ALMUTAMID

La tarde del domingo fue otra sofocante tarde estudio de los cuatro metidos en el dormitorio de Víctor. Antes de la cena se fueron Lourdes y Víctor y yo me fui a correr como tenía por costumbre. Me sentía más fuerte y deseado que nunca. No sé qué tipo de hormonas libra el sexo, ya me lo explicará la futura médico, pero tras dos noches seguidas de sexo con Claudia y la segunda con gran traca final tenía la sensación al correr sin camiseta por el calor que todas las chicas con las que me cruzaba me deseaban con la mirada. Pero en mi mente una voz decía “Lo siento chicas, estoy pillado por la chica más maravillosa del mundo”.

Me di una larga ducha y busqué a Claudia y Víctor para cenar. En la cena no hacía más que pensar cuanto habíamos cambiado desde que habíamos llegado a la residencia. Tres personas desconocidas que por la casualidad habían coincidido: Víctor y yo en las duchas el primer día y él se me presentó y a Claudia cuando Óscar y Vanessa nos presentaron. Y ahora habían salido dos parejas de allí con planes para el verano. Más inseparables que mis propios amigos del instituto.

Después de cenar subimos otro rato a estudiar pero como yo tenía examen al día siguiente me retiré a descansar al dormitorio para levantarme fresco. Eran órdenes de mi futura médico particular. Me despedí de Víctor y le dije a Claudia que la esperaba en la cama pues ella iba a estudiar hasta tarde para no romper su ritmo de sueño y estudio.

Me acosté en pelotas pensando que Claudia volviera y tuviera ganas de fiesta pero a pesar de tener el sueño cambiado por estudiar de noche me quedé dormido casi al instante. Me desperté pero Claudia no estaba. No había venido en toda la noche. Me extrañó pero tampoco iba a ir a buscarla pues yo me levantaba a las 8 y ella llevaría 3 o 4 horas durmiendo.

Me aseé, me vestí y me fui a la facultad. Llegué temprano, elegí mesa a mi gusto dejando allí mi carpeta y me fui a tomar un café. Allí salude a varias compañeras, entre ellas Marina que también tenía examen ese día. Nos dimos buena suerte, pero cuando iba con sus compañeras nunca se paraba conmigo. De hecho sólo se había parado conmigo ahora que lo recordaba custro veces: cuando me la follé en el baño, el día de la barrilada con Óscar, cuando me la comió en el baño de al lado y cuando coincidimos en la despedida de mi compañero. “Qué chica tan rara en el fondo” pensé.

Entré al examen y desde el sitio bien iluminado que había elegido junto a la ventana veía a casi todo el mundo. Pude divisar tanto a Marta como a María. Ellas terminaban ese día su último examen. En los corrillos se comentaban las notas ya publicadas hasta que llegó la profesora con los exámenes. Se hizo un silencio respetuoso y mientras la docente daba instrucciones dos becarios repartían los folios de examen con el membrete de la facultad.

Dado mi estado de euforia casi me pongo a silbar durante el examen. Pero también fui más lento y salí de los últimos. Cuando atravesaba el aula no vi ni a mi exnovia ni a mi examiga. Salí dispuesto a tomarme una cervecita con algún compañero y me encontré a Marta de frente.

-Te estaba esperando para despedirme, Luis. Me voy esta tarde y si he aprobado no vengo a ninguno de los finales.
-Tú sabes que yo me he dejado para hacer algunos finales así que me quedan un par de semanas aquí.-le contesté.
-Lo sé, por eso te he esperado para despedirme y desearte suerte.
-¿Cómo estás?-pregunté.
-Muy bien. Deseando volver a casa y estar con la familia.
-Yo necesito dejar de estudiar y descansar, pero estoy bien.-contesté yo.
-Luis, yo, verás. Yo quería decirte que siento acabar como hemos acabado…ya sé que todo lo que hizo María fue para separarte de mí y que tú no te lo merecías. Pero yo en ese momento no podía vivir con desconfianza, en medio de los exámenes pensando que te metías en mi cama y a la tarde siguiente estabas con otra y , yo…yo…
-Marta. No pasa nada. Lo hecho, hecho está. Yo he seguido mi camino estas tres semanas y veo lo nuestro muy lejos…
-Ya…bueno. Sólo quería decirte antes de irme que los días que pasé contigo disfruté mucho de tu compañía, que siento haberte hecho daño y que espero verte el curso que viene y que podamos ser amigos…
-En el fondo no me has hecho tanto daño. No me malinterpretes. El día que me dejaste se me acababa el mundo, pero en estas semanas he empezado a ver las cosas de otra manera.

