ALMUTAMID

No sé cuánto tiempo estuve durmiendo. Pero cuando me desperté Claudia estaba recostada a mi lado observándome. Me desperecé estirándome entre bostezos mientras ella me observaba sonriente.

-¿Has dormido?-pregunté.
-No…
-¿Y qué has hecho todo este tiempo?
-Verte…
-Que aburrido, ¿no?
-Que va, eres muy guapo…me relajaba tu cara durmiendo…y notaba tu diafragma subir y bajar hinchándosete el pecho vaciándose después respirando profundo. Bueno algo más se hinchaba…

No me había dado cuenta que me había despertado con una erección.

-Bueno-dije- tiene vida propia.
-Tenía muchas ganas de tocarte la cara, y el pecho…y…
-¿Y por qué no lo has hecho?
-No quería despertarte…estabas tan a gusto…
-Ya estoy despierto…

Me giré hacia ella y mi erección cayó a plomo sobre su pubis. La besé dulce pero ella me respondió con micha lengua. Nos besábamos pero nuestros cuerpos sólo se tocaban en le boca y por mi polla apoyada en ella. Pero yo sentía una corriente eléctrica que me atravesaba toda la espina dorsal. Y más cuando Claudia me dijo:

-Te tengo ganas…
-¿No has tenido bastante antes?
-Contigo siempre quiero más…

Y antes de terminar la frase ya su cabeza bajaba por mi cuello sintiendo sus labios besarlo. De golpe sentí como sorbía mi piel. Me iba a hacer un chupetón. Sería la marca de nuestro sexo…

-¿En qué estás pensando?-pregunté.

Pero Claudia no respondía absorta en saborear mi piel ya a altura de mi pecho. Chupaba mis pezones evitando tener más contacto con mi piel que el de su boca. Pero tenía claro donde iba pues siguió bajando encogiendo sus piernas para que su cuerpo cupiera entre los pies de la cama y la posición de su cabeza que ya a esas alturas andaba por mi ombligo. La primera lamida a la punta de mi polla no se hizo esperar sintiendo de nuevo la descarga en la espina dorsal.

-No me he limpiado después de lo de antes….-advertí.

Pero para entonces con habilidad y sin usar las manos mi glande ya estaba en su boca. Se quedó un buen rato saboreándolo paseando su lengua por él sin terminar de tragar más. Seguramente que hubiera pasado algo menos de dos horas desde su última actividad sexual hacía que estuviera especialmente sensible por lo que empecé a contraer los glúteos y demostrar mi respuesta a las chupadas y lamidas de Claudia con gemidos roncos. Esa fue la señal para que tragara un poco más hecha un ovillo a los pies de la cama.

Entonces la oí gemir. ¿Disfrutaba mamándomela? Su mano apareció en mi nalga y empezó a empujar mi culo. Quería que moviera mi cadera para follarle despacio la boca y así hice despacio metiendo y sacando algo más de la mitad de mi nabo mientras Claudia apretaba con sus labios y pasaba la lengua por mi glande cuando éste salía hacia afuera. Me proporcionaba gran placer y me alegraba de tener los huevos vacíos porque me habría corrido fácilmente de no andar en plena producción de una nueva remesa de semen.

Tras unos diez minutos proporcionando placer con su boca la soltó y se estiró para volver con su cara a mi altura. Y sonriéndome me dijo:

-Ya me he desquitado…tenía que habértela comido dormido, jajaja, a ver como reaccionabas…
-Eres una niña mala-le dije apretándola contra mí de modo que mi sensible polla de nuevo se rozaba a su vello púbico- Voy a tener que castigarte…
-Sí, por favor, jajaja…

Pasé mi mano por su raja y estaba empapada. Mamar la excitaba o ya venía de antes pero mi dedo resbaló casi colándose en su coño y Claudia perdió la sonrisa contrayendo su cara con placer.

