ECONOMISTA

Introducción

Salí de la ducha y comencé a vestirme, tengo que reconocer que estaba nervioso y eso que ni tan siquiera conocía a la persona con la que supuestamente había quedado. Llevaba un par semanas escribiéndome con Cristina, se había puesto en contacto conmigo a través del correo electrónico y era ella la que había insistido en quedar físicamente.

Cristina era una lectora, fan, seguidora, llamadlo como queráis, de mis relatos y libros. Estaba muy interesada en que escribiera su historia real, yo no suelo hacer ese tipo de encargos y menos sin conocer a la otra persona. Al principio me lo tomé a broma, no sabía si el que me mandaba los correos era una mujer, sin embargo, la historia que me relataba parecía interesante y como no tenía nada que perder, me dije ¿por qué no?

Quedé con ella en la cafetería en la que solía escribir y digo solía porque actualmente con el tema del Covid19 tuve que cambiar mis hábitos de trabajo y ahora lo hacía desde casa. A mediados de septiembre todavía hacía calor, me puse un vaquero corto y una camiseta, cogí el portátil, la mascarilla y caminé 10 minutos hasta que llegué a la cafetería.

―Buenos días Andrés…

―Hombre David, cuanto tiempo, me alegra verte otra vez por aquí…

―Gracias.

―¿Café con leche y una tostada como siempre?

―Por supuesto.

―Puedes sentarte en tu mesa, ya está limpia…ahora te llevo el desayuno…

Todavía faltaban 15 minutos para la supuesta cita, Cristina vivía en otra ciudad y tenía que desplazarse una hora y media en coche. Ella había sido la que me dijo que no le importaba viajar hasta mi ciudad para conocerme en persona y poder tener una charla frente a frente conmigo.

Me gustaba sentarme en una mesa al fondo de la cafetería que estaba situada al lado izquierdo, junto a una pared, era un sitio en el que estaba apartado y no me molestaba la gente para ir al baño, ni tampoco se podía ver lo que estaba escribiendo. Allí solía echar un par de horas tranquilamente sin que nadie me distrajera.

No había empezado a tomar el café cuando apareció una chica en la cafetería, se quitó las gafas de sol y luego le preguntó algo a Andrés, que le señaló con el dedo en mi dirección. No podía ser ella o quizás sí. Decidida vino hasta donde estaba sentado.

―Hola, ¿David?

―Ehhh, sí…¿Cristina?

―Si, bueno, no te doy dos besos, como ahora no podemos saludarnos, ¿me puedo sentar?

―Sí, claro…

―¿Quieres tomar algo?

―Pues ese desayuno que estás tomando tú tiene muy buena pinta, apenas he tomado nada antes de salir.

Andrés se acercó a nuestra mesa y le pedimos que pusiera otro café con leche y una tostada con mermelada para Cristina.

Se sentó justo enfrente de mí, era tal y como ella se había descrito físicamente en los correos. Aproximadamente sobre 1,60, pelo castaño, tirando a rubio, con flequillo al estilo Cleopatra, muy morena de piel, tenía un pecho bonito, no demasiado grande y por lo que pude ver cuando entró lo mejor eran sus piernas y su trasero. Llevaba un vestido veraniego ajustado, de color clarito, bastante corto, con el que lucía un bonito culo, redondo y respingón además de unos muslos generosos.

―¿Te importa si me quito la mascarilla?, es que me agobia bastante…

―No, por supuesto, yo también la tengo quitada, si no va a ser bastante difícil que te puedas tomar el café ―le dije de bromas.

―Sí, es verdad, bueno pues aquí estamos, si te soy sincera estoy un poco nerviosa…

―Anda, ¿y eso?, con lo que has insistido en quedar…

―No sé, no te pienses que voy quedando así con la gente a loco, es la primera vez hago esto.

―Bueno, yo también es la primera vez que quedó con una lectora…de mis relatos.

―Así que tú eres economista, bueno David Lovia…no sé cómo quieres que te llame…

―David, a secas…

―Vale David, a secas, no te imaginaba así…

―¿Y cómo me imaginabas?

―Pues no lo sé, distinto, ehhhh, más mayor…no sé, distinto…tampoco es que me hubiera hecho ninguna idea.