Tampoco le iba a explicar que por fin estaba con la chica de mis sueños.

-Bueno. Luis, me alegro de que no me guardes rencor y espero que pases buen verano y verte en septiembre…
-Gracias, Marta. Espero que tú también lo pases bien.

Nos dimos un fuerte abrazo y dos besos y justo cuando ya se iba se volvió a mí de nuevo para decirme:

-Luis. Si tengo que volver a hacer papeles o algún examen antes de que te vayas ¿nos tomamos un café?
-Claro-dije sin pensar-avísame.

No le di la mayor importancia a la charla e incluso estaba contento de no haber acabado mal con ella. En el fondo María sin quererlo me había hecho el mayor de los favores facilitando que yo me declarase a Claudia y ella a mí. Así que me fui con varios compañeros del equipo a tomar unas cervezas y comer algo.

De regresó a la residencia busqué a Claudia. Lo primero que hice fue darle un largo beso:

-Sabes a cervecita…-me dijo.-¿Qué tal el examen?
-Bien. Oye. ¿Por qué no viniste anoche a dormir?
-Pensé que dormirías mejor sólo…
-Pues me quedé esperándote- le dije levantándola de su mesa para cogerla por la cintura.
-Tenías que levantarte temprano y yo me acosté tarde. Así que te dejé descansar y así de paso no me despertabas temprano.
-¿De dónde me he sacado yo a esta belleza tan lista?-dije.
-Anda tontorrón que con la cerveza te vienes arriba. Tengo que estudiar que mañana tengo examen.
-¿Entonces esta noche tampoco vienes a mi cama?-le dije con cara de penita sacando el morro de abajo.
-No. Esta noche no…pero mañana por la noche…

Le dí un beso y salí de su domitorio diciendo:

-Te dejo estudiar. Cenamos juntos. Me voy a echar una siesta…

Que bien viene tomarse 3 o 4 cervecitas al medio día para echar una siesta. Yo creo que con la siesta dejé escapar los nervios del examen pero al despertarme tuve una extraña sensación recordando las palabras de Marta. ¿Quería volver? No. Se iba. Simplemente quería mantener la amistad. Además que más me daba si yo por fin tenía a Claudia. De haber estado con ella desde el principio no habría habido ni María, ni Marina ni Marta. Y Viqui habría sido sólo un rollo aunque guardaba un buen recuerdo de ella. Y me habría estrenado con Claudia. Aunque viendo su forma de follar casi mejor haber llegado ya enseñado porque si me pilla de primeras no le duro ni medio minuto.

Serían las 7 de la tarde cuando me desperté de la siesta y me paré a ver qué hacer. Claudia estaba estudiando y pese a su sonrisa sabía que estaba agobiada por el examen. Así que me preparé para salir a correr pero antes pasé por su cuarto. Estaba Vanessa allí.

-Me voy a correr, te busco para cenar y si quieres cuando te vayas a dormir te doy un masaje…-le dije tras darle un piquito.
-Pero sólo masaje que te conozco…-respondió Claudia.
-Un momento, me estoy perdiendo algo.-dijo Vanessa.-¿Tú eras la que estaba en la cama con Luis cuando Óscar entró al dormitorio?

