombrilla. No dejaban de mirar. Sin embargo no se acercaron a hablar. Lo máximo que ocurrió fue que dos se pusieron a jugar a la raqueta, y una vez la pelota se desvió y le dio a Noemi en las piernas. Él fue a buscarla, hablaron un segundo para disculparse, y se fue.

Así que bastante aburrido. Pasado los primeros momentos de morbo, me aburrí bastante, allí solo, encima sin sombrilla me quemé. A la hora de comer, como siempre, ella recogió, se levantó y se fue, y yo la seguí.

– Qué tal, ¿te ha gustado?

– Pues me he aburrido un poco la verdad.

– Ya te lo dije, que ir solo a la playa es muy tonto. Y estos tíos. No sé qué más quieren que haga para entrarme. Que pavitos son.

Después de comer volvimos al apartamento a ducharnos. Luego fuimos a la piscina, pero no vimos a Fran y David. Por la noche sólo salimos a cenar.

A la mañana siguiente nos duchamos juntos, después de que Noemi volviera de correr, y follamos en la ducha. Fue de lo más morboso, ella empezó a chupármela de rodillas, y luego se apoyó contra la pared, y se la metí. No dejó de decirme guarradas todo el tiempo, como que iba a follarse a los 5 tíos del grupo, que a Eric le encantaba ducharse con ella, y follársela y cosas así. Me corrí muy a gusto. En ese momento no lo sabía, pero sería el último polvo que le echaría a Noemi en mucho tiempo.

– ¿Quieres que vayamos al mismo sitio de ayer? A lo mejor el grupo este sigue allí- me sugirió Noemi-. O prefieres quedarte aquí.

– Bueno, vamos un rato. Pero si no hacen nada en un rato, nos ponemos juntos.

Por lo tanto, en principio nos pusimos separados. La playa estaba más vacía, y fue fácil encontrar al grupo. Yo me pude poner más lejos, porque no había ninguna sombrilla de por medio. Estaban jugando a la pelota en la orilla, había marea baja. Noemi soltó las cosas y se fue al agua, pasando por enmedio (habían hecho un círculo muy grande para jugar). Se quedaron todos mirándola, y uno de ellos le dijo algo así como que estaba pasando por todo el medio, pero en plan simpático. Ella se hizo la tonta, le sonrió y le dijo que lo sentía y tal. Luego se fue al agua y a la vuelta volvió a pasar por medio, a lo que tío se lo dijo de nuevo “te la estás buscando ¿eh? si te llevas un balonazo luego no te quejes…” (todo esto me lo contó Noemi al volver al piso), a lo que Noemi volvió la cabeza y le sacó la lengua. Iba a tope. Claramente, los tíos ya no se iban a separar de ella. Se les había puesto dura seguro. Ese gesto de Noemi le debió encender una lucecita en la cabeza de: “polvo seguro, polvo seguro”, y ya no le quitaron el ojo de encima en todo el tiempo.

Ya para rematar Noemi se tumbó al sol boca arriba y se quitó la parte de arriba del bikini, dejando sus enormes tetas al aire, mojadas y brillantes. Yo me tuve que agarrar el paquete en ese momento. Como un reclamo de caza, los tío no tardaron ni 5 minutos en dejar de jugar a la pelota. Pasaron por al lado de Noemi, deleitándose con la visión. Cogieron por allí a propósito, no les pillaba de camino. Al pasar junto a ella, uno le dijo “te vas a quemar hija”, y Noemi “¿sí? ¿Por qué no me echas crema?”. El tío no se lo creería. Se quedó con cara de: ¿me están tomando el pelo o es el mejor día de mi vida? Pero se desenvolvió bien. El resto de amigos se quedó también bastante pillado. 2 siguieron andando, que serían más tímidos, riéndose por lo bajo. Otro que se quedó saltó: “uouo, te está provocando…”. Pero el que había hablado primero contestó: “¿qué pasa, no tienes a nadie que te eche? ¿Estás solita?” “Si, ya ves, nadie me quiere…” le dijo Noemi, poniendo cara de pena. Claro esto ya fue como un permiso oficial firmado ante notario para el ligoteo. Él se puso en plan: “no digas tonterías mujer… eso no puede ser que estés sola ¿eh? vente con nosotros”. Ella les dijo que le hicieran compañía y en 2 segundos estaban los tíos recogiendo todas las sombrillas y plantándose alrededor de Noemi.

Estuvieron un rato y luego se fueron al agua, jugaron a la pelota, se salpicaron unos a otros (principalmente Noemi y el tío que la había invitado, el resto un poco alrededor) y hablaron. Todo esto Noemi con las tetas al aire. Más de una vez se empujaron al ir a meterse al agua, yo creo le rozarían las tetas varias veces. Y bueno, yo aunque excitado estaba bastante aburrido. Al cabo de un rato la espera empezó a hacerse pesada sin saber de qué hablaban. Además se empezó a llenar más la playa, y se pusieron algunas sombrillas de por medio así que tampoco podía ver nada, de modo que recogí y me fui al piso. Noemi se daría cuenta que me había ido, porque no mucho después llegó ella.

– Ey, ¿por qué te has ido?- me preguntó al entrar por la puerta.

– Es que me aburría. Ha estado bien al principio, pero luego no sabía qué hacer, sin oír ni nada.

– Ya, lo imaginaba. Pero no te preocupes. Hemos hablado, y ya les he dicho que he venido con mi hermano, y que no quería dejarte solo mucho tiempo. Han dicho que te vengas con nosotros y eso.

– Ah qué bien.

– ¿A que si? Pero tendrías que estar como un hermano conmigo delante del grupo, mientras todos intentan ligar conmigo- me excité-. Igual te piden consejo y todo, ¿te imaginas? Si te preguntan diles que soy una chica fácil y muy guarra. Que son muy paraditos.

– ¿Si?

– Si, el único que intenta conmigo es Juan, el que me habló al principio. El resto están un poco siguiéndolo. Me recuerda a Pablo, también es un poco tonto. Pero como folle igual que él…

– ¿Vas a tirártelo?

– Claro. Esta noche nos han invitado a salir con ellos por ahí. ¿Habrá que ir no?- me miró picarona. ¿Pasaría algo esa noche? El problema era que yo quería que fuesen a nuestro piso, y si lo hacían por la noche, lo normal era dormir juntos y entonces yo no tendría donde quedarme.

Aun así decidimos ir, por supuesto. Noemi ya tenía el móvil de Juan, y quedaron después de cenar. Noemi quiso que yo la preparara para salir. Nos duchamos juntos, y tuve que limpiarla yo, enjabonarla bien, lavarle el pelo etc. En un momento dado, empecé a besarla para que folláramos pero me paró.

– No, no. Tú ya has tenido bastante. Quiero estar bien preparada para esta noche- así que me dejó con las ganas, terminamos, le sequé el pelo, y la vestí. Se puso un tanga diminuto y no llevó sujetador porque eligió un vestido con la espalda al aire. Luego me vestí yo, le eché su perfume y salimos.

Habíamos quedado cerca del Hotel Mar Azul, que era un punto que conocíamos todos. Al llegar, me presentaron, y nos fuimos al centro. Estuvieron todos muy simpáticos y tal. Debieron entender que para tener más oportunidades de mojar, había también que llevarse bien conmigo. Salimos así en grupo a dar una vuelta, entramos a tomar algo en un bar y luego a una discoteca. Juan y Noemi estuvieron la mayor parte del tiempo juntos hablando, así que yo me mantenía a distancia. Eran un poco tontos, la verdad. Uno llamado Marcos era el más espabilado de todos. Es muy simpático y listo, no sé muy bien que hacía con el resto. Juan era el típico pijo espabilado, listillo con incontinencia verbal, clavado a Pablo. Sin embargo a Noemi le gustaba porque estaba bueno. El resto eran: Dani, que era también buena gente y regordete; Edu, muy canijo y con una cara rara; Toni, normalito y Marcos que también le gustaba mucho a Noemi, pero era muy timidillo y Juan le comía todo el terreno.

Mientras caminábamos, y luego en el bar, Juan se me pegaba de vez en cuando para hablarme sobre “mi hermana”, cuando en una de las veces, me preguntó si tenía novio. Fue una conversación de lo más morbosa, prácticamente se la entregué en bandeja. Le dije que no tenía novio, pero que no buscaba nada serio, sólo algún rollo. Él me dijo que él tampoco buscaba nada serio, y que si creía que tenía alguna posibilidad. Le dije que sí, que Noemi me había comentado que le gustaba mucho y que la tenía totalmente disponible, esperando que diera un paso. Se puso de contento el tío.

Desde ese momento no se me acercó más, se pasó el resto de la noche con Noemi. Cuando llegamos a la discoteca, la situación ya me la conocía. Juan y Noemi empezaron a bailar juntos y el resto también pero en solitario. Algunos encontraban pareja, pero yo como siempre, que no podía hacer nada, pues me puse a beber y charlar con los no folladores, que en ese grupo eran Edu y Dani. Yo tampoco les echaba mucha cuenta, entre el ruido y que estaba pendiente siempre mirando de reojo a Juan y Noemi. En una de las veces que volví a mirarles, estaban liándose. La cosa pintaba bien. Fue muy morboso, verlos ahí enrollándose. Luego empezaron a bailar cada vez más pegados, toqueteándose y Juan no le quitaba la mano del culo o la espalda.

