ANA LAURA PIERA
-Encontramos dos cuerpos -dijo Fran desencajado mientras se dirigìa pesaroso a la hielera para sacar una cerveza bien frìa.
Su anuncio nos tomò de sorpresa. Apenas nos estàbamos relajando despuès de trabajar arduamente bajando los equipos de los autos, armando las casas de campaña, y organizando las hieleras de comida y bebida. Terminado el esfuerzo comùn, Fran y Marisa habìan dicho que querìan dar un paseo, asì que se fueron, mientras nosotros nos sentàbamos a tomar la primera cerveza y descansar un poco ya que despuès habrìa que armar la fogata y hacer la cena.
El entorno era un hermoso bosque de conìferas, algo frìo, lleno de ruidos naturales y aire fresco. Sin duda un descanso para almas citadinas como eran las nuestras. No importaba un poco de trabajo si despuès disfrutarìamos del lugar y del descanso. Sin embargo yo tenìa presente que aquel sitio tenìa algo de mala fama. En el pasado se habìan cometido ilìcitos y abusos e incluso el camping habìa sido clausurado por un tiempo. Se suponìa que ahora las cosas ya llevaban bastante tiempo tranquilas y por eso nos habìamos atrevido a ir ahì.
-¿De què hablas? -le preguntè a Fran inquieto.
Marisa no esperò a que su novio contestara. Visiblemente nerviosa, diò màs detalles:
-Dos cuerpos, desnudos. Se ve que eran campistas como nosotros.
-¿A cuànto de aquì -preguntè alarmado.
-Escasos quince minutos caminando -dijo a punto de llorar.
Todos nos quedamos viendo, nos imaginamos desarmando todo, echàndolo con prisa a los autos,
largàndonos de ahì lo màs rapido que pudièramos.
-Al mal paso darle prisa -dijo Antònio y se dirigiò hacia el àrea donde estaban las casas de campaña para empezar a guardarlas.
-Debemos avisar al guardia -dijo Yolanda, la novia de Antònio. -Ellos deben avisar a la policìa.
-¡La policìa! -exclamè-. Querràn que demos testimonio, me pregunto si es prudente avisar.
-No tenemos otro remedio -dijo JuanPa. Imagìnate còmo se verà que acabamos de llegar y nos vamos de inmediato y despuès encuentran esos cuerpos, creeràn que tuvimos algo que ver. Yolanda la novia de JuanPa asintiò con los ojos abiertos como platos y el labio inferior temblando incontrolable
Todos estàbamos consternados y con las caras largas. Fuè Fran quien rompiò el momento de tensiòn:
-No, esperen, dèjenme explicar. Encontramos dos cuerpos, sì, pero ¡desnudos y haciendo el amor!. Los interrumpimos sin querer y si lo que nos gritaron fuera excremento, estarìamos ahora cubiertos de èl.
Marisa riò histèrica ante nuestras caras de asombro, alivio y enojo a la vez. -Hubieran visto al tipo, nos persiguiò un buen trecho sin importarle que estaba en pelotas.
-Escuchen-, dije fingiendo estar muy molesto. -Mejor vayan a dar otro paseo o la policìa definitivamente va a encontrar dos cuerpos muertos: ¡los de ustedes!
Todos explotamos en risas mientras la pareja se alejaba carcajeàndose. Aùn recuerdo ver a Fran rodear
con su brazo a Marisa, los dos iban muy divertidos por la broma que nos habìan gastado.
Lo cierto es que fue la ùltima vez que los vimos, pues sus cuerpos fueron encontrados al otro dìa con signos de violencia. No hay dìa que no me pregunte si las palabras de alguna forma pueden llegar a determinar lo que sucede. Desde esa vez no he vuelto a acampar.
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