Claudia se volvió a mí diciendo de forma teatral:

-¿A cuántas mujeres engañas?-y echándose el dorso de la mano a la frente.
-¡Qué cabrones! Verás cuando se lo cuente a Óscar…y que calladito lo teníais…-replicó Vanessa.
-En esta residencia casi es mejor ser discreto…-contestó Claudia.
-Pues me han hablado de ti en la escuela-me dijo Vanessa.
-¿Y eso?-pregunté.
-Silvia, una chica de primero. Me ha contado que te conoce porque salías con su compañera de piso.
-Es verdad.-contesté.-Es una chica agradable aunque un poco loca.
-Bueno, allí tiene fama de otra cosa…Claudia ten cuidado con las amistades de tu Luisito que una de éstas te lo pilla y te lo hace un hombre, jajajaja.
-Mi Luis ya es muy hombre-me guiñó un ojos diciendo esto Claudia-y si quiere tener más amiguitas pues…-y haciendo el gesto de cortar con una tijera-…amputamos.

Hice el gesto de agarrarme en paquete con cara de susto.

-Fíate tú de este que ha dormido todo el año con Óscar.-replicó Vanessa.
-La diferencia no es Luis o Óscar-dijo mi novia- somos tú y yo. Tú te lías con Óscar sabiendo que esa polla se la había comido media universidad y si Luis me hace algo así de olvida de mí para siempre.
-Eres una cabrona-le dijo Vanessa a Claudia-pero lo triste es que tienes razón. Bueno esa pichabrava se ha ido y no creo que volvamos a vernos.-terminó diciendo con resignación.
-Bueno yo me retiro a correr que no quiero fastidiaros el estudio. Ahora te busco para cenar.

Besé a Claudia y me fui a correr. Ahora bajaba hasta el campus de ciencias corriendo para dar la vuelta hasta la estación y para en un parque que había cerca con aparatos de ejercicios. Después volvía corriendo a la residencia. Por tanto tomaba la dirección contraria a la casa de Marta y a la de María pero no caí en que la escuela de Enfermería pillaba cerca por lo que cuando entraba al parque me topé de frente con Silvia. Ya era puntería. Parecía que había oído la conversación anterior.

-Luis, Luis…-me llamó.

Llegué a su altura y me detuve.

-Dame dos besos, ¿cómo estás?
-Estoy sudadito…
-Ya sabes que no me importa. No sabía que corrías por aquí.
-Sí, voy al parque de ahí detrás a hacer ejercicios.
-Para ponerte más buenorro, jajaja.-dijo empujándome con su dedo índice en las abdominales.
-Bueno, lo intentamos-respondí con humildad.
-Marta ya se ha ido ¿lo sabes?
-Sí, esta mañana nos hemos despedido en la facultad. Me aprecia.
-Bueno, ya estoy sola en el piso…-me dejó caer.

Como yo no respondí ella continuó:

-…quiero decirte que cuando quieras te vienes…
-Silvia no lo veo bien. No me gusta el sexo por el sexo…(quien me iba a decir a mí 6 meses antes que estas palabras iban a salir de mi boca con lo salido que estaba)
-Niño, pues serás el único que deja escapar un ofrecimiento así. ¿Eres gay?
-Jajajaja, que va. No me van los tíos. Pero no te lo tomes a mal. Eres una niña muy guapa y tu ofrecimiento me hace hincharme de orgullo pero no veo correcto después de lo que ha pasado con Marta.
-Estás libre, prenda, pero tú mismo…fíjate que viéndote así sudadito hasta te ofrecía ahora mismo una duchita especial…pero oye…
-En serio, gracias, me voy que se me pasa la hora de la cena en la residencia. Que te vaya bien este verano si no te veo…

Y salí corriendo. Qué tía, estaba empeñada en beneficiárseme. Pero yo sólo tenía ojos para Claudia, bueno y para su amenaza de amputación, jajaja. ¿Que por qué no le dije que salía con Claudia? Tampoco quería herir a Marta siendo lo nuestro tan reciente ahora que habíamos recobrado la amistad. Mientras me duchaba me sentía orgulloso de mi propia actitud cada vez menos pensando en mí y más pensando en las personas a las que podía hacer daño con una actitud egoísta.