-Voy a tener que darte unos azotes…-le dije con voz novelera.
-Sí, por favor…-reiteró con la cara contraída por los paseos de mi dedo por su raja.
-Estás lista para que te dé otra vez varios pollazos…
-Oh, sí, mmmmm- respondía con la voz entrecortada por la masturbación de mi dedo.-He sido muy mala y me lo merezco…

Pero entonces pasando por encima de mí se salió de la cama con una risita traviesa. Me levanté detrás con una erección considerable. Debido al pequeño tamaño de la habitación no tenía mucha escapatoria. Se quedó apoyada en la mesa de Óscar con los brazos mirando como me acercaba a ella respirando profundo de modo que sus pechos se agitaban y sonriendo como una niña juguetona. Estaba realmente preciosa con las piernas estiradas rematadas en el triángulo invertido de su pubis oscuro y con sus pechitos ligeramente caídos moviéndose al ritmo de su respiración esperando mi reacción.

Llegué hasta ella. Hizo el además de esquivarme riendo pero la retuve con un abrazo.

-Estás siendo muy mala…-le dije al pegar mi cuerpo al suyo.

Entonces la senté en la mesa y me encajé entre sus piernas. Se notaba que iba ganando experiencia pues di casi a la primera con la entrada de su chocho y sentí como mi verga se deslizaba dentro de ella hasta que mis caderas no pudieron avanzar más. El gemido fue instantáneo en ambos. Claudia marcó sus dientes en mi hombro al sentirse invadida. Y yo sin miramientos empecé a bombear pero la postura me dificultaba hacerlo como yo quería. La mesa era alta y me obligaba a estar de puntillas casi perdiendo el equilibrio. Así que bajé a Claudia de la mesa que no me dijo nada pero me miró con cara de deseo y la puse frente a la mesa con los brazos apoyados y el culo sobresaliente hacia mí. De nuevo la penetré con facilidad y debida a nuestra altura similar pude empezar a bombear con fuerza cogiéndola por las caderas. De inmediata Claudia empezó a hablar como era ya costumbre:

-Argg, Luis. Síiiiii, dame caña….mmmmmm, así, así, síiiiiiii. He sido mala, mmmmm.

Sus palabras aceleraban más mi ritmo. Se escuchaba con fuerza el chocar de mis caderas en sus nalgas y mis gemidos más de esfuerzo que de placer a pesar de sentir ambas cosas. Pero Claudia quería más y yo se lo iba a proporcionar.

Seguí bombeando fuerte con un metesaca violento durante bastante tiempo. Mi juventud y mi forma física me lo permitían, pero sobre todo tener los huevos vacíos porque no habría resistido tanto tiempo sin correrme. Y Claudia con la voz más agudas seguía diciendo:

-Vamos, ahmmmm, dame fuerte, argggg, así, así, Luis. Me encanta, mmmmm….

Cualquiera que pasare por el pasillo en ese momento seguro que oía e imaginaba lo que ocurría allí dentro. De golpe Claudia perdió fuerza en los brazos resbalando sobre la mesa quedando su torso pegado a la madera y con la cabeza en la ventana. No se nos ocurrió que alguien podría vernos desde la calle a través del patio de la residencia con la ventana abierta y la persiana a media bajar. Había perdido la fuerza porque su cuerpo temblaba y se estremecía entre gritos ahogados “arghhhhh”. Pero yo estaba crecido. No iba a parar porque Claudia se corriera a pesar de sentir como mis pelotas se mojaban por su orgasmo. Yo bombeaba y Claudia parecía un cuerpo tembloroso, gelatina que parece que se va a romper retorciéndose con mis envestidas. Estuve al menos 5 minutos más follándomela sin piedad mientras su cuerpo inerte recostado en la mesa recibía la fuerza de mi cuerpo empotrándola hasta que sentí el cosquilleo definitivo que avisaba de mi inminente corrida. En medio del éxtasis anuncié inconscientemente a gritos mi inminente orgasmo para que cualquiera que anduviera cerca lo oyera:

