GILDEROY

Parte 12

Al día siguiente volví a casa. Fue una sensación muy extraña. Por un lado estaba contento porque tenía el verano por delante, que al fin y al cabo siempre es bueno. Sin embargo, también estaba triste por dejar la universidad, porque por primera vez estaba disfrutando de esa etapa de mi vida. La universidad, siempre me habían dicho, y la sociedad te ha hecho creer mediante películas americanas etc. que es un periodo de despendole, de conocerse a uno mismo, de fiestas, orgías etc. Un periodo loco y desfasado que todos debemos vivir, antes de empezar a trabajar y sentar cabeza. Sin embargo, tras cuatro años en la universidad, yo no había experimentado nada de eso. Vale, vivía con un amigo, no estaba controlado por mis padres y tenía otras ventajas, iba a fiestas etc. pero no era más de lo mismo que había tenido en el instituto. Ir a clase, estudiar y salir en fin de semana. Sin embargo, en los últimos meses por fin estaba disfrutando de esa vida de la que todos hablan. Despendole total, vivir siguiendo los instintos y disfrutar al máximo de la vida. Vale que no estaba teniendo una vida sexual brutal, tal como puede entenderse convencionalmente, pero coño, estaba haciendo lo que me gustaba y eso era lo que importaba. Iba a echar mucho de menos eso.

También estaba contento por ver a mi familia, eso por supuesto. Vivir de nuevo en mi casa, sin tener que cocinar, limpiar, planchar y lavar era una maravilla. Sentirse siempre acompañado, ya fuera por mí madre, mi padre o algún hermano, era agradable. Tener siempre gente que se preocupara por ti, cosas que antes sonaban pesadas, como abrígate, termínate la comida, come fruta, ahora se echaban de menos. Pero también, por otro lado, sentía que me faltaba algo importante: Noemi. Se había convertido en una parte esencial de mi vida, y había dejado un gran hueco. Me comía de rabia pensar en todo el tiempo libre que teníamos ahora, en todas las cosas perversas que podríamos organizar, que antes no podíamos porque no teníamos tiempo, y que sin embargo, ahora no podíamos porque no estábamos juntos. Era bastante injusto tener ese sentimiento en verano, de que quieres que llegue septiembre. Nunca me había pasado.

Encima, el día 15 me iba con mis colegas a la playa. No tenía ninguna gana, la verdad. Por suerte Paco venía, y como yo, él tampoco podía liarse con nadie ni buscar rollo, por lo que intentaría pegarme a él, pasar tiempo juntos y olvidarme de las tías que mis amigos insistirían que debía tirarme. Nos limitaríamos a ver cómo Pablo se acostaba con una cada noche, y los demás intentaban seguirle el ritmo.

Respecto a Noemi, hablábamos por whatsapp continuamente. A los dos días de llegar, ya me comentó que había quedado con un antiguo amigo. Era en realidad un ex, con el que estaba en la época del instituto. Sin embargo seguían siendo amigos (folla amigos) y siempre que volvía a su pueblo, quedaban. Con este no podía hacerse fotos, porque él sabía que no se las iba a pasar, y ya no se dejaba, pero Noemi siempre me contaba todo con pelos y señales. Respecto a mí, seguíamos jugando al juego de castidad, y de denegarme placer físico, orgasmo y masturbación, pero yo no lo cumplía, naturalmente. Ella ya lo sabía, yo se lo había contado, y lo entendía, pero aun así ella sabía que me gustaba que me dijera que no podía hacerme nada etc. Aunque lo había intentado, no era capaz. A veces obedecía, y me quedaba 2 días sin nada, pero siempre llegaba un punto en que me calentaba demasiado y no podía evitar llevarme la mano al paquete.

El tipo con el que quedaba se llamaba Antonio y trabajaba en un taller. Aunque tenía casa y vivía solo, casi siempre preferían coger algún coche del taller, uno distinto cada día, y se iban a un descampado, a la estación o algún picadero de la zona para aparcar allí y follar. Se iban a la parte de atrás, ella se ponía encima y le cabalgaba hasta que se corrían los dos. Me ponía un montón cada vez que me lo contaba. Me había dicho de ir a su pueblo un día y vernos. Incluso me había dado la idea de que podía ir a verlos follar en el coche, a distancia claro. Los sábados por ejemplo, había varios coches aparcados cerca, y nadie se fijaría si yo estaba sólo. Bastaría con ponerme a una distancia prudente de ellos, y quizá pudiera ver algo. Era muy morboso pensarlo, y me habría encantado, pero vivíamos a 4 horas de distancia en coche, tendría que quedarme allí a dormir, lo cual ya incluía una noche de hotel, y no podía permitirme ese gasto. Lo mismo le pasaba a ella si quería venir a verme a mí, con el problema añadido de que no tenía coche, no había trenes directos, y los autobuses eran una mierda. Así que de momento aparcamos esa opción, aunque eso sí, queríamos organizar algo los dos cuando ella volviera de sus vacaciones con las amigas, la playa o algo así en un apartamento o un hotel. Hasta entonces, tocaba esperar.

Total, que durante esta primera mitad del mes no hice nada interesante. 5 pajas por día, dormir, comer y poco más. Quedé también con algunos antiguos amigos de clase de mi pueblo. El día 15 me fui a la playa con los colegas de siempre: Paco, Marco, Pablo, Juan y Sergio. La casa era la ostia. En primera línea de playa, pero primera de verdad, justo al final de las dunas. Justo salías de la puerta trasera, cruzabas el patio con piscina, entrabas a la arena, bajabas la duna y después de 50 metros tenías el agua. En paralelo había otros 200 metros de casas similares, y luego empezaba una línea de edificios. Teníamos el pueblo justo en la parte de atrás, por lo que mejor situado no podría estar. Había 4 habitaciones, una para cada uno, y yo dormía con Paco en una con litera. Nosotros dormíamos en la misma habitación porque se nos consideraba “no folladores” y no necesitábamos tanta intimidad. Si yo ligaba (no había pasado nunca), Paco ya me había dicho que podía irse al sofá del salón. Yo también estuve durmiendo en el salón el año anterior, cuando Ana vino a pasar un par de días. Era cuestión de organizarse. Marco había cortado con su novia Susana a final de curso, así que también venía con ganas de trincar.

El primer día, nada más llegar, Pablo nos sorprendió para variar. Llegamos tarde, y no nos daba tiempo a ir a la playa, así que nos preparamos para salir de noche, después de ir a comprar y organizar la casa. Cuando ya estábamos listos para salir, Juan, que era el segundo que más ligaba le dijo a Pablo.

– Bueno, a ver quién liga primero esta noche. Este año no te lo voy a poner tan fácil.

– Jaja, pues ya has perdido porque yo ya he quedado con 2 esta noche- nos quedamos todos mirándolo-. Y mañana en la playa también tengo que encontrarme con otra, que está con amigas. He buscado hasta compañía para vosotros. Para que luego os quejéis.

– Qué dices. Pero si acabamos de llegar, sólo hemos salido al Mercadona. Cómo coño vas a haber conocido a tanta gente ya- le dijo Paco. Todo lo que decía Pablo había que pasarlo siempre por un filtro de escepticismo.

– Jaja, bueno, ya lo veréis vosotros mismos. A las 12 he quedado con una en el local al que vamos. Y si esa no va bien, a la 1 debería ver a otra en otra disco del centro cerca. Si funciona la primera mejor, porque la segunda no es gran cosa. Y mañana hay tías para todos.

– No me jodas, venga ya, que estás diciendo- no hubo que insistirle mucho para que nos lo contara, a Pablo le encantaba presumir. Ya íbamos andando por la calle cuando nos contó el secreto.

– Bueno anda, os lo contaré porque os veo muy, muy verdes. Las conocí por Tinder- Tinder era una aplicación para ligar, que se estaba poniendo muy de moda, desde la expansión de los smartphones, porque era una aplicación sólo para móviles. Yo no había llegado a usarla nunca.

– Venga ya no inventes, que yo también tengo Tinder, y eso tiene un radio de distancia. No has podido a conocer a gente de aquí desde tu pueblo- le replicó Juan.

– Jaja, si es que hay que estar al tanto de las innovaciones. Las nuevas tecnologías son una fuente de tías. Lo que he hecho ha sido bajarme una aplicación que falsifica el localizador de GPS que tiene el móvil. Eso es lo que usa el Tinder para localizarte, y enseñarte las tías de la zona. Unos días antes de venir, fui preparando el terreno. Le puse el GPS aquí, y me empezó a enseñar tías de aquí. Le di me gusta a todas, y ya luego fui hablando con las que me iba dejando, que son casi todas, porque muy pocas se resisten a las fotos que tengo puestas, jaja. Les dije que ya estaba aquí de vacaciones, y fuimos hablando. Quedé con ellas tras un par de días de calentarlas, justo para hoy, cuando llegábamos.

            Todos nos quedamos en silencio, meditando sobre lo que Pablo nos acababa de contar. Su maquiavelismo no tenía límites. Si le dedicara la mitad de tiempo a la carrera del que le pone a ligar, tendría Matrículas de Honor en todo, y no arrastraría todavía asignaturas de primero. Juan se quedó enfurruñado un buen rato, porque de nuevo Pablo le llevaba ventaja. La noche transcurrió con normalidad. La primera tía con la que quedó Pablo estaba bastante buena y se liaron, así que no quedó con la segunda. Sin embargo no triunfó esa noche, y ella no quiso ir con él a su casa, aunque quedaron para el día siguiente. El resto no se comió una rosca esa noche.

El resto de los días, más de lo mismo. Por la mañana íbamos a la playa, con el grupo de chicas que había conocido Pablo y pasábamos allí el rato. Por la noche salíamos de fiesta. Paco y yo, como preví, nos quedamos pasando el rato los dos solos, con algún colega que se nos unía cuando no veía ninguna tía a la que entrarle.

No pasó nada digno de contar la mayor parte del tiempo. Salvo un par de cosas. En primer lugar, Noemi me comentó que se iba con las amigas una semana a Ibiza. Habían alquilado un piso, y se iban 4 o 5 a pasar allí 10 días en agosto. Eso me deprimió un poco, porque significaba tener que aplazar nuestros planes hasta la segunda quincena de agosto, por lo menos, ya que entre medios sería demasiado justo. Aunque mirándolo por el lado bueno, iba con las amigas guarras, con las que quedaba cuando era para ligar. Conociendo a Noemi, seguro que en Ibiza hacía todo tipo de guarradas dignas de contar. Estaban todas solteras, así que iban a lo que iban. Y en segundo lugar, tuve una conversación muy interesante con Pablo, a pocos días de que terminaran las vacaciones. Estábamos en la playa, esperando al grupo de chicas con el que nos sentábamos desde el principio. Pablo no había dormido en casa esa noche, ya que según nos contó, había estado en casa de la tía de la primera noche. Era la segunda que se tiraba, porque también una del grupo de chicas había pasado la noche en casa. Me lo imaginaba de buen humor, así que decidí sacar el tema del piso. Noemi me dijo que no había que darle explicaciones, pero yo lo conocía, y sabía que cuando nos viera viviendo juntos, no iba a poner buena cara, así que decidí contárselo para que fuera avisado. Cuando nos quedamos solos, aproveché el momento.

– Oye, ¿pues sabes quién va a ser mi nueva compañera de piso? La tía esa que nos presentaste una vez en la disco. Noemi era ¿no?- lo dije así como si nada, pero en seguida supe que tenía razón al respecto. Me miró de golpe, con una mirada agresiva.

-¿Cómo? Cómo que vas a vivir con Noemi.

– Pues eso. Que estuve buscando piso, y encontré uno barato de dos habitaciones, y ella está alquilando la otra.

– Pero si yo no sabía ni que se iba de la residencia ni nada.

– Ah… Pues eso parece. ¿Pero aun sigues viéndola y eso?

– Pues claro. Es mi piba.

– ¿Tu piba? ¿Sois novios?

– Sí. Así que ya te estás buscando otro sitio- eso me sentó como una patada en la cara. ¿Que me buscara otro sitio? ¿Quién cojones se había creído que era? Me dieron ganas de mandarlo a tomar por culo, pero no me atreví.

– A ver, ya no puedo, si he firmado el contrato.

– Pues lo desfirmas.

– A ver que no puedo ya.

– Eres la leche macho. A ver qué coño pintas tú viviendo con mi piba.

– Pero yo que sabía. Creí que era otro rollo de los cientos que tienes.

– Pues no, con esta tía va en serio. Igual es la definitiva- madre de dios.

– Pero si ayer mismo te liaste con otra.

– Eso que tiene que ver. Yo me liaré con quien quiera.

– Entonces ella también ¿no? Así en plan libre-

– Que no coño, que a Noemi ni tocarla. Sabía yo por dónde ibas tú. Vamos ni se te ocurra.

– ¿Ella sólo está contigo?

– Pues claro- será paleto el tío. Cómo se puede ser tan cenutrio. Me intentaba ocultar el episodio de Manu. Me mentía descaradamente, para salvar su orgullo. Tal vez estaba intentando engañarse a sí mismo también. Estuve a punto de decirle que había visto a Noemi con otro para obligarlo a confesar, pero estaba bastante enfadado, y me daba miedo cabrearlo aun más-  Así que si lo que querías era apalancarte allí en su piso para pillar cacho, olvídate. Vamos, que te reviento chaval- ¿reventarme? Me estaba poniendo de una mala leche…

– Tranquilo tío, que yo no quiero nada con ella. Además, la novia de un colega para mi es sagrado. Que yo pillé el piso antes de saber que estaba ella, porque era barato y-

– No, ni aunque quisieras, no tendrías ninguna posibilidad con ella. Es mucha tía para ti chaval. Pero que no me hace gracia que vivas con ella. Cuando vaya a su casa a follar qué, ¿vas a estar allí en la otra habitación? Me da mal rollo, que paso.

– Pero-

– Ni pero ni nada. Noemi lo que tiene que hacer, es buscarse una compañera de piso. Una amiga buenorra, a ver si cae el trío, y no un tío plasta pegajoso. Así que ya te estás buscando otra cosa rapidito.

– Bueno, veré lo que puedo hacer, pero ya te digo es muy tarde ya, no sé si-

– Tronco, pues más te vale, te lo digo en serio ¿eh? Más te vale.

Nunca había sido muy bueno para los enfrentamientos. Prefiero decir que sí a todo, y después hacer lo que me dé la gana. La verdad es que tendría que haberle dejado las cosas claras, pero no quería malos rollos, así que me callé. Más tarde hablé con Noemi, y le conté la conversación, y ella en seguida quiso cantarle las cuarenta.

– ¿Pero quién se ha creído? Vamos, lo mando a la mierda bien pronto.

– No, no, no digas nada que no sabe que hablamos ni nada.

– Pero bueno ¿y qué pasa? Ni que tuviéramos que ocultarnos ahora. Que el amante es él, no tú.

– Que ya. Pero de verdad, déjalo estar. Paso de malos rollos. Se tendrá que acostumbrar a que viva allí y punto. Si la razón de que vivamos juntos, es precisamente para que puedas estará allí con él. Si dejáis de veros pues-

– Bueno, será por tíos. Estas cosas es mejor zanjarlas cuando empiezan, sino se pondrán peor. Tú no te preocupes, que tíos no van a faltar.

– Bueno, ya veremos. De momento déjalo estar, que tengo que vivir con él aquí, y no me apetecen malos rollos.

Pablo no me habló más en el resto del tiempo que estuvimos allí, y la verdad es que no me importó un carajo. Incluso Paco llegó a preguntarme si nos pasaba algo, porque nos veía distantes. Decidí contárselo también, la versión censurada naturalmente, que yo no quería nada con Noemi, y que sólo íbamos a vivir juntos. Paco se puso de mi lado. Dijo que por ese precio (que en realidad no era verdad) también él habría aceptado, y que al fin y al cabo, aunque Pablo es muy celoso, es el primero que no para de meterla en todos los agujeros que ve, y que no puede pedir fidelidad si él no la da.

– En cualquier caso, ten cuidado- me aconsejó Paco-. Espérate hasta que dejen de verse, si quieres intentar algo con ella. Que le dé tiempo a olvidarla, sé que no es justo, y que estás en tu derecho de hacer con ella lo que quieras, viendo cómo se comporta Pablo a sus espaldas, pero aun así, me parece que merece la pena quitarse de problemas.

– Supongo. Pero de todas formas, te repito, no voy a hacer nada con ella. Sólo me interesa el piso.