En la cena le comenté a Claudia el encuentro con Silvia aunque sin entrar en detalles porque tampoco quería que Víctor estuviera tan al tanto de nuestras cosas. Pero lo que más me llamó la atención de la conversación fue lo siguiente:

-¿Entonces ya se ha ido tu exnovia?-me preguntó Claudia.
-Sí. Ya se ha despedido esta mañana.-respondí extrañamente nervioso temiendo los derroteros que tomaría Claudia.
-Una lástima, me cayó bien cuando la conocí…
-Pero no te entiendo. Si tú querías estar conmigo ¿cómo es que te caía bien?
-Luisito querido, piensa un poco. Tú me gustas, por tanto entiendo que le puedas gustar a otras personas.-respondió con cara de lógica- Que tú estuvieras con ella y no conmigo era un problema tuyo y mío, pero no de ella.
-Pero María te cayó mal desde el principio. –repliqué.
-Claro, porque se le notaba que era falsa desde el principio. Pero Marta parece una buena chiquilla, y muy guapa, incluso yo diría que es más mona que yo, ¿no te parece Víctor?

Víctor casi se atraganta con la pregunta mientras Claudia reía con su provocación. Por fin contestó:

-No llegué a conocer a la chiquilla…
-¿Y tú qué dices, Luis?
-Que tú me gustas más…

Me sonrió y dio por terminada la conversación diciendo:

-Perdonad que sea tan impertinente, no sé cómo quitarme los nervios del examen de mañana.
-¿Hasta qué hora vas a estudiar?-pregunté.
-No lo sé. Cada vez que repaso me encuentro más lagunas…y me pongo más nerviosa.
-¿Quieres que te de un masaje?
-Jajajaj. Miedo me das, jajaja, porque me da a mí que tú quieres otra cosa…
-No, en serio destensarte la espalda y que descanses para que llegues relajada al examen y rindas mejor.
-Lourdes está igual-dijo Víctor- dice que su cabeza no es capaz de memorizar más principios activos.
-Ya he hablado con ella-comentó Claudia-pero ella se controla mejor que yo los nervios.
-Deja que Luis lo intente…-comentó Víctor.
-Bueno, vamos a hacer una cosa. Me voy a mi dormitorio a estudiar y si veo que no avanzo me paso por tu dormitorio.-me dijo mi novia.
-Traete una crema o algo para la piel…-respondí muy profesional.

Nos despedimos y nos fuimos cada uno a su dormitorio. Yo no quería empezar a estudiar de nuevo pero para hacer tiempo me puse a organizar los apuntes del siguiente examen para el que me faltaba una semana. A la hora llegó Claudia y se me echó a los brazos:
-Voy a suspender este examen…

-¿Cómo vas a suspenderlo? Son los nervios y el estrés. Llevas un mes enclaustrada estudiando nada más…-la consolé.
-Bueno, algo más ha habido…-me sonrió.
-Claro que sí tontona. Pero no has salido nada más que de la residencia al bar del desayuno y a la facultad los días de examen. Ni siquiera sales a correr como yo…Echate en la cama que te voy a dar un masaje en la espalda…
-No me he traído la crema ni nada…
-Intentaré dártelo sin frotarte fuerte, sólo los nudos que tengas en la espalda.

Claudia se quitó la camiseta mostrándome sus pechos y recordé el primer masaje que le di un día de nervios en los primeros exámenes. Pero aquella vez no me mostró sus senos. Ahora los tenía delante sabiendo que eran míos pero no me atreví a lanzarme a por ellos. Mientras se tumbaba en la cama de espaldas a mí le pregunté muy calmado:

-¿A qué hora es el examen?
-A las 10:30.
-Vale, ¿qué te parece si te acuestas hoy temprano? y ya mañana descansada te levantas, das un último repaso más despejada y te vas a la facultad.

