ALMUTAMID

Me desperté creyendo que era un sueño el final de la noche. Pero la resaca y el olor de la ropa me recordaron que no era así. Me duché aunque no conseguía despejarme y desayuné con un café fuerte. Tenía tiempo de sobra para llegar a la estación. Así que terminé de recoger las maletas y me fui. Me senté en el tren y mandé un mensaje a Claudia:

-Buenos días princesa. Sentado ya en el tren camino de casa.
-Buenos días gordo. ¿Resaca?
-Bastante.
-Pero lo pasaste bien.
-Muy bien hasta el final.
-¿Y eso?
-Me iba a quedar a dormir en casa de Marcos, el del equipo pero se enrolló con Marga.
-¿Quién es Marga?
-Una chica de mi clase. Bueno. Que me tuve que esperar cayéndome de sueño en un piso de un italiano que venía con nosotros. Empezaron allí a fumar porros y yo esperando a Marcos. Sólo eso, que no me podía ir.
-¿Fumaste?
-Probé.
-Luis…mis ex fumaban maría y no me hace gracia.
-Tranquila no creo que repita.
-¿Por qué?
-Vomité. Y como Marcos seguía a lo suyo me vine dando un largo paseo a la residencia. Sólo he dormido dos horas.
-Pobrecito, jajaja. Bueno aprovecha el viaje para dormir y ya hablamos cuando estés en casa. Un beso, gordo.
-Cuanto te echo de menos.
-Y yo a ti. Venga duerme.

La verdad es que antes de que el tren se moviera ya estaba dormido. Salvo alguna parada intermedia que abrí los ojos estuve dormido casi todo el camino. 4 horas. Llegué a mi ciudad y me cogí el autobús a casa. Saludé a la familia almorzando y me pegué una buena siesta. Mi madre se quejaba de que estuviera tan pocos días en casa y me fuera otra vez pero mi padre me apoyaba diciendo que había hecho buen curso y que me lo merecía.

Por la tarde recibí un mensaje de Silvia. ¡Qué pesada!

-Hola Luis. ¿qué tal? Te podías haber quedado, lo pasamos muy bien. Te fuiste sin despedirte. Tranquilo le contaré a Marta que sigues tan pillado por ella que no tienes ni ganas de fiesta.
-Perdona Silvia, te vi muy ocupada y no quise cortarte el rollo.
-No pasa nada. Pensé que eras más morboso y cañero cuando me follaste la boquita, prenda. Pero veo que te va más lo romántico como a Marta. Me alegro por ella sigue muy pillada por ti.
-Bueno, espero que pases buen verano. Nos vemos en septiembre.
-Igualmente, Luis.

Mis sospechas eran reales. Marta seguía enamorada de mí pero tenía miedo a la distancia. “Ya se le pasará”, pensé. Tengo un verano por delante de fiesta, descanso y Claudia…

Por la noche quedé con mi grupo de amigos. Cervecita y a contar batallas. Les conté que salía con Claudia y que me iba con ella y otros amigos 5 días a la playa. La pregunta no se hizo esperar:

-Pero ¿te la tiras?
-Es mi novia…-fue toda explicación entre el jaleo de machos en celo proclamando la virilidad de un miembro de la tribu.

Ellos acababan de terminar la selectividad, así que había organizado una barbacoa en el chalé de una amiga a la que por supuesto me invitaban. Habían estado la noche anterior de marcha como yo aunque viendo sus caras al contar mi historia de la belga en pelotas y el juego de Silvia sus caras iban de la incredulidad a la alucinación. Evidentemente alguien me preguntó que por qué no había participado, y mi respuesta fue sencilla:

-Tengo novia…
-Esa Claudia te hará de todo para tenerte así-comentó uno.
-Qué cabrón, como lo refriega-dijo otro.
-El año que viene en la universidad nos vamos a poner las botas igual…-dijo otro.

Yo pensaba en todas mis vivencias de mi primer año de universidad y dándome importancia les dije:

-He metido la pata más de una vez pero que me quiten lo bailado, que sólo se vive una vez. Y las tías están ahí con tantas ganas de follar como nosotros. Así que a disfrutar…

Y chocamos nuestros vasos de cerveza.

El domingo mi padre me prestó el coche para la barbacoa. Aprovechando el maletero grande me tocó parte de la intendencia de bebidas, hielo, vasos y platos de plásticos, comprar el pan y el carbón. Llegamos de los primeros a la casa, un chalé en una urbanización del área metropolitana y empezamos a organizar para estar listos para cuando llegara la gente, según las cuentas unos 30.