-Me coooorroooo, Claudia (para que no hubiera dudas), me coooorroooo…

De nuevo tuve la lucidez de sacar la polla a tiempo de su coño para apoyándola en su espalda con mis pelotas golpeándose contra sus nalgas por inercia empecé a lanzar chorros que al perder densidad salpicaban la espalda, la mesa y hasta el pelo de Claudia hasta que vacié todo el nuevo contenido de mis testículos y me quedé de pie recuperando el ritmo cardiaco y la respiración viendo como Claudia seguía inerte tragando saliva con sus acostumbradas contracciones en la cara y su temblor de piernas.
¿Entendéis cuando antes os dije que se había despertado su líbido?

Yo creía que con las novias se hacía el amor despacito y con los rollos se follaba. Pero era otro más de mis desconocimientos sobre las mujeres, pues con Viqui y con Marta había experimentado el sexo relajado con momentos de caña, pero con Claudia en el momento que entraba el sexo en juego se acababa toda relajación. Lo habíamos hecho tres veces y las tres follando duro. Afortunadamente creía estar dando la talla teniendo en cuenta que en todas las ocasiones se había corrido y de qué manera. Si los orgasmos de Marta me sorprendieron por tener varios en poco tiempo Claudia me tenía totalmente desarmado pues un mismo orgasmo se prolongaba en varios minutos de temblores, contracciones, caras raras y pérdida de noción.

Además en mi ignorancia previa yo creía que casi había que engañar o convencer arduamente a las mujeres para conseguir algo de ellas en el terreno sexual y ni Viqui ni María me habían sacado de ese pensamiento. Pero Marta y Claudia sabían buscarlo cuando les apetecía y sin insinuaciones. De cara y diciendo cuanto les apetecía hacerlo contigo.

Pero volvamos al momento. Tras correrme me preocupaba la postura de Claudia. Caída en la mesa con los brazos abiertos y las tetas aplastadas con la cabeza girada contra el cristal y las piernas flojas. Estaba totalmente a mi merced. Si hubiera querido volver a penetrarla no tendría más que colocar mi polla a la entrada de su sexo chorreante y empujar. Pero desde mi posición a su espalda con la polla apoyada en el final de su espalda empecé a ver los efectos de mi orgasmo. Chorreones de semen en su pelo, espalda, culo y a los lados en la mesa.

Pero es que al apartarme un poco de ella veía su culo y su raja abandonados a mi capricho. Estuve tentado de arrodillarme y comérselo allí hasta que suplicara que parara. Pero pensé que se enfadaría al habérmelo impedido un poco antes. Así que me volví a colocar tras ellas para que notara mi polla morcillona e hinchada entre sus nalgas y procedí a intentar limpiar el semen que le chorreaba al ser más líquido con el rollo de papel higiénico que me había traído de los baños. Por fin reaccionó al sentirme:

-Mmmmmmm, Luis, qué cosas me haces…

De repente sin esperármelo sentí que su mano se había colado bajo su cuerpo y asomando entre sus piernas acariciaba mi polla mientras me decía:

-No te imaginaba tan impulsivo…mmmm-terminaba de sentir las últimas contracciones.
-Pues anda que yo a ti…-respondí.

Resbaló un poco para acomodar la cabeza en a mesa echando el culo atrás sin soltar mi polla que seguía frotando con su mano contra sus labios mayores y su ano pesa ano estar suficientemente dura como para penetrarla.

-¿Te parezco impulsiva?-me preguntó.
-No podía imaginar cuanto me iba a gustar hacerlo contigo…-dije apretando mi polla contra su raja.
-Mmmmmm, Luis, que rico…
-¿No quieres levantarte?
-Espera que tengo las piernas flojas….pero no te separes, déjame sentirte un poco más…

Quedamos en silencio unos 5 minutos en la misma postura con ella sujetando mi nabo entre sus piernas y toda su parafernalia de respiraciones fuertes, “mmmmmmms” y contracciones de su cara. Por fin se levantó y la ayudé. La abracé frente a mí pegando su cuerpo al mío y nos besamos. Hasta que Claudia dijo:

-Ahora sí necesito una ducha…
-Lástima que no podamos meternos juntos…

Acariciando con el dorso de su mano mi polla dijo sonriéndome:

-Esta amiguita tuya quiere más guerra…
-Estando tú cerca…

Se agachó delante de mí y mirándome la polla le habló a ella diciéndole:

-Mañana nos vamos a separar pero dentro de poco vamos a estar juntas de nuevo divirtiéndonos.

