ALMUTAMID

El resto de esa semana fue transcurriendo tranquilo. Por las mañanas echaba algún rato con algún videojuego o tocaba la guitarra aunque en realidad lo que más hice fue vaguear y por las tardes-noches si no había pachanguita de futbol-sala con los amigos salía a correr. Y tras ducharme y cenar con mis padres solía bajar a tomar unas cervezas o simplemente de charlita en un banco de la plaza aprovechando que refrescaba. A pesar de todo se me estaba haciendo la semana muy larga contando las horas hasta subirme al tren que me reuniera de nuevo con Claudia.

Nos mandábamos mensajes constantemente contándonos lo que hacíamos pero se notaba en ambos miedo a expresar sentimientos más allá del típico te echo mucho de menos o tengo muchas ganas de verte, mandarnos besos, o llamarnos mutuamente “gordo” y “princesa”.

Sin embargo una noche bastante calurosa estaba tumbado en mi cama intentando fijarme en el ventilador de techo para que me ayudara a dormir y como no podía le escribí un mensaje:

-¿Estás despierta?

Al minuto llegó respuesta:

-Sí, hace mucho calor y no me duermo.
-Contigo a mi lado estaría mejor en la cama.
-Pero te daría más calor-contestó.
-Pero tendría otras cositas a cambio…-respondí haciéndome una foto con carita de pena tumbado en la cama.
-¿Qué fresquito estás?
-En calzoncillos. ¿Cómo quieres que duerma con este calor?
-Yo no puedo. Comparto dormitorio con mi hermano.
-¿Y qué te pones para dormir con esta calor?-pregunté.

Claudia tardó en responder algo más de un minuto y lo hizo con una foto en la que se veía su cuerpo reflejado en un espejo con un pantaloncito estampado muy corto suelto dejando ver el arranque de sus muslos y una camisetita de tirantas, por supuesto sin sujetador, muy suelta cayendo sobre la forma piramidal de sus pechos pero que dejaban la mayor parte de su barriguita al aire. Mi respuesta fue hacer una foto de mis calzoncillos sin levantarme de la cama y escribir:

-Ahora tengo más calor…

Puso un emoticono de carita avergonzada y yo aproveché para bajarme el calzoncillo y hacerle una foto de mi polla caída de lado y se la mandé con el siguiente mensaje:

-Mira que triste está…
-Pobrecita-respondió.-Tendíamos que darle ánimos.
-Contigo en mi cama daría saltos de alegría…
-Jajajaja-contestó haciéndome sonreírme.

Nueva foto de Claudia. Ahora se había bajado el pantaloncito y la braga y podía ver parte de su vello púbico reflejada en el mismo espejo. Al verlo mi polla empezó a alegrarse.

-¿Dónde estás?-pregunté.
-En el cuarto de baño…¿no querrás que me ponga a hacerme fotos sexis para mi novio con mi hermano en la cama de al lado?

Le mandé otra foto con mi polla morcillona.

-¿Te estás tocando?-preguntó.
-No ha hecho falta…

De nuevo tardó un poco en contestar. Otra foto. Ahora aparecían sus pechos desnudos reflejados en el espejo y el pantaloncito. Aquello terminó de empalmarme. Así que le mandé una foto de mi polla tiesa, poderosa con el glande libre de la capucha del prepucio.

-Mira que contenta se ha puesto.
-Jajajaja. Que caliente se pone mi gordo.
-Con las cosas que me mandas, normal…
-Pues resérvate para la playa que te vas a enterar…me voy a dormir, gordo. Un besito.
-¿Ahora me dejas así????
-Besitos, jajaja.

Me había calentado y ahora me dejaba allí con la polla a reventar. Aprovechando sus fotos me hice una paja bastante violenta. No me corría desde la última noche con Claudia y de eso hacía ya más de una semana de modo que me corrí rápida y abundantemente llenándome de semen espeso la barriga y la polla. Le hice una foto a mi semen sobre la barriga con la polla de fondo y se la mandé.

-Mira lo que me has hecho…
-Resérvate para mí que te voy a dejar seco, jajajaja. Me encantas, jajaja. Hasta mañana, gordo.