A lo largo de la noche conseguimos hacernos con un sitio para sentarnos, y nos quedamos allí el resto del tiempo. Juan y Noemi se sentaron juntos en un sillón, ella sobre sus rodillas, susurrándose y riendo. Me daba muchos celos no saber de qué estarían hablando. Después de dos o tres horas decidimos irnos. Salimos a la calle charlando y ya empezamos a despedirnos. Me despedí de todos ellos, y me acerqué a Noemi para irnos, pero me di cuenta que ella no se había despedido de nadie. Entonces se me acercó y me dijo en voz baja, aunque realmente todos podían oírlo.

– Oye, que yo me voy con ellos ¿vale? Mañana nos vemos- no me estaba preguntando claro, me estaba informando. De eso habría estado hablando con Juan toda la noche. Yo la miré, y luego levanté la vista por encima de su hombro, para mirar al resto de tíos, que hacían como que no se enteraban para darnos intimidad, pero se reían entre dientes. El único que me miraba era Juan, que sonreía triunfante. La situación era de lo más humillante, como tu novia te decía que te fueras solo a casa, que se iba a pasar la noche con otro, allí delante del tío al que iba a follarse y todos sus amigos. Pero claro, nadie sabía que era mi novia, se suponía que era mi hermana y debía darme igual. Tenía que actuar normal.

– Ah, vale venga- le di un beso en la mejilla-. Hasta mañana. Hasta mañana chicos.

– Venga, hasta luego Álex, nos vemos mañana- dijo el grupo.

Noemi me miró sonriente, una vez más, y luego se giró, agarró la mano de Juan, y no se dio más la vuelta. Juan también me lanzó una sonrisa una última vez y me guiñó el ojo. Parecía un gesto burlón, como diciéndome “me voy a trincar a tu novia, ahí te quedas”, pero eso él obviamente no podía saberlo, así que interpreté el guiño como un “gracias por la ayuda con tu hermana”. Vi como el grupo se fue alejando, y luego volví solo al estudio. A medio camino, Noemi me habló por whatsapp.

– ¿Estás bien?- siempre me preguntaba cuando hacía esas cosas si me parecía bien, para parar y volver conmigo si me encontraba incómodo.

– Sí, sí. Mañana hablamos. Ten cuidado. Y pásalo bien.

– ¡Gracias! Lo haré. Me espera un buen polvo… Tú a la cama tempranito. Te aviso si todo va bien.

No me gustaba que se fuera sola con desconocidos. Ella me decía que estaba acostumbrada, y lo había hecho ya muchas veces, pero siempre me dejaba intranquilo. Así que cuando llegó a la casa, me envió su posición por whatsapp, y luego ya cuando yo estaba en el estudio, en la cama ya, me dijo que todo iba bien, que tenía que dejar el móvil que se iban a la cama. Así que ya más tranquilo, me empecé a masturbar. Me daba un poco de coraje que no lo hubieran hecho allí, pero pensé que aún quedaban un par de días, y que quizás una tarde podían irse a nuestro estudio. Al cabo de media hora, Noemi me envió una foto. Salía ella, en pompa en una cama, con el pecho apoyado en el colchón, y los brazos estirados para hacer la foto y que cupiese la mayor parte de escena posible. Se veía detrás medio a oscuras a Juan, de rodillas agarrándola por las caderas y follándosela. Ella tenía cara de placer y sudaba. No se veía mucho, sólo su cara y un poco la espalda arqueada y el culo. Que morbo. Con esa foto me corrí y me dormí.

Por la mañana tardé en despertarme, por el alcohol de la noche anterior y demás. Cuando recordé porque estaba solo miré el móvil, pero Noemi no se conectaba desde poco después de enviarme la foto, así que me volví a dormir. Al despertar seguía sin noticias, así que desayuné, y vi un poco la tele, hasta que a la 1 me habló.

– Hola. Vamos a ir a la playa en un rato. Vente. Tráeme algo de ropa y un bikini.

Me dijo que se iban a poner en el mismo sitio, así que fui para allá y cogí sitio. Tardaron bastante en llegar. Venía todo el grupo, Noemi del lado de Juan, recién follada probablemente. Traía una camiseta y un bañador de tío. Al llegar nos saludamos, le di una bolsa con ropa suya y se fue al chiringuito a cambiarse. El resto se fue poniendo a mí alrededor.

– Puf, vaya con tu hermana- me dijo Juan, sentándose a mi lado, y mirando a su alrededor para asegurarse de que nadie nos viera-. Es una leona.

– Si, ya había oído que es un poco guarra- le dije.

– Puf, no veas. Quería darte las gracias tío. Sí no me hubieras dicho eso, no me habría lanzado. La veía así muy fuera de serie. Pero no, le va la marcha vaya- sonreí, forzado. Aun no me acostumbraba a tener al tío que se acababa de follar a mi novia delante, que hacía un rato había estado encima de ella, besándola y penetrándola.

Noemi vino al cabo de un rato, ya con su bikini puesto y su pareo. Se sentó allí con nosotros, junto a Juan, y estuvimos jugando a las cartas, y nos bañamos, un día normal. Para el primer baño, Noemi se quitó el top, y se quedó con las tetas al aire el resto del día. Además cuando se metía en el agua, con el frío, se le ponían los pezones más duros y la aureola más arrugada, pequeña y marrón… Vamos, que nos tenía a los 6 con la polla dura todo el rato. Hubo varios comentarios al respecto, sobre que nos iba a dar algo si Noemi seguía así, y ella inocentemente: “bah, si sólo son tetas, no seáis infantiles…”. También me hicieron algún comentario sobre: “uff, como está tu hermana….”. Hubo un rato en que Juan y Noemi se fueron juntos al agua, y estuvieron un rato en el fondo, liándose seguramente. Al que vi más apartado y callado de lo normal fue Marcos. ¿Estaría celoso? Estaba claro que le gustaba Noemi, pero ahora que su amigo se le había adelantado, no podía hacer nada. Noemi y yo manteníamos las distancias, pero en un momento que tuvimos más a solas, me informó de todo lo ocurrido la noche anterior.

– No hay mucho más que contar, nos recogimos, y fuimos a su casa. Tienen una casa muy chula, con varias habitaciones y tal. Yo fui con Juan a su cama, que tiene un cuarto para él y lo hicimos. En la cama no se parece en nada a Pablo, es otra liga. Pero no está mal el chaval. La tiene grande al menos. Lo hicimos sólo una vez y luego se durmió. Por la mañana se la chupé para despertarlo, él se dejó hacer, se corrió y ya está.

– Marco creo que también quiere contigo.

– Si, desde que me lie con Juan no me ha vuelto a hablar el pobre. A ver si le entro yo, porque está claro que sino no va a hacer nada.

– ¿Vas a intentar algo con él también? ¿Con Juan al lado?

– Hombre claro. Ni que me hubiese casado con Juan.

– Ya, pero como estáis todo el rato juntos…

– Ya, es un poco pegajoso. A ver si me lo quitó de encima.

Noemi intentó acercarse a Marcos, y estuvo charlando con él, pero éste se apartaba. Estuvimos hasta las 5, y luego nos recogimos. Noemi se vino conmigo al estudio para ducharse y arreglarse, que iba a quedar con Juan a solas. El resto del grupo me propuso quedar con ellos, pero yo pasé.

– Si quieres, le puedo decir de venir al estudio- me dijo Noemi, antes de salir-. Pero si no vas a salir va a ser raro.

– Nah, yo paso de salir con esa gente. Tráetelo, me avisas cuando vayais a venir, y me salgo. Pero que no se quede a dormir.

– Vale. Tampoco dura mucho, no estaremos demasiado rato- después nos duchamos juntos, pero Noemi tampoco me dejó follarla-. Es que te he mal acostumbrado. Yo contigo sólo me acuesto cuando no tengo a nadie más. Estás de reserva. Pero cuando tengo otro macho, me dedico a él. Por qué, qué te pasa ¿estás cachondo?- me encogí de hombros, dando a entender que si-. Anda, si seguro que te has matado a pajas en mi ausencia ¿no? Anda ven- se puso a mi espalda. Me abrazó, apretando las tetas contra mi espalda y empezó a meneármela. Mientras no paraba de susurrarme guarradas al oído- Esta noche Juan me va a follar… va a estar follándome toda la noche, y yo se la voy a chupar… se va a correr en mi boca… si… me va a follar, va a besarme, a acariciarme y a penetrarme… él va a follarme y tú no, para ti sólo una pajilla… mm…. mi cornudito… -y más cosas del estilo, así con una voz bajita, suave, sensual… lanzando pequeños gemidos entre frase y frase. Tenía bastante acumulado de todo el día viéndola estar con Juan, así que en menos de un minuto estaba ya para correrme. Pero Noemi lo notó y paró, impidiéndome terminar – te gusta ¿eh? ¿Te gusta que me follen? ¿Te gusta que me folle otro tío? ¿Sólo uno? ¿Cuántos tíos te gustaría que me follasen? ¿Los 5? Te gustaría verme entre los cinco ¿verdad? ¿Eso te pone? ¿Que me follen entre todos?- Y sin tocarme, para que no me corriera. Luego cuando me calmaba un poco seguía meneándomela, sin dejar de decirme cosas, y así durante un cuarto de hora. Cuando por fin me corrí parecía que estaba meando.

