ECONIMISTA

Capítulo 1

Me llamo Cristina tengo 29 años y vivo por el centro de la península, aunque me ha costado, al final me he decidido a contar mi historia, he estado buscando información sobre este tema, pensando que mi chico y yo éramos bastante especiales, pero he descubierto que es más normal de lo que parece, me refiero al tema de la infidelidad consentida. Tampoco sé si este libro se puede englobar dentro de la categoría de consentida, puesto que a fecha de hoy todavía no sé cómo va a reaccionar mi chico cuando lea esto.

Excepto mi nombre, los demás están cambiados por un tema de discreción, empezaré describiéndome físicamente, creo que soy una chica normal, mido 1,60, muy morena de piel, complexión delgada, pelo castaño, aunque ahora lo llevo con mechas algo rubias y peinado al estilo Cleopatra con flequillo, un poco más largo de los hombros. Lo mejor según mi chico son mis piernas y sobre todo mi culo, pequeño, carnoso redondo y bastante respingón, como el de Jessica Biel de hace unos años. (según él, eh)

Mi pareja se llama Dani , es cuatro años mayor que yo y tenemos una relación desde hace siete años, los últimos dos llevamos viviendo juntos en un piso de alquiler. Antes que él solo tuve dos novios serios, uno a los 18 con el que perdí la virginidad y con el que apenas estuve unos meses y otro con el que duré 3 años, que llamaré Rafa. Fueron mis años más locos cuando salía con él en la universidad, cuando rompí con Rafa, a los 5 meses comencé a salir con Dani y hasta hoy.

En el tema sexual nos iba muy bien, no teníamos ninguna queja ninguno de los dos, quizás ya no teníamos esa fogosidad del principio, pero seguíamos teniendo buen sexo y con mucha regularidad, tres o cuatro veces a la semana, nos gustaba hacer prácticamente de todo, sexo oral, anal, teníamos juguetes, veíamos porno juntos, películas eróticas, compartíamos libros subidos de tono, relatos, me gustaba ponerme lencería para él, teníamos fantasías con terceras personas. Más o menos supongo que como muchas parejas.

Pero lo que más le gustaba a él, no era el anal, ni follarme a cuatro patas, o que se la chupara, eso no, lo que más le gustaba sin ninguna duda es que le hiciera pajas, le encanta y mientras le masturbo me pide que le diga cosas sucias que más adelante ya os contaré y eso hace que se corra con más intensidad, lo que más le ponía era imaginar que yo se lo hacía a otros tíos. Esa era sin ninguna duda su mayor fantasía.

De siempre le ha gustado mucho hablar mientras practicamos sexo, Dani es de los que no se callan, da igual lo que estemos haciendo, habla muchísimo, le gusta decirme cosas morbosas, a veces barbaridades que yo nunca he dado importancia, lo he atribuido al momento del calentón, así que lo que menos me podía imaginar es que a él le gustaría que yo hiciera esas cosas de verdad con otros. Una cosa es la fantasía y otra la realidad.

Me remonto a hace dos años, llevábamos un mes o así viviendo juntos, era diciembre y yo tenía la cena de navidad de la empresa. Decir que trabajo vendiendo ropa, en una tienda muy conocida, de un famoso empresario español. La noche anterior a la cena estábamos teniendo una buena sesión de sexo y Dani como siempre no paraba de hablar diciéndome cosas morbosas.

―Cuidado mañana, que ya sabes que en las cenitas de empresa pasa de todo…

―¿Ah sí?, todavía no sé qué voy a poner, ¿quieres que me ponga una faldita corta, o prefieres unos vaqueros ajustados para que me miren el culo?, ¿eso quieres?, que me miren…

―Claro, quiero que te miren y te deseen, pero eres mi novia…

―¿Y para qué quieres que me miren?