Entonces se levantó para abrazarme sentados ambos en la cama y me respondió:

-Ay Luis qué miedo tengo. Me das serenidad y a la vez me da miedo perderla por pensar más en ti que en los estudios…

La apreté fuerte contra mi pecho desnudo por el calor acariciando desde su cabeza a su espalda recorriendo su cabello y le dije:

-Claudia no se puede ser fuerte siempre. Tú me has sostenido cuando flaqueaba y yo te voy a sostener a ti. No voy a ser un novio de esos que sólo disfruta contigo en la cama. Hay que estar en las duras y en las maduras…

Claudia se apretaba todavía más a mí y me dijo:

-Sabía que no me equivocaba contigo…

Pero repentinamente cambió de tema y me comentó:

-No me extraña que la Silvia esa se te quiera beneficiar…
-Ahn ¿sí?-respondí haciéndome el interesante.
-Follas muy bien-me dijo al oído como si intentara que nadie nos oyera pese a estar solos.
-Bueno, tú ayudas bastante…-respondí ruborizado.
-Y tu amiguita está muy rica…
-Se trataba de que vinieras a relajarte pero me estás poniendo nervioso a mí…
-El sábado pude dormir muy bien…
-Pues yo anoche te eché de menos…-le reproché.
-Además te tengo que demostrar que te la como mejor que esa Silvia…
-Cualquier cosas que tú me hagas siempre será mejor, princesa…
-Tengo un arrebato…me está entrando hambre…
-¿Estás segura? La noche antes de un examen…

Ansintió con cara de satisfacción y me dijo:

-Será nuestra terapia…

Y a continuación se bajó de la cama poniéndose de rodillas entre mis piernas con una cara de deseo como jamás le había visto y sin preámbulos tiró con fuerza de calzoncillo y calzonas para desnudarme del todo…

A pesar de lo aparentemente morboso del momento con mi chica entre mis piernas arrodillada dispuesta a comérmela mi polla estaba fláccida caída sobre mis pelotas. Jamás me había ocurrido algo así y la culpable seguramente era mi propia mente:

-¿Estás segura? Porque se trataba de relajarte yo a ti, no tú a mí…
-¿No te apetece?-preguntó extrañada.
-No quiero que sientas remordimientos después si te sale mal el examen por mi culpa…
-Eso es mi problema…
-No Claudia, que a ti te vaya bien es mi problema ahora también…

De golpe sus nervios afloraron del todo y se le escaparon unas lágrimas de los ojos.

-Ehh, mi niña…no, no. No te agobies, que estoy contigo- le dije intentando abrazarla.

La imagen era un tanto grotesca pues yo estaba sentado en el filo de la cama con los calzoncillos en los tobillos y la polla caída entre mis muslos mientras Claudia estaba de rodilla entre mis piernas con sus codos apoyados en mis rodillas y la cabeza hundida contra mi pecho entre sollozos. La escena había perdido toda su carga sexual.

Yo la abrazaba fuerte intentando animarla mientras escuchaba brotar su voz desde abajo diciéndome:

-Es demasiado para mí. Ya no puedo más y me falta otro examen.
-Pero si vas de puta madre. Muchas mejores notas que yo. Esto es un bajón porque dudas pero seguro que apruebas con nota…y además si tienes que presentarte al final yo voy a estar contigo para que acompañarte. Vas a salir limpia y con nota. Nadie es como tú, pasando lo que has pasado que estés aquí siendo el ejemplo de todos nosotros…
-Ay, Luis…si no te hubiera tenido ahora no sé cómo estaría pasando esta crisis…
-Yo habría estado contigo aunque no fuésemos novios como tú lo estabas conmigo antes cuando mis líos… No te iba a dejar sola.