Y tomándola la besó despacio.

-No hagas eso…-dije.

Y separándose respondió:

-¿Por qué?
-Por esto…-respondí mostrándole mi erección.
-Jajajaja. Que fuerte es mi niño…acaba de correrse y ya está listo…

Se puso de rodillas abandonando la posición en cuclillas que tenía y empezó a pajearme.

-¿Qué haces?-pregunté.
-Quiero tomar mi bibi…
-No sé si podré, jajaja, me tienes vacío…
-Ya verás como sí…

Y empezó de nuevo a pasar la lengua por mi glande hipersensible. En menos de un minuto se tragaba y soltaba mi polla con sonidos guturales mientras yo aflojaba las piernas apoyándome en la litera adelantando mis caderas para que tragara. Y ella tragaba y soltaba con mucha saliva. Varias veces casi llegó a mis pelotas por un instante pero rápidamente la sacaba.

Cuando descansaba me decía cosas como: “Que rico estás, dame mi biberón, ya siento la leche venir, ¿a qué esperas para darme mi leche?. Vamos, Luis, dame lo que quiero… “-y cosas así mientras yo me afanaba por darle polla y concentrarme en las sensaciones que su boca me proporcionaba. Entonces hizo algo que no me esperaba. La mano que tenía en mi muslo para apoyarse la subió a mis pelotas y las apretaba sin llegar a hacerme daño. Pero tras unos instantes así rodeó mi muslo y buscó mi ojete. De primeras me sorprendió cuando empezó a hurgar en él. Pero no me esperaba que hiciera presión para desvirgármelo metiendo su dedo. Iba a quejarme pero una vez su falange entró sentí el cosquilleo de una inminente corrida en mis pelotas. De hecho abrí un poco más las piernas para relajar el esfínter de modo que su falange presionaba las paredes de mi ano mientras su boca se afanaba en extraer el néctar de mis huevos. En 2 o 3 minutos sentí aflojárseme las piernas y como el cosquilleo me subía por la espalda y el tronco de la polla.

-Claudia, me corro, ya, me corrooooo…

Dejó de mamar y emepzó a pajearme fuerte ayudada por la saliva que lubricaba mi polla sin dejar de presionarme con el dedo en el ojete mientras me decía:

-Déjame ver como sale tu leche…

En unos segundos salió el primer chorro más trasparente que blanco con tal fuerza que le dio en la mejilla, el siguiente en el hombro, y los siguientes más espesillos en el pecho mientras no dejaba de meneármela con fuerza entre risas alocadas suyas hasta que de golpe antes de que salieran los últimos chorros se la metió de nuevo en la boca sorbiendo con fuerza dándome tal placer por la elevada sensibilidad de mi glande en ese momento que casi me hacía daño del gusto. Sorbía y chupaba con fuerza con los ojos cerrados hasta que le supliqué con la voz muy aguda que parara. Tuve que sentarme pues me fallaban las piernas en la silla. Mientras Claudia se recostaba en mis muslos acariciándolos. Tres corridas en apenas 3 horas. Creo que me faltaba oxígeno en el cerebro…

El mamadón de Claudia me había dejado exhausto. Ese día había hecho más ejercicio que saliendo a correr, aunque hablando de correr no recordaba en mi vida haberme corrido tres veces en tas corto plazo. Claudia, sin embargo, que se quedaba tan apagada cuando ella se corría estaba ahora bastante más activa. De hecho cuando comprobó que mi polla dejaba de palpitar y perdía fuelle se levantó. No terminaba de acostumbrarme a tener a esta belleza conmigo y verla desnuda llena de mi semen aun me admiraba.