―Quiero que te deseen, que les pongas calientes, luego seguro que se hacen pajas en casa pensando en tu culo…

―¿Eso te gusta?, ¿no te molesta que se corran pensando en tu novia?, mmmmm, que malo…

―No, no me molesta, me encanta que te deseen, me da igual que piensen en ti, porque luego soy yo el que te folla…

―Pues mañana si me entra algún chico te mandare un WhatsApp…

―¿Para qué?

―Para que sepas que ya estoy tonteando con alguno y que seguramente me estará mirando las tetas, cuando salgo con las compis ya sabes que siempre ligamos…

―Mmmmmmmmmm, que mala eres, que miedo me dais cuando salís todas juntas las del trabajo…

Son conversaciones propias de cuando estamos follando, él siempre me dice que me ponga ropa provocativa y que se la ponga dura a los tíos, para luego contárselo. Al principio reconozco que no me gustaban mucho esos juegos, pero con el paso de los años me he ido acostumbrado e incluso ahora le sigo el rollo y me gusta.

Pero siempre han sido conversaciones de cuando estábamos en caliente, o follando o mientras le hacía pajas, pero una vez pasado el momento del calentón ya no sacábamos el tema, era como si luego a Dani le diera vergüenza.

Pero al día siguiente estando de fiesta con las compañeras me sorprendió recibir un WhatsApp de él, a altas horas de la noche, serían sobre las cuatro de la mañana cuando recibí su mensaje.

Dani 4:22

Me he despertado y solo hago que pensar que estás ligando con muchos tíos, ¿qué tal va la noche?, seguro que te han entrado muchos, ibas espectacular, bueno ya me lo contarás, mmmmmm…no llegues muy tarde…

Me sorprendió bastante la verdad, nunca fuera del ámbito de la cama habíamos tocado el tema, un mensaje así no era propio de Dani, la verdad es que la noche estaba siendo muy tranquila, dentro de que era una cena de empresa, estaba con los compañeros del trabajo tomándonos una copitas, pero le respondí.

Cristina 4:23

Sí, ya me han entrado 3 tíos, uno hasta me quería tocar el culo, ¿tú te crees?

Esto lo hice para seguirle el juego, aunque por supuesto que era totalmente falso. No había ligado nada durante la noche y tampoco había tonteado con ninguno, no podía hacer eso delante de las compañeras de trabajo, porque si no me iban despellejar. Con los únicos chicos que había hablado esa noche era con mi hermano Adrián y sus amigos, que nos les habíamos encontrado casualmente de fiesta, tienen entre 20 y 22 años y les conozco a todos del barrio, desde que eran unos canijos.

Cuando llegué a casa Dani me estaba esperando despierto, no se había podido dormir desde que le mandé el WhatsApp y eso que habían pasado más de dos horas. Me dijo que había estado leyendo un relato y que tenía ganas de sexo, aunque yo llegaba muy cansada, al final insistió que al menos le hiciera una paja. No me dejó ni cambiarme, me quería poner el pijama, pero él decía que le daba más morbo que se lo hiciera con la ropa con la que había estado de fiesta.

Así que allí estaba yo, tumbada en la cama con Dani, dispuesta a hacerle una paja, sabía que no iba a tardar en sacar el tema de si había ligado por la noche, le agarré la polla y me puse a masturbarle, no iba a ser una de mis mejores pajas, estaba candada y solo quería que se corriera para echarme a dormir.

―Así que te han entrado tres tíos, ¿eh?

―¿Tres?, eso fue cuando te mande el mensaje, al final me han entrado cinco.

―¿Cinco?, joder, que mala eres, ¿y estaban buenos?

―Normalitos, uno de ellos no dejaba de mirarme las tetas e incluso intentó tocarme el culo mientras hablábamos.

―Mmmmmmmmmmm, que cabrón, ¿y le has dejado que lo hiciera?

―No, por supuesto que no…

―¿Y eran jóvenes o mayores los que te han entrado?

