AURORA MADARIAGA

Capítulo 26
—Los resultados de las pruebas hablan por sí solos. Lo que el icor del Elemental logró
en la biopsia del adenocarcinoma de Loreto Clair en segundos, la savia de sus
descendientes lo logra en cosa de días. Cinco, para ser específicos. Los semidioses del
bosque poseen en su ADN la cura del cáncer.
El especialista humano en la medicina de su estirpe habló seguro de sí mismo y con
entusiasmo en la voz. Se apoyó en sus pares y todos asintieron al unísono. Los agentes
Krauss y Sapien se acercaron al Príncipe y la Princesa.
—Podríamos realizar más pruebas si conseguimos más y distintos tipos de tejido
cancerígeno pero estamos seguros que los resultados serán los mismos—Abraham dijo
y gesticuló su énfasis con las manos palmípedas.
—Si Sus Altezas tienen a bien, informaremos a Washington y comenzaremos las
conversaciones. El doctor Manning y yo nos ofrecemos para mediar las negociaciones
en Su mejor interés—el agente Krauss dijo y chocó ambos tacos de sus botas de metal
con solemnidad.
Nuada buscó a Loreto con la mirada en el apartado de medicina de la A.I.D.P. Se
quedaron mirando por lo que parecieron cinco segundos enteros. Todos se percataron
del peso de su conexión. El Príncipe se enfocó luego en su hermana. Se dieron la mano
y cerraron los ojos. El doctor Manning, los druidas elfos, los médicos humanos, los
agentes Hellboy, Krauss, Sapien, Sherman y Loreto Clair los observaron en ascuas y
con fascinación.
Solo hoy a cinco días del descubrimiento que la savia del Elemental podía sanar el
cáncer como había demostrado la total erradicación de la metástasis en Loreto Clair, la
de sus descendientes, los semidioses del bosque extraída del pequeño y denso jardín
subterráneo elfo, había mostrado igual resultado sobre tejido cancerígeno. Los
médicos pidieron entonces al agente Sapien comunicar la noticia telepáticamente a la
Princesa Nuala. Los agentes Hellboy y Sherman los fueron a buscar en el camión
camuflado de servicio de basura a la bodega abandonada del puente Brooklyn. Los
médicos humanos requirieron también la presencia de los druidas elfos para que
corroboraran los resultados.
Desde el procedimiento de erradicación del cáncer de Loreto Clair llevado a cabo en
las dependencias médicas de la agencia, la cantante se había estado quedando en las
dependencias privadas del Príncipe Nuada en Bethmoora bajo Nueva York. La
situación de la cantante tras su recuperación no lucía del todo esperanzadora.
Titulares de prensa escrita tanto como reportajes en los noticieros centrales la daban
por extraviada tras haber sido fugazmente vista en la madrugada días atrás en las
cercanías de su residencia en el Upper East Side en compañía del Príncipe Nuada. Para
el séquito de periodistas y detectives que investigaban su paradero, el Príncipe era el
principal sospechoso de su desaparición. Fotografías del Príncipe junto a los fanáticos
de la cantante a la salida lateral del Gran Teatro luego de su primer concierto de
residencia hace más de un mes atrás habían logrado filtrarse hasta los medios masivos
de comunicación vinculando al enigmático hombre con su misteriosa ausencia. Junto
con esto, el hecho que en los últimos días circularan por Internet un grupo de fotos del
Príncipe cargando en sus brazos a Loreto Clair herida de bala y sangrando en las
cercanías de Connecticut había acrecentado la histeria y el ánimo conspiratorio sobre
su desaparición. Se hablaba de secuestro por razones hasta ahora desconocidas. La
reacción mundial era unánime. Tanto sus seguidores como colegas músicos exigían
justicia y temían lo peor. Todo un ejército de Paparazzi no dejaba de grabar y
fotografiar día y noche alrededor de la residencia de los padres de Loreto Clair en Los
Ángeles. Cientos de ramos de flores y fotos de la cantante adornaban la entrada del
edificio donde tenía residencia en el Upper East Side de Nueva York y los fanáticos se
reunían a su alrededor cantando sus canciones entre lágrimas.
Los gemelos elfos se separaron y abrieron los ojos. La Princesa sacó del bolsillo de su
larga túnica el cilindro con el mapa de la ubicación del Ejército Dorado. Abrió la tapa y
produjo un trozo de papel roñoso. Los colores desvanecidos apenas dibujaban los
bordes creando en el centro un espacio vacío circular. Confundida, lo presentó a contra
luz de los halógenos desde el techo pero solo logró distinguir manchas parecidas a las
que deja la humedad. El Príncipe le quitó el cilindro y lo tiró en dirección a la agente
Sherman.