– Ya. A ver tío, yo la vi en la disco, y esa tía está muy buena. Y no sólo eso, además parecía bastante golfilla. Si intenta algo contigo, no vas a poder resistirte.

El día 28 volvimos a casa, y nos despedimos hasta septiembre. Yo volví satisfecho, habiendo zanjado el problema de mi nueva compañera. Si Pablo seguía mosca, no era mi problema. Nada más volver me llevé un chasco importante. Noemi me contó que sus padres se iban de vacaciones con la hermana (tenía una hermana menor), y se quedaba sola en casa. Pero justo coincidían los días que ella también se iba. Podría haberme ido a su pueblo, y pasar viviendo juntos unos días. De haberlo sabido ella, habría reservado las vacaciones con sus amigas en otra fecha, pero para cuando se enteró, ya tenía todo comprado. A mí me dio muchísimo coraje la verdad. Imaginad todas las cosas que podríamos haber hecho allí solos los dos tanto tiempo. Me consoló el hecho de que a ella también le dio coraje. Bastante además, discutió con la madre incluso por no contarle esas cosas. Siempre alegra saber que tu novia tiene tantas ganas de estar contigo como tú con ella. Y bueno en septiembre íbamos a vivir juntos de todas maneras. No era lo mismo, porque tendríamos que ir a clase y demás, no tendríamos mucho tiempo libre, pero al menos no era tan grave. Además, algo bueno es que los padres se iban un día antes, el 31 (iban en coche y quería evitar los atascos de principio de quincena), y Noemi tenía el vuelo el 1 por la tarde. Después de mucho pensarlo, decidí que iría a verla. El viaje era una paliza para tan poco tiempo, pero al menos podríamos pasar la noche juntos. Ella le pareció bien, así que hice una maleta para un par de días, aprendí cómo llegar, y el día 30 temprano me puse en camino.

Los padres se iban después de comer,  así que salí de mi casa 4 horas antes de la hora a la que terminaban ellos de comer, para aprovechar hasta el último segundo. Incluso llegué antes. Aparqué en su calle, en un sitio que encontré, y esperé que ella me avisase de que sus padres ya se habían marchado. Cuando por fin me llegó el mensaje, fui hasta su casa. Ella me esperaba en su puerta. Al verme sonrió.

– ¡Hola!- me abrazó y nos besamos. Sólo hacía un mes que no nos veíamos, pero la había echado muchísimo de menos. No me explicaba cómo había podido vivir tantos años sin ella.

El beso se fue calentando. Por su parte, sobre todo. No paraba de acariciarme y cada vez me besaba con más fuerza, llegando a lamerme los labios, bebiendo de mi boca, chupándome la lengua sin parar. Yo obviamente me calenté también, y empecé a tocarle el culo. Me di cuenta de que no tenía nada debajo, pude notarle la piel de las nalgas. Llevaba puesto una camisola larga de algodón, de tirantes y hasta las rodillas, de estar por casa, pero no me había fijado que no llevaba nada debajo. Tampoco sujetador, lo comprobé. Como era una camisola ancha, no me había fijado. Recordé entonces que aun estábamos en su puerta, que aunque tenía un pequeño porche, seguíamos en mitad de la calle.

Como viene siendo habitual, Noemi me leyó el pensamiento, y paró.

– Pasa…- me dijo susurrando y suspirando, como quejándose de tener que separarse de mi. Me cogió de la mano, y me llevó dentro.

Yo cerré la puerta tras de mí, y me dejé llevar. Era una casa de dos plantas, normal. Un pasillo recibidor, con la cocina a un lado y el garaje al otro, seguido de un baño y la escalera, que desembocaba en el salón. Tenía un pequeño patio al fondo. Me llevó hasta el sofá y me empujó encima para sentarme. Después se puso de rodillas frente a mí, y me bajó los pantalones hasta los tobillos. Mi polla tiesa por el guarreo anterior salió a saludar. Después se levantó la camisola hasta el ombligo, enseñándome sus hermosas piernas y coño, se puso a horcajadas sobre mí y siguió besándome. Sin mucho esperar, me agarró la mano, y la llevó a su entrepierna.

– Esto es lo que te he echado de menos…- y me restregó los dedos por su raja. Casi me absorbe el brazo hasta la muñeca. Estaba chorreando y tenía los labios exteriores gordos e hinchados, de la excitación. Nunca la había visto tan cachonda. Noemi sonrió, supongo que al verme la cara de sorpresa. Retiró la mano, y la llevó hasta mi boca, para que la chupase. Apenas la había tocado un par de segundos, y ya tenía todos los dedos brillantes, manchados y con algún grumo blanco, de sus flujos. Sin pensarlo me metí dos dedos en la boca y los chupé. Noemi vino inmediatamente después a besarme, para poder compartir el sabor conmigo.

Acto seguido, y sin muchos más preliminares, se colocó bien sobre mí, me agarró la polla para levantarla, y se puso encima.

– Espera – dije-. ¿Y el condón…?

– Da igual. Tengo demasiadas ganas- y sin más, puso la punta de mi polla en su raja, y se fue sentando lentamente.

Dios, que gusto. Ya no recordaba lo que era follar sin condón, y la gran diferencia que había. Al principio noté el leve y dulce pinchazo de su vello en mi glande, mientras este se hacía paso hacia el interior. Un tacto rugoso. Después, una vez dentro, todo suave, mojado y caliente hasta el final. Me invadió un escalofrío de gusto, y ambos suspiramos de placer a la vez cuando mi polla estuvo entera dentro. Acto seguido acomodó las rodillas a ambos lados de mis piernas y empezó a moverse lentamente, arriba y abajo. Yo me deslicé un poco, acercando el culo al borde del sofá, para que entrara más cómodamente, y dejé que me cabalgara. Qué bien lo hacía. Con un ritmo constante, se movía arriba y abajo, al tiempo que movía la pelvis de tal manera que mi polla entrara en cada movimiento desde la punta hasta chocar su culo con mis huevos, maximizando el placer. Una mano la apoyaba junto a mi cabeza, en el respaldo del sofá, para conseguir equilibrio, y con la otra se masturbaba. Yo estaba ya que explotaba, como siguiera con ese ritmo no iba a aguantar mucho más. Y eso que los días anteriores no había bajado de 4 pajas diarias.

– No voy a durar mucho más – le informé, para que parase un poco.

– Espera un poco… yo también estoy a punto ya- aceleró con la mano, para correrse antes. Cuando me la follaba yo, controlaba un poco más el ritmo y podía aguantar más, pero así, con ella moviéndose sin parar me resultaba muy difícil. Cerré los ojos y pensé en otra cosa, hasta que recuperé un poco el control- ¿te gusta?- Noemi me observaba desde arriba, mientras me cabalgaba- ¿te gusta eh?- dijo sonriendo-. Así es como me follo a Toni todas las noches, en su coche. A él le encanta que me ponga encima- puf, volví a perder el control de mis pensamientos, y me calenté de nuevo. Ella lo sabía, aunque también se estaba calentando más ella, porque empezó a hacer muecas de placer inconfundibles. Nuestros gemidos cada vez más fuertes iban al compás. No pasaba nada si hacíamos ruido, nadie nos oía. Era una sensación agradable. Tras un par de minutos me dijo – Vamos, córrete. Córrete dentro de mí.

Por fin tenía permiso. Me dejé llevar, y me relajé por completo. Dejé de aguantarme. Ella me siguió cabalgando, cada vez más deprisa. Yo le bajé los tirantes de la camisola por los hombros y esta se deslizó hasta su barriga, dejando al aire sus enormes y perfectos pechos. Los agarré con fuerza, tirando de ellos para ayudarla en el sube y baja. Ahí fue ya cuando me perdí por completo, y noté el orgasmo acercarse, e invadirme poco a poco, hasta llegar al punto. Con un gran gemido anuncié que me corría. Noemi cambió el ritmo, para metérsela lentamente hasta el fondo, y exprimirme bien, al tiempo que ella se rascaba con la mano a toda velocidad, y se corría también. Con ese nuevo ritmo lento, pudo alargarme el orgasmo unos segundos más  evitando el mayor tiempo posible el incómodo roce que empieza después de terminar, cuando el glande se vuelve demasiado sensible. Estuve en el paraíso unos 10 segundos, mientras Noemi iba moviéndose cada vez más lento y más lento, hasta que justo cuando empezaba a dolerme, paró. Era increíble lo bien que lo hacía. No recordaba nunca haber echado un polvo tan bueno.

– ¿Has terminado?- pregunté para saber si había conseguido llegar a tiempo.

– ¡Sii! Me ha encantado- me dio un largo beso, y luego se tumbó hacia un lado en el sofá, para evitar que mi semen se le saliera. Yo tenía la polla completamente empapada  brillante, con muchos grumitos blancos, tanto que parecía mi propio semen, pero no, era todo de ella. Con cuidado de no manchar el sofá me tumbé a su lado, y nos abrazamos.  

Estuvimos un buen rato en silencio, acurrucados. Cuando se me calmó la respiración, le pregunté con sorna

– Pues sí que estabas cachonda ¿no?

– Puf… no te puedes imaginar. Me moría ya.

– ¿Y eso? Creí que quedabas con el Antonio ese a menudo.

– Si, todas las noches. Pero aquí ahora mismo no tengo a nadie más, y Toni… bueno, da el avío, pero no es muy bueno la verdad.

– ¿No? ¿Por qué?

– No sé. No dura mucho. Estamos siempre unos 5-10 minutos, poco más. Termina pronto, y yo tengo que ir rápido también para no quedarme con las ganas.

– Como yo, más o menos.

– Jaja, no, contigo luego hacemos más cosas, me chupas, lo hacemos otra vez y tal. Con Toni después de correrse, no quiere nada más. Ya después nos recogemos, así que eso es todo. Vuelvo más cachonda que cuando salí.

– Pero te corres ¿no?

– Sí, sí, pero una vez no es suficiente. Y hasta el día siguiente nada. Cuando llego a casa, antes de acostarme, me tengo que tocar dos o tres veces para dormirme. Y al día siguiente igual, hablando contigo. Pero es que las pajas tampoco son suficiente, está bien un par de veces y tal, pero masturbarse como único método de placer me desquicia. Porque es insuficiente, no me llena, llega un punto que te haces 5, y ya paras porque te duele la mano, pero estas más cachonda que cuando empezaste. No es lo mismo que tener una buena polla, y un tío que la sepa usar, te empotre con todas sus fuerzas, hasta agotarse. Hay muuuchos tipos de tíos, créeme. Hay graaandes diferencias. A veces cuando comparo, de verdad aunque suene mal, es que me cuesta creer que hasta sean la misma especie, de lo distintos que son.

– ¡Ala!

– De verdad tío. En la cama hablo ¿eh? Es que si comparo a Toni, y los he visto incluso mucho peores ¿eh? Pero por ejemplo Toni, pobrecito mío, si lo comparo con Pablo… es que no hay color por favor, no hay punto de comparación. Ains, Pablo, como lo echo de menos – una punzada de celos me atravesó-. Y con Toni porque lo hago yo todo, pero es que he estado con unos que es plan… cielo mío, ¿es que es tu primera vez? De verdad no se puede ser más torpe- calló un momento. Se la notaba un poco cabreada- Bueno no me hagas caso que estoy muy frustrada estos días.

– Bueno, ¿y a mí no me has echado de menos?

– Tonto, ¿no lo viste antes?

– Si pero eso porque estás cachonda, y querías follar con cualquiera. A Pablo lo echas más de menos.

– No empieces, sabes que no es verdad. Hemos follado porque sí, pero no echaba de menos eso de ti, echaba de menos estar contigo. Te echaba de menos a ti. De Pablo echo de menos follar, el placer físico.

– ¿Conmigo no tienes placer físico?

– Sí, pero menos. A ver eso ya lo sabes y lo hemos hablado Pablo lo hace muy bien, tiene mucho más aguante que tú. Que eso se gana con práctica, y tú también lo tendrías si lo hiciéramos más, pero entre que follamos muy poco, y cuando lo hacemos te tengo súper cachondo pues es normal que termines rápido. Pero que no te comas la cabeza, que es así como quiero que sea. Quiero que estés muy cachondo y te corras rápido, así es como me gustas. De ti no busco el placer físico, que también,  pero sobre todo lo que quiero de ti es la confianza, el cariño, y sobre todo la excitación mental que me das. Tú eres la persona que más cachonda me pone del mundo y lo sabes. Esté con quien esté, sola o con otro tío y sea cual sea la situación siempre pienso en ti. Además, ya te digo, aunque folláramos un montón tú y yo, seguiría insatisfecha. Soy insaciable, nadie puede conmigo.

– Pablo sí.

– Bueno, Pablo es verdad que me llena mucho, pero tampoco me sacia. Lo que pasa es que lo combino contigo, con muchas fantasías, Jorge y alguno que otro… y así sí. Pero si lo hiciera con Pablo en plan monógamo siempre, aunque follara sin parar, terminaría hartándome. De verdad, es así como quiero estar. Lo que pasa es que ahora en verano, sin ti, sin Pablo y sin piso pues estoy un poco agobiada.

– Ya.

– Si tú eres buenísimo en la cama también, mira la Eva esa guarra, como quería repetir. Lo que pasa es que yo te prefiero enjauladito, y que desarrolles tus dotes orales. Que en eso sí que no te gana nadie- sonreí.

– Te has quedado con ganas de más, entonces ¿no?

– Sí hijo sí. No se ya que más indirectas darte para que bajes ahí.

– Jaja. Bueno anda voy. Pero límpiate primero ¿no?

– ¿Para qué?

– Porque me he corrido dentro.

– Anda éste. Si es tuyo. Cosas peores has lamido.

– A ver, no es que sea mío o no, sino que ahora que ya no estoy tan cachondo pues me da cosa.

– Ayy que tonto eres- dijo levantándose, con una mano en la entrepierna para que no le chorrease-. ¿Ves? Si es que no debería dejar que te corrieras nunca.

Fue al baño a limpiarse, y volvió. Le comí el coño un buen rato hasta que terminó, y después volvimos a tumbarnos en el sofá un rato a relajarnos.

– ¿Esta noche vas a quedar con ese?

– Sí, ¿no? Así puedes venir y mirar.

– Vale. ¿Y no vas a estar cansada? Si seguimos así-

– No, tranquilo, créeme. Tengo fuerzas acumuladas de sobra.

– Ains pobrecita. ¿Y no conoces a nadie más aquí?

– Si. A todos de hecho. No puedo conocer a nadie más aquí. Todos son o amigos, o amigos de conocidos… Luego algunos ex que tengo, que son unos capullos y me caen mal, y paso de llamarlos, por muy desesperada que esté. Y luego Toni, que es el único ex con el que sigo hablando. La única manera de conocer gente nueva es ir a la ciudad, pero paso de ir sola, y mis amigas sólo salen los findes, porque trabajan. Y luego encima está el problema del sitio, que no puedo traer a nadie aquí, y si el tío no tiene casa ni coche pues a ver. La semana pasada por ejemplo, fuimos a una discoteca, y conocimos a unos chicos. Es que fue muy fuerte vamos. Había dos que me tiraban los tejos, en plan descarado. Y bromeamos sobre un trío y todo. Y yo como estaba de cachonda, pues encantada. Pero cuando salimos todas así a ligar, tenemos una regla que es que no podemos acaparar. Si es posible hay que dejar algo para todas. Y como estaban muy buenos los dos, pues mi amiga quería que le dejara uno, así que así un poco al azar nos los repartimos. Bueno pues resulta que el que se llevó ella tenía coche, y el mío no. El suyo era el que conducía y los había traído a todos de un pueblo que eran, que vivían con sus padres también. Así que yo me comí los mocos. Le dije a mi chico de ir al lavabo y hacerlo allí, pero no quiso. Nos liamos, me dio su número y tal, pero en plan, para vernos e ir poco a poco. Y yo no estoy para ir poco a poco la verdad. Y encima mis padres no me dejan el coche para salir. Quiere él que nos veamos el mes que viene que se van sus padres de vacaciones. Para el mes que viene me he muerto ya.

– Jaja. Bueno, para él supongo que debe ser una ocasión súper especial estar con una tía como tú, no le importa esperar.

– Ya bueno, pero a mí sí me importa. Me da igual quedar cuando se pueda, ¿pero hasta entonces qué? Y para más inri, el tío con el que se fue Vanesa, tiene coche, y quedan a menudo. Y encima me ha dicho que folla súper bien y tiene un pollón.