-¿A ti no te pone verme así?-escribí algo molesto.
-Yo te prefiero en carne y hueso y ser yo la que te saque tu lechita. Venga, te dejo que se va a despertar mi hermano. (Emoticonos de besos)
-Así me vas a calentar otra vez-respondí.
-Jajajaja. A dormir (más emoticonos de besos)
-Un beso, princesa. Que ya vamos a estar juntos otra vez.

Me fui al baño a limpiarme y se ve que la paja me había relajado porque cuando me acosté me quedé dormido rápidamente.

A la mañana siguiente Claudia y yo tonteamos y nos reímos con el sucedido de la noche anterior, o mejor dicho, ella se metió conmigo y yo le seguí la guasa. Mi amigo el que salía con la anfitriona de la fiesta del fin de semana anterior quería involucrarnos a todos en sus entradas y salidas por lo que la ya su novia había decidido organizar otra quedada en su chalé pero esta vez más selecta, o lo que es lo mismo, sólo sus amigas y sólo nosotros. Yo puse reparos a encontrarme con Viqui, pero resultó que no estaba invitada por lo que al final me apunté a otro sábado de piscina, barbacoa y alcohol.

De hecho, aparecimos el grupo de los 5 mismos que habíamos ido en mi coche, la anfitriona y sus dos amigas que también se habían quedado a dormir, o lo que es lo mismo, las chicas con las que yo había estado charlando en la piscina y se habían burlado de mi amigo con el bañador. Mejor, así habría ya cierta confianza, aunque sospechaba que a alguna de las chicas le había gustado alguno de mis amigos.

Esta vez cambiamos le forma de llegar, pues tras llegar las últimas notas que me faltaban y confirmar que en mi primer año de carrera había aprobado todo, mi padre me ofrecía el coche como premio para entrar y salir. Así que aquel sábado recogí a mis tres amigos pues el que faltaba iba en el coche de su novia con sus dos amigas. Esta vez quedamos en un supermercado para hacer la compra y llegamos todos juntos a la casa repitiendo la escena de hacía una semana pero de forma menos multitudinaria, de modo que podíamos entrar en el baño de la casa y cambiarnos en los dormitorios.

Sin embargo, mientras poníamos la música, preparábamos la barbacoa y enfriábamos las bebidas yo noté a las chicas algo cortadas, y más cuando su amiga, la anfitriona, entró con mi amigo a cambiarse y tardaron más de medio hora en salir viniendo ambos algo sudados y alterados. Las otras dos chicas estaban cortadas a pesar de conocernos de la semana anterior, y mis tres amigos, el que se paseó desnudo estaba callado muy cortado, y los otros dos hablaban entre ellos. Viendolo fui yo el que ofreció bebida a las chicas y rompí el hielo recordando detalles de la semana anterior pues no encontraba otro hilo del que tirar para tener conversación.

Ahora entendía por qué mis amigos no se comían una rosca. Dos niñas monas en bikini y no les hablaban y tenía que ir a hablar con ellas el que tenía novia. Mientras otro estaba desaparecido dentro de la casa imaginando haciendo que.

Por fin salieron los de dentro tal y como dije antes. Estaba claro que se acababan de dar el lote pues esa era la excusa de montar la barbacoa con amiguitos. Las chicas se echaron a tomar el sol tras embadurnarse bien en crema solar mientras mis tres amigos jugaban con una pelota en el agua y los demás montábamos la parrilla para la carne.

-Qué cabrón eres- le dije a mi amigo- no has esperado ni a la tarde…
-Puff, ¿qué dices? Es ella. No me ha dado tiempo ni a quitarme la camiseta para cambiarme y ya se me ha tirado encima.
-Bien entonces, ¿no? Le va la marcha…
-Que si le va…tanto colegio de monjas y no veas como tira…
-No me cuentes detalles, jajaja- le pedí.
-Sólo te digo una cosa, Luis. Es una bomba. Ahí donde la ves tan dulce, tan educadita con sus amigas de colegio de monjas y barrio bueno…-se pegó a mi oreja y me susurró- …en el tiempo que llevamos se la he metido por todos los sitios…

Giré la cabeza para mirar a mi amigo con cara de extrañeza y leí en sus labios como de espaldas a ella decía: “Chocho, boca y …” terminó asintiendo dándome a entender. Pero yo en mi torpeza tras comprobar que no me veían las chicas pregunté susurrando:

-¿El culo?