—Mira los grabados. Ya sabes qué hacer—dijo.
La agente activó el fuego de sus manos. En segundos el cilindro brillaba de rojo
incandescente. Lo tiró devuelta al Príncipe y este lo atajó en el aire. Tomó la hoja de las
manos de su hermana, la apoyó sobre la pared y rodó el cilindro todavía ardiendo
sobre ella. El dibujo que se reveló hizo que todos vociferaran su sorpresa. Un mappa
mundi pequeño con tres lunas y un sol en cada uno de los cuatro puntos cardinales.
Alrededor tenía una inscripción en lenguaje duende. La impresión cupo perfecto en el
trozo de papel.
—Aquí está el Ejército Dorado—dijo el Príncipe y apuntó al símbolo de apertura de la
cámara real de Bethmoora en el medio de la mitad superior del mapa.
—¿Qué tiene que ver el Ejército Dorado con todo esto? ¡Ya no puedes despertarlo,
Príncipe!—el doctor Manning exclamó y miró desesperado a los demás.
—Allí trasladaremos nuestro bosque de descendientes del Elemental fuera del alcance
de los humanos—Nuada dijo a la defensiva y se posicionó entre su hermana y el
director de la agencia.
—Antes de conversar con los líderes humanos, debemos asegurarnos que nuestra
última reserva de bosque milenario esté protegido contra una apropiación indebida—
la Princesa acotó y dio un paso al costado lejos del Príncipe. Se acercó al doctor
Manning—. Mi hermano y yo deseamos convivir en paz con ustedes los humanos. Por
favor, en nombre de Bethmoora le pido su ayuda como director de esta agencia para
llevar a los descendientes del Elemental a nuestro hogar original. Los semidioses del
bosque deben sobrevivir el viaje y trasplante a cómo de lugar.
*
Las coordinadas del cilindro mostraron la ubicación del Ejército Dorado en el
Condado de Antrim en Irlanda del Norte. La operación requirió un permiso especial
del ayuntamiento de Nueva York para demoler el pavimento justo por encima de
donde el pequeño denso bosque elfo se encontraba. Tom Manning justificó la acción
hacia la comunidad y los medios como una limpieza profunda de las cloacas de Nueva
York y distrajo a la prensa con similares comunicados durante los días que la
excavación requirió. Cuando lograron acceder al bosque, los agentes humanos y
especiales de la A.I.D.P. cerraron el perímetro de ojos curiosos con altas murallas y un
techo protector. Construyeron un portón para el acceso a los transportes de la agencia
y la maquinaria necesaria para comenzar el trasplante. Los camiones iban y venían
trasladando los delicados árboles a la agencia hasta que lograron mudar el último
espécimen. Cada uno medía entre quince a treinta metros de altura y sus raíces se
expandían a varios metros de diámetro. La única forma de trasladarlos y asegurar su
integridad era utilizar los tipos de camiones de carga con tolva más larga y ancha
posible. Los individuos de mediano y pequeño tamaño podían ser trasladados en
grupo en los camiones, sin embargo los grandes, solo uno a la vez lo que hizo que la
operación demorara un poco más de dos meses en completarse. En las cloacas, el
perímetro alrededor de la cámara de los druidas donde el bosque se encontraba fue
cubierta por completo con gruesas lonas de denso tejido para impedir el paso de toda
luz solar. El Príncipe y la Princesa informaron a los habitantes mágicos de Bethmoora
la génesis y razón del procedimiento. Las reacciones fueron variadas. Los menos
contentos con la noticia fueron los Trolls quienes alegaron no querer abandonar un
área urbana tan rica en niños perdidos como Nueva York, siendo esta su principal base
alimentaria. Los gemelos reales argumentaron entonces que lo que estaban acordando
con los humanos sería en beneficio de todo el clan. De a poco los rostros esbozaron la
ilusión por milenios oprimida de volver a la superficie.
