ANTONIO LÓPEZ VALLEJO

El señor Manuel, ajeno a leyes humanas y naturales, pasea cada mañana sus centenarios huesos por los caminos y veredas que nacen frente a su casa, con la vista siempre puesta más allá y el paso corto de la larga edad.

Llegó a este pueblo huyendo del amor, hace tantos años que no queda ya nadie para acordarse. Su pasado se ha convertido en semillero de cuentos, románticos y trasnochados, que alimentan las mentes ingenuas y novelescas de los más jóvenes.

A mediodía, con la mente hecha recuerdo, se sienta en la plaza, mirando siempre hacia la entrada del pueblo, que también es salida. Los más viejos, que son todos más jóvenes que él, se sientan a su lado, en silencio, cumpliendo un ritual, aprendido por la constancia, de quietud y espera.

Casi sin parpadear, con el bastón preso entre sus piernas huesudas, congela el camino con su mirada, unos dicen que aguardando una llegada, otros que temiendo una emboscada del destino, todos atentos a su silencio.

Cuando Manuel se levanta, respiran aliviados los taberneros, pues la vida y el movimiento vuelven a la plaza. Es la hora del vino y la conversación. Las terrazas se pueblan de mentes excitadas, que juegan a desentrañar el misterio del viejo. Cada cual inventa una historia, cada uno cuenta un cuento, y el ánimo del pueblo se torna imaginativo y festivo.

Ajeno a los cuentos y las pesquisas, Manuel regresa a la seguridad atemporal del parral de su casa, donde le esperan pan, queso y vino, precediendo a una siesta amenizada por el canturreo de los pájaros acostumbrados a sus ronquidos y por el zigzagueo de las avispas festivaleando entre las uvas. Su larga edad, que exige descanso y calma, le juntan la siesta con la noche, y Manuel va del parral a la cama con apenas tiempo para una mirada inquisitiva al cielo y dos suspiros al aire sin sombra de la noche. Enfrenta al desvelo del dormitorio mirando cambiar la luz a través de la ventana abierta, aguardando con resignación la mañana, que volverá a traerle el recuerdo de la juventud y del amor, tan lejanos, tan recientes…

https://antoniolopezvallejo.wordpress.com/

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