-Ahora sí que toca ducha. Como me has puesto, y tú que te creías que no te corrías otra vez, jajaja.

Se sentó en mi rodilla y me besó pringándome con mi propio semen. En el beso metía mucha lengua y su saliva aun sabía a mi semen así que se me ocurrió hacer una guarrada de esas que había visto en pelis porno. Con mi dedo retiré el semen que había dejado en mi barbilla tras el beso y con el dedo se lo llevé a la boca. Claudia con una sonrisita lo chupó pero según lo recogía con su lengua me besó traspasándomelo con su sabor dulzón.

-No eres justa conmigo…-le dije dejándola perpleja.
-¿Por devolverte tu leche?
-No. Tú te has dado un festín de polla y yo no he catado tu chochito.
-Jajaja. Qué susto, niño. Que es eso. Tranquilo cuando esté segura de no estar del todo limpia comes tú también…ahora toca ducha.

Nos pusimos ropa sucia para llegar hasta las duchas y nos despedimos allí para bajar juntos a cenar y dar un paseo después pues llevábamos toda la tarde metidos en la habitación entre siesta y sexo. Tras la ducha cenamos con Víctor que también se iba al día siguiente. Me iba a quedar sólo en la residencia los últimos 3 días. Como os podéis imaginar iba a echar más de menos a Claudia que a Víctor. Nos dimos un paseo de media horita cogidos por la cintura y con muchas paradas para darnos algún beso o abrazo como hacen las parejitas de enamorados y planeamos como ir al apartamento de Lourdes. Yo era el que vivía más lejos y pese a intentar negociar por teléfono con mi padre que nos dejara el coche se negó en redondo para un viaje tan largo y entre semana. El único que había conseguido coche era Víctor de modo que quedamos en que nos recogería en la estación de autobuses de la ciudad donde estaba nuestra universidad y desde allí nos llevaría a los otros tres hasta la costa.

Regresamos a la residencia y Claudia se fue a hacer su equipaje mientras me hizo prometerle que me ponía a estudiar y que cuando terminara se venía a dormir conmigo nuestra última noche en la residencia pues ella cogía el autobús a su ciudad a media mañana. Yo obedecí y regresé a mi dormitorio que a pesar de la ventana abierta aun olía a sexo. Normal, la cama y sobre todo la mesa de Óscar tenían restos de nuestra función de tarde, con flujo de Claudia y restos de mi semen. Lo limpié para que las limpiadoras al día siguiente no lo vieran así y me senté en calzoncillos a estudiar. Había tenido que ponerme uno de aquellos boxers sueltos que mi madre me había comprado a principio de curso por tener sucios los demás. Eran poco sexis pero desde luego muy cómodos.

Bastante tarde llegó Claudia. Yo creo que lo hizo para que yo estudiara más.

-Ya tengo la maleta cerrada. Sólo me falta el neceser.

Me levanté y la abracé diciéndole:

-Todavía no te has ido y ya te echo de menos…
-En pocos días estaremos juntos otra vez, Luis…
-Lo sé, pero estos días han sido tan intensos que no sé…
-Ven, anda-dijo tomándome de la mano- vamos a acostarnos que mañana no me puedo despistar con la hora del autobús.

Claudia se quitó los pantaloncitos de deporte mostrándome sus braguitas verde oscuras y después la camiseta dejándome sus pechitos a la vista que habían sido tan buenos compañeros de aventura aquellos días. Yo me desnudé totalmente y Claudia se me quedó mirando con sonrisa cómplice:

-Me he acostumbrado a estar así…más cómodo…-me defendí.