Luego nos terminamos de duchar, y ella se vistió para salir. Se puso un vestido, y ninguna ropa interior. Se le marcaban los pezones. Juan iba a durar poco con una tía así. Querría subir al apartamento en cuestión de minutos. Cenamos, nos besamos, y ella se fue. Estaba realmente buena. Yo me puse a ver la tele. En una hora o cosa así, sobre las 12, Noemi me aviso. Como pensé, Juan no había podido resistirse mucho. Ya estaba vestido, así que apagué la tele, cogí un par de cosas y salí. Antes de irme dejé la ventana abierta. Era corredera, así que la dejé cerrada pero sin encajar, para poder abrirla por fuera. Había pensado en esconderme en el balcón, pero claro, era un 5º piso, no tiene salida, y a nada que abrieran las cortinas, me encontrarían con la polla en la mano. Sería bastante ridículo. Me limitaría a mirar por la ventana. Bajé en el ascensor y fui al hall, que hay una sala de estar común. Vi como Juan y Noemi entraban, y se metían en un ascensor. Iban de la mano, riendo. Me oculté para que no me vieran. Estaba súper nervioso y cachondo.

Esperé unos minutos antes de subir, que se me hicieron eternos. Caminé por el pasillo sigilosamente, y vi luz por debajo de la puerta y de la ventana de la cocina. La del baño estaba apagada. Me aseguré de que el edificio estaba tranquilo y me acerqué de puntillas. Se empezaron a oír los muelles de la cama moviéndose y algún gemido. La verdad es que aunque la ventana estuviera cerrada, el sonido llegaba medio decente. Al llegar justo debajo de la ventana, distinguí a Noemi gimiendo. Estaban follándosela. Juan estaba follándosela en ese mismo instante, a apenas unos metros de mí. Me saqué la polla allí mismo y empecé a meneármela, me dio igual estar en mitad del pasillo. Apenas podía darme un par de meneos seguidos, tenía que parar para no correrme. Abrí sigilosamente la ventana, me puse de puntillas y me asomé. Sólo miré un instante, pero la imagen se me quedó grabada. Pude ver los pies de la cama. Sólo vi la mitad de los cuerpos, ya que el ángulo de la pared tapaba la parte superior de la cama, pero distinguí claramente a Noemi, boca arriba, abierta de piernas rodeando a Juan que la embestía. Pude ver la tobillera de Noemi meneándose con los movimientos, que casi me hace explotar. También vi ropa de Noemi mezclada con la de Juan, tirada por el suelo, desde la entrada hasta el salón.

Era de noche ya, pero aun así había movimiento en el edificio, gente volviendo de fiesta etc. No en mi pasillo, pero escuche el ruido de una puerta abrirse al otro lado del patio, quizá en otra planta, así que tuve que alejarme disimuladamente. Maldije entre dientes, porque era una escena de lo más morbosa. Entre tanto preparé el móvil, lo puse en silencio y llegué hasta el final del pasillo. Entonces me crucé con un tío que subía por el ascensor, y se dirigió al pasillo de enfrente al de nuestra habitación. Llamó a una puerta, y empezó a hablar con la mujer que le abrió. Se quedaron allí un buen rato, así que tuve que quedarme apoyado en la barandilla del patio, hasta que finalmente se fueron. Y mi novia allí a 20 metros, follándose a otro, y yo perdiéndomelo.

Cuando por fin todo se quedó tranquilo corrí hasta la ventana. Seguían en la misma postura, besándose. Con cuidado y rápidamente asomé el móvil e hice un par de fotos. Entonces pude oír a Noemi teniendo el orgasmo. La inconfundible escalada hasta llegar a los gemidos finales, a gran volumen. Luego escuché un par de gemidos roncos, de Juan, corriéndose. Unos 15 minutos habrían estado. Después ya unos resoplidos, jadeos cansados, y Juan se quitó de encima y se tumbó en mi lado de la cama, con la polla aún dura. Sí que la tenía grande. Noemi se tumbó en su lado y se perdió de vista. Estaban descansando, ya habían terminado, así que decidí volver abajo, y esperar que Noemi me llamase.

Bastante tiempo después, como media hora, cuando estaba pensando ya en subir de nuevo no fuera que quisieran echar otro, Noemi me avisó. Era la señal para volver, así que salí corriendo para el piso. En el hall me crucé con Juan de repente, saliendo del ascensor. El tío venía con el flequillo mojado por el sudor. Nos saludamos, y hablamos un rato, yo intentando ocultar mi erección. Lo miraba, pensando en cómo se acababa de tirar a mi novia. Me dio las gracias por dejarle el piso e intimidad y tal, y que no me preocupara que irían a su casa las próximas veces. Intenté convencerlo de que no me importaba (para tener una nueva oportunidad de mirar) pero insistió en que no me molestarían más. Luego se fue, dándome las gracias de nuevo. Yo subí a la habitación, abrí la puerta con mi llave y pasé. Fui hasta el final, donde estaba la cama, y vi a Noemi desnuda, tumbada boca arriba en el borde interior de la cama, con el pelo alborotado. Hacía mucho calor dentro del cuarto, y olía claramente a sexo. A látex, sudor y el inconfundible olor del chorreante coño de mi novia. Noemi me sonreía.

– ¿Qué tal?- fue lo primero que le dije.

– Ha estado bien. Corto, pero intenso- me contestó. Fui a tumbarme en la cama pero Noemi me dijo- Ten cuidado, esto está chorreando- toqué un poco la sábana y efectivamente, estaba chorreando. Es más, cuando me fijé pude distinguir grandes manchas mojadas. Las sábanas eran moradas, y se veían claramente los charcos- Suda mucho, pobrecito mío. Yo porque me he secado un poco antes de que llegaras, pero a mí me ha puesto chorreando también. Le he hecho trabajar duro, estaba muy gracioso con los chorreones por la cara, y el cuerpo, y los goterones cayendo sobre mí. También ha sido bastante excitante. No sé, me ha gustado; más sabiendo que estabas mirando. ¿Se ha visto algo?

– Un poco, sólo la mitad. Y ha aparecido gente, así que me tuve que ir. Pero ha molado.

Luego le estuve preguntando cosas sobre el polvo. Primero se la chupó, y luego se pusieron a follar. Usaron uno de mis condones, que traje yo para las vacaciones. A mí me puso bastante el hecho de darle mis condones a Juan para que se follase a mi novia. Luego Juan se puso encima y se la folló hasta terminar. Podían distinguirse claramente las dos marcas redondas de sudor que dejaron las rodillas. También se veía una gran marca alargada de sudor en mi lado, de la espalda el culo y las piernas cuando se había tumbado para descansar. Yo estaba sentado en una silla, esperando que se secara, mientras Noemi me lo contaba todo.

Después de un tiempo hablando, se hizo el silencio, cuando ya no se me ocurría nada más que preguntar. Entonces Noemi me dijo que me tumbara a su lado, que ahora me tocaba a mí. Al principio fui reacio a tumbarme sobre la cama mojada de Juan. Pero Noemi me puso cachondo enseguida, diciéndome:

– Vamos, ¿no quieres venir a la cama donde se acaban de follar a tu novia? Vente anda, que tengo un regalito para ti…- me puse cachondo de nuevo en seguida. Noemi se acercó, me desnudó y luego me tumbó sobre la cama. Al principio me dio un poco de escalofrío tumbarme allí, notaba las zonas húmedas y frías, pero en seguida la excitación me hizo olvidarlo. Noemi trajo de la cocina el condón recién usado. Se puso de rodillas sobre la cama, a mis pies, y lo balanceó ante mí.- ¿Te gusta? Es el condón que Juan acaba de utilizar para follarme… hace nada estaba dentro de mí, y no era tu polla la que lo usaba….

Mi polla se puso al máximo de su dureza, y Noemi sonrió. Fue como un permiso para continuar. Le quitó el nudo, y se lo restregó un poco por las tetas. Después me hizo chuparle los pezones, embadurnados de semen. Luego siguió llevando el condón por encima de mí, dejando que la punta me rozase. Después le dio la vuelta y lo vació sobre mi pecho y barriga. Ya estaba líquido, así que salió con facilidad todo el contenido. Luego se dedicó a limpiarme con la lengua recogiéndolo todo. Pasaba su lengua desde mi pubis, subiendo por mi barriga y pecho, y después me besaba, un buen morreo para compartir todo lo que había lamido. Su boca sabía a semen. Estuvo así como 5 minutos hasta que me limpió entero. Luego se puso a horcajadas sobre mi cabeza, y me indicó que le comiera el coño. Yo lo hice, mientras ella me masturbaba. Frenaba los meneos de mi polla para adecuarme a su propio placer y sincronizar los orgasmos. Nos corrimos casi al mismo tiempo. Luego nos dormimos.

Por la mañana fuimos a la playa de nuevo con esta gente. Era el último día, al día siguiente, teníamos que dejar el estudio antes de las 12. Al encontrarse con Noemi, Juan le dio un beso delante de todos. Me sorprendió un poco, nunca había sido tan descarado. Después del segundo polvo, creería que estaban asentados como pareja o algo. Quizá fuera una manera de marcar territorio, tras haber visto a Noemi hablar con Marcos el día anterior. Este se encontraba en la distancia mirando a otro lado. Conociendo a Noemi, eso no le haría mucha gracia, pero no dijo nada. Así le estaba quitando la posibilidad de tirarse a Marcos, que le atraía incluso más que Juan. Era más de su estilo, moreno, con abdominales marcados, alto, guapo. Por si fuera poco, Juan estuvo más pegajoso el resto del día, siempre agarrado a ella, y como Noemi hacía topless, pues le tocaba las tetas de vez en cuando. Y yo allí mirando cómo le sobaban las tetas a mi novia, sin poder participar. Noemi lo paraba a veces para que no se sobrepasara demasiado. Más tarde se fueron al agua a liarse. Pude ver de lejos como estaban abrazados, dándose el lote, y Juan no paraba de magrearle las tetas. Cuando nos quedamos un poco apartados le pregunté.