La casa era de la novia de uno de mis amigos, que era amiga de Viqui también. Llegamos nos saludó y nos indicó donde poner las cosas. Rodeamos la casa atravesando un amplio espacio de césped y arbustos y llegamos a la parte trasera de la casa donde había un amplio porche que daba a la piscina. Ésta estaba a su vez rodeada de más césped y había una casetilla donde la anfitriona nos explicó que había un baño y un arcón donde enfriar la bebida, sobre todo la cerveza para no tener que estar entrando y saliendo de la cocina de la casa.

Manos a la obra. Primera paso meter la cerveza en el arcón. Segundo paso, ponernos los bañadores. No es por presumir pero entrar en esa casetilla con 5 tíos guapos de 19 años en pelotillas poniéndose los bañadores habría sido la delicia de cualquier chica. Después la música. Selección de música de moda sonando aleatoriamente. Para cuando empezamos a montar las mesas para poner patatas fritas y después sacar la comida ya estaba llegando gente, la mayoría venían juntos en un autobús que los dejaba a la entrada de la urbanización.

En media hora ya estaba allí todo el mundo. Casi 30 adolescentes, la mayoría recién graduados en bachillerato, y con la ilusión de una selectividad recién hecha pendientes de su futuro. Unos con miedo, otros con ilusión, todos joviales y felices. Y mucha carne joven en bikini o bermudas surferas deseando iniciar un verano que ese día apretaba acercándose a los 40 grados.

Yo conocía a algunos de ellos, mis amigos por supuesto, la anfitriona y otras chicas, del grupito de Viqui, y claro, a ella misma que estaba allí.
No la vi llegar porque estaba yo en ese momento preparando el carbón. Pero al poco oí su voz detrás de mí:

-Hola Luis…

Me di la vuelta y me encontré con su cara con media sonrisa. Me quité las gafas de sol y le di dos besos mientras le decía:

-Qué guapa estás, ¿cómo estás?¿Cómo te ha ido?-dije atropelladamente.

Y de verdad que estaba guapa con un bikini negro que ocultaban aquellos pechos que tanto me gustaba tocar, lamer y sobre los que más de una vez descargué mi placer, y un pareo a su cintura.

-No pensé que te mezclaras con niños de instituto…
-Qué tonta eres, son mis amigos. Y además ya casi todos habéis hecho selectividad. ¿Cómo te ha ido?
-Creo que bien. Tampoco necesito mucha nota.

Entonces recordé los planes que habíamos hecho para el curso siguiente de irnos a compartir piso y le pregunté:

-¿Qué quieres estudiar al final?
-Creo que al final me quedo a estudiar aquí. No tengo necesidad de hacerle gastar a mis padres más dinero cuando aquí hay varias carreras que me gustan…-parecía que me había leído el pensamiento.
-Bueno. Yo seguiré allí ya sabes, voy aprobando por ahora…
-Me han dicho por ahí, que tienes una novia en la universidad…
-Bueno, sí…-respondí nervioso pasándome la mano por la barriga- hemos empezado a salir hace pocos días.
-Me alegro por ti, Luis. Aunque no tanto por ella…
-No seas injusta conmigo. Tampoco fui tan malo contigo…

Bajando la voz me dijo con cierto rencor:

-Te di todo, pero tú solo me querías para darte un revolcón, Luis. Salías conmigo si nos terminábamos liando, pero cuando no había tema se te cambiaba la cara. Pasaste de mí toda la feria y solo me buscabas para que te vaciara los huevos…
-Yo creo que no es momento de echarnos las cosas feas a la cara. Has sido mi primera novia y quizá no te traté como tú esperabas pero tampoco sabía tratarte de otra manera. Si te hice daño te pido perdón. Pero ahora prefiero conservarte como amiga y perdernos en rencores.
-Tranquilo Luis que no te voy a montar un numerito. Pero lo tenía guardado y tenía que decírtelo. Además…

Se giró buscando a alguien con la mirada y por fin levantando la voz gritó:

-¡¡¡Pedro!!!

Un chico alto y bastante fortote se acercó.

-Luis, te presento a mi novio Pedro…
-Encantado-le tendí la mano.

Aprovechando las gafas de sol estudié al tal Pedro. No se me parecía en nada. Le eché al menos 22 años. Más alto que yo, musculitos de gimnasio, peinado de moda, bañador de licra marcando paquete. Al chocarme la mano me la apretó con fuerza.