Mi amigo asintió y en voz alta me dijo:

-Ven a la caseta a sacar más bebida. ¿Alguien quiere algo más?
-Ya tenemos, cariño, gracias…repitió su novia sentada en la toalla junto a sus amigas.

Pasamos a la caseta y mi amigo me contó:

-No veas, Luis. Habríamos follado como 3 o 4 veces ya cuando sin decirme nada me untó la polla con crema hidratante y me preguntó si quería metérsela a pelo por detrás. Yo alucinaba. Costó un poquito y de vez en cuando me paraba porque le dolía un poco pero una vez que entró es increíble, todo apretadito y poder correrte dentro, ufff. Ya te digo que es una bomba…

No quise contar mis experiencias con Marta y Claudia por discreción hacia ellas y me limité a alabar la suerte de mi amigo con su novia.
Entre baños y cervezas íbamos sacando las primeras tandas de filetes de lomo, chistorras y chuletas. Estando yo en la barbacoa sacando carne se me acercó la chica con la que había hablado en la piscina avisándome de que me había quemado. Era una chica delgadita, no tan bajita como Marta, pero más que Claudia, castaña con media melena y ojos marrones grandes y muy vivos que enmarcaban unas mejillas llenas de pecas, al igual que sus hombros e incluso el pecho. Al ser delgadita tenía un culo pequeñito y el bikini más que sujetar cubría dos tetas pequeñas. Me recordaba a Marta pero con la piel mucho más clara y pecosa.

-Te vas a quemar otra vez…
-Es que nunca me acuerdo de echarme crema y cuando me doy cuenta ya es tarde.
-Espera un momento.

La chica fue a su toalla y trajo el bote de crema.

-Ven que te echo en la espalda y los hombros.

La chica con naturalidad repartíó la crema por mi espalda, hombros y brazos.

-Tendrías que echarte algo en la cara y el pecho también. Eres blanquito como yo y tienes que cuidarte la piel.
-Pues yo te veo morenita ya.
-Porque me echo crema…mira

Y girándose bajó ligeramente la braga del bikini por la cadera para que viera la diferencia de color.

-Tú te pones morena-le dije-, yo solo colorado.
-Porque no te echas la crema. En serio, ten anda…

Y soltó un chorreón en mi pecho y empezó a extenderlo. Me puse algo nervioso con la chica sobándome ante la mirada de dos amigos míos y sus dos amigas. Pero su naturalidad me relajó. Extendiendo la crema por mi pecho y abdomen sin acercarse demasiado al cordón del bañador.

-En dos horitas te tienes que volver a echar-me dijo al terminar-ya verás como en vez de colorado vas cogiendo colorcito. Me avisas que yo tengo crema.
-Gracias…-le dije algo cortado.

Dejó el bote de crema y se acercó a ayudarme a sacar la carne que estaba haciendo en ese momento. De nuevo al sentarnos a comer la chica me hacía preguntas sobre la universidad y mi carrera, notas y tal. Sin tener la fascinación con la que Viqui me miraba el día que me conoció me recordó mucho a ella.

Después de comer la parejita volvió a meterse en la casa. Tanta efusión me recordó a mis 4 corridas con Claudia en 24 horas, situación que parecía que estaba disfrutando ahora mi amigo con su insaciable novia. Las chicas se tumbaron a tomar el sol medio dormidas, dos amigos míos jugaban en la piscina, y el que quedaba y yo estábamos tomándonos una copa en la sombra del porche.

Las chicas habían desabrochado sus bikinis para broncearse la espalda sin señal y aparentaban dormir apaciblemente. Mi amigo, el que había sido burreado con las chicas cuando se quitó el bañador el fin de semana anterior aprovechó la situación para vengarse. Se salió sigilosamente de la piscina, cogió un cubo que había en la entrada de la casetilla y lo llenó acercándose sin hacer ruido ni sombra a las chicas. Lo levantó y lo lanzó sobre las dos incautas que saltaron pegando un grito dejándonos ver sus tetas agitadas por el rápido gesto. La chica con la que yo había hablado tenía dos tetitas pecosas enmarcadas por un pezón rosadito, pero su amiga, más grandota, en altura y hechuras al levantarse corriendo nos mostró dos buenos melones redondos con pezones grandes y oscuros. Mis dos amigos reían y yo intenté no hacerlo pero al final no pude controlar la carcajada.