– Igual lo dice nada más para chincharte.

– No, no, me ha pasado fotos. Tiene un pollón. Otra cosa es que sepa usarla, pero tiene buena polla. Y claro, ahora como están liados, es como suyo, y no puedo quitárselo porque está feo. A saber cuándo lo suelta. Cada vez que pienso que me podría haber montado un trío con ellos dos en su coche… que coraje.

– Bueno, ya mismo te vas a Ibiza, y te vas a hartar.

– ¡Sii! Por fin. Qué ganas tengo. Me voy a follar a la isla entera. Te voy a poner unos cuernos, que no vas a poder andar.

– ¿Me lo contarás todo?

– Claro. Intentaré tenerte al día por whatsapp como siempre, pero voy a estar muy ocupada…

– Me estás poniendo malísimo – la tenía dura de nuevo-. ¿Te apetece otro?

– Jaja, para qué te crees que te estaba calentando.

Follamos de nuevo, esa vez duré más, al ser la segunda y estuvimos un buen rato liados en el sofá hasta que Noemi se corrió y pude terminar yo también, ya cansado. Después de perrear otro rato nos levantamos y traje mis cosas del coche. Comimos algo y vimos una peli, en plan parejas, que también se echaba de menos. Aunque Noemi me hizo comerle el coño entre medias otra vez y me perdí un cacho del argumento.

Noemi había quedado a las 11, y como se nos hizo un poco tarde con la peli, cenamos y Noemi se dio una ducha rápida. Yo mientras recogí la cocina y luego me fui a su cuarto a elegirle la ropa que debía ponerse, como ella misma me pidió. Miré en los cajones, y cogí un tanga y un sujetador a juego negros. Luego miré rápido en el armario y saqué unos pantalones cortos ajustados y una camisa de botones corta. Noemi vino al rato, con la toalla envuelta, y miró la ropa por encima.

– Bueno, no está mal. El tanga me gusta, pero sujetador no voy a llevar. Los pantalones tampoco, para estas cosas hay que llevar falda, es mucho más cómodo, no hace falta quitársela. Por si hay que vestirse rápido, nunca se sabe- cierto no había caído-. La camiseta me gusta, no necesito quitármela tampoco. Falta la falda- fue al armario y cogió una de vuelo blanca, cortita-. Perfecta- luego dejó caer la toalla, y empezó a vestirse. Yo estaba súper cachondo, ver a tu novia prepararse para quedar con otro tío era súper morboso. Noemi me vio y entendió lo que pensaba. Mientras se abrochaba la camisa, e iba escondiendo sus pechos me dijo-. Estás cachondo ¿no? No te preocupes, no tardaré mucho. Y a la vuelta lo pasaremos bien. Vas a lamerme enterita. ¿Te gustaría hacer eso eh?

– Estaría bien.

– Pervertido. Bueno anda, vete yendo, que ya es casi la hora.

Habíamos acordado que yo saldría antes y me metería en mi coche. Ella me avisaría cuando Toni llegase, para poder seguirles. Noemi ya había visto mi coche, para luego poder buscarme en el picadero. También me dejó unos pequeños prismáticos. La cosa pintaba bien.

Fui a mi coche, y lo acerqué a otro sitio que había un poco más cerca, que me dejaba visión del porche de casa de Noemi. Al rato vi llegar un mercedes, que se paró en la puerta. Me llegó un whatsapp de Noemi, y al momento la vi salir, cerrar la puerta y meterse en el coche. No pude ver mucho más, aunque se quedaron un rato parados, y luego se pusieron en marcha. Los seguí. En la primera rotonda, dejé que se colaran un par de coches, para que no se fijara mucho en mí, y no me recordara luego cuando nos quedáramos solos. Noemi me había enseñado en internet donde se ponían normalmente, por si los perdía, así que no estaba muy preocupado. Condujimos unos minutos, hasta cruzar un puente y entrar en una zona más solitaria, de naves industriales. Callejearon, y se metieron en una avenida cuyas farolas estaban apagadas, y no había ningún coche. Yo apagué las luces, y me quedé atrás. Ellos fueron decelerando, hasta que finalmente aparcaron en línea en un lateral. Era martes, y no había ningún otro coche. Iba a ser sospechoso estar allí. No me atrevía a acercarme. Aparqué en la esquina, a la entrada de la calle, y miré con los prismáticos. Vi como alguien salía del coche y entraba en la parte de atrás. Iban a empezar ya. Yo estaba cachondo y muy nervioso, pero a esa distancia y con todo apagado, no iba a ver nada.

Decidí pasar junto a ellos, a probar. Encendí las luces y me acerqué, como si pasara por allí. Intenté pasar lo más lento posible, pero desde atrás solo se veían sombras, y sólo al pasar por el lado pude girar rápidamente la cabeza. El tío estaba sentado, y Noemi de rodillas sobre el asiento, chupándosela. Sólo pude ver el pelo de su cabeza, subiendo y bajando. Justo al pasar, el tío me miró, y cruzamos miradas. Qué vergüenza. Pasé de largo, y aparqué en la misma línea, 20 metros por delante, lo más lejos que pude para seguir viendo, pero descaradamente sospechoso. Si quisiera follar con alguien, no me habría puesto tan cerca, había muchísimo más espacio en la calle. Estaba claro que era un mirón, que también habría muchos en esos sitios. Dejé la llave en el contacto, por si tenía que largarme corriendo. Si el tío se bajaba del coche y se me acercaba para decirme algo, me iría rápidamente, no quería pasar el corte. Pero de momento no ocurrió nada. Algo habría dicho seguro, porque me había visto mirarlos descaradamente. Pero supuse que Noemi no lo dejaría bajarse para echarme, así que me confié. Pasé al asiento de atrás con cuidado y miré hacia ellos con los prismáticos. No se veía nada apenas. La oscuridad del interior del coche era enorme, mientras que fuera brillaba la luna y los cristales la reflejaban, impidiéndome ver el interior.

Aun así la situación era de lo más morboso. Mi novia estaba allí follándose a otro tío, a escasos metros. Me moría por salir del coche y acercarme, pero a eso ya no me atrevía. Después de unos minutos, me fijé en que el coche se movía. Entreví la vista para asegurarme que no era una imagen visual. Pero no, el coche se movía levemente arriba y abajo. ¡Estaba follando! Noemi le estaría cabalgando con fuerza. Sin pensarlo me bajé los pantalones y empecé a meneármela. Me olía la polla todavía a los flujos de Noemi, de habérsela metido esa tarde. Normalmente después de follar con condón, si no te limpias bien, huele a plástico. Pero esa vez me olía muchísimo a coño. La verdad es que me había dejado la polla empapada después de follármela, y me había secado sólo con un poco de papel. Me gustaba el olor.

Seguí pajeándome, mirando al coche en movimiento, cuando de repente, se encendió una luz en el interior del Mercedes. Era la luz del asiento de pasajeros. Cogí rápido los prismáticos y miré. Noemi estaba encima, sin camiseta, la luz le iluminaba la espalda desnuda, mientras se movía arriba y abajo. Las manos de Toni le recorrían el cuerpo sin parar. Se besaban. Yo estaba que explotaba, tanto que tuve que parar para no correrme. Era increíble poder verlos así de cerca. Nunca la había visto follar en directo, excepto aquella vez que me asomé por su ventana, que apenas pude ver las figuras moviéndose. La había visto en videos, por la cam y escuchado, pero no tenía ni punto de comparación. Y eso que tampoco era gran cosa, lo único que le veía era un poco de la espalda desnuda, entre los reposacabezas delanteros, y a través del parabrisas que nublaba mucho la visión por el brillo de la luna. Aun así, era impresionante tenerla allí, delante de mí, a escasos metros follando con otro. No existe nada más morboso. Me imaginé a mí mismo, bajando del coche y acercándome para mirar directamente a través de la ventana. Visualicé la escena en mi cabeza, sin dejar de mirarlos en la realidad. Podría verle la cara a Noemi de placer, ver sus pechos, botando, y como se movía sobre la polla de Toni, que desaparecía entre su vello púbico. También imaginé la cara de Toni, con los ojos cerrados disfrutando, lamiéndole los pezones a mi novia. Después de un par de minutos, Noemi dejó de botar, y se apoyó sobre el hombro de Toni. Pude verlo de nuevo a él, y cómo miraba en mi dirección. Alzó la mano y apagó la luz. Parecía que habían terminado.

Me quedé ahí todavía un rato, por si acaso, pero en ese momento vi la puerta trasera abrirse, y salí escopetado al asiento delantero. Encendí el motor, mientras miraba por el espejo. Toni estaba de pie ya fuera, mirando en mi dirección. No se me acercó, pero aun así aceleré y me fui. No me importaba mucho que viera mi matrícula, iba a irme al día siguiente. Volví a casa súper caliente. Aparqué en otra calle, para que Toni no reconociera mi coche cuando viniera, y entré en la casa, que Noemi me había dejado las llaves.

Tardó aun media hora en volver. Yo esperé viendo la tele, alternando entre paja e ir a espiar por la mirilla cada vez que escuchaba un coche pasar. Por fin una de esas veces, vi el Mercedes parado en la puerta. Tras un segundo, Noemi abrió la puerta, con lo que se encendió la luz interior, se giró, se besaron y después salió. Sacó las llaves del bolso, pero como el coche ya se había ido, le abrí yo.

– ¿Espiando por la mirilla?- dijo Noemi al verme abrir, sonriendo. Pasó, cerró tras de sí y empezamos a besarnos. Sin necesidad de hablar, nos fuimos liando hasta el sofá de nuevo, donde me tumbó boca arriba, y se puso a mi lado, levantándose la falda y quitándose el tanga-. No me lo he quitado. Me lo he follado con él puesto…- me las restregó por la cara, permitiéndome oler sus flujos que estaban pegados en la tela. Se lo habría ladeado, para poder meterse la polla de Toni, y con el mete y saca, todos los flujos que iba echando fuera terminaban pegados en el tanga, por los golpes de la polla. Acto seguido, me lo pasó por la cabeza, para ponérmelo de collar, y se puso sobre mí-. Cómemelo. Está recién follado, como te gusta.

Empecé a comerle el coño, que estaba empapadísimo. Sabía a su flujo, pero también un poco a sudor y a plástico del condón, lo cual me puso a mil. No daba abasto para absorber todo lo que echaba. Tuve que tragar varias veces al principio, hasta que lo limpie, y después me concentré en su clítoris. No tardó ni 5 minutos en correrse. Después me bajó los pantalones, se clavó mi polla. El tercero del día. Me montó como una salvaje, estaba súper caliente, no paraba de decirme guarrerías sobre lo que acababa de hacer.

– ¡¡Oh síí!!… la segunda polla del día. Me acabo de follar a Toni, y ahora lo hago contigo. Qué cornudo que eres, ¿verdad?

– Si…

– Y encima has estado allí al lado nuestra, mientras lo hacíamos ¿verdad? ¿Nos has visto bien? ¿Has visto como me tocaba? ¿Cómo nos besábamos? Me ha encantado follármelo, sabiendo que estabas allí al lado, mirando.

– ¿Puedo correrme?

– Si vamos, córrete dentro. Ahora voy a llamar a otro de mis ex, voy a ir a su casa, y me lo voy a follar también. Te gustaría ¿eh? Vamos, acaba ya, que quiero ir por el tercero.

Me corrí dentro, un gustazo enorme. Ella paró y se quedó tumbada encima, descansando.

– Bueno, como ha ido- pregunté, ansioso por saberlo todo.

–  Bien, ya lo has visto ¿no?

– Si bueno, un poco. Habéis estado muy poco tiempo.

–  Como siempre, ya te lo he dicho. ¿Nos seguiste sin problema?

– Si. Aunque luego donde os pusisteis estaba muy oscuro y no había nadie y me daba cosa pasar.

– Ya, es que entre semana está vacío todo. Le dije que se pusiera en una calle más iluminada, pero no me hizo caso. ¿Veías algo?

–  No. Al pasar por el lado te vi agachada, chupándosela supongo.

– Si, al llegar nos pasamos al asiento detrás y empezamos. Yo andaba bastante caliente, así que no me entretuve.

– Me vio cuando pasé por vuestro lado. Me dio mucho corte, casi me voy. Aunque al final paré un poco delante.

– Si, Toni lo comento “ya está aquí el tonto de turno”. En un día así, es muy raro que haya dos coches juntos, hay espacio de sobra. Cantaba que eras un mirón.

– Ya lo sé. Pero qué iba a hacer.

– Nada, no pasa nada, ya ves tú, si no lo vas a volver a ver. Le dije que no echara cuenta y seguimos. Luego empezamos a follar, pero como imaginé que no verías nada, encendí la luz. ¿Lo viste?

– Jaja, sí, gracias. Menos mal, sino sólo habría visto el coche moviéndose un poco. ¿Él no dijo nada?

– Sí, me dijo que nos iban a ver todos, pero le dije que me ponía que nos miraran, y que no hiciera caso. No aguanté mucho más, sabiendo que estarías mirando… Esta vez no he tenido que esforzarme mucho por acabar pronto. Y nada, cuando me vio correrme, terminó él también y ya está.

– Tardaste en volver.

– Si, nos quedamos un rato en el coche charlando. Le dije que ya mañana me iba y tal, que cuando volviera seguramente me fuera otra vez, que ya le avisaría para quedar. Por cierto que va a pasar con eso al final. ¿Vamos a hacer algo?

– A mí me gustaría claro.

– Pues venga. Yo cuando vuelva el día 10, estoy libre ya hasta septiembre. Mira tú algo mientras estoy por ahí, un hotel, o apartahotel o apartamento en la playa. No muy caro, una semanita o así.

– Pero eso es mejor organizarlo juntos ¿no?

– Es que si tenemos que esperar que yo vuelva y tal, van a subir mucho los precios, que ya están altos de por sí. Yo me fio de ti, alquila algo en la segunda quincena, por lo que pueda pasar.

– ¿Y dónde?

– En la playa, no me importa cual. Que pille de camino mi casa, así no tienes que venir a buscarme, y luego ir al sitio. O también podemos ir separados, y encontrarnos allí.

– No, prefiero venirte a buscar. Ya veré que encuentro.

Estuvimos en silencio un buen rato, hasta que me di cuenta de que Noemi soltó un pequeño ronquido, al estar apoyada sobre mi pecho y tener la nariz medio tapada.

– Noemi- se había dormido. Allí con ella encima, dormida tan tranquila, fue cuando me di cuenta de que estaba totalmente enamorado de ella. No quería despertarla, pero allí no podíamos dormir, y luego levantarse iba a dar más pereza, así que la moví un poco para despertarla- Noemi despierta, que te duermes

– Ay… – dijo desperezándose- ¿Me he dormido? Es que estaba tan relajada.

– Venga, vamos arriba- salí de debajo, y ella se quedó tumbada- Voy a preparar la cama- subí a su cuarto, destapé las sábanas, y luego bajé a por ella. La cogí en brazos, y la llevé a la cama. Luego me tumbé a su lado, se acurrucó conmigo, y suspiró de placer.

– Te quiero.

– Yo también te quiero- y nos dormimos.

Dormimos del tirón hasta la mañana siguiente, que nos levantamos tarde. Después del correspondiente polvo de mañana, ya desayunamos, y Noemi se puso a preparar la maleta, porque el avión salía a las 4, y había quedado con las amigas a las 2 para ir al aeropuerto. La ayudé a elegir la ropa. Me estuvo provocando continuamente, metiendo modelitos picantes, vestidos sexys y conjuntos de ropa interior provocativos. También echó varios biquines, con la parte de abajo casi de tanga, y bastante pequeños para las tetas.

– Parte de arriba llevo un poco por cumplir, porque haré topless todo el rato seguramente.

– ¿En serio?- le dije, imaginándomela.

– Claro, con mis amigas siempre lo hacemos. Y depende de la playa, nos hemos puesto en pelota completamente. Ya me verás a la vuelta, que pocas marcas blancas tengo… Además, con las tetas al aire se liga un montón.

La que iban a montar en Ibiza, con todos los guiris y la fiesta que había allí. Por último metió unas esposas, las bolas chinas, y una caja de condones de 24.

– Por si acaso, nunca se sabe. Y condones me van a faltar pero ya compraré allí más- me dijo, sonriéndome picaronamente.

