ROSA BURGADA

Hace ocho años que los adolescentes de Barcelona dejaron de citarse frente al café Zúrich, a las puertas de la Rambla, para hacerlo ante el número 1 del paseo de Gracia, delante de la tienda de Apple. Así, mientras aguardan y remolonean, los jóvenes disfrutan de wifi gratis. Y luego muchos se van a los establecimientos de las grandes franquicias instaladas en los primeros tramos del paseo. Últimamente ya no tanto como antes, como hasta hace poco, pero… El hábito entre los chavales ya convertido en nueva tradición urbana consiste en comprobar cómo te sientan muchas prendas y no comprar ninguna. Están seguros de que en internet lo encontrarán todo a mejor precio.

Y los barceloneses siguen quedándose un rato sentados en uno de los bancos del paseo, entre gestión y gestión, entre despacho y despacho o para matar un rato tonto fumándose un pitillo o leyendo dos páginas de un libro o cantándole las cuarenta a un Smartphone o mirando un rato la Pedrera… “

La gente de la ciudad continúa llenando de vida el paseo de Gracia, no le está dando la espalda en estos tiempos tan bizarros. A ratos parece que nada cambió, que todo continúa como siempre, aunque no sea verdad, aunque la verdad sea mucho más arisca. Es que entre los nuevos ricos rusos se estilaba mucho llegar al restaurante y pedir la mayor parte de los platos de las cartas, y luego picotear un poco en plan displicente, marcharse enseguida y dejar una ostentosa propina. Aquí, como en tantos rincones de Barcelona, nadie sabe cuánto tiempo tardarán en regresar las fortunas de rusos, chinos, japoneses, estadounidenses y etcétera. Tic, tac, decía la caja registradora. Tic, tac… sin parar…. no hace ni un año… con acento ruso o chino… ahora lo hace con acento barcelonés

A mí siempre me gusta quedarme un rato en el paseo de Gracia, y mirar los escaparates de las tiendas de lujo… ¡y me encanta toparme con la Pedrera! La verdad es que nunca he entrado en la Pedrera, pero me encanta encontrármela…”. “No, nunca me he comprado nada en las tiendas caras ¡Ja, ja, ja!, pero me gusta la moda, ver lo que se estila…, también me gusta soñar que salgo de la tienda de Christian Dior a lo “pretty woman” cargada de bolsas, para dirigirme a una suite del hotel Majestic, justamente al lado de la tienda. La misma que ahora en vez de un fornido segurata en su puerta, encontramos mendigos durmiendo plácidamente.

De modo que de esta manera el eje más señorial de Barcelona le echa árnica a su herida abierta, mientras escruta los negros nubarrones de su horizonte que amenaza con la peor crisis económica de su historia y de la humanidad entera.

COJONUDA.WORDPRESS.COM

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