Nos acostamos como solíamos con mis brazos cruzados bajo mi cabeza y ella echada en mi hombro recorriendo mi piel con sus manos. Estábamos en silencio. Parecía que cualquiera de los dos iba a decir algo pero ninguno daba el paso. Entonces me tiré al ruedo y le dije:

-Claudia…
-Sí, gordo…
-Nunca me habías llamado así…-dije extrañado.
-Ni a nadie. No sé porque me ha salido. Bueno eres mi gordo…
-Hombre, gordo, gordo, jajajaj.
-Bueno-me interrumpió- ¿qué me ibas a decir tan serio?
-Quítate las bragas…
-Jajajaja. Qué directo…parecía que ibas a decir algo trascendental y me sales con esto…¿Y por qué quiere mi gordo que me las quite?
-Te voy a comer el coño antes de que te vayas…
-¿Estás seguro?-respondió desafiante.
-Ajá…-asentí.

Sentí como se movía a mi lado y me daba su única prenda para que la dejara sobre la silla. La lancé y cuando me volví a ella se estaba poniendo de rodillas. Se montó sobre mí y me plantó su entrepierna en la cara.

-¿Mi niño quiere chochito? Pues le voy a dar chochito…

Sin preámbulos. Al grano. Así era Claudia cuando se disponía a hacer algo. Casi sin tiempo a reaccionar tenía su raja a escasos centímetros de mi cara. No dije nada saqué mi lengua y solté un lengüetazo por sus labios mayores. Su chichito estaba cerrado pero fui capaz de abrirme paso con la lengua en los siguientes repasos. Extrañamente Claudia no decía nada aunque sentí sus respiraciones fuertes en los primeros lengüetazos. Cambié de táctica. Pegué mi cara cuanto pude a su chocho hasta conseguir localizar su clítorix. Cuando lo rocé con la lengua se estremeció pero cuando lo atrapé con mis labios me gané sus primeros quejidos y movimientos de cadera.

Pero no me hablaba como en otras ocasiones. Se dejaba comer en silencio sin más ruidos que sus gemidos y respiraciones entrecortadas. Y yo a lo mío, a comer chocho y sobar teta subiendo mi mano por su costado. No sé si le hacía daño apretando sus pechos pero no se quejaba. Su cuerpo reaccionaba moviendo sus caderas como si mi cara fuese mi polla y empapándome la barbilla de la mezcla de mis babas y sus flujos.
De golpe se levantó de mí. No reaccioné. ¿Quería follarme? Se dio la vuelta sobre mi cara y volvió a sentarse sobre mí pero esta vez encajándome su culo en los ojos. Para poder llegar con mi boca a su clítoris prácticamente tenía que clavar mi nariz en su raja aspirando el aroma inconfundible de hembra en celo. Al cambiar de postura sentí como se inclinaba hasta que de forma inesperada sentí el calor y humedad de su boca atrapar mi polla.

Gemí fuerte. Estaba haciendo mi primer 69. Y mi respuesta fue lamer, chupar y clavar mi nariz con más ahínco. Por fin habló pues ya me tenía extrañado.

-Mmmmmmm, ¿querías coño Luis? Pues te vas a hartar…

Dejé de lamer un momento recuperando la respiración y le afeé:

-Me tocaba comer a mí, ¿es que no has tenido suficiente polla hoy?

Soltó su presa y contestó:

-No me canso nunca de tu polla…

Y volvió a llevársela a la boca. Me excitó tanto lo que me dijo que mis caderas empezaron a moverse intentando clavar mi miembro en su garganta mientras sentía sus babas resbalar por mis pelotas. Yo seguía a lo mío, chupando y tragando flujo. Conociéndola de nuestros polvos anteriores su orgasmo debía estar cercano.

No sé si fue una señal pero sentí como engullía mi polla más profundamente que en las mamadas anteriores. Creí sentir sus labios cerca de mis pelotas y su garganta presionar mi glande. Además no chupaba tan rápido como solía. Se había tragado mi polla y aguantaba un momento son devolverla. Mis caderas con vida propia luchaban por hundirla aún más hasta que la soltó sintiendo como aspiraba aire con fuerza.
-Eres mi droga y me voy a llevar mi última dosis-dijo tras recuperar el aliento mientras me pajeaba.