– Qué cariñoso está tu amigo ¿no?

– Sí tío. Está pesadito. Le falta mear alrededor mío, para marcar territorio. Parece que me ha cogido cariño y no me quiere soltar. Cuando le he dicho que nos íbamos mañana, me ha ofrecido quedarnos con ellos en su casa unos días, que hay sitio.

– ¿Si? ¿Y qué le has dicho?

– Que no.

– ¿Por qué?

– Pues en este plan, como novios que estamos, paso. Voy a tener que estar todo el rato con él, me va a ser imposible hacer nada con Marcos.

– Bueno, pero puede estar bien. Si estamos incómodos siempre podemos irnos – me miró inquisitivamente.

– Tú lo que quieres es estar allí con nosotros, para escucharnos follar por la noche- me reí-. Anda que menudo elemento estás hecho.

– Puede molar- era cierto, tenía ganas de estar allí en casa de Juan, y ver cómo él se iba a dormir con Noemi, y yo me tenía que ir a otro cuarto.

– No sé. Si tú quieres nos quedamos.

– A ver yo sí quiero, pero si tú no, pues nada, nos vamos, sin problema

– No, si a mí Juan me gusta. Lo que pasa es que ya me conoces, todo el rato con el mismo se me hace pesado. Y en mi piso pues puedo pasar de él y ya está, salir con los chicos de la piscina de nuestro bloque o algo. Pero como nos metamos allí en su casa, va a ser todo el rato ellos.

– Ya. Pero bueno por probar. Así podría estar yo más cerca y participar más. La verdad es que me gusta mucho cuando estamos en grupo, y estáis vosotros dos juntos, tonteando.

– ¿Si? Bueno, pues nos quedamos. Sino siempre nos podemos ir. También estará Marcos, no me voy a rendir con él.

Estuvimos el resto del día en la playa y comimos allí. Noemi estuvo más pegada a Juan, besándose todo el rato, y se dejaba tocar más, seguro para calentarme. Por la tarde decidimos ir al apartamento a hacer las maletas y dejarlo todo recogido, para al día siguiente por la mañana poder hacer la mudanza rápido. Sin embargo Noemi tenía otros planes.

– Bueno, recoge mi maleta y limpia y ordena todo un poco- me dijo cuando llegamos al apartamento-. Yo voy a bajar a la piscina un ratillo. Cuando acabes avisa. Yo me llevaré esta ropa por la noche, puedes guardarlo todo- esa noche íbamos a ir con el grupo a la playa a beber.

Así que me tocó recoger todo solo. Hice primero mi maleta y luego empecé con la suya. Guardé su ropa sucia junta en una bolsa aparte (olisqueándola un poco primero, naturalmente). Después ordené el piso, fregué algunos platos que había del desayuno, barrí un poco el suelo y el baño y tiré la basura. Cuando cogí el cubo para cerrar la bolsa, vi dentro el condón de Juan de la noche anterior, y me excité muchísimo. Después de una hora y pico que estaba ya todo listo, bajé a la piscina, que me apetecía bañarme antes de salir para la playa. Sin embargo, Noemi no estaba allí. Me aseguré dando un par de vueltas, y luego me tumbé en el césped y miré el móvil a ver si me había hablado, pero no tenía ningún mensaje. Decidí hablarle para ver dónde estaba. Me habló un rato después, pero no dijo nada, sólo me mandó un video. Con la claridad del sol y eso costaba verlo, pero lo vi poniendo la mano alrededor para quitar el reflejo y acercándome a la pantalla.

Empezaba enfocando la cabeza de una mujer, con el pelo largo, moviéndose sobre el regazo de alguien. Era un tío, tenía las piernas desnudas y separadas y ella estaba en medio. El móvil se alejó un poco hacia arriba para abarcar más, y entonces vi que una tía estaba chupándosela al tío que grababa. Él estaba sentado en el borde de una cama, y ella de rodillas. El apartamento era como el nuestro, pero con colores y muebles distintos. Entonces el tío, le agarró los pelos a la mujer y le levantó la cabeza, para enseñarla a la cámara. Era Noemi. ¿¿Y ese tío quién era?? Juan se había quedado en la playa. ¿Habían quedado mientras yo limpiaba el apartamento? ¿Y dónde estaban? Porque era un estudio igual que el nuestro, pero definitivamente no era el nuestro, yo acababa de salir de allí, y además las paredes eran de otro color. No entendía nada, pero seguí viéndolo.

Noemi se quedó un momento erguida, mientras el tío le tocaba los labios y le limpiaba la baba. Iba en el bikini con el que salió de casa no hacía ni una hora. Después Noemi abrió la boca y el tío le metió dos dedos dentro, tocándole la lengua y los mofletes por dentro. Después paró, y Noemi volvió a agachar la cabeza. El tío se tumbó en la cama mientras grababa con el móvil apoyado en el pecho, para que se viera bien como ella se la metía en la boca. La polla estaba tiesa, y quedó pegada al vientre. Noemi la fue a coger con la mano para levantarla, pero el tío le apartó la mano, y tuvo que hacerlo sólo con la boca. Tuvo que echarse hacia delante y girar la cabeza. Le costó un par de intentos, pero al final se la metió y volvió a ponerse de rodillas, y a mover el cuello. Se escuchaban sonidos, pero con el jaleo de la piscina no me enteraba de nada. Miré alrededor, nadie parecía fijarse en mí, así que paré el video un momento, recogí todas las cosas y regresé al apartamento. Por el camino, le hablé a Noemi, que estaba en línea.

– ¿¿Y eso??

– ¿Dónde estás?- preguntó ella.

– En la piscina.

– Yo estoy en el piso, vente.

Seguí mi camino, y en el ascensor no pude esperar más, y me puse el video a todo volumen. Quería terminarlo de ver antes de encontrarme con Noemi. Lo empecé de nuevo, viendo la parte repetida. Ahora se oía claramente a Noemi, chupándola, y debía metérsela hasta el fondo, porque hacía sonidos guturales, atragantándose, y ahogándose. Se la oía también sorber babas, y al tío gimiendo y hablándole.

– Ohh… si… sigue así puta. Muy bien, si…- Noemi seguía sin parar- Uff… A ver para, levanta que te vea- fue ahí cuando Noemi se irguió-. Abre la boca- el tío le tocó los labios, y le metió los dedos en la boca, para acariciarle la lengua con los dedos-. Uf, que boca más rica tienes. Sigue.

 Noemi obedientemente siguió con tu tarea, mientras el tío se tumbaba. Fue entonces cuando ella intentó agarrarle la polla para metérsela en la boca, pero él se lo impidió.

– No la toques- Noemi apartó las manos-. Sólo con la boca. Las manos en la espalda- Noemi obedeció, y luchó usando la lengua y los labios para meterse la polla de nuevo en la boca-. Ohhh, dios… si, sigue así. Chúpamela. Si putita, vamos, chúpala rápido, más rápido, vamos, más rápido- Noemi empezó a subir arriba y abajo a toda velocidad. Era increíble el ritmo que alcanzaba, y el tío se sorprendería también, porque empezó a gemir y gritar-. Oh joder, ¡sí! ¡¡Sí!!- Entonces le agarró la cabeza y la empujó hacia abajo para meterle la polla entera dentro, hasta el fondo de la garganta. Noemi aguantó ahí unos segundos, entonces empezó a tener arcadas y toser, momento en que el tío le liberó la cabeza, y ella se levantó, cayendo un montón de baba de su boca. Una gran tira de saliva espesa le colgaba de los labios, pero ella dejó la boca abierta, marchándose entera. El tío le quitó el hilo que le colgaba, y se limpió en ella-. Traga- ella cerró la boca, tragó y la volvió a abrir-. M, que putita que eres, que bien lo haces. ¿Quieres que me corra?- Noemi asintió-. Pídelo bien.

– Por favor, córrete en mi boca. Quiero tu semen, por favor, lo necesito… Córrete para mí- suplicaba Noemi, mientras gemía y se lamía los labios. El tío mientras se masturbaba. Entonces se levantó, y pajeándose se corrió en la cara de Noemi, ésta con la boca abierta recogió la mayor parte. Cuando terminó, se lo tragó-. Muchas gracias.

El tío terminó cogiendo con el dedo algunos pegotes que le habían caído en la frente o la cara, y se los dio para comer. Noemi le lamia los dedos como si estuvieran llenos de nata. Luego empezó a lamerle el pubis y el vientre, para recoger algunos restos que habían salpicado. Ahí terminaba el video. Tuve que bajar y subir en el ascensor un par de veces para verlo entero. Estaba totalmente empalmado, y me apetecía verlo otra vez, pero Noemi estaba esperándome, así que regresé al piso. Al entrar, estaba sentada, mirando el móvil esperándome. Levantó la vista, y al verme sonrió.