Ambos quedamos en silencio sin cambiar de postura cuando de golpe Claudia bajó la cabeza por mi vientre y sin esperármelo tomó con su boca mi polla reducida. Me pilló por sorpresa y empezó a crecer rápidamente mientras yo le decía:

-No es necesario, princesa…

Soltó mi polla ya totalmente tiesa ybabeada, y levantando la mirada hasta mis ojos respondió;
-Me apetece mucho, Luis…

Entonces me recosté hacia atrás para dejar más espacio entre mi abdomen y mi pubis y Claudia empezó a comérmela despacio agarrándola con una mano y pasando su lengua por mi glande sin dejar de mirarme.

-Si supieras que me he hecho más da una paja imaginándome este momento…-dije sin pensar.

-Pues ya no tienes que hacértelas…-contestó justo antes de meterse mi glande en la boca apretándolo con sus labios.

Imitando su actitud en la cama cada vez que tragaba yo gemía sin disimulo y ella correspondía con mamadas más profundas o más prolongadas.

-Mmmmm, Claudia….que rico…me encanta como me la comes…
-¿Te gusta?- preguntó entre dos tragadas de polla.

Entonces agarró mi polla con la mano y bajó la cabeza introduciéndose uno de mis testículos en la boca. Fue una sensación extraña, con un ligero dolor inicial que se fue transformando poco a poco en cosquilleo.

-Arghhh, mmmmm, Claudia….
-Me encantan tu amiguita y sus guardaespaldas…-dijo antes de cambiar de huevo.

No tragaba tan profundo como Marta pero cuando se la metía en la boca sorbía con mucha fuerza y movía la cabeza con más velocidad aumentando el roce de mi glande contra su lengua y paladar. Pero lo que más me ponía es que no dejaba de hablarme y mirarme a los ojos. Además la veía especialmente excitada para estar sólo mamando. Entonces me fijé que con una mano me agarraba la polla pero la otra la tenía escondida. Levanté la cabeza estirando el cuello y pude ver que su mano se perdía dentro de su pantalón. Se estaba masturbando con mi polla en la boca.

Cuando se cansaba de chupar me la meneaba de arriba abajo pero sin dejar de mirarme y sin sacar su otra mano de su entrepierna. Sentía que iba a tardar poco y entre gemidos le dije:

-Vas a conseguir que me corra…
-Si, Luisss, vamos…-me chupó el glande- dame tu leche…mmmm-otra chupada más larga- que rico, vamos dámela toda.
-Arggg, Claudia, arghhh, ya viene, ya viene…

De golpe se la metió de nuevo en la boca y empezó un rápido sube y baja con la cabeza mamando con fuerza.

-Claudia, que me corro…-la avisé y le di con la mano en el hombro pero ella seguía chupando.

Ya no pude más y empecé a bufar como paso previo a que el cosquilleo de mis huevos se transformara en lefazos en su boca. Al sentirlo Claudia contrajo la cara y empezó a chupar y tragar con más ímpetu aún. Mientras yo directamente casi gritaba:

-Arrrghhhhhh, mmmmmm, Claudia, mmmmmm
Syu respuesta era un sordo:
-Ummmmmm, ummmmmm- entre ruido de tragar cuando de golpe empezó a temblar y a contraer más la cara sin dejar de chupar y tragar, pero su “ummmmmmm” se transformó en un agudo “aaaaaaaaaargggg”, primero largo continuado de otros más cortos a destiempo de mis “args” y mmmmm”. Se estaba corriendo tragándose mi semen.

Pero cuando terminé de expulsar chorros y su boca seguía sorbiendo y apretando mi polla con los ojos cerrados concentrada en su propio placer casi empezó a hacerme daño hasta tener que suplicarle que parara pero estaba como ida. Hasta que me incorporé levantándola obligándola a soltar su presa. No conseguí que se levantara del suelo pues estaba temblando con contracciones en el rostro. Así que me arrodillé frente a ella y la abracé hasta que se relajara de su orgasmo. Había sido brutal.