―Pues yo a ti sí que te imaginaba así, te habías descrito muy bien en tus correos, aunque sinceramente pensé que era alguien que me estaba gastando una broma.

Andrés se acercó con una bandeja y le sirvió el café con leche y las tostadas a Cristina.

―Muchas gracias, cóbramelo a mí luego ―le dije.

―De acuerdo ―dijo Andrés discretamente dejándonos solos a continuación.

―Entonces aquí es donde escribes, está muy bien la cafetería, me gusta mucho el sitio.

―Antes sí, ahora con el tema de la pandemia y tal lo hago desde casa.

―Vaya, iba a decir que ya sabía dónde encontrarte, pero…

―Sigo viniendo, pero ya menos, a veces solo vengo a desayunar…a leer, a escuchar música…

Cristina miró el portátil, había cerrado la tapa cuando llegó ella y le señaló con el dedo.

―¿Estás escribiendo algo ahora?

―Pufffff, pues si te digo la verdad estoy con muchos proyectos, a final de mes publico la segunda parte de Cornudo.

―Mmmmmmmmmmm, Cornudo, así es como te conocí…fue lo primero que leí de ti y es cuando pensé que tú podías escribir mis historias con mi chico.

―Ya te dije que no suelo hacer ese tipo de encargos.

―Sí, lo sé, lo haría yo, me gusta mucho escribir también, llevo un par de años haciéndolo, aunque no he publicado nada, pero me encantaría que mi historia la escribieras tú, me gustaría que lo hiciera alguien ajeno a mí, para ver su punto de vista, incluso podría pagarte si te parece bien.

―No, no, por favor, no tiene nada que ver con el dinero, es solo que bueno, mucha gente me ha pedido que le escriba relatos o historias donde sale su mujer o su pareja y me describen situaciones que les gustaría vivir, cosas así…y yo no suelo atender ese tipo de “encargos”, por así decirlo.

―Pero bueno, esta vez sí has quedado conmigo, eso quiere decir que algo te interesa.

―Claro, no te voy a negar que tu historia me ha gustado, me has contado por e-mail cosas realmente morbosas y tenía curiosidad por…conocerte…por así decirlo.

―Sí, ahora hasta me da un poco de vergüenza, estar así contigo, después de todo lo que sabes de mí, ¿sabes?, me he cogido el día libre en el trabajo para quedar contigo, no le he dicho nada a mi chico…le quiero dar una sorpresa, me gustaría que escribieras nuestra historia para que luego la leyera él, es un regalo que le quiero hacer y también una manera de contarle lo que me ha pasado últimamente y que no me atrevo a hacerlo…

―No sé, no te puedo prometer nada, me imagino que querrás que sea lo más real posible, ¿no?

―Sí, quiero que sea real y…bueno, ser la protagonista, dijo abriendo el bolso y sacando su carnet de identidad.

―¿Y eso?

―Para que veas, que me llamo Cristina de verdad y tengo 29 años, el resto de datos preferiría que los cambiaras, el nombre de mi chico, de los otros personajes que saldrían en el libro…

―Entiendo, tampoco hacía falta que me enseñaras el carnet.

―Es para que veas que voy en serio, todo lo que te he contado por el correo electrónico es verdad. ¿Tú crees que de ahí podrías sacar una buena historia?

―No me cabe duda, si como dices es cierto todo lo que me has contado…

―Pues aquí estoy, me puedes preguntar cualquier cosa y si te animas me encantaría que la escribieras.

―Está bien Cristina, no te prometo nada, me gustaría hacerte algunas preguntas y ya iremos viendo, ¿te parece bien?

―Me parece perfecto.

―¿Te importa si voy tomando apuntes de algunas cosas?, dije abriendo el portátil.

―Por supuesto que no me importa.

―La verdad es que todo lo que me has contado es bastante fuerte y son cosas muy privadas y personales.

―Sí claro, son cosas muy personales, de mi pareja y mía y que ahora sabes tú también, solo lo sabemos nosotros tres, mi chico, tú y yo.

―Bueno pues háblame un poco de tu pareja, ¿Dani?