En cuanto las chicas se dieron cuenta que les estábamos viendo las tetas se taparon con las manos y cogieron las partes de arriba de sus bikinis para ponérselos de espaldas a nosotros. Mi amigo el vengador reía exageradamente con el cubo en las manos. Por fin la chica que había embarcado el bañador en el árbol se acercó a él y le gritó:

-Maricón, ¿es que esta es la única forma que tienes de verle las tetas a una tía?
-Vaya la pija que barriobajera se pone cuando le gastan una broma. Aplícate el cuento, bonita. ¿O es que sólo ves churras cuando gastas bromitas?
-Para ver lo que tú tienes…no merece la pena ni gastar una broma…-respondió la chica.
-Ya te gustaría catarlo…
-Dejadlo ya-tercié- ha sido una broma. Podéis pelear o pediros disculpas mutuamente, pero, por favor, dejad de dar voces que vais a despertar a toda la urbanización.

La chica se dio la vuelta y tras sacudir la toalla se volvió a echar, pero esta vez sin soltarse el bikini. Su amiga se acercó a donde yo estaba y se sentó con nosotros dos diciendo:

-Has hecho bien en pararlos. Cuando gastas bromas tienes que saber sufrirlas también.

Mi amigo el vengador se acercó a la chica de la toalla y siguieron hablando, pero no los oíamos.

-Los de dentro ni se han enterado de la que se ha montado aquí- dijo mi amigo.
-Estarán durmiendo- contesté.
-Ja, durmiendo…-respondió la chica con sarcasmo.

Los tres reímos.

-Dejadlos, se están conociendo- dije yo.
-Más bién se están examinando, jajaja…-respondió la chica- Cuando a Leyre (su amiga) le da por un chico es de las intensas…
-Mejor para Pablo…-dijo mi amigo y reímos los tres- Me voy a dar un bañito que tengo calor, ya vengo.

Se fue a la piscina junto con nuestro otro amigo quedando los dos bromistas sentados en la toalla charlando ya amistosamente y Nieves, que así se llamaba la chica que me había untado la crema sentada frente a mí. Ella subió las piernas a la silla apoyando los codos en sus muslos mientras me contaba historias de su amiga Leyre, que era algo así como la leader del grupo, y como cuando cambiaba de novio a ellas les tocaba acompañarlas. Con la postura la braga de su bikini se le pegó del todo y se marcaba su raja totalmente. Ella no se veía pero a mí me costaba trabajo que la mirada no se me desviase a pesar de las gafas de sol. Parecía que la chica no se daba cuenta pues no cambiaba de postura ni se molestaba. Seguramente el cristal de mis gafas impedía que descubriera como mis ojos eran incapaces de no observar como la tela marcaba perfectamente la anatomía de su entrepierna. De hecho ella me seguía hablando como si nada:

-¿Tú tienes novia no? Me ha dicho Leyre…
-Sí. Pero es de fuera.
-¿Lleváis mucho juntos?
-Nos conocimos al empezar el curso, pero hemos empezado a salir hace poco.-le expliqué.
-Debe ser muy guapa.
-Mucho. ¿Tú no sales con nadie?
-No soy de novios. Entre los estudios y eso, no soy de salir con nadie.
-Pero tu amiga sí. ¿Siempre vais de carabina?
-Jajajaja. No. No somos monjas aunque hayamos estudiado en colegio de monjas. Pero no suelen cuajar mis relaciones.

Me sorprendió el plural. Una chica tan dulce y aparentemente tímida y tras decirme que no era de novios parecía más tranquila pero su conversación me demostraba que no era de piedra.

-Entonces eres más de rolletes.-dije siguiendo la conversación.
-Ya habrá tiempo de novios. Y más ahora que quiero irme a estudiar fuera como tú. ¿Son tan locas las fiestas universitarias como cuentan?
-Hay de todo. La mayoría son normales pero sí he visto cosas donde se pasaban…
-Cuenta, cuenta…dijo inclinándose hacia adelante acercándose más a mí.
-Pues hay gente que fuma porros…
-Algo más fuerte, Luis. Que no somos niños. ¿Qué cosas?
-Pues en la última que estuve….-le relaté el baile de la belga, la parejita enrollándose en la terraza y hasta a Silvia liándose con dos y pretendía con tres.

