ECONOMISTA

Capítulo 2

Ya os he contado que he tenido otros dos novios anteriores a Dani, el primero con el que perdí la virginidad y luego Rafa con el que estuve tres años, a los pocos meses de cortar con él es cuando empecé a salir con Dani, entre medias apenas tuve tres o cuatro rollos de una noche.

Un día saliendo de fiesta con Dani y nuestro grupo de amigos, nos encontramos casualmente en un bar con Rafa, mi anterior pareja y estuve hablando un rato con él. Me sorprendió verle porque hacía años que no lo hacía, no había cambiado nada, seguía igual de guapo, con las mismas pintas de malo y de chulo y rodeado de chonis y de sus amigos de toda la vida. Dani por supuesto lo vio todo y luego me preguntó por él, le dije que era mi ex y parece que se molestó un poco, que estuviera hablando con él.

Dani sabía algo de mi historia con Rafa, que cuando me dejó lo pasé muy mal, como se portó conmigo, sabía detalles de nuestra relación, incluso íntimos, aunque no todos. Por suerte, a los pocos meses de dejarlo con Rafa conocí a Dani y no volví a tener noticias de él. Tampoco le eché de menos, sinceramente, Rafa merece un capítulo aparte, os voy a hablar un poco de él.

Comenzamos a salir cuando yo apenas tenía 19 años, estaba en mi segundo año de carrera estudiando magisterio y le conocí en una fiesta universitaria. Hacía unos meses que lo había dejado con mi primer novio y se me presentó como es él, bastante chulo y seguro de sí mismo. Él, por aquel entonces ni tan siquiera estudiaba, trabajaba en una empresa de mudanzas cargando muebles, tenía 21 años, pero según me dijo, palabras textuales “nos encanta venir a estas fiestas de universitarias, porque estáis todas muy buenas”

Tengo que decir que Rafa y Dani son completamente distintos, como el día y la noche, Dani es ingeniero, educado, viste elegante, no es muy deportista que digamos, bueno juega al pádel, es además buena persona, quizás un poco chapado a la antigua, todo lo contrario que Rafa, que no ha tocado un libro en su vida, solo le preocupaba pasarse las tardes en el gimnasio, sin oficio ni beneficio, la educación le brillaba por su ausencia, vestía camisetas ajustadas, en fin todo lo contrario al ambiente universitario en el que nos movíamos cuando le conocí.

Pero era muy guapo y lo seguía siendo, cuando salíamos juntos me sentía como una rebelde con él, me encantaba estar con el chico malo de la moto y yo era su chica, las niñas de la universidad me miraban con envidia cuando él me venía a buscar a la Uni.

En aquella época quizás yo tenía otra mentalidad con respecto al sexo, con el primer novio que tuve le hice esperar 8 meses hasta que nos acostamos la primera vez, con Dani un par meses, pero Rafa era distinto, ya quería follarme el primer día que nos conocimos en aquella fiesta universitaria, donde terminamos enrollándonos, aunque solo fueron besos, le dije que tuviera paciencia, pero eso no iba con él.

Aguanté lo que pude, que no fue mucho, pues en dos semanas ya estábamos follando. Al principio usábamos preservativo, pero a Rafa no le gustaba, por lo que rápido empecé a tomar la píldora. El sexo con Rafa era salvaje, muy salvaje y primitivo, no tenía nada que ver con mi anterior novio. En nada. Lo hacíamos en cualquier sitio, donde pillábamos, en los bancos de un parque por la noche, en los baños de una discoteca, en su coche cuando se lo compró, en el almacén del bar de un amigo suyo, cualquier sitio nos venía bien. Además, aunque suene muy tópico, Rafa estaba muy bien dotado, tenía una polla muy grande y le encantaba pregonarlo y alardear de ello, todos sus colegas, incluso sus amigas lo sabían, e incluso hacían bromas al respecto.

La polla le debía medir unos 20 cm, era grande y sobre todo se le ponía muy dura cuando teníamos sexo, era una bestia en la cama, Rafa se transformaba en un animal, me hacía que se la chupara (fue al primero al que le hice sexo oral) y me follaba la boca, yo le decía que no quería, que lo hiciera más despacio, pero a él le daba igual, además se corría en mi boca prácticamente sin avisar, me la llenaba se semen y hacía que me lo tragara.

Otros días se corría donde le daba la gana, le encantaba hacerlo sobre todo en mi cara, aunque al principio no me gustara a Rafa le daba igual y yo como una tonta no sabía decirle que no a nada.

Un día me dijo que quería empezar a follarme por el culo también, palabras literales, llevábamos tres meses saliendo y aquella noche que me estrenó la entrada trasera lo pasé fatal, vaya dolor, no disfruté nada de nada esa primera vez, Rafa se corrió dentro embistiéndome muy fuerte. Luego fuimos mejorando en ese aspecto y puedo decir que le terminé cogiendo gusto al sexo anal, con los que alcanzaba unos orgasmos increíbles.

Y así fue mi relación con él, durante el primer año follábamos casi a diario, en cualquier sitio, a cualquier hora, ni que decir tiene que aquel año suspendí la mitad de las asignaturas, estaba en segundo curso de carrera y Rafa no me dejaba tiempo para nada. Me tenía absorbida.

Mis padres ya se imaginaron que tenía una relación con algún chico y no la veían con buenos ojos, porque estaba completamente distraída en los estudios.

Le dije a Rafa que la relación tenía que cambiar, que me tenía que poner en serio con los estudios y que solo nos veríamos los fines de semana y si quería verme a diario, tendría que ser un rato por la tarde, después de las clases y de que hubiera estudiado un par de horas en la biblioteca.

No le sentó muy bien esto a Rafa, ya que nos pasábamos el día juntos, mañana y tarde, pero tuvo que acceder, a mí también me costó acostumbrarme al cambio, pero siempre había sido muy responsable con los estudios y para mí era muy importante llevar una vida ordenada.

Este cambio me supuso separarme de mi grupo de amigos de la universidad, ya que los fines de semana tenía que salir con él y sus colegas, mis amigos y los suyos eran bastante incompatibles para poder salir todos juntos en grupo, por lo que perdí mucha relación con mis amigos de la Uni, por lo menos en fiestas de fin de semana.

Ahora con Rafa solo follaba los fines de semana y si alguna vez él tenía muchas ganas me venía a buscar a clase por las tardes y nos buscábamos un sitio donde hacerlo. Generalmente mi viejo coche de segunda mano o luego el suyo cuando se pudo comprar uno.

Como sabéis a Dani le gusta mucho hablar mientras lo hacemos, pero a Rafa no le gustaba hablar, lo que le ponía era insultarme, llamarme de todo, su palabra preferida era GUARRA. Esa era su palabra mágica, a mí al principio no me iba mucho eso, que me llamara, puta, zorra, cerda, cosas así, pero con el paso del tiempo me empezó a excitar que me insultara, sobre todo que me llamara guarra y él lo sabía, cuando me follaba como una bestia me decía que era “Una guarra de mierda” y yo como una tonta me corría sin saber por qué.

Esto se convirtió en un ritual para él, cuando estaba a punto de acabar, quería que yo también llegara al orgasmo y me lo llamaba para que lo hiciera. Aunque iba muy a lo suyo, al menos se dio cuenta de que cada vez me gustaba más eso y me pedía que se lo dijera, era nuestra manera de corrernos juntos, me decía “pídemelo vamos, pídemelo” y yo siempre le contestaba:

“Dime que soy una guarra, vamos, ¡¡dime que soy una guarra de mierda!!”.

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