Los orgasmos de Claudia no dejaban de sorprenderme por su duración y la extenuación con la que se quedaba después. De hecho, algún minuto después de iniciar sus temblores y contracciones éstos se repetían llevándola a una suerte de éxtasis en el que parecía perder la noción del tiempo. Ya lo había comprobado cuando le comí el chocho y se quedó después un largo rato acurrucada contra la pared. De nuevo se repitió cuando por fin follamos, pero esta última vez fue la que más me sorprendió pues se orgasmo intensísimo le había llegado masturbándose mientras me comía la polla.

Fuese como fuese allí estábamos los dos arrodillados con Claudia recuperándose y yo abrazándola con mi polla aun palpitando por el placer recibido. Mi chica tragaba mucha saliva seguramente con los restos de mi semen. Por fin apreció reaccionar:

-Mmmmm, Luis, no sé qué me pasa contigo…
-Seguro que lo mismo que a mí contigo…-contesté acariciando su espalda sin dejar de abrazarla.

Hizo el gesto de levantarse y la seguí aprovechando para subirme los calzoncillos que seguían en mis tobillos. Su imagen era la esencia del abandono por el sexo: shorts abiertos por la cremallera dejando ver unas bragas oscuras, pecho desnudo con los pezones muy marcados y despeinada con la frente sudorosa.

Se fue a abrochar el pantalón y le dije que se quedara a dormir conmigo.

-Mañana me tengo que levantar temprano para ducharme y repasar y te voy a despertar.
-No me importa, pero prefiero dormir contigo-respondí- me quedo después en la cama un ratillo más o empiezo a estudiar yo también.

Claudia se quedó en braguitas y yo en calzoncillos y nos acostamos en mi cama como solíamos, yo boca arriba y ella recostada en mí de lado pues le gustaba tocarme el pecho y el abdomen mientras charlábamos.

-Espero que te hayas relajado…-le dije.
-Me pongo muy nerviosa Luis, pierdo la confianza…
-Pero tener sexo esta noche no era necesario…aunque ha estado muy bien…
-Ha sido raro…-dijo Claudia.-Mientras estábamos liándonos me he olvidado por completo del examen y sólo pensaba en lo que estábamos haciendo…
-Bueno, más que estábamos, estabas, porque yo me he dejado…-le dije antes de besarle la frente.
-Eres como una droga…
-¿Yo?-pregunté incrédulo.
-Eres adictivo…
-Eso tendría que decirlo yo de ti. Eres una fiera…
-¿Qué dices tonto?, jajaja-me golpeó el pecho justo antes de besármelo.
-A ver no me malinterpretes. No te imaginaba tan, no sé cómo decirlo…mmm, qué palabra digo, efusiva, eso, efusiva…
-¿Y eso es malo?
-Para nada…me encanta que seas así, y que hagas lo que te apetezca y me uses, jijiji…-le hice cosquillitas en la barriga.
-Precisamente eso es lo que intentaba decirte, Luis. Yo con mis ex no era así. Era bastante pasiva. Y ellos nada creativos. Sobre todo Jonathan. Lo suyo era meter, ñaca, ñaca, nos corremos y se acabó.
-Bueno, ahora eres más mayor…-le dije.
-Ya. Y creo que me pasa otra cosa contigo…
-Dime- solicité intrigado.
-Te veo igual que yo. Con mis ex como eran mucho más mayores que yo pues confiaba en que ellos ya sabían más que yo de todo y me dejaba llevar. Pero a ti te he conocido mucho más a fondo antes de salir juntos y he visto tus debilidades y tus virtudes. No estoy colgada de ti…
-¿No?-mal entendí su comentario.
-Quiero decir que tú no mandas y yo me dejo llevar porque estoy colada, que es lo que me pasaba antes. Que somos iguales, Luis.
-No somos iguales…-repliqué.

Claudia levantó la cabeza de mi hombro alarmada.