-¿Qué tal tío? Tu eres el ex de mi Viqui que estudiaba fuera…
-Ese soy yo…¿Lleváis mucho?-pregunté sin pensar.
-Un mes casi ¿no cari?-respondió Viqui.

Sé que es injusto. Que yo a los pocos días estaba con Marta y después con Claudia. Que apenas la eché de menos. Pero, en ese momento tuve celos. Es irracional, pero lo tuve. Y además con un tío con el que en físico ni me planteaba competir.

-Desde el 28 de mayo, cari, que no me olvido- respondió el chico.
-¿Y cómo os conocisteis?
-Bueno, jajaja-respondió Viqui, pero Pedro se adelantó diciendo:
-Nos enrollamos en una discoteca y aquí estamos. Amor a primera vista.-explicó mientras la cogía por la cintura.
-Pues me alegro mucho por vosotros-dije mirando a Viqui que no sé si se percató de mi mirada irónica con las gafas de sol. Me echaba en cara mi forma de estar con ella y resulta que salía con el primer musculitos con el que se había enrollado después de dejarme. Ya la pillaría por banda…

Pese al mal reencuentro con Viqui me lo estaba pasando bien. Piscina, cerveza, comida y muchas niñas guapas en bikini. De nuevo me convertí en el centro de corrillos donde sobre todo chicas me preguntaban por mi experiencia universitaria. La respuesta fue muy distinta a las que le daba a mis amigos. Se quedaban embobadas ilusionadas al contarles el ambiente en la facultad, la marcha, las fiestas universitarias y la libertad, aunque muchas reconocían que viviendo en casa no iban a disfrutar de mi libertad estudiando en otra ciudad.

El alcohol iba haciendo efecto y empezaban la exaltación de la amistad entre los chicos, más bebidos siempre que las chicas, y las bromas pesadas tirando genta a la piscina o al pobre chico que hablando entre varias chicas otros dos le tiraron para abajo del bañador dejándolo desnudo ante ellas que se tapaban la boca entre risas mientras el desnudado se cubría con vergüenza.

Al ritmo que iba alguno iba a dejar un recuerdo en el autobús de vuelta. El último salía a las 10 de la noche. Y era la hora fijada para recoger y vaciar la casa. Tanto beber con tanta gente era tanto mear. El baño de la casetilla tenía cola así que yo que había ayudado a montarlo todo me tomé la libertad de entrar al baño de la casa. Así comprendí porqué ayudé a mis amigos en la intendencia pues uno de ellos se estaba dando el lote con la anfitriona en el salón de la casa. Y es que se notaba a las parejitas más cariñosas que a la llegada y seguramente alguno habría hecho buen uso de algún dormitorio de no haberlo prohibido la dueña de la casa para no tener que andar después limpiando.

Regresé fuera. Y volví a ocuparme de las sardinas que estábamos asando. Entre la música alta y los gritos en la piscina los vecinos debían saber que allí había una fiesta. El calor invitaba a darse un chapuzón de vez en cuando a pesar de que la piscina estaba ocupada la mayor parte del tiempo por gente jugando con una pelota, dándose ahogadillas o haciendo peleas a hombros. Qué pena no poder disfrutar de una fiesta así con Claudia. Bueno, en pocos días estaríamos juntos.

A las 9 más o menos el personal diligentemente estaba recogiendo y llenando grandes sacos de basura con las botellas, platos y vasos de plásticos. Intentamos ordenar para reciclar pero fue complicado. Aun así y por la premura de perder el autobús nos quedamos los que habíamos ido en coche a rematar. Éramos pocos, mis 4 amigos y yo, la anfitriona, 4 chicas y Viqui y Pedro.

Terminamos de recoger pero había sobrado bastante bebida y comida así que decidimos cenar allí y gastarla pues sería más fácil que repartirla. Encendimos de nuevo el fuego de la barbacoa y ya con menos gente mientras unos se tomaban una cerveza otros nos dimos un baño ya más tranquilos. El sol ya se había ido en el largo atardecer de principio de verano y me tumbé en una colchoneta disfrutando de la tranquilidad después de tanto jaleo. Incluso habíamos cambiado la música y bajado el volumen. Se estaba muy a gusto y relajado allí. Dos chicas estaban sentadas en el filo de la piscina con los pies en el agua mientras Viqui y Pedro estaban en un rincón en la parte honda con abracitos y besitos que se viera, pues no veía sus brazos y piernas bajo el agua.