―Sí, ese nombre me parece bien, es unos años mayor que yo, puedes poner que tiene 34 por ejemplo y trabaja como informático o ingeniero, lo que quieras, físicamente es muy guapo, tiene gafas, algo más alto que yo, sobre 1,75, no es deportista, pero tampoco tiene mal cuerpo…

―¿Cuánto tiempo lleváis juntos?

―Siete años como pareja y los últimos dos viviendo juntos…

―Vale, ¿y desde cuándo le gusta a tu chico esto de la infidelidad consentida o cuándo empezasteis a hablar de ello?

―Bueno, no sé si realmente le gusta ese tema a Dani, siempre ha sido muy de hablar en la cama, le encanta decir de todo mientras estamos…ehhhh, ya sabes, dice muchas barbaridades, al principio me parecía raro y él también se cortaba un poco, pero luego fuimos cogiendo confianza y cada vez hemos ido a más y más, yo me he ido acostumbrando y ahora reconozco que me gusta muchas veces participar de las fantasías que se monta mi chico…luego ya cuando nos fuimos a vivir juntos, los últimos dos años es cuando realmente se ha soltado todavía más…

―¿Y hay algún momento que digas a partir de aquí cambió todo?, no sé alguna situación que fuera un punto de inflexión en vuestra relación…

―Sí, posiblemente el día que nos encontramos de fiesta a mi anterior novio, llevábamos más o menos un mes viviendo juntos, encontrarnos con…Rafa le volvió loco, es verdad que mi ex es un personaje, incluso ya ese día me propuso que nos perdiéramos para ir a follar a otra parte, ¡¡y eso que hacía años que no nos veíamos!!, yo creo que no se esperaba que fuera tan distinto a él, es lo contrario a Dani, mi ex es un salvaje, siempre metido en problemas, incluso problemas con la justicia, es muy guapo, pero es un cabronazo con las tías y conmigo se portó fatal, no sé ni la de veces que me puso los cuernos, vamos el típico malote que nos gusta a las chicas y Dani es un buenazo que nunca le ha hecho daño a nadie, callado, muy educado, le encantan los animales…salir a pasear con nuestra perrita…¡no tienen nada que ver!

―¿Y Dani le conocía a tu ex?, quiero decir que si le habías hablado de él…

―Sí, porque ya te he dicho que a Dani le gusta hablar mucho en la cama, fantasear, esas cosas y lo que más le gustaba era preguntarme por mis anteriores parejas, le daba mucho morbo conocer los detalles de mis relaciones con ellos, ya sabes, le gustaba saber qué es lo que hacía con mis ex…y yo le había contado muchas cosas, aunque no todas y las cosas menos fuertes…

―Vale, me hago una idea…

―¿Y ahora en qué punto estáis de la relación?…

―Pues quizás no estemos en nuestro mejor momento, pero tampoco estamos mal, Dani se ha rallado mucho con esto del coronavirus y yo necesitaba un respiro este verano, así que acabo de volver de vacaciones, he estado una semana sola por la provincia de Cádiz…me fui sin él…

―¿Por qué te fuiste sola?, ¿estabais enfadados?

―No, pero Dani con esto no quiere ir a ningún sitio, así que..

―¿Y qué tal el confinamiento y eso?

―Estuvimos muy bien esos meses, incluso nos sirvió para experimentar cosas nuevas, juegos y tal…

―Ah sí?, ¿por ejemplo?

―Pues no sé, hemos follado varias veces con las mascarillas puestas, Dani dice que le da morbo, porque le falta el aire y eso le excita más…

―No se me hubiera ocurrido eso nunca…

―Nos da morbo, hacerlo así con la mascarilla estando completamente desnudos…

―Mmmmmmm, habrá que probarlo y cambiando de tema, también me comentaste algo sobre tu hermano pequeño y un colega suyo…esa historia es muy fuerte…

―Sí, uffffffff, que vergüenza ―dijo Cristina pasándose el pelo por detrás de la oreja.

―Quizás es lo que haga esta historia tuya un poco diferente a las demás, ya me entiendes, historias de cornudos hay muchos, pero en la tuya me gusta mucho ese toque morboso que le da…el incesto.