No hicieron falta palabras, los dos sabíamos ya lo que queríamos. Nos acercamos, y empezamos a besarnos. Tenía el cuello algo mojado aún, de donde el tío se había limpiado de las babas. Se habría secado con una toalla, pero no del todo. Noté el sabor fuerte del semen en seguida en su boca. Se tumbó en la cama, y yo me bajé los pantalones y me puso a horcajadas encima de ella. Ella empezó a pajearme, sin parar de besarnos, y echarme el aliento en la cara, para que pudiera sentir en todo momento el olor a corrida del otro tío. Se quitó la parte de arriba del bikini, y dejó las tetas al aire, para que pudiera correrme encima tranquilo. Estuve un par de minutos así, y me corrí sobre sus pechos.

  Tras acabar, me tumbé boca arriba a su lado, y descansamos. Noemi se fue a limpiar y volvió al rato, con las tetas al aire y limpiándose con papel higiénico el pecho, la barriga y el cuello. Me incorporé. Nos miramos sonriendo. Esas situaciones ya eran tan normales en nosotros, que no había mucho que decir.

– Bueno, qué. ¿Dónde te habías metido?

– Jaja. Pues te juro que fui a la piscina inocentemente. Pero nada más poner la toalla, se me acercó Fran, que estaba solo porque su amigo estaba comprando. Y se sentó allí conmigo a charlar, y no sé qué cable se me cruzó, como nos íbamos ya y seguramente no lo íbamos a ver más y tal, que le dije: “Me apetece chuparte la polla”.

– ¿Así, sin más?

– Sí.

– ¿Pero de qué estabais hablando?

– Nada, si él me estaba contando no sé qué del trabajo. Cuando se calló, se lo solté.

– Y qué dijo.

– Pues se me quedó así mirando sorprendido un momento. Me dio miedo de haberlo asustado, algunos tíos les entra el pánico cuando eres tan directa. Necesitan un poco de calentamiento. Le dije “No te habrás asustado ¿no?”, riendo, y me dice “No, no. Sólo me ha sorprendido”. Y le insistí. “Entonces, qué, ¿me dejas que te la chupe?” Se me quedó mirando, yo creo que no sabía si hablaba en serio o no, pero me salta. “Si lo pides bien, a lo mejor te dejo”.

– ¿Si?

– Ya ves. Ahí me sorprendí yo, no me esperaba que se pusiera malote. Así que me acerqué, y me puse a susurrarle al oído: “Por favor, déjame que te la chupe, lo necesito, necesito tener una polla en mi boca. Por favor, por favor, lo haré bien, por favor, te lo suplico, quiero mamarla, necesito tu corrida”.

– A saco.

– Si, totalmente. Le susurraba al oído, y le lamía la oreja. Total, que me para y me dice. “Vale, te lo has ganado. Espero que no estés de coña”. Y le digo, “llévame a tu cuarto, y te lo demuestro”. Y entonces recogimos las cosas, y fuimos a su cuarto. El resto ya lo sabes.

– Qué bien. ¿Y no follasteis ni nada?

– No, me apetecía sobre todo chupársela. Además, el amigo iba a volver pronto. Así que se corrió. Luego le dije que me tenía que ir y ya está.

– ¿Y vas a quedar más con él?

– No lo sé, me dio su móvil, se supone que tengo que pasarle el video. Pero no sé si lo avisaré. Me gustaría, me ha dado mucho morbo.

– Es muy mandón.

– ¡Sí! Eso es lo que me ha gustado. Es un auténtico macho, no se arruga, sabe cómo mandarme. Echo de menos eso, que un tío me domine. Sólo hago eso con Dorian, y hace bastante que no quedamos. Pero Fran parece que sabe lo que hace, seguro que follando también tiene que ser genial.

– Pues queda con él.

– No lo sé, porque sitio no tengo. Vamos a estar con esta gente. Y él comparte cuarto con el amigo, suelen estar juntos todo el rato. No sé si encontraré hueco.

Nos quedamos un rato callados y luego nos pusimos en marcha. Volvimos con el grupo, salimos a cenar, y luego fuimos a la playa a beber. Esa noche como era la última vez que Noemi y yo que íbamos a dormir en la misma cama, habíamos dicho de pasarla juntos. Yo tenía pensamientos de follármela, ya que sería la última oportunidad en las vacaciones, porque luego estaríamos viviendo con el grupo y después volveríamos a casa. Estuvimos jugando y bebiendo hasta las tantas. Esta gente llevaron mantas, y Juan y Noemi se taparon con una sola. Al cabo de un par de horas, que estábamos ya todos más atontados hablando, Juan y Noemi se pusieron a su bola, a besarse y a tocarse por debajo de la manta. Se iba haciendo tarde, y yo no sabía en qué momento decirle a Noemi de irnos. La idea era que yo se lo dijera por móvil, y ya ella después hablaría con Juan. Sin embargo era morboso verlos allí haciendo manitas, yo estaba pendiente de todo. Sin embargo entre que había bebido mucho, que era tarde y que estaba oscuro, me quedé dormido. Me desperté un rato después cuando Dani me avisó.

– Tío, despierta ya, que nos vamos. No aguantas una fiesta ¿eh?- me incorporé y miré a mi alrededor. Estaban todos recogiendo ya, eran las 4:30. Noemi y Juan no estaban.

– ¿Y estos dos?- pregunté, como si no me importara

– Se fueron ya hace un rato. Tú sabes. Querían estar solos.

– ¿A dónde?

– Ah, pues no sé. Si quieres venirte con nosotros, por si se han ido a tu piso.

– Ah no, no te preocupes. No creo que hayan ido al nuestro- realmente dudaba que hubieran ido al estudio, pero por si acaso, no quería perder la oportunidad de intentar mirar. Aunque viendo las horas, seguramente ya habrían acabado.

Me despedí y me puse en marcha. Por el camino mire el whatsapp, tenía unos mensajes de Noemi.

  -¿Estás dormido?- eso a las 2 y media. Luego a las 3 y pico, supongo que por el camino a casa-. Oye, que me he ido al final a casa de Juan. Me ha insistido mucho, y como tú estabas grogui pues le he dicho que sí- después cerca de las 4- ¡Buenas noches dormilón!- y me enviaba una foto. Estaba ella en una cama, desnuda, aunque tapándose los pechos las sabanas, y Juan detrás de ella, tumbado también, agarrándola con los brazos y asomándose por encima de su hombro. Luego otra foto, en la misma postura, pero Noemi girando la cabeza para besar a Juan en los labios. Era de hacía media hora, y desde entonces no se había conectado.

  Pues al parecer me había quedado sobadísimo. Por la foto, parecía que ya habían follado y se iban a dormir, así que Noemi no iba a volver. Efectivamente, no estaba allí cuando llegué. Tuve que dormir sólo al final la última noche. Entré, me masturbe mirando las fotos y me acosté.

– Venga dormilón, que te van a echar a patadas- me desperté al escuchar la voz de Juan en el estudio. Me giré, asustado por un momento y vi a Juan que abría las cortinas, y Noemi, que me miraba sonriente.

– ¿Qu- qué hacéis aquí?- miré a mi alrededor, alarmado de que pudiera haber algo sospechoso.

– Pues que hay que mudarse, ¿recuerdas?- me dijo Noemi, cogiendo su maleta-. Son las 11 y pico ya, hay que dejar las llaves. Le he dicho a Juan que viniera, para que nos ayudara.

Había dormido largo y tendido. Me levanté, me vestí, cogimos todo y nos fuimos. Juan llevaba la maleta de Noemi, como un caballero. Me sentía como cuando estaba con Paco y Ana. Actuaban como una pareja, incluso se besaban de vez en cuando. Eso era bastante poco común en Noemi, pero estaba claro que lo hacía porque le había dicho que me gustaba. Entregamos las llaves en el conserje, y fuimos andando hasta la casa de esta gente, hablando de tonterías, Juan con la mano en la cintura de Noemi.

En 20 minutos llegamos a la casa. Era de una planta, adosada, bastante cerca de la playa. Al parecer era del padre de Edu, que se la dejaba una quincena en verano, y el resto del tiempo la alquilaba.

– Vente, que te la enseño- me dijo Edu al llegar. Era bastante grande por dentro, con 4 habitaciones. Juan dormía en la habitación más grande, con cama de matrimonio al fondo del pasillo. Me asomé a mirar, y me excité viendo la cama, donde Noemi había estado follando. Las sábanas estaban deshechas y arrugadas. Efectivamente, el cabecero me sonaba de la foto que me pasó Noemi. El dormitorio tenía también un baño privado al fondo. Cuando Juan no estaba en el cuarto, lo usaban todos, pero normalmente se usaba al otro, que estaba al otro lado de la casa, en la entrada, junto a la cocina. En ese pasillo sólo estaba la habitación de Juan al fondo, y un poco antes, ya casi saliendo al salón, la habitación de Marcos. Sería difícil ir a escuchar ahí, si me pillaba alguien, no tenía excusa-. Luego Dani duerme en el salón, en el sofá cama. Es grande, podéis estar los dos.

A mí me caía bien Dani, pero tanto como para dormir con él… Además, mientras Juan estaría durmiendo calentito con mi novia. Todo era muy injusto y excitante.

Después de instalarnos, fuimos a comprar algo de comida, como forma de compensar por quedarnos allí a dormir. Compramos algunas bebidas, alcohol, patatas fritas etc. Después salimos como siempre a la playa, e hicimos lo de siempre, jugar, beber y hablar. Yo había hablado con mis padres para decirles que me quedaría un poco más, por una oferta que nos habían dado para alargar la estancia en el estudio a muy buen precio. No hubo ningún problema, y a Noemi tampoco le dijeron nada, así que podíamos quedarnos todo el tiempo que quisiéramos. Esta gente estaría allí hasta septiembre, nosotros seguramente no nos quedáramos tanto, era cuestión de ver cómo funcionaba la convivencia.