Una de las chicas me dijo:

-Te has quemado con el sol.
-Soy muy blanco. Me ha dado el sol más de lo que debe.
-¿No te has echado crema?
-Cuando llegué, pero ya después ni me he acordado.
-¿Tú eres Luis?
-Sí, ¿os conozco de antes?
-No, jajaja, es que Pablo nos ha hablado de un amigo que estudia fuera y hemos supuesto que eras tú. ¿Tú estudiabas fuera?
-Sí…

Con ese inicio empezamos una conversación de nuevo sobre los estudios, el ambiente universitario y todo lo que ya había hablado no sabía ya cuantas veces aquel día con aquellos preuniversitarios curiosos. Mientras charlaba con las chicas desde la colchoneta Pedro se había acomodado en la esquina y Viqui estaba pegada a él con su espalda pegada al pecho de su novio. Él debía sujetarla por la cintura mientras ella movía los pies con suavidad para mantenerlos a flote. La vi observándome en más de una ocasión.

Mientras estos 5 estábamos en la piscina los de fuera habían ido montando la cena. Al salir propusieron que durmiéramos allí y poder acabar con la bebida. Avisé en casa. La respuesta de mi madre fue” “Hijo, vienes 5 días y pasas uno fuera…”, pero mi padre me dijo que no necesitaba el coche y que se iba en autobús al trabajo ese lunes. Me comprometí en irlo a recoger del trabajo para que no pasara mucho calor.
Cuando volví de la llamada todos habíamos acordado quedarnos a dormir allí menos Pedro. Trabajaba de portero en una discoteca y esa noche al ser ya vacaciones abrían la terraza hasta la madrugada. Una de las chicas ofreció a Viqui bajar con ellas en el coche para no tenerse que ir. A Pedro le pareció buena idea y se despidió de todos con fuertes apretones de mano. Podría hablar con ella con más tranquilidad.

Lo de quedarnos a dormir descubrí rápidamente que había sido una estratagema de la anfitriona y mi amigo para pasar la noche juntos pues en cuanto terminamos de cenar y recoger se tumbaron juntos abrazados en una hamaca desentendiéndose del resto del mundo.

Pero antes de llegar ahí me tocó fregar platos, vasos y cubiertos pues los de plástico se habían acabado, mientras la anfitriona los secaba. No recuerdo cómo llegamos a terminar hablando de Viqui. Pero sin levantar mucho la voz, pues no queríamos que nos oyera desde el porche su amiga me dijo que no le caía bien Pedro.

-Bueno-respondí yo- si le gusta a ella os tendréis que conformar y guardar las formas cuando estéis juntos.
-No es eso- me decía la chica- Viqui no está pillada por ese tío. Ella es incapaz de estar sin novio. En cuanto está soltera se encapricha del primer tío que se le cruza por delante y se va con él. Después se empieza a dar cuenta que no está enamorada le da el bajón y corta…
-¿Eso es lo que pasó conmigo?-pregunté.
-Yo creo que contigo fue distinto-me explicaba tratando de ser diplomática seguramente- pues estaba contigo aunque tú estudiabas fuera. Contigo fue otro tipo de decepción porque estuvo unos días tocada.
-¿Y ha salido con muchos?
-No sé. Pero en el instituto desde 2º de ESO ya salía con alguien. Ella es una amiga que va y viene. Sale con nosotras cuando no tiene novio. Se queda sola y vuelve. A mí me da igual pero otras niñas del grupo se mosquean con ella. Y además Pedro no cae muy bien con lo que hasta ha extrañado que vinieran hoy.
-Cuando empezó conmigo ¿cuánto tiempo llevaba sin novio?-quise saber.
-Pues no sé, espera que recuerde. ¿Cuándo empezasteis?
-A principios de octubre.
-Pues dos semanas, creo…A ver, Luis. Viqui no es una loca pero es una novelera. Se encapricha y después de desencanta una y otra vez. En el instituto se quejaba de que los chicos lo primero que hacían era querer acostarse con ella y se desencantaba. Ahora ya no sé, tampoco te voy a preguntar por vuestra vida íntima…
-Ya…está feo.
-…pero es que el Pedro ese no le pega nada. Un portero de discoteca obsesionado con sus musculitos y que mira a todo el mundo por encima del hombro porque se cree el más tío más bueno del mundo y no tiene dos dedos de frente…desde luego no tiene nada que ver contigo…
-A lo mejor por eso está con él, porque me pilló manía…
-No se niño, pero me da cosa verla con ese tío que se mete en peleas en el trabajo y tal y a saber en qué ambiente se mueve.
-Ya…
-Habla tú con ella a lo mejor como te aprecia todavía, no sé…
-Yo tengo novia. No puedo proponerle nada. Y menos que deje a ese chico. Vosotras sois sus amigas. Eso os toca más a vosotras.