Cuando hubo terminado la maleta y todo, todavía nos dio tiempo a echar el último y comer temprano. La llevé hasta la casa de la amiga, donde habían quedado y nos despedimos con un beso.

Al verla irse, me quedé con un agujero en el estómago. Era morboso pensar en ella de vacaciones sexuales, pero la iba a echar de menos. Me hubiera gustado haber ido con ella, que follara todo lo que quisiera, pero poder verla y estar con ella al final del día. Suspiré apesadumbrado. Pronto viviríamos juntos. Aunque por otro lado me asustaba un poco necesitarla tanto.

            Con esos pensamientos emprendí el largo y pesado viaje de vuelta. Para cuando llegué, Noemi ya estaba en el hotel. Me había enviado una foto por whatsapp. Era un selfie, de ella en el asiento del avión, con un chico al lado de su edad. Era guapo, así pijillo. Decía: “¡La cosa empieza bien! Hemos conocido a unos chicos en el aeropuerto al embarcar, y nos hemos sentado juntos en el avión. Se alojan cerca de nuestro hotel. Dicen que van a Ibiza todos los veranos, así que se han ofrecido amablemente a enseñarnos la isla. Hemos quedado esta noche para salir. Aunque sea miércoles, dicen que en verano siempre hay mucho ambiente. El de la foto es José. ¿A qué es mono? Es muy simpático también. Me lo quiero follar. Parece un poco cursi y tal, pero creo que es sólo fachada. Seguro que en la cama es duro y sabe ponerme en mi sitio. ¿Tú que crees? ¿Será bueno?”

Le miré la cara al tío, sonriente. Qué suerte tenía, le había tocado el gordo. Le contesté, pero no me volvió a hablar hasta la noche, cuando salía. Se conectaba muy poco, así que dejé de prestar atención. Eran sus vacaciones al fin y al cabo, tampoco podía pedirle que estuviera pendiente del móvil todo el rato. Cuando me acosté, acababa de terminar de cenar e iban a tomarse algo. Se había formado un grupo de ellas 4, con los 3 tíos que conocieron en el avión más dos amigos que vivían allí y se apuntaron.

A la mañana siguiente me llevé una sorpresa. Aunque con Noemi eran ya cada vez menos sorprendente estas cosas. Me mandó una foto a las 8 de la mañana. Estaba ella en la cama, arropada con una sábana, justo encima de los pechos, y los brazos por fuera, desnuda hasta los hombros, que era lo que se veía (seguramente estuviera desnuda entera). A su lado había un tío, dormido de lateral, con la cabeza en la almohada a su lado. Ella alargaba el brazo para poder hacer el selfie y que salieran los dos. El tío tenía el torso también desnudo. Me acerqué para verle bien. Si, parecía que era Jose, el del avión, aunque no estaba seguro. Noemi tenía cara de dormida aunque sonreía y tenía todo el pelo revuelto. Estaba claro que habían follado. Además habían dormido juntos. Sólo viendo la foto ya me puse cachondo y me masturbé. Luego le hablé para ver que andaba haciendo. Al parecer sí que era Jose. Ya se había ido, aunque lo había despertado como a ella le gustaba (con mamada) Después bajó a desayunar con las amigas, y ese día irían a la playa. No se conectó más en toda la mañana, a la playa no llevaba el móvil.

Yo tampoco le hablaba mucho, esperaba que ella me enviase algo. Mientras pues seguí perreando en casa, jugando al pc, viendo pelis y muchas pajas. También estuve mirando dónde ir para las vacaciones. Vi un buen sitio no muy cerca de la playa, pero barato. Era un estudio grande, con un salón grande y sofá cama, la cocina, un baño y un balcón. Primero empecé a buscar piso con dos habitaciones. Tenía en mi cabeza la idea de que si Noemi se traía a alguien, pudiera dormir con él en la cama, y yo quedarme en el otro cuarto. Eso habría sido genial. Pero los precios eran absurdos, así que empecé a buscar una sola habitación, que al menos estuviera ella en la cama, con la puerta cerrada, y pudiera yo entrar al piso, y al menos escuchar o mirar algo. Pero también muy caro. Así que al final terminé conformándome con el estudio, que era igual de grande que una habitación de hotel, pero mucho más barato y con cocina. Al menos estaríamos juntos, que era lo importante. Lo de dormir en el cuarto de al lado, mientras ella se acostaba con otro en nuestra cama podríamos dejarlo para septiembre que íbamos a vivir juntos. No merecía la pena gastarse un dineral para eso. Lo consultaría con ella, y si le parecía bien lo reservaría.

A la tarde me envió una foto suya, en la playa, tumbada en la toalla haciendo topless, y José sentado a su lado. Y ya no supe más de ella hasta el día siguiente, el viernes por la tarde que me llamó. La vi en línea un par de veces, pero no me dijo nada. Yo tampoco quería agobiar ni molestar.

– ¡Hola! ¿Cómo estás?

– Bien, aquí en casa. Y tú que tal.

– En el hotel, acabo de ducharme. Hemos vuelto de la playa hace un rato, y ahora saldremos otra vez. Perdona que no te haya hablado, es que hemos estado súper liadas

– Ya imagino. Yo tampoco te he querido hablar para no molestar.

– ¡No! Para nada, si tú no molestas nunca. Si me quieres hablar, háblame, ya te contestaré yo poco a poco cuando pueda.

– Bueno y qué tal anoche. ¿Dormiste sola?

– Jaja. Claro que no.

– Me lo imaginaba. Vi tu foto con José en la playa. Parecéis muy unidos.

– Jaja, no te creas. Anoche estuve con otro.

– ¿En serio? ¿Quién?

– Un alemán. Se llama Eric. Está en mi hotel también con amigos. Nos conocimos ayer en el bufet del desayuno y luego por la tarde cuando íbamos a salir, lo vi en el lobby con los amigos. Estaban jugando al billar, que hay un par de mesas en la zona común, y yo mientras esperaba que bajaran éstas pues me acerqué a saludar y estuvimos charlamos un rato. Le dije dónde íbamos a estar esa noche, y que si quería pasarse más tarde, nos podíamos ver allí.

– ¿Y fue?

– Si, nos encontramos en el bar. Bailamos un rato, nos liamos, y ya volvimos todos juntos al hotel. Está en mí misma planta, así que me acompañó hasta mi habitación, y allí charlamos un poco más… Y nada, le dije que si le apetecía pasar un rato, y no hizo falta insistir.

–  ¿Y a Jose lo has visto más?

– Sí, pero no creo que quedemos más.

– ¿Y eso?

– Nada, es un poco tonto. Anoche se lio una buena.

– ¿Por qué?

– Nada, porque éstos nos dijeron de salir, pero les dijimos que no, que queríamos ir esa noche solas. Porque tampoco es plan de salir todo el rato con un grupo de tíos que no espantan a todos los demás. Queremos ir un poco a nuestra bola. Y nada bien, hasta que en el bar, estaba yo con Eric tranquilamente bailando, liándonos y tal, y a esto que aparece Jose, que también estaba por allí.

– Ups.

– Sí. Nada, le saludé en la distancia cordialmente, pero se acerca el tío to gallito. Y me separa de Eric en plan borde, y empieza “tú que haces, no sé qué, de qué vas”.

– ¿En serio?

– Si. Estaba borracho creo. Y el pobre Eric que no se enteraba de nada.

– Que capullo ¿no? ¿Pero tú le dijiste de estar juntos?

–  ¿¿Yo?? Qué va. Si nos conocimos hace dos días. Pasamos el primer día juntos en la playa y eso, pero vamos. Está tonto. No sé quién se cree que es la verdad.

– Y que pasó.

– Pues nada, intenté calmar un poco a Jose, Eric captó lo que pasaba y claro me preguntó si era mi novio. Y va Jose que también habla inglés y le dice “sí, claro que sí”. Ahí ya me harté, me puse del lado de Eric, y le dije a Jose que se largara. Tampoco quería dejarlo en mal lugar allí delante de todo el mundo, pero es que se pasó un montón. Entonces ya viendo que yo me puse de su lado, Eric me puso el brazo encima del hombro, vinieron un par de amigos suyos para ver qué pasaba y hacer bulto en caso de pelea. Y nada, Jose viendo que no tenía nada que hacer, con el ego súper herido se fue, llamándome puta por el camino.

– Puf. Menudo imbécil.

– Si. Y sus amigos igual. Estaban allí también, y como alguno se lio con mis amigas, y ahora estaban ellas también estaban tonteando con otros pues nos habrán puesto verdes a todas. Esta mañana Vanesa les dijo de ir a la playa, y contestaron borde que no, que nos fuéramos a mamar pollas que era lo que nos gustaba.

– Madre mía.

– Jaja, ya ves tú. Que infantiles son algunos tíos de verdad. Niñatillos. Pero fue súper divertido, porque cuando me llamó puta Jose, Eric me preguntó qué significaba, y ya desde entonces está siempre bromeando, llamándome puta. Cariñosamente claro. Me hace mucha gracia como lo pronuncia, jaja. Es más lindo…- grrr-. Pero bueno, hoy hemos ido a otra playa, y nos hemos apuntado a un curso de submarinismo para mañana, súper guay. Y ahora queremos ir de compras y tal.

– ¿Vas a quedar con Eric hoy?

– No lo sé, depende de a qué hora vuelva. Mañana me ha invitado a salir con él y sus amigos por la noche. Hoy supongo que lo veré un rato, pero quiero dormir sola esta noche, estoy cansada.

– Entiendo.

– Bueno, me tengo que ir ya.

– Oye una cosa. He estado mirando los apartamentos y eso.

– Ah sí, dime- le conté toda la problemática de precios, tamaños y demás. Estaba de acuerdo conmigo-. No te preocupes por eso, si vamos a vivir juntos el curso que viene. Si podemos guarrear un poco lo haremos, y sino ya tendremos tiempo para eso. Ahora lo importante es estar juntos y relajarse. A mí me parece bien ese, en la playa esa no he estado nunca, así que bien. Cógelo.

– Vale. Bueno, hasta luego, pásalo bien.

– Xaito- nada más colgar fui al ordenador y reservé el apartamento, antes de que subiera de precio. Una semana, desde el 17 al 24. A ver qué tal.

Al día siguiente hablamos otro poco. Habían estado haciendo submarinismo, y por la noche iba a quedar con Eric y sus amigos, todos alemanes que estaban de vacaciones. La mayoría tíos, y un par de tías. Se entendían en inglés. Y después al día siguiente querían ir de excursión por la isla. Habían conocido a otro grupo de españoles en el curso de submarinismo, y estaban organizando cosas turísticas juntos por la zona. Eran bastantes, no siempre iban todos.

Noemi me daba resúmenes rápidos por whatsapp porque no tenía mucho tiempo. Al día siguiente hablamos de nuevo a la tarde, cuando volvió de la excursión a San Antonio. Al parecer en el curso de submarinismo, el instructor le había pedido su número para avisarla para una excursión en lancha que se iba a organizar para ver Formentera. Pues acababa de llamarla para decirle que al día siguiente se iba a organizar el viaje en barco, que si quería ir. Noemi le dijo que si, y ya aprovechó el tío para invitarla a cenar esa noche. Noemi no pensaba hacer nada, porque estaba cansada, pero dijo que sí. Después me enteré de que terminó durmiendo en su casa, que el tío tenía un piso súper chulo cerca de la playa. Me pasó una foto de cuando estaban en un bar. Era un tío mayor de unos 35, súper moreno. Al día siguiente ya fue con él al puerto para la excursión.

Después pasó un par de días un poco incomunicada. Me contó que había seguido quedando con Eric por las noches, pero que nadie nuevo. Se pasaban el día haciendo cosas, no paraban. Tenía un grupo para excursiones. Con las amigas salía de fiesta y también a veces iban a las excursiones juntas. Y luego para hacer senderismo solía ir con Eric y sus amigos.

El miércoles, una semana después de haberse ido, que llevaba unos días sin saber mucho de ella, me envió un video, por la tarde, sin previo aviso. El video empezaba con un primer plano de la cara de Noemi, mientras lo encendía. Estaba bastante morena. Cuando vio que grababa, lo alejó un poco, y ya se vio más de la habitación y la situación. Estaba la luz encendida, debía ser de noche. Lo apoyó en un sitio, y lo dejó allí grabando. Ella estaba de pie, con el cuerpo apoyado sobre lo que parecía una mesa. Un tío estaba detrás de ella de pie, metiéndosela.

–  Already?- dijo él, que había parado para que Noemi pudiera poner la cámara en su sitio.

– Yes, come on. Fuck me. Please- la cámara la enfocaba principalmente a ella, a su cara. Al estar apoyada boca abajo, se le aplastaban las tetas y no se le veían. Del tío sólo se veía su torso, desnudo y brillante, la cabeza estaba fuera de plano. La embestía con fuerza y rapidez. Tenía los músculos marcados- Oh my god! Yes! Yes! Harder please, harder!

– You like it huh? You like it?

–  Oh yes, yes!!

– Say it.

– I like it so much. I love your cock.

– You want me to stop?

– Oh no! Please don’t! Don’t stop, keep fucking me, I love it.

Hablaban en inglés. Me costaba un poco entenderlos, entre los gemidos y los golpes. A Noemi sí la escuchaba, al tío un poco menos, no distinguía muy bien entre gruñidos y gemidos de palabras. Ese debía ser el tal Eric. Era bastante alto y tenía abdominales y pectorales marcados. Tenía las manos apoyadas sobre la mesa a ambos lados del cuerpo de Noemi y la embestía hasta el fondo, dejando resonar los golpes del cuerpo contra sus nalgas. Ella no dejaba de mirar a la cámara, cerrando los ojos a veces por el placer, sin parar de gemir. Era jodidamente erótico. Estuvieron así sin parar un par de minutos, y entonces Eric le cogió el pelo, le hizo una cola, y tirando de ella la empezó a embestir con más fuerza. Noemi se incorporó un poco, ya que le tiraba de la cabeza hacia atrás, y salió de plano, ya sólo se le veía el cuello y los pechos. Se le notaban las tetas más blancas que el resto del cuerpo, aunque no mucho. Eric aprovechó que había espacio y metió una mano por debajo para agarrarle una, manosearla bien y pellizcarle un pezón. Pum, pum, pum, los golpes eran cada vez más fuertes, tanto que el móvil empezó a moverse poco a poco hasta que se calló, y la cámara miró al techo. Noemi lo recogió, y paró el video.

Impresionante. Lo vi una y otra vez sin parar, hasta que terminé dos veces. No quise hablarle, no fuera a ser en directo. Pero fue ella quien me habló.

– ¿Te ha gustado?

– ¡Si! Increíble. Qué pervertido es ese Eric.

– ¿Eric? No, no. Ese era Derek- ¿¿Derek?? ¿Otro alemán?

–  Ah, es que como hablabais en inglés.

– Sí, es que también es alemán. Es amigo de Eric, he salido varias veces con su grupo.

– A ver si te va a pasar como con el otro.

– No, para nada. Son un encanto. Hay muy buen rollo entre todos. Además Eric ya sabe que nos hemos liado, ese vídeo es de ayer. Es que te has perdido muchas cosas, hace tiempo que no hablamos.

– Pues si- dije con tono rencoroso.

– Ay mi churri, pobrecito. Lo siento, pero es que apenas miro el móvil, y como tú tampoco me hablas, no me suena y se me olvida.

– Bueno, y qué ha pasado.

– Bueno, realmente tampoco mucho. ¿Hasta cuándo te he contado?

–  La última vez ayer, que me dijiste que ibas de senderismo con Eric y tal, pero apenas me diste detalles. Y antes de eso tampoco mucho, que te habías liado con el instructor ese, fue lo último interesante que me contestaste.

– ¡Ah sí! Eso fue hace un montón de tiempo ya. Bueno en realidad no hace tanto, fue el domingo. No lo he visto más. El lunes fuimos en barco a Formentera, fue genial, aunque apenas hablé con él, ya que estuve con el grupo de españoles que te comenté.  Formentera genial, y el viaje en barco impresionante, estuvimos nadando en mitad del mar y todo. Esa noche quedé con Eric, como de costumbre, y luego ayer me invitó a ir con ellos de excursión, que querían hacer senderismo por la isla. Yo no llevaba botas ni nada, pero una chica que venía, me dejó un par. Son muy simpáticas. A los alemanes es que les encanta andar, y estuvo muy chulo la verdad. Estuve al principio con Eric que es al que más conozco, pero luego me fui integrando. Me llevo súper bien con todos. Luego cogí confianza con Derek, un encanto también. Lo conocía ya de antes pero apenas habíamos tenido contacto. Empezamos hablar y tal, y el resto del día lo pasé con él. Y nada con tanto andar, me salió una rozadura y Derek me dijo que tenía pomadas y vendas para eso, me ofreció quedar y ayudarme. Así que nada, al regresar fui a su cuarto a que me curase. Eric me dijo de quedar, pero le dije que no, que iba a estar con Derek y tal. Y nada, muy simpático, que no pasaba nada, que no me preocupara, que me lo pasara bien y que ya nos veríamos al día siguiente en la playa. Vamos, él se olía ya lo que iba a pasar.