En la playa, Noemi seguía tonteando con Juan continuamente, y eso me encantaba. La verdad es que paradójicamente me excitaba que fuera fiel, pero a otro hombre, y que sólo follara con él. Prefería que estuvieran así, en plan novios con Juan, a que lo hiciera cada día con uno, y estuviera en el grupo en plan amigos con todos. De este modo, podía ver todos los momentos íntimos que tenían, los toqueteos, los besos y demás. De la otra manera, todas las cosas la harían en la intimidad. También me ponía que conmigo no se acostara. Me gustaba follármela claro, pero esa situación era demasiado morbosa como para dejarla escapar. Además, ahora que vivíamos con el grupo, no tendríamos ni un momento de intimidad para nosotros, y no iba a poder ni hacerme una paja. Yo no dejaba de ver la caja de condones bajar y bajar. Y siempre usaban los míos, a pesar de que Noemi también se había traído su caja, y Juan tendría también los suyos. Pero a mí me gustaba, y de hecho, al recoger el piso, metí mi caja de condones en la maleta de Noemi, para que se los quedaran ella, porque total, yo no los iba a necesitar. Ella me dio las gracias al oído en cuanto pudo, y me prometió que intentaría gastarlos todos antes de volver a casa.

A eso de la 1, Noemi y Juan se fueron a dar una vuelta por la playa, pero no volvieron. Fuimos a comer a un chiringuito, y después a la playa de nuevo, y no dieron señales de vida en toda la tarde. El grupo hacía bromas continuas de “Estos dos están empujando, jaja” o “los conejitos” etc. Yo miraba el whatsapp de vez en cuando, pero Noemi no me hablaba. Yo no paraba de pensar qué estarían haciendo, y me excité tanto que tuve que irme al agua a masturbarme, para ir tirando. Así pasamos el día los tíos juntos, y a las 8 como de costumbre ya volvimos a la casa, llevando las cosas de la parejita. Yo llevé el bolso de Noemi, y Dani la mochila de Juan. Como pensábamos, efectivamente, Juan y Noemi estaban en el piso, nos lo encontramos en el sofá, viendo la tele. Juan en calzoncillos, y Noemi con una camiseta larga de tío, que le llegaba hasta los muslos, y le tapaba las braguitas, porque no llevaba pantalones. Ambos tenían el pelo mojado, se habían duchado hacía poco seguramente. Noemi me sonrió picaronamente.

– Picha, ¿dónde os habíais metido?- les preguntó Toni, mientras todos soltábamos nuestras cosas.

– Nos entretuvimos. Queríamos estar un rato a solas y eso.

– Claro, claro, empujando…- todos se rieron. ¿Habrían follado en el sofá? Esa era mi cama en realidad, allí tendría yo que dormir esa noche con Dani.

Empezamos todos a ducharnos y vestirnos, porque saldríamos esa noche.

– Usa nuestro baño si quieres, así acabáis antes- me dijo Noemi, señalando al cuarto de Juan. “Nuestro”. Qué rápido se había adaptado, hablaba ya como si ella y Juan vivieran juntos y la habitación y el baño era de los dos. Era cuanto menos muy morboso, así que cogí mis cosas y fui al fondo del pasillo-. Espera, que te enseño donde está.

Noemi vino detrás de mí y me alcanzó ya dentro del cuarto. Era bastante innecesario que me dijera donde estaba el baño, no había pérdida, estaba claro que quería decirme algo a solas, así que me volví y esperé. Ella fue al lado derecho de la cama, y cogió una bola de papel de la mesita. Me la dio sonriendo, y sin decir nada más se fue, cerrando la puerta tras de sí. Ella sabía ya lo fetichista que yo era, y me daba intimidad para que pudiera estar en el cuarto donde ella se acostaba con Juan. Que encanto de mujer. No tenía mucho tiempo, pero no pude evitar hacer una inspección rápida. La ventana y la persiana estaban abiertas, seguramente para que se ventilara el cuarto, por lo que no olía ya a sexo. Las sábanas estaban revueltas, eso sí. Di la vuelta al colchón y miré debajo de la almohada derecha y efectivamente, ese era el lado de Noemi, estaba allí su pijama. Juan no tenía nada debajo de su almohada. ¿Dormiría desnudo? Miré la mesita de Noemi, y comprobé que ya había colonizado algunas partes con su ropa. Tenía allí también mi caja de condones, en el primer cajón. El cuarto estaba bastante desordenado, había ropa en una silla, unos vaqueros de Juan, mezclados con ropa de Noemi, y un sujetador. Había algunos zapatos, la maleta de Noemi en una esquina, unos calzoncillos detrás de la puerta… La habitación en sí olía sobre todo a la colonia que usaba Juan, un olor que notaba cada vez más en Noemi últimamente, olor que se le quedaba de pasar tanto tiempo juntos. Por un instante me entraron unas ganas irrefrenables de ordenar el cuarto, doblar la ropa, guardarlo todo, hacer la cama… Limpiarles todo a mi novia y a su amante. Lo encontraba terriblemente morboso. Obviamente no lo hice, pero me habría encantado.

No perdí mucho más tiempo y fui al baño. Era grande, tenía una bañera. ¿Habrían follado allí también? También estaba todo un poco sucio, el espejo, arena por el suelo, el bikini de Noemi estaba en remojo en el bidé, junto con el bañador de Juan… También se me antojaba limpiar todo aquello, limpiarle el baño Juan mientras él veía la tele tranquilamente con mi novia. Me imaginé a mí mismo siendo su chacha, sometiéndome al tío que se follaba a mi novia, y ser su sirviente, limpiando sus cosas. Era de lo más humillante y morboso. Nunca había tenido unos pensamientos tan guarros, debía de ser a causa de esos últimos días de excitación que me estaban llevando al límite. Siempre que Noemi me había dicho de someterme a Jorge, para que él nos dominase a los dos, y ser sumiso de su amante, me había excitado un poco, pero rechazaba por completo la idea. Sin embargo, en ese momento no sólo me apetecía, sino que estaba deseando hacerlo, me apetecía muchísimo ir al salón y ponerme de rodillas, delante de Juan y Noemi, y servirles y hacer todo lo que él me pidiese, incluso que me humillase, y se follara a Noemi delante de mí.

Miré la bola de papel que tenía en la mano, la desenvolví, y había un condón, seguramente usado por Noemi y Juan esa tarde, mientras nosotros estábamos en la playa. No pude resistirme más, cerré el pestillo de la puerta, me bajé el bañador, y me masturbé allí mismo, de rodillas, mirando el condón, y pensando en todo lo que se me había ocurrido momentos antes. Terminé bastante pronto, guardé de nuevo el condón y pude ducharme tranquilo. Sin embargo a pesar de la paja, la excitación interna no se me alivió, nada más salir de la ducha, y ver de nuevo el baño que Noemi compartía con Juan, y su dormitorio, me calenté de nuevo. Fui al salón a por algo de ropa y me vestí en el cuarto de Marcos, porque Dani entró a ducharse en el baño de Juan. Pude ocultar entre la toalla la bola de papel con el condón, y la tiré al cubo de basura de la cocina en cuanto pude.

Cuando terminaron con el baño, Juan y Noemi se encerraron en su cuarto para vestirse. Salió primero Juan, ya arreglado y luego Noemi, con un bonito vestido. Me di cuenta entonces, que tampoco iba poder ver a Noemi desnuda, hasta que volviéramos a la universidad, únicamente un poco en la playa cuando hiciera topless. Estar allí era vivir en un estado de excitación continua. Salimos de fiesta como siempre, primero a cenar y luego a una discoteca. Aburrido como siempre, yo sin nada que hacer, aunque por suerte Edu y Dani no ligaban nunca, así que podía estar con ellos sin problemas, no se me hacía tan pesado como cuando salía con mi grupo de la universidad, que casi todos al final acababan perdidos intentando pillar cacho y yo me quedaba solo. Esa noche se nos juntó un grupo de chicas, y una incluso me tiró los tejos. Era monilla, pero naturalmente yo no podía hacer nada, así que le estuve dando largas un rato, y finalmente terminó enrollándose con Toni al final de la noche. No se recogieron juntos, pero dijeron de quedar al día siguiente. Juan y Noemi mientras, no pararon de bailar y enrollarse.

Volvimos relativamente temprano esa noche, y al entrar en casa Juan y Noemi se fueron a su cuarto, y no salieron más en toda la noche. El resto estuvo rondando por el salón, yendo y viniendo, lo que me impidió ir a escuchar a la puerta. Después ya cuando todos se fueron por fin a su cuarto, y yo me acosté con Dani al lado, intenté quedarme en silencio para ver si escuchaba algo, pero nada. No me atreví a levantarme para espiar un poco porque no sabía si Dani dormía o no, y mientras esperaba para cerciorarme de ello, me quedé dormido yo también.

Por la mañana, fui el último en despertarme. Cuando me levanté estaban ya todos en la mesa desayunando. Me extrañó ver a Noemi sentada junto a Marcos, hablando. Además, después fuimos a la playa como siempre y vi a Marcos mucho más animado de lo normal. Noemi volvió a estar tonteando con Juan, pero a Marcos se le veía más contento. Desde que Noemi se lio con Juan, estuvo muy callado y cabizbajo, pero ese día habló con todo el mundo, se río y fue el más animado. El por qué lo entendí a la tarde. Después de comer, Noemi me dijo de ir a bañarnos juntos los dos solos, para hablar y tal. Conseguimos encontrar un hueco en que Juan estaba dormido en la toalla y nos fuimos al agua. Apenas habíamos hablado últimamente, así que me preguntó que cómo estaba, si lo pasaba bien y tal.