―Ehhhhhh…pues había de todo, un par de ellos eran mi edad más o menos, otro tendría sobre 35, luego había otro tío que era bastante mayor, sobre 50 o así y también nos hemos encontrado a mi hermano y sus colegas, uno quería ligar conmigo, Hugo, tiene 21 años…

―¿Hugo, el de los masajes?

―Sí, ese…

―Joder ¿y quería ligar contigo?…y tú que le has dicho…

―Pues nada, les he seguido un poco el juego, me he tomado una copa con ellos.

Lo de la copa era verdad, lo de que Hugo me había entrado era mentira, solo le decía eso para excitarle más. Hugo estaba haciendo unas prácticas de fisioterapeuta en el gimnasio del barrio, cerca de casa de mis padres, donde vivía yo hasta que me fui con Dani. Es el mejor amigo de mi hermano y todos sus amigos van a ese gimnasio, yo también suelo ir allí con una amiga y alguna vez me ha acompañado Dani, aunque él no sea mucho de hacer ejercicio.

Yo le seguía hablando al oído y le iba dando besitos, comiéndole el cuello mientras le masturbaba y le seguía diciendo cosas.

―Mmmmmmmmmm, seguro que los amigos de tu hermano te miraban el culo, uffffffff…

―No sé, a lo mejor sí…

―Yo he visto cómo te miran en el gimnasio cuando vas con esas mallas grises que se te marca todo…

―Sí, es verdad, se me marca todo, ¿tú crees que me miran?

―Joder pues claro, eres la hermana mayor de su colega y estás buenísima, se deben pajear todos contigo…

―¿Y eso te molestaría?

―Mmmmmmmmmmm, nooooooo, me gusta, que te deseen ya lo sabes, ohhhhhhhhh, más despacio, házmelo más despacio o me voy a correr…¿dime quién más te ha entrado?, lo del tío ese mayor…

―Sí, estaba con un amigo, debía tener sobre 50 años, camisa de pijo, pelo engominado y una buena barriga…

―¿Y qué te ha dicho?

―Hemos estado hablando un poco, le hemos contado que estábamos en la cena de empresa, me ha preguntado si tenía novio…

―¿Y le has dicho que sí?

―Sí, pero ha insistido en invitarme a una copa…

―Mmmmmmmmmmmm ¿y has aceptado?

―Claro, no me ha salido mal, una copa a cambio de que me pusiera la mano en la cintura, ¿qué te parece?

―¿Te ha tocado?

―Sí, no te molesta, ¿verdad?

―Joder Cris…

―¿Qué pasa vas a correrte?

―Ahhhhhhhh, ahhhhhhhhh, no puedo mássssssss….

―Me gusta que me deseen, me encanta ser una calienta pollas…y luego contártelo…

―Ahora se estarán pajeando pensando en ti, todos, el tío ese mayor, los compañeros de trabajo, los amigos de tu hermano…

―Claro que sí cariño, estarán pensando en correrse encima de mí, quiero que se me corran encima y que tú lo veas, que me llenen de semen todo el cuerpo, eso es lo que te gustaría de verdad, que otro se me corra encima…

―Ahhh ahhhh, siiii, siiiiii, ¡¡¡me voy a correr, me voy a correr!!!, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh…

Yo sabía que estas cosas tenían un efecto muy rápido sobre él, apenas tuve que estar cinco minutos masturbándole para hacer que eyaculara sobre su tripa, no me apetecía nada que me manchara la ropa y Dani parece que se quedó satisfecho, porque al poco ya estábamos dormidos los dos. Por supuesto que todo lo que le había contado era una fantasía, no había tomado una copa con ningún tío mayor, ni había ligado aquella noche, pero a Dani le daba igual, se corría de una manera muy intensa fantaseando con que otros intentaban ligar conmigo y lo que más morbo le daba era cuando le decía que otros terminaban sobre mi cuerpo. De siempre, es lo que más le ha excitado, fantasear que otro tío se corría sobre mí. Eso le volvía loco.

Y así es como terminó la noche de mi cena de empresa.

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