– Y qué pasó.

– Pues nada, estuvimos en su cuarto charlando, me curó la herida, me hizo un masaje en los pies, luego en las piernas, después en la espalda… Conforme iba subiendo, me iba desnudando. Primero sólo me quitó las botas y los calcetines, pero luego fue subiendo, y me pidió que me quitara los pantalones. Me quedé sólo con la camiseta, que me tapaba hasta la cintura por suerte, porque llevaba tanga. Pero lo hacía tan bien, y yo estaba tan relajada, que dejé que fuera subiendo, hasta la barriga. Entonces me pidió que si quería que siguiera tenía que quitarme la camiseta, así que lo hice. Me puse boca abajo, y me desabrochó el sujetador, para poder masajearme bien. Lo hacía increíblemente bien, de verdad. Tenía una botella con aceite de masajes además, que estaba calentito. Puso unas velas aromáticas, la luz flojito y música de fondo… Yo estaba súper caliente, pero como el tío no me entraba y seguía con el masaje, me dejé llevar, y sin darme cuenta me relajé tanto que me dormí.

– ¿¿En serio??

– Jaja, sí, estaba tan cansada. Pero fue un momento nada más creo. Porque cuando me desperté el seguía detrás de mí, masajeándome los muslos por dentro, muy cerca de mi coño. Y llevaría ya un rato allí, porque me noté muy mojada.

– Y qué hiciste

– Nada, le dejé seguir, y él siguió subiendo, hasta mis nalgas, y luego empezó a acariciarme el coño por encima del tanga que lo tenía ya empapado. Y ya cuando me pasó un dedo por la raja no pude aguantar más, me levanté y empecé a besarlo. Y nada, se desnudó, y empecé a restregarme por su cuerpo, manchándolo de aceite también, nos revolcamos y lo hicimos. Fue tan erótico- me estaba poniendo celoso. Era demasiado bonito eso, demasiada intimidad.

– ¿Y luego?

– Nada, después me invitó a quedarme a dormir y pedimos la cena al servicio de habitaciones. Pedimos vino y estuvimos charlando y tal – tampoco me gustaba tanta charla. Estaban ganando demasiada complicidad. Más guarreo y menos hablar-. Luego lo hicimos otra vez, como estaban los platos y las bandejas en la cama, pues lo hicimos sobre la mesa. Eso fue lo que viste.

– Lo recuerdo perfectamente.

– Jaja. Y nada, me quedé con él, y esta mañana después de ducharme y desayunar, fui a la playa con Eric, Derek y los demás. Cuando tuve un rato a solas con Eric, le conté que había estado con Derek, me cae súper bien y no quería que hubiera malos rollos. Y nada, él ya lo sabía, porque Derek se lo había contado, son amigos. Aparte Derek ya le había pedido permiso a él para intentar algo conmigo, aunque sabía de antemano que a Eric no le importaría. Muy simpático de verdad. Me dijo que se alegraba de que se lo contara, pero que no me preocupara que no había ningún problema. Así que después de eso súper bien, todo el día de cachondeo con los dos, tonteando, bañándonos y tal. Eric le contó a Derek lo que pasó con Jose, que me llamó puta, y ahora los dos bromean con eso, llamándome puta. Una vez los escuchó un español que pasaba y nos miró así raro, jaja.

– Qué bien.

– Si. Y hablando de Jose, me habló hoy.

–  ¿Sí? ¿Para qué?

– Se disculpó por lo de la otra noche, y me ha dicho de quedar.

– ¿Y qué le has dicho?

– No le he contestado, y no pienso hacerlo. El primer día estaría muy crecidito, creyendo que iba a ligar mucho, pero seguro que no se ha comido una rosca, y por eso me habla.

– Seguramente.

– Y yo naturalmente tengo muchas otras cosas que hacer. Prefiero mil veces estar con Eric y Derek. Son adorables. Además estoy tanteando el terreno con uno y otro, a ver si cae el trío – me dio un pinchazo de nervios en la barriga. Qué morbo-. Uf, me encantaría tener a esos dos machos en mi cama toda la noche para mi solita. Ojala los convenza.

– Y esta noche qué vas a hacer.

– Pues esta noche voy a quedar con mis amigas, que hace un par de días que no las veo. Van a salir con el grupo de españoles. Ellas como no saben inglés pues no se vienen conmigo y los alemanes. Aunque a mí esta gente me cae mejor la verdad.

– ¿Y qué vais a salir de fiesta?

– Si, como siempre. Queremos ir a la playa de noche. Hay un par que me tiran los tejos desde que nos conocimos, así que aprovecharé hoy para intentar algo. Aún no tengo claro con cuál. Me dejaré llevar.

– Y qué dicen estos dos de que salgas con tus amigas de guarreo.

– Nada, qué van a decir. Tienen otra mentalidad, son muy liberales. Eric me dijo de salir como siempre, pero le dije que quería ver a mis amigas. Y nada perfecto, muy sonriente como siempre que me lo pasara bien. Como cuando quise quedar con Derek. Me da siempre mi espacio. Tampoco le voy a contar lo que hago, lo de Derek porque era su amigo pero esto para qué. Además creo que se sobreentiende. No es nada celoso. Mañana seguro que me dice de quedar de nuevo, y le diré que sí, porque es ya la última noche y yo también quiero verlo. Derek también me gusta mucho, pero con Eric tengo más confianza, no sé. Aunque intentaré que venga Derek también y salir los tres solos. A ver qué pasa – me iba a explotar la polla esos días esperando noticias.

– Bueno, pues ya me contarás.

– Si, a ver qué pasa. Me voy a vestir ya, que tengo que salir.

– Venga, hasta luego

– Te quiero.

– Y yo.

Ya no supe más de ella ese día, ni el siguiente hasta la tarde. Estuve mirando, pero tampoco se conectaba y ya por la tarde, viendo que la última vez que estuvo en línea fue a las 5 de la mañana, me empecé a preocupar y le hablé. Por suerte me contestó al rato, que había estado todo el día fuera, pero que ya estaba en el hotel. Que luego me contaría. Y me pasó una foto. Estaba ella, en la playa, sentada en la arena. A un lado estaba Eric y al otro Derek. Derek era el típico alemán, rubio, ojos azules, muy musculoso.  Supe que ese era Derek, porque era más blanco, y lo había visto en el video que me pasó Noemi. Eric era muy distinto, era moreno y tenía la piel más morena, seguramente tuviera ascendencia turca, muy atractivo también. Estaban sentado a su lado, y ella les pasaba el brazo por los hombros a los dos para acercarlos, sonriente. Derek alargaba el brazo para hacer el selfie, que llegaba sólo hasta justo por encima del pecho. No se veía, pero casi seguro que Noemi no llevaba nada porque se le veía un poco la marca blanca en las tetas del bikini. ¿Habrían follado? En la cama no estaban, estaban en la playa, aunque no era la del primer día con Jose, era una especie de cala, porque se veía al fondo rocas. No parecía que hubiera mucha gente. ¿Dónde sería? Era antigua, porque ya habían vuelto al hotel. ¿Saldrían de fiesta los tres esa noche? ¿Montarían el trío al final? Tenía mucha curiosidad así que no pude evitar preguntarle, si iba a salir con ellos esa noche. Me dijo que no lo sabía aunque ya me contaría porque no podía hablar en ese momento que estaban con las despedidas y tal, que al día siguiente se volvían. Así que la dejé en paz y me fui a mirar la última foto y a imaginar todo tipo de situaciones sucias y perversas para masturbarme, que luego resultaron no estar tan lejos de la realidad.

Esa noche no supe nada de ella, y al día siguiente a las 4 de la tarde ya por fin me habló para decirme que estaba en el avión, que todo bien y que me llamaría al llegar a casa. Esperé impacientemente, siguiendo en la página del aeropuerto el vuelo, hasta que aterrizó. Una hora después por fin me llamó.

– ¡Hola! Por fin en casita ya.

– Menos mal, creía que habías desaparecido.

– Ya, lo siento. Pero es que no tenía mucho tiempo, y han pasado tantas cosas, que no podía contártelo todo, y no quería contarte sólo un poco, y dejarte sufriendo con la intriga de lo demás. Prefería hablar tranquilo y darte todos los detalles.

– Si bueno, lo que sea. Aquí estamos ya. Qué pasó.

– Jaja. Viste la foto ¿no? ¿Tú que crees?

– ¿Lo hiciste? ¿Con los dos a la vez?

– Claro que sí, la duda ofende- uff… me iba a explotar la polla-. Fue genial. Pero deja que te cuente desde el principio. ¿Qué te conté lo último?

– Pues que ibas a salir con tus amigas y los españoles.

– Ah sí. Bueno, esa noche no tiene gran cosa. Cenamos y luego fuimos a la playa, que había una especie de fiesta. Tenían barriles con hogueras, y nos pusimos todos juntos alrededor de una, a beber y tontear. ¿Te acuerda que había dos que querían conmigo?

– Claro

– Bueno, pues estuvieron todo el rato intentándolo y tal. Y yo como tampoco sabía muy bien por cual decidirme, dije que me iba a bañar, que quién se venía. Uno de ellos, Jose (otro Jose, no el que tú conoces), bromeó: “estás loca, con el frío no sé qué”. Lo provoqué un poquillo, pero no se decidía. Entonces Manu, el otro, en seguida saltó y dijo: “venga, vamos, a ver quién llega antes”. Justo Jose se estaba levantando ya, pero el otro se le adelantó. Y nada, fuimos al agua, nos bañamos (desnudos), y nos liamos. Él quería follar allí, pero yo no quería hacerlo sin condón, así que paramos, nos secamos y tal, dimos un poco el paripé con el grupo (Jose ya se había apartado) y luego nos fuimos al hotel.

– Y qué tal.

– Pues mal la verdad. Si es que tengo un ojo para estas cosas.

– Por qué.

– Porque era un inútil. Pero exagerado. Fuimos a su hotel, entramos, nos liamos, nos desnudamos, tú sabes, nos tumbamos en la cama. Se pone corriendo el condón, y pum me la mete. Y me quedo, bueno, tendrá muchas ganas el hombre, es normal. Está ahí en el tema un poco, dándome. Sin besarme ni nada, tenía que besarle yo. Le dije de cambiar, y darme la vuelta, para que pudiera masturbarme, pero no me hizo caso, así que me tuve que tocar yo. Le pedí que me acariciara un poco los pechos y tal, y cuando me doy cuenta, empieza a gemir y se corre.

– ¿En serio? ¿Así sin más?

– Así sin más. No me lo esperaba en absoluto. No creía que fuera a acabar tan pronto sin avisar ni nada. Yo me estuve conteniendo porque creí que iba a durar más y claro no terminé. Si llega a avisar pues me habría esforzado, ya sabes que yo cuando quiero me corro muy rápido también, pero es que así…

– Claro

– Y nada, el tío me la saca, se tumba a mi lado, tan pancho, muy satisfecho. Vamos ni excusa intentó darme, ni un: “lo siento es que estaba muy cachondo, no me había pasado nunca, no sé qué”. Nada, él súper contento, así que eso tiene que ser lo normal para él. Y bueno, como vi que se estaba ya acomodando para dormir, le digo tócame un poco ¿no? Y salta “¿más quieres? ¿No te cansas eh?”

– Jaja.

– Mira, vergüenza ajena. Casi me levanto y me voy. Pero ya se me había acercado y dije bueno a ver qué pasa. Y no me comió el coño, se puso sólo a mi lado, y empezó a masturbarme. Y mira cuando empezó ya de verdad que quería que me tragara la tierra.

– ¿Por qué?

– Empieza tocarme el tío con una mano, y a chuparme un pezón al mismo tiempo. El pezón como si estuviera mamando leche de su madre. Y luego los dedos fatal. No me daba donde era, cambiaba de lado continuamente, un ritmo súper raro, se paraba seguía, paraba, iba muy rápido y otra vez paraba. Yo creo que no era capaz de hacer dos cosas a la vez, con la lengua y la mano, y cada vez que me chupaba el pezón, la mano hacía cosas raras.

– Madre mía.

– Bueno si vieras mi cara. Era en plan, ¿y ahora como salgo de aquí? Y ya cuando me clavó una uña dije mira, paso. Le dije: “ya está, para”. Me salta: “te ha gustado ¿eh?” y se volvió a tumbar, sin esperar respuesta.

– ¿Fingiste el orgasmo?

– No. Ni de coña. No voy a fingir yo orgasmos a estas alturas de mi vida. Simplemente le dije que parara, y él ya sobre entendió. Tampoco se molestó en preguntar por qué no había gemido ni nada, así que.

– Y luego qué.

– Nada, me levante me vestí y me fui. Me preguntó que si no me quedaba a dormir. Hay que tener fe.

– Jaja. ¿Y qué le dijiste?

– Nada, que no, que estaba cansada.

– En fin.

– Pero bueno, es lo que te dije en mi casa. No es la primera vez que me encuentro algo así. A veces pasa.

– ¿Y por qué no se lo dices? Que es un inútil.

– ¿Para qué? ¿Para discutir? ¿Para tener una situación incómoda? ¿Para qué se deprima? Paso.

– Bueno, al menos se entera, parece que no lo sabe.

– Qué va a saber. Pero que no, que no soy yo una maestra ahora. Ya se dará cuenta, tarde o temprano.

– Pues sí.

– Además que no era sólo la torpeza, que también. Lo que más me jodió fue el pasotismo. Ni se preocupó en preguntar, en si me gustaba esto o lo otro, si quería más, nada. A su bola. Porque si es torpe o se corre pronto o lo que sea, que me ha pasado, bueno mira pues no pasa nada, hay muchas más cosas que podemos hacer, tontear, tocarnos y tal. ¿Pero en ese plan? Paso. Un desconsiderado, eso es lo que es.

– Ya.

– Una vez discutí con uno por lo mismo, porque pasaba de mí, y no se preocupaba de mi placer. Con un novio quizá, pero con un rollo así, no consigues nada discutiendo, sólo un mal rato y perder el tiempo. Y como que no, tenía muchas más cosas que hacer esa noche, y al final la cosa mejoró, por suerte.

– ¿Si?

– Si. Fui a por el otro.

– ¿En serio?

– Jaja, sí. Me lavé un poco en el baño de su habitación, me despedí y me fui. Les hablé a mis amigas, y me dijeron que seguían en la playa, pero que Jose se había ido ya, solo. Dije, ésta es la mía. Mire en el grupo de whatsapp que tenemos, lo busqué, y le pregunté que por qué se había ido, y tal. Me contestó en seguida, que como yo me había liado con Manu y tal, pues que no le apetecía estar fuera más tiempo. Y nada, le conté lo que había pasado (así un poco censurado), que nos habíamos liado y tal, que me había invitado a su hotel, pero que no había salido bien, y que ya me había ido. No dije nada de follar, porque pensé que no querría nada conmigo si se enteraba. Está feo lo sé, pero estaba demasiado cachonda. Él tampoco preguntó más, así que le dije que si quería salir un rato, o se había acostado ya. Y claro, él encantado dijo que no, que salía sin problemas. Entonces le dije: “Porque si te has acostado ya no pasa nada, puedo ir a hacerte compañía si quieres”.

– Ahí a tope.

– Puf, es que no veas como estaba. Y nada, se quedó un momento callado y me dijo: “bueno, si quieres venir, podemos estar aquí un rato también”. Así que nada, fui, y nada más entrar, el pobre había preparado algo para beber, y unas cartas y tal, pero nada, yo fui al grano. Me empecé a liar con él desde el primer momento, fuimos a la cama y follamos.