Yo incapaz de decir nada me limitaba a lamer y sorber. Entonces se me vino una idea y busqué con mi mano su ano por encima de mi frente. Lo palpé y se estremeció. Si funcionó conmigo funcionaria con ella. Hice presión con el dedo índice y conseguí abrir la resistencia de su esfínter. Entró la primera falange de mi dedo. Mientras Claudia volvía a tragar profundamente mi polla añadiendo esta vez su mano apretando mis pelotas. Quise hundir más el dedo en su ano pero la postura me lo impedía. Cambié de dedo. Era el pulgar. Más gordito. Hice presión y entró. Claudia tenía relajados su chocho y su ojete. De nuevo soltó mi polla por falta de aire seguramente y al moverse hinqué mi pulgar en su ano. Su reacción me sorprendió:

-¿Quieres mi culito? Mmmmmmm, vas a hacer que me corra, arghhhhh, Luis…me tienes loca….

Yo follaba su culo con mi dedo a la vez que intentaba succionar su clítoris con mi boca. Ella ahora me pajeaba con fuerza haciendo que mis pelotas botaran. De nuevo dejó de hablar. No se puede con la boca llena y más tragándose una polla hasta la garganta. De nuevo sentía sus labios cerca de mis pelotas y su garganta comprimir mi glande. Pero de golpe empezó a temblar y un líquido algo menos denso chorreaba del interior de su vagina empapándome la cara. Tenía un sabor más amargo, pero aun así yo seguía chupando entre los temblores y contracciones de las caderas y la barriga de Claudia.

A pesar de su orgasmo o quizá por su causa no soltaba mi polla de su boca y podía sentir en mis pelotas como salía el aire con fuerza por los agujeros de su nariz. La situación me pilló desprevenido en el fondo y tan excitado que empecé a correrme dentro de su garganta mientras ella no sé si tragaba o dejaba escurrir hacia afuera mi semen entre estertores de ambos. Yo con la corrida dejé de chupar su raja concentrándome en el placer que lanzar mis chorros de lefa me proporcionaba mientras Claudia parecía de nuevo abandonar su cuerpo con mi polla insertada hasta la garganta. Incluso me dio miedo que se ahogara pues no respondía más con las contracciones de su chocho y sus temblores habituales.

Cuando dejé de soltar chorros intenté quitármela de encima. No puso resistencia cuando la escurrí de lado en la cama saliéndose mi polla y la mezcla de saliva y semen de su boca. Me incorporé para sentarme en la cama y su rostro mostraba la imagen habitual de sus orgasmos relajándose y contrayéndose en gestos extraños y tragando mucha saliva en este caso llena de mi leche. Respiraba poco a poco de forma más profunda. Simplemente se había corrido en mi cara mientras se tragaba mi polla provocando que yo también lo hiciera. Ahora se relamía de gusto ajena a mí. No pude más que tumbarme junto a ella y abrazarla mientras repetía:

-Claudia eres increíble…

Su respiración se serenaba pero no respondía a mis gestos hasta que por fin su brazo rodeó mi cuerpo y sin abrir los ojos y tragando saliva por fin me contestó:

-Uffff, Luis, no he follado tanto en mi vida…no sé qué me haces que me vuelves loca…

Abrazado a ella se quedó dormida. Dormimos al revés en la cama tal y como nos habíamos quedado tras nuestro 69 pringados en toda la mezcla de fluidos que nuestros cuerpos habían expulsado durante el ardor sexual que habíamos tenido aquella noche. Mientras sentía su respiración de sueño profundo a mi lado miraba a la litera de arriba mientras repasaba:

“Cuatro corridas en un día Luis…has follado más con Claudia en un día que con ninguna otra en toda tu vida…”

Además de tranquilidad emocional Claudia me estaba proporcionando mucho más sexo del que yo me imaginaba cuando legué a la residencia a principio de curso.

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