El Príncipe Nuada y la Princesa Nuala volaron a Antrim en un avión privado de la
agencia especialmente acondicionado para ellos en compañía de los agentes Hellboy,
Sherman y los druidas elfos. Las ventanillas fueron selladas herméticamente para
impedir el paso de los rayos de sol. Si bien se cercioraron de volar de noche, el vuelo de
casi diez horas alcanzó la loza del aeródromo privado de Belfast pasada la madrugada,
por lo que esperaron todo el día dentro de la nave y el hangar hasta que el sol se puso al
atardecer. Con mapa en mano y a la luz de la luna dieron con la entrada de la cámara
real de Bethmoora en el descampado a metros del dramático acantilado hacia el mar.
El maestro ingeniero duende creador del Ejército Dorado reconoció a Sus Altezas y al
grupo de druidas a metros de distancia y lento se acercó cojeando su rudimentario
transporte con una sonrisa en la boca. El Príncipe Nuada ordenó al duende abrir la
puerta y presentó a los agentes especiales como amigos de Bethmoora. El gigante de
piedra se elevó desde la tierra hasta revelar en su centro el umbral de entrada. La
Princesa explicó al maestro duende porqué estaban allí y qué ocurriría en las
siguientes semanas. El agente Hellboy se presentó con su verdadero nombre, Anung
Un Rama, y tomó conocimiento del lugar junto a su compañera. La esbelta figura de la
agente Sherman ya lucía una tímida pero clara barriga de tres meses de embarazo. Su
compañero Red trató de disuadirla de hacer el viaje a Irlanda del Norte temiendo
alterar su salud y la gestación de sus primogénitos pero la agente insistió
argumentando no poder ni querer quedarse en Nueva York sin formar parte activa del
retorno de Bethmoora a la superficie. Los agentes se quedaron en Antrim para
asegurar la entrada a los transportes que pronto comenzarían a volar los descendientes
del Elemental desde Nueva York. Los druidas elfos permanecieron en la cámara real a
la espera de los espécimenes para asegurar su trasplante y adaptación a su nuevo
entorno. El maestro ingeniero duende movilizó a su gente para comenzar a trasladar
los soldados latentes del Ejército Dorado y así hacer espacio al futuro bosque
milenario en las entrañas orgánicas de la cámara real.
Mientras en Nueva York, a la luz de las distintas teorías conspiratorias que circulaban
en los medios tratando de explicar el paradero de Loreto Clair y las razones de su
desaparición, el director de la A.I.D.P., el doctor Tom Manning, decidió que lo más
prudente sería que la cantante se mudara de forma indefinida a las inmediaciones de
la agencia hasta que la operación logística y estratégica del retorno de Bethmoora a la
superficie se llevara a cabo. Loreto sería entonces una pieza clave en explicar su caso
exitoso de erradicación del cáncer gracias a la medicina elfa lo que limpiaría la
maltrecha imagen del Príncipe Nuada visto con ella y capturado en fotografías y
contaría por primera vez la verdad de su desaparición. Para resguardar la seguridad de
los Príncipes reales elfos de los posibles efectos de las excavaciones en las cloacas de
Nueva York y para protegerlos de posibles agresiones o futuro asedio público por parte
de los medios, el doctor Manning también los invitó a mudarse a la agencia hasta que
tuvieran un lugar definitivo al cual llamar su hogar.
Una vez de vuelta en Nueva York, el agente Krauss y el doctor Manning concertaron
una entrevista entre el Presidente de los EE.UU., la directora de la OMS, el secretario
general de la ONU, el Presidente de la Comisión Europea, el Príncipe Nuada y la
Princesa Nuala. Las autoridades llegaron en incógnito a la agencia bajo estricto
protocolo confidencial. El director de la agencia y el líder del equipo de agentes
especiales presentaron el caso del reino elfo de Bethmoora y su demanda de salida
justa y pacífica hacia la superficie luego de milenios forzados a vivir bajo tierra.
Expusieron también el caso exitoso de la metástasis cancerosa completamente
erradicada de Loreto Clair gracias al ADN de una de las deidades del clan elfo y
mágico. Prosiguieron a invitar al equipo de médicos, científicos y al agente Sapien
acompañados de la cantante quienes ilustraron a los líderes mundiales sobre los
experimentos hechos en biopsia de tejido cancerígeno expuesto a la influencia de la
savia de los semidioses del bosque, flora mágica milenaria bajo el control de los elfos.