– Y qué tal

– Mucho mejor, dónde va a parar. Por si acaso para que no me pasara otra vez lo mismo, nada más metérmela me masturbe y me corrí. Pero el siguió un buen rato, y me dio tiempo a terminar otra vez. Y nada, nos quedamos un rato charlando, y como ya estaba más animadilla y tal, le dije de volver otra vez con esta gente a la playa. Fuimos, seguimos bebiendo y luego ya nos recogimos. Jose vino con nosotras, y durmió conmigo. Echamos otro antes de dormir, el chico cumplió. A mis amigas les conté la verdad de lo que había pasado, y se rieron. Me sentía un poco mal, después del calentón, por si se enteraban de que me había acostado con los dos en la misma noche, pero me dijeron que había hecho bien. A ojos de todo el mundo, me había ido a dormir con Jose, si Manu contaba que habíamos follado, podía estar inventándoselo. Además, ya mismo nos íbamos, así que no pensé en ello.

– Y qué pasó al final.  

– Pues nada más, con ellos no volví a quedar. Al día siguiente estuve con Eric y Derek todo el día.

– Qué hicisteis.

– Pues me sorprendieron por la mañana. Después de despertarme, lo hice con Jose una última vez y se fue. Bajé a desayunar como siempre y cuando subí para cambiarme y bajar a la playa con éstas, viene Derek a mi cuarto en plan: “¡sorpresa! Eric y yo hemos alquilado un coche, y vamos a pasar el día recorriendo la isla y tal, ¿quieres venirte?”. Me quedé… ¿Pero todo el grupo? Y me dice, no, sólo nosotros.

– En bandeja.

– Jaja, sí. La verdad es que me apetecía un montón, así que no me lo pensé y acepté. Y me dijo: “Bueno, pues coge una mochila, mete un par de cosas que nos vamos. Le digo a Eva que te deje las botas otra vez”. Así que cogí una mochila, les dije a mis amigas que no iba a ir con ellas y nos fuimos.

– Y qué hicisteis.

– Pues todo el rato de aquí para allá, de pueblo en pueblo, recorriendo la costa y tal. Estuvo genial. Estuvimos los tres muy bien, unidos, tonteando todo el rato. Además, ellos querían tema, pero creo que no se atrevían a pedirlo directamente, porque lo hicieron muy sutilmente, aunque yo me di cuenta.

– El qué.

– Pues que estuviéramos los tres juntos. Pero no en plan amigos, sino como pareja, pero los 3. Un ménage á troi.

– ¿Te propusieron el trio ellos al final?

– No hizo falta. Es que no me refiero a eso. Ménage á troi es un trío sí, pero yo me refiero a la relación en sí. Porque un trío pueden ser muchas cosas. Por ejemplo con tu pareja, y viene un tío aparte y lo hacéis. Pero tu pareja sigue siendo la misma, el otro tío es sólo un invitado. En el ménage á troi todos son pareja. Son iguales todos, todos están en la relación.

– Bueno pero eso es lo que teníais ya ¿no?

– No. Nos liábamos y tal en plan liberal, con uno, y luego con otro. Pero cuando estábamos los 3 solos o con más gente, éramos sólo amigos. En ese sentido la relación seguía igual que siempre, sólo cuando estaba con uno de ellos cambiaba. Podrían haberme propuesto un trío, y habría dicho que sí, pero habría quedado un poco brusco, y además habría quedado la duda, bueno quién es el invitado aquí. Seguramente Derek, porque yo salía normalmente con Eric. Y claro ellos no querían eso, querían estar todos iguales.

– ¿Y qué hicieron?

– Pues ya te digo, fueron muy sutiles, lo hicieron bien. Salimos al principio con el coche, ellos delante y yo tendrás bromeando y tal, visitamos un par de sitios, y paramos en una gasolinera. Derek que conducía me pidió que fuera con él para ayudarlo con el idioma y eso. Eric se quedó dentro del coche. Y Derek mientras estaba con la manguera echando gasolina, me acerca a él y me besa.

– Allí en medio.

– Claro. Pero un beso largo además. Era la primera vez que nos besábamos así en público. Eric podía vernos perfectamente. Al principio me quedé un poco confusa, pero luego ya lo entendí, porque más tarde, fue Eric el que me besó, con Derek al lado. Paramos en un mirador a hacer fotos, y Derek se alejó un poco. Nosotros nos habíamos quedado al lado del coche, y Eric se me acercó y me besó. También muy largo, que Derek tuvo tiempo a volver. Y ahí ya entendí lo que querían. Pasar esa barrera entre los 3 amigos, que se lían en la intimidad por separado, a los 3 liados juntos.

– Y qué pasó.

– Pues nada, Eric se puso a conducir porque Derek quería mirar las fotos, así que le dije a Derek que se sentara conmigo y me las enseñara. Nos pusimos atrás los dos, y después de ver las fotos un rato, le besé yo a él.

– Con Eric conduciendo.

– Si.

– Y qué dijo.

– Cuando nos separamos, nos miró por el retrovisor y dijo, así entre español e inglés: “heh, what a puta”. En plan, será puta, pero de broma. Y los tres empezamos a reír. Eso ya fue la confirmación de lo que yo pensaba. Y nada a partir de ahí estupendamente los tres, como una pareja. Nos besábamos cuando nos apetecía, nos tocábamos si queríamos y todo genial. Así en ese plan, no hacía falta preguntar si apetecía un trio. Simplemente surge. Igual que cuando estas con tu pareja, o un tío que te gusta, solos en una situación apropiada, pues os besáis, y lo hacéis. Pues igual aquí, pero con 3.

– ¿Y cómo surgió?

– Jaja, espera, que aún falta. Luego fuimos a comer a un bar, y ya saliendo de ese pueblo vimos un acantilado, que tenía una playa pequeña, una cala vacía, y decidimos bajar porque hacía ya calor. Aparcamos cogimos las cosas y bajamos, casi haciendo escalada al final. Y nos quedamos allí el resto del día. Es de allí la foto que te pasé.

– ¿Y qué hicisteis?

– Nada, pusimos las toallas y eso y nos fuimos a bañar. Pero yo aún no tenía el bikini puesto, así que les dije que me tenía que cambiar. Y ellos en plan, qué dices, no hace falta. Se desnudaron tal cual y se fueron al agua.

– Y tú detrás.

– Claro. Me quité todo y los seguí. Y nada, allí tonteando en el agua, liándonos y eso. Luego salimos fuera, nos tumbamos a tomar el sol desnudos.

– ¿Y no pasó nadie por allí?

– No. Algún barquillo vimos de vez en cuando, pero lejos. Y nada, ahí fue cuando surgió.

– ¿Allí lo hicisteis?

– Si. Fue genial. Como una película. Justo después de hacer la foto Derek, me volví hacia él y empecé a besarlo. Como habíamos hecho hasta entonces, pero esa vez no paré. Seguí y seguí. Entonces noté la mano de Eric, acariciándome la espalda, así que me separé de Derek y empecé a besarlo a él. Estuve así un buen rato, cambiando de uno a otro, mientras ellos me acariciaban los pechos y las piernas. Sabían repartirse las partes bien. Entonces ya fue cuando Derek me quitó la mano de su nuca y la llevó hasta su polla, que estaba tiesa. Ahí fue ya cuando me perdí. Se la cogí a los dos y empecé a meneársela, sin parar de liarnos.

– ¿A cuál te follaste primero?

– Jaja. Pues lo estaba pensando justo en ese momento, no sabía con cuál empezar, así que seguí allí besándolos. No sé si me entendieron o qué, porque al rato Derek se separó un poco, se recostó, apoyando los brazos detrás de la espalda, y Eric me empujó así un poco con la mano, levantándome el muslo, para indicarme que me pusiera encima de Derek. Así que no lo dude, me levanté, me puse a horcajadas sobre Derek y me la metí.

– ¿Sin condón ni nada?

– Qué va. Yo no llevaba, y tampoco me apetecía usarlos la verdad, la situación era demasiado perfecta. Me la metí, lo agarré del cuello y empecé a menearme encima de él, besándolo. No lo pensé en ese momento, aunque quizá empezase Derek porque Eric la tiene un poco más grande, y para ir acostumbrándome. Cuando lo hago con Eric, al principio me duele siempre un poco, pero esa vez cuando cambié, no me molestó nada. O quizá fuera casualidad, no sé. Es que lo hacían todo tan bien que parece mentira que fuera espontáneo.

– Exagerada.

– Para nada, te lo prometo. Se compenetran perfectamente, y sabían guiarme sin hablar. Yo me dejaba hacer, y ellos se manejaban de manera que todo iba fluido.

– Lo habrán hecho más veces.

– No me extrañaría. Pero además de que sabían qué hacer, encajamos los 3 muy bien, casi nos leíamos la mente. Yo estaba muy a gusto con ellos, muy cómoda. Sabíamos lo que quería el otro en todo momento, y nos íbamos moviendo acordemente.

– Bueno y qué más hicisteis.

– Pues seguí montando a Derek un rato, lentamente, muy sensualmente, sin parar de besarnos. Él se quedó allí clavado, y me dejaba a mí moverme tranquilamente. Eric nos dio intimidad un rato, para que disfrutáramos, mientras se masturbaba, y me acariciaba la espalda y el culo. Después de un rato ya se puso de pie, Derek rompió el beso, y vi que Eric tenía la polla a la altura de mi cara, así que empecé a chupársela, sin parar de moverme. Tener a los dos dentro mía fue demasiado, saber que les estaba dando placer a los dos… En esa posición, con Derek incorporado, me frotaba el clítoris con su pubis, así que me corrí allí mismo. Que gustazo de verdad, temblé entera, tanto que tuve que abrazarme a Derek para no caer. Me saqué la polla de Eric de la boca porque sino se la mordía.

– ¿Y luego?

– Bueno, que me corriera fue como una señal para ellos, digamos. Cuando se me tranquilizó el cuerpo, Derek me dio un cachete en el culo para que me levantara. Me quedé de rodillas, Eric se puso detrás de mí así que entendí lo que iba a hacer. Me puse a cuatro patas, justo entre las piernas de Derek, y Eric empezó a follarme por detrás. La polla de Derek me quedó justo delante de la cara. Debía estar cachondísima, porque estaba muy manchada de mi flujo. Sin pensarlo me la metí entera en la boca, y empecé a mamársela. Él me recogió el pelo, y agarrándome por una cola, me folló la boca lentamente, mientras Eric seguía por detrás.

– Vaya imagen para el que os viera.

– Puf, en ese momento de verdad que me daba igual, estaba en el paraíso allí empalada. Perdí la noción del tiempo y todo. Un rato después, Eric me agarró de los brazos y tiro hacia atrás, incorporándome. Luego me giró la cara, y nos besamos. Derek mientras se puso un poco más cerca, y sujetándome con una mano en el pecho, para mantenerme erguida, empezó a masturbarme con la otra. Después de besar a Eric, bajé a besar a Derek y a pajearlo. Entre los dos me mantenían así medio erguida, a unos 45º, justo para que Derek cupiera debajo, y pudiera masturbarme. Naturalmente así no aguanté nada, y me corrí otra vez. Ahí volvimos a cambiar, Derek se tumbó bocarriba en el suelo, y Eric me la sacó, así que gateé hasta la polla de Derek que me esperaba tiesa, me puse encima y me la clavé. Eric se tumbó bocarriba también a su lado. Ahí me dejaron ellos hacer. Me folle un rato a Derek masturbando al otro, y entonces mirando a Eric allí tumbado junto a mí, me puse cachonda, y cambié. Estuve cabalgándolo otro rato, y volví a cambiar. Estuve así un rato, de uno a otro intentando no dejar a ninguno mucho tiempo esperando.

– ¿No te follaron a la vez? ¿El culo y el coño?

– No. En la playa no. Luego en el hotel.

– ¿Lo hiciste otra vez en el hotel?

– Si, pasamos la noche juntos. Pero no te adelantes. Total que los estaba cabalgando, alternando entre uno y otro, cuando mientras estaba con Eric, Derek se levanta de golpe, se acerca, me la mete en la boca y empieza a correrse. Me encantó tener toda su corrida en la boca, me la tragué sin pensarlo. Me dio coraje que hubiera terminado ya, porque tenía ganas de más, pero entonces recordé que aún me quedaba otro, y me alegré un montón. Justo después de que terminara Derek, Eric me agarró, me tumbó, se puso encima de mí y me estuvo embistiendo con todas sus fuerzas un rato. Derek se alejó para darnos intimidad también, y que tuviéramos nuestro momento. Yo me masturbaba mientras él me follaba sin parar, hasta que me corrí, y él al verme se corrió conmigo.

– Madre mía.

– ¿Te ha gustado? ¿Te has corrido tú también?

– Yo llevo ya dos desde que empezamos a hablar.

– Jaja. Qué travieso.

– ¿Y luego qué hicisteis?

– Nos quedamos allí tumbados y nos dormimos un rato. Estuvimos charlando, merendamos, nos bañamos otra vez, y ya después nos volvimos. Al llegar el hotel, mis amigas dijeron de quedar, para despedirnos de todo el grupo, pero en verdad a mí me apetecía quedarme con Eric y Derek, así que nos fuimos al cuarto de Eric que era el más grande y nos quedamos allí toda la noche.

– Creí que habías ido a una despedida o no sé qué

– Si, de ellos dos.

– ¿Cuando me hablaste estabas allí con ellos?

– Si

– Pues podrías haber hablado conmigo un rato. Llevaba todo el día sin saber nada de ti. No es que no pudieras hablar.

– Ya… Pero es que contarte que estaba con ellos dos, suponía contarte un montón de cosas más, o dejarte ahí con la intriga y tal. Creí que sería mejor contártelo todo junto.

– Pse. No sé. ¿Entonces no fuiste a la despedida?

– No hubo despedida. Las únicas que nos íbamos éramos nosotras 4, así que iban a salir como todos los días a hacer lo de todos los días. Y yo después de lo que pasó la noche anterior, no tenía muchas ganas de estar con Jose y Manu de nuevo así que pasé.

– Y qué hicisteis en el hotel todo el rato.

– Pues guarrear. Nada más llegar, nos duchamos. Los tres juntos claro. Empezamos normal, con la intención esa, de ducharnos, pero no paraban de tocarme, uno por delante con el jabón, el otro por detrás con el champú y me calenté. Empecé a liarme con Derek que estaba delante, y no sé de quién fue la mano que empezó a masturbarme. Eric por detrás no dejaba de restregarla por mi culo y entre el agua caliente, y la situación, me corrí en seguida. Pero fue un orgasmo pequeñito, de los que te calientan más, no de los que te sacian. En seguida les pedí que me follaran. En realidad sólo dije “fuck me”, al aire, sin mirar a nadie en concreto. Sólo quería tener una polla dentro de mí. Fue Eric que estaba detrás, y más accesible, el que directamente me empujó un poco hacia delante en los brazos de Derek, y me la metió. Empezó a follarme mientras me liaba con Derek, pero no había mucho espacio, y Derek no podía hacer mucho más. Así que riéndose se salió de la ducha y nos dio espacio. “Voy a pedir comida anda. Guarros, no tardéis”. Se secó y salió del baño.

– ¿Y tardasteis?

– Jaja, pues sí, bastante. Porque yo acababa de correrme, y tenía ganas de caña. Además, me puso muchísimo la situación, cómo Derek se había tenido que ir para que Eric y yo lo hiciéramos tranquilos. Fantaseé como si Derek fuera mi novio o algo así, y Eric mi amante, y nos habíamos quedado solos mientras mi cornudo se iba fuera a esperar que terminásemos…

– Eso habría estado bien.

– Si, ¿eh? ¿Te habría gustado ser tú, el que se iba fuera, para dejarme a solas con Eric?

– Si…

– Pues no. De haber sido tú, te habría dejado quedarte únicamente con el cinturón puesto, y sólo hasta después de cenar, para que nos sirvieras la comida, y después te llevaras los platos. Luego ya te habría mandado a tu cuarto, para quedarme a solas con Eric el resto de la noche. Pero con Derek no fue así, él se quedó y le compensé por lo de la ducha. Sólo fue un pensamiento momentáneo que tuve para calentarme. Estuvimos un buen rato, se me arrugaron las manos y todo. En verdad había echado de menos estar a solas con Eric, tener nuestra intimidad. Por eso estuvimos tanto rato. Me folló sin parar, y cuando vi que jadeaba demasiado, le dejaba descansar, poniéndome de rodillas y chupándosela. Y luego seguíamos. Me daba tan fuerte que me di varios golpes contra la mampara. Así 20 minutos por lo menos, hasta que al final me empezó a masturbar también, y nos corrimos juntos. Luego ya me limpie un poco y salimos.