En ese momento entró mi amigo y abrazó a la chica por detrás acariciándole el culo y besándola mientras terminaba de secar la vajilla.

-Iros a una cama, jajaja…-les dije.

Se miraron con complicidad pues creo que aún no se habían acostado pero salieron de nuevo al porche. Yo los seguí y me senté mientras me preparaban una copa como premio. Mientras estaba pensativo. Repasé el día que empecé con Viqui. Se parecía mucho a lo que contaba la anfitriona. Mientras yo contaba batallitas ella no se separó de mí en aquel botellón. Cuando se fueron sus amigas se quedó conmigo y aquella noche se quedó conmigo vaciándome los huevos con una paja magistral. Estaba claro que había aprendido a hacerlas evitando las pretensiones sexuales de los chicos con los que había salido. Pero a mí me entregó su virginidad. Aunque seguramente también se acostaba con Pedro. Pero yo fui el primero.

Entre esos pensamientos observé la escena. Mis otros tres amigos tonteaban con las otras chicas con frases de doble sentido y bromas intentando llevarse alguna al huerto pero no parecían tener éxito. La parejita se había retirado por fin tras explicarnos la chica donde podíamos dormir, pues ellos se habían reservado el dormitorio de matrimonio. Viqui y yo estábamos un poco al margen de la conversación. Se levantó y se sentó en la piscina con los pies dentro. La seguí y me senté a su lado.

-No te veo muy metida en la conversación…-le dije.
-Tus amigos son muy pesaditos y tú estás muy callado.
-¿Qué tal te va con Pedro?-solté a bocajarro.
-Muy bien. Es mejor llevar una relación así que en la distancia.
-¿Eso fue lo que nos falló a nosotros?
-No sólo eso Luis. En la feria pasabas de mí y sólo venías a buscarme para liarte conmigo. Tuvimos una bronca y te volviste a la feria como si nada…
-Yo pensaba que yendo en grupo con los amigos no tenía que estar pegado a ti todo el tiempo. Pero tampoco tengo mucha experiencia en relaciones.-me sinceré.
-¿Un universitario experimentado como tú?
-Viqui esa película te la montaste tú. Eres la segunda chica con la que me he acostado…-dije antes de dar un largo buche a mi copa.

Viqui se quedó en silencio mirando al agua así que continué:

-Pedro no le cae bien a tus amigas. Dicen que no pega nada contigo. Que tú vales más y que no entienden que ves en él.
-Envidiosas. ¿Qué que veo? Lo bueno que está, ¿te parece poco?
-Eso es evidente comparado con un canijo como yo. Pero ellas creen que tiene mal ambiente y que tú no deberías entrar en ese ambiente.
-Mira Luis que se metan en sus cosas y me dejen tranquila. Tienen envidia porque salgo con un tío que está buenísimo y que folla de escándalo…
-Eso te lo podías ahorrar, no necesito saber esas cosas…
-Pero esas zorras sí, ya que te mandan de correveidile. Pues se lo dices. Que folla de lujo, que tiene una polla que no me cabe en la boca y que me deja reventada cada vez que me pilla…
-No te entiendo. A mí me dejas porque sólo te quiero según tú para eso y de él solo vendes eso…de verdad que no te entiendo…

Viqui se quedó de nuevo en silencio mirando al agua cuando uno de mis amigos se tiró a la piscina salpicándonos y desde dentro lanzó el bañador fuera gritando:

-¿Quién se apunta?

Una de las chicas corrió a por el bañador y lo cogió respondiendo:

-¡Nadie! Jajajaja…ven a buscarlo.

Estaba claro que mis amigos sacaban toda la artillería para pillar cacho aunque solo fuera ver una teta pero fracasaban pues las chicas se estaban cachondeando de ellos o al menos del que se había lanzado a la piscina. Tras comprobar que no tenía éxito empezó a suplicar que le devolvieran el bañador. Las chicas reían y la que lo cogió le gritó:

-Ven a buscarlo…

Mi amigo algo cortado se salió de la piscina tapándose y se acercó donde la chica. Pero ésta le lanzó el bañador a otra chica y así empezaron a jugar con él dándole la vuelta a la tortilla hasta que al fin una de ellas lo lanzó enganchándolo en un árbol entre risitas. Mi amigo tuvo que dejar de taparse para estirarse acogerlo enseñando sus vergüenzas bastante disminuidas por la acción del agua mientras las chicas se despedían para irse a la cama. Viqui se fue con ellas y yo me quedé un largo rato más con mis amigos riéndonos del que había lanzado el bañador y bebiendo copas.