– Sí, estoy siempre cachondo. Mola bastante, a veces me aburro porque esta gente en verdad no me cae demasiado bien. Pero me encanta salir en grupo, como si tú fueras la novia de otro. Igual que la vez que saliste con Pablo y con nosotros, pero mejor, porque es más tiempo, además vivimos juntos… Es muy morboso. ¿Y tú qué tal?

– Pues la cosa ha mejorado bastante últimamente la verdad.

– ¿Y eso?

– Anoche me acosté con Marcos- me quedé unos segundos con la boca abierta, y me entró el agua de una ola.

– ¿Qué dices?- dije tosiendo-. Venga ya.

– Sip.

– ¿Y eso?

– Pues anoche cuando volvimos, yo andaba algo caliente, últimamente estoy siempre cachonda, a mí también me gusta tenerte al lado cuando me lio con Juan. Nos fuimos a la cama directamente, pero Juan no quiso hacer nada. Habíamos estado toda la tarde juntos, follamos, también se la chupé una vez luego en la ducha y tal, y bueno, estaría cansado. Me dijo que tenía sueño de haber bebido y eso, pero imagino que lo que le pasaba es que no podía rendir más. Total, en seguida pensé en ti, que siempre eres mi reserva, y quise decirte que vinieras y me comieras el coño, pero claro era complicado. Así que esperé que Juan se durmiera y me masturbé, pero sólo conseguí ponerme más cachonda aun.

– Vaya tela.

– Te lo juro, estaba que me subía por las paredes, no sabía qué hacer. Entonces salí del cuarto y me acerqué a verte. Te llamé así un poco con el brazo, pero estabas totalmente dormido.

– ¿En serio? Joder, yo recuerdo que me quedé despierto un rato, para ver si os oía hacer algo.

– Pues no estarías mucho rato, porque cuando yo fui estabas K.O, y Dani roncando. Te moví un poco pero no respondías, así que me volví. Pero en el camino pasé junto a la puerta de Marcos, y se me iluminó una lucecita en la cabeza. Fue en plan, ¿cómo no se me ha ocurrido antes? De verdad, es que ni lo dudé por un segundo, cerré la puerta del cuarto de Juan y entré en la habitación de Marcos. Estaba allí dormido boca arriba, con un bulto en los calzoncillos, sin arropar, los músculos marcados… Me desnudé entera, mira, fue quitarme las bragas y un olor a coño tremendo, chorreando que estaba. Me puse de rodillas junto a la cama, y lo moví para despertarlo. En un principio no reaccionó, pero no pensaba irme de allí sin mi polvo, así que lo menee más fuerte hasta que abrió los ojos y le tapé la boca, para que no hiciera ruido. Le dije “Shh”, y se me quedó mirando, diciendo algo así como “Pero qué haces tía”. No lo entendí muy bien con la boca tapada. Lo ignoré, me puse encima de él a horcajadas para que viera que estaba desnuda. Se me quedó mirando con los ojos como platos, creo que pensaría que estaba soñando o algo. Para que reaccionara le llevé las manos a mis pechos, y ahí ya se le pasó toda la timidez, jaja. Nos empezamos a besar y lo hicimos.

– ¿Y qué tal?

– Puf, genial. Es muy bueno. Fue todo muy sensual ¿sabes? Me acariciaba, me besaba, me lamía… Además seguía muy bien el ritmo, muy constante. Claro teníamos que estar en completo silencio, y la cama crujía un montón además, así que lo hicimos muy lento, todo muy lento, la penetración, las caricias, los besos, todo como a cámara lenta. Eso lo hizo todo aún más erótico. Cada vez que me la metía tardaba una eternidad, muy despacio, muy despacio, y para sacarla igual. Así para todo. Dios, creí que me volvía loca con la lentitud al principio, no conseguía correrme, sólo calentarme más y más; pero luego le cogí el gustillo y empecé a apreciarlo. Lo hicimos en varias posturas y cuando era él el que me la metía, yo aprovechaba para masturbarme y tuve unos orgasmos increíbles.  Me corrí dos o tres veces. Pero claro a él le costó muchísimo terminar. Estuvimos un montón de tiempo liados, dos o tres horas.

– ¿¿En serio??

– Ya ves. Yo no recuerdo cuando empezamos, pero cuando regresé a mi cama eran las 6 y pico. Aguanta muchísimo más que Juan, nada que ver. Por él habríamos seguido todo el día. Si le tuve que decir “Oye, acaba ya ¿no?”, porque empezó a entrar claridad por la ventana. Yo me esperaba a Juan en cualquier momento entrando de golpe en la habitación. Pero no, cuando se lo dije, se rio, aumentó un poco la velocidad para terminar y la cama empezó a crujir, pero por suerte fueron sólo unos segundos. Tendría un orgasmo brutal, porque para no hacer ruido me mordió en el hombro y mira- Noemi me enseñó un mordisco bien marcado en el omoplato. Se distinguían incluso los dientes

– Que bestia. Como te lo vea Juan

– Ah, no te preocupes por eso. Ya me hice cargo. Esta mañana, cuando se despertó Juan a eso de las 10 me lo tiré, le dije que me diera a 4 patas igual que estaba Marcos cuando se corrió, y le dije que me besara el cuello y me mordisqueara. Luego cuando terminó y estábamos en el baño limpiándonos, le eché la bronca por lo que me había hecho. Se quedó un poco extrañado, pero terminó pidiéndome perdón y todo, jaja.

– Qué listilla. Ya había visto yo a Marcos más contento hoy.

– Si, se le nota. Esta noche quiero repetir.

– ¿Otra vez? Os van a terminar pillando.

– No creo, Juan duerme del tirón. Sólo tengo que hacer que beba mucho cuando salgamos. Y si puedo, a ver si me lo tiro antes de salir, así cuando volvamos no tiene ganas, y estoy fresca para Marcos. Juan no es complicado en la cama.

– ¿Te gusta más con Marcos?

– Claro. Con Juan ya la verdad es que me empieza a aburrir. Que me bañe en sudor todas las veces ya no hace tanta gracia y si no fuera por mí, lo haríamos siempre en el misionario.

– Ya bueno, Marco es nuevo por eso te gusta más.

– Ya, además me da morbo estar engañando a Juan con Marcos, al mismo tiempo que te engañó a ti… Fue muy morboso hacerlo anoche, sabiendo que tú estabas tan cerca. Pero aparte de todo eso, Marcos es mucho mejor en la cama y punto. Que mala suerte tengo siempre, ahora de fijo con Juan. En Ibiza igual, siempre se adelanta el peor. Voy a tener que empezar a ir por el tímido. Tú igual, al final el tímido es el que más resultados da- sonreí.

– Pregúntale a Juan, igual le interesa un trío.

– Jaja, qué va. No me hace falta preguntar, Juan es celosillo. Ya desde el primer día se puso pegajoso para marcar territorio, y el resto se alejó de mí, porque ya lo conocerán. También discutimos un poco ayer sobre que haga topless.

– ¿En serio?

– Si, dice que no quiere, que me ve todo el mundo y no sé qué. Paso.

– Pero si luego es él, el que te está tocando todo el rato.

– Ya, pero para marcar y alejar a los demás nada más. Si no fuera por ti, ya lo habría despachado hace tiempo. Pero sé que te pone que estemos así en plan novios.

– A ver, sí me pone, pero si vas a estar a disgusto nos vamos y punto.

– No, a disgusto tampoco. A mí también me pone la situación, es él, que es muy pesado. Si fuera otro cualquiera, me quedaba todo el verano.

– De verdad si quieres nos vamos, no merece la pena.

– No pasa nada, de todas formas ya mismo nos vamos a tener que ir, en un par de días me viene la regla. No creo que a Juan le interese tenerme aquí así.

Me entró un ataque de cariño, sabiendo que estaba haciendo todo eso por mí. Sin pensarlo, me acerqué y la besé. Noemi me miró, sonrió me abrazó y empezó a liarse conmigo.

– Cuidado, a ver si nos van a ver- dije separándome de ella.

– No pasa nada- dijo y me volvió a besar-. Yo es que quiero mucho a mi hermano.

Nos liamos un ratillo, y luego salimos sin tentar más a la suerte. Nadie dijo nada afortunadamente. Estuvimos un rato más, y luego Noemi le dijo a Juan de volver ellos dos solos primero. Él accedió y se fueron, con las correspondientes burlas de los amigos, esta vez incluso Marcos participó. Noemi quería, tal y como me había contado, follar con él esa tarde para que a la noche no tuviera ganas y poder ir al cuarto de Marcos tranquila. Les dimos un par de hora de margen y luego volvimos todos. Esa vez al llegar no se habían duchado juntos.

Por la noche, el ambiente estuvo raro. Todo el mundo parecía estar cansado, y querer volver pronto. Yo, porque esa noche quería quedarme despierto para ver a Noemi ir al cuarto de Marcos. Marcos también parecía querer volver pronto, dijo que estaba muy cansado, aunque la razón verdadera era obvio. Noemi igual, y Juan también quería volver temprano. Así que al final cundió la desgana y a la 1 estábamos ya en casa, sólo se quedó Toni con la tía que había conocido la noche anterior, y ese día durmió fuera.