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– ¿Y quién fue a abrir?

– Nosotros no, obviamente. Yo seguí como si nada, y Derek igual. Fue Eric, que salió del baño y abrió. La cama quedaba fuera del margen de visión de la puerta, así que no había problema. Únicamente nos pidió que no hiciéramos ruido un momento, jaja. Nos intentamos controlar, hasta que Eric cerró la puerta, y luego seguimos con lo nuestro. Eric dejó el carrito en medio de la habitación y se volvió al baño. Derek y yo seguimos un rato, pero ya con el olor de la comida y el hambre que tenía, le dije que terminara. Él me puso a cuatro patas, me agarró el pelo por detrás (así es como más le gusta follarme) me embistió y se corrió dentro.

– ¿Tu no terminaste?

– No, esa vez no, me costaba ya más a esas alturas, y no quería tardar tanto. Y nada, fui a limpiarme, y a la vuelta mis chicos ya tenían toda la comida servida y eso. Bueno eran pizzas, tampoco tenía mucho que hacer, pero bueno. Comimos, limpiamos y ya nos relajamos en la cama viendo una peli que echaban.

>> Bueno, y ya cuando se estaba acabando la peli, me calenté de nuevo, así que empecé a acariciarlos. Yo estaba en medio, y con una mano a cada uno, empecé a acariciarles la polla, para que se les pusiera dura. Ellos se dejaron hacer, así que cuando estaban ya morcillonas, bajé, me puse de rodillas, ellos se juntaron, y empecé a mamársela a los dos. Les debió de gustar mucho, porque normalmente son ellos siempre los que iban marcando los pasos, cuando cambiar de postura, o cambiar de pareja y tal. Pero esa vez no, me tuvieron allí mamándosela media hora por lo menos. Le dio tiempo a la peli a acabar, y a empezar otro programa después. Al final ya tuve que decirles yo: “bueno, ¿que alguien me folle no?”. Y se rieron. Ahí fue la única vez que hablaron de qué hacer. Se miraron así en plan: “¿quién va?” Y le dijo Eric: “Ve tú, ve tú. Yo estoy bien”. Así que Derek se levantó y empezó a follarme por detrás. Yo seguí chupándosela a Eric, y a esto que estaba tan cachonda, que me apetecía hacer más guarradas. Así que me levanté un poco, besé a Derek y le dije: “Quiero que me folles el culo”.

– ¿Así sin más?

– Tal cual. Estaba muy caliente. Vi a Derek con cara de sorpresa, y seguro que Eric se quedó igual porque no se lo esperaban. Pero Derek se repuso rápido, es un campeón. Me empujó contra la cama, para que siguiera con la polla de Eric, y se puso a trabajarme el culo.

– ¿Trabajártelo?

– Si, preparármelo. Me lo chupó, lo mojó bien con mis flujos, me metió un dedo, y luego dos. Como vio que no me quejaba ni nada, dejó tres dentro un momento, y luego sin pensárselo mucho, se puso de pie, se agachó haciendo una sentadilla, y me la metió. Me dolió un poco al principio, pero no rechisté, para no asustarlos, y en seguida se me pasó. Así fue ya cuando empezó a meter y sacar, escupiéndome de vez en cuando en el ano para lubricarlo.

>> Cuando ya noté que lo tenía bien abierto, me escapé un poco de él gateando, y me subí encima de Eric, para follármelo también. Derek comprendió y me siguió. Nos acomodamos los tres, e intentaron metérmela los dos. Al principio no pudieron, no entraban. Tuvo que metérmela primero Eric en el coño, que la tenía más grande, y ya Derek me la metió después. Dios, cuando las tuve las dos dentro, casi me meo allí del gusto.

– ¿Nunca habías hecho una doble penetración?

– Qué va. He hecho tríos, como la vez que nos conocimos, nunca doble penetración. Y siempre había querido. La verdad es que salió muy bien. Mis niños son muy buenos, ellos lo hacen todo bien. Se movieron a la vez lentamente al principio hasta que luego yo misma les pedí que me dieran más fuerte. Era una sensación extraña, me dolía no sé muy bien el qué, si el coño o el culo. La entrepierna en general, pero me daba igual. Cada vez me ponía más cachonda, y me movía con más fuerza, y entonces me dolía más, y más cachonda me ponía… Y allí entre los brazos y las embestidas de mis dos machos me corrí meándome encima. Hasta que no paró el orgasmo no pude controlarme de nuevo, y parar.

– ¿Te corriste? En plan squirting me refiero.

– Puf, no sé la verdad. Lo del squirting da para hablar largo y tendido. A mí nunca me había pasado, así nunca he sabido mucho del tema. Una amiga que sí que le pasa, me dijo que es como hacer pipí, la sensación es la misma, pero luego el líquido no se parece al pis. Y un artículo que leí en una revista de sexología hablaba de un estudio que se hizo hace poco sobre eso, y parece que se ha demostrado que efectivamente es pis. Lo cual tendría sentido, ya que sale del mismo sitio. Ahora bien, el líquido es distinto porque no está tan concentrado. Al parecer durante el sexo, los riñones trabajan más rápido y la vejiga se llena muy deprisa, por lo que no está muy concentrado y por eso es más trasparente y apenas huele. Pero en esencia es lo mismo que el pis, básicamente agua que viene de la vejiga, más o menos sucia.

– Pero yo he visto en películas algunas que echan tanto que no cabría en la vejiga.

– Buah pero eso es porno. Como todo está exagerado. Ya te digo los riñones trabajan mucho más rápido durante el sexo. Yo había hecho pipi después de la ducha, y aun así me salió casi como para llenar medio vaso. Si encima te pasas el día bebiendo agua como una loca antes de rodar la escena, pues imagínate.  

– ¿Y te da más gusto?

– Puf. Sí, definitivamente sí. Pero es una sensación extraña. Cuando haces pipí al fin y al cabo también te da un cierto gustillo, como un cosquilleo al empezar. Además del gusto que da estar con muchas ganas a punto de explotar, y soltarlo todo. Yo muchas veces que lo hecho, sobre todo con pollas gordas, y especialmente por el culo, cuando me dan muy fuerte noto como ganas de orinar, como si me hiciera pis. Pero me viene la sensación de la nada, aunque acabe de ir al baño. Nunca había sido una sensación lo suficientemente fuerte como para mear, aunque lo había intentado, para ver si me salía el squirt ese famoso. Sin embargo esta vez es que ha sido exagerado. Desde el momento en que tenía a los dos dentro fue en plan: ay dios, que no me aguanto. Necesito ir al baño pero ya, vamos es que voy a explotar. Pero me aguanté, y ellos pum y pum y pum sin parar y yo cada vez con más ganas. Y ya cuando me corrí pues se me aflojó todo el cuerpo y lo eché fuera. Y claro, entre el orgasmo, el gustillo de mear, unido a la sensación de alivio pues… como derretirse de gusto. Era una sensación de presión por todas partes, que vas a explotar de las ganas y justo en ese momento te viene el orgasmo, y zas, lo sueltas todo y te relajas. Cuando me corría noté que me iba a salir, así que me saqué la polla de Eric del coño rápido porque me estaba taponando. Fue sacarla y empezar a salir. Con cada empujón que me daba Derek por detrás en el culo, me salía un chorro, hasta que ya se me pasó el orgasmo, y ya me controlé.

– ¿Y qué dijeron?

– Derek no se dio cuenta al momento, se corrió también conmigo. Eric el pobre lo mojé entero. Le pedí perdón, por mearme encima y por habérmela sacado, pero se rio y dijo que le había encantado. Que además no quería correrse aún, que él también quería probar mi culo. Así que nada, Derek se fue a limpiar, porque a él también le había manchado con el culo. Normal, después de todo el día sin ir al baño… Todo muy guarro la verdad. Pero bueno nadie dijo nada, y a Eric no le importó. Sustituyó a Derek y me la metió también. Se notaba la diferencia de tamaño, aunque ya no me dolía. Apreté el culo todo lo que pude para darle gusto, y en un ratillo se corrió también dentro.

>>Luego ya lo limpiamos todos, pedimos a recepción sábanas limpias y nos acostamos. Que a gusto dormí esa noche, como un bebé. Fue el mejor orgasmo de mi vida, con diferencia. Nos acurrucamos los tres en la cama, Derek abrazándome por detrás, y Eric delante para que le abrazara yo.

– Qué dulce.

– Jaja, sí. Dormí como un angelito.

– ¿No lo hicisteis más?

– Sí, pero a la mañana siguiente. Dormimos del tirón, hasta casi el mediodía. Me había quedado tan relajada. Al despertarme habíamos cambiado, no sé en qué momento. Eric estaba tumbado boca arriba, con un brazo sobre mí, y yo estaba apoyada en su pecho. Derek estaba detrás de mí, con una mano en mi cintura. Viéndome allí entre esos dos cuerpos desnudos y calientes me puse a mil. Sin pensarlo, bajé la mano por la barriga de Eric, hasta que llegué a su polla que estaba dormida y blandita. Me puse a juguetear con ella con los dedos lentamente, y empezó a ponerse dura. No sabía si se había despertado o no, cuando noté que Derek por detrás de mí, se acercaba. Me agarró de la pelvis y tiró un poco hacia él, hasta que aplastó su polla dura contra mis nalgas. Yo seguí a lo mío, pajeando lentamente a Eric a ver si se despertaba o no, en tanto que Derek me buscaba el coño con la punta de su polla. Yo levanté un poco la pierna, para dejarle hueco, y entonces me la metió. Ya estaba mojada, así que entró sin problemas, y me arrancó un suspiró de placer, pero no quise hace mucho ruido para no despertar a Eric. Derek empezó a entrarme, de fuera hasta el fondo, poco a poco.

>> En unos minutos, ya con el movimiento de la cama cada vez más agitado, y con la polla totalmente tiesa, vi que Eric movía la cabeza, y abría los ojos. Más lindo. Tardó unos segundos en situarse, luego me miró, se rio y nos empezamos a besar. Estuvimos en esa postura un buen rato, hasta que Eric se separó y me dijo que me diera la vuelta. Derek me la sacó, yo me volví, y cambiamos. Empecé a liarme con Derek mientras Eric me follaba de lado. Yo me doblé para llegar con la boca a la entrepierna de Derek y se la chupé, mientras Eric seguía a lo suyo. Luego ya nos fuimos retorciendo y moviendo, hasta que acabé a cuatro patas con Eric detrás follándome y jugando con mi culo, mientras se la chupaba a Derek. Luego sin esperármelo, Eric me la sacó, y pensé que quería cambiar, pero no me dejó moverme, agarrándome de las nalgas. Se levantó un poco, y sin más, me la metió por el culo. Uf, no pude evitar gritar. La polla de Eric se nota cuando entra así de golpe. Me aguanté unos segundos, se me pasó el dolor, y seguí. Pero Eric no estuvo mucho tiempo dándome, sólo un par de minutos. Parece que quería correrse, pero no quería hacerlo en mi coño, porque Derek también querría follarme, y para no mancharme se corrió en mi culo. Después de terminar, ya sin que hiciera falta que me guiaran, nada más sacármela Eric, gateé hasta ponerme encima de Derek y me lo follé. Eric se puso detrás abrazándome, agarrándome las tetas, y masturbándome con una mano, mientras Derek se movía debajo. Y nada, así terminamos. Luego nos tumbamos en la cama un rato a charlar, y nos levantamos, porque yo tenía que ir al aeropuerto a las 2, y no tenía nada recogido.

– Qué bien os lo pasasteis.

– Uf, ni te lo imaginas.

– ¿E hiciste más fotos?

– Si -me pasó una, ella en la cama tumbada, con Derek a un lado besándola en la mejilla, y Eric besándole la otra. Estaban desnudos, pero no se veía nada, sólo hasta encima del pecho-. Esa es de cuando terminamos por la mañana. Tengo más, pero guarras ninguna.

– Joder. Podrías haber hecho algunas fotos para mandarme. Encima siendo tres, es más fácil.

– No sé… Es que tampoco tuve mucho tiempo, estaba siempre ocupada con uno u otro. No lo pensé la verdad.

– Pues vaya.

– Además, no creo que las hubiera hecho de todas formas. Luego me las habrían pedido, y no querría tener que decirles que no podía. Me caen muy bien, quiero seguir hablando con ellos.

– ¿Si?

– Sí. Hemos hecho un grupo de whatsapp para los tres, jaja. Y hemos puesto la foto de los tres en la cala. Ains, mis niños- grr. No me gustaba el cariño que les había cogido-. Me gustaría seguir teniendo contacto con ellos. Viven lejos pero bueno, quien sabe. Quizás podamos quedar algún día.

– A saber. Hasta el verano que viene…

– No tiene por qué. De hecho ya me han invitado a pasar unos días con ellos a Alemania- perros.

– ¿A dónde?

– En Stuttgart viven.

-¿Y eso cuándo?

– Ah no sé. Cuando se pueda, un puente que venga pronto.

– Joder. Si acabáis de estar juntos.

– Jaja. ¿Estas celosillo?

– Hombre, es que los vas a ver más a ellos que a mí.

– Ala, exagerado. Si nosotros vamos a vivir juntos.

– Si bueno. A ver.

– No seas tonto. Además, ¿no te gustaría que quedase con ellos? ¿No te ha gustado lo que te he contado?

– Pues no sé, porque tampoco lo he disfrutado mucho. Me lo has contado todo ahora de golpe, ni siquiera estamos juntos. Y luego cuando estuviste allí apenas me hablaste, y no me has pasado ninguna foto así guarrilla. No es que haya participado mucho la verdad.

– Pss. Supongo. Perdóname anda.

– Y si vas con ellos pues va a ser lo mismo otra vez, sin saber nada de ti hasta que vuelvas y me hagas un resumen así general.

– Bueno, ya te he pedido perdón. Es verdad que he estado un poco a mi bola, y no te he incluido mucho, pero también eran mis vacaciones ¿no?

– Si ya. Pero dices que vas a ir otra vez lo antes posible.

– Bueno eso ya se verá, no hemos quedado en nada, simplemente me lo han comentado. Si no quieres no voy. O sino, les puedo invitar yo a ellos. Ahora que tenemos piso, se pueden quedar en casa unos días, durmiendo conmigo, y tú te quedas en el cuarto chico. ¿Eh? Así participarás mucho más. ¿Te gustaría?- la excitación creció por momentos y superó a los celos.

– Bueno- dije haciéndome el duro, aunque en verdad lo que me apetecía era organizarlo lo antes posible-. Eso puede estar bien.

– Jaja. Bueno, pues ya se verá. ¿Lo organizaremos juntos vale?

– Vale.

– Bueno pues dejemos ya de hablar de estos dos. Ahora a pensar en nosotros, y nuestro viaje. El 17 era ¿no?

– Si. Era la fecha más barata. Saldré muy temprano de aquí, y te recogeré sobre el mediodía, para llegar a la hora del check-in más o menos, y poder aprovechar el primer día.

– Vale.

-¿Y qué vas a hacer estos días? ¿Han vuelto ya tus padres?

– Vuelven mañana. Pues no sé, lo de siempre. Quedaré con las niñas para hablar del viaje, contar cotilleos, pasar fotos y eso. Y matarme a pajas como siempre, sin comerme una rosca. Veré a Toni y eso pero poca cosa. Igual puedo quedar con Julio, el chico este que te dije que conocí de fiesta. Se supone que sus padres se iban de vacaciones este mes. Tengo que preguntarle a ver.

    El resto de días hasta el viaje, pasaron muy lentos. Estaba deseando irme. Hablé de continuo con Noemi, que desde mi queja de sus vacaciones, me trataba con mucho más mimo. Me agregó a Facebook, ahora que ya era oficial que nos conocíamos, y estuve cotilleando las fotos pasadas. No tenía apenas con tíos, sólo con amigas, familia de vacaciones y alguna fiesta. El Facebook se lo hizo después de entrar en la universidad, cuando ya dejó de tener novios fijos, y de sus rollos no solía tener fotos. En Tuenti si tenía fotos con algún ex, pero lo cerró cuando cambió a Facebook. Me dijo que me enseñaría fotos de su pasado, ya que me interesaba mucho. Tenía su morbo. Sobre todo las últimas de Ibiza, que estuve viendo todas las que subía. No había ninguna guarra ni haciendo topless claro, esas sólo se dejaba hacer con su cámara, y nunca las pasaba. Pero vi un montón de fotos, del primer día, con todo el grupo de José y demás, en la playa y de fiesta etc.