―Bueno incesto, dicho así suena muy fuerte…

―Sí, me pareció muy excitante lo del gimnasio con tu hermano y lo de tu mejor amiga con su amigo, lo que pasó en el pueblo este verano…y como poco a poco les habéis ido metiendo en vuestras fantasías…

―Sí, Dani fantasea con todo…y con Adrián también…últimamente cada vez me habla más de él…

―¿Cómo habláis de tu hermano?, que te dice Dani…

―Pues yo suelo ir mucho al gimnasio con mi mejor amiga Vero, el gimnasio está al lado de casa de mis padres, donde vivía hace años, allí van Adrián y sus amigos, a los que conozco desde que eran unos mocosos, ahora tendrán unos 20, 21 años, uno de ellos está haciendo allí unas prácticas como masajista…pues imagínate, Dani me dice que, si te ha puesto las manos encima el amigo de tu hermano, que, seguro que te miran el culo en mallas, todo ese tipo de cosas…

―Entiendo, ya te preguntaré más cosas de ese tema….y luego está lo que te pasó en la cena de empresa del año pasado.., me dices que luego tuvisteis una pequeña crisis de pareja…eso también será verdad…

―Sí, todo lo que te he contado es verdad, no quiero que escribas la historia y haya partes que sean inventadas, eso no me…excitaría, por así decirlo…y bueno no sé si llego a ser una crisis, pero Dani estuvo muy enfadado ya te digo que casi un mes o así…hasta que se le pasó…

―Vale.

―Volviendo al tema de tu hermano, Adrián le ponemos de nombre, ¿no?, perdona que sea tan directo, pero me interesa bastante, cuando habláis de esas cosas tu novio y tú, ¿a ti también te gusta o lo haces solo por seguir la fantasía a Dani?

―Pues no lo sé, a ver, no me veía haciendo nada, ehhhhhhh…sexual, con mi hermano, joder, es mi hermano, es mucho más pequeño que yo, le saco 8 años.

―¿Solo tienes ese hermano?

―Sí, solo somos nosotros dos…

―Perdona que te haya interrumpido, sigue…

―Pues eso, que yo no pienso en Adrián como alguien que me guste o me excite, quizás Dani lo ve de otra manera porque él no tiene hermanos y no sabe realmente lo que se siente.

―Pero aún así tú le sigues el juego…

―Sí…

―¿Y lo que pasó este verano?

―Ufffff, eso fue muy fuerte, no le he contado nada a Dani…

―Entonces si lee esto se va a enterar.

―Claro.

―Y no te importa…

―Es una de las razones de pedirte que escribas este relato, para que mi chico se entere de lo de Adrián, a parte de lo otro, me da cosa contárselo…

―¿Y a ti te gusta ese tema?, me refiero a lo del incesto y tal…

―Pues al principio no mucho, luego empecé a buscar información, a leer algún relato del tema, uno por cierto el tuyo, el de Compartir piso con mi hermana universitaria y no sé, ufffff, ahora reconozco que me excito mucho con ellos, no sé por qué, el otro día con Dani vimos la película española “Demonios tus ojos”, que también trata de eso y terminamos follando…así que no sé qué decirte, estoy bastante confusa al respecto.

La conversación se empezaba a poner interesante, uno no tiene delante todos los días una chica de 29 años que te cuenta ese tipo de cosas. A mí se me hacía muy raro, a la vez que muy morboso estar hablando con Cristina, al fin y al cabo, me sabía todas sus intimidades, que ella me había contado por correo electrónico, además sumaba y mucho que era muy atractiva, tenía un cuerpazo, era bastante guapa de cara y desprendía mucho morbo. Además, se estaba soltando, cuando llegó a la cafetería estaba cortada, pero a medida que pasaba el tiempo la veía más tranquila.

―Y por último está lo que te pasó antes de irte de vacaciones…

―Sí, eso es lo peor quizás, cuando lo lea Dani…no sé cómo va a reaccionar…

―Difícil saberlo…

―¿Entonces crees que podrás escribir mi historia?, te veo cada vez más interesado…

―No lo sé Cristina…estoy bastante liado ahora…

―¿Tanto lío tienes?…¿en qué estás?, si se puede saber…

―Uffffff, ni te imaginas, estoy escribiendo la tercera parte de Cornudo, quería publicarla a principios de año, aunque será para febrero…

―¿Y qué tal va nuestra Claudia?

