ANA MARÍA OTERO

Fue un fallo,

una terrible equivocación.

Cometió un error

que ahora quiere reparar,

pero por desgracia existen cicatrices

que no se pueden borrar.

¿Por qué tan absurdamente confió?

Él solamente tenía un sueño,

una gran ilusión

que cuando por fin alcanzó,

en su mano explotó

porque demasiado tarde descubrió

que cuando una devoción

se convierte en obsesión,

antes o después,

esta pierde su valor.

http://anamariaotero.com

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