 Me fijé que tenía también de amigo a Pablo. Me harté de reír al pensar en la cara que pondría cuando viera a Noemi en las fotos, con tantas fiestas y tantos tíos diferentes. Tenía muchos amigos nuevos, pero si además Pablo veía que se había hecho amiga mía, sabría que yo sabía las vacaciones que se había pegado. A ver cómo hacía para seguir haciendo creer a todos que ella le era fiel. No había ninguna foto así específica, pero creo que a buen entendedor, pocas fotos bastan.

Vi también fotos del grupo de españoles. Había mucha gente, tías y tíos, aunque en una foto grupal, del día que fueron a Formentera, me estuvo explicando: “mira, a este me lo tiré, a esté también…” Y yo cachondo perdido. Reconocí al instructor de submarinismo, me enseñó a Manu y al otro José, que salían casi siempre en las fotos junto a ella, y también me enseñó a uno, con el que se había liado una noche que se le había pasado contarme, pero no pasó nada más porque al parecer tenía novia en su pueblo, y no quería ir más lejos.

Agregó de amigo a Jose (al segundo), aunque a Manu no, naturalmente, aunque me contó que él la invitó. También me dijo que Jose le había preguntado si esa noche me había acostado con Manu, y ella le contó la verdad, y se disculpó, pero que Manu era malísimo y se había quedado muy frustrada, y que realmente lo eligió a él un poco al azar, porque se fue a bañar antes, porque en realidad le gustaban los dos igual. Jose no se molestó, así que terminaron bien, y dijeron de verse en el futuro. Cuando Manu se enteró fue contando a todo el grupo que era una zorra, pero Jose le dijo que la defendería, contando la verdad y lo malo que era Manu en la cama, para cerrarle la boca. A Noemi en realidad no le importaba mucho, lo de que era un poco guarra ya se sospechaba, y con los que se hizo amigos de verdad, lo sabían. También agregó a los alemanes, y pude ver un montón de fotos del grupo, donde salían Derek y Eric frecuentemente, más o menos cerca de Noemi. También subieron algunas fotos del día que se fueron los 3 solos en coche, aunque ninguna específica.

– Bueno, pues has batido tu récord de parejas sexuales ¿no? Así de seguido- le pregunté un día mientras hablábamos.

– Pues sí, creo que sí. No me puedo quejar.

– Cuántos han sido. ¿6 no?

– 5 diría yo. Lo de Manu no lo contaría.

– Bueno, no estamos contando orgasmos, así que si cuenta.

– Supongo.

– Y luego el tío ese que te liaste de la foto ¿no? Que no pasó nada

– Ese tampoco lo contaría, ahí sí que no pasó nada. SI vas a contar también con quien me enrollo te va a costar. Aparte, hubo otro con el que me lie que no conocía de nada.

-¿Sí?

– Si. Estábamos bailando y me besó. Pero luego apareció Eric y su grupo, me fui con ellos y lo perdí de vista. No sé su nombre ni nada. De esas cosas me terminaré olvidando.

– Bueno, pues 6. Apúntalo, que luego pierdes la cuenta.

– Jaja, eso no es verdad.

– Si, un día te pregunté con cuantos te habías acostado y no fuiste capaz de enumerarlos. Me dijiste nada más aproximadamente.

– Coño porque me lo preguntaste así de repente. Pero si me pongo a pensarlo con tiempo, los cuento. Y hasta te doy los nombres.

– ¿Si?

– Sí. Lo que pasa es que no hago una lista ni nada, y a cada año que pasa me cuesta más recordarlos a todos.

– Bueno, pues haz una lista.

-¿Para qué?

– No sé, por saberlo. ¿No tienes interés?

– Yo que sé, tampoco es que me importe. Lo pasado, pasado está.

– Yo querría saberlo.

– Bueno ¿y por qué no me llevas la lista tú? ¿Te gustaría? ¿Llevarle la lista de amantes a tu novia?

– Jaja, eso estaría bien. Lo que pasa es que antes de conocernos hay muchas lagunas.

– Bueno, pues yo me pongo luego un rato y te los cuento todos. Y ya a partir de ahora, será responsabilidad tuya.

– Hecho- a la noche, hablamos otra vez y me contó todo.

– Bueno, pues ya tengo todos. Me ha costado, he tenido que tirar de historial de conversaciones de Messenger, sms de móviles viejos y de Tuenti y de todo. Pero los tengo todos. Han salido más de los que recordaba…

-¿Cuántos?

– 35

– Dios.

– Apunta que empiezo- cogí papel y lápiz-. Te digo nombres sólo ¿eh? Apellidos ya es demasiado. Bueno, pues Lucas, que fue mi primer novio, con el que perdí la virginidad, a los 14. Luego Iván, Toni que ya lo conoces, y José Antonio.

-¿Y no te hablas con ninguno?

– No. Lucas se echó a perder, por eso cortamos, no dejaba de fumar, beber y hacer el capullo. Bueno ya era un capullo cuando lo conocí, un chulo, pero en esa época yo era muy tímida y quería hacerlo ya, y él era el único que me entraba, así que empezamos. No duramos mucho. Luego ya maduré un poco, lo dejé y empecé con Iván, que me dejó porque me lie con Toni. Normal. Pero se lo tomó bastante mal, empezó a criticarme por todo el pueblo, a hacer pintadas de que era una zorra y no sé qué. Toni le paró los pies porque empezaba incluso a llegar a lo físico en clase y eso, me empujaba. Toni siempre se ha portado muy bien conmigo.

– Y qué pasó con Toni.

– Pues nada, que lo dejé yo. Porque empezó a gustarme José Antonio, uno de clase. Y no quise ponerle los cuernos. Desde entonces nos hemos estado viendo regularmente, cuando los dos estamos solteros. Con José Antonio estuve más de 1 año. Yo lo quería, pero al separarnos para ir a la universidad, intentamos mantener la relación a distancia, nos veíamos todos los fines de semana porque estudiaba cerca. Pero al final en una fiesta me lie con uno, Sergio. Me sentí fatal a la mañana siguiente, no quería nada con Sergio, quería seguir con José Antonio, pero me sentía mal, y se lo conté. Y le hice polvo. Creo que ya te hablé de eso.

– Sí, me lo contaste.

– Me dejó de hablar, y no he vuelto a saber nada de él desde entonces. Yo me quedé hecha polvo la verdad. Decidí no volver a enamorarme, ni tener novios fijos. Y bueno desde entonces pues empezó el despendole. Acepté como era y dejé de criticarme a mí misma. Lo de Iván ya me había afectado bastante, me creí realmente que era una zorra y que me pasaba algo. Y ya con lo de José Antonio pues me deprimí bastante. Pero luego se me pasó, en la Uni conocí a muchas amigas, que eran como yo, y dejé de verme como un bicho raro. Porque yo soy de un pueblo pequeño, me han dado una educación así conservadora, y siempre he pensado que los tíos son los que deben ser promiscuos, pero las tías no, y me sentía mal conmigo misma. Pero la Uni me abrió mucho la mente. Simplemente acepté que me gustaba follar, y dejé de avergonzarme por ello. Me liberé. Siempre que salía con mis amigas de fiesta buscaba marcha. El primer año empecé con el Sergio ese que te he dicho, luego conocí Eduardo, y luego a Jorge, el del videoclub. Fui a casa en Navidades, y a la vuelta pues me presentó una amiga a Daniel, con el que estuve quedando regularmente el resto del año, hasta que terminó la carrera y se fue. Entre medias me acosté con un tal Ignacio, que fue un desastre. De ese apenas me acordaba ya. Fue mi primera experiencia traumática con el sexo.

-¿Por qué?

– Porque era muy malo, y pasaba de todo. Me enfadé porque no me hizo terminar, se lo dije y claro, dañé su hombría y me insultó, en fin, un drama. Eduardo también se corría muy pronto, pero aun así quedé con él varias veces, hacíamos más cosas aparte de follar. Pero Ignacio era un asco.

– Y qué más.

– Bueno, luego ese verano me fui con mis amigas a la playa, y allí estuve con David, Ismael e Israel.

– Un verano bíblico.

– Jajaja, pues sí. No lo había pensado. Fueron en ese orden. Qué buen verano jaja. Con David fue cuando lo hice por primera vez en la playa. Y con Ismael en la piscina de la urbanización, de noche. Qué loca estaba en esa época.

– Si bueno. No sé si has mejorado.

– Mejor para ti- me reí-. Bueno, pues en 2º fueron Pepe y Fran, que los llamaba así para distinguirlos, porque eran amigos y salíamos en grupo. Enrique, y luego Christian y Carlos a la vez, que fue mi primer trío.

– ¿Si?

– Bueno, en realidad no sé si llamarlo trío, fue más bien una especie de orgía. Porque también me lie con tías que había. Es que fuimos a un local así tipo liberal sado que me había recomendado Jorge. Y bueno, tenía una mazmorra con instrumentos, tipo potros, cruces y demás, con varias habitaciones y puertas abiertas. Fui con una amiga de clase, Laura, y bajamos a mirar. Había varios grupos, pero estaban Carlos y Christian con una atada en el potro, turnándose agujeros. Carlos me vio que no paraba de mirar, y me invitó a acercarme. Y nada, nos liamos, Laura también vino, me enrollé con ella, y a la del potro le comí el coño y el culo, la primera vez que lo hacía con una mujer. Luego soltaron a la tía, me ataron a mí y me follaron. Fue una gran noche.

– Qué bien. ¿Y dónde está ese sitio?

– No está allí en la ciudad, fuimos en coche expresamente Laura y yo para verlo. Tuvimos que dormir en un hotel, estaban lejos. La verdad es que moló un montón, no sé por qué no he vuelto a ir. Falta de tiempo imagino.

– Parece estar chulo.

– Si. Jorge lo conoce bien, puedo preguntarle si sabe si van a organizar algo de una temática que nos pueda interesar, rollo amos y esclavos, o intercambios y cornudos o algo así.

– Claro. Y Jorge no te va a preguntar por qué te interesa el rollo cornudo.

– A ver, lo haré disimuladamente. Puedo simplemente preguntarle qué eventos organizan, o pedirle la página web del sitio y mirarlo yo misma.

– Bueno ya veremos. Sigue.

– Sí, eh… qué más. Ah sí. Bueno pues al terminar charlamos intercambiamos números y tal. A Carlos lo he vuelto a ver, tiene amigos en nuestra Uni y cuando va me avisa. También conocí a otro tío esa noche, que era de nuestra ciudad también, y dijimos de quedar y tal. Ese fue el siguiente, Samuel, pero puf, un desastre.

-¿Muy malo también?

– No. Guarro. Exagerado.

-¿Por qué?

– Le iba el sado duro. Pero bestia. Hicimos una sesión, así en plan amo-esclava. Había empezado ya con Jorge con el rollo sado, y quería expandir mis horizontes. Pero este se pasaba mucho. Tuve que usar varias veces la palabra de seguridad para que bajara el tono y también la roja, para que parara.

-¿Por qué?

– Porque me hacía daño. Las pinzas, la cera caliente y eso no es nada, el me azotaba con todas sus fuerzas, me pinchaba, me mordía… Me hizo sangre. Le gusta el rollo asfixia también, hicimos como que me ahorcaba.

– Dios. Y eso cómo.

– Él tenía en su casa bastantes cacharros. Me puso una soga al cuello y luego tiró de ella. La cuerda pasaba por una argolla en el techo, y me iba levantando poco a poco, hasta obligarme a ponerme de puntillas con los dedos. Una vez en el límite, ató el cabo para que la cuerda se quedara tensa. Es la situación más incómoda que puedas imaginarte. Si intentas descansar los dedos apoyando más el pie, te ahorcas, y tienes que levantarte de nuevo. Se te queman muchísimo los gemelos. Es agotador, y llega un punto en que ya no controlas las piernas, y notas como te aprieta más y más el cuello.  Encima con las manos atadas a la espalda y él dando vueltas a mí alrededor, azotándome y pajeándose mientras me miraba luchar por respirar.

– Joder. ¿Y no te daba miedo estar así?

– Es que también estaba muy cachonda. En esa postura me corrí sólo de mover las piernas, frotándome los muslos. Y perdí un poco la cabeza. Pero llegó un punto que no podía más, y tuve que decirle que parara.

-¿Y si no te suelta?

– Puf. No quiero ni pensarlo. Me asusté un momento porque dije amarillo para que me bajara un poco y no lo hizo. Tardó unos segundos y me asuste un montón.

– Madre mía. ¿Y no te fuiste?

– No. Le dije que fuera más suave y eso, y me hizo caso. Pero es que aparte era muy guarro. Me escupía, hacía que le chupara el culo, y se meó en mi boca.

– ¿¿En serio??

– Sí. Era la primera vez que lo hacía. Me hizo tragar un montón. Y luego ya quiso cagarse también encima de mí pero ahí ya dije mira se acabó.

– Puf. Dios, no me habías contado nada de eso.

– No hablo mucho de ello. Luego al volver a casa pasado el calentón, me arrepentí. Me asustaba pensar en lo que podía haber pasado. Porque me tuvo a su merced la mayor parte del tiempo. Luego hablé con Jorge y me dijo que esas cosas hay que hacerlas con gente de confianza y tal. Desde entonces para esas cosas sólo he quedado con él. Y él sabe cuáles son mis límites. Los va intentando extender, pero siempre poco a poco.

– Y no has vuelto a quedar más con el Samuel ese ¿no?

– Que va. Me sigue diciendo de quedar a veces pero ya no le contesto. Y bueno luego recuerdo en la época de exámenes de final de 2º que fue muy loca, que no la recordaba. Estaba súper estresada y cada fin de semana que salía me liaba con 1 o 2. No tenía mucho criterio, el primero así guapo que veía me liaba con él. Me ha costado acordarme de todos. Fue Ángel, Jesús y Juanma. Luego  otra semana que era Tomás, Santiago y luego ya vino Gianluca, un erasmus y más tarde su amigo Giorgio. Luego ya terminó el curso, no pude organizar nada con mis amigas, así que me fui con mis padres de vacaciones. Ese año fue más soso, sólo conocí a un chico, Mario. Luego en casa, cuando salí a la ciudad una vez conocí a Ricardo, con el que quedé a menudo ese verano, hasta que me fui a la Uni otra vez. En 3º pues antes de las navidades a John, un inglés de erasmus, que se fue poco después, una pena porque estaba muy bueno. Manu, el de la resi, que conocí ese año porque llegó nuevo. Joaquín y Fran, que estaban en mi clase del año pasado. Luego ya en la fiesta aquella Luís, otro Manu y tú. Y Pablo.

– Joder. Pues diste una cifra muy baja la última vez que hablamos de esto.

– Ya bueno. Las chicas siempre redondeamos a la baja- hice la cuenta de los apuntados en el papel.

– Oye, aquí hay 35 ya.

– Eso te he dicho.

– Pero sin contar los de este verano.

– Ah no. Eso ya los sabías, no los he contado.

– Joder, entonces son 41.

– Sip. Y bueno, los del glory hole, me follé a 5, que ya dijimos que ninguno fuiste tú. Pero como no me sé los nombres no los he contado.

– Bueno, pues 41 + 5 anónimos.

– Y a ver qué pasa cuando vayamos a la playa, que el verano aún no ha terminado. A ver si llego al medio centenar.

– Jaja. ¿Y de todos esos con cuántos sigues hablando?

– Puf. Con ninguno. Bueno los recientes, y con los que me sigo liando aún, como Jorge, Pablo, Toni… Y bueno mis niños, que espero seguir en contacto con ellos. Así antiguos nadie. Sigo teniendo sus números, ahora que hay whatsapp a veces veo la foto en el perfil cuando voy a agregar un contacto nuevo, y alguno lo tengo aun en Facebook pero vamos, poca cosa.

 Así pasamos el resto de días que quedaban hasta irnos, charlando continuamente por teléfono, Skype y demás. El día 16 hice la maleta, con lo esencial, y condones. No sabía si me haría usarlos o no, no sabía en qué plan íbamos a estar, si follando sin parar como en su casa cuando fui, o en plan rollo sumisión humillación. En cualquier caso, siempre serían útiles, ya fuera para mí, o para los tíos con los que se enrollara. Lo que ocurrió en su casa fue genial, pero también echaba un poco en falta someterme a ella, y los calentones que me daba. Veríamos que pasaba, Noemi seguro que tenía algo en mente y seguro que me iba a gustar. 

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