Llegamos a casa, y Marcos, Juan y Noemi se metieron en sus respectivos cuartos rápidamente. El resto al ver que el ambiente estaba apagado, se acostaron pronto también. Yo me tumbé e intenté mantenerme despierto, atento a si Dani se dormía. Efectivamente, tal como dijo Noemi, al cabo de media hora empezó a roncar. Estuve pendiente del móvil, pero Noemi no daba señales. ¿Por qué tardaría tanto? ¿No se dormía Juan? Por fin a eso de las 2 y pico, que me estaba ya medio durmiendo, la escuché salir del cuarto. Venía sigilosa con su pijama.

– ¿Duermen todos? -me preguntó susurrando.

– Sí, sí. Dios, no sabes lo cachondo que estoy…

– ¡Shh! Calla tonto. Duérmete, que esto va para largo- me besó, y se metió en el cuarto de Marcos.

Al principio fue tremendamente excitante, incluso fui a la puerta a escuchar un rato. Pero al cabo de media hora sin oír absolutamente nada, volví a la cama. Era morboso saber que estaban follando en ese mismo instante, pero al no escuchar nada, se me terminaba pasando el calentón. Así que me tumbé a esperar a ver si salía y en eso me dormí.

– Cariño- me despertó Noemi-. Me voy a dormir ya, mañana te cuento.

– ¿Qué hora es?

– Las 6 y algo. Toma, ¿quieres un regalito?- medio dos bolas de papel- O lo tiro- eso me despertó de inmediato.

– No, no, dámelo.

– Bueno, no tardes que luego no hay quien te levante- y volvió a la cama con Juan.

Yo rápidamente fui al baño, me encerré y abrí las dos bolas de papel. Eran dos condones. ¿Había follado dos veces con Marcos? ¿O se había tirado a Juan primero? A lo mejor era el de esa tarde. Ya me lo contaría al día siguiente. Lo que estaba claro es que eran suyos, y que esos condones se los había puesto alguien para follársela. Sin pensarlo mucho más, me pajeé. Era súper tarde, Noemi había estado follando un buen rato. Tras terminar, tiré todo a la basura y me acosté.

A la mañana siguiente lo mismo de siempre, desayunamos, fuimos a la playa, y en cuanto pude hablé con Noemi para que me contará.

– Pues sí, era de Juan de esa noche. Al final por la tarde cuando vinimos no lo hicimos, estuvimos discutiendo.

– Ala. ¿Y eso?

– Pues está celoso de que hable con Marcos. ¡De que hable! Jaja, si él supiera. Pero como ayer estuvimos más tiempo juntos y charlé con él y tal, pues se me quejó.

– Qué capullo.

– Ya ves. Date cuenta la gilipollez que es discutir con un tío que no voy a volver a ver, y que no me importa nada. Surrealista vaya. Es súper posesivo. Y claro, yo quería mandarlo a la mierda, pero entonces nos hubiéramos tenido que ir, así que al final lo calmé, le dije que no se preocupara, que estaría más pendiente de él, y bla, bla, bla. Ya ves, lo peligroso que es depender de alguien. Para tener casa, tengo que seguir con él, y uno va cediendo y cediendo.

– Ni de coña, nos vamos y ya está. Si estoy por decirle algo y todo.

– Jaja, ¿tú? Qué vas a hacer tú.

– Pues decirle 4 cosas para cerrarle la boca- normalmente siempre he huido de las confrontaciones, pero en ese momento me apetecía realmente ir Juan y decirle lo que pensaba.

– Jaja, no te preocupes. No vale la pena, habría que dar demasiadas explicaciones, y no me apetece discutir. Tampoco dependemos de él, yo lo decía así en general, que muchos malos tratos empiezan así, por la dependencia. Nosotros nos vamos ya mismo, noto que me va a venir la regla ya.

– Bueno, mañana o pasado nos vamos. Sin falta.

– Vale mi niño. Déjame disfrutar de Marcos una última vez.

– Es verdad, y eso qué tal fue. Estuviste hasta las tantas.

– Ya. Después de hacer las paces con Juan, vinisteis vosotros, así que no hubo tiempo de tema. Salimos y él quería volver pronto para hacerlo, así que regresamos, follamos y cuando se durmió fui con Marcos.

– Así del tirón.

– Juan no fue gran cosa, me sirvió más bien de calentamiento. Y con Marcos súper bien, como el otro día. Estuvimos bastante tiempo, pero no hasta las 6. Al acabar estuvimos charlando un rato.

– ¿De qué?

– Nada, de nosotros, conociéndonos y tal. ¿Escuchaste algo?

– Me puse en la puerta, pero no se oía nada

– Ya, fuimos muy silenciosos. Tampoco pude hacer ninguna foto, me dijo que no, es muy tímido para esas cosas.

– Bueno, no pasa nada.

El día transcurrió con normalidad. Playa, Juan y Noemi se fueron nada más comer y estuvieron toda la tarde solos en casa y luego a la noche salimos. Esa vez éramos sólo Marcos y yo queriendo volver, así que estuvimos hasta tarde. Un ratillo después de acostarnos, Noemi fue al cuarto de Marcos. Juan debía de haber caído rendido nada más llegar. La vi abrir la puerta del cuarto, mirarme, sonreír y saludar con la mano mientras entraba. Llevaba una camiseta larga, y antes de cerrar la puerta se la subió y me enseñó el culo, para que viera que iba desnuda. Hacía días que no la veía desnuda, y esa visión me saturó. Corrí a la puerta a escuchar, y esa vez sí que pude oír algo. Debían de estar más pasionales, porque se escucharon algunos gemidos ahogados y la cama crujir. Me corrí como una manguera, y manche la puerta y un poco la pared. Nos la estábamos jugando todos mucho. Corrí al baño, y volví con papel para limpiar el suelo y las manchas de la pared y la puerta. Luego me acosté y me dormí pronto.

Me despertó Noemi sobre las 6 de nuevo. Se puso un dedo en los labios para que me callase, e hizo un gesto con la mano para que la siguiera. Dimos la vuelta al sofá cama, y fuimos al pasillo de izquierda, camino del otro baño. La casa tenía forma de U. Ella me tiraba de la mano, volvía a llevar la camiseta de antes. Me arrastró al baño, entramos, sin encender la luz se apoyó contra la puerta tras cerrarla y me empujó hacia abajo.

– Cómemelo…- me susurró, levantándose la camiseta, y tirándome del pelo para acercarme a ella. Olía mucho a tío, a la colonia de Juan, la camiseta sería de él. Yo me puse de rodillas y le metí la cara en la entrepierna. No llevaba nada debajo. Tenía muchos jugos y sabía a condón. Ella levantó una pierna por la cabeza y la apoyó sobre mi hombro, para abrirse más. Yo se lo comí con fuerza, haciéndole presión en el clítoris con la lengua desde el primer momento, sin parar- Ay… Sí, sí…

Se corrió en un minuto, suspirando. En cualquier momento alguien podía intentar ir al baño y pillarnos allí. Aun jadeando, me levantó, me besó, me dio una bola de papel y se fue corriendo. Me dejó allí a oscuras, descansando. Estaba cachondo, pero también muy cansado, así que tiré el condón que me había dado a la basura y volví a la cama. Realmente le iba a venir la regla, estaba totalmente desatada.

Efectivamente, a la mañana siguiente Noemi me informó de que le había bajado. Le dijo a Juan que nos íbamos, al principio puso pegas, pero luego cuando Noemi le dijo lo de la regla, lo aceptó rápidamente, tal como ella había predicho. Al resto les dijimos que teníamos que irnos por otros motivos, así que hicimos las maletas, y nos fuimos después de comer. Le prepare un ibuprofeno para el dolor antes de salir y nos pusimos en marcha.

Al final estuvimos 10 días, hasta el 27, y nos ahorramos un dinerito en alojamiento. El regreso fue algo triste, por suerte en unos cuantos días volveríamos a vernos, cuando volviéramos a la universidad a vivir juntos. A ver qué tal salía ese proyecto. Por el camino, Noemi estuvo chateando por el móvil.

– Marcos dice que a él no le importaba la regla, que hubiéramos podido seguir haciéndolo a escondidas. Jaja, que mono.

– ¿Vas a seguir hablando con él?

– Bueno, tu sabes, los primeros días después de haber follado siempre se habla, se tontea y tal. Luego se va perdiendo el contacto. No me importaría quedar más, pero vive lejos, no creo que lo vuelva a ver. Una pena. Juan no me ha vuelto a hablar. Espero que siga así, porque le tuve que dar mi número, y no me apetece tenerlo dando la lata, como si fuéramos a tener una relación a distancia o algo así.

– No creo, él me dijo al principio que no quería nada serio.

– A saber, hay gente para todo. Por cierto, al final no pude gastarme todos tus condones, pero me los voy a quedar, ¿vale? Tú no los vas a necesitar para nada.

Así que al final se quedó con mi caja, que de todas formas no quedaban muchos. Con Marcos la primera noche usó uno de él, pero el resto llevó siempre ella uno mío. Le daba más morbo usarlos si yo los había comprado. Y a mí también, para que nos vamos a engañar. Pero nunca había estado sin condones, desde hacía años que empecé con Vanesa, siempre acostumbraba a tener algunos, aunque no los usara, por si acaso. Era la primera vez que iba a estar sin condones, aunque Noemi tenía razón: no los iba a necesitar.

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