La parejita estaba en el dormitorio de matrimonio. Las cinco chicas se habían repartido entre dos dormitorios dobles. A los cuatro chicos nos tocó repartirnos entre un dormitorio y el salón. A mí me tocó el sofá. La verdad es que entre el alcohol que llevaba en el cuerpo de todo el día y la molestia de haberme quemado los hombros con el sol no pude dormir demasiado bien.

Cuando ya llevaba un buen rato amanecido y me cansé de escuchar los ronquidos y respiraciones profundas de los dos amigos que durmieron conmigo en el salón me levanté. Lo primero que hice fue ir a mear. Me encontré la puerta cerrada pero no pensé que nadie se hubiera levantado tan temprano abrí la puerta y me encontré a una chica sentada meando. Me disculpé y cerré la puerta. Me quedé esperando en el pasillo. Al poco salió la chica con cara de sueño y sin decir nada se volvió a su dormitorio.

Por fin entré a mear. Me solté el cordón del bañador y me lo bajé para orinar a mis anchas. Salía un buen chorro pues tenía la vejiga a reventar de tanto beber la noche anterior. No eché el pestillo pensando en que nadie más estaría despierto. Se abrió la puerta en mitad de la meada.

-Vaya Luis, no esperaba a nadie despierto…

Giré la cabeza. Era Viqui.

-Déjame mear tranquilo, anda…
-No te recordaba el culo tan blanco…
-Claro, tu Pedro tiene hasta el culo moreno y musculoso…
-Tiene un culo duro, duro…bueno todo en él es muy duro.
-Me alegro pero ¿me dejas intimidad?

Viqui entró hasta el fondo desde donde me podía ver mear y dijo:

-Definitivamente Pedro la tiene más grande que tú…
-¿Buscas humillarme Viqui?-le pregunté sacudiéndome las últimas gotas.-Porque así no lo vas a conseguir. Con esta cosita- le dije agarrándome polla y huevos antes de guardarlos en el bañador-mi novia grita de placer, la chica con la que me acosté cuando tú me dejaste gritaba de placer y tú misma parecías pasártelo muy bien. Esto es absurdo Viqui. No te reconozco. Disfruta con tu Pedro y déjanos a los demás en paz. No entiendo por qué te quedaste anoche en vez de irte con él.
-Por verte y saber de ti…-respondió cabizbaja.
-Pues ya has visto todo lo que podías ver. Y si quieres seguir viéndome cambia de actitud…

Salí airado del baño. Me puse una camiseta y cogí la cartera para ir con el coche al pueblo a tomarme un café. No entendía su actitud. Si ya estaba con otro ¿a qué venía tanto provocarme y buscar molestarme?

Desayuné tranquilo sentado en una terraza y volví a la casa. Cuando llegué las chicas estaban recogiendo para irse. Nos despedimos. Viqui estaba seca y cortante. Me daba igual. Ayudé a mis amigos a recoger. Al final nos fuimos sólo 4 pues el que se estaba enrollando con la dueña de la casa se quedó con ella para volverse juntos en autobús por la tarde. Para eso yo me podría haber ahorrado el quedarme y tener las dos charlas tan incómodas con Viqui. No quise pelear con él. Estaba enchochado con la chica y no quería estropeárselo.

Llegué a casa, me duché y me tiré en la cama. Me puse a mensajearme con Claudia contándole la fiesta pero sin entrar en los detalles de mis discusiones con Viqui. Ella no había salido de marcha, pues al irse a vivir con su tía había perdido relación con sus amistades del barrio, que por otra parte según me había explicado tampoco eran muy recomendables. Me contó que pasaría la mitad del verano en su casa y lo otra mitad con su tía, que se había convertido en su segunda madre.

Esa mañana me llamaron del equipo. El torneo se jugaba en la ciudad de Claudia. Se jugaba el fin de semana siguiente al que volvíamos de la playa. Ya nos asegurábamos vernos dos veces ese verano. No le mandé un mensaje. Directamente la llamé para decírselo. Se puso muy contenta.

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