Nieves me miraba con los ojos como platos pero su curiosidad era grande.

-¿Pero liándose cómo en el salón?
-Yo me fui antes pero algo ví…
-¿Y qué viste? Con detalles…

Me acerqué a ella para que no nos oyeran y ella también a mí. Al tener poco pecho desde donde yo estaba casi veía sus pezones de diferente color a sus pecas. Y le dije:

-Se la estaba comiendo a los dos…

Me retiré y vi a Nieves poner cara de asombro.

-No me perdería una fiesta de esas, jajaja.
-¿Qué te han enseñado las monjas?
-Jajaja, Luis. Me vas a decir que lo que tú sabes de chicas lo has aprendido en el colegio…
-Pero yo pensaba que esas cosas os asustarían…
-Yo no lo haría pero me resulta algo tan libre, no sé como decirlo, tan de me da igual lo que piensen los demás. Jo. ¿Veré yo algo así el año que viene?
-No te pega con la cara de niña buena que tienes. Supongo que dependerá del ambiente donde te muevas…-respondí.
-Luis, que pena que tengas novia. Porque eres muy divertido…

Desde que estaba con Claudia yo no miraba a otras mujeres pues ella me colmaba en todo. Con lo que yo no contaba es con que ellas me miraran a mí. A pesar del éxito de mi primer año universitario perdiendo la virginidad y practicando sexo con distintas chicas, lo había culminado con el mayor éxito de mi vida hasta el momento que, era Claudia. Por muy alta que tuviera mi estima, ver a Silvia arrodillada en el suelo comiéndose dos pollas me había bajado del pedestal, pues ella no me buscaba ni por mi belleza, ni por mi inteligencia. Ella me buscaba porque se comía cualquier churra, y resulta que yo tengo una bastante apañada.

Pero ahora, en el sitio menos esperado y sin yo buscarlo me encontraba con una niña monísima aparentemente ofreciéndoseme. Y es que el ego es donde empiezan la mayoría de nuestros males. La tentación viene de fuera, pero cuando esa tentación nos hace sentirnos mejores, importantes o deseados es mucho más peligrosa.

¿Por qué no corté de raíz con lo que me daba cuenta que estaba pasando? Por ego… ¿por qué caí en el juego de insinuar como ella me insinuaba? Fácil de responder. Mi ego necesitaba asegurarse que los mensajes que recibía eran ciertos. Desde luego había condicionantes externos. El verano. El calor. Los bikinis. El alcohol. La juventud. El descaro. Una apetencia sexual incontenible. Pero lo que completaba mi incapacidad para parar aquello era sobre todo mi ego.

Lo bueno de beber mucho es que meas mucho y tras el dardo lanzado por Nieves sentí la vejiga tan apretada que le dije que me meaba y me fui al baño de la casetilla.

En el momento en que fui consciente de lo que había significado la crema y la conversación que estábamos teniendo en vez de parar le di pie, pero de golpe mi cabeza tuvo capacidad analítica. Sería la mente de Claudia que se estaba apoderando de mí pero estaba analizando: es verano, estás en este chalé porque tu amigo os está utilizando de tapadera para hartarse de follar con su nueva novia, llevas desde las 12 bebiendo cerveza, sangría y ron con cola, una niña monísima te ha sobado amablemente para que no te quemes, después de una broma pesada esa misma chica a la que acabas de verle las tetas se te ha sentado a charlar amistosamente en una postura en la que le veías toda la raja marcada en la braga del bikini, te ha interrogado sobre tu novia y ha rematado haciendo que le cuentes fiestas subidas de tono. Ni se ha inmutado hablando de temas fuertes y te ha lanzado la caña dando a entender que se enrollaría contigo. Y ahí es donde te has picado. Tu ego te exige saber si de verdad esa chica se quiere enrollar contigo. No vas a hacerlo, tienes novia, no necesitas echar un polvo con esa chica, tu novia te espera dentro de dos días, pero tu ego necesita saber si esa chica puede ser una muesca más en la culata de tu pistola…

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