―Jajajajaja bien, bien…

―También he leído tus otros relatos, el de Mi nuevo vecino de 55 años, que también le gustó mucho a mi novio…

―Si, mucha gente me han pedido una continuación y posiblemente la escriba para después del verano del 2021 si todo va bien seguiré con estos relatos, la verdad es que me cuesta poner punto a final a las historias, al final les coges cariño, me espera un 2021 de mucho trabajo, además de escribir también la cuarta parte de Cornudo…

―Ala que bien…pues sí que tienes trabajo…¿cuántas partes vas a escribir de Cornudo?

―No lo sé, 4 mínimo, yo creo que lo dejaré en 5…

―Y a parte el libro mío…¿verdad?

―Bueno el tuyo no me llevaría mucho trabajo, sería como un relato muy largo o una novela pequeña, pero mínimo me llevaría un mes y medio, lo que pasa es que ahora estoy también con un libro de historias cortitas reales que fui recopilando de foreros y tal y las agrupé por temas, quedó muy interesante…y la quería publicar…me pillas fatal…

―¡Vaya!, espero que puedas sacar algo de tiempo para mí…

―A ver qué podemos hacer…

―¿Y me habías imaginado así físicamente?

―Sí, más o menos, por la descripción que me habías hecho, eres muy guapa.

―Si me disculpas, voy al baño un momento…

Entonces Cristina se puso de pies y se giró un poco para que viera sus curvas, lo hizo a propósito y yo caí en su trampa. Me fue inevitable mirarle las piernas y como movía su imponente trasero mientras caminaba hacia los baños. Estaba realmente buena, intenté no pensar en esas cosas y ser lo más profesional posible, pero uno no es de piedra, sabía cómo era su vida sexual al detalle, lo que hacía con su novio, como follaban, donde, de que hablaban, sus anteriores relaciones, incluso me había confesado que le gustaba el tema del incesto.

Sí, empezaba a estar excitado. Cristina me estaba calentando y cuanto más hablaba con ella más ganas tenía de conocer todos los detalles que pudiera darme. No tardó en volver del baño, se sentó otra vez frente a mí con una sonrisa muy sensual en su rostro.

―¿Te puedo preguntar qué piensas de mí? ―me dijo.

―Ehhhhhhh, ¿qué pienso?, físicamente o a que te refieres….

―Sí, un poco en general…me supongo que te será extraño que esté aquí contándote todo esto, ¿qué piensas de mí?

―Pienso que eres, no sé, la palabra es…morbosa, sí, creo que eres muy morbosa y tú lo sabes y tu chico también, si no, no hubieras venido hasta aquí a conocerme y a contarme esto, si te soy sincero estoy ciertamente sorprendido.

―¿Y algo excitado?

La pregunta me volvió a pillar de sorpresa, aquella chica que acababa de conocer me estaba preguntando si estaba excitado.

―¿Y qué quieres que te responda a eso?, eres muy guapa y llevamos hablando de sexo más de una hora, ¿te contesta eso a la pregunta?

―Perfectamente, has sido muy sutil, me ha gustado la respuesta. Tú también eres muy morboso, si no, no escribirías lo que escribes, tengo que decirte que tienes una mente muy calenturienta, jajajajajaja…

―Jajaja, sí puede ser…

―¿Y a ti desde cuando te gustan esos temas de la infidelidad consentida o el incesto?, porque viendo tus relatos a ti también te gustan…

―Pues no lo sé, supongo que de siempre, pero fue en la universidad cuando empecé a leer este tipo de relatos, estos de infidelidad me excitaban muchísimo, pero con 20 años no eres consciente de nada, solo sabes que te gusta leer eso y en cuanto al tema del incesto recuerdo que un compañero de facultad me dejó un libro erótico bastante fuerte, se llamaba “Sin tabúes” de Tor Su kun, el libro es una obra de arte, me parece una maravilla, trata de una profesora que tiene relaciones con dos alumnos, uno es un gamberro que la chantajea y el otro más jovencito e inocente al que inicia sexualmente, pero vive con su hermana mayor que está casada y ésta también le inicia en el sexo, bueno…tiene unas escenas súper fuertes….recuerdo que se lo dejé a mi entonces novia, ahora mi mujer unos días y también lo leyó, luego me confesó que se había masturbado con él.

