MOISÉS ESTÉVEZ

En su mente revoloteaban los pensamientos que no paraban de
atormentar su ser. Intentaba buscar las palabras para explicarlo, traducir negro
sobre blanco todos aquellos sentimientos encontrados.
Aunque habían pasado ya más de diez años, la ruptura con quien había
sido el gran amor de su vida no dejaba de quebrantar su corazón, roto en mil
pedazos, desintegrado en pequeñas partículas que el tiempo no había sabido
recomponer. Aún así, esa correspondencia epistolar, esporádica y un tanto
superficial, mantenía en lo más profundo de su alma un mínimo de esperanza,
una probabilidad superflua de volver a vivir lo vivido, antes de que su adicción a
la heroína dinamitara lo que seguro fueron los mejores momentos de su vida…

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