-Yo llevo desenado estar contigo mucho antes que tú…-terminé mi frase.
-Eso no lo sabes…-respondió ella.
-Me gustaste desde la primera vez que te vi…-le dije mientras su cabeza volvía a mi hombro y su mano a mi pecho.-¿Cuándo te diste cuenta que te gustaba?
-El día de la novatada…
-No, ¿tan pronto?-exclamé sorprendido.
-Ajam. Tu gesto de darme tu camiseta cuando cualquier salido tipo Óscar por ejemplo habría hecho todo lo posible por verme las tetas. Pero tú, que por la forma de mirarme ya te notaba que yo te gustaba me cediste la camiseta para protegerme.
-¿Y desde entonces hasta ahora?
-Ya sabes que no puedo despistarme con los estudios y tú siempre has llevado una vida más abierta en la residencia, entrando y saliendo y con el equipo, y tus amigas, que has tenido unas cuantas…
-Pero yo todo este tiempo andaba pensando en ti…-confesé.
-Pero te limitabas a tontear más en plan de un rollo que demostrar que sentías algo más por mí…-respondió sincera.
-Ya. Es que cuando yo llegué a principio de curso era más bien pardillo. No me había comido una rosca y para mí tantas chicas en la facultad, en la residencia…puff y cuando ví que yo le gustaba algunas chicas me obsesioné un poco con el tema…
-Jajajaj. Se te notaba-respondió Claudia abrazándome por la cintura- el día de la partida de póker estabas empeñado en vernos desnudas y acabaste escaldado…
-Me dolió más el orgullo que el pudor…-respondí nuevamente con sinceridad.
-Lo sé. Para mí fue divertido, jajaja. Pero también excitante…-dijo besándome el cuello.
-¿Excitante?
-El chico que te gusta desnudito delante de ti, jajaja. Y cortadito, ¡si estabas monísimo!
-Y cabreado…
-Más guapo todavía…jajaja.
-Quien me iba a decir a mí aquel día que ahora te tendría en mi cama…y haciendo cositas como hoy….tengo más suerte que nadie, mi chica es guapa, lista, trabajadora, responsable y además la come de escándalo…

¡Zas! Resonó el manotazo de Claudia en mi barriga.

-Qué brutito eres, jajaja-me rio el comentario.- Te lo debía…
-¿El golpe?
-No tonto. La mamada…ya te dije que le dijeras a esa perseguidora tuya que en la residencia había una que te lo hacía mejor que ella.
-¿Por eso me la has hecho?
-Por eso y porque me apetecía, aunque ha sido muy diferente…
-¿Por qué?-pregunté curioso.
-Nunca me habían terminado en la boca…
-¿Te ha molestado? ¿te ha dado asco?-pregunté alarmado.
-No, no. Si he sido yo. Aunque me has avisado varias veces no podía parar. Tenía que hacer que te corrieras. Y cuando ha empezado a salir no me ha dado asco y encima me he empezado a correr yo…y ufff, no sé, ha sido increíble, Luis. Lo he sentido todo y ufff, de verdad que no sé como explicarlo…
-Brutal, la palabra es brutal…-respondí.-Oye, ¿estoy rico?
-Tu amiguita está muy sabrosa-respondió.
-¿Y mi lechita?

Claudia se encaramó para besarme la boca y me ofreció su lengua. Tenía un sabor algo más dulzón al de sus besos habituales, más empalagoso. Se separó de mí y con sus pechos apoyados sobre el mío para llegar a mi boca me dijo:
-Todavía tengo el regusto, ¿qué te ha parecido?
-Que me encanta tu boca…

Me besó de nuevo y yo tomé su mano llevándola a mi paquete. Cuando notó que mi polla se endurecía de nuevo levantó su mano como si le quemara y dejó de besarme.

-Quieto, jajaja, que mañana tengo examen, a dormir.

Se acomodó de nuevo en mi hombro y nos quedamos ambos en silencio aunque creo que yo me quedé dormido antes.

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