Para el primer mandatario de los EE.UU. la existencia de Bethmoora no fue una
noticia, pues estaba al tanto del mundo subterráneo bajo Nueva York tras décadas de
estrecha relación con la A.I.D.P. Sin embargo, para el resto de las autoridades la
reunión resultó reveladora e increíble sobremanera. La presencia de los agentes Krauss
y Sapien perturbó a los líderes mundiales sin saber a ciencia cierta qué eran ni cómo es
que existían en el mundo sin su conocimiento. Por gran parte de la reunión fueron el
doctor Manning y el agente Krauss quienes lideraron la conversación exponiendo las
demandas del clan Bethmoora. El Príncipe Nuada no había aceptado renunciar a su
lanza ni espada que cargaba consigo. Observaba todo en silencio con el rostro adusto y
creciente impaciencia. A su derecha, la Princesa Nuala estudiaba a cada uno de los
líderes humanos sin saber si serían capaces de ayudarlos en su lucha. Cada una de las
autoridades les observaban con una mezcla entre fascinación, pavor y curiosidad. En
contraste con ellos, los gemelos elfos reales lucían aún más distantes en su inmemorial
edad y estirpe.
El agente Krauss comenzó a explicar el contexto histórico del reino de Bethmoora y el
daño que miles de años de vida forzada bajo tierra había producido a sus organismos.
De pronto el Príncipe se impulsó de pie y la silla chilló el arrastre de las patas de metal
sobre el piso de parqué. Los humanos dieron un respingo y contemplaron con horror
en sus rostros su orgullosa estatura y las filudas armas blancas que llevaba a cuestas.
—Por ordenes del líder de este país, el agente Krauss me mantuvo prisionero bajo
tortura por casi cuatro semanas con tal de obtener la corona de Bethmoora, llave para
despertar el Ejército Dorado, nuestra mano armada—dijo con autoridad en la voz y
clavó con la mirada al agente alemán y al Presidente de los EE.UU. Se dirigió a él—.
Humano, si fuiste capaz de permitir la tortura con tal de hacerte con otro ejército más
para tus filas, ¿qué serás capaz de hacer para proveer a tus semejantes de la cura
definitiva a la enfermedad que más humanos mata en el mundo?
La sala quedó en completo silencio. Las autoridades perdieron los colores de las caras.
La Princesa Nuala tocó el brazo de su hermano, él apenas asimiló el gesto con un
vistazo de reojo en su dirección. Se puso de pie y se tomó las manos por sobre su corsé
de rombo dorado.
—Esta es una oportunidad única de convivir en paz todos juntos sobre la Tierra—dijo
con su suave tono de voz. Se dirigió a cada uno de los líderes—. Necesitamos el tiempo
y el espacio para sanar así como los humanos que logran sobrevivir el cáncer necesitan
restaurar sus organismos luego del invasivo procedimiento de quimioterapia. No
deseamos la guerra. Somos los Hijos de la Tierra, fuimos creados para proteger la vida
y el planeta. Nuestros caminos se han cruzado en el pasado y mucha sangre ha sido
derramada por la falta de entendimiento. Por favor, no comentan el error de sus
antepasados. Nosotros hemos visto con nuestros propios ojos a generaciones de líderes
humanos como ustedes faltar a su palabra y pasar por encima del pacto de paz que
nuestro padre el rey Balor les ofreció—. La Princesa tomó al Príncipe de la mano ante
los rostros anonadados de las autoridades—. La vida inmortal es una muy solitaria y
cruel. Cada ilusión de vivir en paz y volver a la superficie de la Tierra ha sido destruida
una y otra vez. Les ruego comprendan la hostilidad de mi hermano.
El Príncipe se soltó brusco de su mano y caminó hacia el frente del mesón de
reuniones. Como acto reflejo el doctor Manning y el agente Krauss se hicieron un lado
dejando espacio libre para él. El grupo de médicos y científicos avanzaron hacia la
parte posterior de la sala como si no quisieran formar parte de tal negociación. El
agente Sapien y Loreto Clair se arrimaron a la equina a un paso de la puerta. Nuada
empuñó su espada todavía en su funda del cinturón. Las autoridades se miraron entre
sí cada vez más nerviosas.
—Esto no es caridad, Nuala—dijo tajante. Se enfocó en los líderes frente a sí—. La
fuente de la cura que sanó a Loreto Clair está resguardada de las garras humanas, pues
allí donde ahora echa raíces solo aquellos de sangre noble podemos entrar. La cuestión
es fácil: ¿Dejarán a sus pares humanos sufrir y morir de cáncer con tal de seguir
lucrando con procedimientos médicos intencionalmente paupérrimos o harán por una
vez en su historia lo correcto?

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