―Mmmmmmm, parece muy interesante…

―Sí, me dejó marcado aquel libro, tanto que hace unos años lo busqué por internet, al final lo acabé encontrando en una tienda online que vendía libros de segunda mano y me lo compré por cinco euros. Ahora lo tengo como libro de cabecera en mi mesilla. Al leerlo ahora 20 años más tarde, no me ha impactado tanto como cuando era joven, pero reconozco que es sublime, algunas veces releo varias escenas, si volvemos a quedar te lo presto para que lo leas, si estás interesada…

―Mmmmmmmmmmm, me encantaría, te tomo la palabra, bueno David, se está haciendo un poco tarde, voy a tener que irme, la verdad es que estoy muy a gusto aquí hablando contigo, este sitio es muy acogedor y tranquilo, no me extraña que vengas aquí a escribir…

―Yo también lo he pasado muy bien, ha sido muy agradable tu compañía, quiero repasar todo el material que tengo y ver que puede salir.

―Vale, pues espero tu respuesta…

―Dame un par de días y te digo algo, quiero repasar bien y tranquilamente todas tus…confidencias, hacer una línea temporal, a ver que sale…mira ese sería un buen título para el libro, CONFIDENCIAS…

―Mmmmmmmmmmmm, me gusta, mmmmmm, suena bien, pues perfecto, estaré atenta al correo, ¿te puedo pasar mi número de teléfono y hablamos por WhatsApp si quieres?

―No tengo ningún problema…

―Bueno David un placer…encantada de conocerte…y gracias por el desayuno, te debo uno…y la siguiente vez que quedemos no te olvides de traerme el libro, dijo Cristina dando por seguro que íbamos a tener otra cita.

―Lo mismo digo y tranquila que no se me olvida…si volvemos a vernos te lo traigo.

―Ya verás como sí, venga hasta luego, dijo levantándose de la silla y poniéndose el bolso antes de darse media vuelta.

Otra vez me quedé mirando como movía su cuerpo al caminar mientras salía del bar. Y tal como vino se fue. Cristina no era una chica normal, había sido un error quedar con ella en persona, había sabido jugar muy bien esa carta a su favor, si antes estaba intrigado con su historia, ahora que la conocía lo estaba mucho más. Me dejó solo con un montón de notas y abrí el ordenador. Tenía tanta información de ella, me sabía su vida íntima al detalle.

Ciertamente me quedé impactado con Cristina, no era un personaje de novela, era una chica real, con una vida normal, con su novio, con su trabajo. Empecé a escribir esta introducción, pero todavía tenía dudas de si escribir su historia y luego publicarla, solo quería hacer un pequeño esquema, a ver que salía de todo esto. Tenía un gusanillo en el estómago, era una mezcla de nervios y sobre todo excitación, Cristina me había dejado cachondo, tenía que reconocerlo, cuando salió de la cafetería me dejó con muchas ganas de saber más cosas de ella y de escribir lo que me había pedido.

Al mediodía ya en casa, mi mujer me preguntó por la cita que había tenido, yo le conté el encuentro con Cristina y le dije que posiblemente iba a aceptar la petición que me había hecho. Ella es mi primera crítica literaria y estuvimos estudiando un poco las posibilidades que ofrecía la historia. Por la noche más tranquilo, abrí el portátil y le di otra vuelta a la historia.

Preparé una pequeña portada orientativa y luego le mandé un WhatsApp a Cristina.

David 23:28

Hola Cristina, he estado revisando las notas y está bien, acepto, escribiré tu historia.

Luego le mandé la portada del libro que había preparado en otro mensaje.

Cristina 23:29

Que buena noticia, me parece fenomenal. Muchísimas gracias, que alegría me has dado, aunque estaba segura que lo ibas a hacerUmmmmm, Confidencias, suena muy bien ese título, me gusta y esa portada…está muy bien…

David 23:30

Es provisional, vamos hablando.

Cristina 23:30

Perfecto.

David 23:30

Un saludo.

Cristina 23:30

Un beso y gracias.

Empezaba un nuevo proyecto. Confidencias. Una historia corta, directa y transgresora. Cuernos, fantasías en pareja e incesto con una protagonista que transmitía morbo, sexualidad y erotismo por cada poro de su piel.

¿Quién podría resistirse a escribir esa historia?

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